Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Covid-19 casi termina de hundir a Guerrero

“Puede que una actitud positiva no resuelva todos tus problemas, pero molestará a suficientes personas para que el esfuerzo merezca la pena”: Herm Albright.

Mis estimados, la entrega va con un adagio del refranero mexicano, que reza que nadie escarmienta en cabeza ajena. Y es que los mexicanos somos renuentes, asumimos que lo sabemos todo, que no necesitamos experiencias ajenas para aprender; y aunque nos tropecemos con la misma piedra y suframos dolor, seguimos en la misma posición, no cambiamos.

Es decir, que las experiencias ajenas no son suficientes para convencernos o desengañarnos de lo que debemos o no hacer. Tristemente escarmentamos hasta que nos alcanza el dolor en carne propia. Hasta entonces algunos entienden que pudieron ahorrarse el dolor que hoy viven.

No quiero herir a nadie con el texto; sin embargo, es necesario que pongamos atención al Covid-19, que está terminando de dar el tiro de gracia al estado de Guerrero y sus guerrerenses, pues era lo único que faltaba a la entidad para sumirse más en la desdicha. Un estado de por sí empobrecido, sufrido y víctima de todos los males, ahora sufre la peor de las crisis económicas.

Al municipio de Acapulco, Iguala y Chilpancingo, hace años que los persigue la muerte. Los guerrerenses conocemos la historia de esos municipios, así como también la de otros distritos de la entidad suriana; sin embargo, como si fuera una maldición, la muerte por el Covid 19 también ha teñido de rojo a estos tres municipios. Y estos casos tienen al estado de Guerrero al borde del precipicio, debido al alto porcentaje de personas contagiadas de coronavirus, porque si la pandemia no cede, si no domamos al Covid (AMLO dixit), entonces olvidémonos de que el turismo se abra el 15 de junio.

Por el elevado número de contagiados, está en riesgo el plan de que las playas de la entidad sean abiertas, y que su población sea liberada del encierro que ya suma 60 días.

El 15 de junio es la fecha programada por los gobiernos federal y estatal, para que se reanuden las actividades turísticas, así como los giros esenciales en la entidad. Pero todo está condicionado a que se reduzcan los contagios por Covid.

Aunque el gobernador Héctor Astudillo Flores, expuso que en Guerrero se están preparando los protocolos con la idea de regresar el próximo 15 de junio, la recomendación para la población sigue siendo redoblar esfuerzos para disminuir el número de contagios.

Pero parece que le dicen a la gente salgan a la calle, no hay consideración de muchos Por eso les digo que nadie escarmienta en cabeza ajena.

No obstante, hay que decir que del área turística sí abrirán varios hoteles y restaurantes, pero las playas se mantendrán cerradas hasta nuevo aviso.

Y es que el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, reveló ayer que a nivel estatal se dieron 106 nuevos casos de coronavirus en 24 horas, y ya suman 2 mil 058 casos acumulados de pacientes con Covid-19, de los cuales 282 fallecieron, mil 197 han logrado recuperarse y 579 se consideran activos al virus porque presentaron síntomas en los últimos 14 días.

Mientras que mil 050 personas son consideradas como sospechosas.

Además, ya son 58 municipios los que presentan contagios del virus, una vez que se agregaron Cochoapa el Grande y Metlatonoc, ambos de la zona de la Montaña, de modo que ya únicamente queda un municipio en verde, y es el de Juchitán, en la región de la Costa Chica, que ni tiene casos de Covid-19, ni tampoco tiene vecindad con algún municipio con contagios. De los 12 municipios de la esperanza, que se supone abrirían actividades el 17de mayo, sólo Juchitán queda.

Según datos de la Secretaría de Salud estatal, los contagiados en Guerrero aumentaron de un día para otro más del 50 por ciento, con relación al día anterior. ¡Increíble!

Somos testarudos, no entendemos. ¿Se pueden dar una idea mis estimados, hacia dónde vamos los guerrerenses? De por sí el pronóstico para el estado en este tema es bastante reservado. Se habla que habría varios fallecidos más en el estado por el virus, y es que en nuestro vecino y hermano municipio de Acapulco, desde el pasado domingo los deudos lloran a sus muertos, entre los que destacan empresarios, prestadores de servicios turísticos, doctores, enfermeras, camilleros, periodistas, políticos, comerciantes, servidores públicos, profesores, así como ciudadanos de a pie.

El virus acabó ya con la vida de estas personas, y aun hay muchos en la calle que no creen en el coronavirus, continúan diciendo que el gobierno preparó el teatro para encerrar a la gente en sus casas para ellos hacer sus triquiñuelas.

Sin embargo, el coronavirus no es cuento, es verdad, y ya cobró decenas de vidas sobre todo en Acapulco, Iguala, Chilpancingo y Taxco, Ciudad Altamirano y Arcela, Tlapa y Huamuxtitlán, San Marcos y Ayutla de los Libres, entre muchos otros municipios.

Pero de todos Acapulco ha sido el más afectado, y todos sabemos que el municipio acapulqueño financieramente mantiene a todos los demás municipios; de modo que, si se va al abismo el puerto, nos carga el payaso a todos, no le irá nada bien al estado suriano.

Por cierto, mediante una sesión virtual, funcionarios de las áreas de Salud y Economía del gobierno federal, se reunieron con gobernadores para juntos revisar aspectos de la reactivación económica, en la nueva normalidad por el Covid-19.

El gobierno federal indica que es necesario volver a los niveles cotidianos de productividad los más pronto posible; sin embargo, el virus amenaza con todo a los mexicanos y ese canijo coronavirus tiene pendiendo de un hilo al país, pues de seguir aumentado los contagios, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, nos regresamos al encierro, y pues los índices de contagios no bajan en varias entidades; por el contrario, aumentan aceleradamente y también los fallecidos por Covid.

En Guerrero el mandatario estatal anunció que pondrán comedores comunitarios en coordinación con la Marina y la Defensa Nacional. El próximo 4 de junio los podrán a funcionar en la colonia Zapata, Renacimiento y Caleta, en Acapulco, así como en Chilpancingo, Taxco y Petatlán, y desde luego en el municipio de Azueta. Aquí también están en aumento los contagios, ya son 16, y una fallecida sospechosa de Covid-19.

Sin embargo, aún hay esperanza de que el municipio pueda abrirse el próximo 15 de junio, aunque todos sabemos que las playas se mantendrán cerradas hasta nuevo aviso. También la Secretaría de Turismo Federal, por medio del titular Miguel Torruco Marqués, presentó un plan de reactivación a la economía del sector, pues pretenden apoyar para que el turismo nacional que viene a México, principalmente a los puertos turísticos y los Pueblos Mágicos, retorne.

Pero la amenaza del virus sigue latente en el país, seamos serios y cumplamos todos guardando las medidas de higiene dadas por la Secretaría de Salud, para que podamos disminuir los contagios.

Recuerden también que después de esta pandemia nada será igual en nuestras vidas, tenemos que cambiar muchas cosas, sobre todo nuestras alimentación y medidas sanitarias generales, si queremos continuar en este bello México lindo y querido.

Además, hagamos changuitos para que se paren los contagios, y volver a las actividades. ¡Feliz miércoles para todos!

EDITORIAL

Nueva normalidad

La “Jornada Nacional de Sana Distancia” ha concluido y a partir de hoy el País intentará ingresar a lo que todo mundo llama ahora la “nueva normalidad” pero que no termina de quedar claro exactamente qué significa. O al menos no parece estar claro que signifique lo mismo en todas partes.

Y es que la semana que concluyó ayer ha sido la peor en términos de contagios y personas muertas por el coronavirus en México, acumulando 22 mil 44 nuevos casos confirmados y 2 mil 536 fallecimientos.

Lejos de que podamos observar una “curva aplanada”, como se empeña en repetir el presidente López Obrador desde hace cinco semanas –específicamente desde el 26 de abril pasado, cuando por primera ocasión aseguró que en nuestro país se ha “domado” a la pandemia– lo que vemos es una curva en ascenso permanente.

Todas las cifras y toda la experiencia acumulados en los meses que la humanidad lleva lidiando con este virus reman en sentido contrario al discurso presidencial. Incluso los especialistas que el Presidente ha puesto a informarnos de manera cotidiana advierten que podríamos sufrir un rebrote, “si las reglas no se siguen”.

El problema es que las reglas no están claras y, sobre todo, los distintos órdenes de gobierno están tomando medidas que colocan a la población ante una situación imposible de resolver: por un lado, se ha decidido no reabrir las escuelas ni las guarderías, pero por el otro se le está pidiendo a los padres de familia que regresen a sus lugares de trabajo.

Por otra parte, las voces de especialistas coinciden en reconocer lo que todos hemos podido atestiguar: el confinamiento fue sólo parcial y en fechas específicas como el Día del Niño y el de las Madres, la movilidad fue muy alta y eso muy probablemente explica el crecimiento de contagios de las últimas dos semanas.

Finalmente, las medidas que se están adoptando para la “nueva normalidad” son contradictorias, pues mientras el Gobierno de la República ha puesto en marcha un “semáforo” para informarnos de la situación en la que se encuentra cada entidad de la República, diversos gobiernos estatales han dicho que ese modelo no aplicará en su territorio.

Así pues, en medio de la confusión y del peor momento de propagación del virus, el País se dispone a retomar actividades en múltiples áreas productivas como si realmente nos encontráramos en el declive de la pandemia, algo que diferentes estudios proyectan podría ocurrir a finales de este mes.

La vida debe continuar, sin duda, y no podemos prolongar el confinamiento de manera indefinida pues ello terminaría por hundir la economía. El problema es que la estrategia empleada por el Gobierno de la República para hacer frente a la pandemia claramente no ha funcionado y el riesgo al que cada uno de nosotros está expuesto es hoy más alto que nunca.

Casi 10 mil personas –en la cuenta oficial– constituyen la trágica evidencia de que en México las cosas no van bien. Por ello resulta imposible confiar en que la “nueva normalidad” nos depare mejores noticias a partir de hoy.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Ya hay fecha para que el 27 de junio se reactiven los vuelos internacionales en Acapulco, con lo que podemos determinar que para esa fecha las playas estarán ya abiertas. Y aunque no lo estuvieran, sí se permitirá el hospedaje y la apertura de algunos giros para tomar alimentos y diversión, siguiendo siempre las medidas de protección de la “nueva normalidad”.

En este momento, 2 de junio, se ve realmente difícil que logremos esta meta. Ayer, por ejemplo, las cifras de muertos y contagios por Covid-19 demostraron que estamos con la pandemia en todo su apogeo, con casi 500 decesos en un solo día, para sumar 10 mil 637.

De ellos, 271 decesos pertenecen a personal médico, lamentablemente, con lo cual se demuestra que son los empleados del sector salud los más expuestos a los contagios y a la muerte por Covid-19.

Es tremendo lo que está sucediendo. Parece que los esfuerzos de los epidemiólogos no han servido de mucho, si acaso para alargar el tiempo del paso de la pandemia. Esa es una noticia buena y mala. Buena, porque se nos dice que sin la sana distancia y el quédate en casa, estaríamos con más contagios y muertos. Mala, porque eso implica que aunque la curva de contagios no ha resultado inmanejable, sí se prolonga.

Para México, siendo un país de los llamados emergentes, no es bueno que los sectores económicos sigan cerrados, porque los que no mueran por Covid-19, morirán por hambre, y por enfermedades relacionadas con la ansiedad, la mala alimentación, la preocupación, etcétera. Y nadie puede negar que así están millones de mexicanos, pues superficialmente se habla de 1 millón de empleos perdidos.

Quizás para los que tienen de qué vivir, para los que no han tenido necesidad de parar actividades, para los que fueron previsores y ahorraron, esto no signifique mucho. Pero es algo duro para la gente que vive al día, que no tiene ahorros, que tampoco tiene acceso a créditos, o que depende de un empleo que ya perdió.

Toda esta gente está pugnando porque se reabran las actividades económicas, y que de una vez por todas entremos a la “nueva normalidad”, porque al fin y al cabo algún día tendremos que hacerlo. Y, además, que tendremos que volver con todos los cambios que implica esa “nueva normalidad”, porque ya nada será igual, hasta que se encuentre una cura para el contagio por Covid-19, o bien una vacuna, lo cual podría tardar de 2 a 4 años, tiempo suficiente para que las estructuras económicas y de poder político colapsen o cambien.

Entonces, si de todos modos tendremos que volver con todos los cuidados, ¿por qué no volver ahora?

Ya lo dijo el gobernador en su conferencia de ayer: que si bien es urgente abrir ya las actividades económicas, es más importante cuidar la vida de los guerrerenses. No es lo mismo abrir ahorita, cuando la pandemia está en su máximo pico no sólo en Guerrero, si no a nivel nacional, que dos o tres semanas más adelante, cuando ya ese pico haya pasado.

No es lo mismo volver al trabajo cuando ya el nivel de contagios haya bajado, que ahora.

Con todo, no podemos fijarnos solamente en lo malo si queremos sobrevivir. Está demostrado que los sobrevivientes de todas las crisis, son los que logran mantenerse optimistas. ¿Y quiénes son estos? Los que logran desapegarse. La resiliencia social implica una alta capacidad de adaptación. Saber que, si algo se acaba hoy, habrá algo nuevo mañana.

Mi padre decía que mientras hay vida, hay esperanza. Entonces, lo más importante es cuidar la vida, es el máximo derecho humano, nada puede pagar una vida. Mejor dicho, una vida no puede pagarse con ningún tesoro del mundo, simplemente porque ante la muerte no hay nada que hacer, no hay nada que pueda resarcir el daño.

Ánimo. Sigamos el ejemplo del presidente de la República, del gobernador, que aunque los tiempos son malos y desafiantes para ellos, no paran, no se detienen, siguen contra viento y marea. Mañana nos acordaremos de todo esto, y será como un sueño. Ánimo.

EDITORIAL

2020: perderemos empleos, ¿ganaremos felicidad?

A despecho del señalamiento insistente del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que “vamos bien”, los pronósticos respecto del devastador efecto que sobre la economía tendrá la pandemia del coronavirus no hacen sino acumularse.

Dentro y fuera de México las voces expertas coinciden: este año sufriremos la peor pérdida de empleos de la historia y eso se reflejará, entre otros indicadores, en un decrecimiento del Producto Interno Bruto, que bien podría ser de dos dígitos, el mayor descalabro desde que en el mundo se mide el crecimiento de las economías a partir de dicho parámetro.

El Banco de México (Banxico) se sumó ayer a las voces que ven con pesimismo el futuro inmediato, proyectando un decrecimiento de hasta 8.8 por ciento en el PIB de este año y la pérdida de hasta un millón 400 mil empleos formales.

El anterior, es importante destacar, constituye el peor de tres escenarios presentados por el banco central de nuestro País, cuyos directivos advirtieron que en el contexto actual es muy difícil realizar un pronóstico puntual debido a lo cambiante de la situación.

Pero incluso en su escenario más optimista, Banxico pronostica una caída del PIB de 4.6 por ciento, lo cual deja claro que, al finalizar este año, México habrá ligado dos años consecutivos de contracción económica.

Lo peor de todo es que, de acuerdo con la institución, las malas noticias no acabarán este año sino que seguirán en 2021, periodo durante el cual aún podríamos sufrir una pérdida adicional de puestos de trabajo.

Respecto de esta poco promisoria realidad es indispensable decir que, aun cuando lo que está ocurriendo este año es atribuible en gran medida a la llegada del coronavirus, la estrepitosa caída que seguramente sufrirá nuestra economía se debe también a que ya estábamos mal antes de que iniciara el 2020 y la pandemia apareciera en el horizonte.

No debe olvidarse que en el 2019, cuando López Obrador sostuvo reiteradamente que la economía crecería al 4 por ciento, no solamente estuvo lejos de acertar, sino que decrecimos 0.1 por ciento.

Ahora, cuando todos los pronósticos apuntan a uno de los peores desempeños de la historia reciente, el Presidente ha dicho que ya no debemos voltear a ver indicadores como el PIB, sino que es necesario “construir” un nuevo modelo para definir el desarrollo. Uno centrado en medir la felicidad.

¿Es posible que cientos de miles de familias sean felices a pesar de haber perdido su fuente de ingresos y eso los condene a pasar varios años de penurias materiales antes de recuperarse? En términos teóricos sí, pero eso habrá que preguntárselo a quienes se encuentren en esa situación.

Por lo pronto, lo que el discurso presidencial promete es que, aun cuando tengamos una economía terriblemente deteriorada, seremos capaces de sonreír y ver con optimismo el futuro. En otras palabras, perderemos el empleo y nuestra situación material empeorará, pero seremos más felices.

Es, por decir lo menos, sorprendente que durante tanto tiempo nos hayamos esforzado en alcanzar el mismo resultado, pero por el camino opuesto.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Los diputados locales resolvieron ayer en su primera sesión, tras el receso por la pandemia de Covid-19, dos asuntos cruciales en el plano electoral.

Reunidos en los patios del Palacio Legislativo, los diputados de todos los partidos se enfocaron a las reformas Ley 483 de Instituciones y Procedimientos Electorales y a la Ley 456 del Sistema de Medios de Impugnación en Material Electoral.

Con ello, lograron un cambio definitivo para garantizar la participación política de la mujer en la vida partidista, así como para empoderar a los indígenas y afromexicanos.

Podemos decir que ya la participación política de las mujeres estaba definida, porque los partidos están obligados a garantizar que 50 por ciento de sus candidaturas sean para mujeres, pero para nadie es un secreto que los institutos políticos, todavía dominados por grupos de hombres, simulaban esta obligación. O, lo que es peor, sometían a sus congéneres a una especie de ácido bulying político, obstáculos, presiones, traiciones…y como en botica.

Por lo tanto, los diputados optaron en esta reforma por imponer duras sanciones a partidos políticos e individuos que osen molestar a sus compañeras mujeres que buscan cargos de elección popular.

Entonces, sí o sí, los hombres tendrán que acostumbrarse a compartir el poder con sus compañeras, ayudarles a llegar al poder y a gobernar.

Dos cambios

Los legisladores aprobaron ayer dos cambios importantes, con lo que profundizan la reforma político-electoral, pues también aprobaron la obligación de los partidos políticos de postular a indígenas y afromexicanos, en 50 por ciento de los cargos en los municipios cuya población será 40 por ciento o mayor de ese origen, con base en los censos del Inegi, así como también en la mitad de los distritos que tengan esa composición poblacional.

Eso cambiará drásticamente el rostro de la clase política de la Montaña y de la Costa Chica, por cierto, donde estos pueblos están asentados, pero donde no necesariamente ellos detentan el poder local y legislativo.

Además, es una reforma debidamente planificada para concederles espacios a municipios como el de Ayutla, donde se rigen por usos y costumbres indígenas, y cuyos consejeros podrán aspirar al Congreso, pue de hecho la reforma indica que se deberá postular a gente que ya haya ocupado cargos de elección popular, o que sean representantes de grupos indígenas y afromexicanos, e incluso que sean líderes de organizaciones encaminadas al mejoramiento de las condiciones sociales y políticas de estos grupos étnicos.

Así que en lo sucesivo veremos multiplicarse a estos grupos, algunos de los cuales ya son famosos, como Tlachinollan, la CRAC-PC, Guerrero Negro, y otros.

Las reformas aplican tanto para ayuntamientos (presidencia, sindicatura, regidores), como en las diputaciones de mayoría relativa, no así en las plurinominales.

En cuanto a la reforma para garantizar la participación política de la mujer, lo novedoso es que se tipifica como delito la violencia política de género, con severas sanciones a quienes infrinjan estos postulados.

¿Qué tipo de sanciones? Podrán enfrentar la reducción del 50 por ciento de sus prerrogativas, si incurren en alguna de las conductas señaladas.

Además, los partidos políticos podrían ser sancionados con la suspensión de su registro si se le comprueban conductas graves de violencia de género.

Entre las sanciones también está la reparación del daño, indemnización, destitución del cargo de quien cometa violencia de género, así como el otorgamiento de medidas cautelares.

Estas reformas se aplicarán en el próximo proceso electoral del 2021, y su aprobación garantiza que el proceso comenzará en tiempo y forma, en el mes de septiembre próximo.

¿Qué tal? No cabe duda que las mujeres ganan y se empoderan, y que a los partidos políticos les pegarán donde más les duele cuando infrinjan estas reglas.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*¿Por donde empezar?

* Sobrevivir es por ahora lo principal

*Redes y blogs hackeados, agredidos

*AMLO y DT son ¿gemelos idénticos?

 ¿Puede negarse alguna de las pillerías, de los abusos, de los robos, del saqueo, el acumulamiento de grandes riquezas apenas semi-descubierto realizados por los mandatos surgidos a partir de la llegada de Carlos Salinas de Gortari? La respuesta correcta y seguramente avalada por millones de mexicanos es NO. Pero tampoco puede afirmarse se ha puesto remedio a las prácticas del pasado y mucho menos asegurar que por lo menos en uno por ciento existen responsables y de esos ¿qué porcentaje ha sido castigado? Entonces algo anda mal y será mejor no atenerse a lo dicho por el Ejecutivo federal: “El presidente lo sabe todo y, si no actúa, es porque es cómplice”.

Gran vuelo se ha dado al descubrimiento de actividades de un grupo al cual han denominado la mafia rumana. Su principal punto de enfoque lo ubicaron en Cancún, en Quintana Roo. Han salpicado por dar protección a un buen número de funcionarios tanto de la Fiscalía General de la República como de jefes de la policía estatal. Pero, como siempre hay un pero, resulta ser esos mismos de la FGR han descubierto una serie de anomalías en la detención del ubicado como cabecilla de la organización. Al mismo tiempo descubrieron el hilo negro, el agua caliente y se enfocan a las torturas y a los catos en donde mágicamente aparecen bienes de quienes son acusados.

La FGR asegura tiene a por lo menos una decena de elementos detenidos y procesados por simular pruebas para realizar cateos. Asombra que entre estos abusos y robos, y pese a haber transcurrido año y medio de encontrarse disque poniendo orden y barriendo de arriba para abajo, nada se diga sobre la serie de actuaciones ilegales, abusivas, sobre las raterías perpetradas a quienes contaban con cajas de seguridad en Cancún. Desmenuzando desde las primeras actuaciones, las formas seguidas para llegar al momento de destruir la bóveda, a martillazos abrir las cajas sin tener presente a un ministerio público o a un fedatario con el fin de tener certeza sobre los contenidos y el rumbo que éstos iban a tomar. Fueron semanas de espera para poder recuperar los bienes y una inmensa mayoría dio cuenta de no haberlos recibido completos.

¿Qué tanto supo EPN de estas cajas? ¿De qué fue cómplice? ¿Por qué a Elías Beltrán no lo tocan ni con el pétalo de una ligera investigación sobre este y otros casos en donde el abuso y el robo estuvieron presentes? Y, en la actualidad, ¿qué tanto guardan las acusaciones de los mafiosos sobre los guardianes del orden y la justicia? Claro que podrían considerarse temas sin la mayor importancia dados los tiempos de la pandemia, de la crisis económica, de los avatares políticos, de la inseguridad, del rechazo a lo antes concebido como “benditas redes sociales”, de los ataques cibernéticos a portales y blogs como Animal Político, Contralínea, el informativo de Carmen Aristegui, del hackeo tan brutal que los llevó a registrar 2 mil suscriptores por minuto con la pretensión de derribar la difusión de notas o la presentación de personajes “incómodos”, o del derrumbe de la conferencia de prensa virtual brindada por los padres de familia de los niños carentes de medicinas contra el cáncer, o del arresto de uno de los principales convocantes por “no llevar tapabocas” mientras caminaba rumbo al lugar de la cita, o las consecuencias de la huelga de hambre emprendida por los demandantes, etcétera.

Tendríamos que reflexionar en la importancia hoy, mañana, pasado mañana, de sobrevivir a los virus invisibles, pero también a los suficientemente conocidos, con trayectorias de mortandad, acostumbrados a chupar arcas y en estos días empeñados en reducir el número de pobladores en México o de incinerar por cientos a fin de seguir contando con “camas disponibles”.

Negativas

por delante

La administración federal actual es, de hecho, un sexenio ya perdido. Sin cumplirse las promesas fundamentales del tabasqueño en su larga campaña electoral, a lo largo de 18 años, todas las proyecciones de los expertos nacionales e internacionales coinciden la economía mexicana va al despeñadero. La crisis sanitaria le ha dado otro empujón a la económica provocando un impresionante desempleo y lanza a millones de personas a la pobreza laboral y extrema, por la reducción o anulación de sus ingresos. A los fracasos en la lucha contra el crimen organizado y la violencia, habrá de sumarse la detonada por la miseria y la decisión de agudizar la militarización del país. El combate a la corrupción sólo ha sido una bandera política, ésta sigue multiplicándose en esta administración federal.

Para precisar este panorama, el Banco de México anticipó en su Informe Trimestral enero-marzo 2020, una contracción de hasta -8.8% del PIB y una pérdida de hasta 1 millón 400 mil empleos formales. La caída se extendería en 2021, ante lo incierto del comportamiento de la pandemia por Covid-19 y de los mercados financieros. La calificadora HR Ratings estima la economía mexicana podría empezar a recuperarse hasta principios del 2024, es decir llevaría prácticamente lo que resta del sexenio del tabasqueño. Pese a la seriedad, confiabilidad, credibilidad de la que goza el BM, la negación de AMLO sobre sus estimaciones persiste tercamente.

Los riesgos del crecimiento a la baja son: la prolongación de las medidas de distanciamiento social o la implementación de medidas más estrictas, ocasionando una mayor o más prolongada parálisis de la actividad económica, tanto a nivel global, como nacional; se observan episodios adicionales de volatilidad en los mercados financieros internacionales originados por una mayor aversión al riesgo o por una pérdida de confianza de los inversionistas dependiendo de la evolución del brote de Covid-19 a nivel mundial.

Miente AMLO

abiertamente

Sin ningún rubor, cínicamente, el presidente Andrés Manuel López Obrador miente al asegurar la pandemia de Covid-19 en el país ya se domó y no hay riesgo de saturación en los hospitales. Sin embargo, en la conferencia vespertina del miércoles, la Secretaría de Salud (SSA) reportó 463 nuevas muertes por Covid-19 en México, con lo cual suman 8 mil 597, además de 78 mil 23 casos confirmados, la cifra más alta de acumulados para un día. Además, existen 33 mil 566 casos sospechosos y hay registro de 727 defunciones sospechosas. ¿Acaso las pruebas no le quitarían lo “sospechoso” a estos miles de casos de quienes todavía tienen vida? ¿Cómo se le quita lo “sospechoso” a las muertes? ¿Diciendo la verdad? ¿Dejando de manipular cifras? ¿Eliminando la orden girada para no mencionar en los certificados de defunción la causa?

Pero lo peor está por venir: la proyección independiente de una científico del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) prevé para el 1 de septiembre, México podría llegar a cerca de 132 mil fallecimientos por Covid-19. El modelo del científico de datos, Youyang Gu, “Proyecciones de Covid-19 utilizando aprendizaje de máquina”, es uno de los estudios utilizados por los Centros de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos para tomar decisiones sobre la pandemia.

El modelo presenta tres rangos distintos de mortalidad para 70 países y estados de la Unión Americana: alto, bajo y escenario proyectado, el cual tiene la probabilidad más alta de ocurrir. La proyección de 132 mil muertes para México es el dato del escenario intermedio, en el peor de los casos se llegaría a 212 mil muertos para el primero del mes de septiembre, en el mejor escenario la cifra de defunciones sería de 37 mil. Al ritmo actual, ni manteniendo los maquillajes característicos del showman López-Gatell, lograran evitar esos números clave.

EDITORIAL

La danza de las cifras

Las cifras de muertes y contagios por coronavirus pasaron de ser una información útil cada día para convertirse en un debate ideológico. Hoy medir las muertes dejó de ser una dato necesario en la toma de decisiones de los gobiernos para convertirse en un campo de batalla, en una forma de evaluación del desempeño gubernamental en el manejo de la pandemia. No tengo duda que el primero, como siempre, en hacer uso de los datos para decir que “vamos muy bien” fue el Presidente, pero eso desató una ola de desinformación cuyo efecto puede ser una parálisis por desconocimiento, o peor, una incremento en los contagios por falta de credibilidad en las instituciones.

Ningún país ha podido tener un dato fidedigno de cuántas personas mueren a causa de este virus. Todos los días hay correcciones al alza porque poco a poco las instituciones, paralizadas por el virus, van teniendo más capacidad de generar esos datos. En México sabremos exactamente cuántas personas murieron a causa del virus cuando comparemos actas de defunción de un año a otro y sin duda, insisto, cómo ha sucedido en todo el mundo, serán muchas más de las reportadas en las rueda de prensa de la tarde. Todo el modelo de prevención y cuidado de la Secretaría de Salud tiene por objeto sí que se muera el menor número de personas, pero sobre todo que no se muera por falta de atención hospitalaria. Por eso el objetivo desde le principio ha sido manejar la pandemia de manera que no se sature el sistema hospitalario.

El dato de muertes y contagios de cada noche es muestral, un termómetro para que las autoridades de salud tomen decisiones. No es que de lo mimo si los muertos son 8 mil o 40 mil, pero el dato de cada noche junto con la saturación hospitalaria es la guía de la toma de decisiones. El problema es que esos datos, que lo importante es que sean consistente en sí mismos, se usen para presumir que vamos mejor (como lo hizo el Presidente) o peor (como se ha hecho en varios medios) que otros países. Convertir el dato de referencia en verdad absoluta, dogma de fe o fuente de duda sólo ha llevado a una absurda politización de la pandemia. El caso más claro es la dificultad para establecer un semáforo nacional pues los gobernadores, no sin razón, pero sobre todo con motivaciones políticas, ponen en duda las decisiones del Gobierno federal.

El principal riesgo de salud hoy por hoy es el manejo político de la pandemia. La destrucción de la confianza baja las defensas sociales y para la etapa de regreso a las actividades que viene a partir del lunes eso es (quizá tendríamos que decir era) lo más importante. Reabrir la economía en medio de tanta incertidumbre y desconfianza en la información hará mucho más complejo el manejo de la epidemia.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memoria)

Este lunes abren la minería y el sector de obras públicas, con un protocolo de seguridad muy estricto, pues para nada la pandemia está domada en el país, como dijo el presidente López Obrador, sino que en estados y municipios siguen los contagios y para Guerrero lo peor está por venir de aquí al 15 de junio.

El gobernador Héctor Astudillo anunció ayer que dentro de dos semanas podría abrir el sector turístico, siempre y cuando el semáforo nacional lo permita.

Sin embargo, esto se complica. Acapulco es la meca del turismo en Guerrero, y mientras no se controle la pandemia en ese municipio, no avanzaremos. Ayer se reportaron 1,282 contagios acumulados desde el inicio de la pandemia, y 112 decesos. Estamos hablando de que más del 60 por ciento de los casos registrados a nivel estatal, están en Acapulco.

El gobierno debe comenzar a proveer alimentos a los sectores que ya están muy castigados por la cuarentena, para que se guarden dos semanas más. No es suficiente lo que está haciendo el municipio, urge que el estado y la federación pongan sus ojos en Acapulco. Pedirle a la gente mayor sacrificio, sin ofrecerle soluciones, hará que simplemente se violen los protocolos de Sana Distancia.

Por ejemplo, ayer, pese a que estamos viviendo el peor momento de la pandemia, comerciantes de Altamirano decidieron abrir mediante un acuerdo interno. Se comprometen a cuidar todas las medidas de salud y le informan al ayuntamiento que habrá estricta vigilancia en sus locales.

Pero esa no es la solución. Se le está dejando a la gente la carga de la pandemia, pues salvo algunas excepciones, los apoyos donados por gobierno y particulares son insuficientes para sostener, por ejemplo, al sector turístico, que es el que más familias ocupa para su funcionamiento.

De un lado, se les exige a cerrar sus negocios; del otro, no se les dan alternativas, sobre todo para los trabajadores, pues las nóminas de las empresas tienen que seguir pagándose, aunque no haya ingresos. También siguen vigentes los créditos, el pago de energía eléctrica, teléfono, sky, etcétera. Ninguno de estos servicios condonó pagos ni tampoco dio facilidades, salvo algunos servicios bancarios, donde permitieron no pagar en 4 meses o hasta 6, pero sin dejar de emitir los respectivos intereses de deuda, que se irán anexando al capital de los clientes. Únicamente les hicieron el favor de no cargarles intereses moratorios.

El caso es duro para Guerrero, más que para cualquier entidad, porque somos una economía basada en el turismo, y las playas cerraron desde el inicio de la pandemia, para impedir la salida de gente de las grandes ciudades. Entonces, se empataron los tiempos de la pandemia nuestra con las de la Ciudad de México, y ahora que se reactivan algunas actividades en la capital, para nuestra entidad se decretan 2 semanas más de confinamiento.

Hubo también mucha desinformación, o más bien se manejó la información a pausas, dándole a la gente fechas posibles de apertura, que motivaron que, una vez cumplidas esas fechas, la gente quisiera volver a la calle. Como el confinamiento seguía, se desesperaron.

Sucedió, por ejemplo, en algunos municipios que cerraron sus entradas, diciendo que estábamos en etapa 3 de la pandemia, cuando no tenían ni un solo caso. Ahora que quieren volver a controlar a la gente, ya no pueden.

Es complejo este problema. La gente ignora todos los procesos de una pandemia. No sabemos, por ejemplo, que los contagios son prácticamente inevitables, por tratarse de un agente infeccioso que se cuela por vías respiratorias. No es el caso del Sida, que depende de un contacto sexual entre personas, o bien por transfusión sanguínea. El Covid-19 se mete incluso por las mucosas de los ojos, y se queda en las superficies por un tiempo, de modo que, si alguien las toca y no se lava las manos, puede contagiarse.

Ese alto nivel de contagio hace que esta pandemia sea muy difícil de controlar. Y al no haber medicinas ni vacunas, entonces la sobrevivencia del paciente depende de su propia resistencia y de su propia genética y salud.

Afortunadamente, aunque a nivel nacional se nos reportan más de 10 mil muertes, son apenas el 10 por ciento de los contagios, pues todavía siguen siendo más lo que sanan que los que mueren. Esto irá creando lo que se llama “inmunidad del rebaño”, y en algún punto la pandemia podrá ceder, pero dicen que eso podría tomar entre 2 y 3 años.

Entre tanto, tendremos que acostumbrarnos a vivir en la “nueva normalidad”.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Crisis apocalípticas

* Salud, economía, seguridad, política

*Colocan encrucijada a gobernadores

*D. Trump no se reelige, ¿y AMLO?

Se ha mencionado con suficiente claridad lo relacionado con la crisis de salud, recrudecida al principio de este año al conocerse de las deficiencias en ese sector, la escasez de medicamentos y, por si fuera poco, la presencia de dos epidemias: sarampión y dengue. Se agregó la pandemia, la cual ha sido erráticamente conducida al hacer prevalecer la estrategia política por encima de la epidemiológica. Se presentó el colapso económico, mismo arrastrado desde el 2019 con perspectivas de llegar a ser tan grave como se ve actualmente y, aún hay más. Lo relacionado con la inseguridad sigue creciendo y al igual que las cifras de las víctimas del COVID-19 mantienen sus intentonas de engaño. Con estas tres parecería ser más que suficiente; sin embargo, ya se veía llegar una cuarta, la crisis política. Todo indica no hay conformidad con este panorama y cual cereza del pastel hoy sabemos está en peligro la paz social.

Se preparan distintos frentes y ninguno de ellos resulta tranquilizante. Difícil resulta jerarquizarlos, forman parte muy importante para distintos sectores. Hasta ahora la crisis de salud vista con los reclamos, nuevamente, de los padres de familia de menores con cáncer al no contar con los medicamentos –se recuerda advirtieron en enero las compras garantizaban el suministro solamente por tres meses y ya se cumplieron-, presenta un recrudecimiento inexplicable del gobierno federal. Les hackearon su conferencia virtual, detuvieron a uno de los principales líderes “por no traer tapabocas” y así evitaron se encontrara con el resto de inconformes, ni los ven, ni los oyen y surge otra vez el argumento del cochinero de los que se fueron. En lo referente a la pandemia, se ha convertido en una pesadilla el reporte diario y es visible la permanente contradicción de López Gatell no solo en lo numérico sino en el comportamiento a seguir al obedecer la orden presidencial para reactivarse.

La pandemia y el “anillo al dedo” pusieron al descubierto intenciones hasta entonces no detectadas. El autoritarismo se ha hecho presente y es vista con toda su falsedad la aseveración presidencial de reunirse con su gabinete para recibir la autorización de salir de nuevo a sus giras. Hacia el 20 de abril y en la clásica mañanera, López Gatell custodiado por el tabasqueño, sostuvo sería hacia el 30 de mayo cuando se levantara la encerrona. Es desde entonces que, pasara lo que pasara, se tenían planes y objetivos a cumplir. La insistencia del habitante de Palacio Nacional para abrir los sectores minero, automotriz, metalúrgico y de la construcción tuvo su porqué y no fue una decisión basada en buscar algún bienestar para los mexicanos sino para cumplir con un ordenamiento de Donald Trump, de sus empresarios, y darle vuelta a la hoja de una actividad no detenida en cuanto a la obra pública, con lo cual se violó otra vez la Carta Magna.

Olga Sánchez Cordero, sigue en la misma dinámica con todo y el mentado semáforo. Les advierte a los gobernadores todos deben obedecer al color que dicte la federación porque de otra suerte “todo se volverá un caos”. Nada de eso es cierto. Para empezar el caos ya lo crearon y ahora se ordena cumplir con los colores definidos desde el centro para no crear situaciones embarazosas para el Ejecutivo federal en las entidades a visitar. El próximo martes, por ejemplo, estará en Cancún, en Quintana Roo. Así, empujaron la llegada con felicitaciones públicas al mandatario estatal e inclusive a la alcaldesa Mara Lezama, le dieron el bajón a las cifras, enviaron al Ejército para habilitar dos hospitales, prevén no se presente ninguna manifestación y menos de inconformes. La construcción en esa entidad es una actividad importante solo que, con todas estas prisas y al bote pronto, AMLO no toma en consideración abrió el segmento poblacional más sensible de ser atacado por la pandemia.

El peligro es mucho mayor en los estados que en la propia capital de la República. En donde se llevan a cabo muchas obras llegan trabajadores de todas partes, de entidades circunvecinas. Viven en donde trabajan de lunes a viernes y el sábado, una vez recibida su “raya”, se dirigen a sus lugares de origen a ver a sus familias y dejar para el gasto. Rentan cuarterías y en un espacio muy reducido habitan hasta cinco de ellos. El precio a pagar semanalmente por un techo no es barato y de ahí compartan el alquiler entre tantos acostumbrados a compartir un solo y ruinoso sanitario entre 10 inquilinos. Quienes viven en el lugar, cuentan con una palapa o cuartucho, reciben agua en tambos, carecen de servicios, etcétera. ¿Cómo pedirles higiene, lavado permanente de manos, etcétera? Pero lo importante para el primer mandatario es dar banderazos, supervisar las obras a las cuales les ha dedicado fortunas, hablar de la creación de dos millones de empleos, no importa si esa cantidad es justamente… de albañiles presumiendo la gran riqueza de su alma.

Seguramente es urgente dejar el confinamiento y, si para el primer mandatario ya resulta difícil de soportar viviendo en Palacio Nacional, con todos los metros cuadrados que tal inmueble tiene, gozando de los patios centrales, del jardín, pudiendo recorrer palmo a palmo cada salón, con todas ls atenciones y servicios a la orden, podemos imaginar la tensión, angustia, presión de quienes habitan en mico-viviendas, son cinco de familia y no han dejado de verse la cara durante casi dos meses. Pero, para todos existe un fin, sobrevivir. Y eso de que los mexicanos no tememos a la muerte, es un dicho aplicado a cualquier habitante del planeta. Ese día, sabemos tiene que llegar, solamente se espera el poder despedirse de sus familias, ser tal vez velado, enterrado y cremado rodeado de la gente con la cual se creció y se vivió y, nada de eso sucede con las víctimas del COVID-19, y a ello se agrega la infame agonía.

Para López Obrador lo que cuenta es el cumplimiento de su voluntad, ir a Veracruz, a Yucatán, a Quintana Roo, programar su llegada a Campeche, Chiapas, a Tabasco, a las entidades en donde ya se tiene por lo menos un par de sucursales del Banco del Bienestar; es también recibir dinero de los impuestos y dedicarlos a la formación de su clientela electoral, como sucede con el destino dado de inmediato a los 8 mil millones de pesos pagados por Wall Mart, o lo que resulte de desfundar los fideicomisos o irse sobre cuentas congeladas o ya de plano darle una gran mordida a las Afores. 30 mil becas para igual número de alumnos a fin de estudiar en el extranjero fue la determinación del cobro a la cadena de tiendas en plena pandemia, con una crisis económica en donde se visualiza hambruna, con millones de desempleados, otros miles de empresas y comercios cerrados y, la cada vez la posibilidad mayor de también perder la vida en un asalto.

No hay pues límite, ninguno. Y, no lo habrá. Ya se ve esa terquedad de dividir a los mexicanos. Apenas anunciaron médicos y enfermeras la creación de un Frente, Frente, no sindicato, enlistando a quienes trabajan en el IMSS, ISSSTE y SS y de la chequera de Hacienda se sacaron un documento por 250 millones de pesos para premiar a 8 mil integrantes de ese sector. ¿Se conformarán con la decisión de quienes resultaron ganadores? ¿Cómo medirán quien o quienes hicieron mejor su trabajo? El chiste es enfrentarlos, que sientan envidia, rabia por no ser los seleccionados y por lo tanto no jalar parejo. Ojalá perciban a tiempo tan perversa intención y no caigan en ese juego.

Pero ya también amenaza Morena, el partido del presidente, con la formación de otros frentes, estos de defensa al partido, a la 4ª Transformación y a Andrés Manuel López Obrador. Los primeros en publicitar tal formación fueron guerrerenses pero, después de 24 horas de haber lanzado el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores Ricardo Monreal, un llamado a no recurrir a la violencia, a mantener la paz, a procurar el diálogo, sale a los escenarios una de sus homólogas e insta a llevar a cabo estas organizaciones en los estados con el fin de impedir endeudamientos solicitados por gobernadores a quienes ya, de antemano, calificó de abusivos y corruptos. Enfrentar a los de las clases media y media alta con los fraccionados en las distintas clasificaciones de la pobreza; enfrenta a los trabajadores contra los empresarios; enfrenta a los médicos y enfermeras; enfrenta a los periodistas y califica a los medios de comunicación. Divide y vencerás se asoma como clave sexenal y electoral. ¿Quién se dará de topes en el espejo?

México es un país difícil en donde pasan cosas terroríficas, es la visión de una mujer intelectual, escritora, con 88 años de existencia, es la mirada de Elena Poniatowska.

EDITORIAL

Obcecación presidencial

El Presidente está empeñado en transformar –ese es el verbo que usa en su lema– al Estado mexicano y fundar un nuevo régimen. Es mucho más probable que demuela muchas de las estructuras de lo que actualmente existe, algunas bien hechas o por lo menos funcionales, y solo deje montones de escombros. La obcecación presidencial en hacer del pasado tabla rasa, para construir su proyecto sobre tierra arrasada y aplanada, sin parar mientes sobre la viabilidad real de lo que se propone, o en la posibilidad de que lo que existe no esté tan mal como él creía, puede acabar de derruir a un Estado ya de por sí muy maltrecho, pero sin sustituirlo por algo nuevo y mejor construido.

Cada mañana, en la perorata presidencial, se suelta una andanada de mandarriazos contra lo establecido, que luego se traducen en acciones de desmantelamiento y sustitución por alguna estructura improvisada inspirada en el diseño del líder, en cuya cabeza están completos los planos de la nueva edificación, aunque sin haber pasado por el tamiz de algún calculista que mida si son edificables o no. López Obrador está decidido a dejar un legado trascendente, tanto en infraestructuras que imagina como proyectos geniales, aunque sean en realidad bastante retrógrados, como en la transformación de las instituciones y de las prácticas del Estado mismo. La pandemia le parece un incidente menor, que no debe alterar sus planes.

Para el Presidente la legalidad constitucional es maleable a voluntad. Los detalles legales le aburren y le deja a su Consejero Jurídico los retruécanos necesarios para simular el acatamiento. Lo hecho con el acuerdo para desplegar al Ejército sin control civil en tareas de seguridad muestra que no tiene empacho en torcer la Constitución. Ahora será la Suprema Corte la que deberá decidir otra vez sobre la constitucionalidad del despliegue militar, lo que implica una nueva tensión sobre su independencia.

La animadversión presidencial a las autonomías y contrapesos llevó a la captura o desmantelamiento de organismos relevantes y no se ha detenido: sigue acechando al INE, mientras mantiene el sometimiento del INAI. Precisamente esta semana se publió en el Diario Oficial de la Federación una convocatoria, emitida por la Secretaría de Economía, a una consulta pública para establecer una Norma Mexicana para la Organización de las Elecciones en México. Es, a todas luces, otro atentado contra la Constitución, pues está entrometiendo a una secretaría del Gobierno en la reglamentación de una materia que le corresponde en exclusiva al INE.

Todo en medio de una pandemia que le parece un incordio y de la que se quiere deshacer a voluntad. Su plan de salida no es más que una sarta de suposiciones fantasiosas, sin respuestas a los ingentes problemas económicos y sociales que ya está enfrentando el país. Los datos del desempleo que ya está aquí, el peor de la historia contemporánea, no le dicen nada al Presidente, que responde con créditos de 25 mil pesos y el énfasis en sus programas sociales al desesperado clamor de la gente que ya está quedándose sin comer. El Presidente le apuesta todo a una mágica reactivación de la economía en cuanto termine el confinamiento, el cual, para él, concluirá el dos de junio.

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