EDITORIAL

Aquí no pasa nada

Estados Unidos anunció el martes un plan para reactivar su economía, equivalente a un billón de dólares (un trillón dicho en inglés). En México, el mismo martes el gobierno anunció que ya tiene disponibles 150 millones de dólares para comprar tapabocas y guantes para los doctores que atienden a pacientes con coronavirus.

Los presidentes de todo el mundo están dedicados de tiempo completo a hacer informes en cadena nacional y ruedas de prensa para dar a conocer nuevas y más drásticas medidas sanitarias y económicas contra el coronavirus. En México, ayer la conferencia mañanera empezó con una explicación de cómo va la construcción del aeropuerto de Santa Lucía.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho que los gobiernos deben instruir a sus ciudadanos medidas de distanciamiento social, de permanecer en casa, como única vía para retardar los contagios y no colapsar los sistemas de salud. En México, ayer el presidente AMLO organizó un acto con 450 invitados para conmemorar el 82 aniversario de la Expropiación Petrolera.

El propio director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió antier con un énfasis inusitado que los gobiernos del mundo hicieran todas las pruebas posibles de coronavirus a sus ciudadanos: “hagan pruebas, hagan pruebas, hagan pruebas”, dijo. En México el gobierno dice que hacer muchas pruebas es una pérdida de tiempo.

Donald Trump ya se convenció del peligro del coronavirus. Lo estuvo desdeñando todo lo que va del año. Esta semana sus discursos han sido de franca alerta. Era el único mandatario que faltaba en darle el golpe a la gravedad del asunto. Bueno, no: Bolsonaro en Brasil y López Obrador en México siguen pensando que el resto del mundo está exagerando.

Menos mal que Trump ya entendió la dimensión de la pandemia. Porque en México, ayer el Presidente dijo que no hacía falta ningún plan fiscal extraordinario porque “nosotros pensamos que se va a estabilizar la economía mundial porque está interviniendo el gobierno de Estados Unidos… y van a hacer todo por estabilizar. Eso ayuda a todos los países del mundo, no le conviene a nadie que haya recesión mundial o crisis”.

Ayer en su conferencia matutina el Presidente de México mostró una estampita religiosa, un amuleto protector, “detente, enemigo, el corazón de Jesús está conmigo”. Sería chistoso, hasta divertido, significaría un necesario brochazo de sentido del humor, si estuviéramos frente a un Jefe de Estado que hubiera entendido la gravedad de la pandemia, que hubiera realizado el mayor número de pruebas posibles para contar con un buen diagnóstico, que hubiera ordenado la suspensión de actividades para contener el virus y que hubiera anunciado un millonario plan de rescate a la economía. Pero no. Es López Obrador.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Aunque Guerrero todavía está en la fase 1 de la epidemia por el coronavirus del Wuhan, el gobierno de Acapulco ya decretó el lockdown del puerto; es decir, el cierre de todos los negocios que impliquen aglomeración de gente, como bares, discotecas y cines.

Sin embargo, no hay un tiempo límite para esta medida, sólo se dice “hasta nuevo aviso”.

¿Qué significa esto? Desempleo. Pobreza. Aumento de la criminalidad.

Veamos los números que presentó ayer el presidente de la Comisión de Desarrollo Económico del Congreso de Guerrero, Arturo López Sugía, quien dijo en entrevista que de aproximadamente 1 millón y medio de la población ocupada en el estado, más de medio millón son trabajadores por cuenta propia, más de 161 mil viven de propinas y 62 mil 544 son empleadores, “y menos de la mitad son asalariados; hablamos de unas 709 mil personas, de las cuales la mayor parte están en Acapulco”, donde ya el Ayuntamiento ordenó el cierre de negocios, sin tomar en cuenta para nada a los empresarios.

Y todo por 3 casos de coronavirus detectados, de los cuales no se conocen mayores detalles, más que del primero, que es una ciudadana argentina que estuvo previamente en la Ciudad de México, y que una vez en el puerto comenzó a presentar los síntomas de la enfermedad, y por lo cual fue cuarentenada en su hotel. Tan tan.

¿Quiénes son los otros dos? ¿Cómo contrajeron la enfermedad? ¿Tienen relación con el primer caso? ¿Cuál ha sido su rango de movilización en el puerto? ¿Cuáles son los “casos sospechosos” y dónde están?

Creo sinceramente que nos estamos ahogando en un vaso de agua, y que la presión internacional y local es de tal modo tan agresiva y golpeadora, que el gobierno federal y los gobiernos locales se están apresurando a tomar medidas que todavía no corresponden a la fase que estamos cursando.

Apenas este jueves, de manera amenazante, la Organización Mundial de la Salud instó a todas las naciones a decretar cuarentenas generales. Esto implica cierre de puertos, aeropuertos y fronteras. Pero, ¿con qué bases? Porque ciertamente se habla del mismo virus, pero los países son distintos. El caso de Italia no necesariamente se debe replicar en todos lados, sino analizarse por separado.

El protocolo epidemiológico dicta otra cosa. Las epidemias se manifiestan por fases, y los expertos afirman que seguimos en la Fase 1, donde sólo se tienen brotes individuales y familiares. Ni siquiera podemos hablar de brotes comunitarios.

Por lo tanto, cerrar en este momento el país, cuando tenemos hasta la noche del miércoles 118 casos y solamente un muerto -contra los cerca de 269 por influenza de diciembre a la fecha y 5,127 contagiados- sería como hacernos el harakiri.

Si -como quieren los enemigos de México, que están dentro y fuera de nuestras fronteras-, la economía se paraliza, nadie podrá resistirlo, ni siquiera los grandes consorcios, pues se estiman 20 semanas críticas y 2 años de fuerte prevalencia del virus en el mundo.

Tan sólo en Acapulco hay 40 mil negocios afectados por el cierre parcial decretado por el gobierno municipal, que además carece de opciones para apoyarlos en el pago de nóminas y servicios.

Es obvio que medición del impacto por este padecimiento va más allá, porque la crisis del coronavirus es ante todo una amenaza para la salud pública, pero también es, y cada vez más, una amenaza económica.

Por lo tanto, hoy más que nunca se demanda de las autoridades locales que actúen en coordinación con el gobierno federal, y que eviten tomar decisiones que a la larga resultarán contraproducentes.

Por ejemplo, se sabe que el virus es potencialmente agresivo contra los inmunodeprimidos, y eso tiene que ver con la alimentación. Y nadie ignora que amplios sectores sociales, incluso los que viven del turismo, perciben sueldos tan raquíticos que no les alcanza para una canasta básica completa. Por lo tanto, ya de por sí están malnutridos, como para además quitarles el sustento.

Mucho ojo con esto. Lo que deben hacer los gobiernos locales es invertir en este momento en la infraestructura sanitaria, porque la verdad que está en cueros: no hay respiradores, no hay áreas de aislamiento, son limitadas las áreas de terapia intensiva, etcétera.

En este momento no se le tiene miedo al virus, sino a la pobre y raquítica infraestructura de salud que tenemos. Y eso no se va a resolver cerrando negocios por adelantado.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Coronavirus golpea a la industria turística en Guerrero

“Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad”: Lao Tsé.

Mis estimados, si ustedes pensaron que el Covid-19 en México es un cuento chino, no lo es. En China el virus se detectó en noviembre pasado, pero el gobierno chino no hizo nada en dos meses. Fue hasta que entró el virus en fase 2, que actuaron e hicieron saber al resto de las naciones del problema que tenían dentro de sus fronteras.

Es decir, los chinos detectaron el coronavirus en noviembre, y notificaron al mundo hasta el 31 de diciembre y fue hasta enero que decretaron la cuarentena de la provincia de Wuhan y sus alrededores.

No lo hicieron antes porque no tenía caso hacerlo. Esa es una regla epidemiológica. Por ejemplo, ¿para qué paralizaríamos Zihuatanejo, decretando cierre de escuelas, el puerto y el aeropuerto, sino hay ningún caso detectado aquí, ni siquiera un caso importado? Eso sería tonto, porque no ganaríamos nada, sólo perderíamos tiempo y dinero y esfuerzo, recursos que vamos a necesitar cuando la epidemia vaya avanzando y realmente estemos obligados a parar todo.
Porque una cosa es segura, mis estimados, que la epidemia va a avanzar en el país, queramos o no. Y todo lo que podemos hacer, tanto el gobierno como nosotros, es tomar precauciones para evitar la infección y paliar sus efectos.

En el estado de Guerrero, entidad que nos incumbe como guerrerenses, y donde hay dos casos comprobados de contagio de coronavirus, concretamente en Acapulco y Chilpancingo, las autoridades determinaron adelantar vacaciones para que los estudiantes se resguarden en casa, a partir del próximo viernes 20 de marzo.

También cancelaron todo tipo de eventos masivos y prohibieron la llegada de cruceros. Incluso, en instituciones de gobierno, unos 900 empleados no asistirán a las oficinas.

Pero ayer Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, dijo que en México no es necesario cerrar puertos y aeropuertos ni cancelar eventos masivos, porque el contagio en México se mantiene por importación y no ha subido al nivel comunitario.

Es decir, estamos en la fase 1 de la pandemia, y el gobierno federal sólo había anunciado el adelanto del periodo vacacional, a partir del próximo viernes.

El impacto de esta decisión ya la reciente el sector, con cancelaciones de reservaciones a hoteles, por ejemplo.

Zihuatanejo

En esa sintonía, el ayuntamiento de Zihuatanejo anunció en voz del presidente Jorge Sánchez Allec, que se cerrará la Unidad Deportiva, y también pospuso el Torneo de Pez Vela, entre otros eventos.

En el municipio de Petatlán, las autoridades cancelaron la Feria; sin embargo, la decisión oficial no gustó a gran parte de la sociedad, quienes sospechan que hay gato encerrado en todo este arguende del coronavirus y de su prevención, pues denuncian las personas que en estos municipios costagrandeños no hay nada, que no tenían las autoridades porqué cancelar las actividades. Dudan, pues, las personas del plan gubernamental porque ellos preguntan porqué el presidente Andrés Manuel López Obrador, no deja de dar conferencias; al contrario, el mandatario continúa dando conferencias todas las mañanas, como si nada, y también asistirá a Oaxaca donde tiene previsto un mitin en Guelatao, cuna de don Benito Juárez.

“Entonces dudamos de tantas cosas; pero mientras a nosotros a la industria turística ya nos dieron en la torre porque en varios hoteles estábamos reservados hasta en un 80 por ciento, pero ya nos cancelaron muchos visitantes. En este momento llevamos de pérdidas al menos 15 millones de pesos, y faltan 12 días para la Semana Santa. La verdad estamos divisando un grave tsunami económico al sector”, dijeron apesadumbrados.

Asimismo, hay pérdidas para restauranteros, bares y discos. “Estamos en problemas y el gobierno tiene la obligación de garantizar la supervivencia del sector, porque la industria turística es la que mayores empleos genera; y estamos en riesgo, porque el turismo no viene al puerto por temor a contagiarse de un virus que en este momento no existe en el municipio de Zihuatanejo, ni Petatlán, ni en La Unión, que son nuestros destinos cercanos; no hay ningún caso de coronavirus y ni siquiera sospecha de algún caso. No debieron adelantarse las autoridades, nos pegó durísimo al sector la alerta y cancelación de actividades turísticas programadas para la temporada vacacional; estamos preocupados, pues desconocemos la magnitud de lo que viene y sólo hablamos de Ixtapa-Zihuatanejo y los municipios cercanos, quién sabe cuál será el impacto económico para el sector turístico en el estado de Guerrero. Es preocupante todo esto. Sabemos que viene el secretario de Salud y Turismo, por la conferencia del presidente Sánchez Allec, pero desconocemos qué nos vienen a decir, pues primero nos dieron la patada y luego nos vienen a sobar. Así no es. Antes de que hubieran hecho público todo, debieron tomar en cuenta al sector turístico, porque la industria turística es la que genera recursos, e Ixtapa-Zihuatanejo, es el segundo puerto de mayor importancia del estado de Guerrero económicamente hablando, y no lo tomaron en cuenta de esa manera. Pero vamos esperar y conocer el planteamiento del secretario de Salud y de Turismo. Carlos de la Peña y Ernesto Rodríguez Escalona”, dijeron para quien esto escribe.

Sin duda, mis estimados, que a todos nos trae de cabeza el coronavirus. Es problema de salud pública, pero también es un problemón económico. Y cada quien es responsable si obedece o no las indicaciones.

Es verdad que siempre habrá dudas y sospecha de algunas personas. Lo cierto es que era fundamental que los gobernantes implementaran medidas de prevención para evitar contagios mayores, para dilatar lo más posible que haya coronavirus en el municipio de Zihuatanejo y en los demás de la Costa Grande.

También es cierto que en este momento no tenemos ningún caso; pues tanto el alcalde como el director de Salud municipal del puerto, informaron que no hay ningún caso ni sospecha del virus.

Sin embargo, las autoridades cumplieron con un protocolo dictado por Salud federal y el gobierno estatal, y comenzaron a tomar medidas preventivas. De no haberlo hecho y resultan personas contagiados, entonces sí estaremos maldiciendo al gobierno municipal.

A Dios gracias, en este momento no hay ningún caso de Covid-19 en el municipio de Zihuatanejo, ni en los destinos vecinos. Es cierto que el gobierno en sus tres niveles tiene el deber de implementar medidas para evitar un mayor impacto económico a la industria turística, y es que mis estimados, el sector es amplísimo y se predice un impacto económico multimillonarios por el coronavirus, no sólo en Zihuatanejo, sino que la pandemia golpeará al sector turístico nacional y a escala mundial.

Muchísimas empresas dependen cada vez más del turismo y están siendo terriblemente afectadas, entre ellas las líneas aéreas mexicanas; incluso, se habla de cierre de líneas áreas si la situación de emergencia se prolonga. Se le digo no para consuelo, sino para que se den una idea de lo que nos espera a los mexicanos cuando el Covid-19 alcance la fase 2 en México o la fase 3, la primera prevista para mediados de abril, y la segunda para mayo-junio, dependiendo del comportamiento de la infestación, y de las precauciones que tomemos los mexicanos.

Por eso vale la pena tomar el tema con seriedad y responsabilidad. Algunas personas exponen que a ellos quién los va mantener si no los dejan salir a vender sus productos, que tienen que salir y vender para poder comer, pues el gobierno no los mantendrá y que tienen que seguir trabajando. Y tienen razón; sin embargo, esto es una contingencia de salud que nos involucra a todos como sociedad. Miren, cuando hay avisos de prevención por tsunamis o huracanes, bien que nos mantenemos resguardados, no decimos nada y ni siquiera llueve, pero el tema del coronavirus lo estamos viendo en otras naciones. Incluso ya está en nuestro país y no creemos.

Debemos aprender de las experiencias de otras naciones y de otros estados y municipios que están padeciendo el virus. Hay tiempo para prepararse, sin que ande muerto de miedo ni comprando cosas para guardar para cuando llegue el virus. Tengan calma, aliméntense bien, tomen agua suficiente, hagan ejercicios y de alimentos sanos a sus hijos. No tengan miedo, ni tampoco meta miedo a sus retoños, estamos viviendo tiempos difíciles.

Recuerden algunas entregas en las que les comenté que mi padre, siempre que salíamos de su casa a las ciudades donde trabajábamos, nos decía a sus hijos: “Estén preparados para todo, sean fuertes y valientes a cualquier noticia, mala o buena, sean prudentes al tomarla, no corran como locos, prudencia”. Sabias palabras de mi viejo que sigo poniendo en práctica. Y las comparto, por si de algo le sirven, mis estimados, se las regalo para estos tiempos hacen falta.

Otro ejemplo: Recuerdo los efectos del huracán Paulina en Acapulco, cuando varias personas perdieron todo y familias completas pasaron meses sin bañarse y algunos sin comer, sólo tomaban agua. Y esa tragedia se ha repetido en nuestro estado de Guerrero, en la Costa Grande, y muchos las hemos vivido. Y tal vez usted diga que el coronavirus es diferente; no obstante, no hemos visto el impacto del virus, Dios quiera que no sea tan grave como en otras naciones.

Es verdad que todos estamos alarmados por la economía, pues todos vivimos al día, no tenemos riquezas guardadas para decir que podemos estar un mes encerrados sin trabajar. Tienen razón en estar preocupados por el recurso, pues ese será el peor escenario para esta región que vivimos en su mayoría del turismo.

Tiene que haber un método por parte del gobierno para introducir recursos a la pequeña y mediana empresa, que son las que más generan empleos en el municipio.

Esperamos que haya el respaldo, pues, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La dependencia envió un comunicado anunciando que este mes de marzo tenemos que pagar la declaración anual, que no habrá prórroga por el coronavirus, pagan o pagan; de lo contrario les van cancelar los sellos fiscales. A la SHCP le vale un comino las alertas por el virus y si ustedes en están en crisis, ellos quieren el billete, no les importa nada más. ¡Feliz jueves para todos!

EDITORIAL

COVID-19: la economía desarrolla ‘síntomas graves’

El sector que más está resintiendo los efectos de la pandemia de coronavirus COVID-19 es, sin duda alguna, el de la economía. Y los efectos que causará, es necesario decirlo, apenas comienzan.

¿Qué tan profunda será la crisis que provocará esta pandemia? Es difícil decirlo en este momento, pero los pronósticos que comenzaron a circular ayer, respecto de cómo impactará a la economía mexicana son claramente desalentadores.

El banco Credit Suisse afirmó ayer, en un reporte enviado a sus clientes, que la economía mexicana se contraerá este año al menos cuatro puntos, producto de los efectos que el COVID-19 traerá consigo.

Los elementos que la institución financiera toma en cuenta para su sombrío pronóstico son, esencialmente, una previsible caída en la producción industrial y el sector servicios, así como el desplome en los precios del crudo que ayer llegó a su punto más bajo en casi dos décadas.

Se trata, es preciso puntualizarlo, de una crisis que amenaza al mundo entero y eso lo podemos constatar al observar los altibajos que han tenido las bolsas de todo el planeta en los días posteriores a la declaración del Director General de la Organización Mundial de la Salud, en el sentido de que nos encontramos ante una pandemia.

Pero siendo un fenómeno de carácter global, la fórmula para encararlo es necesariamente una de tipo doméstico y aquí cada gobierno del mundo debe reaccionar de forma que los efectos negativos de la crisis puedan ser paliados en el mayor grado posible.

El presidente Trump anunció ayer el envío de un paquete de estímulos por 850 mil millones de dólares y eso regresó -al menos temporalmente- la confianza a los mercados evitando que siguieran acumulando pérdidas.

Diversos gobiernos alrededor del mundo han anunciado medidas similares ante lo evidente: si la única forma de contener la propagación del virus es la drástica reducción de la movilidad social, tal medida tendrá un inmediato reflejo en la economía.

México no va a ser la excepción y por ello, de forma paralela a las medidas sanitarias -que se están adoptando a cuentagotas- es indispensable el diseño e implementación de medidas de mitigación que ayuden a paliar los efectos negativos de la pandemia sobre la economía.

No se trata, por supuesto, de colocar al mercado por encima de la salud de las personas, o de priorizarlo a toda costa. Se trata sí, de entender que la salud de la economía es también responsabilidad del Estado y que ésta ha sido la primera en desarrollar síntomas graves ante la llegada del coronavirus.

La contracción en el Producto Interno Bruto se antojaba inminente. La instalación de la pandemia la ha vuelto inevitable. Ahora de lo que se trata es de reducir al mínimo los efectos que tendrá este hecho en la economía de cada hogar mexicano. Veremos si el gobierno de López Obrador está a la altura de las circunstancias.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

En medio de la continencia por la epidemia de coronavirus, y mientras el país se debate entre el pánico al Covid-19 y el temor a una recesión económica, con el dólar por las nubes, y con la mayoría de la gente en la pobreza, los diputados federales votaron ayer ala malagueña y por la vía fast-track (sin análisis ni discusión), una reforma constitucional para que tanto diputados como senadores puedan reelegirse.

¡Ah!, de paso también aprobaron por la vía fast-track un fondo de contingencias por 180 mil millones de pesos, para que el gobierno federal disponga de esos recursos en caso de necesitarse por la emergencia sanitaria.

¿De dónde agarraron tanto dinero? ¡No!, no hay. Sólo aprobaron el fondo, y aprobaron que se saque dinero hasta por debajo de las piedras, usando incluso los subejercicios de los partidos políticos.

El pleno camaral avaló una iniciativa, que ni siquiera pasó por comisiones, sino que se le dispensaron todos los trámites, con la que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, y de la Ley General de Partidos Políticos, en materia de elección continua de legisladores federales.

¿Qué tal? ¿Así o más bragados? Bien dice el dicho: a río revuelto, ganancia de pescadores…de cargos públicos.

Todo esto sucedió en ausencia de las bancadas del PRI, PAN y PRD, quienes se pusieron dignos porque no se ha cerrado el Congreso de la Unión por el Covid-19 y entonces les comieron el mandado los morenos y sus aliados, quienes se hicieron un traje a la medida, pues cualquiera que desee repetir en el cargo que ostenta, podrá hacerlo sin siquiera pedir licencia al cargo que en este momento ya tiene.

Lo sentimos por los querreques de todos los partidos políticos, incluidos los de Morena, que están esperando la elección de 2021, para aunque sea ser candidatos a diputados federales, pues no contaban con la astucia de los que ya están en sus poltronas en San Lázaro. Y como ni siquiera tendrán la obligación de pedir licencia al cargo, significa que andarán chiflando y tragando pinole, sin dejar que los suplentes coman aunque sea un poquito.

“Las y los legisladores federales que pretendan ser electos para el mismo cargo por un periodo consecutivo, pueden participar en el proceso electoral sin separarse del cargo, para lo cual deberán observar estrictamente las disposiciones legales y normativas dirigidas a preservar la equidad en las contiendas políticas, así como el uso eficiente, eficaz, honrado, transparente e imparcial de los recursos públicos”, establece la propuesta.

Pero espere y le cuento algo más: los legisladores federales podrán reelegirse por la coalición que los haya postulado, aunque su partido haya perdido el registro e incluso por un partido distinto y por el mismo distrito.

¿Así o más bonito este traje?

Y con ello, obviamente, están premiando a aquellos que fueron postulados por el Partido Encuentro Social, que fue uno de los aliados de Morena en la elección pasada, pero que perdió el registro, está fuera de cancha, y se anda registrando ahora con otro nombre, pero con las mismas intenciones.

Los morenistas, orondos, anunciaron su chulada de reforma, como si fuera algo de lo cual pudieran sentirse orgullosos. No entienden que eso los pone de cuerpo entero como viles ambiciosos, frente a un electorado al que le mintieron con aquello de no robar, no mentir y no traicionar. Sepan, pues, que de este slogan sólo queda lo del robo, y eso porque les concedemos el beneficio de la duda, porque la mentira y la traición ya están hechas.

Cualquier cosa parecida con la realidad de lo que sucedió en Baja California es mera coincidencia.

¡Ah!, la reforma incluye a los senadores, quienes podrán repetir sexenio en 2024 y hasta 2030.

Esto significa que los diputados actuales pueden irse de corrido todo el sexenio de AMLO, y los senadores podrán reelegirse para el siguiente sexenio, sumando 12 años en la Cámara Alta.

Quizás ahora sí el viejito Porfirio Muñoz Ledo, se infarte o de plano renuncie a Morena.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Políticos se lavan las manos con el tema coronavirus

“La mejor manera de servir al público es ofrecerle información verídica. Hacer especulaciones sería una irresponsabilidad”: Michael Crichton

Mis estimados, lo que nos faltaba a los mexicanos es tener políticos miedosos, rajones, quienes por temor a ser contagiados con el coronavirus se echan para atrás y dicen que ese no es tema de ellos, que es asunto del sector salud, porque ellos no saben nada de medicina, que son los doctores los capacitados para tratar ese tema, incluso, los expertos, pero no ellos.

En las redes los internautas pinchan a los políticos, les piden que salgan a repartir alcohol, gel y mascarillas, “así como salían al pueblo y comunidades a repartir volantes para que votáramos por ustedes”.

Algunos diputados se indignaron por el mensaje y respondieron que eso les toca a los directivos de los centros de salud, es tarea de ellos la prevención de las enfermedades. ¿Qué tal?

Bien rápido les vino el saco a los legisladores locales baquetones; nada es responsabilidad de ellos, de todo se escudan, y ahora que se ocupa se pongan el overol y busquen alternativas para apoyar a sus representados, se hacen patos, pese a que Guerrero se mantiene del turismo, es su principal economía. Aunque hay otras actividades que mantienen a guerrerenses, a estas alturas ya no cuentan, por los riesgos que implican desarrollarlas, pero a los diputados locales no les interesa el bolsillo de sus representados, sino el propio.

Los legisladores debieron presentar un plan emergente en respaldo al sector turístico, debieron aportar planteamientos de cómo podía salir de esta situación el sector, en lugar de andarse lavando las manos y diciendo que no es responsabilidad de ellos, que el coronavirus es responsabilidad de los médicos.

Señores, el panorama para el sector es preocupante, pues luego de la cancelación de los cruceros a Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo, además de nuevas cancelaciones en actividades turísticas proyectadas a los destinos, lo que sigue es la debacle económica. Y mucho me temo que el tal Covid-19 dejará más pobres que muertos en este país.

El coronavirus de Wuhan calentó a los puertos y se divisa un panorama negro al sector. La realidad es que la peste que nos llegó del lejano oriente pondrá en jaque al segmento empresarial de los guerrerenses, ya que varios cerrarán cortinas ante la crisis que se avecina; por eso deben prevenirse todos los sectores, inclusive el comercio establecido y ambulantes, pues más vale prevenir que lamentar. En resumen, a todos nos va a pasa a traer el Covid-19.

Tal vez los turistas no lleguen en la temporada de Semana Santa. Y son alarmantes las pérdidas económicas que van a tener los empresarios del sector, quienes seguramente ya hicieron sus inversiones para recibir al os visitantes. Esa es la verdad del coronavirus, una pandemia que no es letal, dicen los médicos, pero sí será letal para la economía de los guerrerenses.

El problema es gigante porque se divisa una crisis en turismo, que podría ser inmanejable.

Aunque los empresarios hoteleros hacen su esfuerzo para seguir las medidas de seguridad contra el contagio de Covid-19, ni de chiste piensan cerrar sus hoteles ante la pandemia.

Los titulares de Salud y Turismo en la entidad, Carlos de Peña Pintos y Ernesto Rodríguez Escalona, se reunieron con empresarios de Acapulco y autoridades municipales de turismo, y planearon tomar medidas preventivas para evitar el contagio y propagación del coronavirus, en la temporada vacacional.

El presidente de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco (AHETA), José Luis Smithers, expuso que la reunión fue con la finalidad de tomar acuerdos sobre las medidas de prevención en los hoteles para evitar contagios, como por ejemplo lavado de manos, uso de gel antibacterial, y monitoreo de posibles personas enfermas.

El presidente de la AHETA, asegura que sí cambiará el panorama para la temporada de Semana Santa, pero sinceramente no tienen idea de cuánto cambie. Solamente dijo: “Creo que sí va cambiar.”

En parte tiene razón el dirigente, pues los epidemiólogos señalan que la fase fuerte será a mediados de abril, que es cuando se multipliquen por miles los casos. Por lo tanto, aunque el sector parara desde este momento, no se lograría prácticamente nada, pues la epidemia viene y sólo se puede contener, pero no evitar. Eso es lo que todos debemos entender, que debemos cuidarnos, porque el pronóstico es que este virus durará 2 años rondando en el mundo, y que tocará al 70 por ciento de la población del planeta, lo cual es necesario para que se cree inmunidad en la gente.

Entonces hay un doble juego en eso de parar al país antes de tiempo, porque eso llevaría a la quiebra a las empresas, y nos colocaría ante un nuevo predicamento.

En tanto, el vicepresidente de la Canaco Servytur, Javier Saldívar, expuso que deben redoblar los esfuerzos las autoridades para vigilar en las casetas cobro o aeropuertos a los visitantes que puedan ser portadores del virus, pues ya hay dos casos comprobados de una turista argentina en Acapulco, y otra persona en Chilpancingo que viajó a Europa.

Por otro lado, el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Acapulco Tradicional (AHRAT), Francisco Aguilar Ordoñez, pidió a la Secretaría de Turismo municipal y a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), que instruyan a los hoteleros y restauranteros a preparar cloro y gel antimaterial.

“Los hoteles no podemos cerrar, tenemos que cuidar al turismo y tomar precauciones debidas para evitar contagios”, dijo Aguilar Ordoñez.

Ahí tienen el consejo, señores hoteleros y restauranteros de Zihuatanejo, comiencen a tomar medidas de prevención.

Los hoteleros trataron el tema coronavirus; sin embargo, ante la cercanía de la temporada de Semana Santa, su preocupación sigue siendo si arribará el turismo como en otras temporadas.

En playa Troncones y Saladita, en el municipio de la Unión, la preocupación del sector es la misma, aunque aún sigue el turismo canadiense en esos destinos, pues algunos no saben si podrán salir de México, sobre todo el turismo canadiense, pues en su país su gobierno cerró fronteras. En sí, el turismo canadiense está disfrutando las playas, no les intimida el virus; y es que en esas zonas no llegan tanto los rumores. Por un lado, está bien que los canadienses se ocupen de disfrutar el destino y que se queden más tiempo en el lugar, eso es bueno para el sector.

Para la población sí es alarmante el Covid-19, pues en el municipio de La Unión, no reciben ninguna atención, ni por parte del sector salud ni por el presidente de ese municipio. Según los pobladores, no han recibido ninguna asesoría por parte de las autoridades locales y lo que saben es por las redes.

De hecho, el sector turístico en Troncones y Saladita, siempre se rasca con sus uñas, las autoridades no los apoyan, por eso están más preocupados ante la amenaza del coronavirus y que no llegue el turismo en la temporada de Semana Santa, que es la temporada que aliviana al sector, pues el turismo extranjero se va los primeros días de abril, y de inmediato arriba el turismo nacional, pero por el virus temen que no llegue el turismo.

También el hotelería, restaurantes, incluso los bancos, toman medidas preventivas los administrativos para evitar contagios.

Y los turisteros culpan a los medios electrónicos de propagar miedo por el coronavirus, señalan que los medios le siguieron el juego al gobierno. “Ahora miren estamos a punto de perderlo todo, aquí vivimos del turismo no tenemos otra forma de vivir, nos están fregando con tanto bombardeo de ese pince virus. Nos mató más gente en el destino la delincuencia organizada y nunca hicieron tanto arguende, ni el gobierno, ni la televisión, ni la radio. Ahora no dicen otra cosa en las noticias, puro coronavirus, ya hasta soñamos que nos contagiamos. Son fregaderas del gobierno, ¿cómo va a venir turismo con esas publicaciones? Estas noticias amarillistas sí van a sepultar a nuestro puerto”, dijeron.

Lo que les puedo decir, mis estimados, es que el tema coronavirus es verdad, no es jalada del gobierno. Existen en las redes varias versiones, incluso videos que señalan la pandemia como un invento político, para impactar en lo económico. Hay versiones distintas y todas fuera de contexto; no obstante, aunque fuese verdad que se creó ese virus por quebrar la economía global o de algunas naciones, el Covid-19 en México es verdad, está aquí; y si no toman precauciones serias, gobierno y sociedad, bien pronto ante la falta de herramientas al sector salud, el país podría vivir una emergencia sanitaria grave.

Incluso los casos en Acapulco y Chilpancingo son de preocupación, por la cercanía con nuestro puerto; sin embargo, las autoridades actuaron de inmediato con esos pacientes y esperamos se controle el virus y no se expanda a otros municipios, pues estamos muy cerca y la neta el estado suriano carece de mucho en el sector salud, por eso deseamos que no haya tantos contagios.

En el municipio de Zihuatanejo, las autoridades municipales junto al sector salud, trabajan en coordinación implantando filtros en aeropuertos y transporte público como terminales de Estrella de Oro y Estrella Blanca.

Sin duda, todas las medidas preventivas para evitar contagios del Covid-19 en Zihuatanejo, son bienvenidas. ¡Feliz miércoles para todos!

EDITORIAL

El presidente rebasado

El Presidente dijo que no era necesario cancelar eventos masivos. Y fueron los artistas quienes empezaron a anunciar que no darían sus conciertos.

El Presidente dijo que no tenían por qué parar las actividades culturales y económicas. Y a las pocas horas los anfitriones pospusieron el Festival de Cine de Guadalajara y el Tianguis Turístico en Mérida.

El Presidente dijo que no teníamos que ser tan drásticos con las medidas anticoronavirus como en otros países. Pero la presión de la sociedad llevó a que finalmente se dejara de jugar la Liga de futbol mexicano.

El Presidente dijo que no había por qué aislarnos, pero empresarios y directivos empezaron a planear cómo podrían sus trabajadores seguir chambeando desde casa.

El Presidente dijo que no teníamos por qué suspender clases. Y las universidades empezaron a anunciar cursos en línea para que sus alumnos no tuvieran que acudir a las aulas, mientras las escuelas privadas evaluaban cerrar sus puertas. Aceptó el gobierno: suspendamos clases a partir del día 20. Y le reviraron universidades, escuelas y varios gobernadores: se suspenden una semana antes.

El Presidente dijo que no hacía falta hacer tantas pruebas de coronavirus a potenciales infectados. El número uno de la Organización Mundial de la Salud dijo ayer en su conferencia: “no se puede luchar contra un incendio con los ojos cerrados. Hagan pruebas, hagan pruebas, hagan pruebas”.

El Presidente dijo que nuestra economía resistía. Ya está el dólar en 23 y ayer la caída en las bolsas del mundo fue peor que cuando se inventó el término “lunes negro”.

El Presidente dijo que estábamos en manos de los científicos más serios. El subsecretario de Salud, que funge como secretario, y la ha hecho de vocero del tema del coronavirus, declaró que el Presidente no tiene por qué evitar los actos multitudinarios porque él “es una fuerza moral, no es una fuerza de contagio” del virus.

Muchas fábricas chinas están cerradas. En Italia no dejan que ningún vehículo disfrute las privilegiadas autopistas. En Nueva York cerraron los teatros de Broadway, en París los cafés ya bajaron la cortina y en Madrid ya no hay bares abiertos. Cerró Disney todos sus parques, no hay deportes y los restaurantes más famosos del mundo han empezado a apagar sus estufas. Europa, tan acostumbrada a moverse en tren y sin fronteras, ha pedido que nadie viaje durante un mes.

Pero el Presidente mexicano organiza mítines para besar niños y abrazar simpatizantes, e impulsa que se junten 50 mil personas en el festival de música Vive Latino.

Este lunes, el Presidente entró a la conferencia mañanera en Palacio Nacional. Le ofrecieron gel antibacterial para que se limpiara las manos. No lo aceptó. Atrás de él venían miembros de su gabinete. Ellos sí se frotaron las manos.

Por el mundo, por la sociedad mexicana y a veces por su propio gabinete, el Presidente ha sido rebasado.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Todavía recordamos la emergencia de la influencia AH1N1, en 2009, que surgió en México del contacto entre hombres y cerdos. Eso se dijo. Fueron momentos muy difíciles para el país. Gobernaba el panista Felipe Calderón, y lo único que se hizo fue repartir gel antitbacterial, usar cubrebocas, sanitizar las escuelas, y se nos instruyó a lavarnos constantemente las manos, a estornudar de manera adecuada, y a no visitar lugares concurridos.

Nada de declarar cuarentenas prolongadas, cerrar aeropuertos ni paralizar a ningún sector de la población, ni siquiera escuelas, que solamente descansaron para que los padres sanitizaran los planteles. Y conste que se dio en un periodo similar al de hoy, con las vacaciones de primavera de por medio.

El brote, cuyos primeros casos se detectaron el 11 de abril de 2009 en el estado de Veracruz, fue ubicado en las granjas del municipio de Perote, Veracruz. Al mes, la pandemia se había diseminado por varios estados de México, Estados Unidos y Canadá, para propagarse posteriormente a otras naciones. Luego de 14 meses de haberse declarado como pandemia desde el 11 de junio de 2009 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la gripe A (H1N1) había cobrado la vida al menos ¡19 mil personas en el planeta!

Y nadie se escandalizó por ello.

En el caso de México, según datos de las autoridades sanitarias, en esa emergencia hubo un estimado de 70 mil 715 personas infectadas y alrededor de 1,172 personas muertas por esta causa, en los primeros meses del padecimiento, pero siguen sumándose casos.

El brote

Para el 29 de abril de 2009, la OMS clasificó el brote de gripe A (H1N1) como nivel de alerta cinco, es decir, pandemia inminente dada su extensión geográfica; poco después se elevaría a nivel de alerta 6.

Desde el 24 de abril de ese año, las escuelas, bibliotecas, museos, recintos para conciertos y cualquier lugar para reunirse fueron cerrados por el gobierno de la Ciudad de México. El 25 de abril del 2009 el presidente Felipe Calderón declaró una emergencia que le concedió la facultad de suspender los actos públicos y declarar estado de cuarentena.

Pese a ello, todo fue menos drástico que ahora, no obstante que los virus son parecidos, registran síntomas parecidos y tienen un nivel de mortalidad parecido.

Lo que es más, la AH1N1 aún sigue registrando casos en el país, a 11 años de la contingencia, y aunque ya existe una vacuna, no toda la gente la usa.

Veamos las estadísticas del invierno 2018-2019, tiempo en que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tomó el poder: 5,000 casos positivos a influenza: 4,188 de AH1N1; 503 de B; 201 de influenza A y 108 de AH3N2. Se notificaron 514 defunciones por influenza: 466 por AH1N1; 30 por influenza A; 17 por influenza B y 1 por AH3N2.

Las defunciones acumuladas sumaron 514 (94.4 de pacientes que fallecieron no estaban vacunados; 33.1 tenían diabetes mellitus; 32.3 % con presión arterial y 31.3 % con obesidad.

¡5 mil casos y más de 500 muertos, que todavía se registran a 10 años de la emergencia por este virus! Y nadie puso el grito en el cielo. Nadie exhibió al gobierno de Calderón de inepto. Nadie pidió el cierre de fronteras, puertos y aeropuertos, ni nada por el estilo.

Los síntomas eran los mismos que los del Covid-19: Aumento de secreción nasal, tos, dolor de garganta, fiebre alta (mayor a 38º C), malestar general, pérdida del apetito, dolor en los músculos, dolor en las articulaciones, vómitos, diarrea y, en casos de mala evolución, desorientación y pérdida de la conciencia.

A diferencia del Covid-19, la AH1N1 sí atacaba severamente a los niños y jóvenes, y mujeres embarazadas; y desde luego a las personas inmunodeprimidas. Su nivel de letalidad era del 2.2 por ciento; es decir, de cada 100 personas que se enfermaban, 2 morían.

Resultados oficiales: Una proporción de 51% correspondió a mujeres y 49% a varones (al contrario, el Covid está atacando más a hombres). Hasta 45.1% ocurrió entre los 20 y 39 años (Covid-19 afecta más a ancianos).

La letalidad general fue de 2.2% y varió entre 0.3% en el grupo de 10 a 19 años y 6.3% en el de 50 a 59.

Sólo 17% recibió atención hospitalaria en las primeras 72 horas, y 42% falleció en las primeras 72 horas de hospitalización. En 58.2% de los fallecidos había algún padecimiento asociado.

Durante dos meses se le dejó crecer en el país, y era diagnosticada como influenza común, hasta que el gobierno de Estados Unidos detectó casos en su propio territorio y determinó que se trataba de una nueva cepa, ubicando como reservorio de la enfermedad a los cerdos.

Entonces la OMS decretó la alerta mundial y determinó las medidas a seguir, que fuero menos drásticas de lo que ahora sucede con el coronavirus de Wuhan. ¿Por qué?

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Sobrevivientes del mal gobierno

*Incertidumbre, inseguridad, insalubridad

*Gabinete de España contra el coronavirus

*¿Quién cuidará de los niños todo este mes?

Ahora sí ya saben los de la delincuencia organizada, los narcos, los secuestradores, los extorsionadores, los violadores, los asesinos seriales, los vendedores de órganos, los tratantes de blancas, los defraudadores, los vende patrias, los corruptos, los ineptos, tienen un verdadero azote, uno que parte y recomparte sin medida, sin conocer si se trata de los malos de antes o de los pésimos de ahora, si son de aquí o son de allá, si operan entre ellos o se auxilian de los extranjeros, si todavía andan libres o ya están tras las rejas y disque sujetos a proceso; uno que desconoce si se trata de un super millonario o de un bolero, si es todo un astro de la pantalla o solo hace espectáculo circense a diario, si es un burócrata de ventanilla o el mismísimo presidente, el nombre de tal temerario es: co-ro-na-vi-rus.

Tal parece y sin ponerse de acuerdo, en México quienes se encargan de eliminar ciudadanos se están repartiendo el territorio: 15 entidades ya tienen reportes de la presencia de coronavirus y el resto está en manos de la delincuencia. El gobierno, obviamente no aparece en ninguno de los dos casos. Para la pandemia no se encuentran preparados para enfrenarla aunque sí se sienten muy bien preparados para seguir mintiendo y expresar aseveraciones totalmente fuera de la realidad. Se encargan de desmentirlos los galenos tanto de los hospitales públicos como de los privados, dando pelos y señales del tiempo y de los formularios para reportar a los contagiados así como de las instrucciones recibidas para registrarlos como casos de influenza y así evitar, por un lado, el pánico y por el otro se acrecienten las consecuencias económicas que, aunque se nieguen a aceptarlos, llegarán por el peso y la gravedad de la pandemia.

En el segundo caso, el de los delincuentes, se tienen pruebas -por lo menos tres- de la abdicación del presente gobierno para enfrentarlos y detenerlos. Está el super famoso caso de la liberación de Ovidio Guzmán y sus secuaces, pero también de la reacción de la autoridad ante los narcobloqueos en Guanajuato y ni que decir de la difusión tan amplia a las acciones del vecino del norte contra los del Cartel Jalisco Nueva Generación, en tanto en México están insertos entre la clase empresarial, la sindical e inclusive la gubernamental. Los publicitados por carecer de ordenes de aprehensión en su contra son de los más buscados por los EU y las recompensas ofrecidas no son nada despreciables. En nuestro suelo el que habla… muere.

La crisis humanitaria existente en el país se extiende al área de salud, pasa de la situación de inseguridad y crimen, de registro elevado y diario de feminicidios, de ejecuciones, a la de mortandad no solo por coronavirus sino por la aplicación de fármacos en descomposición como sucedió con los pacientes para recibir diálisis en Tabasco. Sin pretender siquiera minimizar un caso por otro, a Javier Duarte se le ha linchado por la supuesta distribución de dosis falsas contra el cáncer aplicadas a niños, sin embargo nada se ha hecho en contra de Adán Augusto López Hernández, por los muertos causados en el Hospital General tabasqueño que tiene un director, pero también un titular en Salud y un Gobernador y lo mismo de lo cual se acusa a su antecesor es válido para el actual y ni que decir para Arturo Núñez y las desviaciones económicas en ese sector, las cuales no han pasado más allá del escándalo.

Vivimos en una permanente sensación de peligro y este gira y gira, va de aquello relacionado con el trabajo y más en estos momentos en donde por doquier se habla de cierres temporales y sin derecho a salario y sin contar con ningún auxilio gubernamental, a la mortandad de una pandemia y la exhibición clara de las autoridades de no contar con una estrategia para ser aplicada en todo el país, cada gobernador está tratando de no verse inútil ante la presencia del coronavirus y lo mismo inventan hospitales portátiles que declaran estar preparados aunque no sepan ni para qué y mucho menos cuenten con los elementos necesarios para detectar el mal en el corto tiempo, tampoco tienen zonas de aislamiento. Por si fuera poco, están los crímenes, los robos, los asaltos a las casas, las violaciones, la presencia de la mafia adueñándose de más territorios en tanto en el Congreso se discute si se puede o no fumar mota, cuánta y si es para andar felices, felices, felices.

Soluciones foráneas

¿Qué pasaría si en México dictaminaran lo mismo que en España? En la península Ibérica determinaron concentrar el gobierno en el área de salud otorgándole plenos poderes. Aquí tendríamos que empezar por saber en dónde anda el titular de la SSA porque no se le ve por ningún lugar y sus decisiones han sido hasta ahora insuficientes para enfrentar la pandemia y ridículas si se trata de dar tranquilidad a la población. Su vocero sirve justamente para lo que se unta al queso ¿usted sabe qué? Los titulares españoles del Interior -o sea el equivalente a Gobernación- el ministerio de Transporte y la Defensa están para reforzar y supervisar el cumplimiento de registros y medidas.

Aquí el Ejecutivo está muy apurado vendiendo “cachitos”; el subsecretario se autolava el cerebro afirmando hay de todo y para todos -¿serán mentadas de madre?- cuando en los hospitales se denuncian toda clase de carencias. Doña Olga Cordero ni siquiera es capaz de relatar cómo detendrán los del INM cualquier principio de síntomas de coronavirus, entre los detenidos en su viaje a EU, menos anda metida en los asuntos de salud. Los servicios de transporte no han sido notificados de medidas especiales para su normal funcionamiento, ni los abordados en las ciudades, ni los que recorren carreteras, ni los aéreos, ni siquiera las combis, o las ex peseras, o los taxis piratas o no, menos los de Uber. El Ejército ya tiene sus tareas y tal vez se prepara para, como siempre, dar la cara al momento de aparecer con toda su crudeza una tragedia.

Se ha advertido: los más vulnerables son los niños y los viejos y éstos últimos ya van muriendo de miedo. Se privilegia a quienes todavía no han vivido lo suficiente, de los otros, con todo el dolor de su corazón nos dicen se guardan para un segundo plano cuando junto con los ancianos se presentan pacientes con síntomas que son jóvenes, maduros o niños. En otros países lejos de estar festinando no pasa nada en el terreno económico han tomado toda clase de medidas, inclusive la de proteger a quienes van a quedarse sin empleo merced a los cierres de fábricas industrias, comercios, aunque esto sea temporal, se come todos los días y eso es lo que están tratando de garantizar.

En los lugares turísticos los hoteleros están llamando a una “semana solidaria”, es decir 7 días en los cuales no trabajarán y recibirán salario y otro tiempo igual en el cual laborarán sin recibir ninguna paga. Cada quien hace lo que puede, lo posible para evitar propagar el virus y rodó ello merced, simplemente a una ausencia de buen gobierno o de gobierno, nada más.

De los pasillos

Tanto López empieza a hacer daño. El del apellido materno Gatell, intenta ser el vocero de Salud y más bien es el conductor a la muerte. Pero ni este personaje y mucho menos el titular de la SEP, el disque descendiente directo del emperador Moctezuma, don Esteban, saben lo que van ocasionando encontrándose dentro de un gabinete sin pies ni cabeza y lo peor, dentro de un barco sin timonel.

Excelente adelantar el periodo vacacional en las escuelas tanto públicas como privadas. Pésimo no pensar, primero, en dónde resguardarán sus padres a los menores porque habrán de dejarlos solos para trasladarse a trabajar y el cierre de guarderías si mal no recordamos fue brutal para otros más pequeños; ninguna escuela de enseñanza básica y menos universitaria está preparada para avanzar estas semanas por la vía del internet, simplemente dictaron, como si la preparación académica en nuestro país fuera de excelencia, otra etapa para acrecentar la ignorancia. Estos personajes, aunque usted no lo crea ¡cobran por estas determinaciones!

EDITORIAL

Epidemia de chairos y fifís

Existe en México una epidemia peor que la del coronavirus: es la epidemia de chairos y fifís, esa falsa polarización que pretende monopolizar la discusión de los asuntos públicos y políticos en el país. El virus de la polarización entre chairos y fifís comenzó desde la campaña presidencial de 2006, aunque entonces no se denominaban así los bandos, creció considerablemente en la campaña por la Presidencia en 2018 y desde entonces no ha parado de incrementarse a lo largo del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué es el epidemia de chairos y fifís? Es la polarización entre una supuesta “izquierda” que asume que está llevando a cabo la Cuarta Transformación de la vida pública nacional y los “conservadores” que se oponen a esta transformación y que antes respaldaron a los gobiernos neoliberales anteriores.

El medio de contagio es el enfrentamiento de sus posturas, infectando especialmente las redes sociales. Ambos bandos consideran que tienen la ideología y el programa político correcto para cualquier asunto relevante de la vida nacional: desde el manejo de la economía, las relaciones con Estados Unidos, los asuntos migratorios, el aeropuerto de Texcoco, el Tren Maya, el movimiento feminista, hasta el ridículo asunto de la rifa del avión presidencial.

Y ahora el virus de la polarización entre chairos y fifís se hace presente en el debate sobre la epidemia del coronavirus. Los infectados por el virus de chairos y fifís parecen posicionarse no desde los datos duros y verificables, sino desde sus trincheras políticas.

Así vemos cómo incontables fifís critican e insultan a López Obrador por las medidas adoptadas para la contención de la epidemia de coronavirus. Cuestionan lo que el Gobierno está haciendo sólo para tener otra oportunidad para descalificar a un Gobierno que no apoyan, e insultar a un gobernante que desprecian. Y sin embargo, desconocen los protocolos de la Organización Mundial de la Salud, las fases de contención de la epidemia e incluso qué es el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad nombrada COVID-19.

Lo más miserable de los de este bando es cómo lucran con temas tan importantes, simplemente pensando en ganar votos y recuperar espacios del poder. Es la posición despreciable de partidos como Acción Nacional y de la Revolución Democrática (PRD). Ahora la tarea “política” más importante de este partido es pagar abogados a las familias que tienen problemas de desabasto de medicinas. No están pensando en las familias que tienen este problema, están pensando en votos, los cínicos.

En el bando de los chairos, es común aplaudir todo lo que diga el líder del movimiento y descalificar las críticas fundadas al Gobierno de la Cuarta Transformación. Recientemente lo más grotesco fue que compraron la versión de que detrás del movimiento feminista que organizó las manifestaciones del 8 de marzo y el paro del 9 de marzo, estaban los “conservadores” enemigos del actual Gobierno.

Esta polarización cree que la sociedad mexicana se divide entre sus bandos políticos y no por el antagonismo social que produce un sistema de dominación como el capitalismo moderno.

La polarización entre chairos y fifís es una epidemia que no sólo cansa, sino que envenena la discusión pública, pues subestima u oculta las verdaderas divisiones de este país: la desigualdad, la explotación, el despojo, la represión, el racismo, el clasismo que atañen por igual a ambos bandos. Pero al centrar la discusión entre apoyar o criticar al Peje, se pierde objetividad y claridad sobre los verdaderos problemas nacionales.

Salir de la versión móvil