Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Turismo nacional elige playas de Guerrero

“Vive de tal manera que, cuando tus hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en ti”: H. Jackson Brown.

Mis estimados, estamos de regreso después de unos días de asueto. Aprovecho para agradecer a nuestros lectores, anunciantes y amigos, por la distinción a Despertar de la Costa, ya que el 19 abril fue el aniversario del diario. Por la gracia de Dios aquí seguimos. Cumplimos 19 años. Pero no es fácil, nos tocó una época para informar muy dura, pues enfrentamos escasez, críticas irresponsable de quienes se ocultan en perfiles falsos de las redes sociales, así como violencia de género, pues la directora y administradora de este medio somos mujeres, y hermanas para variar, y esto no gusta a los varones, sobre todo los que ejercen el periodismo; varios no soportan a las mujeres, y menos a Rebeca Tamayo y a su servidora, que hemos luchado en contra de mucha gente que han querido destruir a Despertar de la Costa. Nos han doblado pero no nos han tirado.

No siempre se tiene la razón; no obstante, en este medio procuramos cuidar la información, nunca nos hemos metido con la vida privada de ningún político ni funcionario. Los titulares de este medio son sobre la función pública; sin embargo, hasta estos temas tenemos que informarlos con pinzas, pues los actores políticos se volvieron sensibles a la crítica y actúan con rudeza contra los periodistas que los señalan, y nadie quiere salir huyendo de su lugar de origen. Por eso ningún reportero hace hoy en día periodismo de investigación y crítico, pues hay información que no podemos sacar. Espero comprendan, mis estimados.

La Historia de este medio la conocen muchos. Es dolorosa y triste, pues asesinaron al editor fundador, Misael Tamayo Hernández. Sin embargo, pese a todo los riesgos, continuamos trabajando, seguimos el legado de Misa y la mejor muestra de ello, es la celebración de un aniversario más de Despertar de la Costa, así como la entereza con la que continuamos dirigiendo el diario, ya que ese es el legado de mi hermano, palabra que cumplimos hasta hoy.

Podemos decir “misión cumplida”, pues mi hermano varias veces nos recomendó que si algo le llegase a pasar, que continuáramos con el periódico. “Trabajen duro para que nunca le haga falta nada a nuestros padres, que ellos tengan para su medicina, comida y atención médica”, nos decía. Mi mamá murió en 2015 y mi papá en agosto del 2018; por eso hoy puedo decirle a Misa, “Misión cumplida, hermano”.

De nuestra parte, continuaremos en este trabajo espinoso y peligroso, pues también de este medio viven muchas familias; por eso, aunque riesgoso y amañado por gente sin escrúpulos, seguiremos caminando con prudencia hasta que Dios lo permita.

Quiero agradecer desde este espacio a nuestros amigos que han estado con nosotros en las buenas y en las malas. Son varios; sin embargo, desde los últimos sucesos acontecidos a esta empresa, no he podido agradecer el apoyo del Gobernador Héctor Astudillo Flores; al síndico del Ayuntamiento de Zihuatanejo, Obdulio Solís Bravo; al presidente, Jorge Sánchez Allec; al ingeniero Alejandro Bravo Abarca; a la familia Pinzón Oregón; familia Radilla Lagunas; familia Adame; familia Pineda Quiroz; familia Echeverría; familia Hernández Oregón; familia Amable; familia Niño Gallegos, Erika Luhrs Cortés. Y a los lectores en general pues no nos dio tiempo de pedir sus nombres para agradecer en este especio su respaldo. Una disculpa, pero ustedes saben que por su apoyo solidario nos animamos a seguir en esta peligrosa tarea. Mi cariño y respeto para ustedes. A todos, Gracias. 

En otro tema, mis estimados, por fin un medio nacional da el mérito a las playas del estado de Guerrero. El diario La Razón expone que las playas de Guerrero se consolidan como el principal destino de vacacionistas en Semana Santa, pues se abarrotaron las playas de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo. Turistas nacionales e internacionales llegaron cielo, mar y tierra. Algún día le teníamos que pegar al gordo, y vaya que esa sí es publicidad de la buena, pues la nota destaca a Acapulco con 90 por ciento de ocupación hotelera hasta el pasado sábado; e Ixtapa-Zihuatanejo con 95 por ciento de ocupación hotelera, según la Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur).

El sábado y domingo, Ixtapa-Zihuatanejo alcanzó el 99.4 por ciento de ocupación hotelera. ¡Qué maravilla!, por eso les digo que vale más amigos que dinero, pues la publicidad de boca en boca es la que funciona mejor.

En lo personal no entiendo cómo hacen la medición, pero en serio que había vacacionistas en el puerto.  Nos pusimos a contar los carros y perdimos la cuenta; había turismo en serio. La Policía Federal reportó el ingreso al puerto de Acapulco de 720 vehículos por hora, por la Autopista del Sol. y por la vía Siglo XXI de Feliciano perdimos la cuanta. Jejeje. Vino mucho vacacionista.

Y lo grato de todo es que no contamos tragedias que lamentar. Incidentes menores, como ocurren en todo evento cuando hay mucha gente, sí los hubo, pero sin pérdidas humanas que lamentar, pues en las playas estuvieron los salvavidas y también en la ciudad hubo seguridad para los turistas; incluso, se les dio asesoría para evitar accidentes automovilísticos. “Si toma, no maneje”, diecia el anuncio.

 Los servidores públicos estuvieron atentos con los turistas. Buena práctica, por cierto, pues también eso evalúa al destino turístico.

Pero no fue cordial la Semana Santa para otros estados, pues ocurrió una tragedia en Minatitlan, Veracruz, donde fueron asesinadas 14 personas, en una fiesta privada de cumpleaños. Varias personas festejaban 50 años de una amiga, por eso había muchas mujeres que también fueron asesinadas. Se trata de mujeres mayores que estaban en la fiesta, y la mayoría de ellas portaban la vestimenta original de Oaxaca, pues Minatitlán es una comunidad Teca.

Según los medios, fueron asesinadas siete mujeres, cinco hombres y bebé de un año. La muerte del niño causó consternación en las redes, pues algunos perfiles subieron la foto del bebé muerto. Es una escena espantosa, pero lo más triste de todo es la inconsciencia de algunas personas que subieron la foto del niño muerto, tirado en el suelo con un balazo en la cara. Y eso duele, señores, cómo un bebé es matado con esa crueldad, qué daño les hizo el niño. No tienen corazón y suben en las redes ese cuadro que es aterrador, para ganar links.

Otros internautas publicaron datos con información totalmente falsa; decían que 13 personas asesinadas eran del municipio de Petatlán; sin embargo, los medios locales de Veracruz publicaron el listado de los muertos y la mayoría eran de Veracruz; la única persona que era del municipio de Petatlán, era Irma Barrera Álvarez, prima de César Hernández Barrera, también asesinado, quien nació en Minatitlán. El niño acribillado precisamente era de César y murió la esposa y el bebé.

El medio expone que los criminales iban por una tal Becky, transexual que es dueña del local donde fue la fiesta. La tal Becky también murió.

El fatal suceso consternó a la población. Dicen que en su pueblo pequeño había violencia desde hace muchos años, pero nunca había ocurrido una masacre como ésta que ocurrió el pasado viernes.

Estos lamentables hechos enfrentaron a las autoridades de los tres órdenes de gobierno, pues comenzaron a echarse culpas por la masacre. Y también pasaron a llevarse al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien este fin de semana estuvo en Veracruz y de inmediato lo increparon por semejante hecho violento.

El mandatario respondió que van a resolver el caso, ya que le dejaron un cochinero y no podrá resolverlo de la noche a la mañana; “pero vamos a dar con los responsables y a brindar seguridad a la gente”, dijo.

Para aterrizar, les comento, mis estimados, que cuando hay trabajo entre la primera autoridad del municipio de Azueta, Jorge Sánchez, funcionarios y prestadores de servicios turísticos, cada cual en su área, se logran éxitos. ¡Enhorabuena!  

Editorial

El “memo” de AMLO 

Hasta para un espacio dedicado al análisis de la realidad judicial en torno a la garantía de los derechos humanos, existen sucesos que irrumpen de tal manera que no parece aconsejable que pasen desapercibidos, menos si incendian los cimientos del orden constitucional. La instrucción presidencial de dejar sin efectos las medidas derivadas de la aplicación de la reforma educativa, a pesar de que puedan desatenderse obligaciones constitucionales o legales, es uno de aquéllos.

La gran mayoría de los comentarios que he conocido en torno al tema se enfocan más en el problema que en el contexto jurídico que lo hace posible. Asumir que el Presidente de la República carece de un equipo que lo asesore en cuestiones constitucionales y legales, sería arriesgado. Quizá sea verdad que no escuche consejos, pero también cabe la posibilidad de que una acción como ésta sea el resultado de un estudio fríamente calculado de nuestro sistema de justicia vigente.

El hecho de que el titular del Ejecutivo federal invite a denunciar en tribunales su memorándum no me parece una ocurrencia, sino el resultado de una decisión que confía en que los precedentes judiciales le favorecen –aparte de lo que en clave política le pueda significar–. Así que tratando de simplificar este asunto, más que preguntarme si un acontecimiento como éste subvierte el “Estado de Derecho”, prefiero enfocarme en pensar si contamos con el derecho y la vía para defenderlo.

Primero, debo señalar que de los cauces constitucionales con los que contamos, casi todos se han diseñado de modo que las personas comunes carezcamos de legitimación para accionarlos, para iniciarlos. Contra el memorándum no procede la acción de inconstitucionalidad porque no se trata de una ley, así que a la oposición que lo dispute le queda presentar una controversia constitucional, lo cual se antoja complicado porque no controla el Congreso, y al no hacerlo, no hay manera para pretender que se declare inválido ese memo, con efectos generales.

Entonces nos queda el amparo, ese medio que tendría que ser sencillo y accesible para todo mundo y que, siendo el recurso judicial por excelencia para la defensa de nuestros derechos humanos, debería permitirnos cuestionar todos los actos de autoridad, todos, sin excepciones. El problema es que los precedentes judiciales no están de nuestro lado, e intuyo que el Presidente lo sabe. No solo lo sabe, sino que además sabe que un abrupto cambio de criterio también favorece su agenda.

Si algún juzgado de amparo nos sorprende estos días con la noticia de la admisión de una demanda de amparo y luego con el dictado de una orden de suspensión, sería sencillo “politizar” sus determinaciones. Si los juzgados, los tribunales o la Suprema Corte alteran de un día para otro sus precedentes gracias a una nueva reflexión, al gobierno le abren la puerta para denunciar el sesgo político de sus fallos. Como ese escenario es todavía peor que el actual, el cambio de criterio no debe ser aislado e inconsistente, sino operar en todos los casos y no solo en éste.

Pues bien, cuando menos dos obstáculos deben superarse para hacer justiciable el memo: que pueda calificarse como una comunicación interna entre instancias de gobierno que no afecta a persona alguna en concreto –por lo cual se tendría que esperar hasta que las dependencias a las que se dirige, hagan u omitan algo que sí ocasione perjuicios jurídicos a alguien en específico–; y que las personas únicamente contemos con un interés simple para cuestionarlo, pero no jurídico ni legítimo, pues aunque en juego se encuentre el Estado de Derecho, la triste realidad judicial es que no podemos defenderlo en abstracto, sin una afectación diferenciada del resto de la población –salvo el camino abierto para las personas jurídicas que pueden combatir lo que afecte su objeto social, como de hecho ocurrió en torno al tema de la educación con el juicio de Aprender Primero, A. C.–.

En este escenario se presenta una gran oportunidad para avanzar al juicio de amparo como medio de garantía de nuestros derechos: el Poder Judicial federal debe a partir de hoy admitir toda demanda que busque defender los derechos e intereses comunes. Si lo hace, muchas cosas podrían transformarse para mejorar.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

México está entrando en una peligrosa espiral de violencia que no es precisamente normal. No se trata del famoso cambio de jefes delincuenciales en alguna zona determinada, que se registra periódicamente en regiones y municipios del país; sino que hoy por hoy se observan patrones de violencia que nos permiten aventurar que incluso son hechos provocados.

¿Qué les impide a los miembros de la oposición usar la violencia como arma de guerra electoral? No será la primera vez que lo hacen, de hecho, pues a lo largo de estos últimos 12 años eso ha sido la constante.

Pero como decía un compañero periodista: “Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa”. Una cosa es el curso “natural” del fenómeno de la violencia, que responde a variables muy bien definidas de competencia y mercadeo, y que incluso es muy entendible para el ciudadano común, y otra cosa son los actos de violencia que rayan en la crueldad contra gente inocente, como el que registró el pasado viernes en Minatitlán, Veracruz, en el que murieron 14 personas, incluido un menor de 1 año de edad.

Se dice que iban por el dueño del lugar, un conocido transexual de esa ciudad. Pero, lo más común es que sólo maten al blanco del homicidio, o bien se lo llevan para tirarlo después, ya muerto. Pero en este caso torturaron y acribillaron también a la gente que festejaba un cumpleaños en el lugar. Incluso, los sobrevivientes dicen que fueron obligados a ver cómo le disparaban al bebé un balazo en el cuello, que en un instante le arrebató la vida, pues le destrozó las carótidas, las arterias que oxigenan el cerebro.
Por este solo detalles observamos que el objetivo de los atacantes, no era ir solamente por Julio César González Reyna, mejor conocido como Becky o La Potra, sino provocar un crimen que por su crueldad traspasara fronteras y perjudicara al presidente Andrés Manuel López Obrador, a sabiendas de que éste estaría ayer domingo en la capital veracruzana para conmemorar un aniversario más de la defensa del Puerto de Veracruz, donde efectivamente lo cuestionaron acerca de ese acontecimiento.

Y aunque el presidente señaló que se investiga el caso, y argumentó que le dejaron “un cochinero” en todo el país, la sociedad no quedó conforme y sobre todo los grupos empresariales están convocando a una marcha social en contra de este tipo de actos violentos.

¿Por qué Veracruz? Porque es la única entidad gobernada por Morena, con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, quien sustituyó al panista Miguel Ángel Yunes, quien a su vez gobernó en sustitución del priísta Javier Duarte de Ochoa, cuya historia conocemos al dedillo, pues es el mejor ejemplo de la alta corrupción que padecemos los mexicanos.

Para colmo, trascendió que el ex gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linares, está siendo investigado por la Fiscalía General de la República por los delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

La primera de las denuncias fue presentada en mayo de 2013. La denuncia y el soporte presentado generaron escándalo público. Sin embargo, tras cuatro años de presentada la averiguación previa, la Procuraduría no ha ofrecido resultado.

En 2016 se presentaron dos nuevas denuncias contra Yunes. La primera por lavado de dinero y delincuencia organizada. La segunda, otra vez por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. Tal vez por eso el reproche que durante su gobierno le hicieron grupos criminales al ex gobernador.

Una situación similar se vive en Guanajuato, donde gobierna el ex presidente panista, Vicente Fox Quezada, y donde se dio la más dura batalla contra el guachicoleo en los primeros meses del gobierno de AMLO. Fox no pierde oportunidad de denostar al régimen lópezobradorista, por cierto, y esto de la masacre de Veracruz le vino como anillo al dedo para señalar que el gobierno de AMLO todavía no comienza, y ni lo hará pronto.

Es obvio, entonces, que Guanajuato y Veracruz son dos entidades que se han convertido en “foco rojo”, y que los hechos de violencia escandalosos e indiscriminados, ni siquiera a los delincuentes les conviene. Pero sí a los políticos.

AMLO tiene que actuar y quitarles a sus adversarios la tentación de usar la violencia para reventar su gobierno. Y por ahora el único instrumento que tiene para hacerlo es la Guardia Nacional, a la que sin embargo todavía le cuelgan varios meses para que se concrete.

La pesadilla de Urzúa

Dolia Estévez

El Secretario de Hacienda y Crédito Público Carlos Urzúa confesó que su “peor pesadilla” es que Donald Trump saque a Estados Unidos del convenio comercial con México y Canadá. “Estamos muy preocupados. Sería desastroso obviamente para nosotros no tener TLCAN o T-MEC”, respondió cuando Michael Shifter, Presidente del Dialogo Interamericano le preguntó sobre la incertidumbre que genera para la economía mexicana la no definición en torno al tratado comercial renegociado en 2018. “[Trump] Puede impulsar el nuevo acuerdo con simplemente decir si no tenemos esto, no tenemos nada. Eso, obviamente, sería muy peligroso para nosotros. Un minuto después estaríamos en problemas”.

Urzúa teme que cuando Trump envíe el anteproyecto de ley sobre el T-MEC al Congreso de su país vaya acompañado de una carta advirtiendo que si no es aprobado sacará a Estados Unidos del TLCAN, el pacto original de hace 25 años. “Pero creo es sólo una pesadilla. Es el caso extremo”, dijo a manera de auto consuelo. Explicó que también está la posibilidad de que sea ratificado “más pronto que tarde” en los tres países. Señaló que México se está encargando del “tema más delicado” que es la reforma laboral. “Sería muy importante para los trabajadores de Estados Unidos”, declaró durante su primer foro público en esta capital patrocinado por el Dialogo el viernes pasado.

El dictamen de la Reforma Laboral–que ambiciona acabar con el corrupto sistema de prebendas que históricamente ha dominado el sindicalismo en México–fue aprobado por la Cámara de Diputados la semana pasada. Un paso importante, sin duda, en el camino hacia la ratificación del T-MEC. La mayoría demócrata en la Cámara Baja ha condicionado su voto a que México haga cambios sustanciales en materia laboral. Temen que sin ellos los trabajadores estadounidenses quedarían en desventaja cuando entrara en vigor el T-MEC. Por su parte, México y Canadá quieren que Estados Unidos levante las tarifas arancelarias al acero y aluminio antes de aprobar el convenio. No está claro si eso va a ocurrir pronto. Trump no parece tener prisa.

La pesadilla de Urzúa, quien estuvo en Washington la semana pasada para asistir a la reunión de primavera del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, no es infundada. Transmite un sentimiento de pánico, que se antoja extensivo al resto del equipo económico del gobierno, ante el carácter impredecible de Trump. Es entendible. Trump usa al T-MEC como moneda de cambio para presionar a AMLO. En un tuit el 5 de abril, dijo que si México deja de aprehender y deportar a los centroamericanos que intentan ingresar a Estados Unidos y, encima de eso, no frena el flujo de narcóticos, va a imponer una tarifa de importación del 25% a los automóviles hechos en México y cerrar la frontera. Todo eso, amenazó, será en lugar del T-MEC.

Antonio Ortiz Mena, Vicepresidente sénior del despacho de consultoría Albright Stonebridge, me dijo que mezclar temas es perjudicial para la relación con México. “Es volver al pasado. Hace que se trabe la relación bilateral. Es muy importante reencausar cada tema independientemente de lo que suceda en otros caminos. Cuando hemos mezclado no funciona”.

Ortiz Mena, quien es reconocido como uno de los especialistas que mejor conoce la economía mexicana y el tema comercial, cree que no hay mucho que pueda hacer México ante la incertidumbre económica que genera el T-MEC. “México no puede controlar lo que Estados Unidos haga o no con el T-MEC. Es una negociación entre el ejecutivo y el Congreso”, me dijo. Con todo, estimó que México puede ayudar generando condiciones de absoluta certidumbre económica y jurídica para la inversión nacional y extranjera a mediano y largo plazo independientemente de lo que suceda con el T-MEC. “Hay mucho por hacer todavía en el ámbito de la economía nacional para atraer a la inversión extranjera”.

Ortiz Mena sostiene que el destino del T-MEC está en una sola persona: Nancy Pelosi, Presidente de la Cámara Baja y tercera en la jerarquía de poder después de Trump y el Vicepresidente. “Tiene un enorme poder para controlar la agenda y para controlar los tiempos”. ¿Habrá T-MEC? “Por intereses económicos de Estados Unidos, nada que ver con México, el Congreso estadounidense va a ratificarlo. Al final del día eso es lo que va a hacer que el T-MEC salga.” Estados Unidos depende de México como fuente de producción compartida y como mercado de destino. Los costos económicos que enfrentaría son enormes. Se interrumpirían las cadenas de suministro del sector automotriz entre otros. “Washington no tiene un Plan B. Por interés propio acabará ratificándolo”.

Sin embargo, con Trump nunca se sabe. Como es patente en sus tuits no tiene la menor idea de la importancia económica, social, cultural e histórica de México. Conviene a México concentrar esfuerzos en organizaciones y personas que sí entienden que somos dos países interdependientes y que tanto pierde uno como el otro si el T-MEC llegara a fracasar o si se cerrara la frontera. Trump no tiene la capacidad de entender el impacto económico que eso tendría para Estados Unidos. Cree que sólo México saldría perdiendo. Esperemos que no tenga que hacerlo para darse cuenta que también para su país sería un desastre.

Fórmula infalible para ser un buen Presidente

Jorge Zepeda Patterson

No existe un manual del usuario para dirigir un país, que yo sepa; ni una escuela en donde se aprenda a ser un buen Presidente. Los mandatarios terminan descubriendo en qué consiste pilotear esa enorme nave que es la nación cuando están por terminar su sexenio y a veces ni entonces. Conducir desde Palacio Nacional (y antes Los Pinos) se asemeja a sentarse al volante de una gigante excavadora mecánica y descubrir a fuerza de intentos el impacto de cada una de las palancas y botones que aparecen en el tablero. No solo se trata de una cabina compleja, distinta a la de los autos que hasta ahora hemos manejado; el problema también es de perspectiva. Resulta difícil maniobrar cuando nos encontramos a tres metros de altura.

Me parece que Andrés Manuel López Obrador se encuentra justo en esa tesitura. Buena parte de su larga experiencia como líder opositor no solo no le está ayudando, sino en ocasiones me parece que le está perjudicando para convertirse en jefe de Estado. Las palancas de velocidades que aprendió manejar en su vida anterior no se parecen en nada a las que ahora manipula. En lo personal creo que es un hombre bien intencionado, sus objetivos (un país más justo y menos pobre) son atendibles y su austeridad y capacidad de trabajo constituyen una novedad en la galería de presidentes frívolos, corruptos o mediocres que nos han tocado en suerte. Solo espero que la curva de aprendizaje termine pronto y en el proceso no cometa más errores de los imprescindibles.

Mientras tanto, en lo que descubre en qué consiste convertirse en un buen Presidente, hay un recurso infalible del que podría echar mano: hacer lo contrario de lo que haga Donald Trump. Alguna vez tuve una compañera que era tan desorientada que bastaba preguntarle en qué dirección había que comenzar a caminar para descubrir cuál era la mejor ruta: invariablemente la dirección contraria. Algo similar sucede con Trump. Es tan ostensible mal Presidente, que intuitivamente sabremos que estamos en la zona correcta si procuramos no hacer lo que él.

Trump se ha enzarzado en un pleito personal con CNN, un medio de comunicación que lo crítica sistemáticamente. Trump ignora la estadística que no apoya sus opiniones y genera las suyas propias, por ejemplo sobre economía o violencia. Trump está rompiendo las reglas de civilidad con su Congreso, abusando de prerrogativas que por lo general el ejecutivo no solía esgrimir en contra del poder legislativo; por ejemplo el llamado a declarar una emergencia nacional sin que existan las razones.

Resulta poco tranquilizador constatar que en algunas acciones de López Obrador encontramos paralelismos con su colega del norte. Nuestro Presidente tampoco esconde la urticaria que le provoca un medio de comunicación, en su caso el diario Reforma, al que reiteradamente llama fifí y lo declara enemigo personal. De igual forma, parece manejar su propia estadística cuando la que ofrecen los organismos internacionales, los bancos o las calificadoras difieren de las que él desearía. Y su relación con el Congreso no es mucho mejor que la de Trump. Designar a un general que apenas está solicitando el retiro para hacerse cargo de la Guardia Nacional y pretender cumplir así el acuerdo que Morena había hecho con la oposición (un mando civil) a cambio de la aprobación de la ley, es una jugarreta de mal gusto. Más cercana a las tácticas abusivas de Trump que a las del Jefe de Estado que nos prometió en su discurso inaugural. Tampoco ayuda que Trump haya tenido una desavenencia con Jorge Ramos en una conferencia de prensa.

Desde luego que la discusión del periodista de Univisión con el Presidente mexicano no alcanzó la hostilidad que caracterizó a la que sostuvo con el equipo de la Casa Blanca. Pero lo que llama la atención es lo gratuito de esa fricción, en la mañanera de Palacio Nacional. Como político López Obrador siempre se caracterizó por su mano izquierda para navegar por encima de los detalles. Ante el reclamo de Ramos de que la estadística de asesinatos era preocupante y a ese ritmo terminaríamos peor, bastaba con que el Presidente hubiera dicho que ninguna cifra de muertos resulta menor, que mientras los haya su Gobierno no descansará y que justo ese día presentaba un equipo en el que confiaba para comenzar a resolver el problema. En lugar de eso se enfrascó en una discusión absurda de números que terminó perdiendo porque su propio secretario de Seguridad horas más tarde la dio la razón al periodista.

En suma, los errores son inevitables en el difícil proceso de aprender a ser Presidente. Pero muchos de ellos podrían obviarse si AMLO observa a Trump detenidamente y decide hacer lo contrario. Por desgracia hasta ahora, en más de un sentido, parece estarlo imitando.

Editorial

Una larga batalla entre policías y militares

Hace 20 años, el gobierno de Ernesto Zedillo creó la Policía Federal Preventiva (PFP), un cuerpo formalmente civil pero integrado por efectivos del Ejército y de la Marina.

Su primer comisionado fue un civil: Omar Fayad, ahora gobernador de Hidalgo. Como para entonces la experiencia de Fayad en la materia era solo su paso por la comisión de seguridad en la Cámara de Diputados, no duró más que unos meses ante su falta de mando y ascendencia entre los militares. Lo reemplazó el almirante de Marina, Wilfrido Robledo Madrid.

La actuación más conocida de la PFP fue en febrero del 2000, cuando tomó Ciudad Universitaria para poner fin a diez meses de huelga. Fue una operación planeada por los mandos de la PFP en la Secretaría de Gobernación, que entonces estaba a cargo del tema de seguridad. Vestidos de policías federales, los militares salieron de madrugada del campo militar de San Miguel de los Jagüeyes, en Huehuetoca, Estado de México, para hacerse del control de la UNAM y detener a los líderes huelguistas.

Cuando llegó Vicente Fox a la Presidencia, el mando de la PFP volvió a ser civil: Alejandro Gertz Manero. Además de ser el primer titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), el ahora también primer fiscal General de la República asumió directamente el mando policial, después de una intensa confrontación con el almirante Robledo.

La PFP era aún un cuerpo militarizado, con más de cinco mil efectivos. La SSP mantenía sus convenios de préstamo con el Ejército y la Marina. A la salida de Gertz, otro almirante ocupó por unos meses la comandancia de la PFP, José Luis Figueroa.

Después volvió el mando civil. Ardelio Vargas Fosado, quien entonces era jefe de Estado Mayor quedó como comisionado encargado. Fueron los hombres a cargo de quien después sería el director del Instituto Nacional de Migración (INM), los que protagonizaron, en 2006, al final del gobierno de Fox, la represión contra los pobladores de San Miguel Atenco opuestos a la construcción del aeropuerto en Texcoco.

Felipe Calderón inició su gobierno con una PFP militarizada y desprestigiada. En su declaración de “guerra a las drogas”, les quitó a los militares los uniformes de policías civiles y los mandó a la confrontación directa con los narcotraficantes. Tarea a la que se sumaron otros 40 mil soldados y marinos.

El titular de la SSP, Genaro García Luna, rebautizó al cuerpo policial y la dejó solo como Policía Federal (PF). Sacó a los militares para crear un cuerpo civil. En 2009, Calderón volvió a poner de uniforme de policía a militares para la ocupación de las instalaciones de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, en su objetivo de desaparecerla.

Calderón le dio a García Luna cuanto quiso para la PF: dinero, infraestructura, equipo y hombres. De cinco mil pasó a más de 35 mil efectivos al final de su sexenio.

El conflicto entre civiles y militares se mantuvo en medio de acusaciones mutuas de colaboración con la delincuencia organizada. Ambos llevaban parte de razón.

El gobierno de Peña Nieto desapreció la SSP, regresó las funciones de seguridad a la Secretaría de Gobernación e intentó transformar la PF en una Gendarmería Nacional.

La Gendarmería naufragó entre la incapacidad del entonces comisionado de la PF, Manuel Mondragón, y los conflictos entre el Ejército y la Marina con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio -ahora senador- por el control del nuevo cuerpo.

Ni Calderón ni Peña pudieron en 12 años lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador en unos cuantos meses: reformar la Constitución para darles a las Fuerzas Armadas el marco legal de su participación en tareas seguridad pública.

Más aún, les entregó de plano esa función y les creó la Guardia Nacional en la que los militares serán los mandos operativos y tendrán como subordinados a más de 20 mil efectivos civiles de la Policía Federal.

Aunque López Obrador insistió en que la PF no servía, la Guardia Nacional se organizará sobre la base de ésta. Todas sus instalaciones, equipos y activos estarán a disposición de los jefes militares. Por lo menos, hasta el fin de este sexenio, cuando por mandato constitucional se revise si la Guardia Nacional se mantiene con el control y composición militar o soldados y marinos regresan a sus cuarteles.

Entonces, se podría abrir una nueva disputa entre civiles y militares. Dependerá de los resultados que entreguen los mandos castrenses de la Guardia Nacional.

Dos décadas de una batalla burocrática en la que los grandes ganadores han sido la corrupción y la delincuencia organizada, con su gran cauda de violencia.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Tras darse a conocer que los estados y municipios que necesiten de la Guardia Nacional tendrán que pagar una parte proporcional de los gastos de operación de los agentes, así como también los municipios, se armó un sainete entre los senadores, sobre todo del PRI, como Manuel Añorve Baños, quien vino a decir a Guerrero que no estaba de acuerdo con eso, y que votarían en contra de la Ley de la Guardia Nacional.

Antes, durante la discusión de la reforma, los miembros de la oposición habían pedido que se especificara que el gobierno federal no tendría atribuciones para revisar a las policías estatales, dejando a los gobernadores prácticamente a sus anchas, pese a que los recursos de seguridad pública que se manejan en estados y municipios son de la Federación, no se trata de recursos propios, sino de participaciones federales.

Ahora que la creación de la Guardia Nacional entró a su fase final en el Senado, Morena empuja las leyes secundarias que deberán discutirse y aprobarse en las próximas semanas, con los cambios que plantearon los mismos senadores en la reforma constitucional.

Pero ahora la sorpresa es la de la movilización de los contingentes de la Guardia Nacional, y la disposición para la que las entidades federativas absorban una parte proporcional del costo. Y eso fue algo que no les gustó a los senadores de la oposición, pues consideran que eso lesiona las finanzas estatales.

De ese tamaño es el compromiso que tienen por la seguridad de sus estados, los flamantes senadores, así como la disposición que tienen para trabajar de manera coordinada con el gobierno federal para abatir los índices de violencia en estados y municipios.

Sus discursillos politiqueros, en los que siempre hablan de unidad, coordinación, trabajo conjunto y esas bellezas con que se adornan, son sólo frases engaña-bobos, porque en la realidad no les gusta para nada eso de compartir, y mucho menos si se trata de una pantalla política, pues quieren para sí mismos los reflectores.

Y es que tal vez pensaron que la Federación se haría cargo de todo, para pacificar las regiones del país actualmente violentadas, y que a los gobernadores, que son los que constitucionalmente los responsables de la vida pública en sus estados, se echarían a la hamaca, viendo como el presidente de la República se desgasta tratando de traer un poco de paz al país.

Afortunadamente, el gobernador Héctor Astudillo Flores dijo ayer que está dispuesto a asumir el costo que le corresponda en el despliegue de la Guardia Nacional.

También dijo el gobernador que no era algo desconocido para él, o alguna sorpresa desagradable, porque en las reuniones que han tenido con el presidente y el secretario de Seguridad Pública. Por lo tanto, si el senador Manuel Añorve quiso venir a congraciarse con Astudillo, resolviéndole el entuerto del dinero, se equivocó. Nada más sano que las entidades y los municipios sean corresponsables de la estrategia de seguridad, ya no como un tema de apoyo al gobierno federal, sino como el cumplimiento de una obligación para brindar seguridad a sus gobernados.

No olvidemos que una de las principales críticas que se ha hecho a los gobiernos estatales es que han dejado pasar el tiempo y nunca prepararon ni capacitaron policías capaces de enfrentar el crimen organizado. En una reunión nacional el ex presidente Felipe Calderón hizo este tipo de reclamos, argumentando que por eso falló su estrategia de seguridad. El senador de Morena, Ricardo Monreal, criticó que distintas autoridades como presidentes municipales e incluso gobernadores, que solicitaban apoyo a través del gobierno federal, de las Fuerzas Armadas, no contribuían con ningún recurso para combatir la criminalidad de su estado.

El gobernador dijo ayer algo importante: que el estado apoya con combustible la actividad de la Policía Federal, y que podrá hacer lo mismo con la Guardia Nacional.

Por fortuna, Astudillo ha demostrado prudencia y decoro en muchos aspectos en donde sus antecesores fallaron. Con razón el presidente de la República lo ve con buenos ojos, porque no tiene que estar batallando con un vivales que lo único que quiere es ahorrarse dinero a costa de la seguridad del pueblo.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

China, el sueño guajiro del titular de SECTUR

Mis estimados, les tengo dos noticias, una buena y una mala. Iniciamos con la primera, les cuento que siguen llegando turistas a los destinos del estado de Guerrero; Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo, son puertos que los vacacionistas eligen para deleitarse en sus playas, pero también son los puertos más criticados por el flagelo de la criminalidad y abusos diversos por los prestadores de servicios turísticos. Siempre hay prietos en el arroz, y nunca salen a la perfección las cosas; no obstante, las autoridades han trabajado en la seguridad de las siete regiones del estado de Guerrero. Incluso, el gobernador Héctor Astudillo Flores se reunió con el General Juan Manuel Rico Gómez, comandante de la IX Región Militar, y autoridades de los tres órdenes de gobierno, con quienes llevaron a cabo la sesión de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz en la Zona Norte. El mandatario anunció que la Semana Santa representa la mejor temporada turística para Taxco de Alarcón, pero nosotros, agregamos, que la Semana Santa es la mejor temporada para todos los destinos del estado de Guerrero, y vaya que son 44 los municipios con vocación turística en la entidad suriana.

Sin embargo, el mandatario eligió a Taxco de Alarcón por el turismo religioso que en estas fechas llega al Pueblo Mágico, por tradiciones. Hasta 30 mil visitantes arriban a Taxco en estos días para celebrar la Semana Santa.

El gobernador indicó que la mesa de coordinación de seguridad para los turistas y demás personas, revisó el operativo que será coordinado por fuerzas federales, estatales y municipales, que serán los responsables de brindar seguridad a los visitantes y ciudadanía.

Ahora bien, aclaremos que la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, también está al tanto de la Zona Centro, Acapulco, Costa Chica, Costa Grande, Tierra Caliente y Sierras, y no sólo de la Zona Norte. Sólo se eligió Taxco como sede de la reunión.

El mandatario estatal sabe cómo masca la iguana en cada región y municipio del estado suriano. Conoce a cada lugar y se da cuenta que se cuecen bien aparte los guerrerenses. Y hoy más que nunca deben incluir a todos los destinos a un control de seguridad muy riguroso, pues no pueden tapar el sol con un dedo, o negar que hay violencia en las regiones.

Para muestras un botón: A Ixtapa-Zihuatanejo siguen llegando turistas nacionales de diferentes estados del país; sin embargo, también hay malas noticias, pues algunos vacacionistas revelan que hay delincuentes en la vía asaltando, aunque no ubican el lugar para saber si los robaron en zona guerrerense o en territorio michoacano.

Es muy lamentable escuchar esos hechos, porque si bien es cierto que los turistas minimizan la agresión, pues dijeron que no sufrieron golpes ni les quitaron su auto, sólo dinero y celulares, señalaron que tienen miedo de regresar por la misma carretera. ¡Me lleva la que me trajo!

¿Pero qué nos pasa, señores? En serio que estos sucesos dan coraje e impotencia. El gobierno tiene ubicados esos focos rojos, en donde estos criminales se colocan para asaltar a los visitantes. Esto sucede en cada ciclo vacacional y no hay manera de corregir estos hechos delictivos que dañan al puerto turístico.

Pero aun con todos esos negativos, los turistas siguen llegando a Ixtapa-Zihuatanejo. Pedimos que las autoridades de los tres órdenes de gobierno tomen cartas en este asunto.

En otro tema mis estimados, les cuento que el secretario de Turismo federal, Miguel Torruco Marqués, de plano no da pie con bola en la SECTUR. Y la mera verdad, al paso que va, dudo que enderece el barco; al contrario, éste continuará chueco, a la deriva, sin rumbo fijo, pues.

Resulta que el secretario de Turismo pondrá en marcha en China la estrategia turística “Toca Puertas”, como parte de los nuevos planes de promoción al sector. Torruco Marqués insiste en que la idea de su estrategia de promoción en China, es porque en esa nación existe un elevado número de turistas con buen poder adquisitivo, a los que van a buscar para acercarlos a México.

China -repitió Miguel Torruco, cuenta con un potencial de 124 millones de turistas, de los cuales 22 millones son de muy alto poder adquisitivo, y agregó: “De acuerdo a cifras oficiales más recientes, México recibió 135 mil turistas de China en 2018”.

Entonces se alegró el secretario de Turismo, diciendo que podemos recibir hasta 44.8 millones de turistas en general, en 2019.

Buena la actitud, don Miguel Torruco, lástima que con buenos deseos no se alcanzan las metas.

Siguió soñando sueños guajiros el titular de SECTUR y mencionó que se dio cuenta del potencial de los chinos en los últimos meses que trabajaron con operadores de viajes de ese país. Y fue en el Tianguis Turístico donde conocieron los funcionarios del ramo a los asiáticos y se dieron cuenta del potencial financiero de esa nación en turismo; sin embargo, a los millonarios chinos les gusta, lo bueno, bonito y barato. Y no vienen ni invierten en un destino que tiene problemas de inseguridad, son miedosos; de hecho, por eso se fueron del estado de Guerrero, había muchos de ellos invirtiendo en varias regiones del estado, pero se fueron.

También es cierto que a los chinos les interesan varias franjas del estado suriano. Hace años que andan tras las minas del estado de Guerrero, pero en este caso hablamos de turistas chinos que quieren venir a vacacionar, a gastar su dinero, a traernos yenes, no a llevarse dólares.

Ellos nunca visitan un destino de playa, sin llevarse arena a su país, y después vuelven y compran. A ellos les encantan las zonas arqueológicas del país, no duden que al rato sea de ellos. También les encantan las playas de la entidad suriana, sobre todo las que conservan áreas naturales, zonas de montañas, bosques. A ellos les gusta ese ambiente y la entidad suriana afortunadamente cuenta con esos requisitos que les encanta a los asiáticos. Y sean turistas o inversionistas, bien pronto los vamos a ver por estos rumbos con sus ojitos rasgados, abriéndolos de más de pura emoción al ver el bello océano en esta región de Costa Grande.

Sin duda que son buenas noticias que regresen los asiáticos al estado de Guerrero. Es cierto que su poder adquisitivo es muy alto, hasta para comprar Ixtapa-Zihuatanejo con todo y zihuatanejenses. Jejeje. Nomás que no están en venta. ¡Es broma, mis estimados!

Pero sin el afán de echar a perder la motivación del titular de la SECTUR, Miguel Torruco, nuestro México lindo y querido sigue siendo inseguro, violentado y a los chinos no los va a engañar, pues ellos conocen bien cómo masca la iguana por estos rumbos, pues están al tanto del estado Guerrero y los problemas que arrastra; y tal vez regresaron porque tienen cariño a los guerrerenses, ya que les gusta la entidad suriana. Como sea, bienvenidos chinitos.

Y ¿qué creen mis estimados? Me voy de vacaciones y bien merecidas, ¿eh? Jejeje. Deseo que disfruten sus días de asueto, pues esta escribidora disfrutará al máximo los días de descanso. Si Dios permite nos leemos el lunes. Diviértanse mucho pero sin excesos, por favor, y coman frutas y verduras. Jojojo. ¡Ah!, cuiden a los turistas y a los niños. ¡Sean felices, en familia!

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