Llamaradas de odio

Alejandro Páez Varela

Considero a Taibo II un individuo congruente con sus ideales. Cuando recomendó a Enrique Krauze y a Héctor Aguilar Camín que se fueran al exilio antes de seguir abriendo capítulos que no les convenían, se los dijo con toda honestidad: para tener la boca suelta se necesita tener la cola corta. Y Taibo cree que ambos tienen la cola larga. Mejor el exilio que seguir abriendo capítulos. “Sus trapos sucios”, dijo. De igual manera, por si alguien se asombró entonces, ha disparado al interior del movimiento de la 4T: llamó “sapos enmascarados” a los que se dicen de izquierda y son de derecha; dijo que le molestaba “gente como Germán Martínez, que se vaya ese güey”. Incluso a Alfonso Romo: “Cuando dice: ‘no afectaremos las concesiones para la industria petrolera de las transnacionales’ mi pregunta es muy sencilla: ¿quién chingados le dijo a Romo que somos ‘nos’? ¿A nombre de quién habla? […] Si le quieres hablar al oído a las transnacionales, pues muy tu pinche gusto, el mensaje que nosotros lanzamos es: ¡abajo todas las pinches reformas neoliberales! Y que escuche este mensaje Romo”. Esta frase resume en mucho a Taibo: “Dijimos que éramos Caperucita Roja y no vamos a salir ahora con que somos Caperucita Verde”.

(No es mi intención igualarlos sino compararlos). (Y adelanto ese criterio cuando digo que) Considero a Francisco Martín Moreno un individuo congruente con sus ideales. Cuando dijo que si pudiera quemaba vivos a los miembros de Morena no había en él nada distinto al mensaje que ha dado por años. “Yo por eso propongo que si se pudiera regresar a la época de la inquisición yo colgaba a cada uno; no colgaba, quemaba vivo a cada uno de los morenistas en el Zócalo capitalino, te lo juro”, dijo en Central FM. Y antes –y es apenas un botón de muestra–, su editorial, Penguin Random House Grupo Editorial México, inundó la capital con carteleras donde aparecía López Obrador de espaldas frente a una multitud y el título de ése libro de Moreno adelantaba todo: “El ladrón de esperanzas”. El sexenio todavía no empezaba. No había manera de que el escritor supiera si el Presidente se iba o no a robar la esperanza de alguien. Lo resolvió de forma astuta: usó la ficción para inventar (eso es la ficción) lo que quiso de un personaje que es de no-ficción. Fue una versión muy parecida a su “si se pudiera regresar a la época de la inquisición yo colgaba a cada uno…” No podía evitar que el izquierdista asumiera el poder pero sí podía inventarle un destino. La hoguera fue su libro; allí quemaba vivo a López Obrador.

Taibo II cree que a los traidores a la Patria se les debe fusilar. Moreno cree que los que voten en las próximas elecciones a favor de Morena son traidores a la Patria y por lo tanto deben ser quemados vivos en una plaza pública. Taibo II cree que un puñado de abusadores ha saqueado la Nación y ha destinado a los mexicanos a la miseria y la desigualdad. Moreno cree que los ciudadanos que apoyen a Morena en 2021 (más de 30 millones votaron por AMLO en 2018) merecen un holocausto. Hay diferencias entre los dos. Uno desearía que los que deliberadamente empobrecieron a México fueran juzgados por traición a la Patria; el otro quisiera resolver con un genocidio sus diferencias políticas con un grupo amplio de mexicanos que cree en este Gobierno.

De la abundancia en el corazón de ambos habla su boca. No veo a Taibo con muchas ganas de disculparse; Francisco Martín lo hizo un día después.

Si el odio es antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea –como dice la RAE–, yo odio. Odio a Díaz Ordaz, a Franco, a Pinochet. Odio a Hitler. La oposición al PRI odiaba a Televisa, aunque muchos no lo recuerden. La odiaban profundamente por sostener a un régimen perverso y por pura conveniencia, por puro dinero, engañar a los mexicanos todos los días con noticias a medias, manipuladoras o de plano con mentiras. Y esa oposición que odiaba era de derecha y de izquierda. Vicente Fox hizo una campaña dándole de patadas al logo del PRI y de Televisa, aunque luego los abrazó. Se le odiaba. Se les odiaba. Quiero decir que hay ese tipo odio.

Es cierto que hay mucho odio en el ambiente. Pero no es nuevo. Es como los que hablan de un “nuevo ambiente de polarización” en el país. Pfff. Ven sin ver. México lleva década polarizado. Por un lado, más de 50 millones de personas que viven al día, que no tienen dónde caerse muertos y batallan para acercarse un plato a la mesa; en ese mismo lado están otros 50 millones de mexicanos que luchan a diario por conservar su nivel de ingreso, por tener una vida digna y que sus hijos puedan ir a la escuela alimentados. Esos forman un polo. Y luego está un puñado, una élite, un uno por ciento que durante los últimos 30 años se hizo de todo lo que, se suponía, se iba a repartir entre las mayorías. A eso llamo polarización y no fregaderas.

Lo demás son simples expresiones de odio que ya estaban allí y que en ciertos momentos se revelan. Exabruptos, que les llaman. Es demasiado odio y les carcome por dentro y estalla en llamas cuando se le libera. Y nada más. Llamaradas de odio que duermen y se despiertan. Hay que saber dónde están, tenerlas ubicadas para no quemarse los pies. Pero nadie se distraiga. La polarización no es nueva y no es política; tampoco la provocó alguien hace un año o dos. La polarización es entre millones de mexicanos que se quedaron sin futuro y un puñado que siente que puede perder todo lo que tiene, y que no podrían gastarse aunque viviera diez mil años.

Vía: Sin embargo

Día para no olvidar

Muchos estudios académicos se escribirán durante los próximos años a propósito de la discusión que quienes integran la Suprema Corte de Justicia de la Nación sostuvieron este jueves, previo a la decisión de declarar constitucional la consulta solicitada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para investigar presuntos delitos del pasado.

Será la primera ocasión, y esto es importante subrayarlo, en que se utilice este mecanismo de democracia directa previsto como un derecho de los ciudadanos mexicanos en el artículo 35, numeral VII de la Constitución.

Para desgracia colectiva, sin embargo, la jornada inaugural de este instrumento se ha visto ya manchada por los excesos presidenciales, primero, y por la obsequiosidad de una mayoría de la Corte que no ha dudado en buscar una decisión “salomónica” que le permitiera, como dice la voz popular, “quedar bien con Dios y con el diablo”.

Habrá quien diga que se trata de un ejercicio inocuo, a partir de la redacción de la pregunta aprobada por la Corte que, en estricto sentido, lo que implica es preguntarle a la sociedad si está de acuerdo en que, quienes han jurado cumplir y hacer cumplir la ley, cumplan esa promesa.

¿Quién podría estar en contra de que “se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminadas a garantizar la justicia y el derecho de las posibles víctimas”?

En este sentido, la nueva redacción propuesta por la Corte no hace sino evidenciar la inutilidad de una consulta de la cual ya conocemos el resultado desde ahora y acentúa la intención exclusivamente política del ejercicio, intencionalidad que incluso fue explícitamente reconocida ayer durante el debate en el pleno de ministros.

Ese hecho –el que se trate de una consulta cuya principal intención es política– constituye un elemento de distorsión para el proceso electoral de 2021 y eso, en el fondo, implica la peligrosa posibilidad de influir indebidamente en la decisión de los electores.

Con independencia de la forma en que la consulta pudiera influir en el resultado de las elecciones, la decisión adoptada por la Corte implica un indeseable precedente en el sentido de que un instrumento que debiera servir para que los ciudadanos nos pronunciemos en relación con temas de real trascendencia colectiva se utilice con fines estrictamente políticos.

Habrá que seguir con atención el desarrollo de los acontecimientos en las próximas semanas y meses, sobre todo en términos de la forma en que la discusión pública procese la decisión adoptada ayer.

Lo que puede afirmarse desde ahora, sin embargo, es que tal decisión no ha convertido a la nuestra en una democracia más robusta, ni al estado de derecho en un faro que marque el rumbo que la nación debe seguir para consolidarse como un coletivo que persiga la construcción de una sociedad auténticamente democrática.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Elecciones 2021, alteradas por la pandemia

“La falta de identidad convierte a los partidos políticos en simples rejuntados de personas con las más diversas y variadas corrientes e intereses que se pueden imaginar”: Ing. Clinton Cruickshank S.

Mis estimados, la pandemia vino a alterar la normalidad de la vida de los mexicanos y para no variar la de los partidos políticos, pues debido este canijo Covid-19, las elecciones del próximo 6 de junio de 2021, se desarrollarán en el marco de esta peligrosa pandemia, que cambió los planes de las personas alrededor del mundo, no sólo en México. Es tan grave que España vuelve al encierro y Francia retrocede y cierra de nuevo ciertos tipos de negocios, dado el repunte de casos.

La verdad es que todos seguimos corriendo peligro de contagiarnos por el virus, nadie está exento y mientras no haya vacuna, la amenaza del Covid 19 seguirá latente.

Decíamos que la pandemia también afectó a partidos políticos y a los aspirantes a los cargos de elección popular, pues aún no sabemos el comportamiento del virus en lo que resta del año. Por ahora, dijo el gobernador que estamos estancados en cuanto al número de contagios y decesos, pero todavía sin posibilidades de avanzar al semáforo amarillo.

El mandatario pidió por lo tanto mucha prudencia a la clase política, para que eviten que con sus reuniones la pandemia se dispare o haya rebrotes en municipios donde ya más o menos está controlada la situación.

Estamos seguros que el comportamiento del virus podrá ser al alza cuando arranquen las campañas. Aun ahora, ya todos andan haciendo reuniones y de ahí que el desarrollo de la pandemia en cuanto contagios y muertes, no baje.

Luis Walton Aburto ya sufrió el contagio, y aunque salió avante, todo se debe a su actividad política. Los demás también deben cuidarse, cuidar a sus equipos y, desde luego, a sus seguidores.

Es mejor que entendamos, mis estimados, porque si viene un repunte y se vuelven a cerrar las playas y negocios, entonces el proceso electoral también quedará trunco, y posiblemente se obligue a la autoridad electoral a aplazarlo.

Recordemos que en Guerrero se elevaron las cifras de contagiados de forma exponencial, y es la entidad donde los partidos políticos y aspirantes deben poner especial cuidado, para evitar poner en riesgo la elección.  

El gobernador dijo, ante la pregunta de si cerrarán las playas, que llegado el momento se tendrá que hacer lo que se tenga que hacer. Es decir, que no andarán con miramientos.

Sin duda, deseamos que eso no ocurra, pues, aunque la pandemia sigue avanzando en diferentes estados de la República, incluyendo los estados donde habrá elecciones, también es cierto que los actores políticos tendrán que adaptarse a la nueva normalidad para hacer campaña en medio de la pandemia.

Pese a todo, en Guerrero, los actores políticos no han dejado de hacer campaña y alguien debe recordarles que la pandemia no se ha ido.

Esperamos se controlen los contagios y por supuesto queremos pensar que se avance en la vacuna, para no correr más riesgos, pues ya algunos expertos lanzaron la previsión de que la pandemia en México podría extenderse hasta dos años.

Recuerden que se elegirán 15 gubernaturas, se renovará la Cámaras de Diputados, y 30 Legislaturas y autoridades municipales al menos en 30 entidades federativas. Entre unos y otros se elegirán más de 21 mil cargos.

Sin embargo, las autoridades sanitarias alertaron que el Covid-19, estará en etapa crítica desde este mes de octubre hasta el mes de abril, pues se empata con la influenza, enfermedad con la que comparte síntomas.

Por eso decimos, mis estimados, que este proceso electoral será diferente, no sólo por la cantidad de nombramientos que se votarán al mismo tiempo, sino también por la peligrosidad de la pandemia, que requerirá que las autoridades electorales, los actores políticos y la ciudadanía, modifiquen sus estrategias de campaña, eviten aglomeraciones, cumpla con las reglas de sana distancia y uso de cubrebocas, así como lavado de manos o, en su defecto, uso de gel antibacterial. La pandemia nos obliga a todos a poner en práctica la nueva normalidad.

Les decía que, en Guerrero, la entidad no canta mal las rancheras, pues el coronavirus está haciendo ver su suerte a los guerrerenses, a tal grado que el estado puede retornar al semáforo rojo. Y si esto ocurre, los ciudadanos regresamos al confinamiento. Inclusive el mandatario estatal, expuso que hay probabilidades del cierre de las playas en la entidad. ¡Qué lamentable noticia!

Por cierto, la responsable del Plan de la Organización Nacional de Morena Guerrero, Esther Araceli Gómez Ramírez, puso un estate quieto a los aspirantes a las gubernaturas por el Movimiento Regeneración Nacional. Les dijo que de las 15 gubernaturas que se disputan en el próximo proceso electoral del 2021, la mitad serán para hombres y la mitad para mujeres, que no será el estado quien defina el género, que esto lo hará el comité nacional. También dijo que elegirán a la mujer u hombre que tenga posibilidades de ganar la elección en cada estado, sea hombre o sea mujer.

Lo único seguro que les puede confirmar es que la mitad de las gubernaturas en disputa será para damas y la mitad para caballero.

Y para Guerrero, no será precisamente mujer, como lo ha venido externando la alcaldesa porteña, Adela Román Ocampo. Ella está en todo su derecho de participar, pero no por eso será mujer la candidata de Morena para gobernador en Guerrero, no está en mis manos, eso viene del nacional, de allá van a elegir a las mejores mujeres y hombres que tengan arraigo y ganen la elección, “no vamos arriesgar ninguna candidatura por recomendación”.

Jojojo, esto es de mi cosecha.

Pero sí dijo Gómez Ramírez que elegirán a los mejores para garantizar el triunfo de Morena en los estados. Aunque dejó ver Esther Araceli, que el 10 y 11 de octubre tendrán una reunión a puerta cerrada donde van a tratar estos temas, pero recordó que los acuerdos ya están tomados, que los tomó la dirigencia, el presidente Alfonso Ramírez Cuellar y la secretaria Yeidckol Polevnski, y sobre esos acuerdos van a seguir trabajando.

Aunque también Areli Gómez contó que el Consejo Estatal de Morena puede sugerir y hacer una propuesta sobre el género de la candidatura en el estado; sin embargo, para ese propósito tienen que reunirse la élite del máximo órgano partidista estatal, pero dijo Gómez Ramírez que no hay plan de que eso suceda pronto.

Y ya ven los problemas internos que hay dentro de Morena, al grado que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), pospuso hasta nuevo aviso la sucesión prevista para esta semana. Ahora piensan discutir un proyecto que plantea diferir el proceso interno de Morena hasta 2021, como lo solicitó en su momento Ramírez Cuéllar.

El magistrado presidente, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, indicó que los lineamientos y convocatoria de la encuesta organizada por el Instituto Nacional Electoral (INE), que está en curso y con la que se definirá la presidencia de nacional de Morena, han tenido una serie de inconsistencias, errores y omisiones, y que por ello se pospone la realización de la encuesta abierta, hasta que concluya el proceso electoral que culmina con los comicios de 2021.

Eso automáticamente implica una prórroga a la vigencia de la actual dirigencia del partido; es decir, que se queda Ramírez Cuéllar hasta el 2021.

No cabe duda que tienen suerte los que no se bañan, jojojo. Bien dice el dicho, unos corretean la liebre y otros sin corren la alcanzan. Ni porque ya se relamían los bigotes los diputados Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo. Tanto, que se enojaron al conocer el dictamen que está por discutirse en el TEPJF. Primero, Muñoz Ledo se enojó por la consulta. Pero ahora que dicen que va ganando, se enojó porque siempre no se hará.

Ni hablar. Hay mucha ambición en los morenos, ni ellos logran ponerse de acuerdo.

Así mismo pasa en los muncipios con los aspirantes de Morena a las alcaldías, son muchos los que aspiran a los cargos y por eso entre ellos se dan con todo. En algunos casos se dice que, si resulta ser mujer la elegida para la alcaldía, varias ya están con las uñas listas para arañarse, pues no están dispuestas apoyarse entre sí. Incluso, hasta dicen que es preferible que gane otro a que gane esa vieja, en referencia a su compañera de Morena. “Vieja ambiciosa yo no la apoyaré, aunque soy de Morena”, se oye decir. Figúrense nada más, cómo se descalifican entre ellas. Bien dice el dicho que el peor enemigo de una mujer, es otra mujer. Qué pena, todo por el poder. ¡Feliz martes, mis estimados!    

Impunidad y guerra

Rubén Martín

Hace 52 años, el 2 de octubre de 1968, se cometió uno de los crímenes de Estado más brutales y sanguinarios en la historia del país. A fin de contener un movimiento estudiantil y popular que había desafiado al régimen por un simple pliego petitorio que exigía fin de la represión a estudiantes y jóvenes, el Gobierno encabezado por Gustavo Díaz Ordaz decidió implementar un operativo militar a gran escala para asesinar, herir y detener a miles de personas.

Unidades del Ejército y del Batallón Olimpia cercaron y luego ingresaron a la Plaza de las Tres Culturas donde el Consejo Nacional de Huelga había convocado a un mitin para fijar su postura ante el ofrecimiento de diálogo del Gobierno federal. Pero la traición ya estaba preparada. Más de 10 mil soldados, usando armas de alto poder, entraron a la Plaza de las Tres Culturas disparando de manera indiscriminada contra una masa popular reunida de manera pacífica.

No se sabe a ciencia cierta cuántos muertos dejó la masacre de Tlatelolco. Algunos hablan de más de 300, mientras que documentos oficiales del Gobierno de Estados Unidos reportan más de 150 fallecidos, cientos de heridos y cerca de 2 mil personas detenidas esa fatídica noche.

Lo que sí sabemos es que ese crimen de Estado permanece impune desde hace 52 años. A pesar de que exdirigentes estudiantiles han promovido desde hace años demandas para llevar a juicio a los responsables, especialmente al expresidente Luis Echeverría Álvarez, quien en 1968 era Secretario de Gobernación. Si bien Echeverría fue enjuiciado y durante dos años pasó prisión domiciliaria, desde hace años el Ministerio Público federal ha mantenido en reserva el caso, según ha denunciado el Comité 68 Pro Libertades Democráticas.

Y el manto de impunidad con el que la clase política y los poderes fácticos (medios de comunicación, grandes capitales, iglesia y Gobierno de Estados Unidos) protegieron a los responsables de ese crimen de Estado ha tenido enormes consecuencias en el presente político de México.

Si se hubieran juzgado y sentenciado a los responsables de esa masacre cometida por militares y ordenada por mandos políticos, probablemente no se habrían repetido hechos semejantes en los años siguientes.

Pero tras la masacre de Tlatelolco, se preparó la masacre del Halconazo el 10 de junio de 1971; la guerra sucia en contra de disidentes políticos y grupos guerrilleros en las décadas de los setentas y ochentas; la persecución y represión en contra del sindicalismo independiente y el movimiento popular urbano; la sistemática y continuada represión en contra de los pueblos indígenas y la posterior guerra de baja intensidad en contra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y hechos represivos como en Atenco y Oaxaca en 2006 o la masacre de Nochixtlán en contra del movimiento magisterial democrático.

En todos estos casos se puede ver un patrón: la represión como dispositivo de Estado en contra de movimientos sociales independientes y la impunidad para las fuerzas de seguridad que cometen esos hechos y los mandos políticos que los ordenan. Y eso se viene arrastrando desde antes de 1968.

La otra consecuencia de esta impunidad ante crímenes de Estado es que desde los mismos aparatos de Gobierno, especialmente militares y policiales, se gestó el crimen organizado que ahora se expande a través de cárteles de la droga.

Hay documentación seria que revela cómo los grandes policías represores protegidos por el Gobierno, como Miguel Nazar Haro, Francisco Quirós Hermosillo, Arturo Acosta Chaparro, Francisco Sahagún Baca y Guillermo González Calderoni, fueron acusados por pertenecer a bandas de robo de autos, bancos y de narcotráfico.

De hecho, Javier García Paniagua, exsecretario del Gabinete, presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y exdirector de la temida Dirección Federal de Seguridad (DFS) firmaba charolas a algunos connotados narcotraficantes.

En el momento que el Gobierno protegió con impunidad a estos policías represores, empezó al mismo tiempo la consolidación de los primeros cárteles de la droga y el reparto de territorios en este país.

Pero además de impunidad (narcotraficantes que portaban charolas de policías o militares) los expertos en represión también transfirieron sus “conocimientos” represivos y de violencia organizada a las bandas del narcotráfico, entre ellas las ejecuciones, levantones, desapariciones, torturas y fosas clandestinas.

Las formas más brutales de violencia que vemos ahora cotidianamente en la disputa por territorios o mercancías del narcotráfico en realidad fueron transmitidas de la violencia represiva estatal a través de los policías encargados de la represión a disidentes políticos y luego padrinos de los nacientes cárteles de la droga.

De modo que los crímenes de Estado, al quedar impunes, perpetuaron no sólo la injusticia sino formas de violencia organizada que permanecen ahora en la supuesta “guerra contra las drogas”. Hay un eje relacional entre la violencia estatal y la violencia criminal que es inocultable. Debemos parar la impunidad contra los crímenes de Estado. No importa cuando se hayan cometido.

Para algunos pasó como un sábado cualquiera. Otro más en este encierro que hace que todos los días se parezcan; que un domingo y un miércoles, por ejemplo –en esta retahíla de zooms que marca nuestra vida-, sólo se diferencien por la cantidad de ruido que llega del exterior o porque entre el cúmulo de trabajo pendiente se cuela una reunión familiar, con charlas, brindis, y sobrinos reclamando atención a la distancia.

Para algunos pasó como un sábado cualquiera. Otro más en este México nuestro, desmemoriado y feroz. Para unos cuantos –espero- fue un día de indignación, pero para unos pocos fue un día de infinita tristeza, como ha sido cada día desde aquel 26 de septiembre de 2014; desde esa trágica noche en que desaparecieron cuarenta y tres estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Una noche que dio origen a una de las más oscuras tramas de engaños, violencia, mentiras, corrupción e injusticias del país.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Intolerancia política en su apogeo en México

Copala en Costa Chica Cuarto polo turístico

“El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida”: Francisco de Quevedo.

Mis estimados, ¿están de acuerdo conmigo en que la manifestación de los gobiernos intolerantes, es la incapacidad para lograr acuerdos políticos para enfrentar los problemas que aquejan a los ciudadanos en estados, municipios y la nación? Hace falta el don de la paciencia en los gobernantes, pues la intolerancia es una expresión propia que predomina en la actitud de nuestros funcionarios.

Y para muestras un botón: el pasado fin de semana se movilizaron centenares de personas del Frente Nacional Anti AMLO (FRENA), en la Ciudad de México. Esto ocurrió luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador, lanzó un retó que sólo si 100 mil personas marchaban contra su gobierno, y en las encuestas no veía su apoyo, dejaría la presidencia y se iría a su rancho a Palenque, Chiapas.

Entonces, FRENA respondió al retó del mandatario con una multitudinaria marcha; aunque, por otro lado, los internautas mediante las rede sociales denostaron enojados a los marchistas.

Son muchos los perfiles que furiosamente insultan y agreden a las personas que piensan diferente que ellos. Son insultos muy denigrantes, que no deberían proferirse, porque al final de cuantas todos somos mexicanos y todos deberíamos defender a la nación, no ser fanáticos de dirigentes o gobernantes.

El número de marchistas que haya sido (no se ponen de acuerdo en las cifras), para el presidente AMLO fue una cachetada con guante de boxeador, pues quedó en entre dicho su palabra, y permitió que FRENA mostrara el músculo.

Y aunque varios personajes trataron de minimizar la cifra de asistentes a la marcha, eso sale sobrando, pues dice un dicho bien conocido que palo dado, ni Dios lo quita.

Los dimes y diretes, salen sobrando; además, las evidencias se muestran en videos y eso no hay quien los desmienta. Unos dicen que hubo 60 mil, otros 150 mil. Insisto, los que sean, las gráficas son más claras que el agua clara.

Incluso, el número de marchistas no es lo grave, lo terrible del asunto es la arrogancia del mandatario, pues este acto es un negativo para el presidente de la República, ya que muestra que no hay disposición al diálogo o capacidad de negociación con los sectores por parte del presidente AMLO.

Y eso agrava la situación del país, porque en vez que busquen reconciliarse el presidente y FRENA, la pugna es más fuerte, pues se envían misivas de peleas, que prolongarán este pleito.

El mandatario continúo retando a los de FRENA y les dice que no coman ansias porque no se va a ir, pues todavía tiene el respaldo del 70 por ciento de los mexicanos.

Los de FRENA se fajan los pantalones y torean al mandatario, sin duda un papel por demás denigrante, pues falso o verdadero, ese no es el asunto real. El fondo del problema va más allá, mis estimados, y los únicos afectados siguen siendo los mexicanos, pues hoy más que nunca el país requiere de todos para levantarse del suelo y salir del pozo en donde cayó, ya que la muerte ronda a México por la pandemia de Covid-19 y otras enfermedades que también se agravaron en este periodo. Además, la inseguridad y violencia cobra vidas por montones. Y de pilón los femicidios no cesan.

La pandemia tiene de cabeza al país, pues el coronavirus cobró la vida de 78 mil 880 fallecidos. Pero lo triste apenas viene, ya que el país puede alcanzar más de 100 muertes por el Covid-19 en lo que va del año, siempre y cuando la vacuna llegue a México en el primer trimestre del 2021, como está pronosticado. De lo contrario tendremos un año más de emergencia, contagios y muertes.

Y mientras tanto, el virus cobra vidas por puños, la pandemia suma en el país 757 mil 953 casos positivos confirmados.

Esos números están muy por encima de las cifras que se pronosticaron de contagios y fallecidos por coronavirus en el país. Cuando dijeron los expertos en Salud que habría 35 mil muertes, todos nos sorprendimos; sin embargo, la cifra a la fecha ya se duplicó y amenaza con triplicase.

Y lo malo es que también presagian que de aquí a diciembre el coronavirus pudiera cobrar la vida de entre 100 mil y 120 mil personas. Inclusive, el sub secretario de Salud, Hugo López Gatell, mencionó que varios estados que ya habían avanzado al semáforo amarillo tuvieron que regresar al semáforo epidemiológico naranja, pues tristemente los contagios crecieron exponencialmente. Incluso hay la posibilidad de que todos esos estados retornen después del 11 de octubre al semáforo rojo.

Lo triste del cuadro es que Guerrero está en la lista, y por supuesto sus destinos turísticos vuelven a ponerse en riesgo.

Por cierto, el gobernador Héctor Astudillo Flores, anunció el cuarto polo turístico de Guerrero, en la Costa Chica, en el municipio de Copala, con la conexión de Playa Azul y Playa Ventura.

Ayer, el mandatario estatal informó que se encontraba en Playa Azul, municipio de Copala, en donde también se inauguró el nuevo mercado de la cabecera municipal.

Astudillo Flores hizo un recorrido de una obra de carretera de al menos 19 kilómetros al lado del mar, de la que previó lo paradisiaca que es, porque tiene una visión formidable y es un lugar precioso. Será el cuarto polo turístico de Guerrero. Jejeje.

Continúo diciendo el mandatario estatal que en esa zona, además de Playa Azul, está Playa Aventura, en las que hay unos hoteles muy bonitos, que ayudarán a la Costa Chica a ir creciendo en su capacidad turística.

La neta ya hacía falta inversión a esa región de la Costa Chica, pues como dicen algunos amigos, “nosotros estamos muy jodidos, la Costa Grande está en la gloria”.

Ni tanto, ahí andamos como la tamalera.

Lo cierto es que todo el estado de Guerrero está en problemas serios debido al Covid-19, pues la entidad tiene 19 mil 532 casos confirmados y mil 965 fallecidos.

En el municipio de Zihuatanejo, se registró un nuevo brote de Covid-19 y este domingo se contabilizaron 30 casos y un fallecido. Gravísimo tema del municipio de Azueta, pues no se habían alcanzado 30 contagiados en un día. Esto indica que estamos cerca de que las autoridades de salud cierren el puerto, lo advirtió la Secretaría de Salud Guerrero.

Además, los municipios donde pone más atención la Secretaría de Salud, siguen siendo Acapulco, Chilpancingo, Zihuatanejo y Tixtla, este último ya está en cuarto lugar.

Por cierto, aprovecho para dar mis condolencias a Miguel Martínez, por la muerte de su mamá; ella falleció ayer por la mañana de Covid-19. Su hermano falleció hace una semana y otro hermano de Miguel se debate entre la vida y la muerte, intubado, y le dan pocas posibilidades de vida. Los tres vivían juntos en Monterrey, se contagiaron y no duraron mucho hospitalizados, murieron muy pronto. El hijo es joven, pero está muy grave.

La situación es triste, mis estimados. Para los que siguen dudando, este dato duele mucho porque lo había escuchado de personas en mi Tierra Caliente, pero tan cerca como ocurrió ahora no. Mi familia con la familia de Miguel somos muy cercanos, y duelen mucho estas noticias tan terribles, algo que jamás imaginaron ellos les tocaría.

Mis estimados el coronavirus es una enfermedad muy grave, los médicos indican que es peligrosísima, pues actúa de diferentes formas en los cuerpos. Tengan cuidado, no esperen que muera alguien en casa para ponerse al resguardo.

Mi hermano Migue, te abrazo a la distancia, Dios consuele y conforte el corazón de todos en casa, sigamos implorando al Eterno por la vida de tu hermano.

¡Uuuff!, mis estimados, también falleció Lorena Romero Aguilar, una mujer querida en Zihuatanejo y la Costa Grande. Mis condolencias a la familia. Descanse paz.

Insisto, mis estimados, usen cubrebocas y lávense las manos constantemente con agua y jabón, cuiden su salud y la de su familia.

Consulta o perdimos a la Corte

Habemus consulta. La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió hacerle la tarea al Presidente. Atentos a la petición que López Obrador les hizo desde la mañanera, seis de los once ministros del más alto tribunal de la nación dejaron claro de qué lado masca la iguana. Nadie está, ni puede estar, en contra de que se juzgue a los expresidentes si cometieron algún delito por el simple hecho de que dicha decisión no depende de la voluntad de nadie, da igual si es uno o 10 millones, si ese uno es el Presidente o si esos 10 millones son personas buenas o malas.

La consulta, tal como la avaló la Corte, es un acto político. No será, como lo dijo el Ministro presidente de la Corte, Arturo Zaldivar, vinculante, ni obligatorio para las fiscalías. ¿Entonces para qué sirve? Para linchar política y mediáticamente a los expresidentes, pero no es cierto que pagarán por lo que hayan hecho mal, para que eso suceda lo que se necesita es una buena investigación de la Fiscalía, y si eso no se hace la consulta es judicialmente inútil.

La Corte decidió, pues, entregarle en bandeja al Presidente una consulta para contribuir a eso que él llama la moralización de la vida pública. No solo le aprobaron una consulta que sirve a los intereses del partido en el poder, sino que le hicieron la tarea de redactarle una pregunta que sí pasará el filtro en lugar de simplemente regresarle la que había mandado por inconstitucional. Es decir, la Corte se abrogó tareas que no le corresponden, como emendar los errores del solicitante de una consulta, pero cambiaron una pregunta improcedente (de otra manera no la habrían modificado) por una que es incomprensible y jurídicamente intrascendente. La cito textual: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminados a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

De entrada, ya no se trata de una juicio a expresidentes, sino a los actores políticos, así en general. Pero la redacción es tan mala que lo que planeta es hacer un proceso para esclarecer las decisiones políticas no lo delitos cometidos. Finalmente, preguntar si “estás de acuerdo o no” permite más de una respuesta, porque yo puedo contestar que no estoy de acuerdo pero que sí se haga, o al revés. Una pregunta así solo causará confusión (quizá deberíamos hacer una consulta para preguntar si los miembros de la Corte deben pasar una examen de redacción antes de ser nombrados, pero eso lo dejamos para otro momento).

Me encantaría ver a Felipe Calderón en un juzgado explicando por qué nombró a García Luna y qué sabía de sus actos y acuerdo con el crimen organizado, o a Peña Nieto dando cuentas de su patrimonio y explicando los sobreprecios de las obras, pero eso no va a suceder, simple y sencillamente porque nadie los está investigando. En síntesis, lo que hizo ayer la Corte no fue un acto jurídico sino burdamente político. Habemus consulta, pero me temo que hemos perdimos a la Corte.

Coca Cola ataca

El nuevo etiquetado con las leyendas de advertencia de protección a niños en el caso de los edulcorantes y la cafeína son un motivo de oposición más de Coca-Cola y las empresas de ultraprocesados contra el nuevo etiquetado.

Lo que más preocupa a la empresa refresquera son las iniciativas presentadas en varios estados para prohibir la venta de las bebidas azucaradas y la comida chatarra a niños y niñas. Sabiendo que esta medida podría extenderse a otras naciones y cómo la prensa internacional cubrió esta noticia, generando interés alrededor del mundo como una forma de enfrentar las epidemias globales de sobrepeso y obesidad, había que venir a hacer control de daños, a evitar que la situación en México se convirtiera en un proceso de “DesCoca-Colonización”. Sería una desgracia para la empresa que creó su mayor imperio en este país que su producto comenzara a ser tratado como un producto de riesgo.

Coca-Cola pone en el frente de batalla a las pequeñas tienditas, su herramienta para invadir el país con sus productos. La campaña que realiza en México desde la llegada de la pandemia usando su vínculo e interés por apoyar a las pequeñas tienditas, con la participación de “Sopitas”, es similar a la que realiza la compañía en otras naciones latinoamericanas. Esta campaña la lanza en medio de la evidencia que vincula el alto consumo de su producto con las comorbilidades más asociadas a la mortalidad por COVID-19: enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes…

Cuando se habla de tienditas nos referimos a alrededor de 1.5 millones puntos de venta de Coca-Cola en todo el país. Es decir, por cada 80 habitantes en México hay un punto de venta de sus productos, que normalmente acompañan la venta de productos de Pepsico (bebidas, frituras y dulces), de Bimbo (pan, frituras y dulces), de Danone (productos lácteos), entre otros. Se trata de una penetración que, junto con las campañas multimillonarias de publicidad de estos productos, es unos de los elementos centrales en la conformación de lo que los expertos llaman el “ambiente obesogénico”. Sin “ambiente obesogénico” no tendríamos las epidemias de obesidad y diabetes en nuestro país.

Qué pasaría si esos puntos de venta comenzaran a introducir, como en el pasado, la venta de botanas basadas en semillas (cacahuates, pepitas, semillas de girasol, garbanzos, maíz y chicharos tostados, habas, etcétera), comenzaran a vender frutas y verduras de la región y la temporada. Qué pasaría si vendieran panes elaborados en panaderías de los barrios. Este proceso de reconversión es necesario no sólo para mejorar la salud, para recuperar el gusto de los niños y las niñas, también para fortalecer la economía local.

La prohibición de la venta de productos y bebidas no saludables a los niños en Oaxaca no prohíbe la comercialización de esos productos, solamente su venta a los niños. Esa prohibición permite que las mismas empresas puedan comercializar y vender a niños alimentos y bebidas si cumplen ciertos criterios. Es decir, se abre la posibilidad y se empuja a que se comercialicen productos más saludables, algo urgente en este país que tiene los más altos niveles de consumo de comida chatarra y bebidas azucaradas.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El delegado para programas sociales del gobierno federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, confirmó ayer que presentó su renuncia al cargo, en atención a la orden que dio el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien en una de sus conferencias mañaneras dijo que todo miembro de su gabinete que desee competir para la elección de 2021, debía renunciar a su puesto, a más tardar en octubre.

La noche del miércoles 30 trascendió que Pablo Amílcar ya había presentado su renuncia a sus superiores, y este jueves por la mañana, lo confirmó en conferencia de prensa.

¿Qué significa esto? Primero, que con esto se confirma que el ahora ex delegado sí peleará por la candidatura de Morena al gobierno del estado, para competir por este cargo por segunda ocasión. De hecho, ayer dijo que esperará los tiempos para comenzar a moverse, y eso es a partir del 10 de noviembre próximo, y hasta principios de enero, que es el periodo establecido para la precampaña de aspirantes a gobernador de todos los partidos.

Con la renuncia de Pablo Amílcar y la licencia definitiva del senador Félix Salgado Macedonio, ya se puede decir que hay “piso parejo” en Morena, y que los aspirantes tendrán que moverse, ahora sí, a ras de suelo, sin los reflectores que dan los cargos públicos.

Pablo Amílcar Sandoval es el primer delegado federal que renuncia a su cargo, pero también el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, anunció que dejará este cargo para buscar la gubernatura de su natal Sonora; por lo tanto, su renuncia está sobre la mesa y corresponderá al presidente AMLO definir los tiempos de esta separación, en cuanto tenga al relevo.

Ahora bien, ¿quién relevará al delegado de programas federales en Guerrero? Por el momento no se dijo, hay una encargada de despacho y esa decisión le corresponde al presidente de manera directa, pues no olvidemos que los programas sociales son parte de la columna vertebral de su gobierno, y deben ser sumamente cuidados y atendidos.

Además, no olvidar que estando ya en pleno proceso electoral, los programas sociales se convertirán en la manzana de la discordia, estarán los ojos de todos los adversarios de los candidatos de Morena sobre los servidores de la nación.

Por lo tanto, aquel que sea el nuevo delegado tendrá que cuidar que los programas se entreguen de la manera más transparente posible, y que los servidores de la nación, así como los coordinadores regionales -quienes por cierto, también tendrán que renunciar si aspiran a candidaturas municipales o distritales-, no confundan la amnesia con la magnesia, pues pueden ser denunciados por delitos electorales.

Así es. La elección de 2021 tendrá muchas trabas, y el uso de recursos públicos, tiempos públicos, espacios públicos, están prohibidos. Se configura un delito electoral y el presidente de la República ya dijo que no va a defender a nadie si incurre en este tipo de faltas.

El primer acto de Pablo Amílcar Sandoval, ya como ex delegado de programas sociales, fue un homenaje a los luchadores sociales de Guerrero, en el busto de su padre, Pablo Sandoval Ramírez, en Acapulco.

Ahí puso énfasis en que es la tercera generación de una familia que ha luchado porque en Guerrero se dieran cambios, terminara el cacicazgo político y hubiera mejores condiciones de vida para todos.

En resumen, podemos decir que hay un antes y un después para Pablo Amílcar. Esto no para aquí, esto apenas comienza. Su paso por la delegación federal le permitió recorrer el estado y, sobre todo, conocer sus necesidades. Asimismo, codearse con la clase política gobernante, hablarse de tú a tú con el gobernador y los secretarios de despacho, recibir a los secretarios federales, participar en la mesa de seguridad, donde también últimamente se trata los asuntos de salud.

Una escuela política y un aprendizaje maratónico, que esperemos que le haya servido para madurar un proyecto de desarrollo real para Guerrero, sobre todo considerando que después de la pandemia, ya no seremos la misma sociedad. Al contrario, los aspirantes al gobierno tendrán que estar a la altura de las nuevas circunstancias, en donde habrá austeridad oficial, pobreza y mucha mayor marginación.

Hay alguien detrás

Adela Navarro

En un país como México, donde la discriminación contra la mujer persiste a pesar de los cacareados espacios que se “abren” tanto en la clase política donde existe una cuota de género para el otorgamiento de candidaturas, como en los gobiernos que presumen gabinetes paritarios, y las instituciones de equidad de género, cuando una mujer se levanta, grita, acusa, señala, muestra valentía, alguien está detrás de ella.

En un injstificado acto de yo acuso, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, en conferencia de prensa montó un escenario de presunciones con recortes digitales, imágenes de redes sociales e “investigación de google” para desprestigiar al legítimo movimiento de mujeres, que desde el 4 de septiembre de 2020 mantiene tomada la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, un organismo autónomo que, sobra decirlo, pero no está en la facultad del Gobierno de la Ciudad de México.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, de enero a junio de este año 489 mujeres fueron asesinadas por su género en el país. Tal número significa un incremento del 9.2 por ciento en relación al mismo periodo, pero de 2019. A finales de ese mismo año, la Organización de las Naciones Unidas hizo un llamado a la sociedad mexicana, y por supuesto a sus gobiernos, para detener la violencia sexual contra mujeres y niñas en el país. Justificaron que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre la Seguridad Pública, cuyos resultados fueron entregados a inicio de aquel 2019, durante el año anterior, 40 mil 303 habían sufrido una violación sexual. A pesar de tal cifra, para inicios de este año la organización México Evalúa reveló, a través de un análisis de la información, que el 99.7 por ciento de los delitos de violencia sexual contra las mujeres no se denuncia.

Una mujer cuya hija fue violada por su padrastro hace tres años se convirtió en estandarte de esa toma. La justicia no ha llegado para su hija, quien ha sido victimizada, incluyendo la ocasión cuando la dejaron sin hogar y en la indefensión.

Estas mujeres que permanecen en el edificio de los Derechos Humanos han recibido ayuda diversa por parte de grupos feministas que se han sumado a la causa y que han contribuido con alimentos, con ropa, con enseres diversos.

Y ahí radica la molestia de la Gobernadora de la Ciudad de México al acusar a una mujer que abiertamente se dice activista del feminismo de ser “el brazo derecho” de un empresario y maliciosamente establecer un vínculo para “confirmar” que las mujeres que tomaron la CNDH están siendo financiadas por un “facturero”, como lo llamó.

Dijo Claudia Sheinbaum que alguien la había alertado de “una mujer de altos recursos económicos que estaba financiando directamente al grupo de mujeres que mantiene ocupada la sede la Comisión Nacional de Derechos Humanos… a partir de ahí hicimos una revisión de información pública… el nombre de esta persona es María Beatriz Gasca Acevedo. El 12 de septiembre se le vio entregando víveres desde un auto de lujo, y el 14 de septiembre fue una de las oradoras principales en lo que se llamo el Antigrita”.

Continuó: “Desde mayo de 2018 se desempeña como vicepresidentea de recursos humanos de Gin Group… una de las principales empresas factureras que ha estado denunciada por la Secretaría de Hacienda e inclusive por el Instituto Mexicano del Seguro Social, es considerada como el brazo derecho del presidente del grupo, Raúl Beyruti Sánchez… que estuvo ligado de manera muy importante con la pasada administración”.

Después, la morenista se preguntó por qué hay un vínculo de apoyo a la toma de la CNDH, “un vínculo, donde el brazo derecho, esta mujer, participa en Gin Group, y es una de las principales empresas de outsourcing en México, además vinculada con las factureras que cometieron fraude de miles de millones de pesos en nuestro país en la administración del Presidente Peña”.

Así, en siete minutos que dedica a hablar del tema, Claudia Sheinbaum le quitó su voz a Beatriz Gasca, la desposeyó de su carácter de activista por las mujeres para darle el papel de títere de un hombre, en este caso de Raúl Veyruti, a quien acusa de defraudar miles de millones de pesos durante el pasado sexenio.

No es la primera ocasión que un Gobierno de la 4T minimiza públicamente un movimiento de mujeres con el argumento de que “alguien” está detrás. El propio Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, lo dijo el 9 de marzo de 2020, un día después de la mega marcha del 8 de marzo en todo el país. Entonces reflexionó: “Tiene varias aristas, es un movimiento de mujeres que legítimamente luchan por sus derechos y en contra de la violencia, en contra de los feminicidios, pero hay otra vertiente de quienes están en contra nuestra… y lo que quieren es que fracase el Gobierno y sobre todo que no pueda consumarse la Cuarta Transformación de la vida pública del país… es el conservadurismo disfrazado de feminismo o de lo que resulte”.

Y lo volvió hacer el martes 29 de septiembre, un día después de las desatinadas declaraciones de Sheinbaum, cuando asumió: “Estamos llevando a cabo una transformación, entonces se enrarece mucho el ambiente porque se mezclan demandas justas con intereses de grupos… Ayer Claudia Sheinbaum dio a conocer de una infiltración, que eso siempre ha existido también en los movimientos, de gente que está interesada en perjudicarnos. ¿Por qué? Porque están en contra de los cambios, porque quieren mantener los privilegios, porque quieren seguir robando”.

Sobre la toma de la CNDH también justificó el Presidente: “Las que estuvieron ahí primero, se salieron, porque llegaron otras mujeres, incluso hombres, y el informe que tengo es que en la casa, que está tomada, metieron alcohol y hubo inconformidades por eso. Por eso hubo una escisión y ahí es donde llegaba la señora esta que mencionó ayer Claudia a entregar los apoyos y hacer activismo… No hay mucha transparencia, pero de todas maneras van a tener garantizadas sus libertades”.

Otra vez alguien detrás. Un conservador, un hombre, un grupo que “no quiere que avance la 4T”, cuando la realidad del país es que hay impunidad y corrupción, factores que inhiben la aplicación de la justicia, y en este caso, en el de la CNDH, mujeres madres de hijas violadas, de hijos desaparecidos, víctimas de un sistema que las minimiza, y las victimiza una y otra vez. Un movimiento legítimo que no ven ni el Gobierno de la Ciudad de México, ni el Gobierno de la República, cuya ceguera intentan ocultar con la premisa de que siempre hay alguien detrás.

Vía: Sin Embargo

Seis años sin los 43

Ayotzinapa no es sólo una geografía y un calendario en la larga lista de masacres y violencia estatal contra los de abajo en México; es también un punto de quiebre en la época de barbarie que los mexicanos vivimos desde 2006, cuando el Estado desató una guerra contra la población con el pretexto de combatir al crimen organizado. La masacre de Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014, donde se asesinó a seis personas y se desapareció a 43 jóvenes estudiantes de la normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, fue un punto de quiebre porque desató la indignación de millones de personas en México y en varios países del mundo.

Casi de inmediato se entendió que los hechos de Iguala fueron un crimen estatal: “Fue el Estado”, se pintó en calles, muros y carteles de todo el país al tomar conciencia del hecho represivo de semejantes proporciones.

De la reconstrucción de hechos, recolección de testimonios y visitas al lugar, los expertos del Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI) encontraron que los ataques contra los normalistas incluyeron nueve escenarios y episodios de violencia diferentes, en los cuales murieron seis personas, entre ellas tres normalistas que fueron ejecutados con disparos a quemarropa y otro más torturado y después asesinado: Julio César Mondragón. Además de los 43 jóvenes desaparecidos, otras cerca de 120 personas sufrieron ataques contra sus vidas por disparos de armas de fuego; casi 40 de esas personas resultaron heridas, algunas de ellas de extrema gravedad, además de que un grupo de 14 normalistas fue perseguido. Los ataques se dieron entre las 21:40 horas y las 2:00 horas aproximadamente, de los días 26 y 27 de septiembre, lo cual muestra una capacidad operativa y coordinación de las acciones de nivel centralizado.

La investigación del GIEI demostró que existía información compartida de lo que estaba sucediendo en el ataque a los normalistas entre diferentes corporaciones del Estado a través del C-4 y a través de otros mecanismos e instituciones.

A pesar de la tenacidad de los padres, familiares y organizaciones que los acompañan, a pesar de las movilizaciones sin parar desde 2014, a pesar de desmontar lo que el Gobierno de Enrique Peña Nieto llamó la “verdad histórica” y a pesar de conseguir que el Estado constituyera una Comisión de la Verdad para el caso Ayotzinapa, todavía no se sabe donde están los 43 estudiantes desaparecidos.

Las movilizaciones para exigir la presentación con vida de los normalistas no fueron suficientes para detener el fenómeno de las desapariciones en México. Triste y lamentablemente no sólo no se sabe donde están los 43 sino que en estos seis años se han acumulado decenas de miles más de casos de personas desaparecidos en todo el país.

Mientras el Estado apuesta por el olvido y la impunidad, las movilizaciones para no olvidar la masacre de Iguala y otras, la apuesta por no olvidar a los desaparecidos, no olvidar a los bebés que murieron en el incendio de la Guardería ABC y otros terribles casos ocurridos en años recientes, es una apuesta contra la impunidad, contra las desapariciones, contra el despojo y la represión que están detrás de esta violencia estatal en esta fase de acumulación por desposesión.

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