Editorial

Trump, creado y derrotado por su personaje de lucha libre

Hace unas semanas, Heather Levi, autora de quizá la obra académica más importante sobre la lucha libre, habló en un coloquio sobre lucha libre y políticas populistas, centrándose en el caso de Donald Trump. Esa intervención despertó una serie de inquietudes que desarrollo en este texto, utilizando en varios pasajes argumentos de la antropóloga estadunidense.

Para empezar, Donald Trump ha participado en el negocio de la lucha libre de su país, al involucrarse lucrativamente en la organización de algunos Wrestlermania. Pero el hecho más significativo de esta relación es una serie de intervenciones que tuvo en la World Wrestling Entertainment (WWE), en 2007. Trump protagonizó el “Combate de millonarios” contra el dueño de la WWE, Vince McMahon. Cada uno de ellos apadrinaba a un luchador, quienes pelearon por rapar al magnate del bando opuesto. Se dice que el ahora presidente participó en la trama, añadiendo agresiones directas a McMahon, y también el mismo Trump recibió un castigo en el ring por parte de un luchador. En esta escenificación de pressing catch, como también se le llama a la lucha libre en EUA, Trump representaba al empresario noble que cuidaba a sus empleados, el técnico, y McMahon al patrón explotador, el rudo. Al final, como normalmente pasa, ganó el técnico y el dueño de la WWE perdió la cabellera en pleno cuadrilátero.

A diferencia de la lucha libre mexicana, la de EUA se ha preciado por un desarrollo más marcado del catch, del circo, de la escenificación; lo cual aprendió muy bien Trump o bien empató a la perfección con su personalidad. En su campaña presidencial, Trump utilizó todos los elementos del pressing catch como estrategia política. Para empezar, asumió el rol del rudo, descontento con las reglas establecidas, como una forma de causar empatía con los millones de estadunidenses que estaban cansados del “sistema” o se sentían hartos de él. Tal vez, en verdad eran beneficiarios del american way of life, pero Trump, con sus gestos excesivos, explotados hasta el paroxismo de su significación, los hizo sentir inconformes igual que él.

Hillary Clinton y los Demócratas nunca entendieron qué hacía Trump, ellos esperaban una contienda electoral, pero el magnate estaba jugando con otros símbolos, desarrollaba un discurso diferente para los políticos tradicionales. Con esta incógnita trascurrieron las semanas, Clinton nunca se subió al ring y perdió la contienda de manera estrepitosa. El show man lo había logrado. Enfrew, un luchador de aquel país, un día declaró: “Si el público reacciona de la forma que quiero, entonces sé que lo he hecho bien”.

Eso hizo Trump, jugó su rol de luchador, les sacó a millones de estadunidenses el rudo que llevan dentro, sus pasiones ocultas, las inmoralidades de la media nacional, ya sea por medio de la xenofobia, del racismo, el chauvinismo, la misógina o el machismo. Lo peor de cada estadunidense salió a votar. Tal como lo señala Barthes: “Los luchadores, hombres de gran experiencia, saben dirigir perfectamente los episodios espontáneos del combate hacia la imagen que el público se forma de los grandes temas maravillosos de su mitología.”

Paro de universidades

El miércoles 9 de octubre de esta semana, personal académico y trabajadores de supuestamente 30 universidades públicas, entre ellas la Universidad Autónoma de Chihuahua, realizaron un paro laboral a lo largo y ancho del país.

El paro laboral fue en primer término en protesta por las “restricciones presupuestales” del Gobierno federal al sistema de educación superior y en segundo lugar, en demanda de que se entregue a 9 universidades en situación de crisis financiera que no tienen ni para pagar sueldos la próxima quincena de Octubre y mucho menos sus prestaciones laborales y aguinaldo.

El líder de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (Conatu) que convocó y organizó esta suspensión de labores, dio a conocer la noche del día anterior, que habían sostenido ya una negociación con funcionarios federales de la Secretarías de Educación y de Hacienda, quienes les dijeron que “ya tenían una ruta de solución” para dar un apoyo extraordinario a las Universidades en bancarrota.

Asimismo, agregó que ya tenían programado una reunión con la Cámara de Diputados, la Conferencia Nacional de Gobernadores, funcionarios de Educación Superior y otras instancias, para llegar a un acuerdo presupuestario, antes de que se apruebe en noviembre.

No obstante ello, decidieron hacer el paro universitario, lo que el Presidente de la República en su conferencia mañanera calificó como un “chantaje”. “Aunque se pare el país –dijo– su Gobierno no va a estar a expensas de chantajes”. Señaló  empero que si la petición de más recursos por parte de las universidades es justa, sin duda se tiene que responder.

Ambas partes están en lo cierto, pero no en lo correcto. El Presidente dice que debe haber orden administrativo. “Nosotros somos simplemente administradores de los dineros del pueblo y tenemos que actuar con disciplina porque si se da dinero a diestra y siniestra pues entonces se caería en déficit y tendríamos que aumentar los impuestos, crear impuestos nuevos, decretar gasolinazos como era  antes, pedir prestado, aumentar la deuda, eso ya no”.

Reiteró que en su administración todos están obligados a actuar con austeridad (La Ley respectiva ya fue aprobada por la Cámara Baja el martes pasado), por lo que las Universidades no son la excepción.  “Si se puede hacer ahorros y priorizar, por ejemplo, considerar el pago de maestros, no gastos superfluos”. Los  impulsores del paro de universidades, por su parte, se hacen los occisos. Hasta ahora se quejan del presupuesto, cuando desde 2012 y 2013, se generó a nivel Nacional en la Educación Superior un colosal desorden administrativo y financiero y también graves actos de corrupción, privilegios y prebendas, como lo ilustraremos  más adelante.

Por ejemplo, la “Estafa Maestra” que tiene en prisión a la ex Secretaria de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) puso al descubierto que 9 universidades de diversas entidades, empezando por la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Autónoma del Carmen, Campeche, La Universidad Autónoma de Morelos, la Universidad Juárez de Tabasco y la Universidad Popular de Chontalpa, la Universidad Politécnica del Golfo de México, la Universidad Tecnológica de Tabasco y el Instituto Superior de Comalcalco, fueron comparsas y participes, del desvío de 7 mil 670 millones de pesos de las arcas públicas.

A los rectores de estas instituciones educativas en ese entonces, les destinaron mil millones de pesos, más un 10 por ciento o un 15 por ciento adicional de comisiones, para entregar contratos millonarios a 186 empresas “fantasmas”, 128 de las cuales,–se descubrió—no contaban con infraestructura, ni personalidad jurídica para brindar los servicios para las que fueron contratadas.

Son muy escasas las universidades públicas que han renovado sus programas educativos, metodología e investigación y se han enfocado a mejorar la calidad educativa de sus alumnos y capacidad de sus maestros. La inmensa mayoría de ellas permanecen ancladas al pasado, están supeditadas al gobierno en turno y no tienen otro interés que el de preservar ellos, sus amigos y familiares, sus canonjías y privilegios.

Estas vicisitudes y entuertos absurdos entre las Universidades y Gobiernos, me recuerdan una estrofa de una canción del famoso grupo musical Los Apson que a la letra dice. “Por eso estamos como estamos, Por eso nunca progresamos, Si tal parece que gozamos, Poner las cosas al Revés”.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Guerrero y sus vivencias trágicas

“No hay cheque que pueda comprar la confianza, ni saldo que te reviva.” Anónimo

Hace ya varias lunas, mis estimados, que el estado de Guerrero en materia de seguridad pública vive un deterioro enorme, que tristemente se hizo más evidente con la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl “Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, que también incluye el homicidio de seis personas.

Fue un cuadro oscuro y aterrador que a la fecha no logran esclarecer las autoridades y el suceso ha desencadenado una larga cadena de violaciones a los derechos de los deudos de esos estudiantes.

Sin embargo -y como si fuera maldición-, el estado suriano continúa sin rumbo en materia de seguridad, estigmatizado como un estado violento, con el mayor número de homicidios; y por su fuera poco, también ocupamos el sexto lugar en secuestros y extorsiones.

Un estuche de monerías es la entidad suriana, no en balde el gobernador Héctor Astudillo Flores, a escasos 13 días de cumplir cuatro años al frente del Poder Ejecutivo de Guerrero, reconoció que el estado aún tiene problemas en materia de seguridad y pobreza.

Sin duda que hace falta mucho en materia de seguridad en la entidad, el sol no se puede tapar con un dedo, existen problemas grandes de inseguridad y violencia que el gobernador reconoce que existen. Son problemas graves que no se han podido solucionar, pues el mismo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, reconoce que el problema de la inseguridad y violencia es más grave de lo que imaginaron. En este asunto, la Federación tiene una gran terea que resolver en conjunto con los gobernadores y presidentes municipales, cada quien desde su trinchera, ninguno se puede rajar, todos tienen que entrarle a tomar el toro por los cuernos, pues a estas alturas retroceder seria conceder camino.

Lo ocurrido con el paro del trasporte en Acapulco es preocupante, tanto para la autoridad como también para la sociedad. Simplemente porque el municipio de Acapulco es el que mantiene a la mayoría de guerrerenses; por tanto, si Acapulco se cae, se derrumba el estado en general. Por eso es preocupante lo ocurrido en el puerto el pasado sábado, y en lugar de verlo como algo ligero, es algo que debe poner en alerta a los tres órdenes de gobierno, pues el paro de transportistas apanicados por la violencia, no sólo dejó ver la ingobernabilidad de la presidenta de Acapulco, Adela Román Ocampo; que por cierto se escudó de los hechos de manera infantil, como si fueran un chiste.

Cuando le preguntaron sobre la suspensión del servicio del trasporte público en la zona poniente y de hospitales, la alcaldesa porteña en lugar de dar una contestación coherente, se justificó y responsabilizó al gobierno del estado de permitir que los trasportistas cancelaran el servicio, y añadió Román Ocampo que existe la posibilidad de que haya colusión entre esos grupos criminales y políticos, para desestabilizar su gobierno y dar un golpe de Estado blando al gobierno del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Se molestó mucho la alcaldesa porteña por la suspensión del servicio de trasporte, al grado de decir que si ella fuera gobernadora, les quitaría las concesiones a esos trasportistas que dejaron sin servicio a cientos de personas el pasado sábado.

En lugar de ver el fondo del problema porque la presidenta sabe bien de qué lado masca la iguana en ese sector, con relación al crimen organizado y las extorsiones, que sufren no sólo los transportistas sino también el comercio establecido y ambulante, la alcaldesa prefirió desviar la atención y pensar en un complot político.

Los acapulqueños cuentan vivencias trágicas en ese tema: muerte, dolor y llanto; ese es el destino si se hacen sordos y no dan la cuota. La presidenta lo sabe, pero no le conviene aceptar que no ha podido cumplir con sus gobernados en esa materia; y se entiende, porque si la Federación, con todo su poder económico y de recursos humanos, no puede hacer nada decisivo, pues mucho menos un alcalde.

Pero por lo menos la alcaldesa porteña debe solidarizarse con los sectores afectados del puerto, pues son muchos los verdugos que han sufrido a lo largo de los últimos 13 años. Y además, a varios trasportistas y comerciantes los han matado como viles animales, todo por no cumplir con el pago del recurso que exigen esos malvados; y tanto el trasporte como el comercio están hartos de tanto abuso.

 Hasta le salió barato a Román Ocampo, pues después de la 1 de la tarde los trasportistas restablecieron el servicio de transporte, pues en la redes se decía que el paro era indefinido y que no circularían hasta nuevo aviso.

Las benditas redes fueron las que publicaron el motivo de la suspensión del trasporte. Las autoridades trataron desviar el tema y dijeron que era asunto menor; sin embargo, señores, la mayoría de los problemas del puerto tienen que ver con la inseguridad que azota y afecta a todos los sectores.

El tema es más grave de lo que los funcionarios quieren hacer creer. Y mientras ellos (los gobernantes) ocultan la verdad, los criminales queman carros para fijar miedo y someter a la sociedad.

Este es un asunto preocupante, sin duda, mis estimados, sobre todo porque la alcaldesa Román Ocampo no da cabida a grupos políticos disidentes, que bien podrían aportar su trabajo y experiencia para el control del puerto. Pero ella no da su brazo a torcer; por el contrario, cada que puede avienta puños de tierra para terminar de sepultar al puerto. Se quiere comer sola el pastel, no obstante, los problemas que vive Acapulco requiere de la capacidad de varias personas, de un equipo integral. Esa no es obra de llaneros solitarios.

Entonces, la presidenta porteña debe dejar de lado los pleitos y señalamientos entre políticos, pues el poder sólo dura tres años, no es eterno, pues. Y soltar la pedrada por soltarla no lleva a ningún lado. Habría que recordarle a doña Adela que la política no se lleva con la soberbia, y en eso les ha puesto el ejemplo el presidente AMLO, quien es el jefe del Ejecutivo Federal. El mandatario ha insistido siempre en el respeto a la gente, escuchar y luego hablar. Un modelo que todo político debe tomar si quiere seguir en ese camino, porque de ahora en adelante ya no se aceptan políticos que sienten que no los merece el mundo, intocables y altaneros.

Lean un ejemplo de altanería. Lo dijo la alcaldesa porteña: “Si fuera gobernadora les quito las concesiones a los trasportistas”. ¿Qué tal? Nunca será gobernadora Román Ocampo con esa forma de pensar.

Ni hablar. Bien decía mi madre, que cada quien se labra su propia cruz.

Por cierto, para las personas que me preguntan para cuándo será el informe del gobernador Héctor Astudillo Flores, tengo entendido que es el 17 de octubre. El próximo jueves el mandatario estatal estará en el Congreso de Guerrero presentando su cuarto informe de gobierno.

Astudillo acepta que no ha sido fácil gobernar la entidad suriana, sobre todo lograr sus metas en materia de seguridad, aunque dijo que la seguridad es responsabilidad de todos, tanto de la Federación del gobernador y de los presidentes municipales. “Todos somos responsables del tema de la seguridad”, dijo. Y reconoció que falta mucho por resolver en esa materia, pero aseguró el gobernador, que en Guerrero hay gobernabilidad.

Es cierto que la inseguridad tiene locos a los funcionarios de los tres niveles de gobierno, porque no han podido controlar el azote. Aunque hemos dicho en este espacio que la inseguridad y violencia no es un tema estatal y municipal, es nacional y de allá debe venir la solución.

La violencia ha enlutado a casi todos los hogares mexicanos, de una forma u otra. La inseguridad es un tema crítico que tiene al país al borde de un colapso nacional, y negándolo no van a resolver nada, tienen que aceptar que los mexicanos vivimos momentos peligrosos y de gran incertidumbre que no sabemos hasta cuándo va a parar; y que sólo uniéndose los funcionarios con la sociedad podrán controlarlo, pues somos más lo que queremos vivir en paz. ¡Feliz semana, mis estimados!

Editorial

La venganza como motor

Una de las frases favoritas del Presidente López Obrador es que él no es rencoroso. Como todo buen político (aunque él odie que lo comparemos con otros) lo que niegan con mayor énfasis en su discurso es lo que están maquinando con mayor ahínco. Andrés Manuel no olvida el 2006; lo tare a colación cada vez que se enoja, cuando lo increpan, cuando le piden cuentas. Hasta ahora ha incapaz de hacer una revisión crítica de aquellos años y reconocer que la derrota tuvo más que ver con sus propios errores en campaña que con el desafuero, que fue en realidad fue el grave error de sus adversarios que al victimizarlo lo pusieron en los cuernos de la luna. Es incapaz de reconocer que el origen del video de las ligas no es el complot de sus adversarios para difundirlo (que sin duda lo hubo) sino la avaricia y falta de ética de sus colaboradores, particularmente del René Bejarano, hoy de regreso al poder gracias a la lealtad presidencial.

Todos los “enemigos” de aquellos años han ido cayendo uno a uno en procesos judiciales selectivos cuando no amañados. La indefendible Rosario Robles está en la cárcel no por porque se le haya probado los desvíos en la “Estafa Maestra” sino por un exceso del “juez sobrino”; A Carlos Humada lo retuvieron solo para recordarle que es persona non grata. Juan Collado y Diego Fernández de Cevallos, dos abogados que estuvieron detrás de la filtración y que ha cruzado el charco chapoteado en el lodazal, han sido acusados más con filtraciones que con pruebas y procesos legales. A Eduardo Medina Mora, en aquellos años director del Cisen que como hemos dicho el error inicial fue empecinamiento de Peña Nieto de hacerlo Ministro de la Corte, lo presionaron con el congelamiento de sus cuentas, las de sus hermanos y de las empresas de todos ellos para forzarlo a la renuncia y una vez consumada le dijeron “disculpe” (Mario Maldonado, “Así ahorcaron a Medina Mora” El Universal 10 de octubre).

Si algo no pude ser la justicia es selectiva. Cuando la inteligencia financiera se usa no para combatir al crimen organizado sino para chantajear enemigos políticos el derrotero es la guillotina de la revolución francesa. Eso no es justicia, es venganza. Venganza vil y vulgar, como la practicaban esos políticos a los que Andrés Manuel dice ser diferente.

El poder envilece, no a fulano o mengano, a tal o cual Presidente, envilece al ser humano y se manifiesta de múltiple maneras, desde la más común que es la incapacidad de escuchar opiniones divergentes hasta las más terrible que es la venganza y más aún convertir a ésta en el alimento del poder, en el motor del Gobierno cuando las cosas no salen bien.

Por ahí no es el cambio.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Morena se descompone. En el marco de su primera elección interna formal (las otras han sido por tómbola), al partido lópezobradorista se les hace bolas el engrudo, e incluso comienza a teñirse de violencia. Algo lamentable, por cierto.

Este fin de semana, el partido comenzó a elegir a sus consejeros en distritos y municipios, mediante asambleas. Pero en Jalisco y Veracruz, sobre todo, hubo hasta balazos. Gente armada llegó a las asambleas y disparó, con saldo de algunos heridos leves. La gente del partido está pidiendo la reposición de las asambleas que se suspendieron por la violencia.

Da escalofríos pensar que algo así suceda en el partido que gobierna el país, que es mayoría en el Congreso de la Unión, y que es el encargado de diseñar lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador llama La Cuarta Transformación. Y coincido con alguien que dijo que si no se ponen truchas los líderes del partido, si insisten en andarse quebrando las peinetas y sacándose la lengua, esto se convertirá en el Cuarto Infierno.

Los consejeros que están eligiendo en asambleas distritales son las personas que representarán a los morenistas en el Congreso Nacional, a celebrarse en noviembre próximo, cuando se elegirá al nuevo dirigente nacional.

La pelea está entre los lópezobradoristas Mario Delgado y Yeidkol Polevnsky; el monrealista Alejandro Rojas, y la consejera Bertha Lujan.

Por cierto, este fin de semana Alejandro Rojas incurrió en una pifia, pues divulgó que Yeidkol Polevnsky y Bertha Lujan estaban fuera de la contienda por la dirigencia nacional, porque los estatutos prohíben la reelección consecutiva.

Pero ayer domingo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aclaró que los derechos políticos de las damas mencionadas están a salvo, pues para ellas no aplica el nuevo estatuto, sino sólo para quienes serán electos en noviembre.

A partir del próximo proceso interno de Morena, quienes sean electos, estarán sujetos a lo que actualmente disponen sus estatutos; es decir, la reelección consecutiva hasta en dos ocasiones, “a excepción de quienes fueron electos en 2012 y 2015”.

Salvado el problema, la contienda parece reñida, sobre todo porque el famoso padrón de morenistas no aparece por ningún lado. Es tanto el sigilo con el que se están moviendo en el partido, que nomás no aparece el padrón completo. Hay gente que está y no aparece. Y hay quienes no están, pero sí aparecen.

Por lo tanto, los competidores están pidiendo certeza plena, o que se cambie la estrategia. Que en lugar de una elección interna general, que comienza por las asambleas distritales, se elija al próximo dirigente mediante una encuesta. Eso pide Mario Delgado.

Alejandro Rojas, por su parte, pide un acuerdo de unidad para evitar rupturas que puedan impactar en la elección inmediata, la de 2021.

No será nada fácil para los morenistas librar sus propias resistencias, ambiciones y desencuentros. Desde hace mucho que demostraron que son todo, menos el partido de la República amorosa de AMLO. Y tal vez por eso el presidente está pintando su raya muy claro, al grado de que amenazó con meter a la cárcel a todo servidor público que haga proselitismo por alguno de los aspirantes a dirigir el partido. Varias veces les ha dicho que el partido de Estado ya se acabó, y que no se inmiscuirá en la contienda.

Entonces, tienen que rascarse con sus propias uñas, porque el presidente no está dispuesto a hacerles la chamba, ni tampoco a ser la mano que mece la cuna de nadie, como sucedía en el viejo régimen.

Y si esto está sucediendo en entidades donde se observan que son más civilizados, ni imaginarnos lo que podría suceder en Guerrero. Lástima, porque la contienda interna de Morena, es la antesala de la siguiente elección. Quien resulte ganador, hará cascada hacia estados y municipios. Quien resulte perdedor, encabezará las disidencias y traiciones. Al tiempo.

El Castillo

Lilia Arellano

Con teatro lleno

El escenario se presenta bien adaptado, al mismo tiempo pueden escenificarse diversas farsas, salir a la luz  todo tipo de acontecimientos y para complacencia del público se montan escenas cómicas, no falta el drama y la comedia.

Así se pasa de la entrega de un carrujo de mota a la titular de Gobernación, sin mostrar ni un ápice de respeto por su cabeza resplandeciente de canas, por su edad, su condición física y hasta su posición política, a la parte dramática en la cual se sabe no habrá ningún Tratado con EU y Canadá sino hasta el mes próximo y eso si se sujetan las reformas laborales a las exigencias de los países en el norte del continente.

En otra esquina están los líderes de los sindicatos universitarios en paro, exigiendo no les hagan más recortes presupuestales a las instituciones de educación superior; hay 19 de ellos, y la gran mayoría de esas máximas casas de estudio están no sólo están quebradas sino endeudadas.

Estos movimientos fueron en su momento sello de los empeñados en lograr una regeneración nacional; pero ahora, y desde la máxima silla de poder ubicada en Palacio Nacional, ya las cosas no pueden verse igual y mucho menos aplaudirse fuera o dentro del foro montado.

No hubo mariachis para celebrar en la Cámara de Diputados el aniversario de Quintana Roo, aunque si se vio, en los ensayos de la presentación del miércoles, al legislador quintanarroense Jesús Pool recordar fue un 8 de octubre de 1974 cuando se logró erigir en Estado Libre y Soberano a la entidad, años más tarde señalada por ser la de mayor atractivo y derramas turística en el país.

En esos preparativos aparecieron, gordita en mano, los trabajadores del volante a quienes se les indicó salieran por la puerta de emergencia en virtud de no tener respuestas inmediatas, por lo que habrán de esperar hasta el lunes próximo, cuando quienes dirigen la orquesta hubiesen estudiado partituras y legalidades.

La representación del 9 tuvo su momento de murmullos, y de entre ellos, sobresalió no hay futuro en las negociaciones para eliminar plataformas prestadoras de servicio de transporte.

Haciendo adecuaciones y correcciones aparecen los autores de diálogos, los causantes de tanta imbecilidad convertida en discursos.

“Debe cumplirse”, demanda una actriz, con la promesa de legalizar las drogas; y en ese momento aparecen los guerrerenses sembradores de amapola exponiendo la necesidad de quitarles de encima a las mafias, autorizando vendan su siembra de manera directa a los laboratorios de medicinas, a los ubicados en Alemania y en Estados Unidos, principalmente.

Por ella se escuchó, de entre el público, la llamada para establecer los precios de garantía y para la liberación de todo el campo mexicano con el fin de sembrar cuanto estupefaciente demande el mercado.

Pro yanquis se muestran felices de saber es desde Estados Unidos donde se pelean los incrementos salariales; y, obviamente, poco importa si se llega a otra alza que termine por liquidar cualquier suma depositada en garantía de pensiones por la simple y sencilla razón de establecer el mismo porcentaje de incremento a los ahorros al retirarse del mercado laboral.

No cabe duda de la intensidad con la cual se vive en México.

Los días tienen tiempo suficiente para ver cómo se desarrolla el acontecer en diversos campos y la forma en la cual van descubriéndose más y más fraudes, robos, traiciones, despojos.

Se les extiende manto protector a quienes cuentan con capitales suficientes para contratar despachos de abogados especialistas en cualquier tema, y se castiga con una severidad fuera de orden a los más débiles o a quienes, comparados, robaron muy poquito.

Finalmente -y para lograr ser feliz, feliz, feliz- se sabe que sí habrá un nuevo aeropuerto; además tendremos tren, uno para turistas. También habrá otra fuente de fabricación de gasolinas.

Los empresarios como Carlos Slim no verán nunca jamás rechazada su participación en licitaciones, las ganarán de todas… ¡todas! Y esto creará empleos muy bien pagados, no habrá explotación laboral ni límite de edad, mientras se tenga un cuerpo fuerte, para desempeñar tareas propias de los años mozos.

En contra de lo contemplado en el drama familiar de la familia Sosa, saldrán a dar las gracias ante los aplausos de todos los asistentes, los de dentro y los de fuera, integrantes de las grandes familias en el poder: los de Rutilio el de Chiapas, los López Hernández de Tabasco, los Alcalde incrustados en la Secretaría del Trabajo, en los sindicatos y en la ruta para dirigir Morena, y ni que decir de los Blanco, de los grandes aficionados al mundillo de las patadas.

Como México no hay dos ¿o sí?

Combate a la

Corrupción

El arranque de la 4T requirió de reformas constitucionales que permitieran configurar delitos que no estaban tipificados, además de contar con una verdadera separación de poderes y  las ganas de hacer las cosas.

José Oscar Valdez, titular de la Unidad de Análisis de Delitos Fiscales y Financieros, indicó que, de entrada, al inicio de la presente administración federal se renovó la Constitución para configurar la corrupción como delito, que no existía, porque de otra manera sería imposible procesar una denuncia basada en ese ilícito y en caso de que se presentara, cualquier ley secundaria la podría tirar.

José Oscar Valdez afirmó que México vive en una corrupción funcional, por lo que lo primero que se debe hacer para atacarla es trabajar en el andamiaje legal, ir con los abogados,  pues los despachos de abogados no litigan, negocian la ley.

Detalló que si no se hubiera trabajado en ese tema y en lugar de ello desde los primeros meses hubiera  encarcelado a funcionarios federales señalados de corruptos, ahora todos estarían libres y la Fiscalía General del Estado se encontraría en una grave crisis.

Otro punto fundamental, dijo, fue terminar con el amiguismo o influyentismo. Los ministerios públicos temían citar a declarar a funcionarios públicos o sus familiares porque en la pasada administración, la esposa de un senador fue citada a declarar por un tema legal, lo cual provocó que el responsable del citatorio fuera apercibido, incluso, obligado a pedir disculpas a la mujer, so pena de ser despedido.

Indicó que las carpetas de investigación en que trabaja al Fiscalía General de la República no son nuevas, ya estaban pero la extinta PGR no hizo nada, se quedó callada y prescribían los delitos.

Los especialistas indicaron que la 4T requería de bases para despegar, y en eso se trabajó durante los primeros meses.

La pirinola

Todos Ponen.- Sindicatos de trabajadores y académicos de 19 universidades autónomas decidieron irse a un paro en exigencia de recursos para poder seguir funcionando, consideran inaceptable recorte previsto en el Presupuesto de Egresos 2020.

La respuesta presidencial no se hizo esperar: no se aceptan estos chantajes y recibirán aumento igual al porcentaje inflacionario.

Marchas, paros, mítines molestan a quien los usan de trofeo.

La causa grave: el desdén por la Constitución

Nuestra Constitución es clara, las renuncias de quienes integran la Suprema Corte de Justicia únicamente proceden por causas graves. Nada dice su artículo 98 acerca de si esas razones graves deben o no hacerse públicas. Por eso dice mucho de quienes han protagonizado este evento del mes, el modo en que se han comportado. Eduardo Medina Mora calla sus motivos en la carta al presidente en la que le somete su renuncia; Andrés Manuel López Obrador la acepta pero en público especula sobre esos motivos –lo que por lógica transmite el mensaje de que no conoció a ciencia cierta dichas razones–; y el Senado, la aprueba sin más.

Todos los actores involucrados en esta trama pueden pregonar que cumplieron con la ley constitucional, pero su interpretación de la misma les exhibe. Lo pienso así porque quisieron ignorar que entre los mandatos de nuestra Constitución, dos muy importantes para medir el comportamiento de las autoridades tienen que ver con transparentar sus decisiones y que su actuar necesariamente esté motivado y fundado. La opacidad en torno a esa renuncia, violenta ambos derechos humanos.

Si alguien quisiera asumir con seriedad que en este episodio se afecta en algo la independencia judicial, debería de pensar en una acción de litigio para defender la vertiente colectiva de nuestro derecho de acceso a la justicia. Sin duda que sería un juicio de amparo muy digno de atestiguar. Aunque lo más probable es que se encontrara con resistencias dentro del Poder Judicial que encabeza la Corte, y con la determinación de que las decisiones de Medina, del presidente y del Senado, no pueden someterse al control judicial. Esa probabilidad cierra el círculo, porque si fuera lo contrario, el comportamiento de todos los involucrados podría ser diverso.

El problema de fondo es que quienes ejercen poder no suelen actuar teniendo en mente como primer referente y parámetro, el respeto por nuestros derechos humanos. En mi experiencia, son más proclives a justificar su proceder desde la órbita de sus facultades, pero sin asumir las cargas y responsabilidades que conllevan. Por eso hay quien puede tener la ocurrencia de que expresar las razones que podrían haber justificado la causa grave para separarse de la función de ministro de la Suprema Corte, quedaba al arbitrio de Medina Mora. En vez de exigirle cumplir su obligación de transparentar y motivar su decisión, se termina por atribuirle un derecho. Así, tanto una garantía de su puesto, como también dos aspectos fundamentales como la transparencia y rendición de cuentas, se relegan.

Todavía pudiera extenderse la crítica a Medina y sostener que este tipo de visión es consecuente con su carrera pública. A estas alturas, eso ya es intrascendente. Lo preocupante es lo que toca ahora al presidente de la República y al Senado. Nombrar a la persona que ocupe la vacante abierta en la Suprema Corte, como si fuera suya, o respetando que es de la Nación, esa es la disyuntiva. Si quisieran atender la Constitución, tendrían que comportarse de una manera “muy diferente”.

De entrada, deberá integrarse una terna con mujeres exclusivamente, y pase lo que pase, deberá ser una mujer la nueva integrante de la Corte. Cualquier cosa distinta a ello viola la Constitución, si no textualmente, sí en su esencia. El proceso de designación tiene que ser abierto. La Corte le sirve a las personas y colectivos, su función primordial es defenderles de las violaciones a sus derechos humanos. Por eso ya es hora de que se transformen en los hechos los nombramientos para conformarla y por primera vez se elijan a defensoras reales de derechos humanos.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Un nuevo caso de negligencia médica sacude el estado, y para no variar sucedió en el Hospital Regional de Ometepec, nosocomio que se ha visto involucrado en varios de estos casos, donde el personal ceba su enojo y amargura en contra de los indígenas.

De hecho, en todos los hospitales de la Costa Chica hay casos emblemáticos de negligencia, maltrato y pésima atención con los pacientes, pero muy particularmente contra los indígenas, sean amuzgos, mixtecos, tlapanecos o nahuatls, que no tienen más alternativa que soportar el que los médicos primero atiendan sus despachos privados que sus turnos en los hospitales, o que sólo sean benevolentes en casos de recomendados.

Lo comento porque ahora que vino el presidente de la República a la Costa Grande, un indígena amuzgo de la localidad de Cochoapa, municipio de Ometepec, viajó desde su lugar de origen para ver al mandatario Andrés Manuel López Obrador, y exponerle su caso.

Ya estando en su camioneta, el presidente lo escuchó y le prometió que se haría justicia.

Pues sólo así, porque si confiamos en la CNDH, nada; esa institución es como la carabina de Ambrocio, que no sirve para nada, para nada y para puritita tiznada.

Al parecer, la Coddehum ya retomó el caso. Lo debe hacer por oficio, sin que medie denuncia de por medio del afectado. Incluso, dado que la medicina se regula desde la federación, el caso deberá reenviarse a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Pero, este asunto de las negligencias y abusos médicos no terminará si no se legisla al respecto. El asunto debe salir de la Comisión de Arbitraje Médico, porque siempre le dan la razón a los galenos y enfermeras, casi nunca al paciente.

Ahí mismo en el Hospital Regional de Ometepec, de acuerdo a lo que han publicado medios de esa región, ya sucedió el caso de una parturienta que perdió la vida, después de una larga agonía. Sí, intervino la CNDH y giró una serie de recomendaciones, como la de inyectarle recursos a ese nosocomio que estaba tirado.

También se recuerda el caso de una parturienta que fue atendida en el Hospital Básico de Copala, pero que al no aplicarle correctamente la anestesia, quedó en estado vegetativo. Era una indígena de San Luis Acatlán.

¿Y qué decir de esa región de la Costa Chica, que colinda con la Montaña? Durante muchos años Guerrero fue primer lugar en muertes maternas, y la mayoría se registraba en esa zona del estado.

Toda esa gente está abandonada, a su suerte. La Jurisdicción Sanitaria es un búnker de corrupción. No se genera información; al contrario, se obstaculiza. Por ejemplo, en el caso del niño recién muerto, el jefe jurisdiccional, Macario Navarrete, hizo mutis. Lo mismo hizo el director del Hospital.

Ahora mal, lo que procedería en un caso tan grave como éste, sería la separación del director y los médicos y enfermeras responsables, mientras que se hacen las investigaciones correspondientes. Todo lo contrario, se les permite operar mientras se determinan responsabilidades.

Lamentablemente, este problema de maltrato y prepotencia contra los pacientes se repite una y otra vez en cualquier lado. Desde los centros de salud, pasando por los hospitales regionales, y qué decir de los hospitales generales del estado.

Vamos, ni siquiera en el IMSS o ISSSTE se salvan los derechohabientes, pues tenemos la queja del familiar de una paciente que dializan en el IMSS de Acapulco, al que la trabajadora social le llamó para reclamarle que hayan llevado a su familiar a una cita, y hasta le dijo “burro” y otros improperios. ¿Pues qué no se supone que el área de trabajo social está precisamente para ayudar a los pacientes?

El presidente dijo ayer que está haciendo una renovación general de la vida pública del país. Con todo respeto, señor presidente, no se nota. Por donde se le vea, hay corrupción. Tránsito, policías, clase política –con sus honrosas excepciones-, están todavía actuando a sus anchas.

Las redes de corrupción no se han roto. Ni siquiera se han debilitado. Estamos muy lejos de ser la república amorosa que la Cuarta Transformación promete, comenzando por sus representantes, que son más prepotentes que sus contrincantes.

¿Y cómo, pues? Poder es poder. Y dice un dicho que si quieres conocer a alguien, dale poder, emborráchalo, hazlo enojar y pídele dinero.

Estado de los Estados

Lilia Arellano

En economía: prepárense para los tiempos peores

Las declaraciones del titular de Hacienda, Arturo Herrera, refiriéndose a la posible recesión global, la cual alcanzará a México y, por lo tanto, habrá de estar preparados, no hace sino darle sustento a las alertas lanzadas lo mismo por calificadoras como por especialistas en el área económica cuando advirtieron con suficiente tiempo que no se estaba siguiendo el camino correcto para evitar caer en la paralización actual, en un porcentaje de crecimiento llevado al bajo cero, la falta de circulante, la caída ya de más del 10 por ciento en la inversión directa, entre otras malas notas surgidas de una terca realidad empeñada en mostrar números muy diferentes a los otros datos con los cuales se cuenta en la Presidencia de la República.

No se tiene una visión clara de la política a seguir, del rumbo, del objetivo, e incluso las adecuaciones anunciadas al Presupuesto de Egresos presentado para aplicarse en el 2020 hablan de la inutilidad del documento, el cual se verá afectado de cabo a rabo si se quiere en efecto estar preparado para las próximas contingencias.

Frente a esto sigue abonándose al refrán “todo tiempo pasado fue mejor”; y si lo relacionamos con el tema abordado en los últimos días en estas mismas líneas sobre la presidencia de uno de los Ejecutivos más severamente criticados: Gustavo Díaz Ordaz, nos daremos cuenta de la existencia de una muy diferente política económica.

A la distancia encontramos que en ese sexenio se alcanzó el estatus económico más alto:

1) Crecimiento sostenido anual de 7%. En los últimos tres sexenios el crecimiento ha sido del 2%. En el primer semestre de AMLO es de 0%.

2) Inflación de 3%. De enero a diciembre de 1995 la inflación pasó del 10.23% a 51.97%.

Cinco años después del “error de diciembre” en el 2000 la inflación bajó a 8.66%.

En el 2001 fue de 6.95%. Y en 2017 fue de 6.77%.

3) La deuda externa más baja de la historia: 3,800 millones de dólares. Con Echeverría y López Portillo se disparó a 80,000 millones de dólares.

En 2019 es de 456 mil millones de dólares, pues tan sólo en el primer trimestre de la administración de López Obrador aumentó 9,519 millones de dólares.

4) El dólar se mantuvo a $12.50 desde finales del gobierno de Ruíz Cortines hasta la salida de Díaz Ordaz. Es decir, doce años de estabilidad.

Devaluación del peso al final de los siguientes sexenios: (1976) Echeverría: $15.69. (1982) López Portillo: $57.18.  De la Madrid: $2,289.58. (1992) Salinas: $3,094.08.

Entonces tuvieron que quitarle tres ceros a la moneda mexicana, y el dólar bajó por arte de magia.

(2000) Zedillo: $9.45.

(2006) Fox: $10.87.

(2012) Calderón: $12.98.

(2018) Peña: $18.79.

(2 de octubre 2019) López Obrador: $19.79.

Si nos atenemos al renglón social, si bien es cierto que en 1968 la agitación estudiantil se había convertido en un fenómeno desde Alemania occidental, Europa, Estados Unidos hasta América Latina, no era suficiente para que llegara al nivel de las manifestaciones en México. Cualquier tipo de manifestación requiere reclutamiento de participantes, organización y algún método de financiamiento.

Al hacer una comparación imparcial con el presente se pueden encontrar numerosas similitudes con las manifestaciones que reclamaban el regreso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en el sexenio de EPN.

Por muy descabellado que parezca, y aunque cueste admitirlo, dichas movilizaciones fueron financiadas y apoyadas por la izquierda.

Junto a ellos marcharon los sindicatos de la CNTE, el SNTE, la extinta Luz y Fuerza y muchos más.

Cabe recordar que los padres de los 43 viajaron a Estados Unidos y Europa para manifestarse ante organismos internacionales. Es razonable y objetivo cuestionarnos de dónde conseguían dinero tan sólo para vivir si pasaron la mayor parte del tiempo manifestándose. Más aún, ¿por qué en cuanto AMLO ganó las elecciones desaparecieron las manifestaciones de los 43? Se evaporó el reclamo de “Vivos se los llevaron y vivos los queremos”.

Ahora sólo queda la esperanza de por lo menos encontrar los cuerpos.

En los últimos días de diciembre del 2018 y el 2 de enero del 2019, cien personas se manifestaron afuera de Palacio Nacional por despidos injustificados en el SAT. ¡Cien! Tan sólo cien personas, de más 2500 despedidos. ¿Dónde estaban los otros 2400? ¿Falta de interés? ¿Falta de convocatoria? ¿Falta de financiamiento o de apoyo de algún partido político?

Lo mismo podemos preguntarnos sobre las víctimas del terremoto de 2017 en el Colegio Rebsamen en Tlalpan. ¿Por qué no prosperaron las manifestaciones de los padres que exigían justicia? ¿Falta de convocatoria? ¿Falta de financiamiento o de apoyo de algún partido político? ¿Sería porque hacer ruido no iba a afectar a Enrique Peña Nieto sino a la delegada de Tlalpan y futura candidata a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum?

Nada de lo aquí narrado evitó que el sustituto de Miguel Ángel Mancera en el gobierno de la CDMX, José Ramón Amieva, removiera las placas de la Línea Uno del Metro en donde se mencionaba a GDO como el presidente que mandó construirla. “¡El 2 de Octubre no se olvida!”. Y, Luis Echeverría, como don Sebas… tan campante.

Editorial.

La “seguridad nacional” de la 4T

En plena guerra de Vietnam, el presidente Richard Nixon intentó en 1971 que la Suprema Corte de Estados Unidos declarara como asunto de seguridad nacional los llamados Papeles del Pentágono y detuviera su difusión por parte del New York Times y el Washington Post.

Nixon aseguraba que se trataba de un asunto de seguridad nacional. La Corte le pidió pruebas del daño que se causaría a la integridad de Estados Unidos si se daban a conocer las condiciones que habían llevado a ese país a una guerra que estaba perdiendo.

Nixon no pudo probar ninguna afectación y la Corte hizo prevalecer la Primera Enmienda de la Constitución a favor de la libertad de expresión.

En un voto concurrente, el magistrado Potter Stewart estableció que en asuntos que se pretenden de seguridad nacional por parte del Poder Ejecutivo deben operar los contrapesos.

Aunque en ese caso se trataba de un asunto relacionado con la libertad de expresión, el criterio de los contrapesos al Ejecutivo y la demostración del daño a la seguridad nacional se ha expresado en distintos instrumentos internacionales, como Principios de Johannesburgo sobre la Seguridad Nacional, la Libertad de Expresión y el Acceso a la Información, adoptado por Naciones Unidas en 1996.

No basta que El Ejecutivo y las Fuerzas Armadas aleguen que un tema es de seguridad para que lo sea. En México, el Ejército y la Marina se han destacado por clasificar como seguridad nacional asuntos que no lo merecen y que han tenido que combatirse en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales y en el Poder Judicial.

El renunciado ministro Eduardo Medina Mora, por cierto, cuando fue director del reemplazado Centro de Investigación y Seguridad Nacional, pretendía que la información de seguridad nacional se reservara durante 30 años. Argumentaba que en otros países lo hacían hasta cien años. La ley de Seguridad Nacional estableció 12 años.

El problema es la discrecionalidad de las autoridades para considerar un asunto como de seguridad nacional. Para la Sedena, por ejemplo, el contrato de la ampliación de su estacionamiento es un asunto de esa índole. Los mexicanos, por tanto, no tienen derecho en ese periodo a saber cuánto y cómo se gastó su dinero en ese estacionamiento.

El argumento de “seguridad nacional” fue que el secretario de la Defensa pasa por ahí y por lo tanto no se puede difundir información sobre la obra. Eso ocurrió en el sexenio pasado.

Ahora, el gobierno de la 4T dice que todas las instalaciones militares serán clasificadas como estratégicas para la seguridad nacional. Bajo ese “argumento de peso”, todos los espacios, incluidos, los estacionamientos serán asunto de seguridad nacional. Desde luego, el aeropuerto que el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere que se construya en la Base Aérea Militar de Santa Lucía.

El Ejecutivo ya logró que el juez Quinto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México revocara la suspensión de uno de los amparos que han impedido el inicio de la construcción de esa terminal.

Sin que se conozcan aun los criterios del juez para tomar una decisión judicial por “causas de seguridad nacional” se espera que las otras suspensiones judiciales en contra del aeropuerto también sean revocadas.

El caso inevitablemente llegará en revisión a la Suprema Corte. Minada como está por la renuncia de Medina Mora como ministro y bajo una creciente influencia del Poder Ejecutivo Federal, la Suprema Corte de Justicia de la Nación difícilmente podrá convertirse en ese contrapeso del gobierno en asuntos donde se invoca al fantasma de la seguridad nacional, que así visto significa todo y nada a la vez.

Si el presidente y sus colaboradores en verdad estuvieran preocupados por la seguridad nacional, estarían concentrados en proteger no solo su componente militar, sino también en generar las condiciones de gobernabilidad democrática y reasumir el control que se ha perdido en amplios territorios del país, entre otros verdaderos apremios.

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