SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Con miles de casos más de Covid en puerta, algo que no dice quien esto escribe, sino que es una advertencia de la Organización Panamericana de la Salud, en función de la experiencia de otras naciones, México llega a este momento con un gobierno que opera en solitario, desvinculado de los principales sectores de la sociedad.

Porque si bien el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, está ocupándose de los más necesitados, de los que menos oportunidades tienen -lo cual es correcto- no está actuando a futuro, para salvaguardar los activos productivos, que son los que le dan vida a la nación.

En este momento no se comprende esta realidad. Lo que quiere la gente en general, es resolver lo inmediato, el paso de la pandemia, porque piensan que al pasar la Fase 3 del Covid 19 todo volverá a ser como antes.

Pero no es así. El retorno a la normalidad no será automático ni rápido, y habrá sectores que tarden varios años en recuperarse, uno de ellos es el turístico, que subsiste de la movilidad de personas en busca de placer y descanso.

Pero, es obvio que la pandemia pegó a todos los países, incluidos los países ricos, que son los que más turistas despliegan cada año hacia los centros de recreo de países como México. En Europa están anunciando la pérdida de cientos de miles de empleos, por el el cierre de miles de negocios.

En Estados Unidos, a pesar de la multimillonaria inversión que anunció el presidente Trump para reactivar la economía, tampoco habrá retorno a la normalidad inmediatamente. De hecho, esta semana Trump firmó un decreto en el que suspende tanto la migración legal como la ilegal, por 60 días. Es decir, que durante dos meses nadie podrá entrar a ese país, ni tampoco se atenderán las solicitudes de asilo político, porque primero atenderá a los ciudadanos de su país.

Estados Unidos es el principal proveedor de visitantes a México, y podemos asegurar que tardarán el resto del año en medio componer sus actividades, considerando también que o porque ya pasó lo fuerte de la pandemia se acabaron los contagios. Esto es lo que la gente no comprende, que la Organización Mundial de la Salud ha dicho que el virus estará rondando en la tierra durante mucho tiempo, hasta que se encuentre una vacuna y hasta que la mayoría de la población tenga inmunidad.

De cuando en cuando, el Covid nos dará sorpresas y habrá que estar en alerta.

En nuestro caso, lo peor está por venir. Nos queda un mes de una tremenda prueba, tanto como gobierno y como sociedad. Pero sobre todo como sociedad, porque el gobierno lo único que hace es dar recomendaciones, decir quédense en casa, no salgan. O incluso procede a imponer sanciones y hasta cárcel, para quienes violen la cuarentena, como sucede en Michoacán y en Jalisco.

Pero lo grave es que no están dando alternativas, salvo las muy limitada despensas que, además, se están entregando únicamente a lo que ellos llaman “zonas pobres”.

Olvidan que en este momento todos somos pobres, porque todos dejamos de percibir recursos. Eso lo saben las personas que se desempeñan en la economía informal, que no tienen un patrón, sino que son su propio patrón. Son gente autoempleada, que trabaja para sobrevivir por su cuenta, sin depender de un trabajo remunerado.

Conozco a muchos de ellos con buenas casas, coches, porque se desempeñan en la calle, no pagan impuestos, pagan el salario mínimo a sus empleados, y por lo tanto sus ganancias son buenas y pueden invertir.

En cambio, conozco también a gente que aparentemente tiene un negocio, pero que vive para pagar sueldos, impuestos al gobierno federal, al gobierno estatal, al municipio, luz, agua, teléfono, gasolinas y refacciones, etcétera.

Los retos para la economía formal son en este momento mucho más graves y de mayor tamaño que para la economía informal.

Por otra parte, hablando de la recuperación pos-pandemia, el país tampoco puede poner su mirada en las remesas de los migrantes, porque los economistas están advirtiendo que habrá una drástica caída de estos envíos de dinero a familias mexicanas, de hasta 20 por ciento.

Estamos hablando de miles de millones de pesos que las familias de este lado de la frontera sur ya no recibirán, pero que eran una importante inyección de recursos a la economía nacional.

Líderes empresariales de Guerrero, previendo la difícil situación, se reunieron para solicitar apoyos de los tres niveles de gobierno; por ejemplo, que se les permita no pagar los impuestos que se generen durante la pandemia, y que además se les permita tener acceso a créditos blandos. Incluso están dispuestos a que el gobierno les preste directamente, sin intervención del a banca privada, y pagar ellos el dinero con los correspondientes intereses, para acortar la ruta de acceso al dinero y para que el beneficio de los créditos quede en el estado, y para que sea una fuente de refinanciamiento para el gobierno.

Hasta ahora, sin embargo, nadie ha dado respuesta a este planteamiento.

París desde los ojos de Guerrero

*¿Qué está pasando exactamente del otro lado del mundo?

Estimados lectores, les doy la bienvenida a esta nueva sección, me presento: soy Ruth Morelos, nací y crecí en Zihuatanejo. Siguiendo mis planes profesionales y mis sueños terminé en París, en donde llevo 4 años viviendo, adaptándome, trabajando, expandiendo mi mente, y claro, extrañando el sonido del mar todos los días. Me encantaría contarles qué está pasando en este lado del mundo.

En este momento llevamos aproximadamente 38 días de cuarentena en París. El pasado 12 de marzo cerraron escuelas y universidades. El 14 de marzo por la noche el primer ministro de Francia, Édouard Philippe, anunció oficialmente el cierre de oficinas, negocios, restaurantes y todas las tiendas que no fueran de primera necesidad. Desde ese momento comenzó el confinamiento estricto.

El gobierno indicó que únicamente tenemos derecho a salir si vamos a realizar compras básicas, ir a la farmacia, lugares de trabajo (solo si es muy necesario) y correr o caminar una hora por día, a menos de 1 kilometro de distancia de nuestros respectivos domicilios. Solo antes de las 10 horas y después de las 17 horas.

El permiso para salir puede ser utilizado en un formato para celular, imprimirlo o bien escribirlo a mano, los datos que nos piden son: nombre completo, dirección, fecha de nacimiento, motivo de la salida y hora. Los policías se encuentran en todas partes y pueden preguntarte por el permiso en cualquier momento, ya sea con un scanner si tu formato está en el celular o pedir tu hoja.

En caso de no llevar el permiso o ir más lejos del kilómetro permitido, la multa es de 135 euros, el equivalente a 3 mil 525 pesos mexicanos. Parece un poco complicado y puedo decir que cada vez que salgo me estresa pasar el límite de tiempo o la distancia, sin embargo, después de 38 días uno comienza a habituarse.

En el último reporte, el presidente Emmanuel Macron anunció una prolongación hasta el 11 de mayo para terminar el confinamiento. Remarcó que sera poco a poco y que los conciertos, restaurantes y bares seguirán cerrados hasta julio. Aunque para algunos fue una pequeña luz de esperanza, muchos otros creemos que se extenderá un poco más, solo nos queda ser positivos.

El número de infectados y muertos es muy alto. Por todos lados podemos encontrar información, en las estaciones de radio y televisión repiten constantemente los cuidados necesarios, síntomas y números de emergencia. Por el momento el sistema de salud está saturado y muchos médicos dan consultas en línea indicando quedarse en casa.

Entre las medidas que el gobierno está tomando y que me sorprendieron están: servicio de taxis y hoteles gratuitos para el personal de hospitales, guarderías exclusivas para los hijos de los médicos, cobertura de salarios para toda la población, creación de un fondo para los “freelance” e incluso pensando en las mujeres y hombres que sufren violencia en casa, hay una estrategia de protección que consiste en pedir con una palabra clave un medicamento en la farmacia y el personal entenderá que necesitas ayuda, en ese momento llamará a la policía o te pedirá tus datos para poder reportar la situación.

Muchos continuamos trabajando desde casa con reuniones por videollamadas y correos electrónicos, otros se detuvieron completamente. Los salarios de estos meses los pagará el gobierno, muchos recibirán un 85% y otros el 100%, depende de cada empresa. Los restaurantes continúan con servicio para llevar y algunas cadenas de televisión pusieron a disposición del público todos sus canales gratuitos.

Claro, existe la parte positiva de esta situación: todos los días a las 20 horas las personas de París salen a sus ventanas o balcones para aplaudir y así agradecer a los médicos, personal de hospitales y supermercados por continuar trabajando y arriesgando su vida día con día. Tengo que mencionar que es un momento mágico, escuchar el sonido de los aplausos por toda la ciudad para decir gracias, es algo que seguramente quedará en la historia.

Todo el mundo está sacando a relucir su creatividad, algunos juegan a hacer preguntas de cultura general de balcón a balcón, dan conciertos, cantan, colocan canastas colgadas desde sus ventanas con comida para ayudar a los que lo necesiten y otros pegan anuncios en el supermercado para crear grupos en Facebook y compartir ideas para entretenerse.

Recordemos que del aburrimiento han salido grandes cosas: el libro El Quijote fue escrito cuando Miguel de Cervantes estuvo encerrado 5 años en la cárcel; Frida Kahlo comenzó a pintar sus famosos autorretratos después de su accidente, ya que estaba postrada en cama; la época del renacimiento surgió justo después de la peste, generando nuevas ideas y estilos de vida. Me gusta pensar que van a surgir más cosas positivas que negativas de esta pandemia.

En fin, la ciudad de la luz se encuentra un poco apagada en este momento, las calles están solas y los grandes monumentos cerrados, pero por primera vez desde hace 4 años que vivo aquí escucho los pájaros al caminar por la calle.

Queridos amigos guerrerenses, solo me queda darles ánimos y esperanzas de que todo pasará rápidamente, de este lado del mundo seremos pacientes y veremos las cosas positivas, tendremos precaución y utilizaremos nuestra creatividad para que el tiempo pase más rápido.

RUTH MORELOS

INSTAGRAM @ruthmorelos

EDITORIAL

¿Y las audiencias?

En 2015, cuando la periodista Carmen Aristegui fue despedida de MVS, el Juez de Distrito Fernando Silva otorgó la suspensión de los efectos del despido, dentro del juicio de amparo, por considerar que aún cuando a primera vista pareciera un caso de orden civil, el contrato que había suscrito en su momento la periodista con la empresa se insertaba en el ámbito del derecho administrativo (bienes y servicios públicos), en donde MVS estaba condicionada por el régimen de interés público al que está sujeta la concesión, en este caso de radiodifusión.

En ese momento, se reconoció judicialmente, que las empresas de telecomunicaciones o radiodifusión son responsables de garantizar los derechos humanos contenidos en la Constitución cuando llevan a cabo actos de autoridad (de acuerdo a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, el espectro radioeléctrico y los recursos orbitales son bienes del dominio público de la Nación, cuya titularidad y administración corresponden al Estado). Esto implicaba reconocer que la libertad de expresión y el derecho a la información no eran monopolio de los grandes medios de comunicación sino también eran garantes de dichos derechos de cara a la población.

En aquel momento con el caso Aristegui, se sentaban las bases para que ciertos actos de los medios de comunicación fueran considerados actos de autoridad por ser concesionarios de un bien público. Un intenso cabildeo de los concesionarios echó abajo este importante precedente.

Sin embargo, hoy, mediante la legislación vigente se busca que cuenten con un sistema de autorregulación que garantice un comportamiento ético y apegado a los derechos humanos. En efecto, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión fija la responsabilidad de los concesionarios de aprobar códigos de ética y de contar con un defensor de las audiencias. Cuando existe una violación, la medida más extrema -que no se puede tomar a la ligera- es el retiro de la concesión.

No existe claridad ni voluntad en la implementación institucional de los canales y mecanismos para determinar la responsabilidad de los concesionarios de radio y televisión cuando se comenten posibles violaciones a los derechos de las mismas. En pocas palabras pareciera que los derechos de las audiencias son letra muerta.

No podemos dejar de lado que aún cuando la solución para todos los males de este país pareciera ser la judicialización penal, civil o administrativa, existen otras formas que el Estado debe considerar para contrarrestar este tipo de discursos. El Estado debe aprender a informar, a combatir la desinformación con más y mejor información. No basta con nulificar o justificar al emisor de la desinformación, es importante generar contraargumentos que permiten a las audiencias hacerse de una idea propia para el ejercicio de derechos, en este caso del derecho a la salud. De lo contrario, apostar únicamente a la sanción, incluso en casos extremos como los vistos esta semana, implica volver a la lógica reactiva y punitiva de gobiernos anteriores, con el consecuente peligro de arbitrariedad y opacidad.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Ya es casi finales de abril, y las quejas contra los bancos que prometieron ayudarían a sus tarjetahabientes y cuentahabientes a resolver su situación económica, para no caer en cartera vencida, aumentan.

Llamadas a esta redacción señalan que bancos como CitiBanamex no ha respondido a las solicitudes para diferir pagos, aunque a principios de este mes anunció que otorgaría hasta 6 meses de plazo para que los sujetos de créditos, tanto empresariales como personales, así como también los créditos Pyme, pudieran diferir sus pagos, sin que por ello se les impusieran intereses moratorios ni tampoco causar alta en el buró de crédito, a donde van a parar los morosos.

Hasta ahí todo bonito. Los tarjetahabientes y sujetos de crédito de CitiBanamex hicieron cuentas alegres. No es que les vayan a perdonar los pagos, claro que no, eso nunca lo hará un banco. Tampoco dejarán de correr los cobros mensuales con sus respectivos intereses, eso sería mucha belleza, sino que la estrategia consiste en que el que pueda pagar puntualmente lo haga; el que no, se le darán 6 meses de gracia para que pague al menos los intereses, para evitar que estos se sumen al capital principal. Y si no pudiera hacerlo, por falta de ingresos o porque no le da la gana, entonces los intereses se irán sumando al capital, como siempre ocurre, y así hasta por 6 meses, luego de lo cual los sujetos de crédito tendrán que regularizarse.

Sin embargo, lectores y conocidos de este medio señalan que hasta la fecha solamente les han enviado mensajes de texto señalando que sus solicitudes están en proceso.

Entre tanto, los cobros del nuevo mes ya les llegaron y no saben si pueden diferir los pagos, porque no tienen una respuesta de la institución.

Al contrario, señalan que CitiBanamex señalan que está jugando con los solicitantes, porque en lugar de responder sus solicitudes, les está enviando numerosos mensajes a sus correos electrónicos, poniendo a su disposición nuevas tarjetas de crédito.

Es decir, que los cuentahabientes consideran que la institución no les está resolviendo sus peticiones, porque espera que en su desesperación por pagar y por no caer en cartera vencida, recurrirán a nuevas tarjetas de crédito, y al final de la pandemia estarán en una peor situación de endeudamiento.

Como pruebas, presentaron los mensajes de CitiBanamex que están llegando a sus correos:

“María con tu Tarjeta de Crédito Citibanamex(1)

resuelve los imprevistos que puedas tener.

“Llama(2) al 800 479 0490 y un ejecutivo te podrá asesorar para realizar el trámite.

“O si lo prefieres realiza ahora tu solicitud en línea

“Quiero mi Tarjeta                

“Al terminar tu solicitud y al ser aprobada tu Tarjeta, acude a tu Sucursal Citibanamex con el folio generado para recogerla.   

“Consulta aquí las Sucursales que tenemos disponibles”.

¿Qué tal? Era muy ojona para ser paloma, ¿verdad? Los barones del dinero, ya todos extranjeros -con la salvedad de Carlos Slim que sostiene a Inbursa- no da paso sin huarache.

Incluso, apenas anoche, CitiBanamex estuvo enviando promociones para que la gente hiciera uso de las tarjetas de crédito que cada cliente tuviera vigentes, para el pago de sus servicios telefónicos.

“Paga tu teléfono fijo o móvil sin salir de casa con cargo recurrente

a tu Tarjeta Platinum, terminación XXX y obtén

50 pesos en Puntos Premia”, cita el mensaje.

¿Y la solicitud para diferir pagos, apá? Bien, gracias.

EDITORIAL

El mayo más largo

Por momentos quisiéramos apagar la luz y despertar en junio, más allá de las fiestas de San Antonio o incluso de San Juan, borrar mayo del calendario, aunque perdamos las ciruelas, los mangos, los guamúchiles y las pitayas. Tomar aire, hacer un bucito y dejarnos llevar por la ola, cuya cresta espumosa y brava apenas imaginamos, y dejarnos llevar hasta ver a qué playa nos arroja, con qué heridas, con cuántas pérdidas. Pero no, el que viene será el mayo más largo, sin puentes ni fiestas, sin flores para las madres ni para la virgen, sin día del maestro ni batallas de Puebla libradas con patriotismo en cada una de las primarias del país, sin día del trabajo y en muchos casos sin trabajo, con un calor mortal y virus que creíamos invernales asechando en la calima, con hospitales llenos y plazas vacías.

El pico de la pandemia de coronavirus en México, estiman los expertos, será en la segunda semana de mayo. Una fecha que hoy parece lejanísima, casi 30 días de más insulsas mañaneras, de macabras ruedas de prensa de las siete con fríos recuentos de muertes que irán creciendo exponencialmente, un mes ardiente de fiebres, con tragedias personales por pérdida de empleo que no caben en los días, de largas y calurosas noches de insomnios de empresarios desesperados por no poder pagar las nóminas, de estudiantes encerrados inventando, cual asesinos seriales, nuevas formas de matar el tiempo.

Es cierto, no hay sorpresa: lo hemos visto repetirse en cada uno de los países infectados y hemos visto como en un déjà vu  a la realidad arrastrando sin piedad a los líderes de las diferentes naciones que se negaban a aceptar la gravedad de la pandemia. Pero nadie experimenta en cabeza ajena y lo que podemos vislumbrar es solo eso, una idea vaga de lo que hay detrás de la cortina de niebla por la que avanzamos a ciegas y de la que cada uno tendrá una experiencia distinta la final del camino sin traza.

Será en junio, cuando comiencen a bajar las aguas tras el tsunami, cuando podremos medir realmente el tamaño del desastre en la salud y de la destrucción en la economía, que podremos contar las pérdidas humanas, los empleos desaparecidos, las empresas muertas. Nadie puede predecir con exactitud cómo saldremos de ello, hay estimaciones de infectados y muertos, del tamaño del golpe económico que vendrá tras la pandemia, pero de lo único que podemos estar seguros es que a la vuelta de mayo nos espera un año distinto, que nosotros no seremos los mismos, que el país será otro, que el mundo que conocíamos habrá en muchos sentidos dejado de existir.

Ojalá que nuestros gobernantes entiendan que por una vez tienen que dejar de hablar para escuchar el doloroso silencio de lo ciudadanos: el peor error que pueden cometer los políticos, los que están en el poder y los de oposición, es pensar que gobernarán al mismo México de antes del mayo más largo.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Con un caso en Copala, además de los 3 casos de San Marcos (uno de ellos ya fuera de peligro), así como el caso registrado en Zihuatanejo el fin de semana, solamente la región de la Tierra Caliente es zona verde en Guerrero, pues en los 9 municipios calentanos no se ha detectado ningún caso.

Esperemos que, tanto en la Costa Chica como en la Costa Grande, el manejo de los contagios se haga de manera correcta, para que la epidemia no se propague a toda la región.

En nuestro caso, el virus entró por el lado de Acapulco, y hay 3 casos en Coyuca de Benítez. Y asimismo, nos llegó vía la Ciudad de México a Zihuatanejo. Pero epidemiológicamente, los municipios vecinos también entran como zona de riesgo, de modo que aquí ya son 4 los que están siendo monitoreados.

Zihuatanejo colinda con La Unión y con Petatlán. Mientras que Coyuca de Benítez colinda con Atoyac y con Acapulco.

A su vez, en la Costa Chica, San Marcos colinda con Acapulco y Cruz Grande. Y Copala colinda con Marquelia y Cruz Grande. Los expertos dirían que Cruz Grande queda en medio de dos zonas de contagio y es el municipio de mayor cuidado.

Pero también Marquelia, porque es el mercado natural de pescados y maricos, y a donde todos los pueblos concurren.

Como sea, las dos costas y Tierra Caliente siguen siendo las regiones menos afectadas. Y si logramos pasar la Fase 3 sin dispersión de contagios, seremos de los municipios que puedan terminar la cuarentena antes del tiempo fijado.

Lo que preocupa es la zona de la Montaña, donde el Covid ya afecta a 4 municipios, con 12 casos en total. Presumiblemente, a esa zona llegó por el estado de Puebla, que es una de las entidades más afectadas por la peste.

Por temor, en esos municipios las comunidades están blindándose, y ya los alcaldes están alertando de desabasto de productos, porque por lo menos 4 bloquearon la carretera Tlapa-Marquelia, a donde confluyen prácticamente todos los pueblos que pertenecen a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias.

Y aunque la Secretaría General de Gobierno les pidió que liberen la vía y haya libre tránsito, tan sólo con filtros de control, los pueblos indígenas pidieron que se les respete sus decisiones, sobre todo porque carecen de todo, pero particularmente del servicio de salud. Sus casas y centros de salud no tienen médicos, mucho menos medicinas. Y los hospitales más cercanos son los de San Luis Acatlán y los de Tlapa, pero están para llorar.

En los retenes de la Montaña hay elementos armados de la Policía Comunitaria, y a las cabeceras municipales solamente se permite el paso de personas, previo registro, que acuden a surtirse de víveres.

En los pueblos, no permiten que ingresen personas ajenas, sólo los de su comunidad.

Sin embargo, hay que decir que nada está dicho. El virus es muy traicionero porque tarda hasta 14 días en incubación. Eso significa que, aunque una persona se contagie, tardará dos semanas en presentar síntomas. De modo que si pasa por un retén, parecerá sana. En cambio, otra persona que tenga gripe común, dengue o cualquier otra cosa parecida, será retenida, pero habrán dejado pasar el contagio.

Eso muchas veces lo ha advertido el epidemiólogo Hugo López Gatell. Se ha cansado de repetir que los programas de desmovilización de personas, no son para detener la pandemia, sino solamente para minimizarla un poco, al hacer que los contagios se den menos rápidamente.

Por ejemplo, en Copala, estaban cerradas las principales localidades y la cabecera municipal cerró con montones de tierra las calles de acceso, así como también colocó filtros. Pero de todos modos ya tienen un caso. Cierto que pudieran ser más, y así se cumple la premisa de los epidemiólogos, que el control de la gente no es para detener la pandemia, es sólo para desacelerar su ritmo.

Azteca 13 vs. 4T, un asunto de números, ¿o no?

Jorge Zepeda Patterson

Hace 10 días el Presidente Andrés Manuel López Obrador elogió a Banco Azteca, del empresario Ricardo Salinas Pliego, por su apoyo para distribuir créditos a los necesitados sin cobrar comisión. Era la enésima muestra de intercambio de cariños entre el magnate regiomontano y el político tabasqueño. En algunos círculos privados se hablaba, incluso, de que el dueño de Elektra era el empresario del sexenio. Había otros capitanes del dinero que se habían acercado a AMLO, desde luego, pero ninguno tenía la satisfacción de que dos vinculados al grupo, Esteban Moctezuma y Jorge Mendoza (hijo de un directivo del mismo nombre), fueran incorporados directamente al Gabinete en calidad de Secretario de Educación y Director de Banobras, respectivamente (algo que ni siquiera la maestra Elba Esther Gordillo pudo obtener en el sexenio de Calderón).

Ya se barruntaba que existía una luna de miel, tan estrecha como improbable, entre el político que defiende a lo pobres y el hombre de negocios que les vende refrigeradores a plazos. Y digo improbable porque AMLO nunca había ahorrado epítetos en contra de las televisoras que durante décadas operaron en contra suya. Unos días antes de tomar posesión, López Obrador concedió una inusual entrevista: acompañado de su mujer, Beatriz Gutiérrez Mueller, recibió entre elogios y arrumacos a Javier Alatorre en su casa: “¿qué estábamos diciendo? Que aquí se te quiere mucho, mucho mucho”, dijo AMLO y su esposa reiteró, “sí, mucho”. Y en efecto, a lo largo de casi una hora los anfitriones le prodigaron elogios al conductor, le mostraron con absoluta transparencia y entre risas que revelaban su familiaridad, las habitaciones privadas, la ropa de los clósets, los espacios íntimos de los que ha sido tan celoso el tabasqueño.

Para muchos periodistas, y es mi caso, no fue fácil procesar la admiración que AMLO parecía tener por Javier Alatorre, un lector de noticias y boletines fiel al sistema, con todo lo que ello supone. Me pregunté qué televisión había estado viendo el Presidente todos estos años o qué entendería por periodismo.

Y ahora me pregunto si seguirá pensando lo mismo. Este viernes, como es sabido, la luna de miel se hizo trizas. Javier Alatorre atacó en el noticiero a Hugo López-Gatell en lo que pareció no solo una petición de divorcio sino una declaración de guerra: “Como todas las noches, el Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell encabezó la conferencia sobre el COVID-19 en México. Pero sus cifras y sus conferencias ya se volvieron irrelevantes. Es más, ya no le haga caso a Hugo López-Gatell”, dijo el conductor.  Más tarde, quizá para mostrar que no se trataba de un exabrupto o una improvisación, sino una posición oficial, el Twitter institucional de Tv Azteca posteó la cita, literalmente.

El llamado de la televisora a desobedecer al coordinador de la campaña nacional en el contexto de una pandemia no es un hecho menor, por donde se le mire. Equivale a un desafío frontal del grupo Salinas al Gobierno del que hasta ahora había sido compañero de viaje. Habría que preguntarse de qué tamaño fue el desencuentro entre el empresario y el político para que un medio de comunicación que tiene responsabilidades, morales y legales, se haya atrevido a promover lo que puede ser interpretado por sus adversarios como el boicot contra una campaña de salud que intenta salvar vidas.

Un desencuentro de más de 30 mil millones de pesos, dirán algunos, haciendo referencia a la deuda con el fisco que se le atribuye al Grupo Salinas, según notas periodísticas. El viernes por la mañana el Presidente dijo que el SAT endurecería sus posiciones ante empresas acostumbradas a litigar aviesamente para no pagar impuestos. Una frase que parecía una advertencia a su amigo el empresario. No fue el único antecedente. Días antes otros miembros del Gabinete afirmaron que impondrían castigos a las empresas que habían violado el confinamiento; aunque nunca se mencionó por nombre a los negocios de Salinas Pliego, este había hecho pública su renuencia a cerrarlos.

Y con todo, la respuesta fulminante y tan categórica de Grupo Azteca en cuestión de horas, parecería desproporcionada considerando que no carece de puentes para tratar el asunto con el Presidente. A menos que esa respuesta sea justamente el desenlace de un intento fallido de negociación entre ambos.

Impuestos aparte, lo cierto es que las posiciones sostenidas por Ricardo Salinas Pliego en contra de las medidas de distanciamiento social no son muy distintas de las que mantenía el Presidente hasta hace unas semanas. AMLO, en lo personal, no solo se resistió hasta el final a seguir las indicaciones de sus asesores de salud sobre Susana Distancia, también ha sido contrario a extender la suspensión de actividades productivas más allá de lo indispensable. Hace unos días externó su esperanza de que el 10 de mayo pudiera levantarse, pero debió ceder ante la posición de los técnicos encabezados por López-Gatell y admitir el plazo hasta el 31 de mayo. Lo que quiero decir es que, al menos sobre el tema del confinamiento, habría existido una afinidad propicia entre Salinas y Andrés Manuel para alcanzar un acuerdo.

Pero lo cierto es que al margen de los motivos, las implicaciones políticas son preocupantes. Si esta confrontación escala a un pulso de poder a poder, abre un flanco de desgaste adicional e inesperado a la 4T. La televisión abierta no es lo que era antes, pero sigue siendo importante entre los sectores populares afines al Presidente. Una campaña sistemática en su contra constituiría un misil político debajo de la línea de flotación.

Y por lo demás, el peso económico de las empresas del millonario más rico de México después de Carlos Slim y Larrea, según varias fuentes, tampoco es poca cosa. Más importante aún, sería la primera fisura de la alianza tácita que López Obrador había logrado con los amos de México, muchos de los cuales forman parte de su consejo de empresarios.

El Presidente así lo entendió, porque reaccionó de inmediato con un mensaje televisado este sábado con el propósito de desinflar el pleito; reprendió amablemente a su amigo Javier Alatorre: “cometió un error, todo cometemos errores, pero es una buena persona”, dijo, y defendió a López-Gatell sin acusar el golpe, como si hubiese sido un desliz personal del conductor.

Es comprensible que el Presidente quiera llevarla en paz con este poderoso grupo. La pandemia ya tiene demasiado drama como para además sufrir una telenovela del Ajusco en este momento. Para pelearse se necesitan dos, asumió AMLO, y respondió con mesura y generosidad, a pesar del clamor de las redes sociales que exigían sangre, por decir lo menos.

Esperamos que esta conciliación no signifique un cambió en la actitud del SAT o un perdón de los adeudos fiscales que están en juego. El notable acto de responsabilidad y madurez que adoptó el Presidente, solo lo seguirá siendo en la medida en no exista un intercambio de favores de por medio. No lo creo; pero lo sabremos pronto.

La pandemia desnuda la desigualdad

La tragedia de la pandemia de coronavirus ha provocado, como consecuencia indirecta, que las relaciones de nuestro mundo social sean más claras y más directas. Entre otros aspectos, nos permite mirar y percibir con más nitidez que antes que la moderna sociedad capitalista, basada en el antagonismo social, es una sociedad con una extrema desigualdad.

Y por supuesto que esta desigualdad provoca que la pandemia sea enfrentada de modo distinto, según la clase social a la que se pertenezca. Y de este modo estamos asistiendo a una situación extrema en la que si no se tienen los medios suficientes se puede quedar incluso sin aire para respirar, como ha escrito recientemente el filosofo político camerunés, Achille Mbembe. Cientos de miles de personas en el mundo se están quedando, literalmente, sin aire para respirar.

En tanto, hemos leído notas de cómo algunos millonarios acondicionaron una habitación de sus residencias como salas de cuidados intensivos equipadas incluso con respiradores artificiales.

La desigualdad social brota visiblemente por todas partes. En la India, las medidas de confinamiento expusieron a cientos de millones de trabajadores pobres que habían emigrado a las grandes ciudades, a retornar a sus pueblos en zonas rurales, en condiciones riesgosas y deplorables, según ha contado la escritora y activista Arundhati Roy.

En contraste los ricos de Nueva York, apenas se conocieron los primeros casos de contagio por COVID-19, se fueron a la cara zona residencial de los Hamptons, como si se tratara de otra temporada vacacional. Algo semejante han hecho los ricos de París que se fueron a habitar pintorescos pueblos de la costa atlántica, provocando caos en las comunidades de acogida.

Mientras en el mismo Nueva York, el epicentro de la pandemia en este momento, los migrantes latinos o afrodescendientes mueren a tasas más altas justo porque no se pueden quedar en casa al ser parte de las fuerza de trabajo que sigue desempeñando los trabajos esenciales.

Es evidente que la desigualdad social provocará consecuencias conforme a la clase social a la que se pertenezca. Y luego de la pandemia, la catastrófica crisis económica que se está cocinando, hará más evidentes las consecuencias para los distintos grupos sociales. 

Sobra decir que la dura combinación de pandemia y crisis económica, acentuarás las desigualdades sociales que existen en el capitalismo tras tres décadas de neoliberalismo. Lo que cabe esperar es un mayor aumento de desempleo, reducción de servicios públicos y seguridad social, lo que a su vez acentuará la pobreza. Millones migrarán de las zonas más pobres a las zonas ricas del capitalismo para buscar ingresos para la reproducción de su vida. Pero en medio de la crisis, la economía capitalista no dará más empleos. Por el contrario, en la lógica capitalista esta mega crisis es oportunidad para “desechar” al personal o zonas o áreas sobrantes desde la lógica de la acumulación de capital. 

Millones de personas se considerarán desechables, pero al vivir el límite para tener ingresos para la reproducción de la vida, cabe esperar tensiones y antagonismo social que serán saldadas mediante luchas sociales. Esos son los años por venir. Un duro periodo de luchas sociales y políticas para evitar que el capitalismo de desecho se imponga por sobre la vida de millones de personas en todo el mundo. 

Como he escrito en esta misma columna, cuando pase la fase más grave del coronavirus, no podemos esperar ni desear regresar a la “normalidad” de antes de la pandemia. Tenemos que pensar en cómo construir relaciones sociales que no produzcan desigualdades sociales como las que ahora brotan indecentemente en medio de esta tragedia. 

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Tras un mes de vacaciones forzadas, estudiantes de todos los niveles educativos del país volverán a clases. Pero no serán presenciales, pues como en su momento lo advertimos, para el 20 de abril sería imposible volver a las aulas, y mucho menos en el mes de mayo, pues estaríamos de lleno en la pandemia por el Covid-19.

De hecho, la tercera fase de la pandemia arreciará hacia la primera y segunda semana de mayo. Concretamente, el presidente de la República dijo que viviremos el máximo pico de contagios antes, durante y después del 10 de mayo, por lo que el llamado es a reforzar las medidas de prevención y a mantenerse en casa.

Afortunadamente, las autoridades educativas del país crearon el programa Aprender en Casa, para rescatar el ciclo escolar, aprovechando las herramientas tecnológicas y de Internet.

El programa Aprender en Casa, basado en una plataforma de Google, permitirá a los estudiantes tomar clases virtuales.

En el plan entran todos los niveles educativos, incluso los universitarios.

Sin embargo, preocupan las zonas donde no existen redes de Internet, pues la realidad es que, aunque la propaganda de las compañías telefónicas es “Todo México sin Límites”, eso dista mucho de ser verdad, al grado de que el gobierno de la República, al darse cuenta de este gravísimo rezago, lanzó un proyecto muy ambicioso para dotar de internet a la mayor parte del país al término de su mandato, incluso creando una compañía pública que se encargue de dar este servicio.

Es decir, que será necesario volver al esquema del Estado empresario, porque los que acapararon este sector allá en la gran piñata de la venta de empresas paraestatales, como Telmex, simplemente nunca cumplieron con sus objetivos ni metas.

Al contrario, Carlos Slim amplió su emporio de telecomunicaciones hacia Centro y Sudamérica, dejando a México enano, porque lo que le importa no es la cobertura en nuestro país, sino las inversiones que le reditúen billetes. Todo esto aprovechando la condición de “monopolio”, con el que siempre lo privilegiaron.

Volviendo al tema, otro asunto que preocupa es el de los profesores. Recordemos que durante el mes de descanso reciente, salvo las dos semanas de vacaciones, las otras dos tenían que dar clases virtuales, pero se enfocaron a dejar “trabajos” a los muchachos, al grado de que anduvieron por ahí varios memes rondando en las redes, pues eso no es dar clases.

¿Están preparados para usar la plataforma de Google Educación? ¿Los obligarán realmente a preparar sus clases y darlas de manera virtual, como si estuvieran frente a grupo? ¿Se tomará asistencia a los muchachos, visualizando su conexión a las clases, o únicamente se pedirá la evidencia fotográfica de tareas y trabajos?

Pero, lo más importante, ¿qué alternativa están dando a las comunidades que no cuentan con red de Internet? ¿Cómo resolverán ese entuerto? ¿Se perderá ahí el ciclo escolar?

Otra cosa es verdad: que hay profesores a quienes el manejo de la tecnología no se les da. Por lo tanto, se les tendrá que enseñar también de manera virtual a superar esa deficiencia, porque ya ni siquiera se pueden crear talleres emergentes, por la peste el Covid.

Para eso, la SEP está dando 3 opciones: El programa Google Classroom. El uso de Watssapp para intercambio de videos y audios. Y de manera tradicional; es decir, que los profesores hagan llegar a sus estudiantes la clase correspondiente, mediante las autoridades de sus pueblos, y los estudiantes a su vez devolverán sus trabajos y exámenes por el mismo medio.

¿Qué tal? Como dijera el Chapulín Colorado, “no contaban con esa astucia”.

Ahí tienen profes. No se podrán escapar de esta tarea de rescatar el ciclo escolar, porque la meta es que a pesar del Covid-19, no se pierda.

En BC, hospitales abandonados por los gobiernos

Adela Navarro Bello

En noviembre de 2018, los doctores Alberto Reyes Escamilla y Alfredo Ornelas, del Hospital General de Tijuana, el primero adscrito en cirugía general y el segundo en oncología, se manifestaron públicamente. Entones gobernaba Baja California Francisco Vega de Lamadrid, y el reclamo de los médicos tenía que ver con el desabasto de medicamentos en el hospital. También carencias de insumos básicos como sondas, mascarillas, catéteres, jeringas, gasas, lo esencial para prestar un buen servicio.

Los médicos normalmente mantienen un bajo perfil, desafortunadamente acostumbrados a trabajar con carencias en el sector salud público, trabajan a la par para conseguir aquello que les hace falta en la iniciativa privada. Pero en 2018 era tal el desabasto que ni con donaciones propias o de amigos era suficiente para sacar adelante el servicio del Hospital General de Tijuana, el hospital que recibe a todos quienes no cuentan con un seguro de gastos médicos, o seguridad social por parte del Estado. Además, a los accidentados, los baleados, los infartados, y todo aquel que requiere un servicio de emergencia o que es canalizado de la Cruz Roja, pues esta benemérita institución, a diferencia de Hospital General, cobra por sus servicios como una clínica privada.

Los reclamos de los médicos del General no fueron debidamente atendidos. Con política más que con habilidad administrativa, el Gobierno panista de Francisco Vega les dio paliativos para acallar la situación, y no abasteció lo suficiente ni de medicamentos ni de insumos.

Así terminaron el 2018 y comenzaron el 2019 los médicos del Hospital General de Tijuana, con desabasto en insumos y en medicamentos, con instalaciones precarias, elevadores un funcionan a veces, pisos que tienen baches, pisos enteros sin camas, y muy pocos aparatos para auxiliar a los enfermos artificialmente a mantener la vida.

Después de la elección a Gobernador del estado en la que resultó ganador Jaime Bonilla Valdez, de Morena, la situación, pensaban, cambiaría en el manejo administrativo de sector salud del estado, al cual pertenece el Hospital General de Tijuana. Pero nada de eso sucedió. De octubre del 2019 a enero de 2020, los médicos continuaron denunciando el desabasto de medicamentos de insumos. Muchos de ellos con cargos y espacios en hospitales privados y ejerciendo la práctica en lo individual, obtienen de ese sector equipo para laborar en el hospital del estado, pero nunca es suficiente.

En diciembre de 2019, el doctor Alberto Reyes Escamilla, fue nombrado, en el Gobierno de Jaime Bonilla Valdez, director del Hospital General de Tijuana; el doctor Alfredo Ornelas ostenta el cargo de subdirector. Pero poco han podido hacer. En enero de este año, el desabasto en el General era aún una realidad. No hay mucho que puedan hacer. Se notan los esfuerzos de médicos que contribuyen con equipo, donaciones, y áreas de atención a pacientes específicos, pero sin el apoyo total del estado no se dan abasto.

El sector salud de Baja California comprende seis hospitales, un General en cada uno de los cinco municipios, y el Hospital Materno Infantil, que por falta de inversión ha tomado años su activación al 100 por ciento. Además, unos 130 centros de salud. El presupuesto es de poco más de mil 800 millones de pesos, y como suele suceder en las áreas gubernamentales, el 80 por ciento se va en nómina. Del 20 por ciento restante se compran medicamentos, insumos, y se le da mantenimiento a las instalaciones. Poco se puede hacer.

El de Baja California es un sector salud desmantelado por la desatención de los gobiernos, del estatal ante la falta de inversión, y del federal que provee la mayoría del presupuesto asignando en relación a la cantidad poblacional y a los índices de pobreza, mediciones en las cuales Baja California no está en ninguno de los primeros sitios.

En esas condiciones de desabasto y de desatención en el Hospital General de Tijuana llegó la pandemia del COVID-19. El resultado era previsible. Ya los médicos tenían meses alertando de la precaria situación en la que estaban laborando. Pero, así como todavía en marzo el Presidente de la República invitaba a la población de México a no quedarse en casa, a salir de a comer a fondas, el Gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, no avitualló los hospitales públicos del estado. La relajación de la cuarta transformación frente al coronavirus COVID-19, se dio de arriba para abajo.

La última semana de marzo y la primera de abril, el Hospital General de Tijuana se vio rebasado. Aparte, ante la falta de insumos esenciales para auto protegerse, muchos médicos contagiados del virus, y otros con síntomas, fueron retirados a sus casas para el aislamiento. También los jóvenes estudiantes o pasantes de medicina de la Universidad Autónoma de Baja California, unos 120 muchachos, fueron retirados al no poder el estado proveerles de insumos para su protección. Aun así, 18 de ellos dieron positivo al COVID-19, y más de 20 están en calidad de sospechosos.

En esas condiciones, con pocos médicos, con menos insumos, y sin medicamentos, la situación se salió de control. Con todo y que finalmente el Hospital General fue reservado enteramente para el tratamiento de enfermos por contagio del virus, las camas no fueron suficientes y los respiradores tampoco. Todos estuvieron ocupados esas dos semanas, llegaban tres y se requerían, solo tenían uno cuando el paciente fallecía, y así.

Entonces la desesperación de los doctores los llevó a la denuncia social. A través de medios de comunicación, por redes sociales o asociaciones civiles, comenzaron a evidenciar lo que el Gobierno negaba por aquellos días: no contaban con medicamentos, ni con equipo, y las instalaciones estaban en condiciones muy desfavorables, como cuando llegaron más respiradores y no podían encenderlos porque la carga de energía al edificio del hospital no era suficiente y estaba fallando.

La sociedad contribuyó con donaciones de materiales esenciales y medicamentos básicos, tan funcionó, que en los últimos días el Gobernador Bonilla dio a conocer los números de cuentas y asociaciones oficiales para recibir donativos en dinero y en insumos para el Hospital General de Tijuana, exhibiendo así su propia desinformación al haber asegurado que estaban abastecidos, y además, la incapacidad de su Gobierno para proveer recursos extraordinarios para la habilitación eficiente de áreas y la adquisición de medicamentos y material de trabajo para los médicos.

Baja California es un estado con mucha población flotante que no entra en las fórmulas de entrega de recursos, trabajadores del campo, migrantes nacionales e internacionales, población de paso que busca internarse a los Estados Unidos, migración de norte a sur y de sur a norte. Un estado fronterizo que ha estado, lo mismo en gobiernos del PAN como ahora de Morena, en el abandono. Y el Hospital General de Tijuana no fue la excepción.

La crisis por el COVID-19 en México es la mayor prueba para los gobiernos de Morena, para el federal que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador, y para el estatal de Jaime Bonilla Valdez, y si por los números de casos positivos, las neumonías atípicas, los sospechosos, las pocas pruebas que se realizan, la falta de mantenimiento en los hospitales, los fallecidos, y lo rebasado de la situación, se califica, van reprobando. No se prepararon pues, andaban de gira, en fondas, en jornadas ciudadanas, sin atender hospitales, sin asumir su responsabilidad con la seriedad y la responsabilidad que la pandemia requiere.

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