EDITORIAL

Lecciones de una crisis

El mejor paciente es el que no se enferma y la mejor enfermedad es la que no llega, la crisis sanitaria por el COVID-19 nos ha enseñado que la prevención es lo más efectivo para lidiar con problemas de esa magnitud, ahora, gran parte del mundo se encuentra en cuarentena con la consigna de no contagiarse y no contagiar. Salvando al mundo, pero más precisamente a nuestros sistemas sanitarios, nuestros sistemas económicos y, sobre todo, a las personas que en verdad necesitan de estos servicios por lo crítico de sus enfermedades, esto porque es mucho más barato prevenir que curar, porque nuestros sistemas de salud y las estructuras económicas no estaban preparados para el nivel de emergencia.

Otra lección que hemos aprendido es que hay cosas que no deberían ser parte de la lógica de los negocios, ya que el mercado no es un administrador justo y mucho menos un buen administrador de crisis. Conforme avanza la pandemia, los mandatarios, hasta los más creyentes del libre mercado, aprueban gran cantidad de deuda para catalizar las economías, para rescatar los sistemas sanitarios que, mientras colapsan ante nuestros ojos, nos hacen revalorizar su importancia y sobre todo, su publicidad (entendido desde lo público). Emmanuel Macron ha declarado que “lo que ya ha revelado esta pandemia es que la sanidad gratuita, sin condiciones de ingresos, de profesión, nuestro estado del bienestar, no son costes o cargas, sino bienes preciosos, unas ventajas indispensables (…) y que este tipo de bienes y servicios tienen que estar fuera de las leyes del mercado”1. La salud está por encima del mercado, la salud de la gente y la salud de nuestros ecosistemas.

Pero la pandemia también nos muestra que cuando la humanidad percibe el peligro de la crisis es capaz de hacer cambios sin precedentes, dirigir la cantidad de recursos necesarios para transformar estructuras que parecían monolitos inamovibles, que ahora están moviéndose. Nada es tan valioso como la vida ¡nada! Nada es imposible cuando lo que está en juego es nuestra supervivencia.

Tenemos la primer gran prueba encima nuestro, los expertos nos advierten que ya estamos viviendo una crisis sin precedentes, en magnitud y en impacto, la crisis climática ya está aquí y ya está cobrando víctimas y amenaza la supervivencia de nuestra especie y de muchas otras, aunque desde nuestras guarniciones urbanas a veces resulta como un mito. La buena noticia es que para esta crisis tenemos muy bien diagnosticada la solución, tenemos que reducir las emisiones de gases efecto invernadero y esta tiene que ser la década de la acción climática, de la reducción ambiciosa y contundente de gases efecto invernadero.

Lo mejor es que aún estamos a tiempo de hacerle frente, estamos a tiempo de prevenir y evitar que “la enfermedad climática” siga avanzando. Las crisis ponen a prueba a los sistemas, como al sistema social en este caso, y una vez superadas los transforman, en algo diferente, en algo más fuerte, esta es nuestra oportunidad para usar la enorme cantidad de recursos económicos que se disponen para salir de la crisis y transformar nuestras sociedades para adaptarnos y mitigar el cambio climático.

Estamos a tiempo, la pregunta es, ¿seremos capaces de entender las lecciones de esta crisis y trabajaremos para prevenir la crisis climática o seguiremos agudizándola como hasta ahora?

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Porque las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs) y sus trabajadores, así como los empresarios y trabajadores por cuenta propia son los más afectados por los impactos del Covid-19 a la economía de los países, la International Chamber of Commerce (ICC) Mundial y su capítulo México, hacen un llamado a gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para adoptar acciones de coordinación y cooperación con el propósito de “Salvar a nuestras MIPYMEs”.

Exponen que el objetivo inmediato de todos los esfuerzos de estímulo, deben asegurar que el dinero fluya rápidamente hacia la economía real y, en particular, a los más vulnerables a las perturbaciones económicas causadas por el Covid-19 y asegurar que los países en desarrollo reciban asistencia adecuada, expresó la organización que representa a más de 45 millones de empresas en el mundo.

A su vez, la Coparmex Ciudad de México respalda el llamado de cooperación para preservar la salud y el empleo de los habitantes no sólo de la ciudad capital, sino de todo el país.

Para ello, considera indispensable aplicar medidas de mayor calado en favor de las empresas, especialmente las micro, pequeñas y medianas (MIPYMES), pues sólo de esta manera se podrá brindar protección al empleo de los trabajadores.

Y tienen harta razón, pues tan sólo en la Ciudad de México, 118 mil patrones registrados ante el IMSS generan más de 3 millones 400 mil empleos.

En comparación, la crisis sanitaria por la influenza H1N1 de 2009, provocó la pérdida de 4.1 por ciento de los empleos permanentes en el sector formal. Hoy dicha cifra equivaldría a 123,748 personas. En la actualidad, considerando la profundidad y el tiempo de la emergencia sanitaria prevista por el Covid-19 dicha cifra podría multiplicarse varias veces, señalan los empresarios.

De ahí la importancia de medidas concretas que permitan la sobrevivencia del tejido empresarial y con ello proteger el empleo.

Reconocen los sindicatos patronales que el gobierno está tomando las medidas correctas para evitar la expansión del Covid 19, pero también han hecho propuestas para proteger a los que generan empleo en este país.

Su propuesta incluye que se inyecte dinero a la planta productiva, comercial y de servicios, y no solamente a los programas sociales.

“El sector empresarial busca asegurar la liquidez al mercado interno, de entre las que destacamos: la reformulación del presupuesto público para reorientar recursos que permitan enfrentar la crisis y esquemas fiscales como el diferimiento del pago en impuestos”, piden.

Pero eso no sucederá, porque ayer venció el plazo para la presentación de la declaración anual, y esta semana el SAT comenzó a requerir pagos de impuestos atrasados, y en breve insistirá en el pago del Impuesto Sobre la Renta.

Nadie está escuchando a los empresarios, sobre todo a los más desprotegidos. Los grandes consorcios se están dando el lujo de donar dinero y de sostener a sus trabajadores, pero gracias a que tienen años medrando con nuestros recursos.

En Guerrero, por ejemplo, el gobernador decretó anoche el cierre de playas en la entidad, aunque ya de por sí el periodo vacacional está abortado y el sector turístico -del cual vive mayoritariamente la entidad- está en franca quiebra.

En un llamado a la unidad que hizo ayer mediante un mensaje en redes sociales, el mandatario dijo que el Covid 19 es ya un asunto de seguridad nacional, y pidió a los guerrerenses unidad para pasar esta prueba.

Por su parte, el secretario de Turismo, Ernesto Rodríguez Escalona, señaló que, hasta el momento, se han cancelado 3 vuelos nacionales hacia Acapulco y los vuelos de Houston y Dallas, además de que todas las líneas aéreas han bajado su frecuencia de viajes, lo mismo que en Zihuatanejo, donde han sido cancelados 18 vuelos internacionales y 2 nacionales.

De manera específica, el funcionario estatal indicó que fue cancelado el arribo de los cruceros MS Europa y CV Cis, programados para este mes de abril, y que de acuerdo con autoridades sanitarias estatales y del país, no se autorizó el arribo y el desembarque de pasajeros a Acapulco del crucero Celebrity.

Y sin turistas, pues no hay turismo. Hoy más que nunca urge atender no sólo los asuntos de salud, sino también los asuntos económicos y de seguridad. La estrategia debe fluir por estas tres vertientes; de lo contrario, cuando pase la emergencia, estaremos contando una triste historia.

ESTADO de los ESTADOS

*Brutal impacto económico: desempleo, pobreza y hambre

*“Quedarse en casa” no es opción viable para 52 millones de trabajadores

*Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, Chiapas y Puebla, con alta población informal

 En los próximos días se esperan los peores números en materia de salud por la pandemia del coronavirus Covid-19. Hasta el momento, han muerto 29 personas en el país, y suman 1,215 casos en territorio mexicano; además, hay 3 mil 511 sospechosos. Pero también en el terreno económico el impacto es brutal. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) estimó el impacto inicial en nuestro país por los paros parciales o totales en los diversos sectores productivos es de 30 por ciento del PIB a precios constantes; el tercero más alto después de Japón y Grecia, que son 31 y 34 por ciento respetivamente.

La lucha contra la pandemia se complica en México y los esfuerzos por restaurar la normalidad económica lo más rápido posible se están retrasando y a la fecha no están claros. La Cuarta Transformación parece paralizada, no hay una tabla de salvación a las personas y al sector privado, cada día más debilitados por la crisis sanitaria. Quintana Roo, Coahuila, Oaxaca y Tabasco son las entidades más vulnerables en materia económica ante las medidas de prevención y la falta de insumos en las cadenas de producción por el coronavirus. Sin trabajo y sin dinero, alrededor de 40 millones de trabajadores formales e informales afectados están frente a la pobreza, el desempleo y el hambre.

De acuerdo a las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), al término de la pandemia, la tasa de desempleo formal se ubicaría en 4.9%, y la pobreza rondaría 48%, es decir, casi la mitad de la población mexicana. Esa cifra no se veía desde hace dos décadas. El miércoles pasado, la emergencia sanitaria entró en fase 2, lo que implica el cierre por tiempo indefinido de miles de empresas en todo el país y perfila un panorama sombrío para los trabajadores de esos negocios, porque muchos de ellos se irán a la quiebra. Pero cuando se declare la fase 3, a mediados de abril –aunque algunos la prevén la próxima semana-, la situación laboral será peor, pues significará la paralización de más centros de trabajo y la intensificación del aislamiento social.

En un análisis inicial sobre el impacto en la actividad económica por las medidas de contención del Covid-19 entre los países del G20, la OCDE destaca: “Muchos países en los que el turismo es relativamente importante podrían verse afectados más severamente por el freno y las limitaciones de los viajes”. Naciones con sectores agrícolas y mineros relativamente importantes, incluida la producción de petróleo, pueden experimentar efectos iniciales más pequeños de las medidas de contención, aunque la producción se verá afectada posteriormente por una menor demanda mundial de productos básicos.

Las acciones para cuidar la salud de las personas como la clausura temporal de espacios con alta concentración de gente y la campaña Quédate en Casa, también provocan merma en los ingresos de los hogares (tanto de trabajadores como de micro, pequeñas y medianas empresas), y por ende, en el consumo, la principal variable de las economías locales. Otro impacto importante se registra en las industrias manufactureras por los retrasos en proveeduría asiática, principalmente de China, debido al detenimiento de algunas importaciones de insumos, así como por ausentismo laboral y paros productivos en diversas ramas, particularmente automotriz.

La OCDE advierte: “El efecto del impacto de los cierres de negocios podría resultar en reducciones desde 15 por ciento o más en el nivel de producción en las economías avanzadas y las principales economías de mercados emergentes después de la implementación completa de medidas de confinamiento”. Ángel Gurría, director general del organismo apunta: “El confinamiento afectará directamente a sectores que representan hasta un tercio del PIB en las principales economías. Por cada mes de contención, habrá una pérdida de 2 puntos porcentuales en el crecimiento anual del PIB. El sector del turismo, por sí solo, se enfrenta a una disminución de hasta 70 por ciento en su actividad”.

De acuerdo con el organismo, son cinco frentes donde debe fluir la ayuda: personas y trabajadores; empresas, en particular, pymes; la macroeconomía con la movilización de los tres instrumentos políticos: monetario, fiscal y estructural; el comercio con la eliminación de restricciones comerciales, sobre todo a las importaciones de los suministros médicos que tantos se necesitan y el apoyo a los países en desarrollo y de ingresos bajos, tal como ha sido el llamado del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial.

Quintana Roo,

sumamente vulnerable

De acuerdo a un análisis del diario El Economista, con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Quintana Roo es una de las entidades más endebles, pues el 49.1% de la planta laboral presta sus servicios en comercios, restaurantes, servicios de alojamiento y servicios diversos (culturales, deportivos y recreativos), sectores afectados por las acciones de prevención ante el Covid-19.

A consecuencia de lo anterior, ya el Consejo Coordinador Empresarial del Caribe (CCEC) urgió a declarar el estado de emergencia, lo cual permitiría acceder a esquemas y fondos a fin de ayudar a mitigar el problema. Irinna Germán Gómez, presidenta del organismo, sostiene: “En realidad no se va a ayudar a las empresas, se va a ayudar a la gente”. El CCEC se pronuncia por mantener las plantillas laborales en tanto pasa la contingencia por el Covid-19, pero urgió a que se establezcan mecanismos de apoyo para la reactivación económica una vez superada la etapa crítica de la pandemia.

Los empresarios de la región aseguraron, en una reunión en la Riviera Maya con autoridades locales, tienen recursos para mantener sus plantillas laborales únicamente hasta el próximo 15 de abril, por lo cual urgieron al despliegue de mecanismos de apoyo para poder mantener las fuentes laborales. Entre las propuestas de los integrantes del CCEC, la Coparmex, la Canacintra y la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados y de Comercio, Servicios y Turismo, está la de aplicar subsidios para el pago del Impuesto Sobre Nómina, postergar el Impuesto al Hospedaje hasta septiembre u octubre y abrir una línea de créditos blandos para pequeñas y medianas empresas.

Quintana Roo es la entidad más propensa a resentir los efectos del Covid-19, debido a que 45.6% de su PIB depende de comercios, servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas y servicios de esparcimiento culturales, deportivos y recreativos, el nivel más alto en el país. Le siguen Nayarit, con 34% de su PIB en esos sectores y Baja California Sur con 31.1 por ciento. Todas estas entidades comparten una característica: son de vocación turística Le siguen a ese complejo panorama quintanarroense, Baja California Sur, con 46.9% de su población ocupada en estas ramas económicas. Y Morelos, Jalisco, Estado de México, Sinaloa, Nayarit, Veracruz y Ciudad de México, con un indicador superior a 40% en esas mismas ramas.

Pegarle

al peligro

Quedarse en casa, como recomiendan reiteradamente las autoridades, es difícil para aquellas personas quienes viven al día, agravándose la situación por el bajo consumo en negocios locales, por lo cual salen a las calles a buscar el pan de cada día. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, hay 52.8 millones de mexicanos desocupados, subocupados y desempleados. Este segmento poblacional vive al día y se ve directamente afectado por la parálisis de la economía y el cierre de micros, pequeñas, medianas y grandes empresas. 

Oaxaca es la entidad más vulnerable ante este escenario, pues 80.5% de su población ocupada es informal, sin acceso a la seguridad social, con micronegocios no registrados y sectores de subsistencia. Este panorama se resiente también en Guerrero (79.3%), Hidalgo (75%), Chiapas (71.8%), Puebla (71.3%), Tlaxcala (71.3%) y Michoacán (70.3%). La contracción económica en el país no es causada por el coronavirus, ya viene desde el año pasado como consecuencia de las políticas instrumentadas por el régimen de la autodenominada Cuarta Transformación. Al tercer trimestre de 2019, 15 estados ya mostraban caídas anuales en su actividad económica: Zacatecas y Campeche (-2.3%), Chipas (-2.7%), Estado de México (-3%), Baja California Sur (-4.7%) y Tabasco (-8%). Esta última entidad como consecuencia de los bajos precios de la mezcla mexicana.

EDITORIAL

No volver a la normalidad

La crisis sanitaria mundial producida por un virus que escapa a nuestra mirada provoca al mismo tiempo incertidumbre, temor, angustia. Las drásticas medidas de distanciamiento social y cuarentena decretadas como necesarias para enfrentar la pandemia trastocan la vida cotidiana tal como la conocíamos y muchos quisieran regresar cuanto antes a la normalidad perdida.

Pero es necesario preguntarnos si realmente queremos regresar a esa “normalidad”. Debemos preguntarnos, porque justo esa normalidad es la que nos ha traído a esta situación extrema de una pandemia que ha provocado medidas radicales de Estado de excepción y crisis económica, que serán más dañinas que la misma enfermedad para los más pobres y con menos medios.

Si queremos aspirar a un mundo mejor después de la pandemia por coronavirus, no debemos aspirar a la “normalidad” del capitalismo de desastre que teníamos. Como dice el filósofo alemán Markus Gabriel: “El orden mundial previo a la pandemia no era normal, sino letal”.

Nos angustia y debe preocupar una pandemia que en pocos días superará el millón de infectados y los muertos se contarán por decenas de miles. Pero debería angustiarnos que antes de la pandemia cada día mueren 8 mil 500 niños y adolescentes por desnutrición, lo que suma 3.1 millones de muertes prevenibles al año, según la Agencia de la ONU para refugiados.

Con dolor y tragedia se superará la pandemia. Pero desde ahora que nos decretan distanciamiento social y cuarentena, es necesario repensar a qué “normalidad” queremos volver.

Quizá es pronto para tener las respuestas porque apenas entramos en el oscuro túnel de la emergencia, pero no es tarde para empezar a imaginarnos qué normalidad desearíamos.

No debería ser la normalidad de un sistema que se reproduce a costa de la vida. Debe ser cuestionado el modelo de capitalismo rapaz que propicia la aparición de emergencias como las que vivimos ahora. Con su expansión depredadora para ampliar la agricultura industrializada o para la extracción de recursos valiosos, el capitalismo despoja y engulle ecosistemas cuyas especies afectadas se ven obligadas a entrar en contacto con otros seres vivos y en esas interacciones se producen virus que enferman a las sociedades despojadas, mutando a veces en epidemias o pandemias. Como ahora.

No debe ser normal que la salud y el cuidado de la vida sea uno de los grandes negocios capitalistas. Debemos preguntarnos si queremos volver a sistemas de salud debilitados por la austeridad neoliberal, o a sistemas de salud universales gratuitos y de calidad para todos. Ahora frente a la emergencia los gobiernos sacan a relucir los recursos que en los años de políticas de libre mercado se negaron para la salud.

Cuando pase la pandemia, los más ricos y los más poderosos querrán regresar a sus privilegios y pasar el costo de esta emergencia a toda la sociedad, a los más pobres, como siempre han hecho. Debemos pensar y reflexionar cómo evitamos que eso ocurra. También pensar como contener las tentaciones autoritarias que se heredarán de los estados de excepción que se han impuesto con el pretexto de la pandemia.

Debemos pensar cómo salir de la cuarentena a la que se confinó a la protesta social, las resistencias contra el despojo, al movimiento feminista, y todas las luchas por la autogestión para continuar pensando-creado un mundo con relaciones sociales distintas al capitalismo destructivo que ha provocado esta crisis civilizatoria.

Debemos impedir volver a la normalidad letal que el capitalismo impone como forma de vida cotidiana.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, resultó negativo a Covid-19, a Dios gracias. Él mismo lo informó en sus redes sociales este martes, y anunció que la prueba que le practicaron resultó negativa. Acto seguido, participó en una teleconferencia con funcionarios del gobierno federal para revisar la estrategia de control de la pandemia por el coronavirus de Wuhan.

Y es que, lamentablemente para los gobernantes de todos los niveles, no son tiempos de descanso, ni de esconderse, sino de dar la cara. Este país se caería a pedazos, si hubiera vacíos de poder, tanto en el nivel federal como en las entidades federativas.

Si de por sí se muestra una grave descoordinación entre autoridades federales, estatales y municipales -que afortunadamente esta semana comenzó a resolverse- no imaginamos los escenarios con el presidente metido en su oficina por temor al contagio, o a los gobernadores.

A la fecha, tres mandatarios estatales han dado positivo al Covid-19, entre ellos el de Tabasco, el de Hidalgo y el de Querétaro, en razón de sus actividades.

Por lo tanto, valga esta entrega para pedir que, durante el mes de abril, periodo en el que se está desmovilizando a la nación, en lo que respecta a los sectores prioritarios, el presidente y los gobernadores guarden también sus precauciones, porque se estima que será el periodo de mayor contagio.

Basta de jugar a la ruleta rusa, porque ni siquiera podemos imaginar un escenario en el que falte el presidente de la República, o alguno de los gobernadores, pues constitucionalmente se tendría que nombrar a mandatarios interinos, en medio del caos por la pandemia, y lo más seguro es que se cuele la mano negra aprovechando la ausencia de los liderazgos formales.

Como dijo el presidente AMLO, no hay vacíos, sino que en política y en general en todos los órdenes de la vida, estos se llenan irremediablemente, con lo que se tenga a la mano.

No cabe duda que los adversarios de la 4 Transformación desearían un escenario así. Aunque ayer el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, el último de los panistas que aún está en el frente de batalla, golpeteando mediante sus redes sociales al régimen lópezobradorista, hizo ayer una especie de mea culpa y pactó con el presidente una tregua para dejar la intriga y la riña, y abonar a la unidad de la nación; aunque eso sucedió ayer, decíamos, nadie confía en “Borolas”, sencillamente porque ha demostrado cuán sinvergüenza es.

Incluso ayer ofreció su experiencia en materia de pandemias, porque a él le tocó lidiar con la influenza porcina, la AH1N1, pero se le olvidó decir que lo primero que hizo fue pedir un préstamo millonario para hacerle frente a ese emergencia, deuda que heredó a su sucesor, y que en los hechos no se vieron sus acciones preventivas, pues por lo menos en Guerrero lo único que se repartió fueron escobas y trapeadores a las escuelas, así como gel antibacterial.

Además, recordemos que, aunque el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Abrard Casaubón (hoy canciller de la República), acató las medidas de cuarentenar a la ciudad capital, su vecino el Estado de México no hizo gran cosa.

En aquellos días, las playas de Guerrero estaban a reventar, y sólo se nos daba gel en los restaurante y hoteles.

Es decir, nada parecido a lo que ahora se está viviendo y Calderón no tiene gran cosa que aportar, salvo aprovechar la ola de la pandemia para montarse en ella, y venderse ahora como un estadista, que nunca lo fue.

¿Pero cómo fue que Calderón reculó e hizo las paces con AMLO? Pues porque se dio un resbalón, cuando publicó en sus redes sociales que el presidente se había reunido con Aureliano García Loera, hermano del ex jefe del Cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Lorea, alias El Chapo Guzmán, durante su gira de trabajo por esa entidad.

Fue la esposa de AMLO la que se encargó de desmentirlo, evidenciándolo como un vil mitómano.

Entonces, Calderón bajó humildemente la cabeza y dijo que está dispuesto a tomarle la palabra al presidente, quien ayer dijo que es momento de dejar la diatriba y la crítica para abonarle a la unidad.

Increíble que Felipe siga tan campante, cuando el que fue su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, está preso en Nueva York, en espera de su juicio como cómplice precisamente del Chapo Guzmán.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

 *Insensibilidad de los gigantes del dinero

*Silencio de Slim, dádivas y gobierno paralizado

*IMSS vía para entregar salarios a trabajadores

*Hoteleros enriquecidos limpian el pasivo laboral

En tanto los pequeños y medianos comerciantes, fabricantes, empresarios en general ven de cerca la paralización de la economía y sus fatales consecuencias y buscan a toda costa evitar los cierres y los despidos haciendo acuerdos con los trabajadores arriesgándose, inclusive, a no pagar impuestos para poder mantener la nómina, los gigantes del dinero se muestran insensibles e inclusive aprovechan la oportunidad de deshacerse de los pasivos laborales despidiendo a miles de empleados. Una de esas ramas, para ejemplificar y no caer en especulaciones es la turística, la hotelera, la representante de grandes cadenas extranjeras cuya actuación es emulada por quienes tienen inversiones en ese sector y son mexicanos. El silencio de Carlos Slim, de los Servitge, de los propietarios de cadenas de tiendas comerciales, de los mineros, de los embotelladores, la dádiva de Coppel y algunos otros, todos ellos enriquecidos en estas tierras, nos muestra la inexistencia de una real solidaridad y no se pide sea esta con el gobierno, en caso de no estar de acuerdo con su conducción, sino con sus compatriotas.

Todas estas grandes empresas deberían mantener la plantilla laboral sin alteraciones, han ganado suficiente dinero durante muchos, muchísimos años. Es incomprensible que Bimbo en temporadas sin agudas crisis económicas pusiera sus productos a muy bajo precio, las distribuyera a través de camiones ubicados en puntos estratégicos, en zonas de clase media y baja y ahora hasta suban en las tiendas distribuidoras los precios. Esta empresa tiene capacidad no solo para liquidar puntualmente nóminas e impuestos, sino para presentar precios más accesibles y hasta hacer donaciones por miles de paquetes de pan. Ni qué decir de Carlos Slim sobre cuyos hombros recae la posibilidad de mantenernos informados y de cumplir con el mandato de permanecer encerrados y trabajar desde los hogares. No ha sugerido siquiera el dar meses de gracia para los usuarios de Internet, o de los celulares. ¿Qué sucederá cuando derivado de la crisis millones nos quedemos incomunicados por no pagar? Las ganancias obtenidas en esta tierra y con las cuales ha ingresado a las filas de los hombres más ricos del mundo lo obligan a ser total y absolutamente solidario.

Quienes recibieron las concesiones de televisión, los de antes, Televisa y TV Azteca y los nuevos, tienen aplicaciones y cableras y tampoco han hecho ninguna propuesta para mantener, en el caso de IZZI y Total Play, la posibilidad de que sus usuarios no cancelen los servicios en los cuales incluyen también el Internet. La posición de los dos gigantes ha sido encontrada; el primero mandó a sus empleados a guardarse, hizo turnos de apariciones en tanto que el segundo conminó a todos a salir a trabajar, a exponernos a la expansión de la pandemia haciendo prevalecer el terreno económico aún y cuando en ambos casos poseen fortunas suficientes para mostrar sensibilidad y solidaridad para con los mexicanos. Los concesionarios de minas deberían hacer lo propio y, aunque ahora no se hable sobre la ausencia de trabajadores bajo el subsuelo, llegará el momento en el cual habrán de responder.

Sería muy largo cuestionar cuantas de las fortunas conocidas son realmente producto del trabajo y el esfuerzo diario. Obviamente aquellas como la del “Maseco” han recibido concesiones a diestra y siniestra, aún sobre cosechas como la del maíz e igual puede señalarse a muchas otras. Nadie puede reprochar el esfuerzo de quienes se han enriquecido, pero seguirá siendo motivo de interrogantes y reproche quienes han acumulado fortunas cuyas cifras pueden sobrevivir hasta por 10 generaciones. Las dádivas como la otorgada por Coppel de ninguna manera revelan solidaridad ni con el gobierno y menos aún con los ciudadanos mexicanos. Sus tiendas han recibido permisos para convertirse en almacenes de todo tipo de ropa, accesorios tanto personales como para el hogar, pero también son prestadores de servicios de diversa índole, incluyendo los bancarios o cambio de moneda, y su oferta de 50 millones se ridiculiza aún más si se toma en consideración que una cifra similar ofreció Genaro García Luna a los Estados Unidos como fianza para ponerse a salvo de la contaminación de coronavirus durante su estancia en la cárcel.

Pero, si las exigencias pueden verterse hacia esos empresarios, también están sobre el gobierno y la ausencia de estrategias inteligentes. Al parecer no han tomado en cuenta puede llevarse a cabo una entrega formal, transparente, sin corrupción de por medio de los recursos supuestamente designados para atender necesidades básicas de los trabajadores, al tiempo de recaudar impuestos sin la irritación existente por las exigencias convertidas en “atenta misiva” enviada por el SAT. El IMSS sería el mejor conducto para respaldar una acción con la cual se beneficiara a millones de mexicanos. Si se registran y les otorgan incapacidad a quienes ganan menos de tres salarios mínimos y el dinero dispuesto para los apoyos se canaliza a través de ese Instituto, se mantiene la transparencia, se evita la consabida corrupción -tan experimentada en cada crisis ocasionada por fenómenos naturales o epidemias- y se brinda a quienes, inclusive, llevan años de estar haciendo aportaciones, ingresos acordes a sus pagos quincenales normales.

El gobierno dispone de organismos en donde existen registros y pueden entregar, sin los clásicos intermediarios abusivos y los líderes ladrones, los respaldos económicos que se verían reflejados en dos vías: empresarios y trabajadores. Sin la carga de las nóminas los empleadores, con toda seguridad, podrían mantener sus pagos tributarios. Hasta ahora se habla de estas entregas económicas pero sin ninguna estrategia y todavía están pendientes todos los ambulantes y los de los pequeñísimos comercios. A estas alturas ya deben haberse percatado del número de despidos realizados sin ninguna indemnización, finalmente ésta habla de entregar 3 meses de salario y 20 días por año. No hay disposición de cumplir con este mandato laboral porque si se cuenta con dinero para cumplir, bien pueden soportar pagar sin que el trabajador asista a su fuente laboral. Esta contingencia la han tomado grandes empresas de todo tipo para sacudirse el pasivo laboral y, sabedores del cierre de Juntas de Conciliación y Arbitraje, actúan con toda perversión.

Por otro lado ¿esperará el gobierno a dejarnos sin luz, sin agua, nos embargarán por no pagar los prediales? ¿qué sucederán con los arrendadores pero también con los arrendatarios? ¿Qué determinaciones se tomarán para quienes tienen sus pertenencias de valor en las casas de empeño? ¿Si los bancos se adelantaron a tomar decisiones, como lo hemos hecho los ciudadanos al entrar 15 días antes a la fase 2 de la contingencia, esperan que llegue la sangre al río? ¿La llamada al Ejército para intervenir en hospitales y el DNIII son para hacernos ver la posibilidad de su intervención en caso de alteraciones a la cada vez más débil paz social? ¿Hacia dónde vamos, si es que hay capitán y cuenta con timón?

Turismo

En el punto en donde se recibe el mayor número de turistas y cruceristas, el incluido durante algunos años dentro de los 10 sitios con el mayor número de visitantes en el mundo, tiene 60 centros de hospedaje cerrados. Durante el año anterior reportaron en el cierre cerca de 5 mil millones de dólares en ganancias producto de los cerca de 22 millones de viajeros recibidos. Las percepciones totales fueron 3 veces superiores, es decir más de 15 mil millones de dólares. Sin embargo, es ahí donde se están dando los despidos por miles. Los sindicatos solo tienden a las declaraciones de protección a los trabajadores de la industria pero, en las acciones, no se ve absolutamente nada. Cuentan con argumentos con los cuales piden a sus agremiados paciencia porque una vez que concluya esta etapa y regresen las Juntas de Conciliación a laborar se presentarán las demandas de rigor y no importa si pasan de los 90 días que se tienen para la recepción de reclamos por despido, porque este tiempo no se cuenta y por lo tanto ninguna de estas prestaciones prescribirá.

Otros empresarios han recurrido a los descansos solidarios y a ese tipo de decisión deben adaptarse más de 50 mil trabajadores, por lo cual se está perjudicando a igual número de familias con un promedio de 4 y 5 integrantes. Lo ganado les permitiría a los hoteleros sostener las nóminas cuyo monto es, de acuerdo con las cifras manejadas por el reino de esta paga, las outssourcing, de cerca 24 millones de dólares mensuales. A ninguno se le ha forzado a actuar con solidaridad y de nueva cuenta son los gobernadores quienes tienen que salir al paso ante la ausencia de ordenamientos federales.

Carlos Manuel Joaquín González, gobernador quintanarroense, hizo un llamado a los hoteleros fundamentalmente, para que le devuelvan a la entidad un poco de lo mucho que les ha dado, mostrándose solidarios. Solamente algunos hoteleros han aceptado mantener sus nóminas y otorgar apoyos directos para que las familias, cuyos jefes fueron mandados a sus hogares, puedan subsistir durante la fase más complicada de esta contingencia. Otros, y lo mencionó, muy claramente, se precipitaron y despidieron a sus empleados. Es cierto, hay

una fuerte crisis en ese sector, como existe en casi todos, pero muy pocos con las ganancias que éstos han recibido. El gobierno sigue sin atender las demandas, las propuestas, de quienes están afectados y tal vez por ello tampoco puede actuar en consecuencia porque solo puede recibirse aquello que se está dispuesto a dar.

EDITORIAL

La otra pandemia

¿Quién escucha cuando nos dicen que cada año más de 200 mil niños mueren de diarrea viral porque no tienen agua potable?, pregunta el filósofo Markus Gabriel, ¿por qué nadie se interesa por esos niños? Entre otras razones porque esos niños no mueren en Europa. Han fallecido 20 mil personas en el Primer Mundo por el coronavirus y no hay manera de desestimar el daño. El dolor que la repentina pérdida deja entre familia y amigos es inconmensurable. Y desde luego, no solo preocupa la magnitud de la tragedia sino el corolario, que podría culminar en millones de víctimas. Las grandes potencias están en su derecho de hacer todo lo posible a su alcance para intentar detener la pandemia.

Solo habría que estar conscientes de que la medicina que han decidido auto administrarse irradiará calamidades impredecibles para el resto del mundo. La decisión radical de los países europeos y ahora Estados Unidos de cerrar sus economías a cal y canto provocará una debacle económica de proporciones inéditas. Para esos países se traducirá en una depresión que les llevará un buen rato compensar.

Solo para poner las cosas en perspectiva: la diabetes mata a 1.6 millones de personas cada año, el cáncer en las vías respiratorias otros 1.7 millones y las enfermedades diarréicas 1.4 millones, según la Organización Mundial de la Salud (cifras de 2016). El año pasado murieron de gripe medio millón de personas.

La mitad de las muertes en el hemisferio sur, es decir decenas de millones de personas cada año, obedece a causas vinculadas a la pobreza (desnutrición, insalubridad, tuberculosis, enfermedades trasmisibles). En los países ricos este tipo de padecimientos solo causan 7 por ciento de las defunciones, señala el mismo reporte de la OMS. El parón en seco de la economía en las metrópolis será un tsunami que provocará devastadoras olas sobre la precaria situación de miles de millones de personas en el planeta. O como ha dicho el Primer Ministro paquistaní, si cerramos las ciudades los salvamos del coronavirus pero los matamos de hambre. O, en otras palabras, habría que cuidar que no termine matando a los que no infecte.

Los jefes de Estado de las potencias actuaron en función directa de sus intereses electorales, desesperados por ser percibidos como los más responsables de proteger de manera inmediata a sus ciudadanos. Lo más urgente era tomar decisiones, después se vería el impacto que estas decisiones tendrían para sus propios gobernados al mediano plazo. Pero lo más grave es que decidió, cada cual, apertrecharse en su propia casa. Nadie vio por el vecindario, ni siquiera dentro del barrio mismo de vecinos ricos, mucho menos contemplaron lo que sus decisiones terminarán provocando en África, Asia y América Latina.

El problema es que vivimos tiempos planetarios, no nacionales. El virus mismo es un fenómeno global y una frontera tras otra ha sido inservible para contenerlo. La miseria a la que puede condenarse a la otra mitad de la población, las hambrunas, las enfermedades, la inestabilidad política, las inevitables emigraciones y los campos de refugiados, no pasan por su mente, aunque pasarán por su porvenir. Los árabes y subsaharianos que hoy habitan los barrios bravos de París, Londres o Marsella son hijos del colonialismo. La violencia y la disolución social que aqueja a Europa abreva en lo que las metrópolis hicieron hace 200 años en las tierras que espoliaron. Y eso era antes de la globalización.

En las próximas semanas México tendrá que tomar decisiones claves. AMLO ha argumentado ante el G20 la necesidad de hacer algo que contemple también a los que menos tienen. Ojalá pueda ser entendido por los que más tienen, dentro y fuera de México.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Está declarada la emergencia por Covid-19 en México, y comienzan las restricciones por decreto presidencial. A partir de este 1 de abril, adultos mayores, diabéticos, hipertensos y embarazadas tienen prohibido salir a la calle, deben permanecer en casa, aunque hagan labores esenciales.

Anoche, el secretario y el subsecretario de Salud en el país, junto con el canciller Marcelo Ebrard, anunciaron la decisión que se tomó al medio día, por el Consejo Nacional de Salubridad, para decretar el estado de emergencia por coronavirus en el país.

Esto orilló al gobierno federal a emitir un decreto que es de cumplimiento obligatorio, y que incluye el paro de las labores no esenciales hasta nuevo aviso, tanto en el gobierno federal, estatal y municipal, así como en la iniciativa privada.

El decreto incluye una serie de medidas que tienen ya carácter obligatorio. Es decir, que el “Quédate en casa” se convierte desde ahora en algo oficial, no es algo que se pueda dejar al libre albedrío de la gente.

Por ahora, están comenzando con un obligatorio “Quédate en casa” para grupos vulnerables, pero que en algún momento será para todos.

Lo cierto es que México se acerca a la hora cero, a la hora decisiva, que será cuando todo se detenga.

Si no logramos en estos días reducir la línea de contagios, antes del 30 de abril, el caos está a la puerta.

Sí, amable lector. Sabemos lo que está pensando. ¿Qué comeremos? El gobierno está decretando la suspensión de actividades, pero aún no hay nada concreto en lo económico, salvo medidas para aliviar la falta de dinero en los ancianos, así como un millón de micro-créditos para las personas que se desempeñan en la economía informal.

Para los negocios establecidos, no hay nada. Y la verdad es que todos vamos al día. Lo peor es que, contrario a un ciudadano común, los micro y pequeños empresarios tenemos una nómina de empleados que pagar, créditos que solventar, y muchos años de lidiar con un entorno económico agresivo.

De hecho, el Covid 19 es solamente un nuevo elemento de estrés económico, solamente algo que se viene a sumar a todos los problemas que ya de por sí este sector económico padece, en todos los rubros; llámese restaurante, hoteles, madererías, etcétera.

El gobierno del estado anunció un plan de apoyos económicos que, igualmente, no contempla a los micro y pequeños empresarios, sino sólo a los sectores que viven de la economía informal, así como la adquisición de maíz para subsidiar a la industria de la masa y la tortilla, a fin de mantener a precios accesibles estos productos.

Las micro y pequeñas empresas están ante la amenaza de la quiebra, con el gobierno encima cobrando los impuestos, además.

¿Qué haremos? ¿Se trata de elegir entre la vida y la muerte? Pero ni siquiera de eso. Porque aunque algún negocio quisiera abrir y mantenerse, aun tomando todas las medidas necesarias, será en vano porque las calles están vacías, no hay gente que consuma, compre o venda.

En este momento todavía podemos contar algo de ingresos, pero conforme pase el tiempo, y la gente vaya acatando el llamado a mantenerse en casa, lo demás irá muriendo por añadidura.

Esta pandemia va a ser larga, las siguientes dos semanas serán importantes, serán el pico de la ola de contagios siempre y cuando se puede controlar este problema.

Si no lo logramos, amable lector, el 1 de mayo estaremos contando otra historia.

Se insiste en la sana distancia. El virus no puede viajar a más de un metro en las gotas de saliva del que habla o estornuda. Y lavarse las manos con jabón constantemente, porque al caer el virus en las superficies, ahí permanece por algún tiempo.

Ojo con el dinero, con las llaves de la casa y autos, con el celular, con las zuelas de los zapatos. Cada quien debe tener un espacio para sanitizarse antes de entrar a su casa.

El dinero se recomienda lavarlo en agua y jabón antes de tocarlo. O si alguien está cobrando y tocando dinero constantemente, necesita lavarse las manos muy seguidamente.

La OMS ya declaró que el virus no se transmite por excremento ni por el aire, por lo cual no es necesario usar cubrebocas, a menos que esté frente a un enfermo de manera recurrente, como médicos, enfermeras, o los vendedores de productos en general, que tienen que tener contacto directo con personas.

Sólo se necesita un poco de disciplina, para cambiar nuestros hábitos. Porque la mala noticia es que el Covid-19 llegó para quedarse, y mientras no haya una vacuna disponible, el mundo seguirá en jaque.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Coronavirus avanza rápido en México; se extiende el plan “Quédate en casa”

“La angustia mental siempre es resultado de la evitación del sufrimiento legítimo”: Stefan Molyneux-

Mis estimados, más vale que dejemos de ser incrédulos y comencemos a cuidar la salud personal y la de nuestra familia, pues el coronavirus avanza en nuestro país en forma acelerada, al grado que el pasado sábado el subsecretario federal, Hugo López-Gatell, en conferencia prensa hizo un llamado enérgico a los mexicanos. “Quédense en casa para reducir los contagios del coronavirus”, dijo.

El subsecretario piensa que el país se encuentra en el momento decisivo de la lucha contra la pandemia de coronavirus, que hasta el momento acumula 848 casos positivos y 16 muertes en México, una de ellas en Guerrero.

El doctor López- Gatell afirmó que la fase 3 del coronavirus se va a dar en nuestro país, la de máxima trasmisión, la de máximos casos al día; y el riesgo es que se sature el sistema de salud, a pesar de la expansión que se ha hecho por apoyo de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, detalló el subsecretario de Salud, “si la gente no sale a la calle, en vez de tener una curva epidémica inmensa, tendremos una menos pronunciada que permita atender a las personas críticamente más enfermas.”

 Es decir, mis estimados, que si acatamos la recomendación oficial de un mes más en casa, con la medida de sana distancia el contagio será menor.

A la redacción de Despertar llegan preguntas de las personas, pidiendo que les expliquen en qué consiste la fase 3 del coronavirus. Es cuando se registra una propagación masiva de contagios; o sea, que veremos a miles de personas contagiadas por el virus, por día, como sucede en Estados Unidos, España e Italia.

A lo que dijo el subsecretario López- Gatell, es como una cadena de propagación extensa de contagiados por el Covid-19, pero tan acelerada, que va a resultar imposible romper esa cadena de contagios y es cuando entra el gobierno e implementa estrategias drásticas.

Entonces, evitemos ser obligados a estar encerrados en casa por la fuerza; hoy podemos proceder con responsabilidad todos los ciudadanos, para evitar que el coronavirus se propague aceleradamente, y haya el menor número de contagios en nuestro estado o municipio. Un mes más, dijo el subsecretario, que nos quedaremos en casa todos, pues indica que por esas fechas pueden dejar de avanzar los contagiados del virus.

Sigamos confiando en Dios que librará a nuestro país de máximos contagios por la pandemia, pero seamos responsables y quedémonos en casa, para que pronto vuelva nuestro país a la normalidad.

En este espacio les dije que el número de contagios por coronavirus en el país avanzaba demasiado rápido; inclusive en el estado de Guerrero, ayer el gobernador Héctor Astudillo Flores, junto con el secretario de Salud en Guerrero, Carlos de la Peña Pintos, informaron que los casos del Covid-19 son 52, y contaron que los tres nuevos casos se localizan en el puerto de Acapulco.

De la Peña Pintos precisó que en la entidad se registró el primer fallecimiento por Covid-19. También expuso el secretario que 2 de los 10 casos confirmados ya fueron dados de alta.

Sin duda las malas noticias en todos lados corren como reguero de pólvora, y el temor vuelve a ser motivo de inmovilización de la gente. La gente está aterrorizada por la conferencia del subsecretario López-Gatell, con la noticia de que se amplía el tiempo de quedarse en casa y no salir a la calle. Y Guerrero no es la excepción, sobre todo con la noticia de la primera persona fallecida por coronavirus y los casos de contagio de los gobernadores de Tabasco y Hidalgo. Ambos mandatarios dieron positivo del Covid-19, y hay también un diputado de Movimiento Ciudadano que también dio positivo a la enfermedad.

Estos casos pusieron a temblar a varios mexicanos; incluso a aquellos que dudaban que fuese tan peligroso el Covid-19; ya ven que donde quiera hay incrédulos, personas que no creen ni en ellos mismos.

Hay quien comenta que cada quien trae su rayita marcada, y que si ya les va a tocar morirse, pues se muren, y no por estar encerrado en casa te salvas. Dicen que de lo que sea, si es el virus, pues se van a morir nada los va salvar, pero que no dejarán de trabajar, porque si no trabajan no comen.

En cierta forma tienen razón, pero el problema es que no son sólo ellos, lo que entendemos es que una persona contagiada de coronavirus puede contagiar a varios más, por eso la recomendación; y si no entendemos ahora, puede avanzar el virus a dimensiones inimaginables. Es decir, no son ustedes únicamente los que se contagian, sino que pueden contagiar a los miembros de su familia y a otras personas con las que tienen contacto.

Es cierto que los daños causados por el Covid-19 serán incuantificables; de eso no queda duda. Enel renglón del turismo, que es el ramo que nos incumbe en el puerto de Ixtapa-Zihuatanejo, los escenarios son terribles. Se estiman pérdidas por el cierre de las fronteras ante el coronavirus de entre 300 mil y 450 mil millones de dólares a nivel mundial, conforme a cifras de la Organización Mundial de Turismo (OMT).

Esto significa que el movimiento de turistas internacionales por todo el mundo, debido a la pandemia, registra un descenso de 20 a 30 por ciento. El turismo es uno de los sectores económicos más afectados por la pandemia, pero esto también debe unir al sector para que juntos afronten esta crisis y respetemos las medidas sanitarias.

Lo más triste es que el organismo especificó que estas cifras no se habían presentado en crisis pasadas, pues en el 2009 según cayeron un 4 por ciento, mientras que en 2003, con el brote del SARS, hubo una baja del 0.4 por ciento.

Por la pandemia del coronavirus hay riego de que se pierdan millones de empleos en el sector, pues un 80 por ciento de la industria está compuesta de la pequeña y mediana empresa.

En Ixtapa, por ejemplo, se rumoró que varios hoteles habían cerrado sus puertas ante la grave crisis que se avecina. Se supo por publicaciones en Facebook, de perfiles de poco prestigio que publicaron la nota, pero todo es falso. ¡Caray!, como si fuera poco lo que vive la gente, que todavía hay persona de mala fe publicando rumores y creando pánico. Increíble que se presten para crear terror ante un problema de salud, que ya ha cobrado varias vidas en México.

La gente tiene mucho miedo a contagiarse y no saben cómo actuar o qué hacer en caso de que aquí llegue la pandemia; por eso están pendientes de las redes y hay perversos que se aprovechan de eso para subir noticias falsas. Algunos fueron más allá y comentaron que habían corrido al personal sin darles un peso de salario, que sólo los despidieron.

No puede ser que haya gente sin corazón. La reportera de este medio Mary Doblado, recorrió algunos hoteles de Ixtapa y coincidieron que todo está normal, ellos están laborando con las medidas de higiene recomendadas por las autoridades de salud, estatal, federal y municipal, y que esperan que pronto pase esta pandemia que obvio los tiene muy preocupados.

Los encargados de los hoteles que supuestamente cerraron, desmintieron la información. Dicen que con razón están recibiendo varias llamadas de personas preocupadas por sus reservaciones, y ellos les contestan que no pasa nada, que todo está normal en Ixtapa, que algunos hoteles se sumaron a la propuesta de ahorrar luz y apagan sus luces por una hora, pero de ahí todo está normal.

El hotel Emporio labora normal, aunque según las redes había cerrado, pero es falsa la información, dijeron.

El hotel Barceló opera normal, sólo con shows y algunos pisos cerrados por la baja temporada; que continúan laborando los hoteles con baja afluencia turística, es cierto, pero están abiertos, no hay hoteles cerrados.

Los hoteles que cierran son el Club Med y Qualton, otros de Playa la Ropa porque su turismo es extranjero y cierran por temporada.

No se alarmen, mis estimados, busquen información en medios oficiales. Es cierto el panorama no es alentador para el sector turístico y de una vez comencemos a prepararnos para recibir la crisis que se avecina, aunque lo primero es la salud, cuiden su salud y la de sus hijos; lo demás, como decía mi madre, sale sobrando. Pobres, pero vivos. ¡Feliz lunes para todos!

EDITORIAL

La 4T, enferma de credibilidad

Dos encuestas ponen ya a López Obrador por debajo del 50 por ciento de aprobación. La de GEA-ISA, dada a conocer el miércoles, y el tracking poll de Consulta Mitofsky y El Economista que el día de ayer daba al Presidente 50.1 por ciento de aprobación con una tendencia a la baja desde diciembre y con una semana fatídica por lo que seguramente hoy amanecerá en 50 o un poco por debajo. Es un asunto meramente simbólico, pues en la práctica no cambia un ápice las decisiones de Gobierno ni la manera de comportarse del Presidente, simplemente indica que ha pasado a un momento en que hay más ciudadanos que desaprueban su actuación de los que lo aprueban.

Son solo dos encuestas, es cierto, y también lo es que son las únicas que hasta ahora reflejan el efecto coronavirus. Para darnos una idea de lo que significa este nivel de aprobación son más o menos los números que tenían Fox y Peña Nieto a estas alturas de su mandato, lo que desvanece la idea del Presidente todo poderoso que nunca bajaría del pedestal del apoyo popular. Dos datos de la encuesta de GEA-ISA reflejan claramente este cambio de estatus. Cuando se pregunta qué tanto le cree a usted al Presidente López Obrador el derrumbe de la credibilidad en un año es bestial. Si bien el número que dice creerle poco es más o menos estable (entre 45 y 47 por ciento) los que decían creerle mucho (los amlovers) pasaron de 30 a 14 por ciento, mientras que los que dicen no creerle nada (los amhaters) creció de 16 a 37 por ciento. Esta pérdida de credibilidad habla de un fuerte desgaste del discurso y la gran distancia entre la promesa y los resultados.

Otro dato que refleja la pérdida de credibilidad es la pregunta de si el Gobierno de López Obrador representa una nueva etapa de la vida de México (la famosa Cuarta Transformación) o solo un Gobierno más. Hace un año 60 por ciento pensaba que era una nueva etapa; hoy solo 40 por ciento cree en el discurso de la 4T, mientras 47 por ciento lo considera un Gobierno como cualquier otro. Más aún, hoy el referéndum sería una pésima idea, pues de acuerdo con esta encuesta 46 por ciento votaría por la revocación.

Vienen meses difíciles para la administración de López Obrador. De cómo salga librado de la pandemia depende en gran medida el futuro del sexenio y su proyecto de trasformación del Estado. En materia económica la batalla es por decrecer lo menos posible, las predicciones que se han publicado andan entre 3.7 y 4 por ciento y que la recuperación comience en el último trimestre del año, pero, si como dice López-Gattel, la emergencia se prolonga hasta octubre, la economía podría comenzar a recuperarse hasta el 2021, con un fuerte efecto electoral para Morena y el Presidente. Eso, por supuesto, considerando que en materia de salud todo sale como lo tienen planeado y que la 4T se recupere de la falta de credibilidad que hoy le aqueja.

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