Editorial

Un año después

¿Qué tan distinto es el Andrés Manuel del primer año al que imaginamos? Cada uno tenía una expectativa diferente, hace un año todos esperábamos ciertas cosas y temíamos otras, había agoreros del desastre y pregoneros de la gloria y pocos, muy pocos moderados. ¿Ha sido un buen año?

Sigo pensando que lo mejor de López Obrador fue haber ganado la elección, esto es, que su triunfo generó una esperanza que rompió la inercia creciente de descontento y mal humor social y que de no haberse dado estaríamos muy probablemente en una situación muy similar a la de Chile.

Los pobres, la justicia social y la austeridad del sector público ganaron en apenas 52 semana un espacio en la agenda del país que nunca habían tenido. Si hoy hay empresarios discutiendo el salario, si hoy los pobres tienen lugar en el Palacio y en la agenda del Presidente y si a ningún servidor público se le ocurre hacer el más mínimo gesto de ostentación económica es porque la presidencia impuso una forma distinta de entender el ejercicio del poder.

Un año después resulta aún más insoportable de lo que ya era el moralismo del Presidente, esta tan falsa como absurda dicotomía entre buenos y malos. Saca ronchas la victimización y la prepotencia del grupo gobernante, la falta de autocrítica y el desprecio de la técnica. Nada hay políticamente más peligroso que el purismo y la pretendida superioridad moral de un grupo, el que sea y por las razones que sean. El revanchismo es la tumba de todas las revoluciones.

Las mañaneras han resultado un ejercicio desgastante y desgastado. Un ejercicio que comunica mucho, pero informa poco, que banaliza lo importante y da un espacio exageradamente grande a lo banal. Gobernar no es tirar netas sino resolver problemas, y las mañaneras se han convertido en el púlpito desde el que el Tlatoani nos sermonea cada mañana y combate a la realidad con otros datos.

No se puede decir que es un buen año cuando la economía no crece y la inseguridad no baja, cuando el empleo cae y el crimen organizado anda a sus anchas por el territorio nacional, cuando, en palabras del Presidente, los criminales le hacen una guerra de cuatro horas al Estado y, eso no lo dijo el Presidente, pero sí sucedió, el Estado sale derrotado. Estamos lejos, muy lejos de aquellos agoreros del desastre económico, de quienes decían que el país se iba a caer.

Lo más preocupante de estos primeros doce meses es sin duda lo político. La concentración de poder en manos del Presidente no tiene antecedentes en la era de la democracia. La ruta que ha emprendido López Obrador para eliminar todo aquello que él considera un estorbo para el desarrollo de su proyecto debe ser motivo de preocupación, pero más aún debe serlo la incapacidad de la oposición no digamos para articular un discurso alternativo de nación sino simplemente una visión de país que les permita actuar congruentemente.

Un años después tenemos un Presidente popular, un gobierno de medio pelo, un país con urgencias y una ciudadanía todavía con esperanza. Ah, y una realidad terca como una mula que no va a cambiar con discursos moralistas sino con acciones y políticas públicas sustentadas y sostenibles a largo plazo.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Morenistas, petistas, pesistas y verde ecologistas, se constituyeron el lunes en un frente nacional, ante las evidencias de reagrupación de la oposición, integrada por el PRI, PRD y PAN, sobre todo.

Diputados federales de Morena, PT, PES y PVEM, integraron formalmente la Asociación Nacional de Legisladores Constituyentes de la Cuarta Transformación.

A este organismo se integrarán también diputados en los estados y senadores, haciendo una red nacional que actúe de manera coordinada.

“Sabemos que la derecha está tratando de reagruparse; como dice el Presidente, están moralmente derrotados, y nosotros tenemos que aprovechar para seguir creciendo, para seguir desdoblando el movimiento, para ganar nuevos espacios, para convencer a más grupos, a más actores de la sociedad, abrigar más causas y que sigamos siendo el motor de la transformación”, aseguró Mario Delgado, coordinador de los diputados morenistas en San Lázaro.

Y, en efecto, es una respuesta al intento de reagrupación de la derecha, que en lo sucesivo actuará en conjunto, para remontar su propia derrota y tratar de recuperar el poder federal en 2024, algo que por el momento se antoja imposible, pues los números todavía no les dan para eso, y porque se tienen análisis serios en los que se afirma que el lópezobradorismo gobernará el país por lo menos dos sexenios, tal y como lo hizo el PAN, luego de lo cual la oposición –sea en conjunto o como partidos individuales-, tendrán la oportunidad de comenzar a crecer.

Y este crecimiento será paulatino, tal cual le sucedió al PRI con la llegada del PAN al poder, en el año 2000. Fue hasta las elecciones federales de 2009, cuando los priístas se despegaron del panismo –con el que se habían mantenido en alianza política para frenar al PRD-, y comenzaron a ganar posiciones en el ámbito legislativo, luego en gubernaturas, hasta que finalmente retomaron la Presidencia de la República en 2012.

Claro que eran otras circunstancias, pues cuando Fox, el PRI no quedó tan diezmado como ahora. Y para 2006, aunque quedó en tercer lugar –luego del presunto fraude contra AMLO que reposicionó al PRD como segunda fuerza-, el tricolor pudo mantener sus privilegios gracias a los acuerdos con el partido en el gobierno.

Actualmente, en cambio, a ningún partido le da para ir solo a la escena electoral, sin sufrir nuevas y estrepitosas derrotas. Por eso la recuperación de la oposición tendrá que ser en conjunto.

Los veremos, por ejemplo, ir juntos a las gubernaturas, incluso con el PRD, que es el partido más desdibujado de todos y al que no le conviene mantenerse en la pose de su dignidad ideológica.

Guerrero será una especie de experimento, en el que el PRI y el PRD ensayarán una alianza política, para evitar que la gubernatura caiga en poder de Morena.

No es de gratis que el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero ya haya limado asperezas con el ex alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, y pronto lo hará también con Carlos Reyes Torres.

Pero si se piensa que Aguirre depuso las armas y fumó la pipa de la paz con el representante de la mayoría de las tribus perredistas. Ese fue sólo un acercamiento para limar asperezas, pero el plan de una alianza PRI-PRD continúa. Aguirre les pondrá los números enfrente y tendrán que decidir entre una alianza, o una derrota anunciada. Al tiempo.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Gobernadores serán exhibidos

Estados con la soga al cuello

“Lo que más me indigna es la indiferencia con que se contemplan las cosas, en general. Y en los dirigentes la ignorancia y la soberbia”: José Luis Sampedro.

Mis estimados, por más que quiero ser positiva y ver el lado bueno a los escenarios que vivimos los mexicanos, en relación a la crisis económica y de inseguridad que azota al México lindo y querido, no logro ver nada efectivo. La inseguridad golpea con furia los hogares pobres y ricos, y lo grave es que persiste el silencio oficial o la salida más fácil: la de buscar culpables.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, dijo que no pretende culpar a los gobernadores de la inseguridad, pero dijo que tienen que aplicarse, comprometerse y cumplirle a la sociedad, participando gobernadores, alcaldes y policías estatales y municipales, pues ya reciben buenos salarios y no están actuando.

Sin embargo, el mandatario federal se puso el zapato antes recortarse, ya que su reclamo va acompañado de exhibición. Es decir, va ventanear a los gobernadores cada mañana en su conferencia, va a dar nombre y apellido del gobernador que se haga patito en el tema de la inseguridad y violencia de sus estados.

La advertencia es directa para los gobernadores; incluso, hizo público el reconocimiento al gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, pues el mandatario estatal hizo frente a un grupo criminal que ingresó a su estado, a balear una comandancia. La policía respondió a los criminales y dio un resultado de 22 personas matadas, en su mayoría civiles armados. Eso le gustó mucho al mandatario federal y puso al gobernador coahuilense como ejemplo de aplicación en tema de inseguridad y violencia.

Es decir, ahí no existió el guácala, fuchi, te voy acusar con tu abuelita. Tampoco hubo abrazos, hubo balazos, no fregaderas. Les respondieron las autoridades a los criminales también con balas. Como ellos proceden, así deben responder las autoridades, y dejarse de andar con hipocresías guajiras.

Esos malvados se la van a pensar dos veces antes de volver a ir a balear las dependencias de ese gobierno estatal.

Pues les cuento que de ese suceso se agarró el mandatario federal, para decir: “Ustedes, señores gobernadores y presidentes municipales, con sus policías municipales bien pagados, hagan el trabajo y yo los felicito por su trabajo cada maña desde Palacio Nacional”. Jojojo. Qué bonito es lo bonito.

Bueno, dentro de lo que cabe, la nueva decisión oficial cambia el panorama. Sí hay línea para hacer frente al canijo canguro que andaba muy suelto, brincando a diestra y siniestra con toda impunidad en estados y municipios, y ahorita con esa orden no será fácil entrar al campo, pues donde haya huevos de avestruz no creo que se quieran aventar los muchachos a comerse esas bolas. Aparte de grandes, tienen mucho colesterol y se pueden infartar.

Pero vamos a ver en qué paran estas disposiciones del mandatario federal, pues a ningún gobernador, por muy cínico que sea, le va a gustar que lo exhiba el mandatario federal cada maña en sus conferencias.

Digo, porque ya conocen al presidente AMLO. Y cuando dice que los va a exhibir de irresponsables, los va a poner en evidencia, no lo duden.

El presidente les decía que se puso el zapato antes de cortarse y adelantó que con la nueva decisión no estaba culpando a ningún gobernante de la inseguridad y violencia, y menos lo quiere evidenciar. Lo expresó de la siguiente manera: “Vamos a presentar un informe de seguridad y queremos mostrar lo que pasa en cada estado, porque hay autoridades locales que se aplican y están con nosotros, como por ejemplo, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, todos los días está atendiendo los problemas de inseguridad ;y otros no se levantan temprano. Vamos a dar a conocer la lista de las reuniones de coordinación y es lamentable que en donde no participan, es donde tenemos altos índices de violencia e inseguridad.

Ahí tienen, señores mandatarios estatales. Busquen el saco a su medida y pónganselo, pero pónganselo de veras, porque las indicaciones del mandatario federal son claras como el agua clara. Y cuando el presidente dice que te va a exhibir, lo cumple.

El mandatario federal dijo que con la disposición de informar lo que sucede en los estados, no pretendía culpar a los gobernadores, sino sólo de que se conozca “quién es quién” entre gobernadores y alcaldes, para combatir la inseguridad.

Así que mejor no le busquen tres pies al gato. El presidente AMLO, con ese plan quiere saber qué gobernador está con él y quién al contrario lo está boicoteando en el tema de la inseguridad y violencia. Jojojo.

Buena manera la del presidente AMLO, para responsabilizar a gobernadores y presidentes municipales del tema de la inseguridad que azota los estados y municipios. Sin duda, las palabras del mandatario dicen mucho, así que es mejor que se apliquen los gobernantes en el tema y se cuelgue en su pecho el refrán que reza. “Te lo digo a ti mijito, entiéndelo tú mi nuera”. Jejeje.

Recortes

Por cierto, les llueve sobre mojado a los gobernadores, pues aparte del tema de inseguridad que azota sus entidades, el recorte presupuestal 2020 les va a pegar duro y a la cabeza.

Al menos 15 gobernadores buscan a aminorar los recortes presupuestales aprobados por la Cámara de Diputados, con nuevos impuestos o incrementando los ya existentes, y otros buscan endeudamiento público.

Los sectores más afectados con nuevos impuestos son turismo y servicios, pues prevén incrementar impuestos a hoteles por noche, bebidas alcohólicas, juegos y sorteos y en transporte.

El otro aumento es directo a los automovilistas, mediante el remplazamiento y aumento de licencias y tarjetas de circulación.

Y lo único que le puedo decir, mis estimados, es que a Guerrero nos pasa atraer el tráiler, porque la entidad suriana tiene municipios con vocación turística y si aumentan los impuestos a hoteles -y a eso agregue la inseguridad y violencia que azota los destinos, además de la falta de promoción y la canija crisis económica-, puede que el turista cambie de destino y se aleje de los puertos guerrerenses.

Eso es lo único que nos va a faltar para cerrar el cuadro de honor. Aunque nuestros destinos, a Dios gracias, en los últimos dos fines de semana han estado rebasando el 90 por ciento de ocupación hotelera.

Muy a pesar de todas las desgracias que ocurren al puerto Ixtapa-Zihuatanejo y Acapulco, los destinos están recibiendo turistas, alcanzando cifras elevadas de ocupación. Esto indica, pues, que el turismo disfruta estas playas, porque no es secreto que no hay publicidad turística a nivel nacional ni internacional para los destinos de Guerrero. No la hay, aunque el secretario de Turismo federal, Miguel Torruco, presuma cifras alegres de turistas que arriban al país, al grado de presumir que fue una gran decisión la del presidente AMLO, el desaparecer el Consejo de Promoción Turística de México, así como la propia restructura de la Secretaría de Turismo, con la cancelación de 65 plazas que representan un ahorro de 42.5 millones de pesos.

El funcionario federal volvió a cantar cifras alegres del arribo de turistas internacionales que ingresaron al país en este 2019. Con garbo expuso que llegaron al país 32.8 millones de visitantes; esto representa un aumento de 7.6 por ciento respecto al 2018, afirmó.

Imposible contradecir al secretario federal de turismo, pues es un merolico repitiendo las mismas cifras desde que tomó el cargo, cada que le dan el micrófono.

Repiten una mentira los funcionarios con la finalidad de que se haga verdad. Miguel Torruco, de tanto que repite la misma mentira, cree que lo que dice es verdad.

Lo cierto es que mermó el turismo, y mucho, en Cancún y su Riviera Maya, así como en Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, y fue por la inseguridad y violencia que azota esos estados, aparte de la falta de promoción para limpiar la imagen de los destinos.

Al estado de Guerrero, sigue llegando el turismo internacional y nacional, no en la misma escala que antes, pero a Dios gracias están llegando y esperamos que siga la buena racha para los destinos de la entidad.

Editorial

A 100 años del Partido Comunista Mexicano

Al cumplirse cien años de la fundación del Partido Comunista Mexicano (1919), hoy inexistente, algunos ecos de aquella filosofía y aspiraciones políticas encuentran hoy débil resonancia en algunas expresiones y figuras del partido en el Gobierno: MORENA (Movimiento de Renovación Nacional). Un siglo ha pasado y el comunismo como sistema triunfador en Rusia, luego China y varios más (Cuba aquí en América Latina) se ha derrumbado o ha adquirido una distinta fisonomía. Fue un desastre social y una tragedia totalitaria. ¿Qué podemos o debemos recordar y/o celebrar? Muchas cosas sin duda y no pocas de múltiples ilusiones, afanes, esfuerzos por impulsar sus objetivos igualitarios y redentores. Hubo heroísmos notables y sacrificios encomiables, pero también desilusiones enormes. Fue el PCM por muchos años la organización emblemática de la izquierda mexicana.

Aquí interesa destacar solamente un aspecto que bien puede auxiliarnos en entender mejor qué proceso estamos atravesando en México. ¿Qué significa hoy, qué es la izquierda en México? Conceptos como “izquierda” o “derecha” están muy manoseados y con frecuencia ilustran poco, aunque son útiles para la diatriba y la clasificación del oponente. Pero aún así, veamos una o dos de sus características centrales.

Por decenios, la izquierda condensada en el PCM estuvo condicionada por al menos dos referentes: por la Revolución rusa de 1917 y las ideas de Marx-Lenin y la obligada consecuencia era la defensa de aquella gesta con la búsqueda de hacer lo mismo en el propio país. Por otro lado, el peso y trayectoria de la Revolución mexicana de 1910 que originó una ideología absorbente: el nacionalismo revolucionario que tuvo con el General Lázaro Cárdenas momentos de expresiones populares singulares –reparto agrario, por ejemplo– y momentos de antiimperialismo emblematizada por la expropiación petrolera. Tuvimos, pues, una izquierda geminada, dividida en dos cuerpos existenciales (nacionalismo y antiimperialismo).

Por años la izquierda transitó por esas dos sendas y cuando el socialismo soviético se derrumbó (1989, fecha convencional) los derroteros de lucha quedaron sin brújula pues por decenios el PCM había girado en torno a los dictados de la política exterior de la Unión Soviética, en tanto que otros giraron en torno al maoísmo o al castrismo.

Y esa izquierda se fue diluyendo para reacomodarse a los tiempos de apertura político-electoral en México. El PCM desapareció al ceder su registro a lo que sería luego el Partido de la Revolución Democrática, pero nunca esa izquierda hizo una revisión crítica de su trayectoria política e ideológica, y cómodamente se deslizó por las competencias electorales, conservando, eso sí, una postura antiimperialista, de denuncia, y combate a las políticas norteamericanas y neoliberales de predominio internacional.

Justamente por haberse desparramado en múltiples acciones de partidos competitivos, esa izquierda se desdibujó sin ajustar cuentas incluso con el sistema político y social que por años añoró impulsar en México. La arquitectura de su personalidad política, pues, quedó maltrecha y sin concluir para pervivir en contiendas con el régimen político dominante, el priísta.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Adrián LeBaron, junto con otros miembros de esta familia que el mes pasado sufrió la desgracia de perder a varios de los suyos en una emboscada en el norte del país, se reunieron ayer con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y lo que vimos es impactante: Adrián salió contento con la investigación que se realiza, pero sobre todo fue cauteloso en dar explicaciones a la prensa porque, dijo, es un asunto de mucho peligro, “incluso para nosotros”.

¿Qué se le informó a los LeBaron que cambiaron de opinión tan pronto?

Ellos estaban dispuestos a “echar chingadazos”. También promovieron en una marcha en Estados Unidos que los narcos mexicanos fueran declarados como terroristas, lo cual sería el preámbulo para que el gobierno vecino incursionara en nuestro territorio con el pretexto de defender sus intereses económicos y su soberanía nacional.

Los LeBaron, incluso, encabezaron una marcha en la Ciudad de México, mientras que el presidente encabezaba un mitin en el zócalo capitalino, para celebrar un año del inicio de su gobierno.

Los LeBaron fueron acompañados en su desgracia por panistas vestidos de civil (por aquello de que no se les acusara de llevar agua a su molino); y por perredistas inconformes con el gobierno lópezobradorista. Asimismo, grupos civiles que se han caracterizado desde la campaña por estar en contra del proyecto de AMLO, estuvieron presentes.

La marcha era de chile, de dulce y de manteca. Se juntaron muy diversas expresiones y exigencias. Pero el hilo conductor o el pretexto para asistir era el caso de la masacre de mujeres y niños de la familia LeBaron en la frontera entre Sonora y Chihuahua.

Se escucharon voces como “Renuncia López”, y otros reclamos contra la CNDH, el INE y la política de seguridad del país.

Un día después, sin embargo, todo cambió. Los LeBaron que se reunieron con el presidente en Palacio Nacional, salieron por una puerta alterna a donde los esperaba la prensa, sin decir palabra.

Solamente Adrián Lebaron atendió algunas preguntas, y dijo que están contentos con la investigación, que ya hay detenidos de la emboscada contra sus familiares, y que no podría abundar sobre el caso por cuestiones de seguridad.

Lo que es más, agregó: “Estamos contentos con la investigación pero no nos vamos a meter”.

Además, tienen programada otra reunión con el presidente en enero próximo, para conocer de primera mano los avances de la indagatoria.

¿Eso fue todo? ¿Y las exigencias de cambiar la política de seguridad? ¿Y el sainete armado un día antes? ¿Tanto ruido para tan pocos resultados?

Se esperaba que en esa reunión los LeBaron le plantearan al presidente su exigencia de cambio en la política de seguridad. Se esperaba que junto con el morelense Javier Cicilia le hicieran manita de puerco al mandatario federal, so riesgo de consumar su plan de llamar al pueblo a la autodefensa, como han venido amenazando en las últimas semanas.

Se esperaba que, por lo menos, mostraran inconformidad contra AMLO.

Al contrario, salieron “contentos”, “satisfechos” y anunció Adrián LeBaron que van a esperar.

Esa es una buena noticia, de hecho. Porque por su doble nacionalidad, los LeBaron tienen la capacidad de hacer que intervenga el gobierno de Estados Unidos, pretextando ataques de uno de sus connacionales.

La otra posibilidad de lo que sucedió en esa reunión privada, es que se les haya mostrado a los LeBaron su propio historial, que no es nada limpio. Detrás de esa familia hay historias de violencia muy marcados (incluso homicidios), tanto hacia dentro de la congregación mormona, como hacia fuera, en contra de los campesinos que colindan con sus tierras, porque se han venido apoderando del agua para sostener sus plantaciones de diversos cultivos, que son de exportación.

Su protagonismo exagerado podría hacer que el gobierno abra todos esos expedientes, y comience a revisar, por ejemplo, las concesiones de agua, que según los campesinos afectados son ilegales y se obtuvieron bajo corrupción de la Conagua.

Vaya usted a saber, amable lector. El caso es que los LeBaron reculan. Se van a esperar, dijeron. Y, sobre todo, se van a callar sus bravuconadas.

Como hemos dicho en este espacio, su desgracia fue terrible, no se le desea a nadie. Pero ciertamente no son los únicos que han sufrido algo así. Hay cientos de miles de hogares enlutados en este país, y lo que nos debe de unir, está siendo utilizado para separarnos.

Cuidado, porque soplan vientos de guerra, y cualquier chispa puede desencadenar escenarios peores.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

* Cuarta Transformación, decepcionante

* Economía no crece; inseguridad pública predomina

* “Vamos bien”, sostiene López Obrador con sus datos

* Incertidumbre causa su estilo personal de gobernar

Sin duda, no hay peor ciego que quien no quiere ver. Ante la crisis de seguridad, el estancamiento económico y la escasez de bienestar social resentido durante prácticamente todo el primer año de su gestión, el presidente Andrés Manuel López Obrador insiste: entre los mexicanos impera la felicidad, el entusiasmo y la esperanza, y no hay decepción. Para él, presume, la recesión técnica de la economía padecida en el primer semestre, la previsión de 0% de crecimiento al cierre del año; la continuación de la carnicería en el país, con 100 muertos diarios y alcanzando ya más de 30 mil sólo en su gestión; el nulo crecimiento del empleo y la ausencia de mejoras sociales a la población en general, no le han pegado a su aceptación entre los ciudadanos.

Por supuesto que la confianza en su liderazgo nacional está mermada y no sólo por cinco momentos “difíciles”, por él recordados en una entrevista publicada hoy en La Jornada, como fueron la explosión del gasoducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde perdieron la vida 137 personas; la “guerra de cuatro horas”, en Culiacán, para detener a Ovidio Guzmán, el hijo de “El Chapo”, donde las fuerzas armadas fueron derrotadas en toda la línea por los narcotraficantes; ; el asilo a Evo Morales; el amago de Estados Unidos de imponer aranceles; y el asesinato de integrantes de la familia LeBarón.

Existen mucho elementos más: su decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), lo cual dio al traste con la confianza de inversionistas a su administración; la política de austeridad; la concentración de compras en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); la focalizada lucha contra la corrupción sólo contra adversarios o enemigos políticos, con la premisa: “gracia para los amigos, ley para los enemigos”; los crecientes subejercicios y la cancelación o incumplimiento integral de programas gubernamentales; la utilización de los mismos para fines partidistas a favor de Morena; la fallida estrategia de seguridad pública con la utilización, una vez más, de las fuerzas armadas, ahora aglutinadas en la Guardia Nacional; su desviación a la captura de migrantes para darle gusto al presidente de Estados Unidos y la violación de derechos humanos de centroamericanos; su pacto de “abrazos no balazos” con las organizaciones delincuenciales, quienes siguen conquistando territorios a placer, sin encontrar quien los enfrente.

En el tema económico, AMLO admite no se ha obtenido el crecimiento esperado, pero hay confianza en la población y presume “así lo reflejan las encuestas”. Según sus datos, hay una mejor distribución del ingreso, hay bienestar, y poco a poco se va a ir incrementando la economía.

Acepta la seguridad es una asignatura pendiente y su gobierno es responsable de atender el problema, pero no el culpable de la situación desatada por haber declarado la guerra al narcotráfico. “Las bandas no surgieron a partir del 1 de diciembre del año pasado y a veces se olvida eso”, justificó y destacó la importancia de la lucha por la vía pacífica. “Por eso también lo de la revocación del mandato. ¿Para qué golpes de Estado? ¿Por qué? Nada, eso es un retroceso, eso es lo peor que puede haber, es agraviar al pueblo, imponerse por la fuerza y destruir un país”, dijo.

De los problemas graves enfrentados en su gestión, destacó la explosión en enero pasado en el gasoducto que cruza por Tlahuelilpan, Hidalgo, el episodio más doloroso, el cual, dice, le pegó en lo íntimo, lo más lamentable, lo que más le afectó. En segundo lugar, la “amenaza unilateral” de Estados Unidos de imponer aranceles a las mercancías mexicanas si el país no contenía el flujo migratorio. Según el mandatario, “salimos bien, cumplimos los compromisos y se alejó la amenaza, lo cual ayudó mucho a la estabilidad económica del país”.

Para AMLO otro momento difícil fue en octubre pasado, durante el operativo para detener a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. “Una guerra breve, yo creo que es la guerra más breve en la historia, una guerra de cuatro horas. Fue también complicado porque tomamos decisiones en circunstancias difíciles, pero consideramos que fue lo adecuado, que se actuó bien”. Los reporteros le recordaron también la matanza de la familia LeBarón, la pérdida de tres mujeres, seis niños. Y los asesinados, agregaron los periodistas. También fue mencionada la decisión de otorgar asilo a Evo Morales.

El estilo

de AMLO

Desde el arranque de su administración, López Obrador plasmó su sello de gobierno con la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), en el cual ya se habían invertido 5 mil millones de dólares. La estimación para terminarlo era de otros 8 mil 300 millones de dólares y cancelarlo acabará costando más de 9 mil millones de dólares. Como los fierros y piedras regadas del proyecto, así quedó ante los ojos de los empresarios la promesa de AMLO de ser una administración pragmática y guiada por los datos duros, en vez de la ideología y las viejas rencillas. La cancelación del proyecto aeroportuario fue clave para elevar el nerviosismo de los inversionistas, quienes se guardaron el dinero a lo largo del año.

La poca claridad de las intenciones del nuevo gobierno en cuanto a su política económica ocasionó el sector privado no quiera aventurarse con más capital. La menor inversión, la incertidumbre y un entorno global desfavorable hicieron caer las expectativas económicas, del 2 por ciento de crecimiento esperado para este año, la previsión promedio es de una contracción de 0.2 por ciento. Para el segundo año del gobierno de AMLO, la expectativa es que la economía no crezca más allá del 1 por ciento.

Estas contradicciones en materia de política económica llevaron a la renuncia de Carlos Urzúa al frente de la SHCP, quien fue sustituido por Arturo Herrera, quien ha logrado mantener el déficit controlado, la deuda sin crecer, y ha reactivado el gasto a partir del segundo semestre, pero aún no es suficiente para dejar atrás los subejercicios. Incluso los programas insignia de la Cuarta Transformación han sufrido la “austeridad republicana”, lo cual se ha resentido en la Secretaría de Salud, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la Secretaría del Trabajo, la Secretaría de Educación Pública, el Inegi, entre otras dependencias.

Para el próximo año el panorama no pinta mejor. Se entregó un presupuesto difícil de cumplir, aunque la mayoría de los especialistas lo califica como “prudente”, pero está lejos de ser una herramienta para detonar el crecimiento económico o aminorar de alguna forma el impacto de una desaceleración global. Analistas internacionales advierten las medidas para impulsar la economía pueden llegar a expensas de las finanzas del gobierno y, por lo mismo, recomendaron a los inversionistas reducir su apuesta en el país, precisamente lo que la SHCP ha tratado de evitar.

Por si fuera poco, también está abierta la interrogante sobre la aprobación del T-MEC, el cual tanto México como Canadá han pasado en sus respectivos congresos, pero se ha atorado en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde en estos momentos se debate el posible juicio político a Donald Trump.

La débil economía y la falta de gasto han trabado la relación con la Iniciativa Privada. Las molestias de los empresarios se han acumulado también por la tendencia de AMLO de acaparar y centralizar cada día más poder, lo cual se ha resentido especialmente en su relación con los órganos autónomos. La Comisión Reguladora de Energía (CRE), la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), han caído en el creciente espectro de poder del presidente, y ahora esta en la mira el Instituto Nacional Electoral (INE). El tabasqueño acumula poder, sin contrapesos ni voces críticas y ciudadanas.

Seguridad Pública es la otra gran asignatura pendiente de AMLO, pues continúa el empeoramiento de las cifras de criminalidad. La Guardia Nacional ha tenido pocas pruebas de fuego y en las enfrentadas no ha salido bien librada, como en el caso del llamado “culiacanazo”, donde fue evidente la estrategia de seguridad de la actual administración aún no toma la forma deseada. En los primeros 10 meses del año, 28 mil 741 homicidios dolosos se registraron, la cifra más elevada para un arranque de gobierno, de acuerdo a datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Y la carnicería sigue…

Editorial

Presidente pugilista

No pasa un día sin que el presidente de México se pelee con alguien, descalifique a alguien, reproche a alguien, critique a alguien. No pasan ni 24 horas antes de que adopte un tono altisonante o recurra a un adjetivo agresivo. Andrés Manuel López Obrador dice ser pacifista y humanista, pero más bien parece peleonero y pugilista. Siempre al ataque, pocas veces conciliador, rara vez unificador. Mañanera tras mañanera abre grietas entre los mexicanos, ahondando sus diferencias, exacerbando sus desacuerdos. Y sí, México padece una polarización social, étnica, de clase, de raza desde su fundación como República. Pero ahora al frente de ella está un hombre al que le gusta gobernar enfrentando, construyendo hombres y mujeres de paja para después quemarlos en la hoguera de la ostensible superioridad moral.

Como hizo en estos días con Alberto Athié, el valiente activista que denunció la pederastia clerical y ayudó a encararla. Como hizo en esta semana con Javier Sicilia, quien perdió un hijo a manos de la violencia criminal y ha promovido la paz, la justicia y la dignidad toda su vida. Ambos, criticados injustamente. Ambos, denostados deshonestamente. Ambos, víctimas de un estilo personal de gobernar basado en la creación diaria de supuestos enemigos del cambio, supuestos derechistas responsables de “golpes blandos” en puerta, supuestos privilegiados ahora resentidos. Los nuevos enemigos del pueblo contra quienes se vuelve necesario volcar la enjundia presidencial y el enojo de sus acólitos. Y así, pasamos a un escenario perverso, en el que la 4T agrede a quienes encabezaron luchas sociales y democráticas que le permitieron a la izquierda llegar al poder.

Que triste paradoja que la 4T defienda a Manuel Bartlett mientras arremete contra Alberto Athié. Que justifique a Jaime Bonilla mientras caricaturiza a Javier Sicilia. Que guarde silencio sobre Ricardo Salinas Pliego mientras grita en contra de las feministas que denuncian la violencia con pintas. Que descalifique a periodistas críticos mientras ensalza a periodistas domesticados. La incongruencia es el signo de estos tiempos, donde se impone la visión moral de un solo hombre al que sus seguidores consideran infalible, irreprochable, por encima de quienes fueron sus compañeros de lucha y le ayudaron –causa tras causa– a llegar a donde está. México visto y juzgado a través del cristal lopezobradorista, y en ese país el pueblo se contrapone a quienes son clasificados como corruptos o, de alguna manera, moralmente inferiores.

Ante la crítica, AMLO no debate; denuesta. Tantos años de vivir a la intemperie, sujeto al peso inmisericorde del aparato del Estado sobre él, han dejado huella. Sus reflejos y reacciones no son las de un estadista que promueve la paz; son las de un luchador social que ya no sabe cómo dejar de serlo. No ha logrado transitar de la oposición beligerante al poder responsable. Conserva el talante de un rebelde permanente; despliega el temperamento de un indignado invariable. No comprende la crítica como un ejercicio para impulsar la rectificación; la percibe como un intento destructivo.

Cada mes que transcurre es más violento que el anterior y –de seguir así– 2019 será el año más terrorífico de nuestra historia posrevolucionaria. Y en lugar de la deliberación y el debate propios de cualquier democracia que se precia de serlo, tenemos a un presidente enconado con todos, siempre. Resta y aliena, en lugar de sumar y escuchar, como se espera de él. Parafraseando a Nietzsche, AMLO lleva tanto tiempo peleando contra monstruos, que no se da cuenta cuando empieza a parecerse a ellos.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

La Guardia Nacional es el máximo logro del gobierno de AMLO en este último año. Sus críticos dicen que no. Los ciudadanos decimos que sí, por dos razones: porque por un lado, vino a desmantelar una corrupta estructura policial, que venía desde la era panista. Y, por otro, quiérase o no, la creación de la Guardia Nacional vino a acotar la directriz militar que se nos impuso desde el gobierno de Felipe Calderón, aunque en realidad nunca se le dio a las Fuerzas Armadas el marco legal que se requería para que sus acciones fueran profundas. Y lo único que se hizo fue simular, contaminar a la fuerza militar del país, y poner en riesgo a la nación.

¿Qué la Guardia Nacional es en sí misma una fuerza militar? No, no lo es en estricto sentido. Su marco es civil, aunque muchos de sus elementos provengan del ámbito militar, pero bajo un esquema, digamos, mixto. No podía ser de otro modo, en un país en guerra. A lo que me refiero es que no depende del mando formal de la Secretaría de la Defensa Nacional, ni de la Marina Armada de México. La Guardia Nacional tiene su propio mando y no es un solo hombre, sino que es un mando colegiado, con presencia de representantes de soldados, marinos y civiles.

No soy experto en esto de los mandos militares, pero lo que teníamos era una amplia participación militar, pero en estricto sentido infructuosa, porque se limitaban a acciones de vigilancia y sus investigaciones estaban reservadas sólo para efectos de inteligencia militar, pues el esquema no es compatible con el sistema de justicia civil. De ahí que cuando una persona era detenida, los militares la entregaban al Ministerio Público del fuero común o del fuero federal, donde se decidía realmente su suerte. Y muchas de las veces era salir libre a las pocas horas, previo pago de una jugosa “mochada”.

Hay incontables denuncias que señalan a los militares en acciones ilegales que, sin embargo, tampoco fueron investigadas, porque todo era parte de un todo. Un juego de pirinola que iba dictando cuánto le toca poner a cada quien, y en el que todos obedecían.

Con la llegada de López Obrador algo cambió ahí arriba, al grado de que se habla de que hay malestar entre las Fuerzas Armadas. Primero, se desmanteló el Estado Mayor Presidencial, un cuerpo de seguridad de élite, para el presidente, sus familiares y los miembros de su gabinete.

Segundo, se desintegró a la Policía Federal, dándoles a sus miembros la opción de integrarse a la Guardia, pero no en automático, sino siguiendo un protocolo de certificación que es muy estricto, o bien dándole a los policías otras opciones. Todos vimos recientemente las manifestaciones ruidosas y hasta violentas de los uniformados federales, que no querían pasar por el proceso de certificación, sino que exigían pase automático. Luego, cuando se les dijo que no había marcha atrás, han estado saliendo a las calles de la Ciudad de México, bloqueando avenidas e incluso el Aeropuerto Internacional, exigiendo sus liquidaciones.

En resumen, el cambio de roles y esquemas está dando resultados. Tal vez aún no se note a nivel nacional, pues nadie puede negar que este año fue demasiado violento, con 28 mil 741 homicidios, contra 28 mil 125 de 2018 (2.1 por ciento más).

Además, los feminicidios también fueron al alza. En el reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se detalla que en lo que va del año se tienen contabilizados 833 casos de feminicidios; esto es, 89 casos más que lo registrado en el mismo lapso, pero de 2018.

Pero en Guerrero hay avances importantísimos y eso se debe a la presencia de la Guardia Nacional, así como a la amplia apertura del gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, para coordinarse y acatar las estrategias que se dictan en la mesa para la construcción de la paz.

Estamos lejos de la paz, pero algo se está haciendo diferente. Y por lo tanto, se tendrán resultados diferentes. Esa es la lógica. Que no se pueden tener resultados distintos, si AMLO estuviera con más de lo mismo.

Con todo, y pese a que en los demás rubros pudiera haber retrocesos, insisto en que la Guardia Nacional es un tremendo logro, en un país donde el Mando Único Policial nunca se consolidó como herramienta federal, y los gobiernos estatales que lo intentaron también fracasaron.

Lo “mágico”

Alejandro Páez Varela

Un amigo que ha prestado sus servicios​ en tareas de Comunicación Social a distintos gobiernos, empresas, partidos y políticos (sobre todo de Acción Nacional) me decía que era sorprendente cómo Andrés Manuel López Obrador colocaba temas en la oposición; la dejaba exhibirse y luego le daba una arrastrada pública usando sus propias palabras. Un conocido coincidía, y agregaba: “lo ‘mágico’ es que sus opositores apenas alcanzan a enterarse”.

El amigo me ponía como el ejemplo más pulido las acusaciones de “racismo al revés” contra López Obrador por focalizar una parte de la ayuda social en ciertos indígenas (adultos mayores), minoría abatida por siglos. Soltó el dato, esperó las reacciones y luego las sepultó, con los argumentos que salieron. Los tres coincidimos en que la oposición no ha logrado, un año después, construir siquiera una narrativa coherente que le ayude a sobrevivir. Los únicos que “brillan” en el desolado mundo opositor son los que colocan algún escándalo y la mayoría de las veces ha sido a base de mentiras. Jules Rementería es rey con el “chorizo-gate”, pero al menos no había segundos y terceros (inocentes) invocados. El “racismo-al-revés-gate”, en cambio, se fue contra los menos agraciados y dio, otra vez, la razón al Presidente.

Por fortuna, la supuesta polémica terminó como vino. Digo “por fortuna” porque los argumentos era tan absurdos que daban pena. Digo “supuesta polémica” porque no había ni hubo nunca tal: apenas un puñado de ignorantes le declaró la guerra a la idea de adelantar las pensiones a los adultos mayores de pueblos originarios; apenas un puñado pensó que era “racismo al revés”. Lo dije públicamente la semana pasada y lo repito: Tildamos a Estados Unidos de racista y nos pone el ejemplo: las tribus originarias tienen exenciones de impuestos; se les dieron grandes extensiones de tierras en el siglo pasado; se les asignaron hasta negocios lucrativos, como los casinos, para que se emparejaran económicamente después de siglos de despojo. Jubilar a adultos mayores de las comunidades indígenas en México les pareció racismo. Una soberana estupidez (y disculpen ustedes el español, pero es una lengua compleja y llena de posibilidades).

Un caso emblemático de ​la mentira, la ​derrota y la ​falsa polémica es la sobrina del ex Presidente mexicano Felipe Calderón, Mariana Gómez del Campo. Hace poco generó un rechazo hasta de su propia familia cuando tuiteó una imagen del cartonista Paco Calderón donde se decía qué “hay niveles” sociales. Luego se convirtió en la lanza de muchos que rechazan que el Estado mexicano haya rescatado a Evo Morales, ex Presidente de Bolivia cuyo rasgo más fuerte, además de ser un generador de bienestar para los pobres en su país, es ser indígena. Posteriormente se soltó con lo de dar beneficios focalizados a los pueblos originarios en México. Gómez del Campo tiene antecedentes de racismo y clasismo y su fuerte ​político, por llamarlo de alguna manera, es ir “contra el populismo” (que según ella se representa en beneficiar más a los que menos tienen). Pero este episodio, sembrado por López Obrador, le dejó verse básicamente como ignorante.

Gómez del Campo tiene muchos problemas –empezando con el de autoestima, porque ella no viene de familias “blancas”, puesto en su propia lógica–; pero dos muy marcados hablan de hipocresía. El primero es que, dados sus antecedentes, su argumentación se basa en un rechazo de clases; el segundo es que ella misma ha vivido del Estado mexicano como pocos ciudadanos de este país. Ha vivido del Estado, pero, ¿alguien recuerda qué de qué ha servido ella a los ciudadanos? Su última “aportación” (o la que recuerdo, que no la sigo y no me parece tan importante) es la polémica (también falsa) que desató con la “votación fraudulenta” para la elección de Rosario Piedra como titular de la CNDH. Pero no sé de alguien que recuerde qué ha propuesto, qué ha logrado, qué ha sembrado a favor del país. Y esos son los personajes que “brillan” desde la oposición, para su desgracia.

La paradoja es que Gómez del Campo crezca dentro del PAN o de México Libre por sus posiciones racistas y clasistas o por simplemente atacar sin razonar. Y eso, a su vez, habla de dos cosas: qué inspira ser oposición en el país que vivimos, y qué tan pobre es ese flanco que alguna vez albergó figuras como Manuel Clouthier, Rosario Ibarra de Piedra, el mismo López Obrador, Carlos Castillo Peraza o Cuauhtémoc Cárdenas.

Decía que el caso de la sobrina de Calderón es emblemático. Lo es: Gómez del Campo no tiene cargo público hoy mismo porque básicamente se le acabó la senaduría que le dejó el tío. Pero en ​el único puesto en la administración pública federal​ que tuvo (también por los méritos de ser familiar del Presidente)​ fue​ simplemente​ opaca. En el año 2002, cuando trabajó en la Secretaría de Gobernación en la Subsecretaría de Desarrollo Político, en ​la declaración patrimonial que presentó a la Secretaría de la Función Pública se limitó a informar su trayectoria académica y laboral, que entonces ​se resumía a ser ​secretaria particular de alguien en Acción Nacional. ​Ni bienes ni conflictos de interés declaró. ​Dos años después, en 2004, cuando presentó su declaración de conclusión, siguió en lo mismo: decidió no hacer públicos sus bienes patrimoniales, su sueldo​ o sus posibles conflictos de interés. Ni siquiera años después, cuando el PAN impulsó el tema de la transparencia en funcionarios públicos, ​Gómez del Campo presentó su declaración 3 de 3 en la iniciativa impulsada por organizaciones civiles.​ La opacidad ha sido su firma. Y nada más.​ Y esos son los personajes que “brillan” desde la oposición, para su desgracia.

Hoy, desde su única trinchera (Twitter), da clases de ética y moral. Y provoca reacciones por la misma razón que le ha permitido vivir del Estado mexicano: porque es sobrina de Felipe Calderón y de su esposa, la señora Zavala. De otra manera difícilmente atraería la atención; no hay medallas, no hay mérito propio. Sólo tropiezos y una marcada agenda de clasismo, racismo y estupidez que –la memoria de Manuel Gómez Morín me disculpe– es el sello del PAN en estos días.

Durante el Siglo XX, la oposición fue una reserva moral, un bastión de la ética para contener y contrarrestar a los gobiernos corruptos y abusivos del PRI. Eso, desgraciadamente, terminó. Los Rementería y los Gómez del Campo; los Madero y los Marko; los “Chuchos”, los Calderón o los Fox saben a un mismo caldo –aunque no lo sean– ya muy mosqueado, agrio. Y, como decía el conocido, “lo ‘mágico’” es que no se dan cuenta.

Editorial

La derecha toma las calles contra López Obrador

Es buena noticia que los ciudadanos tomen las calles para manifestar su rechazo al gobierno. Siempre es un ejercicio positivo (siempre y cuando se haga de manera pacífica). Lo estamos viendo en América Latina. En México es un derecho constitucional ejercido tantas veces por la izquierda y ahora lo hace la derecha.

La protesta del domingo es contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ese día cumple su primer año de un gobierno que la derecha, y residuos de izquierda, detestan. El PAN por fin se animó a salir a la calle y marchará de la mano de México Libre, el proyecto de partido de Felipe Calderón que le disputará el mercado electoral de la derecha.

Como el principal partido de oposición, el PAN se había mantenido al margen de las marchas organizadas por un grupo de membretes sin base social y cuya más reciente movilización, el 30 de junio, fue un fracaso por la escasa asistencia y la riña pública en el templete.

Ahora el propio Marko Cortés, presidente del PAN, es un animador de la marcha cuyos organizadores aseguran que también participa Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, un negocio de Claudio X. González, financiado por la élite económica de la que es ideólogo su padre del mismo nombre.

Aunque este membrete supuestamente filantrópico niega participación, los organizadores lo incluyen en la convocatoria.

Claro, los oligarcas no marchan. Mandan a sus empleados. También se sumarán a la marcha Futuro 21, el embrión de partido que sustituirá al PRD, y organizaciones como Causa en Común, que respaldó la estrategia de guerra de Calderón, así como personalidades de la talla de la priista Beatriz Pagés, el locutor Pedro Ferriz y el expresidente Vicente Fox.

Es previsible que la marcha del domingo convoque a una mayor cantidad de personas que las previas. Aspira a exhibir músculo opositor ante López Obrador. Es necesario, luego de que la oposición lleva un año totalmente desangelada, sin directriz ni figuras que se encaminen a congregar multitudes.

Todo gobierno, de izquierda o derecha, requiere de contrapesos legítimos, que amplíen el espectro político para que la sociedad ejerza su derecho a la información, a la crítica y al disenso. Pero eso no ha existido en el gobierno de López Obrador.

El del domingo puede ser el parteaguas para que los opositores se reagrupen y reconfiguren un contrapeso tan necesario para los tiempos que corren. De lograrlo, el escenario cultural daría un giro no visto desde el día en que el tabasqueño se alzó con el triunfo de la elección presidencial.

Ya veremos cuántos asisten a la marcha convocada, justo el día en que los simpatizantes del presidente de México se concentrarán en el Zócalo.

Qué bueno que la derecha marche. En una de esas aparecen los fantasmales “anarquistas” que suelen reventar toda protesta legítima.

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