Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Guerrero, en riesgo de una mayor crisis económica

“Las gotas de lluvia horadan la piedra, no por la violencia, sino por la caída constante”: Lucrecio.

Mis estimados, creo que la mayoría de las personas no han comprendido el peligro y daños que muestra el Covid-19. Sus efectos aparte de mortales, son terribles también en otros aspectos. El Covid no sólo está matando a personas, sino también está matando empresas, familias, individuos. Esta pandemia está dejando en cueros a centenares de ciudadanos, y tristemente a quienes está golpeando con rudeza es a los que menos tienen, pero también a los que tienen medianamente.

Me explico: En este país, más vale ser muuuuy pobre, porque entonces tenemos acceso a las múltiples ayudas del gobierno. O muuuy rico, porque entonces la crisis nos hace lo que el viento a Juárez.

Pero siendo clasemediero, teniendo una profesión o una empresita para sacar adelante, un negocito en los que se le da empleo a varias familias, entonces no hay nada. Te rascas con tus propias uñas. De ti depende mantener el negocio, y mantener los empleos, ya no por necesidad, sino por compasión de la gente que, si se le despide, no tendrá que comer.

Es verdad que en esta pandemia hubo quienes no se tocaron el corazón, y despidieron gente sin misericordia. Pero también conozco a otros buenos pequeños y micro empresarios, que se endeudaron con tal de no correr gente, con tal de no dejar a las familias sin comer.

Estos héroes anónimos, a los que nadie menciona, a los que la gente aborrece, a los que el presidente ofende y les dice que no habrá apoyos para los ricos, a estos nuestro reconocimiento, porque junto con los médicos, enfermeras y personal de salud, son los verdaderos héroes en esta pandemia.

Sé de gente a la que los consorcios turísticos potentados los hicieron trabajar gratis, mientras se reabría el turismo, con la condición de volverlos a contratar. Y esta gente, por conservar su empleo, trabajaron de gratis, como esclavos.

¿Qué merecen esos empresarios? Nada. Y, sin embargo, son los únicos que tienen posibilidades de sobrevivir en esta crisis, porque han acumulado tanto, que no se lo terminarían en varias generaciones.

En cambio, el pobre que se levantó trabajando, nunca olvidará que es pobre. El profesionista que estudió a veces comiendo, a veces no, y que pudo montar un negocio, como un auto empleo, esa gente es la que está sosteniendo al país. Pero para ellos no hubo tandas, ni créditos a la palabra. No hubo prácticamente nada. Y ni lo habrá, como dijo don Teofilito.

Hubo gente que murió por mantener sus negocios abiertos, no por ambición, sino para darle de comer a sus empleados. Gente en los mercados que pereció por no dejar de surtirnos. Ambulantes que preferirían torear a la pandemia, que ver a sus hijos con las tripas pegadas al espinazo. ¿Acaso esto no son héroes?

Coincido con un amigo que me dijo que los del partido Morena se erigen como los paladines del nuevo México que pretenden construir. Pero en realidad, dijo, a México lo construimos todos, todos los días, con nuestro trabajo, con la educación a nuestros hijos, mediante el empleo y la fe en el país donde nacimos y nos hemos criado.

Y así es. Nadie puede adjudicarse el esfuerzo de nadie. Mientras la clase política se esconde; mientras los burócratas se van de descanso con sueldos pagados, miles, millones de mexicanos no tuvimos ese privilegio. Enfermamos, nos aliviamos, y seguimos pa’lante, dijeran los cubanos.

Guerrero está de pie, poro sus héroes anónimos, por su pueblo luchón y aguerrido.

Pese a todo, la pandemia vino a darnos el tiro de gracia a los guerrerenses, pues la entidad ya había recuperado el color después de tantos años de violencia, cuando llegó el Covid-19.

Apenas levantaban vuelo los destinos, cuando llegó la pandemia y sepultó toda aspiración suriana. Las pérdidas han sido descomunales. Una hecatombe, dijera el senador Manuel Añorve Baños.

Para los paisanos que aún no comprenden el daño que nos dejará la pandemia a la entidad suriana, aquí les explicó: “Somos un estado donde los ciudadanos viven del turismo; según datos oficiales, un 70 por ciento de la población guerrerense vive de esta actividad, pues la entidad tiene 44 municipios con vocación turística, además de Acapulco, Ixtapa-Zihutanejo y Taxco, que conforman el llamado Triángulo de Sol.

También hay antecedentes que revelan que en abril del pasado 2019, el turismo generó en la entidad 280 mil empleos directos e indirectos.

El otro registro es aún más deprimente y desconsolador, pues en 2019, el turismo en Guerrero generó el 77 por ciento del Producto Interno Bruto, recurso que se aporta a la Federación, y desde donde nos devuelven una mínima cantidad de esa riqueza.

¿Por qué les hice esta reseña, mis estimados? Para que nos preparemos, pues el futuro para el estado suriano no es nada satisfactorio.

Es importante entender que más allá de vacaciones y paseos, el turismo es una fuente de empleo. El potencial del sector para crear en empleos es enorme. No enlistaré a las empresas, pues casi todos conocemos cuáles integran al sector turístico y las actividades gastronómicas. Lo que quiero compartir con ustedes, mis estimados, es más fuerte de lo que se imagina: el resto del año 2020 no habrá recuperación económica para nadie y menos para el gobierno, pues ellos no generan recursos, obtienen dinero de los contribuyentes que pagan sus impuestos; y si este contribuyente no tiene dinero, no habrá pago de impuestos y no habrá dinero tampoco para los gobernantes, que tendrán que administrar su propia miseria, se tendrán que bajar sus jugosos honorarios y aprender a vivir con lo poco que recauden.

Los especialistas en dineros pintan una situación caótica para el país en relación al desempleo, pues debido a la crisis económica, todas las empresas querrán ahorrar en mano de obra. Es decir, lo primero que recortarán serán las nóminas, y cargarán más trabajo a los que queden, para mantenerse a flote.

Por otra parte, durante casi siete meses que ha durado la pandemia, muchas empresas enviaron personal a trabajar desde casa y vieron que les funciona mejor; además, el salario es menos. Entonces, no sólo tendrán menos personal, sino que también pagarán menos.

Especialistas en recursos humanos aseguran que, por el coronavirus, miles de empresas enviaron a laborar a sus trabajadores desde su casa, y que podrían impulsar la subcontratación laboral también llamada outsourcing.

Según Rogelio Soto, director general de Prodensa Human Resorts Services, este modelo de subcontratación se adapta bien a las necesidades del mercado actual, y en estos últimos meses sus nuevos clientes han requerido más personal en esta nueva modalidad de subcontratación para trabajo en casa.

Incluso, aseguran que los últimos cinco años esta nueva modalidad se incrementó hasta en un 23 por ciento, y en esa misma proporción aumentó el número de empleados que laboran por medio de ese esquema.

Sin embargo, hay que entender que la subcontratación, es un asunto donde se trasfieren recursos y responsabilidades al cumplimiento de ciertas tareas a un tercero. Es decir, que el empleado pasa a ser trabajador de la empresa intermediaria que lo contrata, pero no de la empresa para la que realmente hace el trabajo.

El outsourcing se usa más en industrias donde el costo de la mano de obra es muy alto, y donde no hay mano de obra calificada. Por eso decían que este mecanismo fue muy usado en el sexenio pasado, favoreciendo a los grandes consorcios industriales, que con ello se quitaban obligaciones laborales.

El problema apenas lo veremos, mis estimados, pues las empresas mexicanas van a recurrir a la subcontratación.

Esta modalidad no acaba aquí. La realidad es que, al reducir sus gastos generales en sus operaciones diarias, aumentan los márgenes de beneficio.

Entonces, a estas empresas les vino “como anillo al dedo” la pandemia, porque, aunque los diputados estaban luchando contra el outsourcing, hoy ya no les queda de otra más que aceptarlo.

Y aquí tuerce la puerca el rabo, sobre todo en nuestro estado de Guerrero. En la entidad estamos a unos pasos del cierre masivo de negocios de todos los giros, a causa de la crisis económica generada por la pandemia; y no se ha dimensionado todavía qué tanto afectará. Lo único que les puedo decir es que las empresas redujeron su nómina hasta en un 40 por ciento. Eche lápiz para conocer cuántos empleados despidieron realmente.

Tristemente nos tocó vivir tiempos duros y si no aprendemos de esto, sufrirán tus retoños, porque estamos dejándoles a ellos un estado destruido. ¿Recuerdan cuando les dije que llegaría el tiempo en que ni los innombrables tendrían que tragar? Pues ya llegó el tiempo porque también ellos entran al costal.  Así que más vale que todos unidos dejemos el odio de lado y busquemos como salir adelante durante estos últimos tres meses que restan del año y aprender a sobrevivir el 2021 que será mucho más duro. Según los especialistas, hasta el 2023 el país podrá ir saliendo de esta crisis, y los guerrerenses tendremos que seguir luchando y caminando, aunque descalzos y encuerados. Jejeje. ¡Feliz martes, mis estimados!

Las redes empobrecen

¿Para qué leemos? La respuesta más socorrida es para conocer más, aunque quizá la más realista es para entretenernos, para pasar un buen rato. Cual sea la respuesta que demos, lo cierto es que leer nos ensancha la mente, nos permite acceder a mundos desconocidos, nos confronta con aquello que nos es ajeno y por lo mismo con el otro. Leer nos hace más tolerantes y conscientes de las diferencias. Un buen lector se fascina con los mundos distintos, con la existencia de otros que no son ni piensan igual que él. Un lector, de libros, periódicos o revistas, tiene menos probabilidades de convertirse en un radical, aunque por supuesto hay excepciones.

Las lectores de información en redes sociales, por el contrario, lejos de ampliar sus horizontes empobrecen su visión del mundo. Merced a el famosos algoritmo, cuyo objeto es reafirmar los gustos de consumo, tiene un efecto sumamente perverso cuando se trata de posiciones políticas. El algoritmo no solo refuerza la visión política de los usuarios de las redes, pues por definición alimenta y refuerza su posición, sino que evita que el usuario tenga acceso a información que cuestione y contraste su forma de pensar.

El principal afectado de este proceso de radicalización es la democracia. Si bien en un principio las benditas redes le dieron voz a muchísimos ciudadanos que no tenían un canal de expresión, el efecto a mediano plazo ha sido la radicalización de las sociedades y la negación el otro. La lectura de contenidos en las redes sociales lejos de ayudarnos a entender otras formas de ver el mundo, otras formas de pensar que nos lleven a matizar nuestras posiciones políticas lo que han provocado es que solo leamos aquello que refuerza nuestras convicciones, pero sobre todo nuestros odios.

En alguna conferencia previa a la elección de 2018 una mujer, realmente consternada, me dijo que cómo iba a creer en las encuestas si ni entre sus amistades, las reales y las de Fecebook, no había nadie que fuera a votar por López Obrador. Más allá de lo patético que puede resultar el ejemplo, lo mismo sucede del otro lado de la cancha, hay personas que creen que efectivamente en México solo existe una punto de vista y es el de los seguidores del Presidente.

Las benditas redes han ayudado a polarizar el país, y en ese sentido sí son las mejores aliadas de López Obrador. Lo realmente grave es que las redes han creado un país de sordos, donde nos hemos dejado de escuchar, de atender argumentos, para atrincherarnos en las creencia, cualquiera que esta sea, y desde ahí insultar y denostar al otro convertido en enemigo.

No es anuncio de ninguna librería, pero leer más nos hará que entendamos que el mundo es más complejo, más diverso y por lo mismo más interesante que lo que nos dicen las redes sociales y los políticos que se ceban en ellas.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Se acabó la fiesta; Hoy retornamos al semáforo naranja

“No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder”. “No hay inversión más rentable que la del conocimiento”. “Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores”. “El sol jamás se arrepiente del bien que hace, ni nunca exige una recompensa. “Benjamín Franklin

Mis estimado, no hay buenas noticias para nuestro sufrido estado de Guerrero. De plano los guerrerenses no queremos que el coronavirus se vaya del estado, porque seguimos siendo irresponsable en cuanto a respetar las medidas de control del padecimiento.

A pesar de ver los buenos resultados durante los días que duro el semáforo epidemiológico amarillo, sobre todo en los destinos turísticos del estado, cuando llegaron centenares de turistas nacionales a disfrutar las playas por el puente de las fiestas patrias, nos descuidamos y este lunes entra en vigor las reglas del semáforo naranja. Es decir, retrocedimos.

Incluso, este fin de semana Ixtapa-Zihutanejo logró un 45 por ciento de su capacidad hotelera, según la Secretaría de Turismo de Guerrero. Pero ni así la población acató las medidas sanitarias trazadas por la Secretaría de Salud para bajar los contagios del virus; por el contrario, el coronavirus sigue al alza en los muncipios de Costa Grande, incluidos también otros municipios como Acapulco, Chilpancingo y Tixtla, donde el virus avanza de manera acelerada.

Por ejemplo, en Zihuatanejo hay 10 casos más de Covid-19; y con estos el municipio se ubica con tendencia al alza.

El pasado sábado Zihuatanejo alcanzó los mil 184 casos y este domingo llegó a mil 194 casos acumulados, aunque se mantiene en 84 decesos por coronavirus.

También Acapulco está con 362 casos activos; Chilpancingo 104; Tixtla con 54 y Atoyac 17 casos.

 Así pues, el estado de Guerrero acumula 17 mil 412 contagios y mil 876 muertes.

Lo grave del tema, mis estimados, es que en las últimas horas se registraron 97 casos más en la entidad. Esto indica que nos vale un soplete la salud a los guerrerenses, pues no estamos acatando las medidas sanitarias como son la sana distancia, uso de cubrebocas y lavado de manos constante. Aunque ya se ha comprobado que cumpliendo con estas medidas sanitarias se pueden controlar los contagios del virus, no lo estamos haciendo.

La mayoría de los ciudadanos y negocios en Guerrero, sigue como si nada sucediera. No en balde clausuraron este fin de semana 10 negocios con giro rojo en Chilpancingo, por no cumplir las medidas sanitarias. Al igual en Acapulco fueron clausurados varios giros rojos que no obedecieron las medidas sanitarías.

Por cierto, también el presidente Andrés Manuel López Obrador, insistió en que todos debemos seguir las medidas sanitarias planeadas por la Secretaría de Salud, para evitar que el coronavirus siga avanzando y cobrando vidas en el país. “Es un virus muy peligroso, debemos seguir cuidándonos porque mientras no llegue a México la vacuna, estaremos en riesgo de contagiarnos todos. Contamos con 20 mil millones de pesos que hemos ahorrado para la vacuna y vamos a ver cómo nos sugieren los especialistas aplicarla, vamos a ver por dónde comenzamos, si por los doctores que están cubriendo el área de Covid-19, y seguimos con los ancianos, pero eso lo dirán los expertos; mientras tanto, a cuidar la sana distancia y usar cubrebocas todos”, recomendó el mandatario federal.

Lo bueno que hay esperanza de vacuna.

Les decía que por negligencia clausuraron los negocios de giros rojos en Chilpancingo y Acapulco. ¡Caray!, qué irresponsabilidad de los dueños de estos negocios. Les habían advertido que de no cumplir las medidas de salud serían clausurados y les valió un comino a los empresarios. No puede ser tanta terquedad.

Por esos establecimientos irresponsables, el secretario de Salud estatal, Carlos de la Peña Pintos, anunció que a partir de este lunes las medidas contra el Covid-19 para el estado serán más estrictas en la entidad, mayormente en los municipios que registran más contagios del virus.

En esos municipios, los presidentes municipales y su equipo de trabajo continuarán con la tarea de concientización a la población de cumplir la sana distancia, usar cubrebocas y lavarse las manos, y van a actuar las autoridades con mayor rudeza.

Pero como a los guerrerenses nos gusta la mala vida, entonces las autoridades tienen que exigirnos como a los bueyes para que entendamos, porque como la gente normal no entendemos.

Miren que no estamos lejos de sufrir fuerza violenta como sufren nuestros paisanos en otros municipios, de los que no quiero decir su nombre. Ahí, el que no cumple con las medidas sanitarias y lo sorprenden en fiestas, los llevan a trabajar gratis a pleno rayo de sol. Y no crean que un día, es toda la semana, o lo que se les ocurra a los innombrables.

Ustedes elijan, mis estimados, porque nadie en sus cinco sentidos quiere regresar a semáforo epidemiológico rojo y menos que nos vuelvan a encerrar.

Así que midan el agua a los camotes, digo, porque si no entendemos por la buena, tendrá que ser por la mala.

Así están las cosas en Guerrero. No crean que es color de rosa el panorama, es gris (mejor dicho, naranja). ¿Ya ven que no hemos aprendido nada en la entidad? A pesar de tanta tragedia que han vivido en la Costa Grande y en el estado en general, la gente no entiende.

Otro ejemplo: ¡Caray!, cuánta impotencia se siente cuando sabemos que un turista se ahoga en nuestras playas, porque eso afecta al destino, pero se ha dicho hasta el cansancio a la gente que el mar abierto es peligro de muerte. El mar, aunque no sea abierto, es de cuidado.

Además, no deben entrar al mar alcoholizado o con otra sustancia toxica. Lo triste es que en Zihuatanejo se ahogaron dos turistas en el puente patrio; y no es culpa de las autoridades, eso queda claro, pero sí es tema que deben tratar los prestadores de servicios de esa área y tienen que plantearse una regla para evitar estas tragedias, porque le afecta a su playa, de eso no queda duda.

En relación a las lluvias que recién han caído en la Costa Grande, han sido fuertes y también dejaron tragedias, pues siguen ahogándose personas que no miden el peligro y se avientan con cuatrimotos o autos sobre las corrientes, pensando que le van a ganar al río, pero son arrastrados.

Es muy doloroso enterarse de esas noticias, pues lo pobladores serranos más que nadie conoce su zona y saben que no pueden aventarse al río de esa forma y menos con su familia. De a tiro se han ahogado seis personas, cuatro de una misma familia. Un joven que trató de rescatar a unas personas que se ahogaba, también se ahogó. El otro joven entró a nadar y los testigos dicen que se lo tragó el río ya no salió.

Los ríos tienen corrientes muy peligrosas, recuerdo que mi padre decía que los ríos tienen corrientes internas que en la superficie forman ollas o cazuelas. Y él nos decía: “Esas cazuelas te tragan, nunca entren en ese lugar, ese río es peligroso”, aconsejaba mi padre. Nunca olvidé ese consejo, a mí me aterra el río, los arroyos y el mar, sólo de lejitos los disfruto, pero yo no me acerco y menos a vivir cerca de esas laderas en esas zonas.

A propósito, hablando de peligros, en las redes sociales comentan internautas que, en Zihuatanejo, en la Presa de la Correa, hay personas viviendo en ese lugar; que algunas familias construyeron su casita de palos y ahí viven, arriesgando su vida, pues es una presa que en cualquier momento se llena de agua y desbordarse.

Ahí no pueden residir; de hecho, esos mismos internautas señalan varios lugares de riesgo donde hay personas ya asentadas. Las autoridades tienen que desalojar a estas personas de ese lugar.

Es cierto que algunas personas lo hacen por necesidad, pero otras no, siempre han existido los seudo líderes que buscan sus propios intereses, porque un verdadero líder se agrupa en intereses comunes, pero estos seudo líderes manipulan a las personas haciéndoles creer que son ellos los que deciden. Son vividores pues, para que me entienda mejor. Viven a costillas de otros.

Y en Zihuatanejo, esos perversos tienen al puerto en las condiciones que muestra, y vende pura miseria.

Sin embargo, esta forma de ganar votos es de todos los partidos; por eso es muy difícil que se solucione el problema de las invasiones. Aun con lo vivido en la colonia Ampliación Buenos Aires, no miden el peligro las personas; por el contrario, las invasiones continúan en Zihuatanejo y siguen siendo fomentadas entre grupos de poder para meterse zancadillas entre ellos. En una de esas ocurre una tragedia y la usan de bandera los políticos para ganar un puesto.

De ese tamaño se las gastan los personajes de la política, la gente les vale sobrero, pues si hay desastres y mueren personas, se murieron y ya; ellos quieren poder y dinero, lo demás no les interesa, por eso andan fomentado el desorden con invasiones los aspirantes a los cargos de elección.

Por cierto, el proceso electoral 2021 tiene angustiados a varios aspirantes de Morena, que día con día ven cómo se les desmorona la esperanza de ocupar un cargo por el partido guinda. Y es que son más tiradores que pájaros. Figúrense, hay 100 aspirantes para participar en la encuesta para dirigir al partido a nivel nacional: 47 buscan la presidencia del partido y 53 la secretaria general. ¿Qué tal? Qué bonita familia guinda, ¿qué no?

¡Feliz lunes, mis estimados!   

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El daño al sector turístico nacional por la pandemia de Covid-19 es irreversible. Lo que se pueda rescatar desde ahora hasta que logre controlarse el problema, será ganancia. Como decían los abuelos, de lo perdido, lo que aparezca.

Pero no será mucho de lo que antes conocíamos. Podremos ver inversiones nuevas, pero éstas no sustituirán a las que se agotaron, negocios que se forjaron durante varias generaciones en el sector y que hicieron historia entre las generaciones actuales. Podrán pasar de mano, en el mejor de los casos. En el peor, simplemente ya desaparecieron y no volverán a activarse.

Y no, no es tanto la culpa de la gente que no se cuida, ni de los gobiernos que no curan a los enfermos de Covid 19. Son las funestas consecuencias de una pandemia que, como su nombre lo indica, es “una enfermedad incontrolable”, y de propagación mundial.

Ningún país, por rico que sea, puede decir que pasó indemne esta pandemia. Algunos que incluso ya cantaban victoria pensando que vencieron la enfermedad, están volviendo a cerrar porque reiniciaron los brotes. Los contagios so masivos a escala mundial y las muertes no cesan, si bien disminuyen.

En medio de esta vorágine que se ha prolongado ya por casi 7 meses en este país, no podríamos estar dando cuentas alegres en ningún sector. Ni el gobierno, que es el que maneja nuestros recursos, puede considerar que la está librando holgadamente; al contrario, el primer impacto por la reducción en el pago de impuestos, se dará precisamente en las arcas federales. Eso a su vez impactará en las arcas estatales y municipales, y finalmente en todos los sectores que dependen de la inversión oficial, como la construcción, y otras muchas proveedurías.

Pero de todos, es el turismo el peor calificado. El titular de la Secretaría de Turismo federal, Miguel Torruco Marqués, informó ayer que al menos 7 mil millones de dólares ha perdido el sector turístico del país, una cifra similar a los 145 mil 414 millones de pesos presupuestados para Salud en 2021, por la pandemia de Covid-19.

Es decir, que justamente lo que ha perdido el sector turístico, es lo que necesitará el sector salud para seguir combatiendo el Covid-19, sin considerar siquiera las otras muchas enfermedades que padece el pueblo mexicano, así como las necesidades en materia de sueldos, medicinas, insumos e infraestructura.

Por eso decimos que lo que se pierda en un sector, se necesitará en otro, forzosamente, y que a la larga lo que se respira en este país es pobreza, miseria, enfermedad y desánimo, condiciones que están aprovechando los detractores del gobierno para alimentar su movimiento opositor, que no por ser opositor a AMLO significa que sean buenos. Tan sólo hay que recordar sus saqueos y corrupción para entender de qué son capaces. Al contrario, si a alguien hay que responsabilizar de los estragos del Covid en México, es precisamente a los gobiernos anteriores, que desmantelaron sectores enteros sin escrúpulo alguno.

Y aunque dicen que el dinero no es la vida y no da la felicidad, tenerlo hubiera reducido los impactos de la pandemia, al menos en sectores que no han tenido el mínimo apoyo federal o estatal.

Por el Covid 19, pedimos el turismo extranjero. Alrededor de 23 millones de turistas este año no llegaron al país, de los 45.2 millones que nos visitaron en 2019.

Estamos básicamente a la mitad en cuanto a afluencia turística, y falta ver otros detalles, como gasto por visitante, tiempos de estancias, etcétera.

Torruco insiste, sin embargo, en ser optimista y augura que tendremos un buen fin de año. Como dijo Santo Tomás, “Ver para creer, señor secretario”.

¿Elecciones más ‘fáciles’ para nuevos partidos?

Uno de los temas que polariza opiniones en nuestra sociedad es el relativo al surgimiento de nuevos partidos políticos. En particular, porque muy pocas personas encuentran “útil” que cada cierto tiempo exista la posibilidad de integrar organizaciones que se incorporen a la competencia electoral.

Con independencia de la necesidad de garantizar el derecho de todas las personas de asociarse para la búsqueda del poder público, lo cierto es que existen buenas razones para la existencia de múltiples voces críticas hacia la forma en la cual se ejerce tal derecho.

Y en el caso de los partidos estatales -específicamente los de Coahuila- los señalamientos actuales tienen que ver, sobre todo, con la historia reciente de los comicios locales que han estado marcados por un conjunto de irregularidades que hacen desear que el proceso para formar nuevos partidos se vuelva más difícil.

Como se ha documentado, en el último proceso electoral de Coahuila todos los partidos estatales, excepto uno, perdieron su registro porque no obtuvieron el respaldo suficiente de los ciudadanos en las urnas, es decir, no cruzaron el umbral mínimo del 3 por ciento de la votación válida para seguir existiendo como opción electoral.

Pero cuando no terminaban aún de ser disueltos por esta causa, sus más prominentes figuras ya se aprestaban a solicitar un nuevo registro, pues nada impide que un partido “reviva” indefinidamente.

Y este hecho por sí solo no levantaría mayores comentarios si no fuera porque, antes de ser disueltos, dichos partidos fueron sancionados por haber incurrido en graves irregularidades en el manejo de sus finanzas, es decir, en la administración del dinero público que se les entregó para financiar sus actividades ordinarias y para buscar el voto popular.

Paradójicamente, este año podría ocurrir que, aun cuando se repita la historia de un magro respaldo popular en las urnas, los partidos locales de nueva creación -Unidos, PRC y Emiliano Zapata- pudieran mantener su registro como opciones políticas merced a una muy baja participación electoral.

De acuerdo con pronósticos ampliamente compartidos, el próximo 18 de octubre se podría registrar en Coahuila una de las participaciones ciudadanas más bajas de la historia, incluso por abajo del 30 por ciento de los electores inscritos en la lista nominal.

Si eso ocurriera, los partidos de nueva creación requerirían alrededor de 20 mil votos para cruzar el umbral que les garantice mantener el registro que recién obtuvieron, lo cual les abre la puerta al financiamiento público por al menos otro año y a la posibilidad de construir alianzas en el proceso electoral para la renovación de ayuntamientos en 2021.

De actualizarse este escenario, sería perfectamente legal que dichos partidos siguieran existiendo, pues habrían cumplido las reglas que establece la Ley. Pero eso no elimina la posibilidad de cuestionar si, con un número tan pequeño de votos, es “socialmente rentable” que organizaciones de este tipo sigan existiendo a costa del dinero que pagamos los ciudadanos.

La consulta

José Javier Romero Vadillo

Finalmente, López Obrador echó a andar la consulta, prometida desde su campaña electoral, para preguntarle al pueblo justiciero si quiere que sean juzgados los expresidentes. Sabe el Presidente que se trata de un proceso notoriamente inconstitucional y debe saber que para la Suprema Corte sería suicida aprobar su procedencia, pues significaría un aval a la demolición del Poder Judicial y de la Fiscalía: ¿de qué servirían la judicatura y el ministerio público si Fuenteovejuna va a decidir a quién procesar a mano alzada? El impacto simbólico sería devastador y encarrilaría al país en la peligrosa ruta hacia los tribunales revolucionarios, donde Fuenteovejuna también decidiría a quién condenar.

Sin embargo, la decisión de la Suprema Corte le serviría a López Obrador para seguir desprestigiando al Poder Judicial, algo sencillo en un país donde los jueces han sido parte del arreglo patrimonial del régimen, tradicionalmente han subordinado sus decisiones a la política y han favorecido a quienes han pagado por sus servicios. Si bien durante los años de la denostada transición democrática, a partir de la creación del Consejo de a Judicatura Federal, el sistema de justicia federal se ha reformado y ha cambiado en el margen, los poderes judiciales locales siguen siendo, en su mayoría, venales o dóciles al poder.

La Suprema Corte debería reaccionar con firmeza a la pretensión presidencial para reafirmarse como poder soberano de la Unión, pero al mismo tiempo debería proponer un proyecto propio de reforma y depuración, anunciado ya sin concreciones por el Ministro Presidente. De ser así, el reto presidencial serviría como acicate para buscar su fortalecimiento y aumentar su legitimidad. Sin embargo, la Suprema Corte puede acabar entrampada el garlito que le ha puesto López Obrador.

En la vorágine destructiva del Presidente contra todo lo hecho durante las últimas tres décadas –las de su obsesiva “era neoliberal”, a la cual atribuye todos los males históricos del país–, la Suprema Corte reformada por Zedillo puede ser un objetivo no declarado, añorante como es el gran líder de los tiempos de centralidad absoluta del Poder Ejecutivo. En aquella Arcadia idílica de los tiempos previos a la llegada al poder de los conservadores, la del desarrollo estabilizador durante el que vivió su infancia y adolescencia en e Edén tabasqueño, la Suprema Corte era un órgano en manos de la justicia presidencial, privilegio monárquico del Señor del Gran Poder sexenal.

También es probable que no se trate más que de una maniobra de politiquería electoral, con la que pretende darle causa a su base de apoyo, a los fieles de la “4t” que no pertenecen a las redes clientelistas de Morena y no son beneficiarias pasivas de sus programas sociales. Se trata de redes de activistas estudiantiles y de ciudadanos bien intencionados que se movilizan por las causas que el caudillo les propone, ya sea preferir un lago a un aeropuerto, clamar por el agua contra una cervecera o montar un juicio popular contra los expresidentes. Los seguidores de consignas que siguen creyendo en el mensaje redentor, pero que necesitan un estímulo para movilizarse. De ahí la pretensión de la consulta coincidente con las elecciones: López Obrador necesita ser un tema de la contienda, pues Morena no es una marca realmente movilizadora.

Si la Suprema Corte falla contra la consulta, López Obrador podría promover otra de sus falsos referendos, e intentar que se instalaran mesas de votación paralelas. En ese caso, sería responsabilidad del INE y del Tribunal determinar su improcedencia por interferir evidentemente con el proceso electoral. El riesgo es que el TE, con su propensión a prevaricar, capturado como parece estar por el Consejero Jurídico de la Presidencia, permita la instalación el mismo día de la elección de esas mesas de consulta.

Con la mera presentación de la propuesta de consulta formal, López Obrador ya mostró su intención de controlar a toda costa el proceso electoral de 2021. Estamos ante un escenario como el que no habíamos vivido desde la elección de 1991, cuando Salinas puso en marcha una operación basada en el Programa de Solidaridad para garantizar el voto de los más pobres, en una abrumadora campaña publicitaria y en un dispendio de recursos ingente a favor de su partido para arrasar en la elección. Es probable que las elecciones de próximo año sean las más inequitativas desde entonces, ahora con el agravante de unos partidos de oposición sumidos en una profunda crisis, reflejo de su fracaso.

Los antídotos al intento de López Obrador de usar movidas truculentas para garantizarse la mayoría en el Congreso, y llevar a sus validos a los gobiernos locales en disputa, serán la crisis económica y los efectos de la austeridad presupuestal: si bien los beneficiarios de los programas sociales pueden mantenerse leales, la cobertura de estos no es universal y millones de mexicanos están sufriendo los efectos económicos del desastroso manejo de la pandemia. En medio de una crisis brutal y sin gasto público que no sea para las mega obras y los programas sociales, puede perder el Presidente el monopolio de la representación del rencor en manos de nuevos demagogos o provocar una abrumadora abstención.

El escenario es lúgubre. Los partidos opositores, desprestigiados e inmóviles, solo atinan a tratar de revivir el caduco frente que fue incapaz de construir una opción atractiva en 2018. Solo Movimiento Ciudadano parece estar dispuesto a construir una gran alianza por la democracia y los derechos con las organizaciones de la sociedad civil con causas progresistas, pero también acarrea lastres y tiene esqueletos en el armario. Con todo, es el resquicio que se abre para canalizar un programa capaz de disputar el lugar justiciero que el demagogo ha expropiado y para plantar los cimientos de un auténtico programa de izquierda, que ponga en el centro la justicia social sin azuzar el encono que 500 años de historia de abusos y privilegios han generado en la mitad desfavorecida de la sociedad mexicana contra la otra mitad, del que medra López Obrador.

Vía: Sin Embargo

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Por fin, a los esfuerzos de la alcaldesa Adela Román Ocampo para poner orden en las playas de Acapulco, se sumó el gobernador Héctor Astudillo Flores, y se tomó el acuerdo de regular a los negocios establecidos en la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), que por ser precisamente zona federal, sus concesionarios hacen lo que quieren.

Realmente la Zofemat es un caos, no sólo en Acapulco, sino en toda la franja costera de Guerrero, y me atrevo a decir que es así en todo el país.

La injerencia del municipio y del estado es despreciada, y ni siquiera las delegaciones de organismos como Profepa o Semarnat, intervienen, provocando el deterioro permanente que observamos en esas áreas que se concesionaron a particulares, pero de las que depende, con mucho, el desarrollo de los puertos y las zonas turísticas.

Y ni siquiera estamos hablando de un asunto debidamente regulado por la autoridad federal. La mayoría de los que operan en la Zofemat carecen de la concesión correspondiente y, por lo tanto, operan en la ilegalidad.

Si a eso le agregamos que se niegan a someterse a la regulación de cualquier autoridad, ya podemos entender el caos que han propiciado.

En esta condición caen no sólo los vendedores ambulantes, sino la mayor parte de los negocios establecidos en la franja federal, que precisamente por estar fuera de la jurisdicción municipal y/o estatal, ni siquiera pagan impuestos locales.

Pero, sobre todo, ignoran a las autoridades en casi todos los rubros, pero demandan todos los servicios: agua, seguridad, recolección de basura, alumbrado.

Vuelvo y repito que eso no se da únicamente en Acapulco. También en Zihuatanejo se tienen problemas de esa índole, pero sobre todo en las playas que aún están en proceso de desarrollo, en el resto de los municipios, tanto de Costa Grande como de Costa Chica.

Aunque los alcaldes presumen en el discurso los centros turísticos de sus municipios, en corto reconocen que se niegan a todo y exigen de más. Por ejemplo, no pagan las licencias comerciales. Tampoco colaboran para ningún tipo de mejoramiento en sus comunidades, a pesar de que el municipio es directamente para ellos. No pagan tampoco el impuesto predial, porque ellos están en zona federal. Mucho menos pagan el impuesto de hospedaje, que es para la hacienda pública estatal.

Eso en cuanto a su regulación como contribuyentes. Falta revisar la generación de basura, la invasión de áreas naturales como lagunas, esteros, barras, la contaminación por aguas negras, algo que se nota sobre todo en playas emergentes, donde la gente se va incluso a vivir en esos lugares, y desechas sus aguas negras a los manglares, de modo que cuando la gente llega a esos sitios, apesta a drenaje.

Lo peor, es que sus pozos de donde toman agua para lavar la loza de sus cabañas, está cerca de esas descargas.

La basura la queman porque no siempre llega el carro recolector del municipio, y ellos mismos no se organizan para tener su propia camioneta que recoja los desperdicios, entonces la queman o solamente la van depositando en lugares a lo largo de las carreteras de acceso, provocando tiraderos al aire libre.

La alcaldesa de Acapulco comenzó a regular todo esto, pero se echó encima a la gente, tanto a la que está organizada como a la que anda por su cuenta, y por eso la atinada intervención del gobernador.

La verdad es que el ejercicio que ya comenzó en Acapulco debe trasladarse a otros lugares, al resto de los municipios con vocación turística, para que aprovechando las restricciones por Covid-19, avancemos en estos otros aspectos.

Que de algo haya servido la pandemia.

Un grito en medio de la pandemia

Las imágenes que vimos anoche en nuestros televisores constituyen un hito en la historia moderna del País: una Plaza de la Constitución desierta en la que una llama ocupó el espacio central sustituyendo a las gargantas humanas que cada noche de 15 de septiembre corean –con absoluto fervor patrio– el “¡Viva México!”, que borra nuestras diferencias aunque sea sólo por unos instantes.

Se trata de imágenes para recordar y para aquilatar por lo que de trascendencia tiene el momento que la humanidad vive debido a la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2, que ha logrado, en nuestro país, lo que no lograron nunca los elementos: impedir que nos reuniéramos para celebrar nuestra identidad.

Nadie desea que estas imágenes vuelvan a repetirse porque, por encima de nuestras diferencias, el “grito” es una ceremonia que nos recuerda de dónde venimos y que, como sociedad, tenemos un destino común que cada quien desde su trinchera contribuye a conquistar.

La peculiaridad de esta ceremonia sirve bien para recordarnos el sentido más profundo de la fecha cumbre de nuestro calendario cívico: la necesidad de trabajar en la construcción de mecanismos que nos hagan colaborar, más allá de nuestras discrepancias, para superar los retos comunes.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, los gobernadores de los estados, los presidentes municipales y los representantes de nuestras legaciones diplomáticas alrededor del mundo recrearon anoche, más allá de sus diferentes orígenes políticos e ideológicos, un ritual que nos recuerda a todos que la gesta iniciada en 1810 por el cura Miguel Hidalgo constituye el inicio de la gestación del País que hoy somos.

La pandemia, que obligó a que los ciudadanos estuviéramos ausentes de las plazas públicas, hizo más evidente el sentido de identidad nacional en un momento de particular crispación política y de polarización social.

No hace falta que todos pensemos igual; no es necesario que todos abracemos el mismo credo, ni se requiere que todos nos suscribamos a las mismas ideas políticas. Lo que hace falta es que, como anoche, todos nos identifiquemos y nos reconozcamos como mexicanos, gritando a todo pulmón, desde la privacidad de nuestras casas, el orgullo de nuestra nacionalidad.

La “flama de la esperanza”, encendida en el corazón de la República, debería convertirse en un símbolo de la actitud con la cual debemos disponernos a contribuir a la construcción del espacio de inclusión que hoy, más que nunca, necesitamos para superar las múltiples crisis que nos aquejan.

No debe ser éste un símbolo político, no debe ser un estandarte ideológico, no debe ser un elemento de división o polarización. La esperanza en un mejor futuro debe ser una aspiración compartida por todos para, desde ese espacio común, ser capaces de unir fuerzas para avanzar hacia el futuro que todos deseamos.

La pandemia pasará. Sobreviviremos como especie a este grave momento de la historia. Pero lo más importante no es eso, sino cómo lo haremos. Si nos esforzamos por construir una visión común, el próximo “¡Viva México!” que todos entonemos nos encontrará en mejor posición para construir el País de mayor igualdad que todos los mexicanos merecemos.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Expresidentes entran a la gran farsa

*Cero, cero, bongocero, en crecimiento

A jalones y estirones fueron recolectando apenas sí unos tres millones de voluntarios para comprar billetes de Lotería y apostarle al juicio a los ex presidentes. Presurosos los senadores se dijeron dispuestos a recibir y, por supuesto aprobar la petición presidencial. La pregunta del tabasqueño al pueblo bueno refiere: “Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables investiguen y en su caso, sancionen la presunta comisión de delitos por parte de los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”.

Para variar y no perder la costumbre, se dedicó mucho tiempo de lo utilizado para los acuerdos mañaneros en este objetivo del cual el tabasqueño advirtió: si el pueblo rechaza la propuesta, nadie podrá acusar a las instituciones de encubrir o solapar conductas ilegales. O sea, se lavó las manos aún y cuando en todas sus etapas de campaña hizo públicas una serie de acusaciones, de las cuales, afirmó, tenía pruebas suficientes al tiempo de pedir se aplicará la ley. Llama la atención la referencia, antes, durante y después de sus gestiones y tal parece lo expresado tiene dedicatoria. Aunque las acusaciones serán pan comido para los abogados seguramente contratados con toda oportunidad por los ex mandatarios. Tal vez junto con el defensor soliciten la presencia de un médico para evitar un ataque de risa.

Sobre Salinas de Gortari el señalamiento gira en torno a la profundización de la desigualdad. ¿Y la venta de paraestatales? ¿Y la quita de ceros? ¿Y la fortuna acumulada? ¿Y la cajita feliz denunciada por el ex titular de la Bolsa Mexicana de Valores? La desigualdad, dice López.

A Zedillo le cayó la pedrada del Fobaproa, pero tiene una bolsa abultada, sin sana distancia al momento de recaudar “fondos” patrimoniales sin importar provengan de la venta de Ferrocarriles.

Sobre el de las botas lo reprochable es el fraude electoral, no más, ni siquiera lo relacionado con el gas, el petróleo, las aduanas.

Felipe Calderón y el narco, lo que se puede sostener con un juicio que se lleva a cabo en el país vecino, como si no se pudieran exigir cuentas, además de tanto muerto, de los fideicomisos petroleros, del destino de miles de millones de pesos producto de los excedentes en producción y venta petroleros, tiempo en el cual el precio del oro negro alcanzó cifras con las cuales el michoacano tuvo dinero de sobra.

Un pellizco le hubiese dolido más a EPN que la acusación lopizta. Otra vez sale a colación lo electoral cuando se estableció el virreinato de la corrupción, el que dio paso a la monarquía practicante de lo mismo.

Ya ni siquiera se puede profundizar en lo que resultaría de una retrospección a cada uno de los sexenios señalados, los anuncios, la forma en la cual van conduciendo esta acción, hace prever se trata de otro circo igual de mal montado que muchos de los ya presenciados.

Se derrumban

esperanzas

Todavía no se completa ni una tercera parte de la administración el presidente Andrés Manuel López Obrador y su sexenio ya está calificado como perdido en términos económicos. De acuerdo con los analistas de Citibanamex, anticipan que los niveles del PIB previos a la crisis sanitaria se volverán a observar hasta 2025, mientras que el ingreso por persona o per cápita, que ascendía a mil 900 dólares, se recuperará hasta 2030 o 2031. “Va a ser un sexenio perdido en términos macroeconómicos y si lo vemos desde el punto de vista per cápita por el tamaño de la población, básicamente puede tomar una década para volver a los niveles de PIB que teníamos previos a la pandemia”, sostuvo Iván Arias, director de Estudios Económicos de Citibanamex.

De acuerdo con los expertos, con los datos observados en 2019 y con lo previsto en los próximos, el crecimiento promedio en este sexenio sería prácticamente nulo, cercano a cero cada año de la administración. “Con una caída de 0.3 por ciento el año pasado, de 11.2% este año, un crecimiento de 4.1 el próximo año y de 2.0 por ciento entre 2022 y 2024, nos daría un crecimiento promedio en este sexenio de cero”, detalló Arias. En cuanto al empleo se espera que en diciembre se pierdan 400 mil. Uno de los riesgos a los que se va a enfrentar la economía mexicana, de acuerdo con los expertos, es la presencia de rebrotes de Covid-19 en el país y otras economías, además de que no se logre obtener una vacuna segura para esta enfermedad a principios de 2021.

Y, quien provocó esta terrible crisis ¿cuándo se le juzgará? O, se pasará de largo como la crisis de diciembre de Zedillo, por cierto, ni siquiera citada por el presidente López.

Regalar dinero

no resuelve nada

La generación de empleo sería la solución adecuada para mejorar la situación de millones de familias mexicanas, pero la administración federal apuesta al reparto de dinero con fines electorales. Para el próximo año, la propuesta del Paquete Económico para 2021, plantea que el gasto para impulsar trabajos del sector formal, pase de 704.8 millones de pesos en este año a 55.5 mdp en 2021, lo cual refleja un gran desinterés por parte del gobierno de AMLO para dar oportunidades en el sector formal, como lo señala Armando Leñero, presidente del Centro de Estudios del Empleo Formal (CEEF), quien lamenta que la 4T “No da estímulos ni escucha al empresariado, pero recorta oportunidades de capacitación, que son el objetivo del Programa de Apoyo al Empleo”.

Para López Obrador la gran preocupación es la conservación del poder y el control del Legislativo, por lo cual la gran mayoría de recursos federales se concentran en sus programas sociales de corte eminentemente electoral. Así, plantea destinar 303,982.9 millones de pesos a 11 programas sociales estrella, lo que significa un aumento de 3.6% más de lo aprobado para este año. De aprobarse su proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2021, los programas sociales de AMLO tendrán incrementos sustantivos en medio de un año electoral. La propuesta enviada al Congreso prevé incrementar el gasto para pensiones a adultos mayores, el apoyo a jóvenes que desean continuar sus estudios, el programa que atiende a las personas con discapacidad y el denominado Sembrando Vida.

El mayor incremento lo tendría el programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente, que contará con un presupuesto de 15 mil 456 millones de pesos, es decir, 30.2 por ciento más de los 11 mil 905 millones de pesos autorizados para este año. Cada beneficiario recibe un monto de apoyo económico de mil 310 pesos mensuales y se entrega en forma bimestral mediante depósito directo en tarjeta bancaria. Otro programa que incrementará su presupuesto es el de Jóvenes Construyendo el Futuro, al pasar de 8 mil 649.9 millones de pesos a 10 mil 176.4 millones de pesos, esto es 17.6 por ciento más respecto a lo ejercido en 2020. El programa Sembrando Vida prevé para 2021 un presupuesto de 28 mil 929.9 millones de pesos, lo que representa un aumento de 15.2 por ciento respecto de los 25 mil 130 millones de pesos asignados para este año. Y el programa de Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, conocido como 65 y más, prevé un presupuesto de 135 mil 065.7 millones de pesos, es decir, un incremento de 6.8 por ciento respecto de los 126 mil 548 millones de pesos de 2020. Se trata de un apoyo económico de mil 310 pesos mensuales que se entrega en forma bimestral y de manera directa.

Un dato muy preocupante es que el próximo año, la administración federal erogará casi uno de cuatro pesos en la prestación de bienes y servicios a la sociedad en cubrir el pago de pensionados y jubilados, por lo que el monto para este rubro ascenderá a un billón 64 mil millones de pesos, de acuerdo al Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2021. Este gasto representa una “bola de nieve” para la nación, pues crece un promedio de 7% real cada año, debido al envejecimiento de la población y los privilegios de las pensiones públicas, destaca Alejandra Macías, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

De acuerdo al documento presentado estamos a punto de ser testigos de “la multiplicación de los panes”. A López Obrador le urge la vacuna… pero electoral.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Como ayer lo decíamos en estas líneas, en el México del siglo 21, hay nuevos héroes que bien merecen ser reconocidos.

No son tiempos de guerras, ni de revoluciones, pero sí hay una guerra que como sociedad y como raza humana estamos librando. El enemigo es invisible, microscópico. Un virus tipo corona, como el del SIDA, que dicen surgió de manera espontánea en un mercado de animales de una provincia de China.

Para los expertos, sin embargo, este virus no surgió por casualidad, ni mutó por casualidad. Ni pasó de los murciélagos a los humanos que gustan comer sopa de esos animalitos en el lejano oriente.

Si nos atenemos a su comportamiento, el Covid-19 es un virus de diseño. Es un virus diseñado para atacar a cada persona de manera distinta, algo que no sucede con otros virus, como el de la gripe, cuyas manifestaciones son similares o idénticas en todas las personas.

Del Covid, en cambio, se tienen por lo menos 6 cuadros de síntomas distintos, y eso ha ido en contra de los médicos, que se prepararon para combatirlo como neumonía atípica, pero que ahora sabemos también puede manifestarse con diarrea, o con una simple gripe que igual como llega desaparece, o bien con fiebre y dolor de cabeza, no siempre con afectación en la garganta y neumonía.

Volviendo al tema, fue muy atinado que el gobierno federal dedicara el acto cívico militar en el zócalo de la Ciudad de México, a médicos y enfermeras del Sector Salud, y que entregara la presea Miguel Hidalgo a los héroes de la pandemia por Covid-19.

La selección de los docentes fue a propuesta de y postulación de pacientes dados de alta de esta enfermedad, así como a personal de salud.

Se entregó una condecoración póstuma al médico cirujano de la Secretaría de Marina, Luis Rey Calderón, quien perdió la vida atendiendo pacientes en el Hospital Naval de Veracruz.

El número de las condecoraciones en grado de Collar corresponde a la edad en la que murió el cura Miguel Hidalgo tras el Grito de Independencia.

“El cálculo, sin reserva, jugándose la vida, minuto a minuto, han actuado muchas personas del gobierno federal durante esta pandemia covid-19”, dijo la secretaria de Gobierno, Olga Sánchez Cordero, durante la ceremonia, quien además los calificó como “héroes y heroínas”.

Y sí que lo son. Ayer, México se acercó a las 72 mil muertes por Covid-19, y aunque el subsecretario de Salud afirma que hay evidencias de que la pandemia está cediendo en algunos estados -no en Guerrero-, a nivel nacional las cifras de contagios siguen siendo impactante.

En Guerrero, la Secretaría de Salud estatal informó que el estado acumula 16 mil 855 casos confirmados de Covid 19, de los que sólo 813 de ellos permanecen activos, y registra mil 833 muertes.

Decíamos que aunque no hubo desfiles conmemorativos por la gesta independista, y los “gritos” se dieron casi en privado a lo largo y ancho del país, el evento que presidió el presidente de la República en el Zócalo de la Ciudad de México, fue sumamente especial, pues no sólo se trató de que las Fuerzas Armadas del país se lucieran, sino que todo estuvo dedicado al personal médico y de enfermería, y en general a todos los trabajadores de salud, que han tenido que trabajar como un ejército contra la muerte que acarreó la peste del Covid.

Pero no perder de vista que esto sigue. El peligro del Covid-19 no ha terminado. Al contrario, sigue presente y si nos descuidamos, podría volver a tomar fuerza, como ya está sucediendo en Europa.

Lo dijimos antes de que pasarámos a Fase Amarilla, que siguiendo el ejemplo de España, la apertura de bares y cantinas era lo de mayor riesgo. Y así fue.

Convendría, por lo tanto, trabajar para que volvamos a la fase amarilla, pero cuidando en extremo a este tipo de negocios, mientras lo demás se va recuperando poco a poco.

Sí, sabemos que en todos hay necesidad, pero no por un sector deben de parar los demás. Cada cual vive su realidad, y es obvio que no es lo mismo ir a comer a un restaurante, que salir a bailar y a las “conbebencias” en los bares.

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