Editorial

La victoria de Morena

Con desaseo, un margen menor de lo que podría suponerse en sus victorias y un resultado que, siendo bueno, dista aun de convertirse en ruta hacia la consolidación, el partido Morena, fundado por Andrés Manuel López Obrador, transitó este 2 de junio por el primer proceso electoral posterior al presidencial de 2018.

A 11 meses de obtener una ventaja indiscutible y reducir la representación de sus opositores, Morena se adjudicó este fin de semana los dos cargos más importantes del proceso electoral como lo son las gubernaturas de Baja California y Puebla.

El resultado tiene una significación histórica, pues Baja California fue el primer estado que ganó el PAN en 1989, retuvo la posición por 30 años y, finalmente, fue derrotado de manera aplastante.

Puebla, en su elección extraordinaria organizada tras la muerte de la gobernadora panista Martha Erika Alonso y de su esposo, el exgobernador y senador, Rafael Moreno Valle, rompió con el enclave del panismo morenovallista, el cacicazgo más representativo de lo que suele designarse como el Prian.

Las dos gubernaturas obtenidas, convierten a Morena en el partido que gobierna más de la cuarta parte de la población pues, las seis entidades donde tiene o tendrá gobernador, concentran cerca de 37 millones de habitantes. Con eso, el Congreso de la Unión y la Presidencia de la República, su primerísima posición respecto a los demás partidos, es innegable.

Sin embargo, el avance electoral es limitado. Primero, por la abstención que, en el caso de Puebla, invirtió los porcentajes en 11 meses: en 2018, participó el 67.64% del electorado mientras que este 2 de junio, la abstención fue en torno al 65%. En tanto, en Baja California, la participación según el cálculo preliminar fue en torno al 30%.

De las otras cuatro entidades que celebraron elecciones sólo en Quintana Roo puede notarse el avance de Morena en 11 de los 15 distritos. Ahí la participación fue en torno al 22%, una cifra baja aun tratándose de una elección intermedia local.

Es posible que la falta de entusiasmo electoral sea indicativo de un desencanto ciudadano respecto a las alternativas partidistas y de que éste –en sólo seis meses de ejercicio presidencial–, alcanzó a Morena que, como partido, quedó a deber en los procesos de selección de candidatos.

Y es que, el común denominador en Baja California y Puebla fue el desaseo de sus procesos internos, donde prevalece la falta de transparencia y por lo tanto, de certeza dentro y fuera de sus filas, dejando el mal sabor de la imposición centralista favorable a candidatos cuestionados.

De hecho, la litigiosidad de Baja California se advierte para el período poselectoral, toda vez que el PRD ya anunció la impugnación por inelegibilidad  dada la presunta ciudadanía estadunidense y participación en el Partido Republicano, del morenista Jaime Bonilla; en Puebla, la conflictividad interna se patentó desde la designación de Miguel Barbosa, hombre clave en el Pacto por México, impuesto por la dirigencia nacional que ganó.

En los dos casos, un mismo origen de conflicto: la imposición agravió aspirantes que terminaron como opositores. En Baja California, el candidato perredista Jaime Martínez Veloz pidió democracia interna en Morena y Yeidckol Polevnsky lo insultó públicamente; en Puebla, Enrique Cárdenas acusó en 2017 que fue invitado candidato a gobernador y luego desechado en Morena sin más.

Además, lo ocurrido en Aguascalientes, Durango y Tamaulipas, donde Morena perdió, deja en evidencia que el respaldo a sus siglas –en buena medida posicionadas bajo la marca López Obrador—no es generalizada y, si partimos de que las elecciones intermedias son de base partidista, se puede concluir que Morena sigue sin trascender el hecho de haber sido creado como comité de campaña del hoy presidente.

Morena obtuvo dos victorias importantes, pero su posicionamiento en los comicios del 2 de junio,  no fue contundente.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Los gobernadores priístas, entre ellos Héctor Astudillo Flores, se reunieron ayer con el presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien respaldaron por la crisis diplomática con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, crisis que podría derivar en una gran catástrofe económica para nuestro país.

Y no es para menos. Cada uno de los estados de la República tiene en las exportaciones un nicho importante de su economía, y los aranceles de 5 por ciento que pretende imponer el presidente Trump a partir del próximo lunes 10 de junio, amenazan a todos.

En Guerrero, por ejemplo, las exportaciones representan el 1.15 por ciento del PIB estatal, siendo la plata, el mango, el mezcal y el coco los productos que más se exportan principalmente a los Estados Unidos y Canadá, por lo que la imposición de aranceles sería un duro golpe para la economía local.

Además, terrible sería si los representantes de los estados miembros de la República trabajan por su lado, y dejan solo al presidente en esta lucha que tiene tintes xenofóbicos y de control imperialista.

Imposible que Estados Unidos le facture a México todos sus problemas: Por un lado, debemos controlar el tráfico de drogas. Por otro, el tráfico de personas, mientras que ellos para nada controlar el tráfico de armas, que viene a alimentar a los cárteles que asedian en este país.

Desde luego, todos los mandatarios del mundo no pasan por alto que Donald Trump está tomando de nuevo a México como campo de batalla, para sacar fuera de su país la guerra electoral que se le avecina con los demócratas, que pretenden recuperar la presidencia en 2020. Así lo dijo la primera ministra de Inglaterra, Nancy Pelosi, tras la reunión que los mandatarios de varias naciones del planeta tuvieron para conmemorar los 75 años del Día D en Normandía, que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Es tan grave este asunto, que ni los republicanos lo apoyan en su guerra comercial con México, pues aunque reconocen que nuestro país debe hacer algo más para controlar la oleada de migrantes que atraviesan el territorio nacional con la intención de internarse en los Estados Unidos, tampoco están de acuerdo que eso se logre a un costo tan grande, como el de la imposición de aranceles.

Y es que los legisladores del vecino país saben que si la frontera norte se nos cierra, en el oriente está el gran dragón rojo esperando una oportunidad para tragarse nuestro mercado, y nadie quiere que la nación que colinda con los Estados Unidos quede en manos del enemigo comercial número 1 de Washington.

Para Trump, sin embargo, es el todo o nada. Ayer tuiteó y dijo que no está conforme con lo que México ofrece, de modo que no hubo acuerdos entre la comisión diplomática de Estados Unidos y la de México, y este jueves volverán a reunirse para tratar de frenar la imposición de aranceles.

Ayer, los gobernadores priístas –como hace ocho días lo hicieron los gobernadores panistas- se reunieron en Palacio Nacional con el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Y a diferencia de la semana pasada, en que el mandatario les propuso una alianza para alcanzar 4 objetivos principales de su gobierno, entre ellos la paz, el desarrollo, la seguridad y el combate a la pobreza, a los priístas les tocó abordar el caso de los aranceles.

El gobernador Astudillo, por su parte, también expuso el problema del reparto del fertilizante en Guerrero, que se retrasó a causa de la saturación de los padrones de beneficiarios, a fin de que se acelere lo más posible el reparto.

En la Cámara de Diputados, por cierto, también la oposición expuso su respaldo a la comisión diplomática de México, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard Casaubón, en la negociación con sus homólogos de Estados Unidos.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Que niñas usen pantalón y niños falda, Sheinbaum

Mis estimados, como balde de agua fría cayó a los mexicanos la nueva modalidad de informe neutro en las escuelas públicas y privadas de la Ciudad de México; es decir, incluidos nivel básico y prescolar, instituido por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, junto con el secretario de Educación federal, Esteban Moctezuma.

El nuevo modelo de uniforme neutro, implica que las niñas usarán pantalón y los niños usarán faldas, y esto rompe con todos los valores que se habían conservado en este país. Ya que es muy diferente cuando las propias personas eligen cómo ser, comportarse y hasta cómo vestirse, y otra muy distinta que impongan un modelo específico de uniforme en las instituciones escolares, sobre todo prescolar y el nivel básico, en el que los niños todavía no pueden decidir sobre ellos mismos.

Y es más grave aún por los dichos del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien desde un principio, cuando propuso el cambio de la Reforma Educativa, propuso vigorizar la constitución moral, que requiere fortalecer los valores morales, culturales y espirituales en los estudiantes. El mandatario federal lo planteó y pidió que lo subrayaran en la nueva reforma educativa. Sin embargo, la autoridad capitalina y el secretario de educación hicieron todo alrevesado.

La autoridad capitalina, emocionada por la disposición del nuevo modelo de uniforme neutro, lo llamó muy sencillo: “Es una disposición trascendente para nosotros, pues quedaron atrás las épocas en donde las niñas tenían que traer falda y los niños que traer pantalón. Yo creo -dijo Sheinbaum- que eso ya pasó a la historia, los niños pueden traer falda si quieren, y las niñas pueden traer pantalón si quieren. Esta es una parte de la equidad de la igualdad”.

Por su parte Esteban Moctezuma, celebró la disposición de la jefe de Gobierno de la Ciudad de México, e instó a otras entidades para que repitan el modelo de uniforme neutro en las escuelas, pues dijo la primera en institucionalizarlo fue la Ciudad capital. ¿Qué tal?

Ante semejante disposición oficial, es bien importante que el gobierno asuma su responsabilidad de lo que esta disposición pueda traer, pues el país sigue siendo una nación de personas conservadoras, que no van a aceptar que sus hijos varones lleven falda a la escuela.

Conociendo lo delicado del tema, revise los escritos de la especialista Sandra Rojas Cisneros; ella dice “que el ser humano, por naturaleza es un ser social; es decir, desde que nacemos requerimos del contacto con los demás para sobrevivir. En un inicio ese contacto viene desde nuestra madre (o quien cumpla con esa función: padre, abuela nana, etcétera); esta es una parte muy importante de la formación de nuestra psique y nuestra autoimagen, ya que a través de sus palabras comenzamos a organizar y conformar aquello que en el futuro veremos en el espejo. Conforme vamos creciendo, todas las relaciones interpersonales que vamos teniendo, nos aportan una mirada que de manera inconsciente vamos integrando a nuestra autoimagen al identificarnos con lo que los demás dicen o deciden sobre nosotros”.

Relata Una madre de familia que llevaba a cortar el pelo a su hijo desde los 3 años con un estilista que en un principio vestía varonil, muy formal, siempre respetuoso era su virtud, cuenta la madre; sin embargo, de buenas a primeras comenzó a vestirse con faldas y blusas y también se operó, se puso senos enormes y caderas grandes. “Para ese entonces mi hijo ya tenía seis años y al subir al coche lo vi serio y temeroso, como que algo me quería decir. Le dije: ¿Qué pasa hijo? Me dijo: Mamá, ¿el peluquero es hombre o mujer? Porque antes no tenía senos como los tuyos ahora tiene y se pone falda. ¿Los hombres también podemos vestirnos así y ponernos senos?”

La mujer narra que no supo que contestar a su hijo y que le pidió ayuda a la maestra y la docente respondió al niño su duda. Y ella cambió de estilista para no confundir a su hijo en dirección extraviada, pues ella asegura que los niños repiten lo que ven en otros, ellos no saben si es bueno o malo; incluso, llegan a ver a personas como sus héroes y los imitan.

Recomienda la madre que el cuidado de sus hijos de los tres a los siete años es importantísimo. “Depende de ustedes en qué convierten a sus hijos, pues aunque lo duden, hasta la vestimenta influye en ellos”.

Comparto el consejo por si sirve de algo, ya que es bien importante que antes de poner en vigor el nuevo modelo de uniforme neutro analicen los efectos que esto puede traer a los hogares mexicanos.

Y ojo: No estoy señalando a nadie cada gobernante es responsable de sus actos; no obstante, una persona mayor decide cómo vestirse por sí misma, atenido a sus consecuencias, y es respetable la decisión de las personas. Sin embargo, la inocencia de un niño no tiene costo y nadie tiene derecho a obligar a un infante a vestirse con falda.

En otro tema, mis estimados, hablando de modelos de equidad y género, una nueva ley aprobada en Nueva York autoriza quitar el género a los recién nacidos. Esta ley de Género X es vista como el atentado más grande cometido contra la entidad humana. La nueva ley autoriza a los padres a registrar a sus bebes sin género o género X en lugar de registrarlo como niño o niña, tal como se ha hecho históricamente de acuerdo a la evidencia genética.

Las redes sociales se fueron a la yugular de los demócratas y les dicen que fue una barbarie contra los recién nacidos. Pero más que una extravagancia es en términos reales es una arbitrariedad nunca antes vista.

El demócrata Corey Johnson, presidente del consejo Municipal celebró la hazaña y dijo orgulloso: “Hoy es un día histórico para Nueva York en su papel como campeón mundial de la inclusión y la igualdad”.

La nueva ley aprobada en Nueva York fue tomada como un trofeo para los abanderados de ideologías de género por la que se ganaron grandes críticas, ya que ellos ven como un triunfo el registro de un recién nacido con género X, que es lo mismo con género indefinido; sin embargo, ellos consideren como un premio a la inclusión e igualdad.

Pero los críticos fueron duros señalando que no existía una forma más perversa y profunda de esclavizar a un ser humano, que es figurando su identidad y que esta ley de género X es el atentado más grande jamás conocido contra la identidad humana. ¡Caracoles!

Estamos los humanos sintiendo el temblor y no nos hincamos. La comunidad LGBTTTI, también festejó dicha ley aprobada en Nueva York con bombo y platillo, como si hubieran ganado el premio mayor de la lotería.

¿Será que las señales se cumplen ante nuestros ojos y no vemos? ¡Feliz día, mis estimados!         

Editorial

Le falta ambición a AMLO

A veces cuesta trabajo concebir a políticos que buscan el poder por el poder mismo, no como medio para enriquecerse. Parece ser el caso de López Obrador. En su estupendo texto en la revista Nexos, María Amparo Casar hace un elocuente y detallado recuento de cómo y dónde avanza rápidamente en este proyecto.

AMLO entiende la ventana de oportunidad que proviene de su incuestionable mandato electoral y evidente popularidad. Sin ambages, ha pasado encima de la ley, debilitado contrapesos y atacado con la fuerza del Estado a quienes lo cuestionan. Llena vacantes en la administración pública con funcionarios sin capacidades mínimas, en su mayoría, pero más obedientes, leales e ideológicos.

Nadie se le pone enfrente pues la oposición está mutilada y arrasada. Me parece injusto esperar que en cien días estén listos para reaccionar, dada la magnitud del choque recibido. Pero más les vale apresurarse.

AMLO no ve que su falta de pragmatismo es su peor enemigo. Esto es positivo. Si estuviera ejecutando el mismo arrasador proyecto para monopolizar poder con más inteligencia, visión táctica y pragmatismo, sería imparable. Si, por ejemplo, hubiera frenado la cancelación del aeropuerto, habría comprado tiempo invaluable, muchos le seguirían dando el beneficio de la duda. Si no hubiera detenido las nuevas rondas para explotación petrolera, hubiera liberado cuantiosos recursos que el Estado podría utilizar para fines que le rendirían frutos políticos infinitamente más jugosos que su despistado intento de salvar a Pemex. Ese error sellará su destino. Si no hubiera, innecesariamente, presentado un ambiente tan hostil a la inversión extranjera e incierto para inversionistas nacionales, la inversión tendría una inercia capaz de acelerarse, generando crecimiento que le daría muchos más recursos fiscales de los que tendrá. Si fuera más pragmático e inteligente, no estaría peleándose con las calificadoras y con los mercados, cuando en su Presidencia apenas amanece.

Lejos de lo que parecería a primera vista, el mayor problema de AMLO es su falta de ambición, no su exceso. Él imagina un México en el que nuestra población subsiste, donde todos los niños reciben alguna educación, aunque sea mala, y donde Morena pasa de ser un movimiento a un partido hegemónico en un país donde la separación de poderes es mera ceremonia. Un partido cuya permanencia proviene de un sistema clientelar nacional bien arraigado.

En su visión, México ve hacia adentro. No se mete con nadie, esperando que los demás hagan lo mismo. Su afición a la historia lo encandila y le hace pensar que su Presidencia es rehén de un pasado cuya realidad está más lejos de la actualidad que la distancia cronológica. Lo está porque en decenas de miles de años de humanidad nunca ha habido un entorno cambiando más rápido que éste. El avance de las ciencias, de la tecnología, de la medicina presentan retos y oportunidades grandiosas de las que no podemos ni debemos abstraernos. Quiere aislarnos en medio de un mundo que nunca ha estado más conectado y que, por lo mismo, nunca ha sido más co-dependiente.

Su miope liderazgo y absoluta falta de entendimiento de lo que viene condena a México a un futuro de inferioridad, de sumisión y de atraso. O decidimos cómo nos incorporamos a un mañana lleno de esperanza, o ese mañana nos llevará tirándonos del pelo, sin oportunidad alguna para decidir dónde y cómo desarrollamos nuestras fortalezas relativas para insertarnos en forma estratégica e inteligente; para pasar de ser espectadores a protagonistas, de ser clientes a proveedores, de regatear migajas a crear riqueza verdadera.

AMLO no imagina a millones de niños mexicanos capaces no sólo de incorporarse al futuro sino de contribuir e influir en él. No imagina un México abierto y sin miedos, capaz de ser mundialmente competitivo. Cree en regalarle títulos sin valor a nuestros jóvenes, porque no los cree capaces de sudar y competir para obtenerlos. No los cree capaces de emprender y sólo alcanza a concebirlos como clientes. Cree en un país de dependencia, no en uno creativo y pujante.

A AMLO lo que le falta es ambición.

Soplo de vida

Sergio Sarmiento

“Entonces formó el Señor Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre un ser viviente.”

Génesis 2:7

Los políticos no tienen capacidad para decidir cuándo empieza la vida humana. El Congreso de Nuevo León asume una posición que sería risible, si no pudiera ser tan trágica, al declarar: “Es de reconocer por este Parlamento que existe vida humana desde el momento mismo de la concepción.” La frase refleja la arrogancia de la ignorancia.

         Los filósofos y los teólogos han disputado por milenios acerca del inicio de la vida humana, el momento cuando el ser humano puede ser caracterizado realmente como tal. Aristóteles señalaba que el embrión adquiere el alma de manera gradual durante el embarazo, pero ni siquiera el alma es suficiente para la vida, ya que “El alma es la entelequia primera de un cuerpo natural que en potencia tiene vida” (De ánima). Santo Tomás de Aquino desarrolló las ideas de Aristóteles y sostuvo también que Dios introduce el alma de manera progresiva en el embrión: primero el alma vegetativa, luego el alma sensitiva y finalmente el alma racional; por eso en la “resurrección de la carne”, dice santo Tomás, no participarían los embriones, ya que no se les habría infundido el alma racional y no serían por lo tanto seres humanos.

         El cigoto es la primera célula con material genético fusionado de los dos padres. El American College of Pediatricians señala, en un documento preparado originalmente por Fred de Miranda en 2004 y actualizado por Patricia Lee June en 2017, que “la vida humana empieza en la concepción, la fecundación”; pero enfatiza la posición de J.T. Eberl: “Sin embargo, lo que es controvertido es si esta célula genéticamente única debe considerarse como una persona humana.” Según Arthur Caplan, profesor y fundador de la División de Ética Médica del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, “Muchos científicos dirían que no saben cuándo empieza la vida. Hay una serie de momentos cruciales” en el proceso (citado por Elissa Strauss, Slate, 4.4.17).

         Los seres humanos comunes y corrientes coincidimos sin darnos cuenta. No damos emocionalmente la misma importancia a la pérdida de un cigoto, formado por una sola célula, o a la de unos blastómeros, una mórula, una blástula o una gástrula, agrupaciones celulares diminutas y sin diferenciación, que a la de un feto desarrollado o a la de un bebé. Las organizaciones antiabortistas no ilustran sus pancartas o videos con un cigoto o una gástrula, sino con un feto desarrollado, porque no obtienen la misma respuesta visceral a la pérdida de un grupo indiferenciado de células que ante la de un feto con todas las características del ser humano. En los cumpleaños, por otra parte, no festejamos el momento del coito sino el del alumbramiento.

         Yo puedo coincidir con los antiabortistas en la necesidad de reducir los abortos, pero el camino no es castigar a las mujeres que aborten sino disminuir los embarazos no deseados. Una buena política pública de educación sexual y difusión de los métodos anticonceptivos, sobre todo entre los jóvenes, tendría la consecuencia tan deseada de disminuir los abortos que no ha logrado el encarcelamiento de las mujeres.

Pretender que los políticos saben más que los filósofos y los científicos, y que pueden definir con exactitud cuándo un embrión se convierte en ser humano, es una simple exhibición de ignorancia. Encarcelar a una mujer por abortar, con la idea de que el aborto es un homicidio, no solo es mala ciencia y peor filosofía, sino una pésima política pública.

Iguales

Donald Trump se queja constantemente del “failing New York Times” y de la “fake news CNN”. López Obrador cuestiona a la prensa fifí y en particular al Reforma. No son diferentes. El objetivo de ambos es atacar a los medios críticos.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

 Abstencionismo ganó en elecciones de 2019

“Ganas y pierdes y ya está. Has de mirar para delante cuando ganas y cuando pierdas”: Pedro Martínez.

Casi siempre, mis estimados, cuando jugamos y perdemos es difícil aceptar o asimilar la derrota, máxime cuando se trata de cargos públicos; sin embargo, es más dificultoso aceptar que los ganadores obtuvieron un cargo electo por una minoría de votantes; esto es más preocupante todavía para la sociedad, ya que por eso nadamos los mexicanos en corrupción, nos vale un reverendo cacahuate lo que pasa en el estado, municipio o comunidad, somos apáticos para todo, no participamos eligiendo a nuestros gobernantes, que voten otros menos yo, y por eso el México lindo y querido está en estas condiciones.

Bien pronto nos regresó el tiempo al lugar que merecemos los mexicanos, porque los dichos están bien hechos: El pueblo tiene el gobierno que se merece”. Y sí, mis estimados, una minoría de al menos 30 por ciento del padrón de electores eligió gobernantes en seis estados de la República. Asunto muy preocupante, sobre todo por las altas cifras de votantes que acudieron a las urnas el pasado 2 de julio, para empoderar al candidato de Morena a la presidencia de la República.

En cuestión de meses, todo cambió; y las expectativas de la elección del pasado 2 de junio fracasaron, pues incluso el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, dijo que fue impresionante el índice de abstencionismo registrado en el proceso electoral de Puebla, Baja California, Durango, Tamaulipas, Quintana Roo y Aguascalientes, de hasta 77 por ciento.

Estos datos no son alentadores para la democracia mexicana. 77 por ciento de abstencionismo es demasiado. Y nos recuerda las cifras del antiguo régimen, que siempre pugnaba por mantener los niveles de participación ciudadana muy bajos, para facilitar su propia partida de ajedrez.

“Necesitamos no solamente plazas llenas, sino urnas llenas. La 4T los necesita”, escribió Muñoz Ledo en Twitter, sabiendo que sólo una alta votación legitima a los gobiernos.

Cuando decíamos en este espacio, mis estimados, que la elección de 2019 sería un parámetro en política para el 2021, año en que se eligen diputados federales y congresos en varios estados, así como gobernadores, también era saber si el fenómeno Morena-Obrador continuaba como un tsunami arrasando votos en las urnas para sus candidatos.

Sin embargo, no fue así. Por el contrario, ganó el abstencionismo. Fue muy pronto el desencanto para centenares de personas. Y que haya triunfado el abstencionismo, que haya habido un alto porcentaje de gente que no salió a votar, cuando ese es un derecho legítimo de cada elector, es alarmante. Desconocemos las causas por las cuales no votaron; no obstante, los datos muestran el desencanto de una sociedad engañada y burlada.

Son muy tristes los porcentajes que obtuvieron los ganadores, y los perdedores de pena ajena. Entonces como decía el comunicador, no hay nada para nadie, aquí perdió el pueblo, porque los miles de millones de pesos que se tiran para cada elección es dinero público que sale de los bolsillos de los mexicanos. Cada voto cuesta una fortuna pero los electores se dan el lujo de no salir a votar.

Por otro lado, la cara de angustia del consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Lorenzo Córdova, así como de otros funcionarios, los delataba. Por si tenían duda, ahora lo corroboran: la gente no cree más en los partidos políticos, ni democracias ni ocho cuartos, la gente quiere que los políticos cumplan lo que prometen.

La inseguridad y violencia tiene inundados en ríos de sangre a los mexicanos, y el gobierno promesa y promesa, pero no llega la calma al pueblo. Los gobernantes no están cumpliendo a la gente si no le das, no le quites, y con eso la tienes contenta. Pero ahora, el gobierno les quitó hasta lo que ellos no les dieron, y esto desencantó al pueblo, al grado que no quieren saber de partidos y menos de monos desabridos.

Los panistas quisieron hacer leña del árbol caído. De inmediato hicieron comparaciones de su gobierno con el gobierno de Morena; sin embargo, ni el PAN, PRI o PRD tienen cara para señalar a otros. Todas las desgracias que hoy vive el país es culpa de todos ustedes, así que tomen la parte que les toca y quédense callados, porque calladitos se miran más bonitos.

Los panistas piden a la población que participen para que puedan exigir buenos gobiernos, ¿cómo ven? Por eso ellos obtuvieron buenos resultados. No tienen vergüenza. Su dirigente nacional, Marko Cortés, apenas había presumido que ganarían la gobernatura de Baja California, pero perdieron. Y de inmediato salió a defender lo indefendible ante los medios. Dijo que hubo baja participación y uso faccioso de recursos públicos federales para favorecer a los candidatos de Morena. No obstante, con una mano daba manotazo y con la otra hacia señales de triunfo, diciendo que Acción Nacional ganó en Aguascalientes, Durango y Tamaulipas, tres de las seis elecciones en juego, con lo que reforma la ruta de crecimiento electoral, en cambio Morena cae en las preferencias electorales.

“Para mi partido, el PAN, la totalidad de votos emitidos en los seis estados suman 1 millón 361 mil 639 sufragios frente al millón 186 mil 364 de Morena. En caso de Puebla, el PAN se consolidó como la primera fuerza política al conseguir 414 mil 356 votos, mientras que Morena por si sola, logró apenas 390 mil 805 votos; el resto de los votos es de los aliados”, siguió presumiendo el presidente de Acción Nacional.

Agregó: “Morena ganó en Puebla con una participación muy baja, 14.1 por ciento del padrón electoral, y Baja California con un 11 por ciento, esto pone en duda la legitimidad de los nuevos gobiernos en esos estados. Me refiero a que el PAN se consolidó como alternativa y contrapeso de poder, aun en los mejores momentos que todavía tiene el presidente de la República y su gobierno”, dijo Marko Cortés.

Y cerró su charla con un presagio que le salió del fondo de su corazón: “Con la tendencia de la caída de Morena, en el 2021 va a perder la Cámara de Diputados, esa es nuestra apuesta, que regrese el debate y la pluralidad”.

En las farmacias venden pomada para el ardor, mi estimado presidente de Acción Nacional. Lo cierto es que Morena los tumbó de 30 años de gobierno en Baja California; y como decía, Felipe Calderón, “haiga sido como haiga sido”, los venció; y de aquí para el real, para que quiten a Morena no será tan fácil y menos con sus augurios.

La dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, también quiso llenar el florero de su partido diciendo que habían sido buenos los resultados del tricolor, pero apenas movió la boca la dirigente y le llovieron maldiciones por parte de priistas que dijeron ser tricolores de corazón y que les duele ver en qué han convertido los dirigentes al partido tricolor. “Lo destruyeron, lo mandaron hasta la tercera y cuarta fuerza, y todavía sale usted a decir que fueron buenos los resultados para el partido en esta elección”, la cuestionan enojados los tricolores.

Los del PRD no movieron el bote, se quedaron callados. Y es así como debieron quedarse todos, pues no hay nada que festejar.

Sin embargo, más allá del resultado del proceso electoral, mis estimados, es necesario que la ciudadanía se involucre para exigir que los partidos se financien ellos sus campañas, y que se haga una ley en la que se estipule que cada candidato ganador en una elección sea declarado triunfador al menos con un 50 por ciento de los votos del padrón. Si no es así, no hay ganador y se vayan a una segunda vuelta. Verán cómo se van a poner trabajar todos para el bien del pueblo, y para que la gente vuelva a confiar en los partidos políticos.

No es fácil; sin embargo, vale la pena intentarlo. Se vale soñar ¿qué no?  

Editorial…

La fisura

La civilidad se deteriora. La fisura entre aliados naturales se profundiza, mientras el enemigo común se aprovecha del absurdo para asesinar y saquear.

Cuando critiqué las tentaciones autoritarias del Presidente y su ofensiva contra el periódico Reforma, recibí apoyos y condenas en redes sociales. Un partidario de Andrés Manuel López Obrador lanzó el lamento: “¡ya lo perdimos!”. Imposible perder lo que nunca se tuvo. En las últimas décadas he apoyado en varias ocasiones a AMLO pero nunca he sido incondicional; venimos de diferentes corrientes de izquierda.

Un historiador de El Colegio de México, Ariel Rodríguez Kuri, escribe una historia sobre la izquierda y, en una conversación reciente, enumeramos las ramas de ese frondoso árbol: anarco-sindicalista, comunista, lombardista, cristiana, oficialista, intelectual, zapatista y social. Entre ellas hay similitudes y diferencias.

López Obrador viene de la izquierda creada por los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana y, al igual que los comunistas, considera al partido como el protagonista de la historia, porque representa las aspiraciones del pueblo y porque es la bisagra entre el Presidente -líder y árbitro de la vida nacional- y el México organizado o disperso. El PRI colonizó a sus opositores con esta tesis y los partidos se conjuraron para crear una “partidocracia” privilegiada que pone trancas y candados que dificultan o impiden la participación social en los asuntos públicos.

Si uno los compara durante el último medio siglo, los partidos han dado prioridad a la disputa por cargos, a las alianzas entre ellos y a cerrarle las puertas a la sociedad. Los periodistas, activistas y académicos comprometidos -en esta corriente también hay farsantes- se han dedicado a reinterpretar la historia y renovar la agenda de la discusión pública con la temática del siglo XXI: derechos de género, diversidad sexual, medio ambiente, etcétera.

El Presidente tiene muchos atributos personales y son encomiables sus recorridos por el país (“Presidente caminante”, lo llama Rodríguez Kuri) y la convicción con la cual está combatiendo la corrupción, la inseguridad y la desigualdad. Sin embargo, llama la atención su rechazo visceral a la sociedad civil y a los medios de comunicación críticos pero respetuosos de la pluralidad; ha olvidado que estos sectores pavimentaron el camino a Palacio. Es como si el Presidente quisiera borrarlos porque le echan sombras al protagonismo de Morena y los partidos.

La semana pasada 437 diputados votaron por unanimidad la eliminación de la Constitución de la partida secreta del Presidente. Fue un voto unánime con el cual sepultaban simbólicamente los abusos presidenciales. La versión estenográfica emana el olor a mirra e incienso de los elogios a los partidos y al actual Presidente. Quienes hablaron por el PAN y Morena también reconocieron justificadamente el papel jugado por el diputado Pablo Gómez (Morena) quien, en su turno, rindió homenaje a “los periodistas valientes […] que se la rifaron”.

Lástima que Pablo Gómez se olvidara de los verdaderos protagonistas de esa lucha. Reforma hizo suyo el tema y publicó, como noticia principal, las investigaciones que hicimos Helena Hofbauer y yo sobre los 850 millones de dólares que se gastó Carlos Salinas de esa partida. También pesó que Alianza Cívica demandara jurídicamente al presidente Ernesto Zedillo, para que informara sobre la manera como había usado esa partida; Zedillo respondió dejándola en ceros.

Reconocer al otro es requisito indispensable para el consenso. El Presidente y los partidos se equivocan cuando regatean, niegan o excluyen a la sociedad organizada. Obstaculizan los entendimientos indispensables para enfrentar con más posibilidades de éxito la violencia criminal, la corrupción y el antimexicanismo de Donald Trump y sus seguidores. Crean una fisura absurda.

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