SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Este jueves 24 de octubre entró en vigor la norma que obliga a las empresas a cuidar el estrés de los trabajadores.

La decisión la tomaron los legisladores porque el estrés está considerado una enfermedad tipo pandemia mundial, por la Organización Mundial de la Salud. De ahí que los países estén obligados a tomar medidas preventivas como se debe hacer en todo tipo de enfermedades.

Sin embargo, en México decidieron que sean los patrones los que se ocupen de la salud mental y emocional de la gente, considerando que el estrés laboral es el que los tiene enfermos.

Esto es relativo, desde luego, porque yo creo que no hay peor estrés que el que deriva de no tener trabajo. Y, sin embargo, ¿eso a quién le corresponde resolverlo?

Por falta de trabajo y de oportunidades, dice el gobierno, los muchachos se unen a los grupos delincuenciales. Y por eso se inventaron el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, mediante el cual se les otorga una beca de capacitación, para que se enrolen en las empresas, sí, esas empresas que les causan estrés, a fin de que se enseñen a hacer algo, porque como no terminaron sus estudios, tampoco se enseñaron a hacer algo, y entonces hay que comenzar de cero con ellos, para que de aquí a un año, sepan cómo ganarse el pan de cada día ellos solos.

¿Pero, cómo? Bueno, en las empresas. O, mejor, creando su propia empresa, como buenos cenicientos.

Todo eso es idílico, claro. Decía mi padre que no hay cosa más cara que lo que no existe. Y el dinero no se da en macetas, hay que trabajar para ganarlo. Y entonces el modelo laboral que hoy existe en el mundo –como antes lo fue el modelo de las haciendas-, más que ser “estresante” para la gente, es bueno si se le ve como el que resuelve la escasez en las familias.

No hay nada más sagrado en este México desolado que tener un empleo. Y si lo dudan, pregúntenles a los miles de desempleados que pululan en este país buscando una oportunidad, ya ni siquiera para desarrollar lo que saben, sino para pagar la comida del día.

¿O no hay abogados fungiendo como taxistas? ¿O no hay profesionistas como policías y soldados? Y no es que esto sea malo, sino que eso refleja un deterioro laboral gravísimo, porque las empresas están navegando –ahora sí válgame la palabra-, en medio de un profundo estrés, enfrentando problemas de liquidez por el incremento de los costos de las gasolinas, la electricidad, la telefonía, la falta de mercados, la merma de clientes, etcétera. Y, obviamente, los patrones también están estresados, algunos hasta el suicidio, por la presión del pago del IMSS, la nómina, los reclamos por incremento, el ausentismo laboral, el alza en sus materias primas, etcétera.

Todo esto es tan grave, que pocas empresas han subsistido en los últimos años a este embate que viene del gobierno, y que ha estresado no solamente a los trabajadores, sino sobre todo a los dueños, quienes en lugar de ganar, pierden.

Podemos apostar que muchas empresas están subsistiendo hoy en día a base de préstamos con el agio bancario, sacándole a las tarjetas de crédito para pagar la nómina de sus empleados que, dicho sea de paso, se chiquean, se envalentonan, creen que a la vuelta de la esquina pueden encontrar un trabajo con las mismas condiciones laborales.

Aplaudimos que el gobierno se preocupe por la salud de los mexicanos, pero a todas luces la NOM-035-STPS-2018 es injusta. Se dice que tiene entre sus objetivos prevenir los factores de riesgo psicosociales y promover un ambiente laboral saludable, pero está demostrado que el ambiente en la calle es peor que  el de dentro.

Reconocemos que hay casos graves de empresas que no respetan horarios, o que incluso no les pagan a sus empleados lo justo, a causa de que reciben propinas. Las hay también que no conceden días de descanso a sus trabajadores; por ejemplo, se nos reportan que algunas tortillerías estilan explotar a los trabajadores de domingo a domingo, con un día de descanso cada 15 días, y con horarios de 5 de la mañana a 5 de la tarde.

Todos estos casos deben ser sancionados, porque estamos hablando de un claro abuso patronal.

Pero, insistimos, la mejor manera de aliviarle la vida a un trabajador es garantizarle un sueldo, a tiempo y suficiente para financiar sus necesidades. Darle descanso e incluso incentivos. Pero la mala noticia es que las empresas en su mayoría no están en esas condiciones, porque también están estresadas.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Diálogo y no confrontación, en los tres órdenes de gobierno

“Los abusos, aun en el estado más sólido, son minas sordas que tarde o temprano estallan.” Joseph Sanial Dubay

Mis estimados, no sé cómo empezar la entrega. Siento una profunda tristeza por lo que sucede en nuestro México lindo y querido; y más angustia siento al ver cómo varios  gobernantes no pisan suelo, siguen volando alto, desmemoriados, empoderados, pateando traseros de los pervertidos y corruptos que no son limpios como ellos.

Es triste ver a los funcionarios confrontados pelándose, señalándose de ratas y de podridos. Es vergonzoso escuchar barruntos de nuestros representantes en el Congreso. ¡Qué pena dan, señores diputados! No parecen defender a sus representados en ese recinto oficial. Mejor fuera que no estuvieran ahí, porque me avergüenzo de ustedes. Dan pena ajena con los circos que protagonizan, por eso quiero recordarles que ustedes también fueron  electos en las urnas para velar por el bien de sus distritos, no para que se sientan intocables y que nadie los merece, que tienen el poder y por eso pueden agredir a quien ustedes quieran.

Mientras ustedes se embotellan en discordia y discusiones, los ciudadanos en municipios, estados y resto del país se ahogan en ríos de sangre. Nos están matando a nuestros hijos, señores, la sociedad vive con miedo y ustedes son nuestros representantes en el Congreso, son nuestra voz, pero no los escuchamos salvaguardarnos, están callados ante un problema de inseguridad y violencia que azota con furia a la sociedad en general, y ustedes no dicen nada, continúan sumisos a la orden del emperador del Palacio Nacional.

Sabemos que los tiempos son otros y que tampoco ustedes disponen al libre albedrío, que no son autónomos, que también tienen que pedir línea antes de actuar; sin embargo, tampoco pretendo ofenderlos y poner en riesgo su vida. Quiero recordarles, tanto a legisladores como a los gobernantes, el encargo por el que fueron electos en las urnas, ya que hace varios meses no vemos los ciudadanos un pacto y coordinación eficaz entre los tres órdenes de gobierno, cada cual jala la panga para donde mejor le conviene.

El escenario que vive la sociedad en general, es grave; y el gobierno se divisa lejano de los sucesos violentos. Da la idea que se volvió sordo, ciego y mudo ante el dolor de la gente. Que se rasquen con sus uñas los deudos.

Y es que si han cambiado tantas leyes para acomodar su gobierno, ¿por qué no cambian el sistema político podrido que tiene al país sumido en la miseria? No hay políticos limpios de culpa, ni siquiera los de Morena; esos están peor que todos, pues la mayoría vienen del PRD, donde aprendieron puños de mañas; y de la noche a la mañana no se quita la maldad, por eso digo que esos morenos que se sienten poderosos son las peores escorias que tiene el país.

Y no lo digo yo, lo indica una encuesta. Según datos publicados por la revista Campaign & Elections México, los presidentes de Morena son los peores calificados por la ciudadanía. El principal tema a calificar fue el de la inseguridad en los municipios que gobiernan, y reprobaron los munícipes, ni siquiera a panzazos aprobaron.

No obstante -y siendo sinceros- ningún alcalde de los 2 mil 458 municipios han logrado pasar la prueba de la inseguridad y violencia; pero ya vimos por qué, avanzan los ríos de sangre inundando ciudades y municipios completos, porque no hay coordinación entre alcaldes, Presidencia y gobernadores.

Y lo peligroso apenas viene con la afrenta del gas lacrimógeno que se usó contra alcaldes que se manifestaron frente a Palacio Nacional, el pasado martes; sin embargo por el bien del país, esperamos que logren acuerdo los tres órdenes de gobierno.

Les decía que el suceso contra los alcaldes en Palacio Nacional muestra al presidente Andrés Manuel López Obrador, muy frío, casi igual como cuando rechazó que hubiera aprobado impuesto al Agro por el uso del agua. Negó rotundamente el mandatario que haya ordenado ese impuesto. Sin embargo, el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó la semana pasada un mayor cobro a los derechos del uso del agua en la Ley Federal de Derechos, la iniciativa fue turnada al Senado.

Y aquí tuerce la puerca el rabo, mis estimados, ya que son preocupante las declaraciones del presidente AMLO. Dijo que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público le había presentado un proyecto de aumento de impuestos, de ajustes, pero que él les había dado la instrucción de que se debía cumplir con el compromiso de no aumentar impuestos.

Y ahí no para la cosa. El mandatario da vuelta al tema y repite lo mismo desde que llegó al cargo. La izquierda pensaba que era poca la recaudación y que tenían que aumentar los impuestos, que había que llevar a la práctica lo de la progresividad que marca la Constitución, que el que tiene más, contribuya más; y sí, es un asunto de justicia, y se debe revisar.

Con todo, coreó el mismo discurso de siempre: “Nosotros los gobernantes tenemos que poner el ejemplo de eficacia, honestidad, de austeridad, no es posible aumentar impuestos si el gobierno malgasta, si hay corrupción, si hay derroche, esa es la diferencia de criterios y es la diferencia con los que se fueron”; es decir, que según el criterio del presidente AMLO, siempre van a ser las administraciones anteriores las responsables del caos que vivimos. Y bajita las tenazas, incremento el precio de gasolina al menos un 12 por ciento y el gas doméstico un 8 por ciento y la economía estancada, cero crecimientos y el mandatario del aumento de los impuestos se salió por la tangente y también encontró culpable.

Algo similar ocurrió con el caso de los alcaldes que fueron al Palacio Nacional para verlo. Los presidentes municipales panistas y perredistas debieron se recibidos, aunque sea por el secretario de Presidencia, y darles el lugar que merecen como autoridades municipales; sin embargo, más bien fueron corridos como delincuentes con gases lacrimógenos. ¡Qué terrible mensaje de partidos confrontados!

Pero no acaba ahí la afrenta a los alcaldes. El presidente AMLO, lejos de pedir una disculpa por la actuación de sus personal de seguridad, justificó los hechos disolutamente, diciendo que había el temor que entraran por la fuerza; “además se equivocaron de ventanilla, no era en Palacio Nacional donde debieron venir a reclamar, tenían que ir al la Cámara de Diputados, porque yo no soy el que apruebo el Presupuesto de Egresos, además tengo información que los alcaldes hacen mal uso del recurso”.

¡Qué manera de buscar pleito! Con razón estamos como estamos en incidencia delictiva, pues mientras los tres órdenes de gobierno no se coordinen, difícilmente van a tranquilizar y parar los ríos de sangre en estados y municipios.

Lejos de estar riñendo entre ustedes, deben unirse.

El Ejecutivo ocupa de los presidentes municipales, pues lo más cercano que tiene la gente es al presidente de su municipio; aunque sea improvisado y flojo, es el alcalde al que busca la gente y le pide obras, vivienda, medicina agua y un largo etcétera.

En el tema de la inseguridad y violencia, si no se coordinan Federación y estados con los alcaldes, nunca van a apaciguar el avispero; ellos tienen herramientas para lograr muchas cosas, pues están muy cerca de las familias; ellos pueden aportar mucho para que se paren los ríos de sangre en los municipios que gobiernan, pues sean como sean, y “haiga sido como haiga sido”, son presidentes.

Fue grosero el recibimiento que les dieron en Palacio Nacional, pero nunca es tarde para corregir, pero corrijan antes que se ensucie más el agua.

Entiendan, carajo, ¿por qué pues son tan testarudos los funcionarios? Bien que saben que deben unirse los tres órdenes de gobierno, del color de camisa que sea, y trabajar coordinados para el bien de los mexicanos. No esperen que se levante el pueblo en una rebelión, como ya está sucediendo en otros países. No se confíen que tienen controlada la grey, la gente cambia y actúa agresiva; no esperen, procedan, el panorama se calentó fuerte y el horno en varios estados y municipios no está para bollos. Es mejor que los tres órdenes de gobierno se reúnan, dialoguen y tomen acuerdos como autoridades que son.

¡Caray!, ¿por qué enfrentan a los presidentes municipales? Va, son del mismo bando, cojean del mismo pie. En ese círculo nadie es puro y santo, todos se ofertan al mejor postor. Si lo dudan, volteen a ver el cochinero que hay en Morena. De esto luego les cuento en otra entrega.

Editorial

Capitulación y derrota moral del Ejército

Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador asume la responsabilidad política -no podía ser de otra manera-, la inaudita rendición de los militares en Culiacán ante el amago de la delincuencia organizada ha provocado malestar al interior del Ejército mexicano.

No hay nada peor para un Ejército que ver a su Alto Mando rebasado en una operación militar. Porque eso fue la frustrada detención del ahora famoso Ovidio Guzmán, en la que participaron elementos de la Novena Zona Militar, con sede en Culiacán, y de la Guardia Nacional, integrada en su mayoría por militares que llevan diferente uniforme y gafete.

Una batalla perdida de esa manera baja la moral. Y no faltan quienes entre los uniformados cuestionen el liderazgo tanto del jefe del Ejército, como el del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas; es decir, el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval, y el presidente de la República, López Obrador. Tal es la inconformidad que en los cuarteles se ha prohibido hablar del tema.

Después de casi 13 años de guerra, declarada o no, contra el narcotráfico, perder una batalla como lo hizo el Ejército mexicano, con ataques a su cuartel en Culiacán y amenazas a sus familiares en la zona habitacional castrense, echa por los suelos el ánimo de la tropa.

Cuando el expresidente Felipe Calderón decidió en diciembre de 2006 sacarlos de sus cuarteles en su guerra franca al narco, mucho se insistió en los costos que podría tener esa decisión para las Fuerzas Armadas, la población civil y el propio Estado mexicano, pues el presidente estaba recurriendo a la última línea de fuego de cualquier país.

Hoy sabemos que, rebasada esa última línea, lo que queda es la capitulación. Tal y como ocurrió en Culiacán el jueves 17, cuando civiles armados demostraron sus capacidades tácticas y estratégicas, anulando en ese centro urbano el monopolio de la fuerza que antes tuvo el Estado mexicano.

Aunque al momento de repartir culpas el más señalado ha sido el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, el general Sandoval no es ajeno a la capitulación. Forma parte del gabinete de seguridad que acordó liberar a Ovidio Guzmán y solicitó el aval presidencial.

Si el operativo fue mal planeado, como justifica el gobierno, la responsabilidad también recae entonces en el Ejército, pues tropas de la Novena Zona Militar participaron en la detención. Esa jurisdicción castrense está bajo el mando del general Maximiliano Cruz Ramos. Su superior es el comandante de la Tercera Región Militar, el general Carlos Ramón Carrillo del Villar, quien rinde cuentas al general secretario.

En el gabinete de seguridad que propuso soltar al hijo del Chapo participa también el viejo amigo del presidente, el general en retiro Audomaro Martínez, el titular del Centro Nacional de Inteligencia, institución llamada no solo a proveer información, sino a anticiparse a escenarios como el ocurrido.

La decisión de capitular en Sinaloa colocó a varios jefes militares en ese supuesto, aunque podrán alegar que cumplieron órdenes cuando el presidente otorgó su aval para entregar a los suyos al hijo del Chapo Guzmán.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Alfonso Durazo está en la mira de la oposición política de este país, pero también de Morena como partido en el gobierno. No hay quién lo defienda, pues. El próximo lunes, el secretario de Seguridad Pública, que llegó al gabinete lópezobradorista enarbolando su pasado colosista, será sentado en el banquillo de los acusados ante el pleno del Senado de la República, para que informe qué sucedió realmente en Culiacán, pues lo informado hasta ahora a nadie satisface.

Lo que ya se conoce como El Culiacanazo, está siendo duramente criticado no sólo por la clase política, sino también por empresarios y la ciudadanía en general, que por primera vez desde que comenzó este gobierno parece estar en contra mayoritariamente (los hay también a favor, y muchos) de la decisión que tomó el presidente de la República para abortar la detención de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, cuando ya lo tenían detenido por petición de la Drug Enforcement Administration (DEA), el pasado jueves 17 de octubre.

Hasta ahora, ese caso parece una nebulosa. Un tanto turbio desde el origen de la solicitud de detención y extradición, pero sobre todo por la forma en que se llevó a cabo el operativo, que propició que el Cartel de Sinaloa se apoderara de la capital sinaloense y por primera vez, según vecinos, atentara contra la sociedad civil de manera directa, pues amenazaron con tomar de rehenes a mujeres y niños, y torturarlos.

Además detuvieron a soldados, a uno de los cuales ejecutaron, y amenazaron con exterminarlos a todos. Y, por si fuera poco, cercaron el lugar donde viven las familias de los soldados, con la amenaza de matarlos.

Este es un caso ambivalente. Se mueve entre el Derecho y la Justicia, y depende del gobernante en turno elegir entre uno y otro. El presidente de la República acepta que optó por abortar un operativo que era estrictamente judicial, para preservarla vida de la población, cosa que ya se enmarca en el ámbito de la justicia y no en el estricto Estado de Derecho o en el cumplimiento de una ley, que es lo que reclama la oposición. El mandatario sostiene que por encima de la detención de un personaje que se mueve al margen de la ley, está el derecho a la vida de todo mexicano.

Visto de esta manera, el presidente tiene razón. Siempre habrá otra oportunidad para detener a Ovidio y a cualquier otro, pero las vidas que se perdieron en ese fallido operativo jamás habrían tenido una segunda oportunidad.

“No queremos una paz-narca”, reclamó el PRD al presentar el martes una demanda de juicio político contra Alfonso Durazo.

PRI, PRD, PAN y MC están unidos en este clamor por el Estado de Derecho, como nunca los hemos visto. Los priístas, más moderados que los perredistas y los panistas, aducen que le están dando el beneficio de la duda al gobierno federal, pero no por ello están de acuerdo con lo que sucedió en Culiacán.

Y siempre será interesante ver la otra cara de la moneda. Operativos fallidos siempre los ha habido y siempre los habrá, porque en esto no siempre se tiene éxito. Si en Culiacán vimos que manda el Cartel de Sinaloa, algo ya sabido de antemano, en Guadalajara vimos hace años que el que manda es el Cartel Jalisco, pues cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto quiso detener a Nemesio Oceguera, alias El Mencho, su grupo procedió de la misma manera, con bloqueos en avenidas, quema de camiones y hasta un “eurocopter” derribaron en el sur de la entidad. Finalmente El Mencho no pudo ser detenido y hasta la fecha sigue libre y extendiendo sus dominios en el territorio nacional. Y curiosamente, tanto Jalisco en la administración pasada, como Sinaloa en ésta, son gobernados por el PRI.

En aquel tiempo nadie hizo escándalo por eso, ni tampoco llamaron al titular de Gobernación, Miguel Osorio Chong, al comparecer al Senado (por cierto, Osorio Chong estará entre los que cuestionen a Durazo este próximo lunes). Por angas o mangas, “aiga sido como aiga sido”, Alfonso Durazo está solo. No tiene un partido que lo defienda, porque hasta la misma fracción parlamentaria de Morena en la Cámara de Diputados, exigió su comparecencia. La diferencia con la oposición, es que Morena está pidiendo también que comparezca el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, para que ambos cuentas por el “fracaso” en el operativo para capturar a Ovidio Guzmán López. La vicecoordinadora de Morena, Tatiana Clouthier, llamó a cuentas a ambos. “No pretendo negar con esto la realidad, hubo un operativo que fracasó el jueves pasado en Culiacán, sí, por ello y como Cámara de Diputados estamos exigiendo y llamando a cuentas al secretario de Seguridad y a su equipo para que vengan a decirnos qué pasó, pero también pedimos cuentas al gobernador y a las autoridades locales, no aparecieron esas armas en menos de 24 horas, esas armas que tienen en Sinaloa”, sostuvo.

Para la oposición, estamos peor que antes. El presidente se defiende. El Culiacanazo, podría convertirse en el punto de quiebre del lópezobradorismo.

El Castillo

Lilia Arellano

Permanece invisible el Estado de Derecho

Hay que darle la razón a las organizaciones civiles y a las de periodistas en el extranjero cuando aseguran es en nuestro país en donde existe un peligro mayor para los tundemáquinas, los analistas, los comunicadores, locutores, editorialistas, fotógrafos, camarógrafos y, a diferencia de lo registrado en las zonas de guerra, no puede sacarse ni un pañuelito blanco ni portar el emblema de la Cruz Roja para evitar ser baleado.

Por un lado, vemos cómo han ido masacrando a decenas de compañeros en los últimos años y, por el otro, es vergonzoso se multe con diez millones de pesos a Sergio Aguayo al “perder” la demanda interpuesta por un hombre honrado, honesto, probo, guapo, cantante, líder, maestro, ex dirigente nacional de un partido cuya fuerza está en el sótano: Humberto Moreira.

Los pillos van encontrando la forma de evadir al gobierno y, lo peor, al Estado de Derecho, a la aplicación de una justicia prevaleciente solamente para los jodidos.

Exigen diputados y senadores la presencia de los integrantes del gabinete de seguridad del gobierno actual para dar explicaciones amplias sobre lo ocurrido en Culiacán, Sinaloa. Sin embargo, no han citado a nadie para conocer, por lo menos para conocer, el rumbo de las investigaciones en torno a los asesinatos en contra de periodistas.

Eso sí, han hecho modificaciones a las leyes con el fin de castigar a quienes osan hablar de las trayectorias de los políticos con poder, de los amigos, porque si se trata de contrarios hasta se patrocinan la publicación de hechos vergonzosos y se entregan pruebas suficientes para respaldar lo difundido, incluyendo los audios, siendo las escuchas un arma de inteligencia la cual requiere de ordenamiento judicial y nada se dice respecto a este ilegal proceder, inclusive, está permitido darlos a conocer a la opinión pública siempre y cuando sea de grupos o personajes contrarios.

En las oficinas de prensa del gobierno federal, esperan las instrucciones del vocero presidencial, la forma, el fondo, la redacción de todo aquello empleado para justificar haber dejado en libertad a Ovidio Guzmán, lo relacionado con el agradecimiento de los abogados defensores de toda la familia e inclusive el reconocimiento del primogénito de ese clan sobre hacer prevalecer por encima de cualquier cuestión o enfrentamiento o problema, la vida humana y eso habla solamente de la existencia de los sinaloenses, de los habitantes de la capital estatal, porque de las decenas de muertos diarios, de homicidios dolosos, de secuestros, extorsiones, sobre la venta de protección o pagar derecho de piso o lo relacionado con la trata de blancas, el secuestro, la corrupción migratoria, la venta de autos robados, etcétera, para eso ni siquiera hay una estrategia o tal vez sí existe pero… fallida.

A todo esto se agregan las grandes mentiras. Sabido es los EU, su gobierno, nunca ha cedido ante las peticiones de terroristas o de secuestradores, como tampoco ha modificado sus leyes para impedir la venta abierta y sin mayores requisitos de armas al ser esta industria altamente rentable.

Con ese armamento cada vez más sofisticado y mortal, comercian con los países en donde existen guerras civiles o enfrentamientos a causa del control perseguido por los mandos estadounidenses ya sea por petróleo o por drogas y, esos ingresos, son el símil de los obtenidos a través del narco, les proporcionan “dinero negro” para sus invasiones, para costear la apuesta de conquistar la galaxia, etcétera. No se ve, ni se cree, lo dicho por el “carnal” Marcelo Ebrard, extraídas sus expresiones de un encuentro telefónico entre AMLO y DT.

El sentimiento, la sensación, la percepción de orfandad de los mexicanos está latente. La molestia de ser testigos de la manera arbitraria, grosera, haciendo gala de la violencia, las amenazas, la fuerza, con la cual detienen a vendedores ambulantes, a quienes se ganan la vida comerciando con comida, dando grasa al calzado, llevando en carritos fruta o mariscos, lo cual habla de su deseo de, pese a todas las desgracias en su entorno, permanecer dentro de lo honrado, de lo honesto para ganarse el sustento familiar. En tanto, se deja libre a los delincuentes y no solamente se trata de los hijos de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, sino de los descendientes de funcionarios de alto nivel, de líderes tanto políticos como sindicales o gobernadores o presidentes municipales o legisladores, a quienes sigue sin vérseles frente a la autoridad, a los fiscales, a los jueces. Por lo tanto…

Editorial

La era de la ira

El mundo se está volviendo loco. Esto es, al menos, lo que percibe una buena parte de mi generación, la que creció sin internet y se encontró con las redes sociales ya entrada en la adultez. A nosotros se nos enseñó que la razón debe embridar a la pasión y guiar las principales decisiones de la sociedad políticamente organizada. Aprendimos que las emociones juegan un papel importante en la vida personal, pero que nunca deben desplazar al raciocinio en el terreno político. Nuestra concepción de la cosa pública se desarrolló antes de que el prefijo “post” se posicionara a empellones frente a palabras axiales como verdad, democracia y liderazgo. A nadie debe sorprender, pues, que nos gane la perplejidad.

Hace falta una reflexión retrospectiva. Ya nadie cuestiona que la corrupción atrofió los mecanismos de representación, desacreditó el discurso racional y, de hecho, desprestigió por completo la ortodoxia democrática. Algunos dudan del agregado que hacemos los socialdemócratas en el sentido de que la indignación se incubó en el aumento de la desigualdad de sociedades globalizadas a las que la democratización del conocimiento ha vuelto más exigentes. Y pocos se atreven a sugerir que los excesos de la corrección política y de la globalización erosionaron el triunfo cultural del derecho a la diferencia y trajeron una resaca de xenofobia y racismo. Pero ni validando todos esos argumentos alcanzamos a explicar lo que estamos presenciando. ¿Donald Trump llegó al poder porque la gente está harta de los corruptos y detesta a los ricos? ¿Jair Bolsonaro es producto de una mayor exigencia? ¿El Brexit fue resultado del rechazo a la inmigración?

Evidentemente hay algo más profundo, quizá escondido tras uno de los movimientos pendulares de la humanidad. Veamos. Hace casi dos siglos Augusto Comte empezó a escribir su Curso de filosofía positiva. Plasmó en esa obra su teoría de los tres estados de la evolución humana, el teológico, el metafísico y el científico o positivo, y de paso fundó la sociología. Su pensamiento tuvo una enorme influencia en el mundo, empezando por América Latina. En México fue uno de sus discípulos, Gabino Barreda, el elegido por Benito Juárez para edificar el proyecto educativo nacional que habría de arraigarse durante el Porfiriato; en esta fuente abrevaron sus principales intelectuales orgánicos, con otro educador –Justo Sierra– a la cabeza de un conspicuo etcétera. Y en Brasil el positivismo llegó aún más lejos: construyó templos y legó al país su lema, “orden y progreso”.

Entre el enojo gregario y la violencia solo media un paso de obnubilación. No es, por cierto, un problema generacional, pues la exasperación se da en todos los grupos demográficos. Lo que debemos hacer los miembros de mi generación que porfiamos en invocar el tamiz de la razón es un mayor esfuerzo para discernir el origen de la locura e ir a la raíz de la crisis. Hay escenarios espeluznantes que podrían hacerse realidad en el futuro previsible. En la película Joker, que pese a deficiencias en su trama rompe récords de taquilla, podemos vislumbrar uno de ellos. Una mezcla de marginalidad, sed de venganza y sociopatía engendra un antihéroe aclamado por la multitud. Quien lo crea una exageración haría bien en observar con atención los estragos de la posverdad, la posdemocracia y el posliderazgo en Estados Unidos y en otros países. Vivimos tiempos indescifrados en que la revancha anárquica y una pulsión nihilista parecen pesar más que el afán de justicia social. Es en serio: urge detener la gestación de la era de la ira.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Ya comenzó la movilización de presidentes municipales, en demanda de mayores recursos al gobierno federal. Una vez que la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Ingresos, y cuando ya se disponen a revisar el presupuesto de egresos para 2020, los alcaldes comenzaron a exponer su necesidad de mayores recursos para obras de infraestructura y seguridad.

El reclamo es bueno, y es justo y necesario que se fortalezca a los municipios, porque desde siempre se ha sabido que a pesar de que las actividades productivas se desarrollan en las demarcaciones municipales primeramente, son el estado y la Federación los que se reparten con la cuchara grande los ingresos por concepto de cobro de impuestos, mientras que a los presidentes municipales les queda la opción de andar mendingando recursos para las obras que les reclaman sus gobernados.

En Zihuatanejo, por ejemplo, cuánto tiempo tuvo que pasar para que la obra del Muelle se atendiera. Gracias a la intervención del gobernador Héctor Astudillo Flores, sobre todo al cambio de gobierno municipal, esta obra fue posible y está programad para inaugurarse en diciembre próximo.

Pero baste este ejemplo para entender cómo los municipios están muy castigados, y la visión administrativa no es para nada municipalista, pese a que los municipios son la célula del país, aunque en esencia el cuarto nivel de gobierno también existe y son las comisarías, cuyos representantes también son electos por voto popular.

No obstante, únicamente 4 de cada 100 pesos que se distribuyen para los tres órdenes de gobierno en el país, llega a los municipios, bajo criterios bastante erráticos.

En este momento, reciben recursos los municipios muy ricos, o los municipios muy pobres. Los primeros por los recursos propios que puedan cobrar, y los segundos porque no cobran nada y tienen graves niveles de subdesarrollo, máxime si cuenta con zonas serranas o pueblos indígenas.

Los municipios intermedios, que son la mayoría, andan a la quinta pregunta.

Ese modelo ha demostrado que es obsoleto, porque los municipios muy pobres, aunque reciben mucho dinero, siguen siendo pobres. Y los municipios ricos, aunque recaudan mucho dinero, siguen con graves carencias.

Entonces, se requiere de una reforma administrativa muy profunda, en la que se fortalezca a los municipios, pero no sólo con dinero, sino también con capacitación en todas sus áreas porque, de verdad, dan pena ajena.

Incluso, se estila en los ayuntamientos que el alcalde en turno nombre a cualquier hijo de vecino en la Tesorería, sin respetar el perfil que éste debe tener, el de un contador con conocimiento de finanzas públicas. Al contrario, se ha visto en las tesorerías a profesores, ingenieros, e incluso analfabetas, que sólo cargan los cheques porque son otros los que manejan todo. ¿Por qué hacen esto? Porque es moda que los ayuntamientos contraten despachos contables, donde se encargan de llevarles sus cuentas, cuadrarlas y resolverles todos los problemas. Obviamente todo por cuantiosos recursos, porque un despacho cobra y cobra bien. Mientras que el tesorero en turno si acaso firma los vales de gasolina, y pone el nombre y el apellido ante los órganos fiscalizadores. En caso de algún desfalco, es el tesorero mentecato el que queda en entredicho, no el despacho contratado por su jefe, y entonces enfrenta el largo brazo de la justicia, quedando inhabilitado para ejercer cargos públicos hasta por 10 años, si bien le va.

Por lo tanto, para exigir hay que primero que ofrecer. Si la Cuarta Transformación trae como política central el combate a la corrupción; luego entonces, está por demás recordarles lo que deben hacer.

Primero, orden; mejor gasto e inversión, supervisión para el rendimiento del recurso público, mejor administración para que alcance para todos, pues difícilmente les serán autorizados presupuestos para privilegios y despilfarros.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Narco imponente y agradecido

*Inaceptable reacción de las fuerzas armadas y la Guardia

*Durazo y Sandoval deben renunciar; culpables y confesos

Nadie les ha levantado un solo falso; ellos, los integrantes del gabinete de seguridad hablaron de sus errores, de las fallas, de la nula inteligencia existente para combatir a las mafias, a las del narco, a las de la trata de blancas, a los extorsionadores, a las dedicadas al secuestro o a la venta de protección. No se necesitó de críticas ni de opiniones de opositores y si partimos de la “confesión” del titular de la Defensa Nacional, nada más puede agregarse. Lo registrado en Culiacán, Sinaloa, no tiene antecedente alguno ni en relación al uso de armas en calles y avenidas de la capital estatal como tampoco en la reacción gubernamental y menos aún en la actitud y el silencio rodeando a quien gusta de hablar a diario de todos los temas apenas canta el gallo. Va corriendo el telón y surgen peticiones ya no de regresar la seguridad sino de correr a quienes han hecho pública su incapacidad.

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad, y Luis Cresencio Sandoval, titular de la Defensa, deben renunciar tras haber evitado la detención de Ovidio Guzmán López, “El Ratón”, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, luego de una jornada de violencia en Culiacán, Sinaloa, con saldo de ocho muertos, 51 fugados del penal de Aguarato, vehículos quemados, autos policiales abandonados y la presencia de auténticas patrullas criminales en varios puntos de la entidad. Esa y no otra es  la exigencia de diversos sectores de la población a través del poeta Javier Sicilia, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, quien aseguró el proceso de pacificación prometido por el presidente Andrés Manuel en campaña ha fracasado. Sin embargo, sólo hay justificaciones, todos se mantienen en sus puestos, después del niño ahogado, intentan tapar el pozo, con el envío de más militares a Sinaloa, y buscan culpables en mandos medios. Pero el impacto negativo a la imagen del país es irreversible en el corto plazo, tanto para la captación de inversiones como para la atracción de turistas.

El titular del Ejecutivo federal reveló el gobierno de Estados Unidos pidió la captura de Ovidio Guzmán López, quien contaba con orden de extradición, por lo cual elementos del Ejército mexicano implementaron el jueves un operativo en Culiacán, Sinaloa, para arrestarlo, pero… el operativo falló. Justificó la decisión tomada de liberar a Guzmán López marca una diferencia en el país. “… había una orden de detención de un presunto delincuente famoso pero hubo una reacción de esta banda y se armaron y se estaba poniendo en riesgo la vida de mucha gente, policías, de servidores públicos y de gente civil”, indicó López Obrador en Tlaxiaco,  Oaxaca, donde insistió lo más importante de su gobierno es la paz, tranquilidad y justicia. Los gobernadores de Chihuahua, Javier Corral; de Veracruz, Cuitláhuac García, y el de Oaxaca, Alejandro Murat, respaldaron la decisión del Presidente, y externaron su disposición de realizar acciones coordinadas con la federación en caso de ser necesario. O sea, las peticiones de Trump no requieren de la existencia de cargos y de comprobación de delitos en México, se cumplen hasta sin orden de aprehensión, a las voz de inmediatamente y cómo sea ¿eso es para quedar bien? Después del desfiguro tal vez el magnate gringo se arrepienta de andar pidiendo favores y utilizar a terceros, por lo tanto pudiéramos ver en el futuro la actuación directa de la DEA y el FBI.

Tras salir de una reunión con legisladores en el Senado, Javier Sicilia declaró: “No sólo Durazo, sino quien estaba detrás de Durazo dirigiendo el operativo, suponiendo éste sí sabe, porque Durazo no sabe, debió de haber una simbiosis. Los dos deberían de irse, nos pusieron en una situación muy grave a la nación y al Estado”, manifestó el poeta, quien recalcó: “Miren el desastre. Ni atención a víctimas ni un proceso de pacificación correcto porque no se ha tejido una política sistemática y porque no se ha tomado en cuenta como prioridad de la nación. Olvidemos el aeropuerto, olvidemos Dos Bocas, olvidemos tanta cosas, la prioridad de la nación, y lo reconoció el presidente, es la paz y la justicia de este país (…) sin eso, todo lo demás está roto,  está muerto y no sirve para nada”.

Sicilia llamó a López Obrador a reconsiderar su estrategia y recordó “yo siempre he estado en contra de que el Ejército esté en las calles, pero si lo sacaron, y hay un enfrentamiento de esta gravedad, que es una guerra, dejar humillarse por el crimen organizado al Ejército, me parece deleznable”.

Si los soldados, los marinos, las policías no se enfrentan a los delincuentes ¿quién lo hará? Es de suponer todos ellos han sido entrenados para hacerle frente a esta y a muchas otras situaciones y si su respuesta es darse la media vuelta señalando es para proteger la vida de los ciudadanos debemos aceptar es por esa actitud que estamos como estamos, nos han dejado a todos, no solamente a los de Culiacán expuestos a la delincuencia.

Mire su entorno: las ventanas lucen barrotes, un buen número de viviendas cuentan con doble puerta y tres chapas, se transita de la casa al trabajo o a la escuela sin hacer paradas, adolescentes y hasta niños cuentan con un celular para reportarse permanentemente con sus padres, hay doble cortina en los comercios, las tiendas despachan después de las 9 de la noche a través de una ventanilla al igual que las farmacias. Los mexicanos sobrevivimos en “prisión domiciliaria” y ni para donde huir porque, curiosamente le pagamos a las guardias fronterizas, a quienes impiden crucemos a otro territorio ya sea al Norte o al Sur. 

A su vez, el dirigente del PRD, Ángel Ávila, llamó a López Obrador a reconocer su estrategia para enfrentar el narcotráfico ha fracasado. “No le echemos la culpa de la situación de inseguridad, de violencia y de la fuerza del crimen, sí lo heredó de gobiernos pasados, pero sí lo responsabilizamos de la mala estrategia para enfrentar a estos narcotraficantes (…) Estamos ante un Estado fallido y el gobierno debería reconocer esto, debería ser humilde y aceptar que su estrategia de abrazos y no balazos, de acusarlos con las abuelitas, el fuchi-guácala no ha funcionado y necesita cambiarlo”.

Sobre la liberación de Guzmán López, Ávila sostuvo el presidente estaba obligado a no negociar. “No puede entrar en una negociación con criminales, porque entonces la señal es que estamos ante un Estado débil. No se debió haber negociado. La protección de los ciudadanos debió hacerla desde que se planeó el operativo, pero por lo que vemos ni siquiera hubo planeación”, indicó y consideró es necesario que López Obrador sea más abierto para que especialistas de todos los órdenes ayuden a construir una verdadera estrategia contra el crimen.

Para el PAN, la liberación de Ovidio Guzmán muestra que México es un estado fallido y que el gobierno se sometió a la delincuencia. Laura Rojas, presidenta de la Cámara de Diputados, resaltó la capacidad de respuesta del crimen organizado a las instituciones de seguridad en Culiacán “fue una reiteración de lo que ya sabemos que sucede en el país, que no es nuevo, esta capacidad de fuego, este poder que tienen las organizaciones criminales, y al mismo tiempo esta limitación que mostró el Estado mexicano para poder hacerles frente”. Para AMLO, lo malo no son las expresiones de sus opositores políticos sino la opinión de la gente, el miedo de saberse expuestos y sin un gobierno al frente para evitar siga la delincuencia apoderándose del territorio nacional, imponiendo autoridades, financiando campañas, etcétera.

Durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México, José Luis González Meza y Juan Pablo Badillo Soto, presuntos abogados de “El Chapo” Guzmán, agradecieron a López Obrador y a Durazo y Sandoval la liberación de “El Ratón”, la cual fue confirmada a las 20:30 horas del jueves, tras cinco horas de estar en interrogatorio. De acuerdo a la versión de los litigantes, la detención fue en una vivienda del Fraccionamiento Tres Ríos, sin que el hijo de “El Chapo” fuera golpeado, amenazado o amedrentado por elementos castrenses. La jugada violenta aún se desconoce si provino de Joaquín Archivaldo desde los EU al haber demostrado en ocasiones anteriores hasta donde llega su poder y cuáles son las formas utilizadas para defender a su descendencia.

Varias horas después de registrarse el enfrentamiento a balazos y quema de autos tras la captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, en Culiacán, Sinaloa, se observaban unas camionetas, camiones, tráilers y autos calcinados en múltiples puntos, incluso a unos metros de la Fiscalía General del Estado. Eran visibles fachadas con impactos de bala y castillos percutidos en el piso. El desastre fue limpiado por cómplices de los propios narcotraficantes y personal municipal y estatal. ¿Quién giró instrucciones para obligar a los criminales a limpiar todo el desorden causado? ¿También esos grupos delincuenciales se encargarán de las viudas, de los hijos, de darles sepultura a los muertos? ¿Sabrán ahora los miembros del Ejército que deben exponerse para después pedir disculpas y liberar a los detenidos?

Editorial

El peligro del microplástico

Las microperlas son un tipo de microplástico con función específica para fregar o exfoliar. En cosmética, “microplástico” se refiere a todos los tipos de pequeñas partículas de plástico (menores a 5 mm) que se agregan intencionalmente a cosméticos y productos de cuidado personal. A menudo se usan como agentes emulsionantes o simplemente como rellenos baratos.

Las microperlas se fabrican cada vez  más con el fin de reemplazar los materiales exfoliantes naturales (como la piedra pómez, la avena y las cáscaras de nuez) para su uso en cosméticos como los limpiadores, pastas dentales y exfoliantes abrasivos.

Específicamente, se pueden encontrar microperlas en algunos productos como la pasta de dientes, protector solar, exfoliantes faciales, gel de baño, cosméticos como base y rubor, y otros productos para el cuidado de la piel. Para saber si hay microperlas en los productos, se debe buscar alguno de los siguientes ingredientes: Polietileno (PE) Tereftalato de polietileno (PET) Nylon (PA), Polipropileno (PP) Polimetilmetacrilato (PMMA). La lista es más extensa, sin embargo estos son los más comunes.

Una vez en el agua, las microperlas pueden tener un efecto perjudicial en la vida marina, el medio ambiente y la salud humana. Esto se debe a su composición, capacidad de absorber toxinas y potencial para transferirlas la cadena alimentaria marina. Allí, los peces, las tortugas y otros animales acuáticos se alimentan de pequeños trozos de plástico, que a menudo no se pueden distinguir de los alimentos.

A diferencia del caso de las bolsas de plástico y popotes, ha habido intervenciones limitadas para reducir las microperlas, sin embargo también ha habido un reciente interés de implementar políticas para reducir su uso. La mayoría de estas políticas públicas se relacionan con la prohibición de la venta de productos cosméticos que contengan microperlas.

El apoyo público para prohibir las microperlas está creciendo y ha impulsado la acción de empresas multinacionales, ONGs y políticos responsables. Por ejemplo, Unilever, The Body Shop, IKEA, Target Corporation, L’Oreal, Colgate Palmolive, Procter & Gamble y Johnson & Johnson de alguna forma han reconocido el problema de las microperlas en sus productos de cuidado personal, y muchas ONGs de más de 30 países están trabajando o ayudando a aprobar medidas legislativas para prohibir los productos de cuidado personal con microperlas.

En México, podría ser posible esta prohibición a través de una modificación a la Ley General de Salud, por ello desde el Centro para la Diversidad Biológica y Greenpeace México lo estamos impulsando. Si son las mismas grandes marcas que ya no distribuyen en los países en los que han prohibido la venta de cosméticos con microplásticos, ¿por qué no podrían hacerlo en México? No deben tener un doble estándar y los legisladores deben modificar nuestras leyes para hacer esto posible, si no queremos seguir inundando nuestros océanos de plástico.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Las reglas del juego de Morena eran muy claras. Participarían en las asambleas gente registrara hasta 2015, lo cual constituye el padrón original del partido. Por lo tanto, sólo esa gente debió ser informada e invitada a las asambleas distritales, que en el caso de Guerrero son 9; a nosotros en Zihuatanejo nos corresponde el distrito 03 federal, con sede en Zihuatanejo.

La otra regla era que todo participante en la asamblea para elegir a los consejeros del partido, tendría que tener un pre-registro antes de ingresar al salón donde se llevaría a cabo la elección, de lo cual les darían un código QR (imagen digital), que les serviría para votar.

Pese a ello, la elección distrital se les hizo un desgarriate a los morenos por múltiples razones. Primero, no informaron con oportunidad de todos estos requisitos. Anduvieron ocultándolo todo, viendo a todos como enemigos de su causa. Y en este escenario cerrado, en la que sólo los líderes conocían los requisitos, se fraguaron una serie de irregularidades que ahora se le imputan a la oposición: acarreos de personas, clonación de códigos QR, manipulación del voto a ojos vistas, pues hasta en las mismas filas había gente de diversos líderes instruyendo a la gente por quién y cómo votar.

Si en el pasado se les criticaron duramente sus juegos de lotería, aquellos en los que los consejeros y candidatos a cargos de elección popular eran seleccionados mediante una tómbola, dejándole a la suerte algo que le corresponde a la democracia participativa, hoy simplemente los morenistas demostraron que no saben jugar bajo las reglas del juego democrático, y que –como dijo uno de sus fundadores, Sergio Montes Carrillo-, se estrenaron como mapaches.

Es mucha la inconformidad entre las bases de Morena. Sobre todo los líderes más cercanos a las bases, encargados de informar y movilizar a la gente hacia las sedes distritales, quienes ya hicieron el gasto y sufrieron el desgaste de esta primera asamblea, pues tendrán que reponer el proceso y eso para ellos implica mayor esfuerzo.

¿Qué ocurrió? Nada. Faltó información, coordinación y trabajo en equipo. Es obvio que dentro de Morena cada araña está jalando para su hebra, y que tal y como ocurre en los demás partidos, la asamblea distrital no era la oportunidad de acercar el partido a las bases, y facilitar su participación, sino la prolongación de la guerra encarnizada que tienen desde antes de la elección de 2018, cuando se dividieron en torno a las candidaturas y cargos de elección popular.

La dirigencia estatal de Morena está rebasada, lo mismo que la dirigencia nacional, máxime cuando Yeidckol Polevnsky es juez y parte en el proceso de renovación del comité ejecutivo nacional del partido.

Se entiende entonces que estas asambleas distritales son cruciales para que a los consejos estatales llegue el mayor número de consejeros afines de cada grupo, pues de su voto dependerá quién resulte ser el presidente nacional del partido, en los años siguientes.

Ahora entendemos cómo es que un simple ejercicio democrático se tornó tan reñido, al grado de que hubo violencia y un alto grado de competencia entre grupos políticos, para manipular a las bases a su favor.

Las asambleas serán repuestas en noviembre, previo al Congreso Nacional electivo del partido. Tal vez entonces ya demuestren que son el partido por el que votó la mayoría de los mexicanos en 2018; o bien confirmen que son una sarta de oportunistas que se le colgaron a Andrés Manuel López Obrador.

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