SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Quédate en casa, es la campaña actual del gobierno, en todos sus niveles, aunque apenas estamos en la fase 2 de la epidemia, la cual dicta “su sana distancia”.

Y la medida se recrudecerá a partir del próximo 19 de abril, cuando entremos a la Fase 3 de la estrategia de contención de la epidemia por coronavirus.

Aclaro: es la Fase 3 de la estrategia, mas no es la Fase 3 de la epidemia, pues ésta se espera hasta el mes de junio y podría abarcar hasta agosto.

Lo que está haciendo el gobierno federal, es adelantar los tiempos de contención, para no ir aparejados con el comportamiento de la epidemia, pues en este momento se tiene capacidad de reacción, algo que no sucederá cuando ya se tengan los contagios masivos en puerta, como sucedió en Italia y en España, o como está sucediendo en Estados Unidos, donde comenzar a actuar cuando la curva de contarios se disparó.

Y así, aunque dando tumbos porque los criterios no están homologados, pues mientras el presidente dice una cosa, los gobiernos estatales y municipales hacen otra, de modo que cada araña anda por su hebra, va caminando en México la campaña contra el coronavirus, y la gente se tiene que estar en casa, aunque los casos que se tienen en la entidad estén bien localizados, y aunque en las regiones todavía no se detecten casos.

Hay que cumplir. Los epidemiólogos señalan que si logramos cada uno en sus casas por 4 semanas, podremos aplanar la curva de contagios; es decir, que los contagios vayan más lentos.

Ojo, no es que los contagios se eviten. Eso lo dejó muy claro el subsecretario Hugo López Gatell, sino que solamente lograremos que no se masifiquen, porque de lo contrario colapsaría el sistema sanitario del país, que de por sí está para llorar.

“No hay duda de que México entrará a la fase 3 de emergencia por coronavirus, esto es, el punto más crítico de contagios y el llamado del Sector Salud es enérgico a parar ya la movilización de personas para atenuar el impacto”, recalcó ayer López-Gatell, quien consideró que “este es el momento”, “esta es la oportunidad” de que el país pueda reducir el pronunciamiento de la curva epidemiológica y evitar que colapse el sistema de salud como ha pasado en otros países.

Valga la aclaración para aquellos que piensan que la cuarentena lo resolverá todo, que los contagios se evitarán, que el virus no cundirá en todo el país. Nada de eso. La lógica de los problemas epidemiológicos es que el contagio se frena, hasta que por lo menos el 70 por ciento de la población se enferma, y entonces hay suficiente gente con anticuerpos al agente infeccioso, que permite que éste recule.

Como podemos ver, la estrategia del gobierno federal cambió abruptamente esta semana. El martes apenas estábamos entrando a Fase 2 y este jueves se anunció la Fase 3 de la estrategia.

Y aunque el presidente confiaba en que todo sería por fases, como todos confiábamos, para el vitar el lockdown o apagón del país, parece que no lo evitaremos.

Y esto ocurre cuando ya amplios sectores económicos del estado de Guerrero sufren las consecuencias de la alerta por coronavirus, sobre todo en el sector turístico, donde las pérdidas en este momento son incuantificables.

A nivel mundial, el impacto económico es también irreversible, pero el que más nos incumbe es el del turismo. El World Travel and Tourism Council, que preside Gloria Guevara, extitular de la Sectur, y que agrupa a las más grandes empresas privadas del sector a nivel mundial, actualizó su estimación de pérdidas de empleos, que en sólo siete días aumentó de 50 a 75 millones por la magnitud de la epidemia que ya afecta a más de 400 mil personas en 180 países.

La OMS y otros organismos multilaterales tienen la última semana advirtiendo de la quiebra de las naciones, sobre todo las economías emergentes, que carecen de recursos para enfrentar el “apagón” de amplios sectores por la cuarentena, pero que tampoco tienen dinero para endeudarse más de lo que sus pobres economías soportan.

Y es que aunque ayer el G20, donde se encuentran las principales economías del mundo, haya anunciado la inyección de 5 billones de dólares a la economía mundial, eso no será de gratis. No es que esas naciones tengan el dinero disponible, sino que todo es vía créditos y contratación de deudas. ¿Pero quién los va a prestar? ¡Ah!, ahí está el detalle. Nada más y nada menos que los dueños del dinero en el mundo, que no son ningún país en particular.

Como se dice en los memes: Se tenía que decir, y se dijo.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Sanos no quedaron ni el juicio ni la distancia

*Coronavirus paralizó al gobierno en México

Hasta ahora no se ha escuchado la voz presidencial dando instrucciones para aliviar un poco la otra crisis, la económica. No se han dictado medidas con las cuales puedan pequeños y medianos comerciantes, industriales, prestadores de servicios, turisteros, hacer frente a sus compromisos laborales. Para no cerrar definitivamente sus puertas han recurrido a la reducción de salarios en algunos casos, en otros a la liquidación, comprometiéndose a entregar las cantidades acordadas en parte. En el caso de los centros de hospedaje, ante la cancelación de miles y miles de reservaciones, cierran los de las grandes cadenas varios de los instalados y dejan solamente uno funcionando recurriendo a lo que llaman jornadas solidarias, es decir, cobran un tiempo laborando y otro no, alternándose los empleados para recibir todos un poco de dinero. Adelantan vacaciones, cubren medios turnos, etcétera.

El gobierno parece paralizado. Tampoco han recurrido a los propietarios de las tiendas de autoservicio para evitar sigan incrementando los precios, solicitando su solidaridad haciendo donaciones de alimentos a quienes, con el debido registro, se encuentren en situaciones de extrema necesidad. Debieran suscribir algún convenio que permitiera proporcionar leche gratuita para menores. Hay acciones con respaldo de la iniciativa privada con las cuales se demostraría existe todavía ese gran escudo mencionado por AMLO: su honestidad, y haciendo gala de ello intentar borrar esa ridícula cena con tamales de chipilín para dar entrada a los asuntos de gran seriedad en donde se solicita a los grandes empresarios emprender magnas acciones con las cuales demuestren el interés por evitar sucedan en México crisis para todos indeseables. En situaciones difíciles, mismas experimentadas prácticamente en todos los sexenios, hemos visto por lo menos tomarse la foto y hacer promesas al Ejecutivo en turno y a los dueños de las grandes fortunas en México. Ahora no hay movimiento alguno, ni de unos y mucho menos de los otros.

Los precios van a la alza cada 24 horas. Una lechuga cuesta, como mínimo este día, 15 pesos con 80 centavos, es decir más del 10 por ciento de un salario mínimo, cantidad fijada dentro de la Ley Federal del Trabajo para ser entregada por los empleadores durante 30 días cuando se registran crisis de salud como la actual. El kilo de cebollas ronda los 23 pesos, las papas 22.60 el kilo, los tomates verdes 23 pesos kilo, las naranjas 20 pesos el kilo, los plátanos 19 pesos, las manzanas 45 pesos, un kilo de carne de bola o falda o retazo con hueso 139 pesos, el queso fresco sale en 105 pesos el kilo, una docena de huevos 30 y 32 pesos, el kilo de arroz está en 20 pesos, la leche en 19 pesos. Y esto considérelo por días o por horas, tienen una vigencia limitada y no existe dependencia alguna para poner orden o límite. Ni que decir de la forma en la cual aumentaron los precios de los jabones, de todos, desde aquellos para lavar hasta los llamados “de tocador”, los líquidos, los gels, el papel sanitario, las toallas húmedas, el algodón, el alcohol, las servilletas, los artículos de limpieza, el pinol, los desinfectantes. Todo se fue a las nubes, sigue elevándose más, se enriquecen, para variar, los mismos de siempre y el gobierno durmiendo, protegidos los ancianos integrantes del gabinete de AMLO ya no importa la subsistencia de los ciudadanos comunes y corrientes, de esos que todo lo aguantamos.

Pero si así está la alimentación ya no sueñe con comprarse zapatos, los de hombre de cuero de fabricación nacional oscilan los mil 300 pesos; unos tenis de esos que tanto anuncian están inalcanzables con un precio de mil 400 pesos; si tiene necesidad de comprase un vestido para andar dentro del encierro muy arreglada, las tiendas de ofertón se los ofrecen en 620 pesos con el riesgo de ser úsese y tírese. Unos aguantadores pantalones de mezclilla andan por los 920 pesos. Ojalá a nadie se le ocurra andar con hojas de parra porque el producto de inmediato se encarecerá para disgusto de los libaneses y sus inclinaciones por comer esta planta rellena de arroz y carne molida.

Lo bueno de estar encerrado es permitirse el lujo de hacer cuentas. Cada kilómetro a bordo de un taxi le significa pagar 9 pesos con 90 centavos, a este trayecto habrá de sumársele el clásico banderazo cuyo promedio alcanza los 35 pesos, ya que uno es el marcado mediante el taxímetro para los libres callejeros y otro es el de los de sitio. Si llegar a su destino final le lleva una hora a bordo de uno de estos transportes debe preparar mínimo 150 pesos por el servicio con todo y un promedio actual de precio en las gasolinas de 20 pesos. El pase mensual de transporte público ronda los 380 pesos. Y todavía le faltan los pagos por el servicio de electricidad, de agua, de recoja de basura y del gas. Más las facturas telefónicas y si se cuenta con servicios de cable o se pagan otras exhibidoras como Amazon, Netflix, Izzi, etcétera, de algo tendrá que abstenerse al no contar con ningún apoyo gubernamental.

Los tiempos en los cuales podría comprarse la casa, ese techo tan peleado por los mexicanos porque en las etapas difíciles se repite: teniendo techo seguro no importa comer frijoles, pero resulta ser ahora ni lo uno ni lo otro. Más o menos 18 mil pesos cuesta el metro cuadrado de una vivienda fuera de las zonas urbanas. Dentro de la zonas centrales se dispara a 27 mil 500 por metro cuadrado. Los departamentos con un solo dormitorio, de esos construidos en espacios del tamaño de las caballerizas, de los presumidos por los gobernantes por levantarse por miles rodeados siempre de cemento, sin espacios para jardines o campos deportivos o escuelas, y obviamente sin contar con un solo árbol, ni macetas aunque sean de chile, ronda entre los 4 mil 400 y los 6 mil 900 por metro cuadrado, depende si está el edificio en las afueras de la ciudad o dentro de ella.

Así las cosas, nadie puede negar será muy difícil salir de la crisis económica sin mediar de por medio acciones trascendentes y determinaciones del gobierno, del federal, de los estatales e inclusive de los municipales. Acercarse a la iniciativa privada es sumamente importante. Es hora de llegarles a los “fifís” pero no para insultar y adjetivar, sino para medir su solidaridad con el país y sus habitantes. Es el momento de hacer de lado las tentaciones, los deseos de trascender a través de una refinería, de un aeropuerto, del tendido de un tren, de sacar de las arcas el dinero que compra votos a través de programas como Sembrando Vida, o Jóvenes emprendedores, o las pensiones y dádivas a la tercera edad, o esas cuentas alegres para poner en marcha 100 universidades.

¿Alguien recuerda cuando AMLO aseguró el fin del llamado “apriétense el cinturón” utilizado por los presidentes del PRI y del PAN para amargarles la existencia a los ciudadanos? Dijo que ahora sería el gobierno, los burócratas de alto nivel, quienes tuvieran que cumplir con esa consigna y de ahí partió la famosa austeridad gubernamental, misma que, al igual que muchas otras medidas, no ha tenido el éxito esperado. Nada le sale bien al tabasqueño y si lo vemos fríamente no todo es por culpa de los anteriores o de los neoliberales sobrevivientes, o de los conservadores, o de los fifís, o de los adversarios metidos en la prensa hasta convertirse en enemigos. Hay algo más cuando se lleva una carga de prepotencia llevada al límite, al punto en donde pueden hacerse burlas de muy mal gusto sobre las creencias religiosas o para subrayar la poca importancia dada a ordenamientos de orden internacional dedicados a evitar la muerte a causa de una pandemia como la actual. Tal vez lo mejor para todos sea hacerle eco a la expresión: “sana distancia” emitida por López.

EDITORIAL

Más información menos rumor

Desde los inicios de la epidemia -ahora pandemia- los ciclos informativos en los distintos países se han centrado en cubrir lo que esta ocurriendo allá afuera. Mientras nosotros estamos encerrados en casa, periodistas alrededor del mundo están buscando información y contándonos lo que pasa. Hoy, más que nunca, la importancia del periodismo se pone en relieve. Article 19 ha señalado que el periodismo independiente, los reportes de la ciudadanía, el discurso público abierto y el libre flujo de información resultan indispensables en el esfuerzo global para contrarrestar el COVID-19.

Además, en estos meses algunos hemos reparado en el daño que provoca el ruido o la desinformación. En el informe Mentiras Virales: la desinformación y el coronavirus, Article 19 señaló que “El público alrededor del mundo ha tenido problemas para discernir entre hechos y ficción. Algunos han adoptado creencias o prácticas que profundizan los riesgos a la salud en lugar de mitigarlos. Entre los mitos que circulan en Internet y en otras partes hay afirmaciones de que el uso de secadoras de manos, el consumo de ajo y la ingesta de cloro pueden curar la infección, que los orígenes del brote residen en armas biológicas chinas o de Estados Unidos o en un siniestro complot de la Fundación Bill & Melinda Gates, y que un episodio de los Simpson de 1993 se predijo el coronavirus por nombre. Entre más falsedades mundanas, también figuran cifras exageradas de la infección, así como descripciones inexactas de las políticas de los gobiernos. Los investigadores han descubierto que la desinformación sobre el COVID-19 ha circulado mucho más que la información de fuentes acreditadas como la OMS y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.”

La información es un bien codiciado en estos contextos y, como en todo, los más privilegiados tienen mayor acceso a ella. Finalmente, no solo por la falta de acceso a servicios de salud de calidad es que los pobres del mundo se vuelven también más vulnerables, también por la falta de acceso a la información de las medidas preventivas necesarias que deben de seguir y por las pocas opciones para adoptar las restricciones sugeridas por el Estado (no cualquiera puede encerrarse y dejar de trabajar) Las poblaciones más vulnerables siempre tienen que decidir entre la muerte por hambre o la muerte por una enfermedad.

No obstante, la historia nos muestra que en contextos de crisis los sistemas se pueden reformular y ser creativos. Tal vez es momento de pensar que la transparencia y la rendición de cuentas no solamente tiene que ver con portales de internet y tecnologías de información, si no también en explotar los comunicación social federal, local y municipal como un mecanismo de transparencia proactiva más que de promoción o propaganda gubernamental.

Ahora también nos toca repensar nuestra relación con el Estado y nuestra posición frente a él, ya que tampoco es sólo responsabilidad de los gobiernos asegurar que todas y todos estemos bien. En este contexto es cuando nos damos cuenta que nuestra vida depende de nosotrxs y aunque le queramos achacar a los gobiernos todas las culpas, somos los únicos que podemos protegernos y apoyarnos. Es decir, los gobiernos toman medidas duras o blandas, depende de cada uno y depende de cada etapa, pero somos nosotrxs quienes decidimos si seguir las recomendaciones que mayoritariamente nos dejarían fuera del riesgo, somos quienes decidimos apoyar a los vulnerables, también los que decidimos asumir y expandir el rumor, mantener la desinformación y dejar a un lado las fuentes autorizadas.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

No hay duda de que en tiempos de crisis, los liderazgos de la sociedad en todo el mundo son probados. Si en China, el presidente Xi Jingping optó por una estrategia militar para controlar a la población de Wuhan y sus alrededores, así como para edificar dos mega hospitales y operarlos, y para controlar a los medios de comunicación, tanto nacionales como extranjeros, en el resto del planeta los líderes de cada nación están reaccionando cada cual a su manera, y conforme a sus capacidades.

No cabe duda de que estos son tiempos de pruebas, y pocos pasarán la prueba del Covid-19.

Pasada la tormenta, veremos quiénes tomaron la mejor decisión. Quiénes guardaron la calma y actuaron con cautela, a pesar de la presión social y política a su alrededor. Y quiénes de plano se apanicaron y metieron a su pueblo en las cuevas, huyendo de un enemigo microscópico.

En estas épocas, los ciudadanos sabremos si realmente nos gobiernan los mejores hombres y mujeres, o si a la hora de depositar nuestros votos en las urnas nos fuimos con la finta, y caímos en la trampa.

En este tiempo, en que la manada se dispersa, se necesita de individuos capaces de construir equipos, y de llevar a la sociedad a seguirlos, respaldarlos y obedecerlos no por la fuerza, sino por convicción.

También se necesita de liderazgos en el plano legislativo, gente que sepa cuál es su papel a desempeñar en este momento histórico, para crear las condiciones que les permitan a los líderes políticos actuar sin obstáculos, pero también sin excesos.

Y, sobre todo, líderes partidistas que reconozcan que la emergencia sanitaria no es algo para que hagan política.

Pero de que los hay, los hay. Y entonces se muestran mezquinos y convenencieros ante el pueblo, que desafortunadamente para ellos está muy proactivo hoy en día, a través de redes sociales, y no perdonan ningún desliz.

Por eso decimos que hoy más que nunca la clase política está siendo probada al extremo, y cada acierto les será redituado al ciento por uno; pero cada error les será cobrado también al ciento por uno.

Latinoamérica no está en su mejor momento, México incluido. La pandemia por el Covid-19 nos agarró en cueros, con una fragilidad extrema, tanto en el terreno sanitario, como en el terreno económico. Y, sobre todo, en el terreno social.

Somos una sociedad que viene de 14 años de violencia extrema, y también de 18 años de saqueos extremos. Años en que nuevas generaciones de políticos arribaron al poder sólo para cebarse en nuestros recursos.

Vicente Fox, por ejemplo, malbarató los fondos de los excedentes petroleros, con los cuales se dice que pudimos haber abatido la deuda externa, o modernizado al país. Al contrario, usaron ese dinero para engordar a la burocracia, y lo desviaron vía los canales de corrupción, heredando mayor pobreza.

De Felipe Calderón, ¿qué podemos decir? Un hombre adicto al alcohol, que se enredó en las faldas de una de sus colaboradoras, mandando a Margarita al extranjero. Hoy andan juntos, como esposos, tratando de construir un nuevo partido, pero en realidad todo es a valores entendidos. Calderón no dudó en condenarnos al crimen permanente, y desde entonces México se convirtió en un cementerio.

Peña Nieto fue la cara bonita, junto con su mujer, de un sistema podrido hasta los huesos y manejado desde el exterior, desde donde vía su secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, se le dictó la profundidad de la reforma energética, que hoy es un fiasco.

Pero nada importó mientras todo eso significara dinero contante y sonante para ellos, y he aquí que ya México solicitó la extradición de Emilio Lozoya, ex director de Pemex, y hay también orden de aprehensión en contra del comisionado nacional de seguridad pública, Tomás Zerón, mientras que la ex titular de Sedesol y Sedatu, Rosario Robles Berlanga, va a juicio político desde la cárcel, lo cual significa que al margen de lo que decidan los tribunales por los hurtos que perpetró junto con su equipo cercano de colaboradores, quedará fichada e impedida para participar en política.

En resumen, el presidente López Obrador y su equipo, tiene que enfrentar esta crisis pavorosa tras décadas de abandono y saqueos, magros ingresos fiscales, desmantelamiento de la industria petrolera.

Sobre todo, enfrentar a los saqueadores y tomar acuerdo con empresarios, banqueros, industriales y comerciantes, para que sigan las normas dictadas de no endeudamiento, y sostenimiento de los empleos. Veremos quién gana.

EDITORIAL

Lo que viene

The Economist, el célebre semanario inglés, publicó este viernes un editorial escalofriante: “El planeta Tierra se está cerrando. En la lucha por controlar a covid-19, un país tras otro exige a sus ciudadanos que den la espalda a la sociedad. A medida que las economías se derrumban, los gobiernos desesperados están tratando de animar a las empresas y los consumidores entregando billones de dólares en ayuda y garantías de préstamos. Nadie puede estar seguro de qué tan bien funcionarán estos rescates. Pero hay algo peor. Detener la pandemia podría requerir las duras terapias de shock cuantas veces sea necesario. Y, sin embargo, ahora también está claro que tal estrategia condenaría a la economía mundial a un daño grave, tal vez intolerable. Algunas opciones muy difíciles están por venir”.

Las autoridades europeas se han comprometido a sostener la mayor parte del sueldo de los trabajadores durante el confinamiento y apoyar fiscal y financieramente a las empresas para evitar su desplome ahora y después del estado de shock.

Las finanzas públicas de México no solo no tienen la fortaleza necesaria, tampoco podrían hacerlo aunque quisieran: más de la mitad de los trabajadores mexicanos laboran en el sector informal, sin prestaciones, seguridad social o respaldo de alguna especie. Es decir, viven al día. Algunos ya lo han dicho, “prefiero correr el riesgo de una gripe que quedarme sin comer durante varias semanas”.

El viernes un grupo de vendedores ambulantes en Acapulco paralizó una avenida en protesta por el cierre de restaurantes en la zona porque eso representa una amenaza contra su modo de vida.

Para el ciudadano europeo un confinamiento financiado por el Estado, así sea forzado, es un trueque aceptable, un incordio comprensible a cambio de mantener la salud. Para la mitad de la población mexicana, equivale a un salto al vacío, una exigencia inadmisible. No se quedarán cruzados de brazos. Un país en el que la mera incertidumbre provoca acaparamiento y compras de pánico de papel de baño hace temer por la caja de Pandora que abriría un apagón indiscriminado y un llamado al “sálvese como pueda”.

El confinamiento obligado a un precio tan alto solo tiene sentido si las autoridades están en condiciones de hacerlo cumplir. En Francia existe en la práctica un estado de sitio. Para salir a la calle, incluso para ir de compras al mini súper del barrio, todo ciudadano requiere un permiso que debe descargar por online y firmar, introducir la fecha, edad y motivo de su traslado (y solo sirve para una vez). La policía impone multas punitivas que incluso pueden llevar a la cárcel a un infractor. ¿Están las autoridades mexicanas en condiciones de ordenar a sus ciudadanos un confinamiento que serán incapaces de hacer cumplir?

Es entendible la impaciencia de los que ven pasar los días sin que el Gobierno imite las medidas tomadas en Europa. Está claro que, como dice The Economist, tendremos que elegir entre dos males (combatir la pandemia de manera radical o el riesgo de una bancarrota económica de alcances impredecibles). Pero hay un escenario aún más penoso: quedarnos a medias. Lo peor de los dos mundos sería auto inducir el coma a la actividad productiva como se ha hecho en Italia o Francia y de todos modos padecer la pandemia porque gran parte de la población siguió contaminándose.

Necesitamos hacer algo, pero sobre todo necesitamos hacerlo bien porque equivocarse puede resultar trágico. Podríamos perder más vidas por una mala decisión que por la pandemia misma. Lo que hagamos tendrá que ser asumido pensando en la salud, en el sentido más amplio, de todos los mexicanos.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Es necesario hablar del contagio en niños por coronavirus, porque eso tiene apanicados a muchos mexicanos y guerrerenses en particular, sobre todo porque este domingo la Secretaría de Salud federal anunció que entre los enfermos por este padecimiento, figuran 3 bebés, uno en Jalisco, y los otros dos en el Estado de México y en Veracruz, así como dos adolescentes.

Pero nada que temer con relación a los pequeños de 0 a 9 años de edad, porque las estadísticas internacionales demuestran que no sólo el nuevo Covid-19, sino que en realidad todos los coronavirus que últimamente se han detectado, no afectan mayormente a los pequeños.

Sí adquieren la infección, aclaramos. No es que no se infecten. Pero lo más importante es que no desarrollan síntomas graves, ni siquiera necesitan hospitalización y mucho menos ser ingresados a terapia intensiva.

Más bien el virus se está cebando en los adultos, sobre todo en los ancianos yen los enfermos, cuyos sistemas inmunológicos están debilitados, sea por enfermedad, sea por una avanzada edad, sea por malnutrición.

De verdad que los científicos están sorprendidos por la selectividad del virus. La sabia naturaleza -si es que el virus realmente fue un accidente natural, al mutar de un animal a los humanos-, hizo que los coronavirus como el SARS o el MERS y ahora el Covid-19, no afecten a los niños.

Pero precisamente este aspecto es lo que ha llevado a muchos científicos a afirmar que el virus fue creado en laboratorios, y soltado no por accidente, sino como un arma biológica para atacar a los ancianos, que ya son muchos en el mundo porque la gente cada vez vive más, y porque los ancianos sobre todo se han convertido en una carga para las naciones, pues se les tiene que pensionar y brindar servicios de salud, justo en la edad en que todas las enfermedades se acumulan para una persona, y cuando ya no son productivos.

De hecho, en el año 2012, se hizo un escándalo cuando la encargada del Fondo Monetario Internacional, Christine Legarde, dijo que “los ancianos viven demasiado”. Lo que en verdad dijo es que la gente vive “más de lo esperado”, y eso acarrea complicaciones financieras para los países, y se le llamó a este fenómeno “riesgo de longevidad”. Es decir, que para los organismos multilaterales, el que una persona amplíe su esperanza de vida, para las naciones es un riesgo, y se recomendaba en ese año aumentar los años para la jubilación de las personas.

“Aiga sido como aiga sido”, Calderón dixit, el Covid-19 está matando a los ancianos. Luego entonces, es a los que debemos de proteger en esta epidemia. ¿Cómo? No llevándoles a los niños para que los cuiden y ni siquiera para que convivan con ellos. En este caso, los niños son un factor de contagio para los ancianos y adultos enfermos, mas no a la inversa. Por lo tanto, fue atinada la suspensión de clases, pero no tanto porque entonces los pequeños estarán más tiempo en sus hogares, y desde luego con los abuelos, porque como los padres trabajan, y debido al cierre de guarderías, entonces lo más lógico es que los dejen con sus padres.

Por lo pronto, conforme a la programación del gobierno federal, este lunes entramos a la fase de “Sana Distancia”, que posiblemente se prolongue durante toda la presente semana o  quizás dos, lo que dependerá del comportamiento de la epidemia en el país, que de paso sea dicho, México es una de las naciones menos afectadas por el Covid-19 hasta hoy, con solamente 3 muertos, a diferencia de otras naciones, como Italia y España, donde se suman por miles, o Estados Unidos, que pasó a ser la tercera nación más afectada por la pandemia.

Hacemos votos desde este espacio porque México sea la excepción a la regla, y que la coordinación entre la Federación, los estados y municipios, nos eviten escenarios catastróficos y apocalípticos como los que se están viviendo en China, pero sin afectar la economía más allá de lo prudente, porque entonces las familias enfrentarán otra epidemia, la peor de todas: La Miseria.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Coronavirus y crisis, alarman a mexicanos

“No puedes volver atrás y cambiar el principio, pero puedes comenzar donde estás y cambiar el final.” C. S. Lewis

Mis estimados, recibimos la primavera en nuestro estado de Guerrero, con los pronósticos de temperaturas hasta de 45 grados en nuestra entidad, lo mismo que en otras entidades, como Nayarit, Michoacán y Morelos, que tendrán termómetros altísimos.

Sin embargo, hablaremos del estado suriano, pues es la entidad que nos incumbe, sobre todo porque Guerrero y sus municipios se encuentran en alerta por el Covid-19, y también porque es una entidad integrada por al menos 25 municipios con vocación turística y a los que desde el primer día primaveral, los visitantes comenzaron a arribar, para disfrutar de sus playas, dejando de lado la advertencia del coronavirus.

Según la Secretaría de Turismo estatal, Acapulco alcanzó un 36 por ciento de ocupación este fin de semana; y la zona Dorada de Acapulco obtuvo 42 por ciento.

Con todo y alerta sanitaria por el Covid-19, los visitantes arribaron al puerto acapulqueño y torean el virus en las playas.

Para Ixtapa, la Secretaría de Turismo muestra que Ixtapa obtuvo una afluencia turística de 45 por ciento, mientras que Zihuatanejo alcanzó un 27 por ciento de ocupación hotelera. En este municipio muy a pesar de no reportar ningún caso comprobado de coronavirus, con todo, disminuyó mucho la afluencia turística en el destino de playa. Y también en Taxco de Alarcón se redujo la afluencia turística del fin de semana primaveral.

Como ven, mis estimados, se perdió la buena racha en el puerto de Zihuatanejo que durante varios meses registramos, con la llegada de turistas los fines de semana al destino de playa, alcanzando hasta un 80 por ciento de ocupación hotelera.

Notemos cómo disminuyó el turismo en este fin de semana, debido a la alerta sanitaria por el Covid-19. La disminución del turismo es un parámetro que nos indica que habrá grandes pérdidas económicas para el sector. Y lo triste del cuadro apenas se divisa, pues el coronavirus es una amenaza para la gente y apenas estamos viendo los primeros estragos en nuestro estado.

Ante la expansión del virus, es importante que nos mantengamos informados de cómo actuar frente a la pandemia. No son tiempos de juegos ni pleitos contra el presidente, menos de estar viendo a ver quién tiene la razón y quién no. De verdad, no hay tiempo para discusiones ni señalamientos; el Covid-19 amenaza a los mexicanos de todos los estratos sociales.

En Guerrero el virus está controlado, a Dios Gracias. El gobernador señaló que seguimos en fase 1, con sólo 4 casos confirmados.

El secretario de Salud estatal, Carlos de la Peña Pintos, indicó que siguen realizando estudios, para descartar casos sospechosos. Por ejemplo, el pasado viernes practicaron 28 estudios para detección de Covid-19, y hasta ayer se elevaron a 30.

El funcionario indicó que de dichos estudios, 16 dieron negativo al virus, y diez están en proceso. Los resultados hasta hoy son cuatro casos confirmados del coronavirus, de los cuales tres son en Acapulco y uno en Chilpancingo.

A pesar de que estamos aún en una fase incipiente de la epidemia, se percibe peligro para los guerrerenses, pues de ser los contagios como se han propagado en otros países, todo indica que en los próximos días la lista crecerá.

Hasta el corte del sábado por la noche, se reportan 251 casos confirmados, de los cuales 48 son nuevos, además de 697 casos sospechosos, y hay dos personas muertas por la enfermedad en el país. Estas cifras aún son moderadas, pero se espera que el pico de la enfermedad se dé precisamente en Semana Santa y de Pascua.

En el municipio de Zihuatanejo, las personas que estuvieron cerca del empresario Juan Domingo Beckmann, quien contrajo coronavirus en Vail, Estados Unidos, así como su esposa, Laura Laviada Diez Barroso, quien resulto negativo al padecimiento, están en cuarentena.

Los empresarios llegaron a Zihuatanejo en Jet privado, y se trasladaron a su residencia a Ixtapa, donde el matrimonio tuvo contacto con personas del servicio doméstico y el chofer del auto; no obstante que los implicados a la fecha no presentan ningún síntoma del virus, de inmediato fueron atendidos por el sector salud de Zihuatanejo, coordinados por el presidente, Jorge Sánchez Allec. Las autoridades siguieron todos los protocolos con las personas, las aislaron para cuidar que en caso que fueran positivos de coronavirus, no contagiaran a más personas, y están siendo observadas por el sector salud y epidemiólogos, quienes les harán la prueba en caso que las personas presenten síntomas, porque ya han transcurrido varios días y no presentan síntomas, siguen aisladas al cuidado del sector salud.

Han de saber, mis estimados, que no le harán pruebas a ningún paciente si no presenta síntomas; deben presentar los síntomas para que les hagan la prueba, pues los exámenes los van a reservar para personas con el virus, que sí tengan síntomas, pues según los doctores las pruebas son escasas y caras.

Le contaré un suceso que relató una paciente contagiada de coronavirus de Puebla; en una videollamada, la muchacha relata que ella irresponsablemente contagió a toda su familia de coronavirus, pues llegó del extranjero y repartió abrazos y besos a sus sobrinos pequeños, a su hermana y cuñado, y que de pilón se fue de parranda; y al otro día sintió mucha temperatura y dolor de garganta, pero no hacía caso porque pensó que era la cruda, pero casi tres días estuvo así y la temperatura no disminuía, al contrario era más alta. No presento otro síntoma, hasta que comenzó a estar afónica y fue cuando se fue al doctor y dice que es carísima la prueba, en el hospital Ángeles le costó 7 mil pesos y resulto positiva a coronavirus.

Pero eso no es todo; ella contagió a su familia y todos resultaron positivos de coronavirus.

Por eso, ella alerta que todo el que venga del extranjero se hagan la prueba. Ella pide a los pasajeros que venían en el mismo avión que ella, a que se hagan la prueba; no obstante, la dama reconoce que fue su irresponsabilidad y que ella debió contagiar a más personas con las que estuvo en contacto en la parranda.

Al escuchar a la chica poblana se me puso la piel de gallina. ¡Uuuf!, qué terrible. Cuidémonos porque de esa manera cuidamos a nuestras familias. Sino tiene nada que hacer en la calle, quédese en casa, guárdese en casa por piedad, mientras pasa el virus.

Debemos tomar con mucha seriedad la pandemia, los últimos datos de contagios por coronavirus son demasiado serios para que los escépticos que continúan diciendo que el virus es un inventó político. A estas alturas, con tanto contagiado y dos muertos por el virus en México, y la tragedia que vive España e Italia con miles de fallecimientos por Covid-19, no digan tonteras, señores, y sean responsables.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, advirtió que se aproxima una crisis económica por el coronavirus, pero dijo que se está preparando para enfrentar la etapa crítica de la pandemia.

Al menos ya dijo que se está preparando el mandatario para el golpe que nos dará el coronavirus y que se divisa una gran crisis económica que ni idea tenemos los ciudadanos de la magnitud de esa caída. Lo cierto, es que se divisa para México y sus mexicanos un desastre financiero grave. ¡Feliz lunes para todos!

EDITORIAL

El momento meme

Las redes, las benditas redes, se convierten en animal maldito cuando se voltean. Las mismas redes que crean personajes los destruyen con proporcional velocidad con la que los crean. Las redes, como Saturno, devoran a sus hijos predilectos: los hacen, los crecen y luego los derrumban para tragarlos. Son implacables y no tienen consideraciones ni memoria. No es personal, así son esas olas que igual arrastran y llevan lejos, que destruyen y arrojan al acantilado.

El punto de no retorno en las redes es el momento meme, ese instante en el que el político pasa del personaje que generaba opinión y movía las voluntades a convertirse en el punto de encuentro de la carrilla, la mala leche, la venganza anónima de quienes se sienten decepcionados, traicionados o simplemente obtienen placer en destruir.

El momento meme suele coincidir con una baja en la popularidad. López Obrador dice estar muy bien en las encuestas a pesar de las campañas en su contra, pero no es cierto: ni hay tales campañas, pues son los mismo grupos de oposición, poco articulados e ineficientes que hace un año cuando el Presidente estaba en la cumbre, ni su popularidad está muy bien. Lo que cambió en estos 12 meses es que las redes han revolcado al Presidente por una seguidilla de malas decisiones y desencuentros particularmente con las clases medias urbanas que son las que hacen opinión.

En el mes 15 de sus respectivos gobiernos Fox había perdido 22 puntos de popularidad al pasar de 72 a 50; Calderón, que comenzó con poca legitimidad, había subido cuatro puntos, de 61 a 65; Peña comenzaba su despeñadero al pasar de 57 a 43 y López Obrador ha perdido 13 puntos, al pasar de 75 a 62, la mayoría de ellos de diciembre para acá (los números pueden verse de “la encuesta de encuestas”, un promedio que construye Oraculus con datos de todas las encuetas publicadas). El caso más parecido al de Andrés Manuel es sin duda el del Fox, pues ambos comparten una gran decepción -producto de enormes expectativas- y la falta de resultados como motores de la caída, y a su propia boca como el acelerador de este proceso. La mañanera paso de ser la tribuna más importante de la nación y el púlpito desde donde se reforzaba la creencia y se condenaba a los infieles a la fuente más importante de memes y chistes de las redes sociales. Cada salida del Presidente genera más desgaste político y mayor virulencia.

En algún momento de la crisis por COVID-19, por una cuestión de salubridad, el Presidente tendrá que abandonar o al menos cambiar la estrategia de la rueda de prensa diaria. Es una gran oportunidad para romper la inercia negativa, pero López Obrador ha demostrado que aquel dicho de que “la vida te da muchas oportunidades callarte, no las desaproveches” no está en su refranero popular.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

La crisis viene. Aunque México sigue en fase 1, lo mismo que el estado de Guerrero y la mayoría de las entidades del país, y aunque este fin de semana se observó flujo de turistas a los puertos de la entidad, aunque con una caída real de 34 por ciento según la Secretaría de Turismo; aunque por el momento todo parezca normal, al grado de que el coronavirus de Wuhan parece como una mentira, una película de terror tipo Zombies, que podemos disfrutar en cualquier sala de cine, los epidemiólogos alertan que estamos por entrar a la fase 2, cuyo pico mayor la podremos vivir en Semana Santa y de Pascua, mientras que la fase 3 la estaríamos viviendo entre mayo y junio.

Por lo pronto, la iglesia Católica ya decretó la suspensión de sus actividades litúrgicas y de tradición social para recordar la crucifixión de Jesucristo, pero la decisión no se está acatado en todos los municipios y comunidades, donde se siguen realizando las fiestas del pueblo, con cuetes y bandas de chile frito, mientras el mundo se cae a pedazos y los países viven incluso en toque de queda.

Pero la enfermedad parece poca cosa al grado de la crisis económica que ya incubó a nivel internacional, merced a las cuarentenas y cierre de puertos y aeropuertos en varios países del mundo. El último país en sumarse a setas medias fue Cuba, que este fin de semana decretó la cancelación de viajes para todo extranjero, excepto para ciudadanos y residentes, a fin de contener la epidemia, pues ya registra 19 casos.

México aún se resiste al cierre de aeropuertos, asegurando que eso no contendrá la pandemia, pues ya la tenemos en casa. Sin embargo, la decisión es más bien de tipo económico, pues a estas alturas parece más barato curar a los enfermos por coronavirus, que decretar el cierre de amplios sectores económicos, así sea por unas semanas.

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, aceptó ayer en Oaxaca que viene una severa crisis económica, por la depreciación del petróleo, que a su vez es un efecto colateral de la epidemia por coronavirus, pues el cierre de puertos y aeropuertos, así como la cuarentena en países de Europa y por lo menos 3 entidades de Estados Unidos, impactó en la reducción de consumo de derivados del crudo.

En ese escenario, la OPEP trató a inicios de marzo que los países petroleros contuvieran su producción para no inundar los mercados, pero ni Rusia ni Arabia Saudita aceptaron esa decisión. Los rusos amenazaron con que a partir de abril reducirá sus precios, mientras que Arabia anunció que en esa misma fecha producirá más de lo que debe, para saturar los mercados.

Luego entonces, al ser México un país que vende crudo, y cuyas finanzas en parte dependen de esos ingresos, el impacto económico de la caída del precio del petróleo lo recibiremos de lleno.

Si a eso le agregamos que le compramos gasolina a Estados Unidos, y que nos la vende a precio dólar, moneda que ya supera los 25 pesos por unidad, entonces es fácil entender el dilema que viene.

¿Qué haremos? La verdad no se sabe qué decisión tomará el presidente, porque no se le puede cargar todo al pueblo, ni a los pequeños y medianos empresarios. La alta clase empresarial tendrá que hacer su parte, así como los banqueros.

Por lo tanto, el presidente tiene que convocar a un gran acuerdo nacional para atravesar esta crisis, bajo las mejores condiciones y el menor impacto posible. De no ser así, los mexicanos nos iremos a la cuarentena, pero sólo los empleados del sector público tendrán sus sueldos seguros, no así lo de los negocios locales, que ni de chiste podrían seguir pagando sueldos por 2 o 3 meses.

Otro asunto que debe resolver AMLO es el del Sistema de Administración Tributaria, que en este momento está encima de los contribuyentes por su declaración anual.

Lo conveniente es que todo se pare, incluyendo el pago de servicios públicos, pago de impuestos locales y federales, y desde luego el pago de créditos bancarios.

De otro modo, la recesión prevista se convertirá en una gran crisis económica, pues al no tener dinero, la gente dejará de pagarle a los bancos, estos caerán en bancarrota y pedirán un rescate.

La norma es: O todos coludos, o todos rabones. ¿Será?

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Ixtapa-Zihuatanejo sigue radiante y en servicio

“Ninguna cosa despierta tanto el bullicio del pueblo como la novedad.” Francisco De Quevedo

Mis estimados, es imposible dejar del tema coronavirus, pues se dicen muchas cosas de este covid-19. Usted y yo debemos tomar las medidas necesarias para evitar contagiarnos y contagiar a otros, sea como sea.

En el municipio de Zihuatanejo continúa la alerta Fase 1 de la epidemia, a Dios gracias y rogamos que de ahí no pase. En el puerto no hay cierre de hoteles, ni bares, ni restaurantes, ni tiendas de autoservicio y menos de las playas. No sean mala leche, no tomen el virus como un plan para exhibir el gobierno en turno. El Covid-19, es una enfermedad viral que todos debemos tomar con mucha seriedad. No tomar el coronavirus y politizarlo; por favor, sean serios señores políticos. Sean serios, por una vez en su vida.

Es importante que la población revise páginas oficiales y de medios de prestigio. Que no se dejen influir por las redes sociales, porque no todo lo que se publica en redes, como Facebook, Twitter, entre otros, es verdad. Tristemente mucha gente usas las redes para informarse y terminan reproduciendo rumores. Y otros lo hacen porque les gusta generar pánico a la sociedad, aunque lo que publican en su mayoría es mentira.

Por eso debemos ser muy cuidadoso en lo que vemos y compartimos en las redes, porque de por sí hay muchos rumores que en este momento están afectando al destino de playa, y si ustedes comparten todo comentario que les lleguen en sus muros, sin verificar que la fuente sea confiable, pues afectamos el puerto, como ocurrió ayer en Zihuatanejo, luego de que Ciro Gómez Leyva hizo público un video en el que la señora Laura Laviada Diez Barroso, contó que se vino a Ixtapa y aquí comenzó a sentir dolor de cabeza y tenía 38 grados de temperatura. Entonces decidieron regresarse a México. Ellos ya se habían hecho la prueba del coronavirus y salió negativa, pero cuando estaban en Ixtapa se sintió mal la señora Diez Barroso. El problema fue que ella dio negativo de coronavirus, pero su esposo dio positivo del virus. Ella tiene un problema de bronquios que es crónico según comentó al noticiero.

Pero a lo que voy, es que esa información detonó una bomba de supuestos casos en el puerto de Zihuatanejo.

Estos rumores, si no matan a las personas, afectan la economía turística del puerto, y entonces el que se va a morir, pero de puros chismes, será este destino de playa.

Esa información la tomaron personas que nunca han querido a este destino de playa, y comenzaron a publicar que había coronavirus en Ixtapa y que las autoridades mantenían ocultos a los afectados. Argumentaron que habían pedido discreción a ese caso, y que por ese motivo cerraban los hoteles, restaurantes, bares, incluso que había cerrado las playas, que la Policía Turística vigilaba las playas para que nadie se introdujera a ellas.

¡Increíble! ¡Qué barbaridad! ¿Cómo hay gente que puede hacer este tipo de bromas ante un caso tan serio, como es el Covid-19?

Primeramente, el coronavirus no es un tema para guardar discreción; segundo, con la potencia de las redes sociales, jamás se podrá mantener oculto un caso de esta magnitud, sobre todo en Ixtapa, donde la mayoría de los empleados en esa zona traen celulares inteligentes y al ocurrir incidentes de inmediato suben a las redes lo sucedido. Y sabiendo del contagio del virus, jamás se lo van a callar. Así que dejen de publicar mentiras porque están perjudicando al puerto, no olviden que de este destino comemos todos, nadie come brisa de mar, así que tengan cuidado lo que publican y comparten. En el municipio de Petatlán, la autoridad municipal pidió cerrar bares, cines, discos y restaurantes, para proteger a la sociedad. Las playas están funcionando con normalidad, al menos al cierre de esta edición. Barra de Potosí y La Barrita, están funcionando normalmente, igual que la Riviera Troncones- Saladita.

Esos destinos tienen muchos estadunidenses y canadienses en este momento.

En el caso de Zihuatanejo, los visitantes extranjeros decidieron adelantar su regreso a sus lugares de origen, pues en su mayoría son turistas ya grandes de edad, y temen enfermar aquí, donde no tienen cobertura de sus seguros médicos.

También temen que se cierren los aeropuertos y no puedan volver a su país, por eso decidieron adelantar su regreso.

Tampoco crean que es brujería el coronavirus, no lo es, ni vaya a buscar brujos para que lo limpie de una posible brujería. El Covid-19 es una enfermedad producida por un virus que al microscopio se observa como una corona; es decir, con picos o tentáculos, que usa para pegarse a las células e invadirlas. Provoca problemas respiratorios, tipo gripe o influenza, y se propaga a través de las gotículas que se generan cuando una persona infectada tose o estornuda, o a través de gotículas de saliva o secreciones de la nariz. Estas gotículas son demasiado pesadas, para propagarse a grandes distancias, por eso se pide que al menos guardemos distancia de un metro de una persona a otra. La infección también puede producirse al tocarse la boca o la nariz, después de estar en contacto con una superficie contaminada. Por eso es necesario que se proteja lavando sus manos constantemente con algún desinfectante, alcohol o agua y jabón. Así como desinfectar todos los artículos que usamos a diario, incluso el volante del coche.

El coronavirus no es brujería, y tampoco se cura con mariguana ni con ninguno de otro enervante. No haga esas cosas por favor, tampoco tome sus orines ni los de sus bebés, porque luego hay gente que piensa que los orines matan los virus o bacterias; eso no es verdad. Consulte al médico si usted siente los síntomas del nuevo coronavirus, ya hemos publicado varias veces los síntomas.

Para los muchachos que hablaron a este medio para pedir información de dónde pueden ir a hacerse la prueba, pues ellos indican que tuvieron contacto con extranjeros en México y quieren descartar que tengan el coronavirus, no sea que vayan a contagiar a sus familiares mayores, pueden hablar a estos números telefónicos: 755 132 49 34 Y 755 120 37 25. Ahí les atienden doctores coordinados por el director de salud municipal, Onasis Pinzón.

Todo el que quiera pedir información o siente síntomas como temperatura muy alta, dolor de cabeza, dolor de garganta y tos seca, hablen al doctor, pues para hacer la prueba del coronavirus están preparados y para atender estas emergencias.

Indica el doctor que si hay algún paciente que presente los síntomas, de inmediato la institución de salud, y los envía a Morelia, Michoacán, a hacerse la prueba, pues en el municipio de Zihuatanejo no hay equipo para hacerse ese examen.

Inclusive la misma señora Laura Laviada relató en el video que ellos se hicieron la prueba y salió negativa, por eso ella dice que no hay certidumbre en un examen; ella dijo que no hay ningún hospital en México que esté capacitado para recibir a tanta gente. Pero la verdad se ha comprobado que en ningún lugar del mundo no hay un hospital que tenga capacidad para atender a centenares de pacientes con coronavirus.

Esto lo digo porque los criticones van a decir que el hospital de Zihuatanejo no tiene nada para atender a pacientes de coronavirus; es verdad, pero este problema es general, tanto en Guerrero como en el país, no sólo en Zihuatanejo. Por todo eso debemos tomar las medidas preventivas con mucha responsabilidad para evitar contagios, resguárdese en su casa, no ande en la calle, si usted no entiende, serán muchos los contagiados, y el sistema de salud colapsará, como está sucediendo en Italia, donde de plano los médicos determinan a quien atender o a quien dejan morir en las salas de espera o en sus casas, porque no se dan abasto a atender los casos graves.

Por otro lado, respondo a las chicas cajeras de Soriana, quienes angustiadas me preguntan si los billetes que reciben de un posible infectado de coronavirus las pueden contagiar. La respuesta es sí pueden contagiarse, pero según los expertos, el riesgo de infectarse con coronavirus por el contacto con objetos, por ejemplo, billetes, monedas o tarjetas de crédito, es muy bajo. Ellos explican que el coronavirus puede sobrevivir en una superficie durante una hora o un poco más. Un objeto puede resultar contaminado por coronavirus si una persona infectada tose o estornuda encima del mismo o lo toca. Por eso deben usar gel y lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia. Ahí tienen, mis estimadas, espero sirva el consejo.

El tiempo vuela, es viernes. Recuerden que sus hijos no tendrán clases y el próximo lunes deben comenzar a preparar actividades para mantener ocupados a sus retoños. Por piedad, no los deje estar mucho tiempo frente al televisor o en el celular. Cuide a sus peques porque los malvados no descansan, siguen haciendo males, ellos no le temen al coronavirus, cuiden a sus hijos de caer en manos de esos perversos. ¡Feliz fin de semana para todos!

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