fbpx

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

En una década, pese a lo que nos informan oficialmente, el turismo en Guerrero se ha colapsado. Datos proporcionados ayer por Macario Schettino, en su columna “La Caja Fuerte” de El Financiero, revela que hay muy pocos indicadores que nos permita revisar el crecimiento real del turismo en México, pero basta revisar el indicador “noches-turista”, para enterarnos de cómo nuestra entidad ha venido a menos de manera dramática.

Schettino señala que el caso de Guerrero es “trágico”, pues pasó de 1.3 millones “noches-turista” en 2007, a 0.7 millones en 2017, esto a pesar de contar con el lugar más representativo del turismo por décadas, Acapulco.

“Algo similar le pasa a Colima, que tenía 225 mil turistas-noche en 2007 y ahora apenas pasa de 100 mil”, refirió.

Se nos podrá decir que esto es normal, que en todo el territorio nacional se vive la misma tendencia pero no es así.

En la misma década, se registra un crecimiento inusitado a escala nacional, pues en 2007 se registraron cerca de 60 millones de noches-turista, mientras que para 2017 casi llegaron a 90 millones.

Se refiere que en esa década hubo para nuestro país un crecimiento anual promedio de 4 por ciento.

Es decir, que mientras la media nacional aumentaba, en Guerrero ese mismo indicador decrecía, hasta llegar a menos de tres cuartos de millón de noches-turista.

¿Por qué ese indicador? Porque siempre se mide la ocupación hotelera para definir si una playa está llena o vacía, y en ese sentido vemos que se presume llenos totales en temporadas para Guerrero, pero nada más. En el promedio anual nacional, casi no pintamos.

Señala Schettino que los mayores incrementos entre 2007 y 2017 se registraron en ciudades medias y no en la zona de playas.

Aguascalientes y en Puebla ocupan el primer lugar con 16 y 10 por ciento, respectivamente. Y explica: “Muy probable que en Aguascalientes el impacto de los viajeros de negocios sea significativo, porque en ese periodo la entidad ha multiplicado su presencia en exportación de vehículos. En Puebla ese movimiento ha sido menor, de forma que el turismo de placer puede explicar parte del crecimiento”.

¿Entonces qué pasa con los destinos del Sureste? En términos de volumen, la entidad más importante sigue siendo Quintana Roo, que representa más de la mitad del turismo nacional, con 53 de los 90 millones de noches-turista que hay en todo el territorio.

Pero estamos hablando de crecimiento y aunque Cancún y sus playas vecinas se mantiene en su nivel, no necesariamente ha crecido al ritmo que se proyectó.

La desgracia de Guerrero y sus destinos turísticos es evidente, si nos atenemos a las cifras. Nos pueden decir que vamos bien, que todo está en orden, que seguimos creciendo, pero la realidad es otra. Los números son fríos, no mienten.

Esto es entendible, por la extrema violencia que ha azotado a Guerrero precisamente en la década referida, y la caída que registró Acapulco desde tiempos de Zeferino Torreblanca, con el retiro de los spring-brakers, así como la reducción al mínimo del turismo de cruceros, simplemente no se ha podido recuperar.

Sabemos, con sólo platicar con la gente, que estamos en tiempos de vacas flacas y ahora ya sabemos la razón. Sobrevivimos por temporadas y nos entretienen con cifras temporaleras, dando la idea de que ¡wow!, todo marcha sobre ruedas, pero esconden las cifras duras que revelan la caía.

¡En una década hemos perdido 600 mil noches-turista! ¿Entonces, de dónde sacan que estamos bien en materia turística?

About Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *