SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

¿Vuelve el programa de estancias infantiles? Con la noticia reciente del senador Manuel Añorve Baños, en el sentido de que 5 estancias de Guerrero ganaron un amparo para dejar sin efecto la disposición del gobierno federal, que ordenó eliminar el subsidio a estos centros que dependían de la Sedesol, pues parece que sí

Con esta decisión, según explicó Añorve Baños, la administración de Andrés Manuel López Obrador se vería obligada a volver a entregar las becas de los niños bajo cuidados infantiles, dejando sin efecto la orden de modificar el desarrollo de este programa.

Y es que hay que ser claros: el programa no se eliminó, existe. Lo que se modificó fue la modalidad de entrega del recurso, que ahora se hace directamente a los padres de los menores, vía una tarjeta bancaria, para dejarlos en libertad de contratar estos servicios –que obviamente ya sin el subsidio directo pasaron a ser privados- o bien contratar por su cuenta a quien se los cuidara, sobre todo algún familiar.

Esta decisión la tomó el gobierno federal, al detectarse que el programa tenía un alto grado de corrupción, pues al menos 100 mil niños que estaban como beneficiarios o no existían, o no estaban recibiendo el servicio, y sólo se les enlistaba para poder cobrar la beca.

Añorve está asesorando a las inconformes, y 5 de ellos ya tienen el beneficio de un amparo. Tiene, además, otras demandas de amparo colectivas y otras muchas individuales, con lo cual se espera que se creen las condiciones para obligar al gobierno federal, al menos en estos casos, a entregar las becas de manera directa a las estancias.

Pero al margen del resultado de esta pelea legal, sería bueno que se reconsiderara la posibilidad de volver al esquema anterior. No porque las estancias lo merezcan o se les tenga que financiar por ley, sino porque el programa está haciendo agua y han cientos o miles de niños en el abandono, por la falta de conciencia de sus madres.

¿A qué me refiero? Que ya es algo público que la mayoría de ellas no está contratando los servicios de guardería para sus hijos, pese a que les pagan por ello. Y, al contrario, se están quedando con las becas y las están usando para sus asuntos personales, como cubrir deudas, comprar artículos personales, gastar en cosas innecesarias, e incluso para sostener vicios, pero menos para pagar por el cuidado de sus hijos.

Vaya, en lo personal conozco casos en que las madres fueron a botar a sus hijos con las abuelas, pero ni siquiera comida aportan, o pañales, mucho menos son para pagar a sus madres el servicio de cuidados de sus bebés.

El caso es verdaderamente doloroso y alarmante. Con el nuevo esquema, las abuelas tienen bajo sus espaldas una carga que no les corresponde llevar, y tampoco pueden aspirar a que les paguen, simplemente porque se trata de sus hijas y nietos, y se tiene la cultura de que en las familias todo se hace por amor, no por obligación, y mucho menos por paga.

La verdad es que esto es aberrante y no debe permitirse. Porque el resultado final será el de madres más irresponsables, más embarazos no planeados y no deseados, y abuelas maltratadas, así como mujeres más abusivas.

En contraparte, tendremos jóvenes criados por abuelas, desnutridos, violentos y sin amor, que es precisamente lo que el gobierno pretende evitar.

Eso es abuso. ¿O cómo llamarle a una mujer que teniendo una responsabilidad con sus hijos, va y los bota con la abuela, sin importarle si es anciana, si está enferma, si es pobre y no tiene para mantener una boca más?

Es patético esto y triste. Lo que debe hacer el gobierno es revertir el esquema, y someter a las estancias infantiles a un control muy estricto para evitar la corrupción.

Porque si de corrupción hablamos, se nos olvida que la sociedad también es corrupta.

Al menos las estancias están sujetas a supervisión. ¿Pero quién supervisará a las madres irresponsables? A estas parece que les dieron para ellas, no para sus hijos.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Se ahoga el Océano en plástico

“Hay suficiente en el mundo para las necesidades del hombre, pero no para su avaricia”: Mahatma Gandhi.

Mis estimados, hablar de mar y tierra es complicado; no hay lugar para señalar ningún acto deshonesto, pues todos hemos contribuido para su destrucción; sin embargo, es urgente tomar riendas del tema y contribuir por lo menos con un granito de arena; es decir, con la parte que nos corresponde aportar cada ciudadano para el cuidado de nuestras playas y la tierra, y con más razón los que tenemos la dicha de contar con mar en donde radicamos, pues es en los puertos donde estamos viendo el fin de la historia de este planeta.

No se necesita ser pescador para darse cuenta del punto crítico de la conservación del océano. El mar, mis estimados, es un termostato de nuestro clima y nos ofrece generosamente las riquezas de la creación.

El problema, sin embargo, es que estamos llegando al punto crítico de su conservación. El cambio climático amenaza el litoral y las zonas bajas densamente pobladas con consecuencias graves, que sólo el hombre se niega a ver. En primer lugar, se alteran las condiciones físicas del océano; añada también los químicos que contagian los ecosistemas, y muchos otros factores están detrás de una acelerada acidificación que lleva a la extinción de los arrecifes de coral, por ejemplo; plásticos, despojos y fertilizantes alteran el buen estado de salud del agua y las espacies que lo habitan.

Por los últimos reportes periodísticos sabemos que los ríos, por lo menos de la región Costa Grande, arroyos, esteros y lagunas, están secos y las que conservan un poco de agua están contaminadas y otros repletos de indumentarias viejas que sin conciencia arrojamos al arroyo para que se las lleve: colchones, estufas refrigeradores y hasta animales muertos avienta la gente al río. Y aunque en la zona del estado de Guerrero, la población vive de la pesca, no hemos sido capaces de cuidar el mar, nuestras playas bufan, exigen que ya no les arrojen más plásticos.

El mar está enojado, comentan los pescadores, pues no hay control en el mar, existe mucha explotación de la pesca ilegal y sobrepesca, el gobierno no se pone las pilas y no mete orden en ese espacio.

Otros pescadores revelan que, la neta, han sacado tortugas con pedazos de plásticos enredados en sus patas o en la cara y que los daña mucho. Algunas logran vivir, otras están muy afectadas y se mueren. “Hasta los pescados que sacamos tienen plástico en la panza, hay harto plástico en el mar, desde botellas y bolsas, latas, somos más cuches los humanos que los marranos”, dijeron.

Un artículo publicado por Alfredo Moscoso Martínez, expresa que según Ellen MacArhur, cada año ochos millones de toneladas de plástico acaban en los océanos; lo que quiere decir que cada minuto un camión repleto de basura se vierte en el mar, ¿qué tal? ¿No le parece aterrador, amable lector?

Tal vez por eso varias de las playas de México fueron inspeccionadas durante la primera semana de enero de 2018, y siete fueron declaradas no saludables por la acumulación de basura, colillas de cigarro, latas de cerveza, plásticos, tapas, entre otros desechos.

Los plásticos llegan al mar de diferentes formas: por tierra, cuando vamos a la playa y dejamos tiradas las botellas y bolsas de plástico, sean de agua o de refresco; también vasos desechables y de unicel, popotes, bolsas, latas de cerveza, colillas de cigarro. No lo van a creer, pero las personas inconscientes no son capaces de tirar su basura, la dejan en la playa y hasta dicen “que venga el gobierno y la recoja porque para eso pagamos impuestos”, y lo dejan regada en la playa; entonces sube la marea, llega la ola y la arrastra al mar. Lo vi con mis propios ojos, me dio mucha tristeza. Pero es lo que dicen las personas cuando les recriminas que tiren su basura; y no son turistas, son locales. ¡Qué ingratos! Bien pronto las consecuencias las pagaremos todos, aquí no hay ni ricos ni pobres, es parejo.

También las embarcaciones arrojan bolsas de Sabritas y botellas de refrescos y otros químicos como hidrocarburos, tal vez más dañinos que los plásticos, y estos son arrastrados mar adentro por las corrientes marinas.

Y así es como la basura viaja por el mar y afecta a una gran diversidad de especies marinas que hoy sabemos que son las que sufren las consecuencias por esta inundación de desechos.

Cuidemos nuestras playas juntos; al menos ustedes, mis estimados, no arrojen desechos, ni botellas de plástico a la calle, y menos los deje tirados en la arena, recójanlos y si es posible mejor ya no los consuman.

¿Y tú qué harás para ser parte de la solución?

Un funcionario del ayuntamiento de Acapulco dijo que ni con mil carros ni empleados recogiendo basura podremos acabar con el tiradero de deshechos que avienta la gente en la calle y playas, que había que involucrar a la sociedad para que todos pongan de su parte; es decir, que recojan su basura, que todos tienen que poner su grano de arena para medio controlar la porquería. ¡Charros, somos tan brutos!

Por otro lado, el cambio climático y el deshielo masivo de los polos tiene de cabeza al mundo científico, y la Organización de Naciones Unidas (ONU) lanzó el fin de semana una alarma mundial. Según los científico asesores de la ONU, el planeta está al borde del colapso y los gobiernos tienen sólo 12 años para tomar medidas urgentes para evitar un desastre mundial por culpa de cambio climático, pues según científicos estamos al portal de aumentar 3 grados en la temperatura de todo el planeta y sería desastroso para todo el mundo.

Para los científicos, sólo medio grado más de temperatura ya sería muy grave para el planeta; por eso las medidas deben ser urgentes con el fin de que le pongan freno a la temperatura global. Y no les falta razón a los científicos que prendieron todas las alarmas, pues ellos dicen que un amento de la temperatura de 2 grados terminaría acabando con todos los arrecifes de coral y un incremento 1.5 grados los reduciría en un 70 por ciento. Además, el  nivel del mar aumentaría de 10 centímetros, pues pasaría de 1.5 a 2 grados en Plata Blanca, lo cual implicaría que 10 millones de personas más están expuestas a inundaciones. El océano se vería afectado, así como la capacidad de producción de arroz, maíz y trigo, con consecuencias catastróficas en materia alimentaria en todo el mundo, sin contar con prevalencia de enfermedades como el dengue y malaria.

En su informe, la Organización de Naciones Unidas (ONU), de manera urgente pide a las naciones del mundo comenzar a disminuir las emisiones de bióxido de carbono en un 45 por ciento para el año 2030, y para el 2050 no debe existir nada; es decir, hay que empezar a comprar menos carne, leche, queso y mantequilla, y más alientos de temporada. También debemos comenzar a conducir automóviles eléctricos. Usar la bicicleta o caminar para desplazamientos cortos. Usar trenes y autobuses en lugar de aviones, entre otras medidas. ¡Uuufff! Qué bueno, al cabo que me dan miedo los aviones, jejeje.

Donde voy a sufrir es con la carne y queso, ahí sí va a torce la puerca el rabo. Porque quién sabe si lo aguante por mucho tiempo mi panza.

En otro tema mis estimados, les cuento que el puerto de Ixtapa-Zihuatanejo estuvo repleto de turistas este fin de semana. Rebasó todas las expectativas con un 90 por ciento de ocupación hotelera que atrajo el evento del ASTriatlón Ixtapa-Zihuatanejo 2019. Y la Calentona2019, torneo infantil, los participantes fueron niños. Esta es una actividad infantil muy bonita, en la que los niños hijos de pescadores son los anfitriones, así como los maestros de los otros niños, aunque también sus padres participaron sobre todo en su cuidado. “Felicidades a los ganadores”.

Enhorabuena, señores. Este evento une a la familia, pues los niños jamás olvidan esos momentos.

Y aunque a varios les moleste el reconocimiento a las autoridades municipales que encabeza el presidente Jorge Sánchez Allec, es bueno reconocerles el trabajo porque al sector infantil no es importante para ninguna autoridad, todos los apoyos son para los sectores que aportan votos; por eso los niños se sienten desplazados y estos eventos los motivan y los integran a la sociedad, los hacen importantes.            

Editorial

Pobres animalitos

Desde el púlpito de la mañanera el presidente Andrés Manuel López Obrador pontifica: Los neoliberales “pusieron de moda una frase: ‘Enseña a pescar, no regales el pez’. ¿Cuántas veces usaron esto? Claro que hay que enseñar a pescar, pero también la justicia es atender a la gente humilde, a la gente pobre. Esa es la función del gobierno. Hasta los animalitos -que tienen sentimientos, ya está demostrado-ni modo que se le diga a una mascota: ‘A ver, vete a buscar tu alimento.’ Se les tiene que dar alimento, sí, pero en la concepción neoliberal todo eso es populismo, paternalismo”.

         En realidad la frase “Si das pescado a un hombre hambriento, lo nutres durante una jornada; si le enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida” es anterior al neoliberalismo. Algunos se la han atribuido a Lao Tse, el legendario filósofo chino de los siglos VI al IV antes de Cristo, pero la primera aparición documentada está en un escrito de Anne Ritchie, la hija de William Thackeray, en la Inglaterra del siglo XIX. De cualquier manera es antes del neoliberalismo.

         La idea, sin embargo, es lo importante. López Obrador sostiene que la función del gobierno es “atender a la gente humilde, a la gente pobre”. Los pobres son como “animalitos” que no pueden alimentarse por sí mismos. La verdad, sin embargo, es que la caridad no acaba con la pobreza, ni siquiera la disminuye. Por lo contrario, la vuelve permanente ya que genera incentivos para su preservación.

En México hemos tenido programas sociales cada vez más amplios y generosos. En 1994 el gobierno federal gastó 15,888 millones de pesos en programas contra la pobreza; para 2012 erogó 310,302 millones (“Informe de gobierno 2013”, apéndice estadístico, p. 69), un aumento de casi 20 veces. La pobreza, sin embargo, apenas bajó de 52.4 a 52.3 por ciento de la población económicamente activa (Coneval).

Dambisa Moyo, una brillante autora originaria de Zambia, ha documentado que la ayuda internacional no solo no genera riqueza sino la inhibe. Las donaciones internacionales impiden la formación de capital privado y solo enriquecen a las élites locales. “¿Han ayudado más de un billón de dólares en ayuda en las últimas décadas a África? No, de hecho. Los receptores de ayuda están peor, mucho peor” (Dead Aid)

         Cuando López Obrador habla de los pobres como animalitos que no pueden cuidarse a sí mismos se refiere a las mascotas, que accostumbradas a vivir sin libertad no tienen efectivamente forma de alimentarse o de sobrevivir por sí mismas. Pero los animales en libertad lo hacen de manera admirable. No necesitan dueños.

         Por eso preocupa la visión de López Obrador, quien no quiere a ciudadanos con libertad y capacidad económica, sino a mascotas dependientes que tengan que permanecer toda la vida bajo la dependencia del ogro filantrópico. “Tratan de resolver el problema de la pobreza. manteniendo vivos a los pobres -escribía Oscar Wilde en El alma del hombre bajo el socialismo–. Pero esta no es una solución; es agravar la dificultad.”

Quizá el propósito político no es eliminar la pobreza sino conservarla. Si a los pobres les das dinero, como animalitos dependientes, siempre estarán agradecidos y votarán por ti. Si los haces independientes, como los animales en la selva, sentirán la libertad de votar por quien se les antoje.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Ixtapa-Zihuatanejo fue sede de la Reunión Nacional de Protección Civil, en la que se marcaron los lineamientos de prevención para la temporada de lluvias que ya comenzó en el país, y que se prolongará hasta el mes de octubre.

Asistieron titulares de Protección Civil de todas las entidades del país y de las unidades municipales, que atendieron a dicha convocatoria.

Pero las noticias fueron inquietantes: Se esperan 33 ciclones tropicales en esta temporada 2019, 6 más que los registrados como media histórica en el Océano Pacífico como en el Golfo de México.

La Comisión Nacional del Agua especificó durante el evento que espera que en esta temporada, para el Océano Pacífico, se esperan 8 tormentas tropicales, 5 huracanes categoría 1 y 2, así como 6 huracanes mayores a categoría 3.

En el caso del Océano Atlántico se esperan 6 tormentas tropicales, 5 huracanes de categoría 1 y 2 así como tres de categoría superior a 3.

En total, la directora de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jiménez, dio a conocer que para este 2019 se esperan 33 ciclones tropicales, seis por arriba del promedio histórico. De estos, 19 serán en el Océano Pacífico y 14 en el Atlántico; siendo probable que de 4 a 6 impacten directamente en el país.

Y ante este desastroso panorama, ¿qué procede? Bueno, como siempre, no nos queda más que afinar los protocolos de información hacia la población, para que esté enterada del curso de los meteoros, y pueda tomar medidas de precaución.

Es el clásico esquema de control de daños, que incluye actividades antes, durante y después del desastre.

La idea es que al menos las vidas humanas se salven, y los daños materiales sean menores.

El trabajo conjunto entre las diferentes dependencias de gobierno implicadas en la prevención, es vital. La Coordinación Nacional de Protección Civil, emite recomendaciones para que estos fenómenos tengan menores consecuencias, y en estados y municipios deben trabajar en consonancia.

¿Pero a qué se debe que los ciclones y tormentas sean cada vez más en número y mayores en su capacidad destructiva? Por muchos años los científicos no se ponían de acuerdo, y hasta llegaron a decir que el calentamiento global no era un factor determinante para ello, pero recientemente aceptaron que la elevación de las temperaturas de la tierra no sólo tiene relación con esas variables, sino también a que el mayor número de meteoros que antes se gestaban y desarrollaban en los océanos, sin tocar tierra, ahora invariablemente llegan a las costas de los continentes, con efectos devastadores.

Ante el calentamiento de la temperatura marítima, dicen, las depresiones tropicales invariablemente se convierten en tormentas tropicales, y éstas de manera casi inmediata se desarrollan como huracanes.

Incluso en los últimos dos años, nos ha tocado ver cosas inusitadas, como que los huracanes de un día para otro ya son categoría 5, y varios de ellos tocaron tierra con esa magnitud en el Atlántico, uno seguido de otro, sin que nadie los detuviera.

Los amantes de las teorías conspiracionistas señalan que estos ciclones son “provocados” por las élites, para exterminar al mayor número de personas, manipulando la naturaleza, e incluso para someter a gobiernos indeseables, provocando desastres. Quién sabe, el caso es que el destino nos alcanza inexorablemente.

Pero es el cambio climático la causa recurrente en este tipo de fenómenos. Valérie Masson-Delmotte, miembro del GIEC, grupo de referencia sobre el clima a nivel mundial, explica: “Cuanto mayor es la temperatura del agua y el nivel de humedad, mayor puede ser la intensidad del ciclón. Ahora bien, estos dos elementos son más intensos debido al aumento del efecto invernadero. Consideramos que hay un 7% de humedad más en la atmósfera por cada grado de calentamiento”, precisa.

Ante hechos consumados, ya poco podemos hacer más que soportar esta nueva realidad, y adaptarnos a estas nuevas condiciones climatológicas. Desde la tragedia de Ingrid y Manuel, en Guerrero, los protocolos de protección civil cambiaron radicalmente, de modo que ahora ante la presencia de una inofensiva depresión tropical se suspenden clases. Pero más vale así, a estar como estuvimos aquella noche mexicana de septiembre de 2013, cuando mientras la clase política departía después del Grito de Independencia, la entidad se inundaba, sus cerros se desgajaban y sus puentes se desplomaban.

Vale la pena que desde los municipios se incrementen los trabajos de prevención, no sólo para casos de tormentas y ciclones, sino para todo tipo de desastres. El incremento de los incendios en la entidad en las últimas dos semanas, nos remitió a la inexistencia de brigadas de voluntarios socorristas, hasta el nivel comunidad.

Ese vacío debe resolverse,  y ojalá que los gobiernos municipales hagan algo al respecto, en lugar de tener a las oficinas de Protección Civil como membrete.

Editorial

Lo bueno de AMLO

¿Nada de lo que hace López Obrador te gusta? La pregunta se la plantean con frecuencia lectores y radioescuchas que consideran que soy demasiado crítico del actual gobierno, aunque lo curioso es que nadie me hacía esta pregunta cuando cuestionaba las políticas de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón o sus otros predecesores.

         La verdad es que sí encuentro cosas positivas en el actual presidente. La primera, y más notable, es que me parece un hombre honesto. Lo más notable de la controversia en redes sociales sobre sus zapatos sin bolear es que nunca habríamos tenido esta discusión acerca de otros mandatarios. La Presidencia de la República tenía un presupuesto generoso para proveer las necesidades de vestuario del primer mandatario y también, por supuesto, de la primera dama.

         El presidente ha mejorado mucho la forma en que se viste. Ya no repite trajes ni corbatas, mientras que sus guayaberas son mucho más finas que antes, pero siempre me da la impresión de que los sacos le quedan un poco grandes y que sí, a veces, trae los zapatos sin bolear. Quizá está demasiado ocupado en otras cosas y no le gusta pedir a alguien más que los bolee para él.

         En un país en el que muchos políticos llenan los restaurantes de lujo y piden los platillos y los vinos más caros, y en el que adquieren residencias en los barrios más exclusivos o en Houston, López Obrador siempre me ha parecido un hombre moderado en sus gustos y adquisiciones. En ese sentido es una bocanada de aire fresco.

         Es muy claro que López Obrador, a quien he entrevistado desde los tiempos del “cerco informativo”, y yo pensamos de formas muy distintas. Yo soy un liberal en el sentido clásico de la palabra. Creo en “la libertad y la tolerancia en la vida de una sociedad” y suscribo la “doctrina política que postula la libertad individual y social en lo político y la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando en estos terrenos la intervención del Estado y de los poderes públicos”. Son las definiciones del Diccionario de la Real Academia Española. El presidente se dice liberal, pero es más bien estatista, ya que defiende la intervención del Estado en la economía, y conservador, pues considera que el liberalismo ha promovido la desintegración de las familias y que el Estado debe promover una constitución moral para la sociedad.

         Pero López Obrador fue electo presidente en un proceso democrático y le toca, por lo tanto, impulsar un programa político y económico que refleja el sentir de los mexicanos, que como los ciudadanos de tantos otros países del mundo se han mostrado cansados de las políticas liberales. Mucho me gustaría que López Obrador entendiera que ha sido electo presidente de todos los mexicanos, y no de un grupo político en particular, pero es su prerrogativa gobernar como él quiere y la de un periodista de opinión expresar sus puntos de vista con libertad.

         Durante mucho tiempo sufrí presiones en los medios en que trabajo para justificar las entrevistas que le hacía a López Obrador. Hoy él ya no me concede entrevistas y quizá lo entiendo, no es el primer político que reacciona así al llegar al poder. Pero al contrario de lo que muchos suponen, le deseo el mejor de los éxitos. No coincido con muchas de sus políticas, pero el trabajo de un periodista de opinión es cuestionar lo que considera como errores en las estrategias públicas.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

En México, 6 de cada 10 niñas y niños menores de 14 años han experimentado algún método de disciplina violenta. Es común que los padres recurran a los golpes para disciplinarlas, sembrando en ellos rebelión.

En el mundo actual, estos métodos que usaron nuestras madres con nosotros, como la chancla y la vara, ya no funcionan. Pero no porque hayan pasado de moda, sino porque los padres actuales perdieron de vista el motivo de la disciplina, y se exceden hasta incluso matar a sus menores, o lastimarlos gravemente.

En nuestros tiempos, sólo los desvergonzados necesitaban de la chancla, porque la mayoría ya habíamos aprendido que no podíamos traspasar ciertos límites, sin recibir el clásico chanclazo. Y como era el método de todas las familias, nadie ponía objeción.

Otro motivo por lo que el método de la vara de corrección ya no funciona, es por la insana rebelión que traen los hijos casi como marca de nacimiento. Una disculpa pero esto es real. Basta ir a una reunión de familias, para entender que los padres ya no educan a sus hijos. Estos hacen lo que quieren: gritan, corren, saltan, tiran basura, y si los corrigen contestan airados. Concretamente, actúan sin ningún temor hacia sus progenitores. Los padres, ante la afrenta, se hacen los desentendidos, no vaya a ser que les tomen fotos nalgueando a sus hijos, o dándoles el chanclazo.

La mayoría se tira al piso y hace rabietas cuando se les corrige verbalmente o cuando se les niega algo que piden en ese momento de manera exigente. Incluso hay algunos que se golpean contra el piso o contra las paredes, y hasta se golpean con sus propias manos. Otros contestan con groserías marca llorarás, sin que los padres puedan hacer algo al respecto.

¡Esto es tan pero tan lamentable! ¡Cuántos de estos episodios hemos visto! Y no es que los niños de hoy sean distintos a los de nuestra época. Lo que ha cambiado es la manera de educarlos, y podemos decir que nuestros padres –si bien fueron rigurosos-, estuvieron en lo correcto porque hicieron de nosotros gente de bien. Pero nosotros fracasamos, porque fue precisamente nuestra generación, la de los 40 y los 30 años, la que está fracasando, al grado de que hay madres que ya perdieron a sus hijos por la violencia, las drogas, la vida en la calle, etcétera. Estos padres renunciaron demasiado pronto a educar a sus hijos, y se los dejaron al sistema político, que prohíbe los procesos de disciplina porque los considera violentos. Y cuando esos hijos que nunca fueron corregidos se convierten en un problema social, entonces los estigmatizan, los encarcelan, o los van a recoger a la calle, acribillados.

Se habla de desintegración familiar como la causa de todos estos problemas. Y es cierto que el aumento de los hogares monoparentales, el alarmante incremento de los embarazos en adolescentes, son algo grave, pero no son la causa principal. Al contrario, el hecho de que haya hijos varones que embarazan a las mujeres y las dejan, y a que haya niñas embarazándose, es una consecuencia de la falta de educación en el hogar.

Antes, hasta los profesores tenían derecho a corregirnos. Hoy, si poquito les alzan la voz a nuestros hijos, vamos a enfrentarlos y a acusarlos por violencia.

Insisto que es necesario revisar los métodos de disciplina de los hijos, generación que está siendo educada por la realidad virtual.

Decían nuestros padres que el que no oye consejo, no llega a viejo. Y que según el tamaño es la vara. Recordemos que el principal fracaso social de los Estados Unidos comenzó precisamente cuando el gobierno comenzó a prohibir la disciplina en los hogares, y aleccionaron a los hijos para denunciar a sus padres, quienes por miedo a la cárcel, dejaron de disciplinar a sus hijos.

Hoy por hoy, el vecino país es el más grande consumidor de drogas y alcohol, y número uno en asesinatos masivos por parte de jóvenes que nunca aprendieron a dominar la frustración, y acostumbrados a tenerlo todo, aunque para ello sus padres se contramataran trabajando.

Esos altos niveles de adicción nos arrastraron. La siembra y trasiego de estupefacientes en México se debe, precisamente, al gran mercado de consumo que hay en el vecino país.

Acoso, valor, solidaridad

Eduardo R. Huchim

La falta de abasto oportuno de gasolina, como consecuencia del combate al robo a Petróleos Mexicanos, ha generado irritación y duras críticas al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero también ha producido reacciones de respaldo al Presidente y de solidaridad social encomiable.

López Obrador está siendo sometido a críticas y descalificaciones -no sólo por el tema de gasolina- que no recuerdo yo en ningún sexenio anterior. Severos artículos de opinión, hirientes cartones, señalamientos de ineptitud y acusaciones sin sustento de actores políticos han constituido una suerte de acoso al nuevo gobierno. Es un acoso que -conviene tenerlo presente- a veces nubla la crítica sensata y fundada que también se ha manifestado y que debe tener la atención debida del mandatario y su gabinete.

En la relación gobierno-medios, la rudeza también ha estado en los terrenos gubernamentales. Las reacciones presidenciales no han sido precisamente las mejores. Pareciera que el Presidente aún no se convence de que la Jefatura del Estado mexicano -sin importar quién la ostente- posee una majestad republicana que lo obliga a la contención. A nadie conviene que el mandatario se suba al ring, aunque la ofensa y la calumnia sean irritantes. Hay maneras de refutar infundios e imprecisiones sin gritos ni sombrerazos, como gusta decir AMLO.

En la coyuntura gasolinera, han proliferado también manifestaciones diversas de solidaridad, se ha hecho patente la resignada paciencia ante el desabasto, paciencia hija de la convicción de que es necesario frenar el robo de combustible (“Hay que atorarle”, decía Carla Hernández en un video mientras hacía fila de tres cuadras para abastecerse). Entre los apoyos institucionales descuellan el de Javier Corral en Chihuahua respaldando explícitamente y con hechos el combate emprendido por AMLO, así como la actividad de las pipas de propiedad privada transportando combustible.

Del mismo modo que no recuerdo antecedentes del acoso, tampoco recuerdo -después de Cárdenas- un respaldo semejante a un Presidente.

¿Que pudo planearse mejor el combate? Seguramente sí, bajo la premisa de que casi todo puede mejorarse. ¿Que el cierre de ductos no es solución? Quizá no, pero tampoco es menospreciable la reducción drástica del robo, que implica miles de millones de pesos. ¿Que debieron evitarse el desabasto masivo y los daños a personas y empresas? Sí. ¿Que pudo diseñarse una más efectiva política de comunicación? Sin duda.

Muchos de los críticos en la coyuntura actual centran su descalificación a quien ha emprendido este combate, López Obrador, pero dejan indemnes a sus antecesores omisos: Fox, Calderón y Peña. La inacción de los gobiernos panistas y la del sexenio de corrupción que encabezó Peña Nieto no han sido centro del análisis y el reproche.

Lo que muchos de los críticos no ven, está siendo muy claro para gran parte de la sociedad mexicana. El combate al “huachicoleo” implica una relevante dosis de valor personal y político que ya hubiéramos querido en sexenios anteriores. Con audacia, López Obrador ha puesto en juego buena parte de su capital político, su credibilidad, sus óptimas cifras en las encuestas e incluso su seguridad personal y familiar, para frenar una afrenta a la Nación que había sido soslayada, soterrada, ignorada por la clase política.

Esa afrenta no es sólo el que grupos de la delincuencia organizada roben a la Nación su riqueza de hidrocarburos. No. Desde mi perspectiva, el mal mayor es que ese despojo haya tenido y tenga la complicidad de funcionarios y políticos que no deben quedar impunes. Es exigible al gabinete que, en un plazo razonable, se ofrezcan resultados tangibles y medibles de esta etapa de un combate que muy probablemente será largo.

Si tales cosas no ocurren, el riesgo es el colapso de la confianza en AMLO que, a contrapelo de quienes le critican casi todo, hoy por hoy navega a toda vela. Los resultados de la encuesta de Reforma (11/01/19) son contundentes: 62% está de acuerdo con el cierre de ductos para combatir el robo a Pemex, 73% prefiere acabar con el robo de combustible, aunque no haya gasolina por un tiempo, y 42% culpa a Peña del problema. Otras mediciones apuntan en el mismo sentido.

El Presidente y su gobierno tienen el ineludible deber de corresponder a esa -para mí- conmovedora y rotunda confianza de las mayorías.

Editorial

AMLO, un deslinde necesario

A más de un año de haber acogido en las filas del partido Morena al dirigente minero, Napoleón Gómez Urrutia, el presidente Andrés Manuel López Obrador, clarificó la decisión de convertirlo en senador por lista.

Lo expuso en la conferencia de prensa, coloquialmente llamada “la mañanera”, del 7 de mayo, al declarar su desacuerdo con que estuviera exiliado a consecuencia de una persecución político-empresarial, tanto como para asimilar los costos políticos que, en su alocución, expuso al recordar que lo criticaron por esa inclusión.

Aunque el pasado 24 de abril Gómez Urrutia fue recibido en Palacio Nacional, al calor de las negociaciones por la reforma laboral, no hubo espaldarazo absoluto, pues el mensaje del 7 de mayo fue un deslinde contundente del mandatario hacia un personaje por el que sólo ha expresado solidaridad ante la persecución política, pero nunca respaldo político incondicional.

Una primera señal fue dada el 1 de mayo, cuando al acto de “reconciliación” en Palacio Nacional, la representación obrera recayó en el dirigente de la CTM, Carlos Aceves del Olmo –el sindicalismo oficialista mimetizado y acomodaticio de siempre– por ahora líder del Congreso del Trabajo, así como en Francisco Hernández Juárez, dirigente de los telefonistas y de la Unión Nacional de Trabajadores. Napoleón fue uno más entre muchos.

Ese 1 de mayo, López Obrador anunció el acuerdo para reiniciar el rescate de cuerpos en la mina Pasta de Conchos, asunto en el que empresa y sindicato no fueron incluidos, naturalmente, por tener una responsabilidad directa en lo ocurrido el 19 de febrero de 2006.

Gómez Urrutia ha querido reivindicar la recuperación de cuerpos en Pasta de Conchos, e inclusive, agradeció al mandatario la decisión. Pero el asunto fue un acuerdo entre la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde y los deudos, de la Organización Familia de Pasta de Conchos, resultado de un encuentro celebrado en Barroterán, Coahuila el 30 de abril.

Y eso fue lo que el 7 de mayo confirmó López Obrador, al decir que Grupo México, la empresa propietaria de la mina siniestrada, y el sindicato minero de Gómez Urrutia, no participarían en la mesa ni el eventual procedimiento de recuperación de cuerpos, pero que sería bienvenida su información.

Ahí mismo, López Obrador separó un tema de otro, a contrapelo de lo que ha intentado construir discursivamente Gómez Urrutia: en el pleito del sindicato con el magnate Germán Larrea, llamó a ambos a la reconciliación para reactivar la actividad económica en zonas mineras paradas por el conflicto, como Taxco.

Justo cuando ese conflicto se ubica en el centro de la beligerancia de Gómez Urrutia, el llamado presidencial supone la claudicación de la afrenta por la que debió irse del país durante 12 años.

Y, fue peor cuando López Obrador terminó por poner las cosas en su lugar:

“Si hay denuncias en proceso que se les dé curso. No porque estemos llamando a la reconciliación vamos a detener procesos legales pendientes por responsabilidad de quienes han cometido algún delito. Es buscar la reconciliación sin obstruir el trabajo de las autoridades judiciales. Si hay denuncias adelante. No establecemos relaciones de complicidad con nadie”.

Ese deslinde presidencial, era necesario.

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