SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Winston Churchill: “Muchos miran al empresario como el lobo que se debe abatir, otros lo miran como la vaca que hay que ordeñar, pero muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro”.

Tremenda frase de uno de los genios ingleses de la Segunda Guerra Mundial, que supo ver en los empresarios de Inglaterra la catapulta que necesitaba su país para levantarse, después de la ominosa conflagración mundial que dejó a Europa y a Asia diezmadas.

Pero esto no aplica en este México desolado, parafraseando a Olga Wornat. La sociedad nos ve como el lobo al que hay que cazar. El gobierno como la vaca a la que hay que ordeñar, y pocos nos ven como la solución real de este país saqueado y destruido por propios y ajenos.

Para los empresarios, no hay nada, aunque sostenemos 9 de cada 10 empleos y aunque contribuimos en casi 60 por ciento del Producto Interno Bruto. ¿No es esa razón suficiente para que el gobierno federal se decida por proteger al empleo, cuidando a las empresas? No es al revés. No es sólo darle el dinero a la gente, de manera limitada y temporal, pero dejando solos a los que generan los empleos, con la idea de que somos ricos. Si se puede ayudar a la gente, excelente. Pero no a costa de cerrar negocios para que, ahora sí, todos seamos dependientes de la mano generosa del Estado.

Habría que recordarles a los de Morena, y al señor presidente de la República, que este país sólo tiene un rico que aparece cada año en las listas de Forbes, el hombre con el que él se reúne y que le aportó recientemente 1 millón de pesos para combatir el Covid. Ese hombre, llamado Carlos Slim, privilegiado por el Salinato con la venta a precio de ganga de la compañía telefónica nacional, posiblemente está ahorita en alguna isla, como otros mega-ricos del mundo, esperando que pase la pandemia del Covid-19.

Mientras tanto, los micro, pequeños y medianos empresarios de México, los negocios que sí hacemos patria, y que ha sido gracias a nosotros que este país no se ha ido al carajo, aquí estamos, codo con codo con los nuestros, luchando por no cerrar, por mantener los empleos, porque para nosotros los empleados no son una cifra más, sino personas y familias de carne y hueso. Estamos tronándonos los dedos. ¿Qué pasará con nosotros después de la pandemia? ¿Volverá todo a la normalidad?

Somos los que pagamos impuestos, sí o sí. Somos los que generamos empleos y pagamos la nómina, aunque para ello pidamos prestado. Somos los que hemos enfrentado esos 30 o 40 años de neoliberalismo de los que habla el presidente de la República, somos el resultado de una política injusta del reparto de la riqueza, y la línea de contención de la corrupción.

Somos los que, a pesar de las crisis recurrentes, los rescates económicos para los poderosos, como bancos, dueños de carreteras, ferrocarriles e industriales transnacionales, le apostamos a México. Hemos soportado que nos vean como la vaca que da leche, pagando impuesto tras impuesto, cuotas del IMSS. La última estocada fue la imposición del IEPS a las gasolinas, llamado “gasolinazo”, trancazo que nos dejó tan atarantados en 2017, que todavía no podemos levantarnos, mientras que se nos cierran los bancos, y hasta las instituciones del gobierno, que ofrecen líneas crediticias sólo para los cuates.

Los micro, pequeños y medianos empresarios de México, como decía Churchill, somos el caballo que jala la carreta. Sin sus empresarios, México no sería el país de hoy. Lamentablemente, ahora que el presidente presentó su plan de rescate económico, por la recesión que provocará el cierre de negocios y la cuarentena de personas, la micro, pequeña y mediana empresa se quedó fuera. El presidente dice que no nos apoya, porque somos ricos, que él va a proteger a los pobres. Sólo ofrece micro-créditos, de 25 mil pesos cada uno, que -la mera verdad- no resuelven ni una semana de actividades.

Y entonces, matando al caballo que jala la carreta, todos nos subiremos a la carreta, que estará estacionada porque no habrá caballo que la haga andar.

Lo que sigue es que todos nos iremos a pedir apoyos sociales. Pero lamentablemente, los empresarios somos gente madura, que ya no calificamos para el programa de Jóvenes transformando el futuro. Pero tampoco para el de adultos mayores. Mucho menos para los de Sembrando vida, porque no tenemos tierra ni en las uñas. ¿Qué haremos? Tampoco nos podemos ir a Estados Unidos, porque allá hay 12 millones de desempleados, y se espera que la pérdida de empleos llegue al 30 por ciento.

Si se piensa que montar un negocio es fácil, se equivoca cualquiera que así lo crea. Se necesita, primero, perder el miedo a perder. Se necesita fe en uno mismo y en los demás. Se necesita tolerancia hacia las desigualdades e injusticias, que privilegian como siempre a los que más tienen. Se necesitan agallas, resilencia, resistencia a la quiebra, a la derrota.

El presidente dice que protegerá a los más vulnerables. Gracias a Dios, los vulnerables lo tienen a él, y gracias a Dios él tiene a la mano el dinero que nosotros pagamos vía impuestos. Les ayuda con nuestro dinero, no con el propio. Se le olvida que el Estado no produce dinero.

¿Matará AMLO al caballo que jala la carreta? Todo indica que así será. Y, con todo, presume que su plan de rescate económico será “modelo” en el mundo.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Para amortiguar la crisis, consume al comercio local

“Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tenemos pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar”: Federico García Lorca.

Mis estimados, por las situaciones críticas que vivimos ante el azote del coronavirus, por el que cada día aumentan en el país las cifras, tanto de muertos como de contagiados; y también hay que decirlo, algunos recuperados, el gobernador Héctor Astudillo Flores, durante la sesión de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, reconoció a los titulares y elementos de la Policía Estatal, del Ejército Mexicano, la Armada de México, de la Guardia Nacional, la Fiscalía General del Estado, y de los ayuntamientos de zonas con vocación turística de Guerrero por su participación en las acciones preventivas para evitar los contagios del coronavirus.

El mandatario agradeció a los agentes estatales y federales el respaldo para inhibir actos de rapiña en centros comerciales.

Durante su participación en esa Mesa de Coordinación, el secretario de Salud, Carlos de la Piña Pintos, expuso que al corte del sábado se han registrado 25 casos positivos por Covid-19 y un total de tres defunciones por este padecimiento. Sin embargo, debido al Covid-19 la crisis se agudizó en el comercio local; por eso la entrega es referente a ese sector en la Costa Grande de Guerrero, aunque los datos no varían mucho en lo general, pues la crisis que enfrenta el comercio local en el país es enorme, y los expertos en esa materia explican que por la pandemia del Covid-19 la economía se verá duramente afectada. Por eso, ellos recomiendan que, para mitigar ese golpe económico, la población consuma en negocios locales.

Es decir, debemos comprar a los pequeños negocios, al de la esquina, al negocio del amigo o compadre, para apoyar a la economía local, pues el coronavirus no es sólo un problema de salud, sino también un problema humanitario y económico.

Por eso les comento lo que los expertos sugieren, que los ciudadanos nos apoyemos entre nosotros mismos, para que de esa manera se pueda mitigar un poco el golpe económico, porque las crisis no tienen una fecha de expiración. Aun con la buena actitud del mandatario federal, que dice que los mexicanos son gente buena y que vamos a salir pronto de este problema, sin duda tiene razón el mandatario, pero con buena actitud no se sale de la crisis económica, es importante destinar recursos para incentivar a la pequeña y mediana empresa, las llamadas Pymes. Necesitamos comprar al comercio local, para que se mantenga la economía local.

En la Costa Grande, de Guerrero, el panorama pinta desgarrador, pues en su mayoría la gente se quedó sin nada; no puede vender sus productos, porque no hay gente, pues todo el corredor vive del turismo y la situación en la zona se divisa devastadora, ya que ni al pescador le permiten sacar pescado para llevar acomida a su casa.

Ayer, en el municipio de Petatlán la gente comenzó a bajar cortinas de sus negocios, pues también les dijeron del Grupo Modelo que hoy domingo era el último día que le surtían producto, ya también esta empresa cerrara este mes por la contingencia del coronavirus.

Algunos pobladores comentaron que ni pescar los dejan, pero que tienen que sacar pescado para comer ellos y su familia; sin embargo, cada día se agudiza la vigilancia policial en las playas, para evitar que la gente llegue.

En el municipio de Zihuatanejo, algunas familias de pescadores piden al gobierno que los dejen pescar para comer ellos, no para vender; o que de lo contrario les ayuden para sobrevivir estos días.

Muy crítica viene la situación en la región y el estado de Guerrero. Aunque algunos municipios ya prepararan paquetes alimentarios para las personas más necesitadas, eso no será suficiente. Urge una reactivación económica, para cuando la emergencia de salud pase, la vida de la gente siga.

Cuando los expertos dicen que la crisis no tiene fecha de expiración es porque es verdad, esto va para largo, pues, aunque el 30 de abril digan que regresamos a las actividades cotidianas, para que se recupere la economía en México y Guerrero va a ser tarde. Por eso administre el poco dinero que recibe, pues en México el coronavirus agrandó el número de desempleados y este tema es el que más preocupa a las autoridades de los tres órdenes de gobierno.

Aunque al presidente Andrés Manuel López Obrador, no le inquita tanto el sueño el tema del desempleo, pero adelantó que crearán 2 millones de nuevos empleos, esto durante el informe trimestral que dio este domingo por la tarde, cuando anunció un plan de reactivación económica. AMLO aseguró que dará prioridad a la salud, bienestar y empleo.

Sin embargo, sin el afán de alarmarlos, les cuento que la Organización Internacional del Trabajo (OIT), expuso que por la emergencia sanitaria del Covid-19 el número de empleos que se perderán en todo el mundo, será de 25 millones. De esa magnitud será la crisis económica que desató el covid-19.

Por otra parte, la Agencia de Naciones Unidas, expresó que con base en diferentes escenarios que tendría la emergencia sanitaria en el crecimiento económico del mundo, dejaría 5.3 millones y 24.7 millones de desempleados. Aunque todo indica que el número de desempleados será mucho mayor al que pronostica el organismo.

En México, el panorama en el sector turístico es triste, pues el hotelería en el Sureste se rendió ante la pandemia y comenzó a despedir a los trabajadores. Se habla de más de 259 mil trabajadores los que fueron despedidos en los últimos días en esta franja.

Con la misma suerte corre Ixtapa-Zihuatanejo, donde se suman 10 hoteles más al cierre temporal del 1 de marzo al 30 de abril. Hotel Azul Ixtapa y Azul Ixtapa Grand, Barceló, Sunscape (antes Dorado Pacífico), Tesoro, entre otros. Según algunos trabajadores hoteleros de base, en su mayoría llegaron a acuerdos con los gerentes, para que les den la mitad del salario. A otros le redujeron el 50 por ciento y el trato fue con su líder sindical y directivos del hotel. El trabajador desconoce los acuerdos y otros de plano se fueron sin salario.

Los más amolados fueron los empleados sin base, pues no reciben salario ni les dieron esperanza de regresar algún día a trabajar al hotel. Algunos administrativos que también despidieron, se fueron sin goce de sueldo, pero al menos les conservaran el lugar para cuando reactiven el hotel.

Y no se ha hecho un balance de las tiendas que cerraron sus puertas y que tenían entre cinco y seis empleados. Esas personas se fueron sin salario, otros llegaron a acuerdos con el patrón para percibir un salario mínimo diario, tal como les obliga la ley; sin embargo, hay muchos micronegocios a los que no les alcanza para cubrir esos salarios, pues también pagan renta y son altísimas. Varios microempresarios cerrar sus cortinas para no volver más. Ése es, pues, un escenario de película de terror del que aún se desconoce el final. Pero es el momento donde debemos apoyar al comercio local, a la microempresa, para evitar un desplome generalizado.

Vaya al mercado, compre los productos que la gente trae del campo, y ese dinero se quedará aquí y volverá a circular, pues el que vende alimento abarrotes y alimentos en general aquí vive y aquí gasta sus ingresos.

¡Feliz lunes, mis estimados!

EDITORIAL

AMLO y el médico benevolente

Cuentan que un médico tapatío estaba frente a un enfermo terminal, cuando éste le peguntó. “Doctor, si usted pudiera pedir un deseo, ¿qué pediría?” El médico contestó sin chistar: “yo quisiera tener un corazón tan fuerte como el suyo”. El paciente se sintió aliviado. Minutos después murió de un paro cardiaco, pero feliz y tranquilo.

Por momentos pareciera que el Presidente López Obrador nos está aplicando la misma receta. Cuesta trabajo pensar que el Presidente no esté enterado de la gravedad de la situación, que de verdad crea que existen otros datos, que piense que la solución es refinar el petróleo en México con la calidad de refinerías y el costo de refinación que tenemos, pero sobre todo que realmente piense que saldremos de esto rápido y fortalecidos, que la crisis nos caerá como anillo al dedo. Cuesta más trabajo pensar que realmente crea que la crisis será transitoria (toda crisis por definición es transitoria, pero no nos pongamos exquisitos) que decreceremos menos que los que dice el Banco de México, aunque el Secretario de Hacienda comparta esa visión. La única explicación lógica es que el Presidente lo que quiere es no alarmar, sea porque en su visión paternalista del pueblo piense que es mejor no darle la información completa para no preocupar y generar más daños a las economías populares que los que de por sí tendrán, sea porque cree que las crisis con fe son menos.

El problema es que lo que ven los mercados (los mercados, esos malditos mercados) es un Gobierno pasmado en materia económica que no está tomando las decisiones que debe tomar y que, a diferencia del componente de salud de esta crisis donde hay un vocero que todos los días habla y explica lo que está pasando, la única voz que se escucha en lo económico es la del propio López Obrador negando una y otra vez la realidad, contestando con evasivas las preguntas concretas, aplicando pensamiento mágico: decir que vamos a salir fortalecidos porque no nos van a hacer cambiar es el equivalente económico al “detente” de los amuletos del sagrado corazón.

Quizá el Presidente solo esté ganando tiempo y después de su informe trimestral de este 5 de abril, en el que prometió dar a conocer un plan de reactivación de la economía, le dé, finalmente, permiso a los secretarios de Hacienda y Economía de aterrizar los planes y mandar mensajes que calmen a los mercados que comienzan a dar señales de nerviosismo y sobre todo de pesimismo sino a los mexicanos que solo vemos las contradicciones acumularse día con día. En materia económica el “yo creo”, el “yo tengo confianza” y sobre todo el “yo tengo otros datos” no funcionan.

Quizá la explicación sea más sencilla y que, como el médico benevolente, lo que quiere el Presidente es que cuando nos cargue el payaso nos vayamos todos con una sonrisa.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El modelo de rescate económico que anunció ayer el presidente López Obrador, no es -con mucho- el que los empresarios de este país esperaban.

Los sindicatos empresariales han pedido auxilio ante la crisis, que es real, pero que está golpeando a los sectores pobres del país. Y no me refiero a la gente, a los desempeñados, a los que carecen de todo, sino a la empresa micro, pequeña y mediana, que es muy extensa en todo el país, y que genera el mayor número de empleos; empleos que, aunque son insuficientes y si se quiere mal pagados, son seguros y están cerca de la gente. Son empleos que están disponibles en sus pueblos y comunidades, pues este tipo de negocios no anda buscando los nichos comerciales y de servicios, ni las comodidades de las ciudades, sino que sus dueños están dispuestos a sufrirla junto con la gente, y además no compran nada fuera, salvo lo indispensable para hacer funcionar sus negocios, pues todos sus ingresos los gastan en lo local, ingresos que vuelven a circular en municipios y regiones. Esto es fortalecer la economía local, por cierto. Y en momentos como estos, esto es hacer patria.

Este tipo de negocios son los que por su nivel de ingresos no tienen garantizado sobrevivir a la crisis por el Covid-19, que como ya hemos dicho en este espacio, no es sólo un problema de salud pública, sino sobre todo un problema económico, que hará que todas las naciones del mundo retrocedan y empobrezcan, porque por evitar la expansión del virus, paralizaron sus actividades productivas y comerciales.

Por eso el presidente enfocará el plan de rescate económico en este sector, algo en lo que está de acuerdo un reducido sector del mundillo empresarial, pues el resto, decíamos, aunque está pidiendo apoyos para paliar el cierre, se olvidan que son ellos los que están debilitando la economía nacional, al sacar sus millones para ingresarlos en dólares a bancos estadounidenses.

Y para muestra, Hacienda ha informado que el saqueo de divisas en el primer trimestre de este año es tan grave, que triplica la afluencia de inversión extranjera del año pasado.

Es decir, que los ricos de México ya sacaron en este primer trimestre del año, el triple de dinero que llegó al país vía inversiones el año pasado. ¿Qué tal? ¿Así o más patriotas los ricachones?

Por eso el presidente dijo que no repetirá el modelo de rescate financiero del Fobaproa, en la época de Zedillo, que endeudó al país y acabó por enriquecer más a los que sacaron sus arcas para asegurarlas fuera.

Los empresarios tienen razón cuando señalan que ante la magnitud de esta crisis, que no sólo será para México, sino que se enseñoreará en todo el mundo, y que podría ser 3 veces mayor a la gran depresión de 1929, es urgente e imprescindible la intervención del Estado.

Pero se entiende que lo que piden es que el país recurra al endeudamiento, que ha sido sistemático en los gobiernos anteriores, y aunque el pago de deuda nos absorba casi la mitad del Producto Interno Bruto, dejándonos muy poco margen de acción para crecer.

Los grandes empresarios desearían la inyección masiva de dinero, pero para la cúpula, y que sean los pobres lo que pierdan de nuevo. De hecho, ha trascendido que los técnicos economistas están espantados, pues se pretende dejar fuera del plan de rescate a las grandes empresas, y enfocarse en los pequeños negocios, vía micro-créditos.

Incluso ya alguien escribió por ahí que el primero en oponerse es el titular de Hacienda, Arturo Herrera, y que por lo tanto su cabeza está a punto de rodar.

Pero el presidente piensa distinto. Ayer ratificó que no se aumentará la deuda pública y tampoco habrá nuevos impuestos; que siguen sus proyectos de infraestructura y anunció un nuevo recorte de salarios y hasta aguinaldos de altos funcionarios.

¿Qué tal? Veremos cómo reaccionan este lunes Tirios y Troyanos, y cómo lo tomarán los gobernadores, que también esperan apoyos para resolver sus problemas locales.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Desconcierto en Guerrero por SARS-CoV-2

“La mayor desgracia del ser humano es la incoherencia entre lo que siente, lo que piensa y lo que expresa”: Amelie Suñer

Mis estimados, en serio que hay personas que ni viendo el temblor se hincan. Qué inconciencia de algunas personas, pues estamos viviendo una situación grave en el estado de Guerrero y el país, por el coronavirus. La pandemia no es culpa de ninguno de los tres niveles de gobierno, es una pandemia mundial que ya cobra 50 mil víctimas en todo el planeta, hasta ayer jueves.

En México, la Secretaría de Salud federal tomó medidas rápidas para prevenir los contagios masivos en el país; y las medidas que emplearon antes de llegar a la fase 3 -fase que el subsecretario Hugo López-Gatell afirma que irremediablemente va allegar-, fue la dura advertencia de quedarse en casa, la sana distancia, para evitar contagios masivos.

El doctor experto en epidemiología, indica que si cooperamos al menos 50 millones de mexicanos quedándonos en casa, podemos evitar que se expanda el coronavirus y mate a centenares de mexicanos, porque vamos ser honestos, ningún hospital tiene capacidad para dar atención a mucha gente al mismo tiempo, y ya lo vimos en otros países desarrollados, entonces tomemos conciencia.

El gobernador Héctor Astudillo Flores no es culpable del cierre de las playas en Acapulco y Zihuatanejo. Esa es una disposición federal. No hay por qué decirle cosas al mandatario, él acato la disposición de Salud Federal; y como lo dije en la entrega del jueves, si Guerrero no acata la orden federal, se va a hacer acreedor a una sanción y también puede tener problemas graves el mandatario, en caso de contagios masivos por coronavirus.

No quiero imaginar lo que le puede ocurrir a cualquier gobernador que desacate el plan nacional de salud contra el coronavirus, y por querer navegar contra corriente se le viene la mortandad de paisanos. Ese gobernador, políticamente hablando, también será víctima directa del Covid-19.

En nuestro caso, Astudillo es la primera autoridad del estado suriano y es responsable de sus gobernados; por lo tanto, tiene que velar por los guerrerenses al menos en cuatro rubros tipificados como indispensables: salud, educación, seguridad y economía.

Tampoco hay razón para que grupos de personas rijosas llamen en las redes a otras para ir a saquear tiendas departamentales, con la justificación de que no tienen dinero para comer, y porque estas tiendas encarecieron los productos de higiene, así como los de la canasta básica, y que por eso los van a saquear para darles una lección a los dueños de esas tiendas.

Pero en los videos que circulan de tiendas saqueadas, las personas llevan aparatos eléctricos, entre pantallas, estéreos y computadoras, no llevan productos de la canasta básica. En la Ciudad de México, detuvieron a varias personas que saquearon tiendas que cerraron ante la petición de la Secretaría de Salud, y dieron descanso a su personal. Pero incluso estando cerradas, fueron abiertas y saqueadas por delincuentes. Hay varias de estas personas detenidas y les encontraron artículos que no son de higiene; por ejemplo, sacaron alcohol, cigarros, celulares, ropa y tenis, entre otros artículos que no son de primera necesidad.

En otras delegaciones y estados promueven los saqueos en redes a las tiendas departamentales como Soriana, Aurrerá, Comercial Mexicana, Sams y a las tiendas Elektra.

En este momento, en varios municipios de Guerrero hay seguridad de militares en las tiendas, pues también hay grupos incitando a la población para ir A saquearlas, aludiendo que no tienen dinero para comer, pues el gobierno cerró las playas y no hay turismo.

Insisto no es culpa del gobierno estatal el cierre de las playas, es una disposición de la Secretaria de Salud Federal. Además, no hay turismo, la gente se quedó en casa, y la mejor prueba es el aeropuerto internacional de Zihuatanejo. Esta terminal aérea no entró al paquete de actividades que deben dejar de dar servicio; sin embargo, no hay pasajeros y por eso Interjet avisó que durante un mes pararán labores. Otras líneas no dijeron cuánto tiempo dejarán de dar servicio, pero como informamos en este diario, cancelaron 25 vuelos por la misma causa de que no hay pasajeros. Incluso, comentó un transportista de la zona, que la gente tenía su boleto pagado con reservación de hotel y a pesar de ello no viajaron, lo dejaron perder. Les hablo de casi 60 personas por vuelo. Ellos también se quedaron esperando; es decir, a todos nos golpea la crisis.

Lo cierto es que las aerolíneas mexicanas están perdiendo millones de pesos diariamente, y podemos decir que son empresas de ricos, pero también esos empresarios son creadores de cientos o miles de empleos generan economía al país. No podemos satanizarlos, pues todos estamos perdiendo, pobres y ricos, sólo que se divisa más los quebrantos en los pobres, pero aun con eso no tienen ninguna razón para saquear tiendas ni para maldecir al gobierno, ellos están promoviendo prevención para no lamentarnos después.

Aunque estamos tristes por todo lo que está ocurriendo en nuestro estado de Guerrero, me siento muy orgullosa de los zihuatanejenses, pues casi todos acataron las reglas de la campaña quédate en casa. Ayer Zihuatanejo lució desértico, no se veía gente en la calle, por eso mi reconocimiento a los zankas.

Es cierto, estamos preocupados porque no sabemos qué va a pasar, pero confiemos que todo saldrá bien. Ya llevamos dos semanas en casa y a Dios gracias no hay contagiados de coronavirus en Zihuatanejo, sigamos respetando las medidas y pronto vamos a salir de esta crisis.

Hay varias personas que se lamentan porque hay que pagar la renta, algunos sacaron con financiamiento un coche en diciembre, pues había venido mucho turismo y por eso sacaron auto, confiados en que todo iría bien; incluso, lancheros y personas que rentan motos acuáticas, comentan que se endeudaron, y ahora están muy preocupados. “Nos fregó feo esta fregadera de coronavirus, ni modo”, comentan tristes.

Por si les sirve, mis estimados, no olvide que nunca se ve tan oscuro como cuando está a punto de amanecer.

Otros de los temas que están denunciado los comerciantes son los asaltos. Hay mucha violencia común en la calle, hay jóvenes que andan robando, no entran a robar a las casas porque ahí están los dueños, pero ahora sus clientes de estos ladrones son las escuelas, negocios chicos y oficinas, donde rompen los candados y se llevan todo.

Las autoridades no deben descuidar la seguridad de la sociedad. Es verdad que todos se enfocaron con el coronavirus, pues desequilibró a todos la pandemia y se concretaron a ese tema; y qué bueno, porque evitaron contagios en el puerto de Ixtapa- Zihuatanejo, pero no deben descuidar la seguridad del destino de playa, pues el temor de la gente es que con esta crisis seguro que habrá mucha delincuencia, se van a soltar los robos a tiendas, viene lo feo. Si antes el crimen no mató a la gallina de los huevos de oro en el destino turístico, esta pandemia sí va a matar al destino, porque vienen lo feo, robos principalmente.

“De por si varios quedamos quebrados por diversos factores que todos conocen; y luego nos roban lo poco que tenemos, pues nos dan el tiro de gracia”, dijeron.

Por cierto, lo locatarios del mercado central invitan a la gente a consumir los productos del mercado, pues dicen que les queda mucha verdura y fruta, porque varios se van a comprar a las tiendas departamentales grandes y esas tiendas se llevan su dinero a otro país, ni siquiera queda en México, por eso piden que pasen a los puntos del mercado, para que el dinero quede en el municipio.

Eso es cierto, cuidemos y apoyemos a la economía local.

Es viernes, mis estimados, yo sé que muchos anhelan ir a la playa; sin embargo, no podemos, pero esto nos debe servir para valorar, cuidar y respetar la naturaleza.

Disfruten a su familia como hace muchos años que no lo hacían, hagan cosas juntos, cocinen arroz, hot cakes, hagan palomitas, mango verde con salsa, hagan agua fresca, enseñen a sus hijos a cocinar, a lavar, a planchar… hay un montón de actividades que pueden hacer junto con sus hijos, como leer un libro, aunque sea de cuentos.

Jueguen a las ganadas de las capitales, el que pierda que prepare el mango y las palomitas. Niños y jóvenes, consientan a mamá, que se quede acostada y ustedes cocinen; llévenle el desayuno a la cama y coman todos juntos, sonrían en todo momento.

¿Saben, mis estimados? Pienso que esta pandemia es una llamada de atención a todos. El encierro es para que aprendamos a valorar a la familia. Eso creo, tómenlo de esa manera, disfruten al máximo a sus hijos, no pierdan el tiempo en lamentos, aprovechen los días, antes que sea tarde. No olviden que cada quien puede ser el faro en la tempestad de alguien ¡Feliz fin de semana para todos!

EDITORIAL

La ansiedad del presidente

La sociedad de consumo encontró desde hace lustros su fuente principal de expansión en la capacidad de masificar la tecnología digital, que nos acorta la distancia y pretende capturar el tiempo a través del vértigo de la velocidad. Ciertamente somos una sociedad hipnotizada, y hoy día atemorizada sin capacidad de respirar, contagiada de una ansiedad con un poder disruptivo personal y colectivo similar al de las guerras.

Cada minuto alimentamos esta atmósfera, de fobias, miedos, y desesperación; egos nuestros que exigen un mínimo de atención. Esta densa carga se apropia de la cotidianidad y encuentra su complemento en una epidemia emotiva que busca un anclaje al ser, en su desnudez y naufragio.

El coronavirus vino a evidenciar nuestra alienación tecnológica y la naturaleza de la guerra hoy en día, cuyo campo de expansión es la mente, donde se disputa el destino de los cuerpos; es la bifurcación cultural que impacta en nuestros quehaceres y exacerba nuestras conductas prácticamente en todos los órdenes.

La cuarentena ya estaba preparada en la cotidianidad, al igual que sus jerarquías sociales y laborales, el uso de nuestros medios de comunicación (que incluso, son en muchos casos micro medios de producción), dinamizaron un sistema con sus propios códigos que no requiere el contacto físico directo.

La actual pandemia tiene estos dos niveles, el virtual y el físico, y ambos se cruzan y entremezclan. En el físico habita la política que ordena (o pretende hacerlo) la vida social y ahí es donde el país encuentra su mayor debilidad ante un sistema político al borde del colapso, que la emergencia sanitaria vino a exhibir con crudeza.

El marasmo cibernético se alimenta de la emotividad, de las fobias y filias de cada uno; las trincheras del Twitter se refuerzan y las batallas ideológicas y económicas se degradan en insultos. El imaginario está en llamas, puros y pecadores por igual se revuelcan cada minuto; la victoria no es de nadie, la derrota de todos y la descomposición se expande.

Mientras el andamiaje del poder cruje porque ya no corresponde a estos tiempos, y no hemos logrado un acuerdo mínimo para procesar los cambios que se requieren, en su lugar la fractura social y regional de México se ahonda.

El detente del Presidente debe aplicarse a la dinámica política donde él juega un papel relevante y está obligado a asumir su responsabilidad reformulando su quehacer, sin necesariamente renunciar al meollo de su actuar político: el disminuir la desigualdad. Ya lo han dicho diversas voces, una y otra vez: escuche, escuche, escuche; y no son las voces de sus adversarios.

Sus benditas redes sociales deben transformarse en un potencial para el ejercicio de Gobierno, distanciándose del campo ideológico minado por el fanatismo desde donde suelen operar. Utilizar la tecnología de la información para ejecutar políticas públicas en consonancia con la urgencia que atañe a toda la sociedad.

Si el estilo de Gobierno se entrampa en la provocación, lo que se avecina para México será una desgracia mayor.

Sin duda lo que enfrentamos en estos días es la última llamada; son y serán los ciudadanos los que decidan el rumbo, todo apunta a reconocer que la tormenta ya llegó, esperemos que seamos capaces de caminar juntos todavía.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El Covid-19 avanza en el estado, y está ya presente en 5 municipios, con 21 casos confirmados, de acuerdo con lo que el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, anunció ayer jueves por la mañana, apenas unas horas después de que el gobernador Héctor Astudillo Flores decretó el cierre de las playas de la entidad.

De hecho, habría sido por el caso registrado en San Marcos, el municipio de entrada a la región de la Costa Chica, así como el incremento de casos en Acapulco, que el gobernador determinó cerrar las playas de la entidad, por recomendación del gobierno federal, y como un acto de corresponsabilidad del gobierno estatal.

Falta ver qué harán los gobiernos municipales para garantizar que esta disposición se cumpla; pero, sobre todo, para que el plan de emergencia nacional no aborte en el ámbito municipal, donde el control de comercios de todo tipo recae precisamente en los ayuntamientos.

En este momento, sólo faltan las regiones de Costa Grande y de Tierra Caliente por registrar casos, pues ya se tienen en Acapulco, Chilpancingo (Zona Centro); Tixtla (Montaña); Taxco (Zona Norte) y San Marcos (Costa Chica).

La decisión del gobernador para cerrar playas es algo muy doloroso, pues de acuerdo con líderes de comerciantes, eso deja a unas 100 mil familias que viven de los servicios turísticos, sin opciones de ingresos durante todo el mes de abril. Y esto, si es que se consigue bajar la curva de contagios y evitar que la Fase 3 nos pegue como sucede en Estados Unidos, donde ya se tienen cerca de 200 mil casos y tan sólo ayer murieron 1179 personas.

Además, el gobierno de Estados Unidos reconoce la pérdida de 6.6 millones de empleos por el cierre de negocios. Por lo menos ese país prepara un multimillonario paquete de apoyo para levantar su economía, algo que en México no va a suceder, al menos no en esa proporción.

Los empresarios de la micro, pequeña y mediana empresa están dando voces de auxilio, pero será hasta el domingo que el presidente Andrés Manuel López Obrador anuncie el plan de rescate económico de su gobierno, aunque en definitiva ha dicho que no rescatará a los empresarios, que se tienen que pagar impuestos y hacer las declaraciones anuales, pues precisamente de ello se tomarán recursos para hacer frente a la pandemia.

Volviendo al tema, el Covid en Guerrero avanza inexorablemente y aunque éramos de las entidades con menos casos, de miércoles para jueves se sumaron 5, incluido el de San Marcos, que se integra a los municipios con casos confirmados.

Es una pena que eso suceda para una región que junto con la Montaña constituyen las dos más pobres del estado de Guerrero, que a su vez es de los dos estados más pobres del país, junto con Oaxaca.

Recordemos que Costa Chica acusa un severo rezago en su desarrollo, porque durante muchos años formaba parte de Acapulco como región económica, y las inversiones y servicios eran absorbidos por el puerto, dejando a los 15 municipios costachiquenses como meros proveedores de diversos productos. Además, esa región carece de un polo de desarrollo como lo tenemos en la Costa Grande, en Zihuatanejo.

Poco a poco esa zona se ha ido vistiendo de servicios, pero el de salud y educación es uno de los más deficientes. Leíamos, por ejemplo, que en el hospital de Ometepec se tienen dos ventiladores para ayudar a las personas que padecen insuficiencia respiratoria, pero los dos están descompuestos.

En general, la Costa Chica depende casi en todo de Acapulco, y por eso la fuerte movilidad entre ambas regiones. No es de extrañar, entonces, que el contagio haya seguido la ruta hacia San Marcos, municipio colindante con Acapulco, pues el puerto es en este momento el municipio más afectado.

Le añadimos que la Costa Chica es zona de paso de migrantes, y tiene una amplia interacción con la costa de Oaxaca, donde también ya se tienen casos registrados.

Y aunque todas las zonas son vulnerables, decíamos que la Costa Chica y la Montaña lo son sobremanera, y donde el gobierno estatal y los gobiernos municipales deberán ser muy estrictos en el cumplimiento de las reglas de control.

El Covid-19, que hace unas semanas veíamos como algo lejano, ya está a la puerta. La orden sigue siendo “quédate en casa”.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

*Cierran playas de Guerrero

*Los malvados son peores que el coronavirus

“La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz”: Aldus Dumbledore.

Mis estimados, el panorama en el estado de Guerrero se extiende acalorado como su clima, y parece que los políticos y los guerrerenses no hemos entendido el enorme problema que se avecina al estado suriano, pues la propagación del virus SARS-CoV-2, asola a la sociedad como si fuera un tsunami, porque arrasa parejo. Pero aun viendo el peligro, la población se resiste a cumplir las reglas instituidas por la Secretaría de Salud.

En una reunión con el subsecretario de Salud Federal, Hugo López-Gatell, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, el canciller Marcelo Ebrard y los 32 gobernadores de la República, se reunieron para acordar medidas drásticas en cada entidad para contener la pandemia. Los mandatarios con entidades de vocación turística fueron advertidos por el subsecretario que debían cerrar las playas en sus municipios, pues no podían haber más de 50 personas en un solo lugar.

Sin embargo, más tarde, el subsecretario López-Gatell diría que cada gobernador y alcalde tomara sus propias decisiones, de si cierran o no las playas, que son las autoridades estatales y municipales las que deben tomar medidas congruentes, aunque su recomendación es que también suspendan la actividad turística en playas, ya sea para turismo nacional o local.

López-Gatell fue claro en la advertencia, aunque manifestó también que le dio gusto que los gobernadores expusieran el problema del sector turístico de sus gobernados. Pero respondió el subsecretario, que las medidas sanitarias las establece la Secretaría de Salud y esas indican que no debe haber más de 50 personas reunidas al mismo tiempo, en un mismo lugar, por lo que expuso que la suspensión se haga por 30 días.

El subsecretario de Salud fue bien claro, mis estimados. El doctor asevera que son sólo días, entonces respetamos las medidas presentadas por la Secretaría de Salud federal, y pronto podemos salir a la calle sin riesgo, pero si no respetamos las medidas, el estado se hará acreedor a sanciones por desobedecer, aparte de ser responsables si llegase a prologarse el coronavirus en la entidad y entonces no sólo sufriremos por 30 días, serían meses o el año entero.

Los mandatarios de las 32 entidades han colaborado a la prevención del coronavirus en cada estado, pero la preocupación de los gobernadores son los municipios de vocación turística, que viven del flujo de los visitantes.

La más jodida con este canijo coronavirus es sin duda Guerrero, porque de por sí tiene altos índices de pobreza y con estas restricciones, pues se va caer la entidad hasta el suelo. Por eso el gobernador Héctor Astudillo Flores, pidió apoyo la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y le dijo que se tomara una medida sanitaria coordinada entre ambos niveles de gobierno, para Guerrero, pues al estado suriano arriban centenares de turistas por la temporada de Semana Santa.

E insistió: “Para nosotros sería complicado cerrar cerca de 500 kilómetros de litoral que tiene Guerrero, tenemos 500 kilómetros de playa y año con año acude una gran cantidad de familias de la Ciudad de México, Michoacán, Querétaro, esa es mi preocupación para Semana Santa”, dijo, Astudillo Flores.

Pero Sánchez Cordero no cedió a la petición del mandatario estatal; la funcionaria expuso que éste es un tema al que se deberían alinear todos los esfuerzos para prevenir contagios por coronavirus.

Ante semejante disposición federal, lo que resta es acatar la orden y más tarde, en entrevista en cadena nacional, el gobernador Astudillo dijo que analizarán el cierre de playas en Guerrero, lo cual anunciará en su momento.

Ya por la noche, el mandatario envió un comunicado en el que anunciaba, precisamente, el cierre de playas de la entidad. “Considerando que la epidemia se ha extendido por todo el país y ha sido calificada como “grave de atención prioritaria” por la Secretaría de Salud Federal y el Consejo de Salubridad General, el Gobierno del Estado ha determinado suspender las actividades recreativas en las playas de la entidad”, señaló el documento.

El mandatario guerrerense aprovechó que estaba en comunicación con Sánchez Cordero, y le pidió que previeran medidas ante la llegada de nuestros paisanos que radican en Estados Unidos, principalmente de Nueva York, “pues todo indica que esa ciudad se convirtió en el mayor foco de Covid-19 en ese país”.

Ante estas medidas, Astudillo Flores expuso que las playas de Guerrero no serán cerradas, pero habría restricciones. “Es necesario concientizar a la ciudadanía de que no es el momento para estar en el recreo o las vacaciones. También, si una persona va caminando sola en playa, yo no le veo ningún problema; pero si llegan 30 en un momento y se sientan en un solo lugar en la playa, creo que si hay problema”, dijo.

Claro que habrá problemas, cuanto más en Guerrero donde no hay cultura de nada; inclusive, prestadores de servicios turísticos cerraron la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, a la altura de Pie de la Cuesta, exigiendo a las autoridades que dejen pasar el turismo y que bajen al 50 por ciento las casetas de peaje para que arribe el turismo a las playas del puerto Acapulco.

Es complicado; lo sé, mis estimados, pero insisto: aguante un mes y verá cómo todo vuelve a su nivel y los turistas seguirán llegando a los destinos.

Es cierto que no todos podremos mantenernos sin trabajar un mes, pero no hay alternativa, pues el coronavirus es una enfermedad grave, y debemos cuidarnos todos.

Le contaré una anécdota real de una amiga de la familia que fue contagiada de coronavirus por viejitos en Estados Unidos, pues trabaja con ellos. Ella dice que “se siente horrible, que te duele muy feo la cabeza, la garganta como si tuvieras vidrios y no puedes comer. La garganta se te entume como anestesiada, duele mucho y te da una temperatura horrible, que te hace delirar, no puedes dormir. Es algo muy feo que no se lo deseo a nadie, y aquí hay atención medica rápida, manita, yo comencé con dolor de huesos muy feos, sientes que te mueres de frío, aunque hace mucho calor. Hablé al número de emergencia y me atendieron bien rápido. Ya me siento mejor, gracias a Dios, pero pienso en mi Guerrero, que no tiene hospitales equipados, ¿los centros de salud qué puede hacer? Esta enfermedad es muy fea, cuídense manita, ojalá no se contagien, pero están en un puerto y corren mucho peligro, yo ni supe cuando me contagié, ni quién me contagió. Tengan cuidado, manita, pues allá no hay hospitales donde los atiendan. Nosotros sabemos que en Guerrero ni pruebas tienen para hacer los exámenes, pues según son muy caras, valen miles de pesos y el gobierno no tiene dinero, por eso con mayor razón tengan mucho cuidado”, pidió.

Les relato esto para que tomen en cuenta lo serio que es el coronavirus. Incluso, les cuento que varios médicos de la entidad se reportaron enfermos para no ir a trabajar y evitar ser contagios del coronavirus, pues tristemente nadie más que los doctores del sector salud saben cómo está el asunto en las clínicas públicas. Decir que son precarias es poco. Entonces, cuidémonos unos a otros, no sean gachos, evitemos contagios masivos.

Pero, bueno, si ustedes insisten en andar en la calle y tienen dinero para trasladarse a la Ciudad de México, que es la ciudad más cercana que cuenta con todo el sistema para atender enfermos de coronavirus, entonces toree al Covid-19, pero hágalo con conciencia, porque el tema es grave, al grado que en algunas comunidades en la Costa Grande la población está cerrando con malla su comunidad para que no entren personas y contagien a la gente de coronavirus, y tampoco de dejan salir a nadie para evitar contagios.

La medida parece dura, pero dentro de lo que cabe está bien. Ahí los pobladores matan dos pájaros de una pedrada pues ni los malvados tienen acceso a ese lugar. Jejeje.

Por cierto, estos hijos del diablo son mas malvados que el coronavirus; para estos perversos no hay restricción alguna, siguen asesinado, no hay quien los pare, matan a diestra y siniestra.

Cuatro personas fueran matadas en Taxco, luego dos más en Acapulco, donde una abogada fue ejecutada en su casa, una mujer embrazada fue quemada y un chico fue asesinado por robar en una tienda de Oxxo.

Pobre puerto de Acapulco, de por sí está en terapia intensiva, agonizando, y estos malnacidos con sus actos buscan sepultar el destino.

En el municipio de Zihuatanejo, el sector turístico ya se declaró en quiebra y es preocupante lo que se avecina al puerto. Por eso invito al sector que cuidemos el destino, porque a la fecha no hay contagiados de coronavirus; y si esto sigue igual, bien pronto van abrir el puerto al turismo, ten ánimo, Dios cumplirá, no te desesperes.

Lo invitó a ponerse a cuentas con Él dador de la vida. ¡Feliz jueves para todos!

EDITORIAL

Lecciones de una crisis

El mejor paciente es el que no se enferma y la mejor enfermedad es la que no llega, la crisis sanitaria por el COVID-19 nos ha enseñado que la prevención es lo más efectivo para lidiar con problemas de esa magnitud, ahora, gran parte del mundo se encuentra en cuarentena con la consigna de no contagiarse y no contagiar. Salvando al mundo, pero más precisamente a nuestros sistemas sanitarios, nuestros sistemas económicos y, sobre todo, a las personas que en verdad necesitan de estos servicios por lo crítico de sus enfermedades, esto porque es mucho más barato prevenir que curar, porque nuestros sistemas de salud y las estructuras económicas no estaban preparados para el nivel de emergencia.

Otra lección que hemos aprendido es que hay cosas que no deberían ser parte de la lógica de los negocios, ya que el mercado no es un administrador justo y mucho menos un buen administrador de crisis. Conforme avanza la pandemia, los mandatarios, hasta los más creyentes del libre mercado, aprueban gran cantidad de deuda para catalizar las economías, para rescatar los sistemas sanitarios que, mientras colapsan ante nuestros ojos, nos hacen revalorizar su importancia y sobre todo, su publicidad (entendido desde lo público). Emmanuel Macron ha declarado que “lo que ya ha revelado esta pandemia es que la sanidad gratuita, sin condiciones de ingresos, de profesión, nuestro estado del bienestar, no son costes o cargas, sino bienes preciosos, unas ventajas indispensables (…) y que este tipo de bienes y servicios tienen que estar fuera de las leyes del mercado”1. La salud está por encima del mercado, la salud de la gente y la salud de nuestros ecosistemas.

Pero la pandemia también nos muestra que cuando la humanidad percibe el peligro de la crisis es capaz de hacer cambios sin precedentes, dirigir la cantidad de recursos necesarios para transformar estructuras que parecían monolitos inamovibles, que ahora están moviéndose. Nada es tan valioso como la vida ¡nada! Nada es imposible cuando lo que está en juego es nuestra supervivencia.

Tenemos la primer gran prueba encima nuestro, los expertos nos advierten que ya estamos viviendo una crisis sin precedentes, en magnitud y en impacto, la crisis climática ya está aquí y ya está cobrando víctimas y amenaza la supervivencia de nuestra especie y de muchas otras, aunque desde nuestras guarniciones urbanas a veces resulta como un mito. La buena noticia es que para esta crisis tenemos muy bien diagnosticada la solución, tenemos que reducir las emisiones de gases efecto invernadero y esta tiene que ser la década de la acción climática, de la reducción ambiciosa y contundente de gases efecto invernadero.

Lo mejor es que aún estamos a tiempo de hacerle frente, estamos a tiempo de prevenir y evitar que “la enfermedad climática” siga avanzando. Las crisis ponen a prueba a los sistemas, como al sistema social en este caso, y una vez superadas los transforman, en algo diferente, en algo más fuerte, esta es nuestra oportunidad para usar la enorme cantidad de recursos económicos que se disponen para salir de la crisis y transformar nuestras sociedades para adaptarnos y mitigar el cambio climático.

Estamos a tiempo, la pregunta es, ¿seremos capaces de entender las lecciones de esta crisis y trabajaremos para prevenir la crisis climática o seguiremos agudizándola como hasta ahora?

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Porque las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs) y sus trabajadores, así como los empresarios y trabajadores por cuenta propia son los más afectados por los impactos del Covid-19 a la economía de los países, la International Chamber of Commerce (ICC) Mundial y su capítulo México, hacen un llamado a gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para adoptar acciones de coordinación y cooperación con el propósito de “Salvar a nuestras MIPYMEs”.

Exponen que el objetivo inmediato de todos los esfuerzos de estímulo, deben asegurar que el dinero fluya rápidamente hacia la economía real y, en particular, a los más vulnerables a las perturbaciones económicas causadas por el Covid-19 y asegurar que los países en desarrollo reciban asistencia adecuada, expresó la organización que representa a más de 45 millones de empresas en el mundo.

A su vez, la Coparmex Ciudad de México respalda el llamado de cooperación para preservar la salud y el empleo de los habitantes no sólo de la ciudad capital, sino de todo el país.

Para ello, considera indispensable aplicar medidas de mayor calado en favor de las empresas, especialmente las micro, pequeñas y medianas (MIPYMES), pues sólo de esta manera se podrá brindar protección al empleo de los trabajadores.

Y tienen harta razón, pues tan sólo en la Ciudad de México, 118 mil patrones registrados ante el IMSS generan más de 3 millones 400 mil empleos.

En comparación, la crisis sanitaria por la influenza H1N1 de 2009, provocó la pérdida de 4.1 por ciento de los empleos permanentes en el sector formal. Hoy dicha cifra equivaldría a 123,748 personas. En la actualidad, considerando la profundidad y el tiempo de la emergencia sanitaria prevista por el Covid-19 dicha cifra podría multiplicarse varias veces, señalan los empresarios.

De ahí la importancia de medidas concretas que permitan la sobrevivencia del tejido empresarial y con ello proteger el empleo.

Reconocen los sindicatos patronales que el gobierno está tomando las medidas correctas para evitar la expansión del Covid 19, pero también han hecho propuestas para proteger a los que generan empleo en este país.

Su propuesta incluye que se inyecte dinero a la planta productiva, comercial y de servicios, y no solamente a los programas sociales.

“El sector empresarial busca asegurar la liquidez al mercado interno, de entre las que destacamos: la reformulación del presupuesto público para reorientar recursos que permitan enfrentar la crisis y esquemas fiscales como el diferimiento del pago en impuestos”, piden.

Pero eso no sucederá, porque ayer venció el plazo para la presentación de la declaración anual, y esta semana el SAT comenzó a requerir pagos de impuestos atrasados, y en breve insistirá en el pago del Impuesto Sobre la Renta.

Nadie está escuchando a los empresarios, sobre todo a los más desprotegidos. Los grandes consorcios se están dando el lujo de donar dinero y de sostener a sus trabajadores, pero gracias a que tienen años medrando con nuestros recursos.

En Guerrero, por ejemplo, el gobernador decretó anoche el cierre de playas en la entidad, aunque ya de por sí el periodo vacacional está abortado y el sector turístico -del cual vive mayoritariamente la entidad- está en franca quiebra.

En un llamado a la unidad que hizo ayer mediante un mensaje en redes sociales, el mandatario dijo que el Covid 19 es ya un asunto de seguridad nacional, y pidió a los guerrerenses unidad para pasar esta prueba.

Por su parte, el secretario de Turismo, Ernesto Rodríguez Escalona, señaló que, hasta el momento, se han cancelado 3 vuelos nacionales hacia Acapulco y los vuelos de Houston y Dallas, además de que todas las líneas aéreas han bajado su frecuencia de viajes, lo mismo que en Zihuatanejo, donde han sido cancelados 18 vuelos internacionales y 2 nacionales.

De manera específica, el funcionario estatal indicó que fue cancelado el arribo de los cruceros MS Europa y CV Cis, programados para este mes de abril, y que de acuerdo con autoridades sanitarias estatales y del país, no se autorizó el arribo y el desembarque de pasajeros a Acapulco del crucero Celebrity.

Y sin turistas, pues no hay turismo. Hoy más que nunca urge atender no sólo los asuntos de salud, sino también los asuntos económicos y de seguridad. La estrategia debe fluir por estas tres vertientes; de lo contrario, cuando pase la emergencia, estaremos contando una triste historia.

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