SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

¿Y en Guerrero cuándo? Si el Instituto Nacional Electoral (INE) tuvo la decencia de atorar la pretensión de 6 organizaciones sociales de convertirse en partidos políticos, entre ellos “México Libre”, perteneciente a Margarita Zavala y Felipe Calderón, ¿por qué no se aplica esta lógica en Guerrero?

De verdad que, aunque la ventana para la creación de nuevos partidos políticos es muy chica, porque las reglas son rigurosas, son los consejeros electorales los que las relajan.

De entrada, tendremos en esta entidad a 8 partidos políticos locales disputándose el voto de los guerrerenses. Se incluye a los partidos de influencia nacional que ya existen, que son otros siete, como Acción Nacional, Revolucionario Institucional, de la Revolución Democrática, del Trabajo, Verde Ecologista de México, Movimiento Ciudadano y Morena, más el que se acaba de aprobar, que es el PES.

Recordemos que 7 nuevas organizaciones buscaban su registro nacional, pero este fin de semana el INE desechó a 6 de ellas, y autorizó únicamente a la nueva versión del PES.

En el camino se quedó el Nuevo Panal (Grupo Social Promotor de México (GSPM); Redes Sociales Progresistas, del yerno de Elba Esther Gordillo; México Libre, de la pareja Calderón Zavala; Fuerza Social, vinculada al senador suplente y líder sindical Pedro Haces; así como Fuerza Alternativa, del expriísta César Augusto Santiago, y Súmate a Nosotros, relacionado con el expanista Manuel Espino.

Afortunadamente, si el Tribunal Electoral se mantiene en la lógica del INE, no veremos a estos partidos fragmentando el voto en 2021 en Guerrero, porque esa es realmente su intención; ni tampoco haciendo alianzas con los partidos fuertes para obtener votos y tener acceso a las prerrogativas, que en este proceso electoral que se avecina será de más de 7 mil millones de pesos, más lo que destine cada entidad.

Por ahora no sabe sabemos si tendremos partidos locales nuevos en Guerrero. El proceso nacional de registro concluyó en agosto y la decisión final se tomó el viernes por la noche, en el pleno del INE.

El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), aún no ratifica al PES, único partido que obtuvo su registro nacional, pero seguramente lo hará y lo veremos de nuevo en el ajedrez político, ahora del lado del PRI, dicen, cuando en la elección pasada lo hizo del lado de Morena.

Pero para los guerrerenses este tipo de jugadas no es nuevo. En 2018 participaron 16 partidos políticos, entre ellos varios locales. Y aunque la ley determina que un partido político local es aquel que tiene registro en el ámbito de cada estado, y que su objetivo es contribuir a garantizar la participación ciudadana en asuntos político-electorales, lo cierto es que no es así. En realidad, dificultan el proceso democrático y, al contrario, consumen muchos recursos económicos.

En 2018, por ejemplo, los partidos enanos andaban ofreciendo las candidaturas a cualquiera, y muchos las tomaron de último momento, sólo para aparecer en las boletas, pero realmente no hicieron trabajo de promoción ni mucho menos.

Algunos se compraron coche nuevo con las prerrogativas que les tocaron. La mayoría, en realidad, mandó sus pocos votos a favor de los partidos mayores, porque se los pagaron con pesos contantes y sonantes, y lo único que lograron fue mover a la gente en pos de una quimera.

Luego entonces, ¿en dónde está la utilidad pública y la efectividad democrática de estados mini partidos?

Algunos, como el Gallo Rojo, lograron una que otra posición, pero de todos modos perdieron el registro. El Partido Humanista, de plano, fue ave de paso. Y aunque el PANAL fue un sueño guajiro de Rubencito Figueroa Smutny, hoy tampoco existe.

Entonces, ¿cómo para qué crear nuevos partidos?

Además, ya existen las candidaturas ciudadanas, que tampoco dieron resultados en Guerrero.

Si se mantiene la existencia de los 8 partidos ya con registro, entonces iremos en 2021 a un proceso mucho más compacto. Veremos pocos candidatos, pues la mayoría irá en coalición. Hasta ahorita, podemos visualizar al candidato de la coalición opositora PRI-PAN-PRD, al candidato de MORENA-PT, y posiblemente al candidato de MC, que aún no ha decidido si se incluye en la coalición de panistas, priístas y perredistas, o va con sus candidatos propios.

También el Partido Verde aún no se sabe de qué bando jugará, si con Morena, ahora que ya trabaron ligas a nivel nacional (aquí las rechazaron), o si también se va con candidaturas propias, para darle cauce a los enojos que puedan surgir en el PRI por su alianza con el PRD, que son los partidos que realmente se disputarán las candidaturas, pues el PAN podrá aspirar únicamente a aquellos municipios y distritos donde tiene presencia.

El proceso nacional comienza este lunes 7 de septiembre. El proceso local ordinario para Guerrero, inicia el miércoles 9. Hagan sus apuestas. ¡Arrancamos!

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Para AMLO: “Alabanza en boca propia es vituperio”

*2020, el año más violento en la historia, o ¿hay más?

El gobierno federal con su maquinista estrella, con el hombre que se autoreconoce y se autofelicita y se autocomplace por ser el segundo más avezado del mundo, transita sobre dos vías: lo que me gusta y lo que no me gusta. Nada más. Y ahí se va sin rumbo fijo, siguiendo sus corazonadas, presentimientos, ocurrencias, eso sí con la vista siempre fija y la voluntad por delante para hacer lo que le venga en gana, ayudado por aquellos cuya preparación académica sea mínima o inexistente siempre y cuando garanticen obediencia, lealtad y una honestidad cuyo significado encaje en el considerado por quien soñó durante 18 años ser desde el hombre de la horca y el cuchillo, el creador, el todopoderoso y, al mismo tiempo, el humilde pastor, el evangelizador, el poseedor de la verdad absoluta sustentada en las 30 mil mentiras dichas durante los 19 meses en los

cuales ha despachado desde una mañanera.

Cada día, en Palacio Nacional, se le hace frente a lo que se presenta y se camina por lo que se sueña. Celebran la quita del fuero presidencial, finalmente no es para este mandato, sino para los que sigan. De aplicarse en el presente, denuncias y demandas irían de una mesa a otra, incluyendo el área laboral ante el despido injustificado de miles de burócratas y las violaciones a cuanto contrato se les ha atravesado, como se ejemplifica en Notimex. Dentro del absurdo matutino todo se incluye hasta mantener la propaganda gubernamental en tiempos electorales, como sucederá en Hidalgo y Coahuila. Aunque también se ven cumplidas órdenes, ya está el PRI en la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y la bochita de cola noooo tan laaarga, empezó a pagar por la posición al entregar debidamente firmada la petición para la consulta popular dedicada a determinar si se debe o no enjuiciar a los expresidentes.

No hay duda, el país transita por una ruta totalmente distinta a la seguida para lograr conseguir ubicarse como la treceava economía mundial; diferente a aquella en la cual, con todo y los abusos, robos y malos manejos, se reactivaba la economía, se reponían patrimonios; alejada del trazo sobre el cual descansaba la confianza de inversionistas extranjeros con tantos miles de millones de dólares que fueron capaces de crear emporios turísticos con los cuales se logró, en 25 años, estar a la altura de países con Siglos de tradición en la captación de visitantes; ajena a los tiempos en los cuales aparecer en el mapamundi era la mejor forma de iniciar convenios y tratados comerciales. Habrían de subrayarse los despojos del presente porque ya son muchos, más que construir, la mentada cuarta transformación se ha dedicado a destruir, como si su llegada fuese la del conquistador, la de quien pretende hacerlo todo y una situación es suficientemente clara: el país no estaba en ruinas, ni siquiera transitaba por una etapa de pobreza dividida como la actual.

Es totalmente cierto el hartazgo de los ciudadanos ante la corrupción, los abusos, la formación de fortunas sin límite concentradas en unas cuantas manos, lo repetitivo de las camadas políticas, de la presencia de los cachorros de la Revolución, pero luego de los hijos de esos cachorros y después llegaron los nietos, tantos caciques con iguales explotaciones y engaños, etcétera, pero con todo lo malo el país no estaba en ruinas, la presencia de la clase media era garantía de futuro y de progreso, se presentaba la rebelión por la debacle en el campo, por la creación de miseria en sustitución de la pobreza. Se requería de reinstaurar el orden, de aplicación del Derecho para poder juzgar a tanto pillo, de mantener todo lo resultado tras años de lucha y darle la vuelta a la hoja a lo pretendido para perder libertades o desviar la ruta democrática. Sin embargo, lo visto ha sido solamente la destrucción y, si todo lo hecho durante Siglos hubiese requerido ser derrumbado López no sería “totalmente Palacio”, es más ni siquiera hubiese tenido pozos petroleros para ser tomados e iniciar su supuesta lucha social.

“Alabanza en boca propia, es vituperio”. Y, vituperio, es la acción o circunstancia que causa afrenta o deshonra. Así las cosas, haberse autoubicado como el segundo mejor mandatario del mundo ya tuvo su consecuencia. AMLO no quiere, no desea ver hasta donde fue, es y todo apunta seguirá siendo, su peor enemigo. Se pediría no extienda sus afanes autodestructivos a la República mexicana a sus más de 130 millones de habitantes.

Seguridad sólo

en la inseguridad

Como si se tratara de cifras económicas López se refiere a homicidios y extorsiones de manera por demás superficial con todo y la presunción de registrarse cerca de 41 mil asesinatos durante el 2020, con lo cual se convertirá su segundo año de mandato en el más violento de lo que va del Siglo y ojalá lo sea de la historia o ¿pensará superar este récord? La carta o el recurso de culpar a los gobiernos anteriores de la situación de violencia en el país es cada vez menos creíble para la ciudadanía mexicana, quien resiente esta situación. De acuerdo a las cifras presentadas en el anexo estadístico del Segundo Informe de Gobierno, con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las cuales se basan en los certificados de defunción por homicidio que se levantan en el país, se registrará un aumento de 9.5 por ciento de víctimas en este año en comparación con las 37 mil 315 defunciones ocurridas en 2019. De los más de 41 mil asesinatos pronosticados para antes de que acabe el año, el gobierno mexicano estima que 109 de las víctimas serán niñas y niños de uno a cuatro años; 313, menores de entre cinco y 14 años; 39 mil 702 víctimas serán de personas de 15 a 64 años, y 739 adultos mayores de 65 años.

Pese a todo, como es su costumbre, López Obrador se niega a cambiar la estrategia de seguridad, basada una vez más en la militarización y en el supuesto cambio de enfoque de “abrazos, no balazos”, la cual no ha servido de nada hasta el momento. Diversos especialistas han pedido al titular del Ejecutivo cambios para frenar la matanza en el territorio nacional. Elena Azaola Garrido, antropóloga del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), señaló: “Lo que no vemos es que ofrezca una alternativa frente a este problema. Él considera que su política de seguridad está dando resultado y la verdad no es así, y tampoco hay una gran diferencia en relación con las políticas de seguridad de sus antecesores, sobre todo por el uso de los militares”, por lo que consideró que sería bueno un cambio en su política contra la violencia.

“La seguridad sigue siendo la principal demanda ciudadana, y esto así lo dicen todas las encuestas”, recordó Juan Ibarrola, experto en fuerzas armadas, quien consideró es válida la estimación de asesinatos para 2020, porque tienen los medios para medir su desempeño y prever lo que viene. La tendencia en la ola de violencia se mantiene y todo parece indicar que el gobierno de AMLO ha olvidado una de sus principales promesas de campaña: la pacificación del país y la desmilitarización del combate al crimen organizado. En el pasado mes de agosto, de acuerdo a los datos del gabinete de seguridad, Guanajuato se mantuvo como la entidad con mayor número de asesinatos al contabilizar 348 víctimas. Las estadísticas elaboradas con la información de las fiscalías y procuradurías de los estados, refiere que las entidades con incidencia alta de homicidios dolosos son: Estado de México con 223, Michoacán con 185, Baja California con 173, Jalisco con 161 y Guerrero con 108, mientras que en la Ciudad de México se contabilizaron 68 asesinatos.

Alfonso Durazo Montaño, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, admitió: “En el homicidio doloso debemos seguir fortaleciendo los esfuerzos. Las cifras de este informe nos permiten ratificar que vamos en la dirección correcta (¿¿??) y que la estrategia está dando resultados (¿¿??) y que tenemos que seguir avanzando”, expresó. En cuanto a la militarización, el funcionario corroboró que está ha seguido aumentando, a pesar de las promesas presidenciales, pues al inicio de este gobierno la Policía Federal tenía 36 mil elementos, la mitad de ellos de carácter administrativo, y ahora la Guardia Nacional no sólo ha superado esa cifra, sino que espera llegar a 150 mil elementos el próximo año.

Del conteo de 30 mil mentiras dichas por AMLO desde el día en el cual tomó protesta como titular del Ejecutivo federal, una buena parte están relacionadas con la seguridad y con la presentación de estrategias y la afirmación de reuniones diarias con el gabinete cuya responsabilidad se centra en este tema. Y ahí va, diariamente, con la ocurrencia o justificación o indicaciones del día, todo desde un mismo punto en donde no hay ni un solo papel, ni documento, ni sitio para llevar a cabo un diálogo. Si acaso se permite una pregunta ya debidamente autorizada, tamizada y con tarjeteo para respuesta o tal vez… un video.

AMLO, ¿el mejor gobierno para el peor momento?

“Hoy, algunos críticos piden que se gobierne en sentido distinto, que prescindamos de nuestro ideario y de nuestro proyecto, que apliquemos recetas económicas contra las que hemos luchado o que seamos tolerantes con la corrupción que nos propusimos erradicar. Piden, en suma, que yo traicione mi compromiso con la sociedad, que falte a mi palabra y que renuncie a mi congruencia. Y eso, lógicamente, no va a ocurrir”.

La anterior es, probablemente, la frase que mejor resume el discurso que el presidente Andrés Manuel López Obrador pronunció ayer con motivo de su Segundo Informe de Gobierno. Se trata de una frase que sintetiza sus creencias más arraigadas, esas que no está dispuesto a modificar.

Pero nadie le está pidiendo que sea “tolerante a la corrupción”. No hay nadie -con excepción de quienes se benefician de la corrupción- que esté de acuerdo en tolerar este mal que ciertamente ha lastimado gravemente la salud de la República, porque la inmensa mayoría de los mexicanos está -ha estado y estará- en contra de la corrupción.

Sin embargo, el Presidente se empeña en afirmar que toda crítica formulada hacia su gobierno es un argumento a favor de “los gobiernos del pasado” y, en consecuencia, un argumento “a favor” de las prácticas de dichos gobiernos, señaladamente la corrupción.

No se requiere argumentar mucho para demostrar que tal afirmación es falsa. Criticar la actuación de quienes ostentan la representación popular es un derecho; disentir de la forma en la cual se plantea la conducción de los asuntos públicos constituye el fundamento mismo de la democracia. El propio Presidente lo reconoció ayer en su discurso al afirmar que el garantizar las libertades ciudadanas implica respetar “el derecho a disentir”.

Pero el derecho a disentir solo es útil si tiene un correlato desde el poder público y éste es la obligación de los gobernantes a tener en cuenta el disenso con miras a rectificar, a matizar, a considerar la posibilidad de haberse equivocado y, en consecuencia, a rectificar.

El problema con el presidente López Obrador es que él no está dispuesto a reconocer que ha cometido errores, ni a considerar la posibilidad de modificar las fórmulas con las cuales busca -correctamente, sin duda- revertir las graves desigualdades que han caracterizado históricamente a nuestra sociedad.

Lejos de tal posibilidad, López Obrador redobla la apuesta por alentar la división entre la sociedad mexicana, estigmatizando a quienes considera “victimarios” y alentando los sentimientos reivindicatorios de quienes considera “víctimas”. En ambos casos, sin plantear matiz alguno.

En tales circunstancias, resulta muy difícil acompañarle en la afirmación de que nuestro país cuenta con “el mejor gobierno” en el peor momento de nuestra historia, pues independientemente de sus buenas intenciones, lo que este Gobierno no está haciendo es construir un clima de concordia y unidad que nos permita superar las múltiples crisis que estamos enfrentando.

Es verdad: estamos en el peor momento de la historia moderna del país. Necesitamos el mejor gobierno para afrontar esta crisis. Ojalá que surja en los cuatro años que aún le restan a esta administración.

Estamos en el peor momento de la historia moderna del país, por lo que necesitamos el mejor gobierno para afrontar esta crisis.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*La peor administración, en el peor momento: IP

Definitivamente a López Obrador y a su equipo las matemáticas no se les dan. Confunden el ahorro y al momento de sacarles las cuentas tales sumas en miles de millones de pesos son inexistentes. No conformes, presumen la generación de un mínimo de empleos ante la gran pérdida registrada y, sacando porcentajes éstos son ridículos frente a la latente amenaza de seguir perdiendo más. En el renglón tributario es necesario enmarcar ha sido tan bajo el ingreso que intentan engañar con cifras en donde lo sobresaliente es haber despojado de “guardaditos” y otros fondos dedicados a momentos de crisis las arcas públicas. Con tal de tapar los yerros cometidos en materia petrolera, no reportar con exactitud las bajas recaudaciones en estas ventas, hizo retroceder hasta en cinco años los ingresos gubernamentales. El Ejecutivo federal, se ve claramente, no tiene ni una estrategia para la reactivación económica como tampoco la posee para sacar las finanzas públicas del atolladero.

Para la cúpula empresarial, el Segundo Informe de Gobierno pasó “sin pena, ni gloria”, y consideró que México vive “la peor administración en el peor momento”. Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Conferencia Patronal de la República Mexicana (Coparmex), sostuvo que el mensaje emitido en Palacio Nacional por el presidente López, fue más parecido a una “mañanera” pero sin preguntas. “Lo que esperábamos los mexicanos es encontrar propuestas novedosas para enfrentar la crisis, pero estos temas estuvieron ausentes. El informe pasó sin pena, ni gloria, y no implica un replanteamiento alguno”. Los “otros datos” del mandatario respecto a la actual situación de la administración pública federal fueron refutados por especialistas y representantes de organizaciones civiles que dan seguimiento al gobierno federal.

El dirigente de Coparmex reflexionó: al presidente López Obrador “le faltó autocrítica ante el manejo de la economía, la ausencia de estrategia para contener la violencia prevaleciente en el país y la falta de reconocimiento del catastrófico escenario que nos trajo la pandemia del Covid-19”. El mandatario mexicano minimizó el millón de empleos perdidos, que costaron dos años en generarse, por lo que no se puede conformar con una recuperación de 93 mil empleos en agosto, ya que estos sólo representan 8 por ciento de los trabajos perdidos durante la pandemia, destacó De Hoyos Walther. Para el titular del organismo empresarial, los ahorros por más de 560 mil millones de pesos derivado de la lucha contra la corrupción y gracias a la austeridad de su administración, sólo “ha implicado un desmantelamiento de las instituciones y una asfixia a las capacidades del Estado”. Además, la cantidad no alcanza a cubrir la totalidad de pérdidas observadas en las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Para la coordinadora del programa de gasto público y rendición de cuentas de México Evalúa, Mariana Campos, las finanzas públicas del país presentan actualmente un panorama que no se caracteriza precisamente porque exista un ahorro, sino por un debilitamiento de los ingresos presupuestarios. “Este monto no se debe a un ahorro, sino a que se han debilitado los ingresos públicos de manera importante en los últimos dos años. Los ingresos de enero a julio de este año son equiparables a los ingresos de enero-julio del 2015, es decir, retrocedimos cinco años en nivel de ingresos”. Durante 2019 la economía tuvo un crecimiento nulo, lo que afectó directamente en la recaudación, recordó Campos, mientras que en el 2015 los ingresos se vieron afectados por la caída de los precios del crudo, lo que impactó los ingresos petroleros. “Por eso era muy importante preservar en el 2019 la fortaleza de los ingresos tributarios, porque ya traíamos el talón de Aquiles de los ingresos petroleros. Hubo una narrativa muy poco amigable hacia la inversión y hacia el crecimiento y no hubo avance en el PIB y este año, con la pandemia, la situación se empeoró”, señaló en una entrevista con El Economista.

La especialista de México Evalúa desglosó: de acuerdo con datos del II Informe de Gobierno, en el primer semestre del ejercicio fiscal del 2020, respecto del 2019, el gobierno generó un ahorro por 80,672 millones de pesos, de los cuales materiales y suministros representó 58% del ahorro, mientras que servicios generales, compras consolidadas de medicamentos y materiales de curación sumaron 33,688 millones de pesos, esto es 42% del total del ahorro. Y al revisar el I Informe de Gobierno, se observa que del 1 de diciembre de 2018 al 31 de julio de 2019 el ahorro fue por 145,614 millones de pesos, de los cuales el 86% provino de reducciones o cancelación de comparas y contratos con 142,799 millones de pesos. Así, sumando los ahorros señalados por los dos informes, se obtiene un ahorro por 226,286 millones de pesos, es decir, 333,714 millones menos de los 560,000 millones de pesos que mencionó el presidente.

Además, en 2019, la SHCP utilizó alrededor de 150,000 millones de pesos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) para compensar la caía en los ingresos, pero sin considerar estos recursos no recurrentes, los ingresos petroleros y tributarios fueron menores en 300,000 millones de pesos. “Si se suma lo que se perdió en ingresos el año pasado y las pérdidas en ingresos de este año, quizá ahí se tengan los 500,000 millones de pesos, pero no tiene que ver con ahorro, sino con lo que se cayó en el ingreso”, destacó Campos.

Crisis humanitaria

Para los especialistas el segundo informe de gobierno de AMLO fue un discurso complaciente y cargado de autoelogios, propagandístico, pero sin aporte en cuanto a resultados concretos conseguidos durante los 21 últimos meses o definición de programas que permitan ver con optimismo el futuro en materia económica, de salud, educación o seguridad. En el rubro de salud, donde sólo se escuchan líneas discursivas que señalan está siendo atendida la pandemia por Covid-19 de manera original, creativa, propia y exitosa, pero los hechos son contundentes sobre todo el nivel de mortandad. O para enfrentar la crisis de inseguridad y violencia prevaleciente, que cobra más vidas que en cualquier otro periodo similar en gobiernos anteriores. En este rubro, diversas organizaciones civiles discrepan del informe del tabasqueño, quien aseguró las violaciones de derechos humanos han disminuido, y alertan que el país sigue viviendo una situación de crisis humanitaria.

Amnistía Internacional sostiene “es falso que “ya no hay torturas, desapariciones ni masacres”, al recordar que del 1 de diciembre de 2018 a la fecha se han registrado 11 mil 653 personas desaparecidas y no localizadas. Tampoco los feminicidios han disminuido, pues entre enero y julio de este año hubo 566, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esto significa un aumento de 5.4 por ciento respecto a 2019 (536 casos) y de 9.6% con respecto a 2018 (518). “Para poder lograr un cambio sustancial en derechos humanos, el gobierno tiene que dejar de culpar a las administraciones anteriores de la situación y, en su lugar, aceptar la responsabilidad de lo que suceda en el presente y buscar soluciones para atender las graves deudas pendientes en la materia”.

Para la directora de la organización Justicia Pro Persona, Anayali Pérez Garrido, “la agenda de derechos humanos demanda una acción de Estado más contundente, estratégica y exhaustiva. Reconocemos que tomó un país devastado, pero por eso mismo se requiere de acciones más decididas”. Y el abogado y activista José Antonio Guevara alertó que AMLO parece estar “en una fase de negación de las violaciones de derechos humanos, lo cual lo hace un gobernante similar a los de las dos administraciones pasadas. El presidente está reaccionando de la misma forma: negando la existencia de abusos y haciendo afirmaciones mentirosas sobre la inexistencia de la impunidad”.

Ineficiencia e

ineptitud

La ineficiencia e ineptitud sale a relucir en donde se le rasque. Por ejemplo, en obras públicas, durante el segundo año del mandato del tabasqueño existe una parálisis casi total en la ejecución de proyectos comprometidos por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), por limitaciones presupuestarias. Al ser cuestionado sobre el particular, el inquilino de Los Pinos negó existan subejercicios en la SCT y sostuvo el presupuesto aprobado para la dependencia avanza conforme a lo programado. “En este caso para Comunicaciones, estamos avanzando en las obras, todo el programa de mantenimiento de carreteras está en proceso, la construcción de caminos”, declaró mientras las preguntas surgen sin rubor: ¿nos podría decir en donde, en cual entidad, cuando comenzaron? No requerimos de ir muy lejos por la respuesta, Hacienda la proporcionó: de los 96 proyectos que abarcan desde ampliación y modernización de aeropuertos, carreteras, libramientos, modernización de la red satelital, estudios para mejorar vías de comunicación terrestre y marítimas que fueron registradas el año pasado ante la Unidad de Inversión de la SHCP y obtuvieron autorización para ejercer recursos públicos, sólo 25 reportan avances, los restantes 71, con datos actualizados a junio de 2020, presentan un avance físico de 0%, sin un solo peso ejercido.

La coartada del Inepto

Una vez que sus proyecciones iniciales sobre los efectos de la pandemia en la población mexicana se mostraron como mera fantasía, Hugo López-Gatell intentó desviar la atención de su ineptitud para manejar la crisis sanitaria y buscó chivos expiatorios a los cuales atribuir la causa de la gran cantidad de muertes que la COVID-19 ha provocado en México. Como buen émulo de su jefe, echó la culpa a los gobiernos pasados, reos de neoliberalismo contumaz, que dejaron medrar a horribles empresas capitalistas a costa de la salud de los mexicanos y provocaron la epidemia de obesidad, causante real de las muertes, pues no ha sido la COVID-19, sino las comorbilidades las que han dejado la terrible estela de mortandad.

La coartada de López-Gatell no se sostiene, sobre todo porque sus predicciones iniciales las hizo, supongo, sobre la base empírica de la información disponible sobre el estado de salud general de los mexicanos. Es verdad que México es un país con un gran porcentaje de personas obesas, entre las que la diabetes hace estragos y que esa circunstancia ha agravado el impacto del virus en nuestra población, pero al principio de la crisis las cuentas alegres del epidemiólogo oficial y su jefe clamaban por la resistencia genética excepcional de la población mexicana y por su media de edad menor que la de los países que entonces se estaban viendo más afectados, para minimizar los efectos esperables en nuestro territorio y para desdeñar las medidas drásticas que por entonces se generalizaban en diversos países del mundo.

Cuando la realidad alcanzó al médico que por un momento se sintió estrella y se hizo evidente que México sería uno de los países más afectados del mundo, entonces se buscó en el pasado a los culpables del fracaso de la estrategia, como suele hacer el Presidente López Obrador frente a todos sus descalabros. La narrativa usó la cantaleta manida de que la culpa de la mortandad la tenía el nefando neoliberalismo, que había permitido a las empresas de alimentos procesados –chatarra, en su jerga–, sobre todo las refresqueras, medrar sin restricciones a costa de la salud de la población, sobre todo la de la niñez.

El discurso oficial ha tenido eco en muchas buenas conciencias que ven en los empresarios a una caterva de malvados que solo buscan su provecho económico sin parar mientes en los males que causan a su alrededor. Los consumidores son simples víctimas de engaños y no son capaces de tomar decisiones de acuerdo a sus preferencias, porque caen en los engaños publicitarios sin más.

Es cierto que las asimetrías de información son la base de las ineficiencias del mercado y que el Estado debe jugar un papel regulador esencial para disminuirlas, pero el problema de la obesidad y el sobrepeso va más allá de la existencia de empresas que buscan el lucro intencionalmente a costa de la salud.  Esa historia de malvados frente al pueblo bueno es una simpleza que poco contribuye a atacar un problema complejo, de múltiples aristas. Como ocurrió durante el Gobierno de Felipe Calderón, cuando se planteó la eliminación de la comida industrializada en las escuelas, la industria se convirtió en la malévola culpable a la que se debían achacar todas las causas de la crisis de obesidad y de la epidemia de diabetes y, como siempre, surgieron las voces del prohibicionismo como estrategia para enfrentar a los productos considerados malignos.

Ahora, en tiempos de demagogos, se ha abierto paso en algunos Congresos locales la brillante idea de prohibir la venta a menores de refrescos, bollos y otros productos de alto contenido calórico a los menores de edad. Es la idea recurrente de que el Estado debe prohibir aquello que hace daño, la misma que hace más de un siglo llevó a la prohibición de las “substancias que degradan la raza”, de los “estupefacientes”, prohibición costosísima, inútil y que ha servido de coartada para echar andar estrategias de control social y territorial extremadamente violentas, inicuas y fracasadas. El prohibicionismo como recurso facilón al cual recurrir para ganar el aplauso fácil y no enfrentar los problemas con políticas públicas basadas en la evidencia.

No se trata de romper aquí una lanza por las empresas refresqueras, panaderas y de botanas. No se trata de productos saludables, sin duda. Pero convertirlas en la bestia negra que ha provocado la crisis sanitaria es un despropósito. La obesidad de la población mexicana no solo ha sido provocada por la disponibilidad de comida industrializada. Los cambios en la dieta popular, producto de la urbanización, también han sido producto, en muy buena medida de la oferta de comida callejera no industrializada, de los problemas de distribución que en muchas regiones del país tienen los productos frescos, y de la falta de actividad física de la población, que ha cambiado trabajos que requerían gran esfuerzo por labores detrás de un mostrador, de un volante o un escritorio.

Otro informe más

Hace ya un buen número de años que el ritual del Informe de Gobierno del Presidente de la República se transformó y dejó atrás los simbolismos que lo caracterizaron largamente. Entre ellos, que debíamos estar atentos a las “sorpresas” que el titular del Poder Ejecutivo tendría para nosotros al hablar desde la tribuna del Palacio Legislativo.

La transformación de “El Día del Presidente” comenzó cuando a Miguel de la Madrid lo interrumpió, desde su banca en el salón de plenos de San Lázaro, un fogoso Porfirio Muñoz Ledo, recién electo como diputado federal en los históricos comicios de 1988.

En las siguientes dos décadas, la rispidez de la relación entre el Poder Legislativo y el Presidente escaló a tal grado que Vicente Fox ni siquiera pudo leer el texto de su sexto informe desde la tribuna parlamentaria y debió conformarse con ser recibido en el vestíbulo del edificio.

Desde entonces, el ceremonial del informe se ha realizado fuera de la sede legislativa, transformado en un evento en el cual el Presidente habla ante un público que ya no está caracterizado por la hostilidad o que manifiesta esta, cuando mucho, inhibiéndose de aplaudir.

Pero si el ritual del “Día del Presidente” ya no implicaba prepararse para una sorpresa desde hace ya varios años, tal característica se ha acentuado en el presente sexenio, pues a menos que fuera a dar un golpe de timón, es imposible que el presidente Andrés Manuel López Obrador nos sorprenda con algo que diga hoy, al rendir su Segundo Informe de Gobierno.

Y es que al ser una persona que está hablando en forma constante, debido a su estilo personal de recrear la política y que implica mantener en todo momento el control de la discusión pública, López Obrador no solamente no deja nada para “ocasiones especiales”, sino que se repite en forma constante.

Por ello es que, lejos de la sorpresa, casi es posible adivinar lo que dirá, razón por la cual sentarse hoy ante una pantalla para atestiguar el evento a la distancia es casi un asunto de trámite.

Convendría, desde luego, que no fuera así. Y convendría porque el acto de informar constituye una de las responsabilidades públicas más relevantes, pues le permiten a la ciudadanía evaluar la forma en la cual se está comportando el equipo encabezado por quien fue digno de su voto.

Pero incluso en este sentido es previsible lo que va a ocurrir hoy: más que informar, el Presidente va a hacer campaña y a cargar contra quienes ha decidido identificar como sus enemigos y, por extensión, como “enemigos del país”. Los adjetivos que emplee para identificarlos son lo de menos.

Valdría la pena, es preciso insistir, que la historia fuera diferente y que el Presidente aprovechara la oportunidad de dirigirse a la nación para mover el timón y modificar la ruta en la que se ha sostenido desde el primer día de diciembre de 2018.

Por desgracia, hoy ocurrió lo que ha venido ocurriendo desde hace ya casi dos años: el hombre que todo lo prometió por décadas recitó, por enésima ocasión, los pretextos de siempre para justificar los decepcionantes resultados de su gobierno.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Amplían espectáculo circense al ¿segundo? Informe presidencial

*AMLO ya se gastó los “guardaditos” y los fondos de estabilización

*En 2021, seguirá el gasto social y el de las obras emblemáticas

El circo de la 4T cuya sede principal se encuentra en Palacio Nacional empezó a extenderse, vendió franquicias y ahora se le contempla lo mismo en la Cámara de Diputados que en la de Senadores, encontrándose en el límite de pretender reproducirse lo mismo en el Poder Judicial que en otras instituciones como el INE, el Banco de México hasta llegar a la Suprema Corte de Justicia. En medio de una etapa de jaloneos en donde se ha mostrado la impudicia política, mañana tendrá lugar, de manera oficial, el segundo informe presidencial, aunque de acuerdo a los escenarios puestos en cada momento, se trata del sexto, nos ha recetado el tabasqueño uno cada semestre más el del día del triunfo electoral y, por lo tanto extraoficialmente es el sexto.

El primer evento tuvo lugar a las nueve de la mañana en Palacio Nacional, del tipo mañanera. Ya por la tarde y en el recinto de San Lázaro, se rigieron por el formato aprobado durante la segunda quincena de agosto. Estuvieron presentes en la Sesión de Congreso General 316 legisladores, es decir, 251 diputados y 65 senadores. Se hicieron reacondicionamientos para garantizar las medidas recomendadas de “sana distancia”, aunque ésta se visualiza entre el propio titular del Ejecutivo y millones de ciudadanos no pertenecientes a esa pobreza a la cual combate con dádivas cada vez más difíciles de entregar ante la situación económica existente, la cual, obviamente se refleja en los ingresos tributarios de la federación.

No es desconocido que, de conquistar Morena y sus aliados la mayoría de la próxima Legislatura y de igual manera con resultados ventajosos en los 29 Congresos locales, nada les impedirá sacar adelante no solamente iniciativas sino reformas constitucionales o, tal vez, la nueva Carta Magna tantas veces anunciada. Este informe se posiciona en un grado máximo de importancia al haber señalado diversos grupos, no hay visión sobre el significado de gobernabilidad y los supuestos eventos ligados a combatir la corrupción son una farsa, en la cual ni siquiera disimulan al no dejar pasar, al no permitir se investigue a fondo todo aquello ligado a las operaciones del presente en las cuales sobresalen las asignaciones directas y la falta de transparencia en estas y otras gestiones en donde han pretendido cobijarse en la pandemia para llevar todo al oscurantismo.

El descarrilamiento político al que han hecho referencia grupos políticos opositores, se suma el porvenir y el papel del Ejecutivo auto asignándose ser el principal guardián del voto en las elecciones intermedias, con lo que esto puede provocar y que va del conteo “voto por voto, casilla por casilla” o el llamado a inconformarse con marchas, plantones, etcétera denunciando fraude si los números no les son favorables. Este esquema ya se ha visto durante drante el tiempo de aparición de López Obrador pretendiendo la titularidad del Ejecutivo. La difícil situación actual exige una información seria del Ejecutivo federal, no sus recurrentes frases, las mismas promesas, extender el vocabulario hasta convertirlo en repetitivo e incomprensible. Enumerar los temas es caer en un vacío sin fin porque en todos no se ve ni la luz del túnel ni la recuperación cuya aparición sí que sería un milagro de esos que no se dan y menos cuando se lleva a los pueblos a una evangelización no pedida.

Paquete 2021     

Todo indica el sexenio del tabasqueño será perdido en materia de crecimiento económico, a pesar de las decenas de mentiras vertidas en las conferencias mañaneras. A unas horas de dar el informe sobre su segundo año al frente de la administración pública federal, hasta su regañado secretario de Hacienda, Arturo Herrera, lo desmintió y advirtió: el escenario en 2021 será peor que en 2018 y 2019, pues “ya no habrá guardaditos” -ya se los gastaron-, y aunque no se contrate deuda, ésta crecerá entre 10 y 17 puntos del PIB por efecto del tipo de cambio.

Este año y el próximo México resentirá la peor crisis desde 1932, advirtió el funcionario ante diputados de Morena. Por esas razones, Herrera adelantó enviará un paquete, a más tardar el 8 de septiembre, “muy prudente” y recortado, por lo que de antemano pidió la comprensión y solidaridad de muchos, porque habrá menos recursos en el presupuesto de este año y, cuando menos, de dos años fiscales posteriores.

Al adelantar se mantendrá el enfoque de gasto en la política social del presidente, para no reducir su rentabilidad electoral, así como los recursos de sus obras emblemáticas: el aeropuerto de Santa Lucía, al refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, el funcionario precisó su apuesta será que opere eficientemente el T-MEC con Estados Unidos y Canadá para levantar la economía nacional, lo que por supuesto no será suficiente, como lo han advertido los organismos empresariales del país y de Estados Unidos. Es pues, una apuesta arriesgada poner todos los huevos en esa canasta. El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) hizo un llamado a vivir con el Covid-19, ante la incompetencia del gobierno federal para contenerlo, y advirtió se ajustará la economía y las finanzas para no entrar en un paro.

El secretario de Hacienda dijo a los diputados de Morena, en una reunión privada, pero de la cual se obtuvo el audio, que el primer trimestre pasó prácticamente fuera de la pandemia, pero en el segundo la economía cayó 18.7 por ciento. Dijo que hay indicios de recuperación para el tercero y cuarto ciclos, y confió cierre el año con una caída de 7.4% -el Banxico espera sea de -12.8%- del PIB, la más fuerte desde las crisis de 1932, 1994 y 2009, y que la cifra se precisará cuando entregue el paquete económico 2021 a la Cámara.

Herrera señaló que este año el impacto de la pandemia en la actividad productiva fue brutal, “pero teníamos amortiguadores para absorber ese impacto: las coberturas del precio del petróleo, y aunque las hagamos hoy, serán casi 22 por ciento menores; teníamos fondos para choques de ese tipo: el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas. La mayor parte van a ser utilizados este año y no nos dará espacios, no vamos a tener el año que entra ese colchón, ni un conjunto de guardaditos que había por todos lados, fundamentalmente en fideicomisos y, ante esa experiencia traumática (de la pandemia), había que utilizarlos definitivamente”, expresó.

Herrera alertó para el próximo año el país vivirá circunstancias todavía muy especiales porque, si bien se espera que en 2021 se produzca y aplique una vacuna contra el coronavirus, el escenario más optimista es que ello ocurra entre los primero seis o siete meses. “Vamos a tener que convivir con el Covid-19 el próximo año y, por lo tanto, la economía operará en condiciones distintas a las que está acostumbrada”, indicó. Los restaurantes sólo podrán dar servicio a 30 o 35 por ciento de su capacidad, aunque más gente quiera ir; los negocios, las empresas y las fábricas tendrán que poner distancia entre sus trabajadores y la economía no llegará a todo su potencial, señaló.

De esta forma, el secretario de Hacienda desmintió a su jefe, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, de cara al Segundo Informe de Gobierno, presumió en un video desde uno de los patios de Palacio Nacional: “Ya estamos levantando la economía popular, porque estamos aplicando un modelo nuevo, ya no es como antes que se rescataba a los banqueros, a los grandes empresarios; ahora se está rescatando al pueblo, por el bien de todos primero los pobres”. Sólo mentiras. Estas expresiones chocan con la realidad.

De los pasillos

Según Forbes, cualquiera hubiese alcanzado el triunfo electoral frente al hartazgo de los mexicanos motivado por complicidades, corrupción impunidad. Así que imaginar a los ex presidentes, sus socios, familiares y amigos en la cárcel, empobrecidos y/o suplicando por limosnas en la calle es la fantasía de toda nación ofendida por la desigualdad, el monopolio de la riqueza y las alianzas perversas de los de arriba. Emociones como la envidia, frustración, resentimiento y desquite crearon la ola que arrasó en las urnas, cualquier demagogo mesiánico la hubiera hecho, pero como todas las olas esta también trajo reflujo. Se refiere al video escándalo en donde se exhibe la devoción de un pueblo que gusta de hacer donativos a los movimientos políticos, que existen trabajadores, que por cierto no trabajan, funcionarios que no funcionan y servidores públicos que no sirven para nada que se dedican a recolectarlos, organizarlos y embolsarlos para pasarlos a los recaudadores oficiales. ¿Quién dijo que el milagro mexicano no existe? ¿Cuánto dinero se habrá recopilado de otras fuentes en 30 años de no hacer nada?…

Integrantes del Frente Nacional Anti AMLO (FRENA) se concentraron en la Ciudad de México para protestar contra el presidente Andrés Manuel López Obrador. Procedentes de los estados de México, Guerrero, Aguascalientes, Colima, Oaxaca, Yucatán, Durango, Chiapas, Zacatecas, Nayarit, Tamaulipas, Baja California, Nuevo León, Jalisco, Puebla, Veracruz, Chihuahua, Coahuila, Sinaloa, Querétaro, Guanajuato y Michoacán, se congregaron en inmediaciones del Monumento a la Revolución, mientras otros protestaron sobre Paseo de la Reforma y Avenida Juárez en automóviles particulares y con banderas de México, matracas y tambores. “¡México es primero, antes que este presidente!” y “¡Fuera López!”, son algunas de las consignas que gritaron frente a una tarima instalada en la Plaza de la República.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Las expectativas para 2021 no son favorables. Eso ya lo sabemos. Si este año logramos salir un poco adelante con lo que se tenía, lo que viene será peor, porque ya no habrá casas de narcos que subastar, ni tesoros escondidos, ni decomisos, ni adeudos en impuestos que cobrar.

Es decir, que 2021 será de pobreza extrema, porque el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró ayer, en el marco de su Segundo Informe de Gobierno de la República, que no contratará deuda para ayudar a la reactivación económica, aunque eso no evitará que la deuda crezca, cabe aclarar, pues tan sólo por el tipo de cambio del peso frente al dólar, automáticamente los intereses de deuda y la deuda misma también aumentarán.

En la costumbre nuestra, pareciera que los préstamos son la única alternativa para continuar como nación, pero López Obrador está forzando acuerdos internos entre los sectores productivos, sindicatos y gobiernos, para frenar esa receta que tampoco ha funcionado en el futuro, pues parece una receta fácil para ir saliendo de apuros, pero que a la larga se convirtió en una trampa.

México adeuda 12 billones de pesos a organismos financieros internacionales, dinero que pocos sabemos que pertenece a alguien más, o que el dinero que manejan esos organismos en realidad tiene dueños y son un puñado de súper-extra-archi-millonarios.

La intención de AMLO es dejar de ser carne de cañón de gente como los Rockefeller, Soros, entre otros, y más bien aprovechar el dinero que se tendría que pagar en intereses para inversión nacional.

Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a finales de junio, la deuda pública de México alcanzó los 12 billones 73 mil millones de pesos. Esto supone un incremento porcentual de 10.6 en un año. Es decir, que la deuda va aumentando a ese ritmo año con año, tan sólo por los cambios de valor de nuestra moneda, y en ese mismo ritmo aumentan los intereses.

Este año, se espera que la deuda alcance los 55.4% puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Es decir, que 55 de cada 100 pesos que México tiene de ingresos por las diversas actividades productivas, se tienen que destinar para el pago de los intereses de la deuda.

Explicado así, con manzanitas, se entiende la posición del presidente para no pedir más dinero prestado, y su posición para que México salga adelante con lo que tiene -que no es mucho-, aunque ello implique la pérdida de muchos negocios y, por lo tanto, de miles de empleos.

Esto sería como un daño colateral.

En contra parte, AMLO y los grandes empresarios del país llegaron al acuerdo de impulsar un plan de recuperación económica, tras la pandemia de Covid-19, y están por presentarlo.

De parte del gobierno, sin embargo, sólo existe la promesa de no incrementar impuestos. Los empresarios, por su parte, tendrán que hacer los ajustes correspondientes y meter de su bolsa si desean recuperarse.

Pero no olvidan que la recuperación de los negocios de este país, dependerá, en gran medida, de la recuperación del consumo. Pero si la gente no tiene dinero para gastar, simplemente no habrá tal recuperación.

Al contrario, los bancos se preparan para traspasar su deuda a despachos de cobranza, porque la previsión es que muchos de sus tarjeta-habientes caerán o ya cayeron en cartera vencida.

No sabemos de qué nivel es la cartera de los bancos, sólo sabemos que para muchos será impagable, porque no tienen empleo, o porque el que tienen es insuficiente para cubrir los gastos de subsistencia, pues hay que reconocer que en medio de la pandemia los acaparadores de alimentos y medicinas hicieron su agosto, causando una burbuja inflacionaria que nadie paró.

Por todo esto, más allá de los amores y desamores hacia el presidente, como pueblo tenemos que hacernos a la idea de que la austeridad será mayor, que los estados y municipios también lo resentirán, y que todo dependerá de lo que como empresarios hagamos y dejemos de hacer.

Si no hay empresa, señores, no hay pago de impuestos. Tampoco hay empleos.

Falta por saber qué incluye el plan de los empresarios, y si este plan involucra a la micro, pequeña y mediana empresa, o solamente a los grandes consorcios del país.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

*Guerrerenses no aprenden de los desastres

*Diputados pelean presidir la Cámara Baja

“Mientras que la pobreza, la injusticia y la desigualdad existan en nuestro mundo, ninguno de nosotros podrá realmente descansar”: Nelson Mandela.

Mis estimados, luego de la noticia de que el estado de Guerrero pasaba al semáforo epidemiológico amarillo, surgieron distintas reacciones de los sectores sociales, políticos y económicos. Sobre todo, reaccionaron los profesionistas que ejercen labores desde casa y que obviamente perciben un salario sin mayor problema; para ellos, la entidad aún no debe entrar al semáforo amarillo porque se corre el riesgo de contagios masivos.

Sin embargo, otros sectores recibieron emocionados la noticia, sobre todo las personas que tienen negocios con actividades no esenciales, ya que el semáforo amarillo les permite abrir sus negocios en un 35 por ciento.

Otros que se dedican a ventas en la calle festejaron el que Guerrero alcance el semáforo amarillo y están esperanzados, pues dicen que antes de la temporada de invierno la entidad puede alcanzar semáforo epidemiológico verde, para que todos volvamos a la nueva normalidad, y podamos recibir todo el turismo que venga a los destinos a disfrutar las playas, y que los niños vuelvan a la escuela.

Pero, ojo, mis estimados: semáforo amarillo no significa que la pandemia se retiró del estado. El coronavirus sigue en el estado y municipios; por lo tanto, la ciudadanía debe conducirse con prudencia y mantener las medidas de higiene y sana distancia para no volver atrás. Esta es una responsabilidad de todo guerrerense, cada uno es responsable de su salud y la de sus familias.

De hoy en adelante somos los guerrerenses responsables de nuestra salud, te cuidas tú y cuidas a los tuyos; las autoridades no van andar cuidándonos a todos; pero tampoco podemos mantenernos encerrados y morirnos de hambre, vamos aprender a vivir y convivir con el virus, pues tenemos que trabajar, la vida sigue.

Si tomamos las medidas sanitarias correspondientes, la entidad alcanzará semáforo verde. Sí se puede. Si logramos el semáforo amarillo, podemos lograr el verde, sólo hay que ser responsables y que cada guerrerense tome su parte. saldremos juntos adelante.

Y como si fuera poco el mal que acarreó el Covid-19 al estado de Guerrero, la tormenta Hernán remató a las costas del estado suriano.

El Covid-19, dio tremenda sacudida a estas regiones y sigue dándoles duro y tupido. Pero no habían respirado aire puro los pobladores, cuando de repente apareció la tormenta que dejó a varias familias en cueros, sobre todo aquellas que están establecidas en los márgenes de los ríos, y las que viven en asentamientos irregulares.

Según el Secretario de Protección Civil Estatal, Marco César Mayares Salvador, hay al menos 15 mil habitantes en la Costa Grande que viven en zonas vulnerables a inundaciones, zonas de riesgo, mientras que en Guerrero la cifra de familias que habitan en este tipo de lugares se eleva a 30 mil.

El funcionario estatal señaló que son los asentamientos ubicados en cauces de ríos y arroyos, los que representan más vulnerabilidad.

En la región de la Costa Grande, sobre todo, se vive esa difícil realidad. Y vaya que cada temporada de lluvias nos llevamos sustos, mayormente cuando hay tormentas, ocurren los mismos desastres a los habitantes que habitan en márgenes de ríos, arroyos y pendientes, pero no se mueven de ahí, y las autoridades tampoco se preocupan por reubicarlos.

En la Costa Grande -para recordar, la tragedia que se vivió con el huracán Ingrid y la tormenta Manuel en 2013-, padeció un desastre terrible, pues hubo muchas pérdidas humanas.

Cómo olvidar el derrumbe del cerro de La Pintada, que enterró al pueblo y donde según testigos serranos hubo más de 150 muertos e incuantificables los daños materiales.

Sin embargo, a casi siete años de ese suceso que marcó a Guerrero, los guerrerenses no hemos aprendido nada. La tormenta Hernán no cobró vidas humanas, pero sí causó cuantiosas pérdidas materiales, miles de casas inundadas puentes rotos y carreteras partidas.

Todo caiga en lo material, decía mi madre, pero el fondo va más allá: no aprendemos los ciudadanos de los desastres. Han sido varias las tormentas que han azotado al estado de Guerrero: el Paulina, en Acapulco, por ejemplo, abrió el río El Camarón llevándose todo a su paso. Casas con muros altísimos que pensaban los habitantes jamás los podrán derribar una corriente, cayeron y muchas familias fueron arrastradas por la fuerza de la corriente y se las trago el mar.

Sin embargo, no hemos aprendido nada y siguen las familias asentándose en zonas peligrosas. Como también siguen los vendedores de terrenos ocupando esas áreas, que son realmente de control federal.

Tras el Paulina, se repitió la historia de la tormenta Manuel en la Costa Grande. Los municipios de Coyuca de Benítez, Atoyac de Álvarez, San Jerónimo de Juárez, Tecpan de Galeana, Petatlán, Zihutanejo, La Unión y Coahuayutla, todos padecieron los estragos del exceso de lluvias.

En los municipios se desbordaron los ríos y en otros los arroyos; se partieron las carreteras y se registró la caída de puentes. Se desgajaron cerros y se dañaron viviendas, redes de telefonía y electricidad, etcétera.

Hablo de los municipios en general, pues no me alcanza el espacio para mencionar los pueblos afectados por los torrenciales aguaceros, desastres de puentes, carreteras y viviendas inundadas.

Pero lo que quiero destacar con esta entrega, mis estimados, es que año tras año sucede lo mismo con las familias que habitan en zonas de riesgo, y en la Costa Grande la gente sigue creyendo que nada le va pasar, aun cuando ya sobrevivieron una tragedia como fue la del huracán Ingrid y la Tormenta Manuel.

Hoy, otra vez quedaron incomunicadas varias comunidades serranas: incluso, en el municipio de Zihutanejo, debido al desbordamiento del río de Barrio Nuevo, los pozos de agua quedaron con mucho lodo y las bombas se dañaron, y no están funcionando normal hace falta agua en el puerto, por la tormenta tropical Hernán.

Pero este meteoro apenas puso sobre aviso a la población de lo que puede suceder, pues en septiembre es cuando más llueve y se pronostican tormentas y hasta huracanes, por eso más vale prevenir que lamentar.

Sopa de grillos

En otro tema, mis estimados, le cuento que bien pronto veremos al PRIMOR en acción. Ustedes preparen mente corazón y tripas, por aquello del entripado, pues se avizora en política un plan buenísimo del que muchos dudaban, pero que bien pronto quedará confirmado.

Por lo pronto, le adelanto tantito: en la Cámara de Diputados, siguen los jaloneos peleándose la Mesa Directiva de San Lázaro. Recuerden que hace días el PT, con Gerardo Fernández Noroña, andaba comprando diputados para ser tercera fuerza y quedarse con ese cargo, pero ayer le dio su estate quieto el presidente Andrés Manuel López Obrador a Fernández Noroña; ¿y saben qué le dijo el mandatario federal? Que la Cámara de Diputados va a ser presidida por el PRI. Jojojo.

Ante esta decisión del mandatario federal, el diputado petista casi se infarta de coraje, pero como ordenó el rey del Palacio Nacional, el diputado Noroña no hizo circo ni aulló tampoco, pero se embadurnó diciendo que es un error dejar que el PRI presida la Cámara de Diputados.

¿Y saben que, mis estimados? El PRIMOR está a la puerta y se viene lo bueno en esa Cámara Baja, pues cuatro diputados del PRD se pasaron al PRI, y con ello serán los tricolores los que dirijan la Mesa Directiva de San Lázaro, con la diputada yucateca Dulce María Sauri Riancho.

Todos, menos el PAN, se dieron cuenta de tremendo descubrimiento. Con razón el diputado René Juárez Cisneros, con toda la calma dijo un día antes que el PRI iba a presidir la Cámara de Diputados. Jojojo.

Les dije que en estas elecciones veríamos hartas cosas, sobre todo pactos de amor en contra, porque ¿saben quién regreso al PRD y con bandera alta? Sí, ese que destruyó al PRD, Jesús Zambrano Grijalva, uno de Los Chuchos. Ese mero regresó como dirigente nacional del Sol Azteca.

¡Charros! Apenas estaba saboreándome la unidad PRI-PRD, pero porque estaba el costachiquense Ángel Aguirre Rivero, perfilado para dirigir ese partido. Pero mira, le hicieron de chivo los tamales al costachiquense y se puso en riesgo la alianza PRI-PRD, pues también el PRD tiene que eliminar algunos puntos en sus estatutos para poder aliarse con el PRI; de lo contrario es puro cuento.

Pero con la llegada de Zambrano, dudo se haga la alianza, y más bien veo cerca de Morena a Aguirre Rivero, para que se cocine mejor el PRIMOR. ¡Ajúa!, que viva México, cuarones. Ahora si ya puedo gritar, porque estamos en septiembre, el mes patrio, y en semáforo amarillo. Jejeje, Feliz martes, mis estimados.

Las malas enseñanzas del presidente

No hacía falta ser demasiado perspicaz para tener claro que ante la necesidad de “diversificar” la temática de la discusión pública y, sobre todo, llevar esta hacia los temas que “le convienen”, el presidente Andrés Manuel López Obrador echaría a andar la multireferida “consulta” para decidir si se lleva a juicio a expresidentes de la república.

El movimiento había sido advertido por el titular del Ejecutivo desde el mismo día de su toma de protesta: él es partidario del “borrón y cuenta nueva”, es decir, de no desperdiciar tiempo ajustando cuentas con el pasado y dedicarse en cambio a construir el futuro. Por eso, dijo el 1 de diciembre de 2018, no estaba en sus planes perseguir a los corruptos de sexenios anteriores.

Sin embargo, advirtió también, podría existir una excepción a esta posición suya: que tras “consultarse al pueblo”, este demandara la realización de juicios en contra de los expresidentes del denominado “período neoliberal”.

Hoy, a punto de rendir su segundo Informe de Gobierno y cargando una larga lista de pasivos, debido a los malos resultados que ha entregado su administración, estaba claro que las circunstancias le ofrecían la oportunidad de echar mano de esta herramienta convenientemente sembrada para ser usada en caso necesario.

El recuento anterior es necesario –y útil– para tener claro que no es casualidad que el fin de semana anterior las huestes “amlistas” se lanzaran a las calles para comenzar a recolectar firmas que permitan solicitar al Instituto Nacional Electoral la organización de la consulta de marras, misma que se buscaría desahogar al mismo tiempo que la jornada electoral de 2021.

Se trata, como todas las “consultas” impulsadas por el gobierno de López Obrador, de un acto no solamente innecesario sino que implica consolidar en el ideario colectivo una idea a cual más peligrosa: que la ley en México sólo se aplica si existe un consenso para ello.

Nadie puede estar en contra de que se lleve a juicio a quien haya cometido un delito. Por eso, en principio, no hace falta consultar a nadie al respecto, pues hacer tal ejercicio equivaldría a decir que, en el hipotético –imposible, pero teóricamente probable– caso de que la ciudadanía votara en contra, entonces no se aplicaría la ley, incluso si hubiera delitos que perseguir.

Se trata de un ejemplo más de la pésima pedagogía que impulsa el Presidente y que sólo parece tener el propósito de mantenerlo a él como centro del debate electoral mexicano, de forma tal que cada vez que los ciudadanos acudan a las urnas la decisión se reduzca al falso dilema de “votar a favor de Andrés Manuel o en su contra”.

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