SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Cada día se conocen noticias acerca de posibles curas al Covid-19, pero la verdad hasta ahora hay escasas posibilidades. Sucedió con la hidroxicloroquina, a la que un médico francés atribuyó propiedades curativas no sólo contra el Covid-19, sino contra los anteriores coronavirus ya detectados, como el SARs y el MERs. Sin embargo, esta semana la OMS desautorizó el uso de esta medicina y Estados Unidos avaló la suspensión, pese a que hasta el propio presidente Trump se sometió a un tratamiento preventivo con ella.

Ayer, médicos de Inglaterra anunciaron que hallaron propiedades curativas de la Dexametasona contra el Covid-19, y la OMS se sumó a la buena nueva, aplaudiendo lo que consideró es un avance científico importante.

¿Qué es la Dexametasona? Es un esteroide que se usa para aliviar la inflamación (hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor). Y se usa para tratar ciertas formas de artritis; trastornos de la piel, la sangre, el riñón, los ojos, la tiroides y los intestinos (por ejemplo, colitis); alergias severas; y asma. La Dexametasona también se usa para tratar ciertos tipos de cáncer.

Hasta ahora se usa en su presentación inyectable, y aunque tiene propiedades antiinflamatorias, también puede presentar efectos secundarios, que van de leves, a moderados y severos, como dolor de cabeza, cicatrización lenta de las cortadas y golpes, piel delgada, frágil o seca, manchas de color rojo o púrpura o líneas debajo de la piel, depresiones en la piel en el sitio de la inyección, aumento en la grasa corporal o movimiento a diferentes áreas de su cuerpo, infelicidad inadecuada, dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormido, cambios extremos de humor y personalidad, depresión, mayor sudoración, debilidad muscular, dolor de articulaciones, períodos menstruales irregulares o ausentes, hipo, aumento en el apetito, dolor o enrojecimiento en el sitio de la inyección.

Pues bien, al parecer los hallazgos de los médicos ingleses son firmes, y la Dexametasona ha mostrado buenos resultados en pacientes ya intubados, por sus propiedades antiinflamatorias.

No olvidar que cuando un paciente requiere de intubación, es porque su pulmón ya está colapsado, y no oxigena adecuadamente al cuerpo, lo que se mide con base en la saturación de oxígeno en la sangre. Basta una reducción de 5 por ciento en esta medición, para que la persona ya se considere grave y debe ser ingresada a terapia intensiva, lista para intubación, a fin de proporcionarle oxígeno de manera mecánica.

Sin embargo, la buena nueva que fue avalada por la OMS a lo largo y ancho del mundo, fue desacreditada por expertos del INER. La jefa de áreas críticas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), Carmen Margarita Hernández Cárdenas, aseguró que la Dexametasona carece de evidencia científica rigurosa para considerarla como un tratamiento eficaz contra infecciones virales y que reducen la mortalidad entre pacientes graves con Covid.

Por el contrario, este tipo de esteroides, explicó en entrevista con Milenio, pueden aumentar el riesgo de que la persona adquiera bacterias oportunistas y otro tipo de infecciones, y que eleve los niveles de su glucosa causándoles complicaciones, “sencillamente empeorará”.

Hernández Cárdenas explicó que el INER, por ejemplo, no utiliza ese tipo de tratamiento por diversas razones, entre estas, jamás se le consideró como candidato entre los protocolos.

Comentó que existen fármacos superiores contra la inflamación, más eficaces para este tipo de pacientes con infecciones virales y con un sistema inmunológico y respiratorio comprometidos. “La dexametasona no debe darse a paciente con infecciones”, mencionó tras lamentar que se estén generando falsas expectativas de curación y de salvar vidas.

“Su uso debe ser reservado”, comentó tras recordar que cuando en México se presentó la pandemia por el A/H1N1, investigaciones serias demostraron que la dexametasona entre pacientes con neumonías graves, “empeoraban su sobrevida”.

Si bien el SARS-CoV2, aclaró, es diferente a este virus A/H1N1, “el uso de esteroides en estos pacientes resultaba perjudicial por ese riesgo elevado de complicarse con otras infecciones y de elevar la glucosa”.

Pues, entonces no tenemos nada, sólo una ilusión. Entre tanto, la pandemia avanza, y la gente sigue sin creer que el Covid-19 es real. Están empujando a que se reabran las actividades económicas no esenciales, aunque eso conlleve riesgo de mayores contagios.

La apuesta es por una vacuna, y la OMS ya dijo que no la tendremos sino hasta dentro de 2 años. Entonces, la única alternativa es que cada quien se cuide.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Covid-19, problema grave que políticos no deben abanderar

“Ser libre no es hacer lo quieras sin pensar, sino pensar por qué quieres hacerlo”: R. Rosal Cortés

Mis estimados, están enterados que el confinamiento y Sana Distancia en Guerrero se alarga por 15 días más, pues el semáforo en la entidad se encuentra en rojo, máxima alerta. El gobernador Héctor Astudillo Flores, expuso que se pretende abrir el 1 de julio, siempre y cuando bajen los contagios y el estado suriano cambie de color rojo a naranja.

Por lo pronto, las playas permanecerán cerradas, ya que los destinos turísticos Acapulco y Taxco de Alarcón que integran al Triángulo del Sol, aparecen en primero y cuarto lugar de los muncipios con mayor número de casos y defunciones por coronavirus.

Sin embargo, la situación en varios municipios de la entidad es cada vez más estresante, sobre todo que la gente culpa a sus gobernantes de lo que le ocurre; incluso hasta de las pérdidas económicas y desempleo los responsabilizan, y la decisión de alargar el confinamiento por 15 días más provocó enojo de varios sectores. Esto no sólo en el municipio de Zihuatanejo, sino también en Petatlán, Tecpan, Coyuca, La Unión y Atoyac de Álvarez.

El comercio, pescadores, trasportistas, prestadores de servicios turísticos, entre otros, intentaban iniciar labores hoy 15 de junio, pero por la decisión oficial se vieron imposibilitados para hacerlo.

¿Saben, mis estimados?, soy de las personas que saben respetar las normas oficiales, y el tema del Covid-19 es un tema de salud pública; sin embargo, el drama del coronavirius ha llevado a la sociedad civil a un plano elevadísimo de incertidumbre y enojo, que va más allá del tema de salubridad. Es decir, las personas que no perciben un salario fijo o que tienen un negocio y está cerrado desde hace tres meses, a esas personas de hoy en adelante no les importa si se contagian del virus y se mueren; su argumento es “tengo que trabajar para dar de comer a mis hijos, a mí no me perdonan la renta, el agua, la luz, teléfono e impuestos”.

Sin duda, que la sociedad hace lo que mira y tiene un modelo a seguir en el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien sin pensar todo lo que podía ocasionar, pues -bien o mal- la gente había estado soportando la cuarentena en su casa, atenta a las decisiones del gobierno, pues el gobierno nos llevó de semana en semana y así hasta llegar al 30 de mayo, que finalmente lo alargan por un mes más.

Hasta aquí, la gente lo había tomado con enojo, pero no con rebeldía. No obstante, el presidente AMLO exhortó a la población para que en libertad y con precaución vuelvan a salir a realizar sus actividades. El mandatario federal aseguro: “Estamos dejando atrás la etapa más dificil de la pandemia del Covid-19. No es echar el vuelo de las campanas, no es cantar victoria, pero considero que ya pasó lo más difícil lo más riesgoso”.

Da la impresión de que no hay coordiancion entre su secretario de salud y el presidente, que cada quien tiene sus propios datos acerca de la pandemia, y eso confunde a la gente.

También el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, tiene otros datos del coronavirus; el funcionario federal, así como otros gobernadores, incluido el de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, exhibieron que la curva del Covid-19 sigue en crecimiento y, por ende, crece el número de fallecidos.

Entonces ¿a quién cree usted que la gente le va a creer? Lógicamente, van a creer al presidente AMLO y no a los demás funcionarios, sobre todo porque ya quieren abrir sus negocios y salir a trabajar.

Sin embargo, no es sólo el creer del virus o no; lo cierto es que la gente se fue por otro lado y piensa que funcionarios estatales y municipales convirtieron el tema del Covid-19 en un asunto político, pues una mayor pobreza del pueblo favorece sus planes, ya que con dádivas esporádicas mantienen fácilmente el poder.

Pero no es creíble que un problema tan grave como es el Covid-19, lo politicen los funcionarios. Es posible que algunos estén aprovechando el momento, pero realmente no es algo planeado, al menos no en las bajas esferas del poder local. Si acaso se puede considerar que fue algo muy planeado a nivel global, pero acá abajo sólo estamos actuando por arco reflejo.

Sobre todo, por la gravedad del problema, es imposible que sea algo diseñado para mantener el poder. Es un costo muy alto para tan pírrica victoria.

Es cierto que varios políticos no han entendido la gravedad del virus y a la fecha siguen donado despensas y pidiendo credenciales de elector a la persona que les dan, pues estamos en vísperas de un proceso electoral y muchos buscan cómo llevar agua a su molino y creen también que tienen la oportunidad de afianzarse en un cargo lucrando con la necesidad de la gente.

Pero lo grave del fondo lo hizo el presidente AMLO, ya que se hará un reverendo desorden con su dicho de ser valientes y salir a hacer nuestra vida normal. Y déjese del desconcierto, difícilmente la gente se guardará en casa 15 días más. No lo harán porque ya escucharon de labios de su líder, el presidente AMLO, que recobren la libertad sin miedo ni temor.

Y aunque en Guerrero el mandatario estatal dijo que los guerrerenses podrían regresar las labores el 1 de julio, será difícil que cumplan los ciudadanos con la cuarentena por 2 semanas más.

Y es que en Guerrero los contagios del virus son altísimos. La entidad acumula 3 mil 474 casos de Covid-19 y 557 fallecimientos. Estamos en Guerrero en una situación grave, y si no respetan el aislamiento los pobladores, se complicarán más los contagios del coronavirus, porque tristemente la entidad no tiene la infraestructura hospitalaria necesaria para atender a más gente de la que se tiene prevista.

En el municipio de Zihuatanejo, por ejemplo, siguen creciendo los contagiados del virus; aumentó a 35 el número de casos positivos. También en Tierra Caliente la situación es crítica; en Altamirano han fallecidos muchos paisanos por el coronaviruis; y lo peor es que no creyeron en el virus. Cuando en alguno muncipios estaba la gente en confinamiento, en Altamitrano todos hacían su vida normal, comprando y vendiendo en la calle. Aquí no llega ese virus, hace mucho calor acá, decían. Hoy varios ya no viven para contarlo.

Y es que, mis estimados, somos testarudos. A Guerrero llegó tarde el virus y ni por eso nos preparamos. Y creemos a pesar de ver todo lo que ocurría en el Estado de México y en la Ciudad de México, que son los lugares donde más fuerte pegó desde un principio el Covid-19, seguimos varios sin creer. Inclusive pensábamos que no llegaría a Guerrero, porque disque hacía mucho calor. Pero llegó y está dando a los guerrerenses la lección más triste de nuestra vida, porque no nos preparamos para vivir esto.

Aunque el tema de coronavirius alcanzó el plano económico y también político, estamos siendo testigos que los perdedores de toda esta trama somos nosotros, los ciudadanos de a pie, por todo el impacto que dejará la pandemia.

El tema es bastante complicado porque es difícil que comprendamos lo que está viviendo una familia cuyo padre provee de dinero al hogar, pero que desde hace tres meses no tiene trabajo. La desesperación ya no les permite quedarse en casa.

De verdad nadie puede ponerse en los zapatos de nadie. ¿Por qué no nos permitimos ver a los demás? Un ejemplo: un padre de tres hijos y su mujer inválida por negligencia médica; el hombre sin trabajo; es desesperante y se siente miserable cuando la persona dice: “No tengo trabajo y tengo que comprar comida para los hijos y a veces me pregunto: o compro la leche de la bebé o la comida de los otros, pues no tengo dinero, voy a cortar cocos o mangos pero los comerciantes que me los compraban ya no compran, pues dicen que no hay gente en la calle que los adquieran”.

Escuchó un amigo la plática y me dijo: “Desde hoy dejo de quejarme de todo, me quejo de todo; pero esto no lo soporto, me dolió escuchar a ese señor, yo como quiera tengo un trabajo que me pagan, pero este pobre hombre, fíjate cómo vive, no se vale, ¡cuánta pobreza!”

Le contesté a mi amigo: “Apenas estás viendo poco, para esa colonia hay mucha pobreza, niños enfermos, desnutridos y tirados en una cama; la mayoría son hijos de madres solteras y ahora ellas también están desempleadas; una me contó que no era suficiente una despensa, pero que al menos podían comer arroz y frijoles, pero que necesitaban dinero para tortillas, pañales y leche de la bebé.

No es lo mismo que vivió el país hace 30 años a lo que vivimos hoy. Cada tiempo fue diferente. Simple: aquella gran crisis que se desató el 20 de diciembre de 1994, fue nacional, esto es un problema mundial.

¡Feliz martes para todos!

EDITORIAL

El decálogo presidencial

Estamos ingresando a la tercera semana de lo que las autoridades sanitarias denominan la “nueva normalidad”. Y lo que ha ocurrido en los 14 días previos no ofrece ningún motivo para el optimismo, sino al contrario.

Y es que en las primeras dos semanas de reactivación de la economía lo que hemos visto, día tras día, es el incremento en el número de contagios y la acumulación de víctimas fatales por efecto del coronavirus.

Durante los últimos 14 días se ha informado de la muerte de 7 mil 211 personas, lo cual implica el registro de 515 decesos diariamente, o 21 cada hora. Se trata de una cifra que nos mantiene en el deshonroso séptimo sitio como el país con más víctimas por COVID-19 en el mundo.

Pese a esta desalentadora realidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador nos ofreció el fin de semana anterior un “decálogo” para salir de la crisis de la pandemia, a través de sus ya tradicionales videos de fin de semana grabados en Palacio Nacional.

El “decálogo”, una colección de recomendaciones nutriológicas, psicológicas y hasta teológicas, plantea la existencia de una ruta para evitar el contagio y las posibles consecuencias de este, como si se tratara de un asunto de superstición y no de un tema sanitario.

Una de las “recomendaciones” que más llama la atención es la de “no angustiarnos” y evitar el estrés, porque “el buen estado de ánimo ayuda a enfrentar mucho mejor las adversidades”. Y llama la atención porque claramente se trata de una recomendación formulada de espaldas a los hechos.

Es muy sencillo recomendarle a la población no angustiarse y actuar con serenidad cuando se vive en Palacio Nacional, es decir, cuando no se tiene la necesidad de ocupar ni un solo segundo del día en obtener los recursos para comer y sobrevivir.

Parece evidente que al formular este principio de su “decálogo”, el Presidente olvida -o ignora convenientemente- que hay millones de personas que se quedaron sin ingresos desde el mes de abril y que no tienen expectativa alguna de recuperarlos porque el puesto de trabajo que ocupaban ya no existe.

Igualmente evidente parece que se ignora la realidad de las miles de familias que viven a merced de la criminalidad, que no ha disminuido ni siquiera por efecto de la pandemia y que, al contrario, registró un nuevo récord histórico de homicidios violentos hace unos días.

En un contexto como este resulta muy difícil mantener la tranquilidad y no angustiarse, ya no digamos por el futuro, sino por el presente que no ofrece elementos para ser optimistas a millones de mexicanos.

Por lo demás, el conjunto de recomendaciones del Presidente pareciera convocarnos a construir una república monástica habitada por individuos para quienes la frugalidad y el sufrimiento sea la norma y nadie piense en el progreso como un objetivo de carácter material, sino solamente espiritual.

En ese sentido, no queda claro si se trata de un mensaje para darnos aliento e infundirnos ánimo, o si la intención es prepararnos para el futuro que nos depara, un futuro caracterizado por la igualdad en la precariedad.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

La gente en México muere de hambre. Los que poquito tenían, ya están viviendo de prestado, pues la pandemia se ha prolongado demasiado, y quedan 2 semanas más para que se abran los negocios no esenciales.

Estamos todos atorados. Aún los negocios esenciales, que han seguido laborando en medio de la pandemia, apenas sobreviven con los magros ingresos.

Y aunque hay sectores, como el comercial, a los que sí les fue bien al principio, sobre todo por el acaparamiento inicial de productos, a estas alturas todos se quejan de bajas ventas.

Estos venden forzosamente caro y de mala calidad. Se excusan de que son parte de una cadena comercial y ellos también tienen que enfrentar incrementos injustificados de sus proveedores. El huevo sigue por los cielos, lo mismo que el pollo. Incluso da el caso que comprar pollo en las costas es más caro que comprar cerdo. Las verduras son escasas. El pan también subió de precio y bajó de tamaño, una treta a la que los panaderos han recurrido siempre que se ven en aprietos, así ganan por ambos lados.

Lamentablemente, el reparto de despensas ya paró. Son pocos los apoyos que a estas alturas están entregando a la gente, sea desde el gobierno estatal, pasando por los gobiernos municipales, y obviamente los particulares.

Comenzaron con bríos y acabaron con desvaríos. Pensaron que sería fácil, como en campaña. Pero el Covid-19 terminó por asfixiar también a los que tienen por costumbre alimentar a sus copiosas redes humanas, que son las que los mantienen en el poder.

Ellos, quienes llaman al pobrerío de barrios y colonias populares como “mi gente”, están ahora en su mayoría también cuarentenados, sosteniendo reuniones digitales, enviando mensajes de ánimo por Facebook, desde donde critican a las autoridades que sí están trabajando; no tanto porque quieran hacerlo, sino porque son servidores públicos y la patria se los demanda.

De verdad que esta pandemia esta pandemia está colocando a todos en su justa medida. Y pocos están pasando la prueba, por no decir ni ninguno. Vamos, ni siquiera las autoridades en turno pueden decir que están haciendo lo mejor que pueden, porque ni siquiera saben qué es lo mejor. La pandemia nos agarró a todos desprevenidos, ignorantes de cómo actuar en este tipo de emergencias. Esa es la verdad. Entonces, estamos improvisando, partiendo de alivios temporales, mientras la muerte avanza y la entidad se plaga de enfermos y muertos.

Y más allá de ellos, campea la pobreza y el hambre, con lo cual se corre el riesgo de una crisis social también sin precedentes, aderezada con un repunte de la inseguridad.

Por ejemplo, ayer, la encargada de la Sala Covid del hospital general de El Quemado, en Acapulco, fue despojada de su vehículo en plena Avenida Escénica, cuando transitaba por la zona del fraccionamiento Pichilingue.

Afortunadamente, los robacoches, entre los que figuraba una mujer, le respetaron la vida.

Y así, poco a poco, si la economía tarda en repuntar, se irá incrementando la delincuencia común.

Esa es la historia de Guerrero, que al cabo. No salimos de una, cuando ya estamos entrando a otra prueba, cada vez de mayor proporción.

Al menos los gobernadores panistas anunciaron ayer que han decidido enfrentar la pandemia con recursos propios, ante la estrategia del presidente AMLO de centralizar decisiones y recursos. Van por la reactivación de sus economías, ante la desastrosa pérdida de millones de empleos.

Bien por ellos y lástima por nosotros, pues no todos los estados cuentan don dinero propio. Guerrero, por ejemplo, depende casi totalmente de las participaciones federales.

Entonces, que Dios nos agarre confesados. Dos semanas de encierro, la pandemia en su apogeo, y contando y aguantando.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Achican Instituto Anticorrupción; A un tiro de quedarse con las AFORES

*México vive “uno de los momentos más complejos y peligrosos”: OMS

 Durante tres campañas presidenciales y a lo largo de 18 años, Andrés Manuel López Obrador se colgó la etiqueta de demócrata y desde esa trinchera armó sus ataques a los gobiernos neoliberales y sus abusos contra el pueblo. Ahora, ya como presidente, evidencia su verdadera naturaleza es el absolutismo y la concentración de poder, facultades y dinero, sin importar las consecuencias económicas y sociales. Cuando México resiente la peor contracción del PIB de su historia y vive ”uno de los momentos más complejos y peligrosos” de la pandemia por Covid-19, con una acelerada cifra de contagios y muertes, el tabasqueño pidió irresponsablemente a los mexicanos vencer el miedo a salir y no quedar inmóviles, para empujar su reapertura, y a los integrantes de los poderes Legislativo y Judicial no parar labores, pues se tienen pendientes como la desaparición de 338 fideicomisos, con la finalidad de tomar el control de al menos 250 mil millones de pesos, al tiempo de hacer pública la intentona de quedarse con la “administración” de más de 4 billones de pesos de las AFORES.

Dentro de su estilo personal de gobernar, destaca su afán por debilitar o desaparecer la autonomía de instituciones que no están bajo la sombra de influencia del presidente de la República. Aquí se inscribe la iniciativa de desaparecer los organismos reguladores autónomos: el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE), y reagruparlos en un mismo órgano para generar ahorros presupuestales. La presentación estuvo a cargo del líder senatorial morenista Ricardo Monreal, lo cual debió contar con la aprobación presidencial pese a lo asegurado sobre “desconocer el texto de la iniciativa”.

En su conferencia matutina en Palacio Nacional, el pasado jueves, López Obrador dijo desde el inicio de la contingencia su gobierno ha evitado medidas de prohibición y pidió actuar con responsabilidad y no quedar inamovibles. “Que no sea la autoridad sino cada uno de nosotros podamos actuar con libertad, por encima de toda está la libertad y que actuemos en forma responsable porque también tenemos que vencer, no solo la pandemia, sino también vencer nuestros temores, nuestros miedos desde luego, con cuidado”. También pidió a los poderes Legislativo y Judicial atender pendientes a través de videoconferencias, pues “hay una emergencia que no solo es sanitaria, tenemos que atender las necesidades económicas y sociales del país”. ¿Cómo se camina sin miedo pero con cuidado? ¿No se atiende la cifra de prácticamente 16 mil muertos según la información oficial? ¿Y la responsabilidad de no contagiar a los demás a quien se le deja? ¿AMLO es asintomático o su contagio sigue siendo moral?

Lo importante es desviar la atención hacia esos montos de deuda pública multiplicados. Un billón por un lado y en 18 meses el registro de cinco créditos más provenientes del Banco mundial inmersas estas cifras en el “nadie sabe, nadie supo” a donde se han canalizado. Para seguir con la estrategia de las cortinas de humo se inventaron el BOA, así entre burlas, desmentidos, desmarcadas, se diluye la intentona de meterle mano completa a las afores y aparece la necesidad de resolver la desaparición de los fideicomisos asegurando con los 250 mil millones de pesos que se obtengan de éstos se podrá enfrentar la crisis generada por el coronavirus sin tener que recurrir a una nueva deuda para el país. ¿Nueva deuda? ¿Es esa la aceptación tácita de la contratación ya efectuada en el pasado reciente? La Secretaría de Hacienda sería la encargada de reunir todos los recursos y entregar los apoyos de manera directa a cada persona que lo necesite, explicó. ¿A cada persona? ¿Cuándo entrarán en vigor políticas públicas de apoyo real para evitar más desempleo y pobreza?

Y, estas declaraciones de López Obrador se dan precisamente cuando México vive “uno de los momentos más complejos y peligrosos” de la pandemia de Covid-19, como lo advirtió Cristian Morales, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en México. El especialista resaltó varias entidades federales están avanzando hacia el pico de la curva de casos, otras ya se encuentran ahí, y hay algunas en las que el número de casos ha empezado a descender pero todavía está muy cerca del pico.

Hasta el reporte presentado por el showman y subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, da cuenta de que el crecimiento del contagio sigue siendo acelerado. Hay un acumulado de más de 129 mil contagiados y una cifra superior a los 16 mil fallecimientos. Para no contradecir abiertamente a su jefe, el presidente, el funcionario dijo la pandemia del Covid-19 tiene claroscuros: mientras en algunas ciudades registran una “clara tendencia” a la baja, en otras hay un “franco aumento”. En el primer caso están Tijuana, Baja California; Cancún, Quintana Roo, y la ciudad de Oaxaca. En cambio, en Culiacán, Sinaloa, y el estado de Sonora los registros de enfermos revelan que van en aumento, por lo que debe reforzarse el aislamiento y la reducción de la movilidad de las personas, lo que incluye el cierre de espacios públicos, como los centros comerciales.

Respecto al Estado de México, admitió López-Gatell la cantidad de afectados fue mayor a la predicción de sus modelos matemáticos y aunque el pico ocurrió el 7 de mayo, ya son 18 días que se ha mantenido la meseta de la curva.

O sea, en relación con el coronavirus, vamos bien, o sea, bien para la penetración y propagación del virus, pero también bien porque con los hospitales llenos quiere decir que… vamos bien… o sea…

Concentración

de facultades

A la pandemia se le dio un trato político y con cadáveres se están pagando las consecuencias. Se hace de lado todo lo técnico, lo requerido de especialización, lo relacionado con las autonomías en órganos en los cuales el trato debe ser totalmente diferente al llevado a cabo en las dependencias cuyos ordenamientos surgen del Ejecutivo federal. Como es sabido Ricardo Monreal presenta una iniciativa –con el aval presidencial- para desaparecen el IFT –Instituto Federal de Telecomunicaciones-, la COFECE –Comisión Federal de Competencia Económica- y la CRE –Comisión Reguladora de Energía-, para agruparlos en un mismo órgano denominado Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (Inmecob) y así generar ahorros presupuestales. Con esta reforma desaparecerían los 21 comisionados de los tres organismos, para dejar sólo a 5 que serán designados por el Ejecutivo a propuesta del Senado.

Al respecto, políticos y especialistas alertaron la medida alterará la autonomía de los reguladores, supeditando su operación al poder político. Eduardo Pérez Motta, ex presidente de la Comisión Federal de Competencia, advirtió sobre el riesgo de que estos organismos dejen de tener un carácter técnico. “Hay un tema central que se debe cuidar muchísimo y es el diseño institucional de los reguladores, tanto del IFT, como de Cofece. Son órganos autónomos y tienen mecanismos de selección de comisionados que son estrictamente técnicos, no son mecanismos políticos. Si eso se modifica, si se vuelve un botín político, estaríamos en el peor de los mundos”.

Para Mony de Swaan ex presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, antecesor del IFT, no hay justificación en la iniciativa. “No se justifica. La austeridad es simplemente un pretexto para promover una contrarreforma y lograr una institución supeditada y controlada políticamente por el actual gobierno”, indicó. Víctor Pavón Villamayor, experto en competencia, afirmó que de darse la fusión no se lograría un ahorro significativo.

Según Fernando Borjón, ex comisionado de IFT, tener un organismo con autonomía en el papel, pero no en los hechos, traerá consecuencias graves, pues no generará un ambiente de certidumbre a las empresas que quieran invertir.

En los hechos, consideró María Elena Estavillo, ex comisionada de IFT, desparecería la independencia de los reguladores al sustituir los comisionados de Cofece e IFT por consejeros seleccionados por el Presidente. En energía, señaló Alain Duthoy, se allanaría el camino para devolverle a Pemex y CFE su poder monopólico.

Pero, y aquí se presenta el gran pero, no solamente se trata de los organismos mencionados señalados por el tabasqueño de ser costosos, generadores de muchos gastos y concebidos como aparatos pantallas creados por los neoliberales, sino de lo caro del Instituto de Transparencia cuyo presupuesto, dijo, es de más de mil millones de pesos. O sea no irán solamente por los mencionados sino por el regulador de Transparencia en donde, ni que agregar, el presidente tiene toda la razón: es inútil y costoso, inservible, sobre todo para esta 4ª Transformación en donde lo menos importante es transparentar los gastos, dar a conocer el costo de las obras, de las emblemáticas y de aquellas que dicen se realizan pero nadie ha visto, menos aún conocer los nombres de los supuestamente becados, de los beneficiados con las dádivas del Bienestar, saber sobre el rumbo seguido de los montos de créditos, o de los ingresos tributarios extraordinarios, o de lo que han gastado en supuestas compras de insumos para el combate de la pandemia. Eso de la transparencia francamente no es lo suyo, ya se ha visto y comprobado desde el tiempo de mandato de AMLO en la capital del país al reservar por 15 años la información sobre el costo de los segundos pisos construidos, por cierto, por doña Claudia Sheimbaum.

EDITORIAL

La discusión del pacto fiscal

Uno de los temas que durante las últimas semanas se ha posicionado en la agenda pública –a partir de la iniciativa de un conjunto de gobernadores surgidos de partidos distintos al del Presidente– es el relativo a la necesidad de repensar el “Pacto Fiscal”.

Pero, ¿qué es el pacto fiscal? En esencia, es un conjunto de reglas que determinan la forma en la cual se distribuye el dinero que la Federación recauda en todo el País, por concepto de impuestos, y que integra la bolsa más importante de recursos que los ciudadanos aportamos para financiar el gasto público.

No se trata, es importante decirlo, de la única fuente de recursos de la cual disponen los gobiernos municipales y estatales, pero sí de la bolsa más importante, porque las contribuciones que mayor recaudación generan en México son las que tienen que ver con impuestos federales.

En otras palabras, los recursos que los ciudadanos entregamos para financiar el gasto público son, sobre todo, los que cobra el Poder Ejecutivo Federal a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y, aunque los estados y los municipios tienen una lista amplia de impuestos, derechos y aprovechamientos que recaudan por su cuenta, estos son de mucha menor cuantía que los primeros.

Por eso es que el denominado “Pacto Fiscal” constituye un elemento de discusión, pues aun cuando los estados y municipios cuenten con fuentes “propias” de financiamiento, lo cierto es que sus presupuestos dependen fundamentalmente de los recursos que la Federación les transfiere –o “regresa”– a través de diversos conceptos.

¿Y cuál es el problema con eso? Esencialmente la fórmula que se utiliza para determinar cuánto dinero le corresponde a cada entidad de la bolsa general que se integra a partir de la recaudación que obtiene el SAT.

Esta fórmula, se ha debatido largamente, no es “justa” porque no toma en cuenta, por ejemplo, los esfuerzos que se realizan a nivel local para reducir los niveles de desigualdad social, o para abatir los índices de informalidad laboral, o para promover el crecimiento económico.

Los elementos a partir de los cuales se discuten estos temas son de carácter esencialmente técnico y se requiere de cierto conocimiento especializado para comprenderlos a cabalidad. Sin embargo, este hecho no debería ser obstáculo para que se registre una discusión amplia en torno al tema.

Pero justamente porque se trata de un tema esencialmente técnico, quienes desde hace mucho tiempo han planteado la necesidad de repensar el pacto fiscal han sido ineficaces en el propósito de instalar la discusión en la agenda pública, pues no han sabido explicar su esencia para el ciudadano común.

Hoy, que nuevamente el asunto se encuentra sobre la mesa, habría que realizar un mayor esfuerzo para simplificar conceptos y “traducir” los esquemas técnicos al lenguaje común, a fin de que un mayor número de personas pueda comprender la relevancia del tema e involucrarse en su discusión.

Esforzarnos en este propósito debe tener como meta que no terminemos enfrascados, como ha ocurrido hasta ahora, en una simple pugna política entre quienes apoyan a la federación y quienes respaldan a los estados.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Según el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, lo peor para México ya pasó. Una vez que la curva se estabilizó en el Valle de México, donde se concentra el grueso de la población del país, y aunque los contagios continúen en estados y municipios de provincia, el mandatario afirma que será cosa de algunas semanas para que la curva comience a bajar.

Ya este fin de semana, una docena de estados cambió a naranja en el semáforo epidemiológico nacional, lo que indica que podrán abrir paulatinamente y con precauciones algunos sectores económicos.

En cambio, mientras las ciudades y pueblos del Valle de México (donde se incluye la Ciudad de México, Toluca, Hidalgo, Querétaro, Cuernavaca, Puebla y otras urbes), se estabilizan, la emergencia se extiende en Guerrero hasta fin de este mes.

Tentativamente, el estado estará reabriendo sus actividades económicas y sociales hasta el 1 de julio, pero si -y sólo si- la pandemia logra ser domada. No hay de otra. O actuamos, o el cierre se prolonga.

De por sí la gente ya anda a la quinta pregunta, y prefieren arriesgarse al contagio que perder sus negocios. Prolongar el cierre por dos semanas más no parece tan exagerado; pero si por suplir nuestras necesidades los casos aumentan, entonces el semáforo no cambiará y no se nos permitirá abrir el sector turístico, que es el que sostiene la economía del estado.

Es cierto que los gobernadores tienen facultades para reabrir sus entidades en cualquier momento. Lo hicieron ya destinos como Cancún y Los Cabos, pero en Guerrero por el número de casos y la pandemia en auge no podemos hacer eso, so riesgo de prolongarla. Además, porque el gobierno estatal ha preferido seguir las recomendaciones del gobierno federal en este tenor y no arriesgarse a que haya más decesos.

Y tienen razón. Lo de menos es que la gente se enferme, sino cómo se les va a atender. En algunas regiones los hospitales están saturados, aunque se diga lo contrario. Hay camas Covid disponibles, pero no en todos lados se tienen esa disponibilidad; y, lo más importante, no todas tienen ventiladores mecánicos, que se requieren para intubar a los enfermos cuyos pulmones colapsan. Además, también se carece de los recursos humanos suficientes y entrenados.

Pero lo más importante a tomar en cuenta es que no todos van a resistir el contagio, aunque reciban la mejor atención. Guerrero tiene una población pobre y enferma. Se tienen muchos casos de diabetes, hipertensión y obesidad, que son las principales comorbilidades que agravan la infección por Covid-19.

Pero no sólo eso: también hay un importante número de fumadores y alcohólicos, que pese a la pandemia no han dejado el vicio. Incluso se han registrado muertes por consumir alcohol adulterado.

Basta ver a nuestro alrededor para entender que, pese a que la muerte nos ronda, la gente no deja de estar en fiestas. Una vez que las cantinas y bares fueron cerradas, entonces los hogares son el terreno ideal para que se junten familiares y amigos a departir, en ruidosas fiestas en donde no falta el alcohol.

Y uno se pregunta ¿cómo le hacen? No hay dinero, no hay empleos, pero la gente sigue gastando en alcohol, cervezas, cigarros y refrescos.

No olvidemos que, aunque hay muchos muertos, el asunto puede ser peor, si no se nos hubieran impuesto medidas como la sana distancia y el quédate en casa. Aún así, el pronóstico de mortalidad para todo el país, desde que comenzó la pandemia, hasta su control total allá por el mes de octubre, asciende a 35 mil defunciones, de las cuales no se tienen ni siquiera la mitad.

Esto significa que aunque abran las actividades económicas, la pandemia seguirá ahí afuera, acechando y cobrando vidas.

Afortunadamente, son más los que sanan que los que se agravan, y de estos son menos los que mueren. Pero si aún con este porcentaje de mortalidad nos escandalizamos, imaginemos cómo sería si no tomáramos ninguna precaución.

Pues bueno, en resumen, aunque el presidente esté diciendo que ya vamos de salida de la pandemia, que se logró domar, en Guerrero eso todavía no sucede. Y no se vale hacerle al confundido, porque ya mucho se ha explicado que cada pueblo, cada núcleo poblacional, tendrá que vivir su propio nivel de contagios.

Bien por los municipios que ya están avanzados. Mal por lo que todavía no inician.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Asusta Covid-19 y tormentas a Tierra Caliente

“La memoria almacena no lo que has vivido sino las interpretaciones subjetivas de lo que crees haber vivido.” Alejandro Jodorowsky.

Mis estimados, el tiempo vuela y casi todos los ciudadanos estamos angustiados, desesperados por el encierro; sin embargo, nada ganamos con ponernos tristes, afligidos o enojados, ya que los únicos perjudicados en la salud, somos nosotros mismos, así que le quiero evitar la nostalgia, porque el confinamiento y Susana Distancia, en Guerrero, se alargan 15 días más.

Así lo dejó ver el secretario de Salud estatal, Carlos de la Peña Pintos. El funcionario explicó que necesitamos aplanar la curva, pues el estado de Guerrero volvió a ser parte de las 10 entidades federativas de México con mayores casos acumulados del Covid-19, con una suma de 2 mil 991 casos confirmados, de los que 490 fallecieron, mil 884 se han recuperado y 617 se mantienen activos; es decir, aun presentaron síntomas en los últimos 14 días.

Pero aún hay mil 371 personas sospechosas en la espera de un diagnóstico.

No obstante, lo grave, señaló el secretario de la Peña Pintos, que ayer jueves 11 de junio se presentaron 104 nuevos casos que representan 3.6 por ciento del total acumulado. Y en cuanto a las muertes, este mismo día se presentaron 62, una estadística considerablemente grave, dijo.

El semáforo en Guerrero está en rojo, no hay posibilidades de salir del confinamiento. El funcionario mostró que la próxima semana es crucial para la entidad y la que sigue también, así que los guerrerenses seguiremos en casa sin poder salir a la calle.

Entonces ya no sería cuarentena, serían 105 días de confinamiento obligatorio para nosotros, del que tal vez podríamos salir hasta el 5 de julio. Y digo tal vez, porque todo puede cambiar, así que no se emocione mucho, quédese en casa, relajado, no haga corajes, al cabo el tiempo vuela y le aseguro que bien pronto nos volveremos a juntar y abrazar.

También el subsecretario de Salud federal, Hugo López Gatell, presentó su análisis diciendo que la pandemia del Covid-19 alcanzará su punto máximo de contagios la próxima semana, aunque aclaró que perdurará en algunas zonas hasta octubre, ya que “empezamos en febrero, terminaremos en octubre y podríamos decir que a mitad de junio estaremos a la mitad del conjunto de curvas epidémicas.”

¡Caracoles bien refritos! No la chifle subsecretario, ya estamos hartos de tanto encierro. Hagamos changuitos para que el pronóstico de López Gatell falle. Ahora sí que como dice el dicho, que su boca se haga chicharrón. Jejeje.

Según los últimos datos, México registró un récord de contagios, con 4 mil 883 nuevos casos de Covid-19 en 24 horas, y el país ya acumula más de 129 mil enfermos y 15 mil 357 fallecidos, desde que llegó el coronavirus a nuestro país, que fue el 28 de febrero.

Estamos en problemas los mexicanos, pero mas los guerrerenses, porque somos cabeza dura. Muchos ven lo que está sucediendo y siguen negando que el coronavirus sea verdad; sin embargo, tristemente han fallecido personas que sufrían una enfermedad crónica y pese a que su familia le tenía todos los cuidados para que no se contagiara de coronavirus; sin embargo, ni supieron cómo se contagió su familiar, y aun con atención médica inmediata no lograron salvarle la vida, el virus atacó sus pulmones y humanamente nada se pudo hacer, ya descansa.

Sin embargo, en nuestro estado de Guerrero somos así, creemos en todo, hasta en un palo vestido, pero en algo tan serio relacionado con la salud no creemos. Es algo increíble, pero debemos tomar todas las medidas porque también el dengue está en su apogeo y hay que tomar precauciones ahora por dos temas, para evitar llegar al hospital en estos momentos en que todo está saturado por el Covid.

El otro tema de preocupación son las lluvias, que ya las tenemos encima. Tome precauciones para que las tormentas no lo agarren desprevenido, como sucedió a algunos municipios de la Tierra Caliente, donde una especie de tromba dejó viviendas inundadas, techos derribados, caída de postes, de árboles, cables de luz y de teléfono cortados, y hasta la estructura metálica de una gasolinera en Altamirano colapsó, al grado que se asustaron los calentanos, pues los agarró desprevenidos y en esa región tienen malos recuerdos con las tormentas, por eso pensaron que venía otro Manuel.

En ese tiempo, 2013, esa tormenta hizo destrozos en la Tierra Caliente, y nadie quiere recordar esos momentos.

Por otro flanco, de plano al estado de Guerrero lo sigue la mala racha, pues los criminales no descansan ni temen al coronavirus; los perversos se enfrentaron ayer a balazos en la carretera a Mixtitlán, municipio de Teloloapan. Mediante una denuncia al número de emergencia, el 911, asistieron efectivos de la Policía Estatal, junto con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), y Guardia Nacional. Al arribar los oficiales al lugar de los hechos, los criminales los recibieron a balazos, y en ese hecho resultó herido un oficial de la policía estatal.

Le relato este hecho tan lamentable que sucedió en Guerrero, porque en redes sociales comenzó a circular un video espeluznante, donde viajan en una camioneta elementos de la Marina Armada de Mexico (SEMAR), adscritos a la Guardia Nacional (GN). Los Marinos fueron emboscados por criminales, les llovían las balas. Se ve horrible la escena en la que quedan muertos dos marinos. Y una mujer que grita aterrorizada, y le dice a su compañero “¿para dónde me voy?” Él le contesta “vete para allá”. Ellos disparan, pero las balas de los criminales llueven sobre ellos desde un lugar alto, hasta que dice otro marino “súbanse rápido, vámonos”.

Vuelve el crimen a enlutar a la Guardia Nacional. Han dicho expertos que los elementos de la GN no están capacitados al 100 por ciento para hacerle frente al crimen organizado. Los criminales traen armas de alto poder, granadas y un sinfín de herramientas que usan cuando se ven amenazados por la autoridad; y por eso nunca deben los altos mandos enviar A esos lugares peligrosos a la GN solos, para hacer ese tipo de investigaciones. ¿Qué carajos fueron a hacer a ese lugar? Tienen que ir en pelotón, varios agentes y armados hasta los dientes, y también con carros blindados, así como andan los criminales. Ya se les dijo miles de veces que los criminales no juegan a los balazos, esos matan sin ver si son mujeres u hombres. Deben actuar con mayor responsabilidad, señores, si no quieren que los criminales los sigan humillando como lo hicieron ayer.

Por cierto, también siguen las extorsiones. Ahora los criminales se modernizaron y mediante una llamada telefónica, un tipo se dice ser empleado del gobierno federal, y te dice que te enviará una dotación de producto, como son gel, cubrebocas y máscaras y varias cosas más. Te da código y referencia, y te dice el nombre de la persona que te llevará el material a tu negocio, pero todo es mentira, es el modo de extorsión en tiempos de Covid.

Así que póngase trucha, porque la treta está bien planeada por parte del extorsionador. Tengan cuidado y mejor cuelguen su teléfono. Pero si llegasen a engancharse, no den datos personales, el gobierno no manda material de esa manera. Pónganse trucha, pues todos estamos necesitados de ayuda, pero en estos tiempos de crisis nadie ayuda, menos el gobierno.

Si es un dato oficial, corrobore con ellos antes de soltar un peso o un documento. Tampoco se confíe de las paginas oficiales, corrobore personalmente el dato, porque déjeme decirle que también los malvados rateros usan logotipos del gobierno estatal o federal para estafar. Ahora mismo acaban de defraudar a una familia en Ixtapa, con un carro que según vendía el gobierno a un precio muy barato; ellos lo compraron y depositaron los chelines, pero fue estafa.

Por piedad, no se deje manipular por nada. Ya hay muchas cosas para investigar no suelte su dinero sin antes estar seguro que es verdad lo que le ofertan, de por si no hay dinero y luego que unos malnacidos se lo roben, pues no se vale, y le digo que tenga cuidado porque esos estafadores tienen hasta facturas digitales. Te muestran todo, te envían la factura y cuentas bancarias para depositar y hacer trasferencias. Pero resulta que es falso.

No se confíen, investiguen. El ladrón casi siempre comete un error en la información. Basta investigar a los perpetradores. ¡Feliz fin de semana!   

EDITORIAL

México sí está recurriendo al endeudamiento

Una de las banderas que el presidente López Obrador agita de forma permanente es que su administración, a diferencia de las anteriores, no está recurriendo al endeudamiento para financiar sus programas de gobierno, entre otras razones porque la “austeridad republicana” le permite, casi, casi, “nadar en dinero”.

A contracorriente de tal afirmación, sin embargo, la información pública que proporciona el Banco Mundial indica que el actual Gobierno de la República ha tramitado no una, sino cinco líneas de crédito por un total de 2 mil 130 millones de dólares con dicha institución.

Para poner en contexto las cifras, vale la pena señalar que durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto nuestro país tramitó créditos ante la misma institución por un total de 2 mil 551.8 millones de dólares, es decir, una cifra apenas 17 por ciento mayor a la tramitada por el actual Gobierno de la República.

Más aún: durante los primeros 18 meses de su administración, el antecesor de López Obrador solamente tramitó ante el Banco Mundial tres líneas de crédito por apenas 395 millones de dólares.

Se podrá aducir, desde luego, que las circunstancias son distintas y que la crisis económica causada por el coronavirus justifica que el Gobierno Federal recurra al crédito internacional. Pero frente a tal afirmación habría que recordar que, al reconocer la existencia de un crédito por mil millones de dólares, la Secretaría de Hacienda afirmó que no se trataba de un financiamiento solicitado para atender la crisis provocada por la pandemia.

Adicionalmente vale la pena precisar que, de acuerdo con la información pública del Banco Mundial, tres de las líneas de crédito tramitadas por México -por un total de 1 mil 10 millones de dólares- fueron tramitadas mucho antes de que el coronavirus paralizara la economía nacional.

La primera de ellas, de hecho, fue pactada cuando el actual Gobierno de la República no cumplía siquiera cuatro meses de gestión, el 28 de marzo de 2019, e implicó obtener 400 millones de dólares que serían utilizados para un “proyecto de expansión de finanzas rurales”.

No se critica que el Gobierno de la República recurra al crédito para financiar el desarrollo nacional. Endeudarse con dicho propósito es una herramienta que no solamente no es condenable, sino que resulta deseable en múltiples circunstancias.

Lo criticable es que se mienta. Que se sostenga en público un argumento y después salgan a la luz las evidencias de que el mismo es falso, pues ello implica defraudar a los ciudadanos y, en el caso específico de este gobierno, convierte en burla su reiterada oferta de “no mentir”.

Parece claro pues que en este aspecto, como en muchos otros que se han documentado en los últimos 18 meses, el presidente López Obrador, o no está informado de lo que se hace en su administración, o miente a sabiendas amparado en el bono democrático que le sigue concediendo el ser considerado un político honesto.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

La pandemia se extiende hasta octubre, ratificó ayer López Gatell. Esto es algo que ya había dicho, por cierto, pero no sabemos leer los temas epidemiológicos. Y si a esto le agregamos que los gobiernos locales tampoco supieron informar en sus respectivas jurisdicciones acerca del comportamiento de la pandemia, entonces se entiende que los mexicanos estemos confundidos, desalentados e incrédulos.

Por ejemplo, Gatell siempre dijo que no había una sola pandemia, sino que son varias, tantas como pueblos haya en este país. Y para nuestro conocimiento, en México existen casi 2,500 municipios, algunos de los cuales en realidad son mega-urbes.

Por lo tanto, cuando el gobierno federal estuvo informando de la pandemia, desde que comenzó a finales de febrero, siempre partió de la realidad de la Ciudad de México y su zona conurbada, así como otras urbes del Valle de México.

Pero, en realidad, conforme el Covid-19 fue dispersándose por estados y municipios, entonces cada núcleo poblacional comenzó a vivir su propia pandemia.

En Acapulco, por ejemplo, se está a punto de alcanzar el máximo de contagios, y de ahí comenzará a bajar la curva. Pero epidemiológicamente hablando, el descenso de la curva tomará el mismo tiempo que el ascenso. Es decir, otros tres meses, lo que se cumple en septiembre.

La realidad en los municipios también es distinta, pues aunque Acapulco alcance su punto máximo, eso no significa que el resto de los municipios el comportamiento de la pandemia será igual. Cada núcleo poblacional, decíamos, tiene su propia lógica, dependiendo del número de habitantes, de sus actividades y de cómo la gente se comporte.

Una cosa es segura; la pandemia no se detiene. El confinamiento no es para detenerla, es para regular los contagios, a fin de que el sistema de salud esté en condiciones de atender a los enfermos.

Pero, la buena noticia es que también es seguro que la pandemia alcance un punto máximo de contagios, y comience su descenso, para quedar finalmente en modo de prevalencia, hasta que se halle una vacuna o una cura para la neumonía atípica que provoca el Covid-19.

Algunos expertos señalan que eso podría tomar 2 años. Otros, que puede ser hasta 3 años, de modo que hay que prepararnos mental y anímicamente para entender que tendremos que aprender a convivir con ese agente infeccioso.

Para ello, el gobierno está comenzando a capacitar a los prestadores de servicios turísticos, porque para reabrir el sector, se tendrán que adoptar nuevas medidas de protección para clientes y empleados, tanto en restaurantes como en hoteles.

Revisando las nuevas disposiciones, pues son extremas y lamentablemente no todos los establecimientos podrán cumplirlas, pues van desde el lavado mecánico de la loza (lavado en máquina), a temperaturas mayores a los 60 grados centígrados. Además, una vez lavados, los cubiertos se tendrán que embolsar individualmente, y entregarlos sellados a los clientes. Las mesas tendrán que sanitizarse cada que haya un servicio, y tendrán que estar separadas a metro y medio de distancia, o bien divididas con mamparas acrílicas, para que no haya contacto entre comensales.

Los empleados tendrán que portar cubrebocas, careta y googles, y cambiarlos cada 4 horas. Y los clientes tendrán que dejarse tomar la temperatura, entre otras medidas, como uso de gel, limpieza de calzado, etcétera.

Aparentemente, esto será fácil de cumplir, pero no es así. Primero, se necesitará de una disciplina estricta de parte del personal. Segundo, eso implicará un mayor costo en el servicio, y eso se reflejará en el precio de los alimentos y bebidas que se consuman en algún establecimiento público.

Todos los negocios que vendan comida o den hospedaje, tendrán que obtener su certificado “Punto limpio”, y eso implica la supervisión estricta de autoridades de salud, de reglamentos y de la propia Sectur.

Lo más grave es que salvo Acapulco y Zihuatanejo, el resto de los municipios con vocación turística en Guerrero carecen de las condiciones necesarias para cumplir todas las medidas de protección. ¿Cómo harán los enramaderos para cumplir con todas las disposiciones?

Además, se tendrá que usar plástico al por mayor, y eso echa por tierra la ley que prohíbe el uso de plásticos de un solo uso. Quizás la solución sea que cada quien lleve sus cubiertos al restaurante. O, como dicen los costeños: ¿Cómo más?

De verdad que no será fácil adaptarnos a la nueva normalidad. Ni siquiera tenemos idea de cómo volverán nuestros hijos a la escuela. Tal vez muchos ya no vuelvan, por miedo de sus padres a que se enfermen, o a que lleven los contagios a casa.

Y las autoridades, por su parte, tendrán que diseñar un estricto modelo de detección y control de casos. De lo contrario, volveremos a vivir la pandemia cada vez que nos descuidemos.

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