SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

En medio de tanto dolor y malas noticias (no hay día que no sepamos de que alguien está enfermo, o que murió, o que se agravó la enfermedad que ya padecía por el nivel de temor al que ha estado sometido), resulta hasta chocante enterarnos de que a los políticos nada los detiene.

Caminan en medio de cadáveres, rumbo a su meta, como caballos apocalípticos. Lo más desagradable es que caminan poniendo buena cara, caras dolientes, sufrientes y fraternales. Eso me recuerda al cuento de caperucita roja y el lobo feroz, que se disfraza de la bondadosa abuelita para tragársela.

Así nos sentimos más de alguno en la base social, como caperucita a punto de ser tragados por el lobo disfrazado de abuelita buena gente.

Si la política estaba desacreditada antes de la pandemia por Covid-19, ahora lo está más. Los muertos y los enfermos se han vuelto una cifra más. Números fríos mostrados en tablas y estadísticas. Pero abajo, en la base social, el dolor repta. Las lágrimas corren. La orfandad se siente, se palpa. Hay mucho dolor.

Ayer, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, hizo un humilde homenaje a las víctimas de Covid-19, que ayer ya sumaban en nuestro país 39 mil 184, y anunció apoyos a los familiares de los muertos, como becas, créditos y pensiones.

Y decíamos que mientras la peste sigue rampante, muy lejos de ser domada; y mientras que el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, sigue presentando cifras y cifras, que sólo muestran el acumulado de casos, defunciones, sospechosos y casos activos (aún con la enfermedad), ejercicio que ya parece ocioso, pues lo que necesitamos es saber si hay mejoría, la clase política tiene un ojo en el gato y otro en el garabato.

Por un lado, dicen ser sensibles a la pandemia. Pero por otro, se desbocan en pos de los cargos de elección popular que se disputarán a partir de septiembre próximo, fecha que inicia formalmente el proceso electoral que desembocará en las elecciones de julio de 2021, cuando la mitad de los estados harán sus comicios locales, pero donde todo el país tendrá que votar por una nueva Cámara de Diputados.

No es poca cosa lo que está en juego. En los estados los partidos tradicionales buscan conservar el poder, porque de ello depende también su permanencia como institutos políticos. 2021 es para ellos una prueba de fuego. Entre tanto, el partido lópezobradorista busca avanzar en los estados, donde aún está corto, lo mismo que en municipios y distritos electorales.

A nivel nacional, el voto de Morena sigue decantándose en la figura del presidente de la República, pero en los estados es otro gallo el que canta. La gente no está conforme con las figuras que se están arropando en la bandera guinda, aunque sin duda apoyan a Morena.

A eso se atienen los que buscan el poder en todos los niveles. Ya ni se preocupan por cuidar el discurso, ni tampoco por mejorar sus propuestas. Saben que en medio de la pandemia, todo lo que digan y prometan se queda pequeño. Es como hablar de bonanza en medio de un naufragio, o como contar chistes de muertos en medio de un velorio.

Pero eso no les importa. La apuesta inmediata es por la candidatura de Morena. Ese es el paso difícil. Cualquiera que la logre, sabe que lo demás es mero trámite, y que a los rebeldes y disolutos, AMLO se encargará de llamarlos al orden.

Por eso se espera un choque de trenes, entre amilcaristas, felixistas, adelistas, y, obviamente, los externos: los waltonistas y beatricistas, más los que se acumulen, porque se dice que se desatará una jauría, para ir cribándose de manera natural, al más puro estilo de los viejos cacicagos, que solían lanzar a sus “gallos”, para luego hacerlos declinar por “el bueno”, pero con la intención de negociar espacios.

Lástima. Preparémonos para ese pobre espectáculo que este sufrido pueblo no merece.

Entre tanto, prepárese también para los peores momentos de la pandemia, porque epidemiológicamente hablando se dice que vienen las semanas más críticas para Guerrero, en materia de contagios. La pandemia estará llegado a su tercer estadío, el de los contagios masivos, lo cual implica que debemos redoblar los cuidados.

Defender la Autonomía del INE

Armando Ríos Piter

En fechas recientes, el presidente ha sido constante en sus ataques contra el Instituto Nacional Electoral. Ha dicho, “nosotros triunfamos porque fue una ola, era imposible hacer un fraude. Pero, en las elecciones anteriores, lo permitió el INE”. Ha reiterado que el órgano electoral es el “ejemplo más claro” de organismos “que no hicieron nada, que no los conoce la gente, y que los crearon para que se simulara y se hiciera la vista gorda”.

Es triste que con esta actitud, AMLO desconozca el importante proceso histórico que logró quitarle al presidente y su partido la organización fraudulenta de los procesos electorales. La izquierda luchó por décadas contra los fraudes electorales del régimen priísta. El IFE-INE ha permitido la competencia partidista y la alternancia en el poder.

Aunque en lo personal tuve un fuerte desencuentro con esta institución durante el proceso para lograr la candidatura independiente, motivado por lo que consideré fallas en la aplicación digital para recabar firmas, estoy convencido de que el INE es un pilar para la vida democrática del país. Existen áreas por mejorar, pero hay que entender que por encima de los personajes están las instituciones; se debe promover su evolución, no su destrucción.

Esta semana esta convocado el Congreso para definir el nombre de 4 Consejerías en el INE. Garantizar que sean elegidos dos hombres y dos mujeres totalmente independientes del poder es fundamental. Habrá que examinar a profundidad cada uno de los perfiles que integran las listas que revisará la Junta de Coordinación Política y que deberán votar dos terceras partes de la Cámara de Diputados.

Por lo pronto es buena señal que  en el comité técnico que integró las quintetas propuestas, John Ackerman haya hecho un berrinche por no poder imponer a la amiga de su esposa. El #INEesDeTodos y no podemos permitir que un grupo en el poder intente imponerse en la conformación del árbitro electoral. Contar con un Consejo Autónomo es indispensable.

En lugar de atacar al INE, el gobierno debería convocarnos a atender problemas que aún prevalecen. Por ejemplo, ¿cómo acabar en 2021 con el encadenamiento maldito de las 6 palabras con C? Campañas políticas en donde se Compran de votos a Clientelas electorales; donde los Compadres de los Candidatos las financian ilicitamente, para después quedarse con Contratos de obra pública o introducir al Crimen en las instituciones una vez que ganan el poder.

Si verdaderamente se pretende acabar con la corrupción en México y fortalecer la vida democrática del país, es ahí donde el actual gobierno debería invertir recursos y fortalecer las capacidades institucionales.

Uso de efectivo. El manejo de dinero en efectivo que según datos de Integralia se ha incrementado de manera desproporcionada previo a las elecciones de 2000, 2006, 2012 y 2018. El circulante se usa para pagar mítines, entregables, despensas, así como la movilización y compra del voto. Fortalecer la coordinación institucional para mejorar la fiscalización es prioritario.

Instituciones. Las áreas de investigación especializadas como la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales carecen de capacidades materiales y personal suficiente para castigar actividades ilícitas en torno a los delitos electorales. Dado que historicamente, los programas sociales se han utilizado en beneficio del partido en el poder a nivel federal y local, el cambio en el tipo penal debe ir acompañado de mayores recursos y autonomía institucional.

Dos cartas y una pelea por la nación

Con dos cartas, la del grupo de académicos e intelectuales de la Ciudad de México pidiendo una gran alianza electoral y la respuesta titulada “bendito coraje” del Presidente López Obrador, arrancó ayer la carrera hacia el 2021 que apunta para convertirse en la elección intermedia más intensa y trascendente de los últimos años, más aún que la de 1997, cuando por primera vez el partido del Presidente de la República, entonces el PRI, perdió la mayoría en la cámara de diputados. 

La carta/desplegado hace un llamado a los partidos de oposición a unirse y presentar un frente común para evitar lo que llaman la demolición del Estado. Podemos o no coincidir con los términos en los que está redactada la carta e incluso en el diagnóstico, pero, más allá de eso el planteamiento tiene todo el sentido del mundo en términos democráticos: unir fuerzas para derrotar al partido en el poder es una decisión no solo válida sino esperada en un sistema de partidos. López Obrador llegó por una elección democrática, la única forma de expresar el desacuerdo y equilibrar su visión de Estado es ganándole en las urnas.

La carta de respuesta del Presidente es, por decir lo menos una curiosidad. No pierde oportunidad de llamar noeliberales y neoporfiristas a los firmantes, aunque entre los ellos estén algunas de las figuras más destacadas del pensamiento liberal y de izquierda de este país, pero eso es lo de menos: López Obrador celebra el desplegado porque le ayuda a consolidar su idea de conmigo o contra mí. 

Más allá de las cartas, lo que se perfila para el 2021 es una batalla crucial para el futuro del país. La oposición, junta o separada, ya veremos, va a plantear el fracaso y la falta de resultados del Gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación. Además de la crisis económica y de salud derivada de la pandemia, el Gobierno de Morena ha resultado ser particularmente ineficiente. Las proyectos sociales, Sembrando Vidas o Jóvenes Construyendo el Futuro, son un desastre operativo; el aeropuerto de Santa Lucía dejó de ser estratégico gracias a la pandemia, el Tren Maya no ilusiona ni a los mayas y la refinería de Dos Bocas es cada día que pasa un proyecto más obsoleto y carente de sentido; las nuevas instituciones como el Insabi y la Guardia Nacional, no terminan de nacer y están lejos de dar los resultados esperados. Frente a ello, el Presidente pondrá sobre la mesa la corrupción de las administraciones pasadas, que es variada y abundante, y tendrá al testigo protegido, Emilio Lozoya, como protagonista y voz principal del coro.

Vamos, pues, a una elección donde lo que se nos pondrá sobre la mesa a los electores es seguir con el ineficiente y por momentos perverso Gobierno de Morena o regresar a los malos gobiernos del pasado reciente. Las epístolas no han hecho sin adelantar el tono de lo que será un largo año de golpeteo, un año de disputa por la nación donde paradójicamente no vamos a discutir qué país queremos, sino qué país no queremos.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Hacienda pide ajustar la política económica del país

“No hay árbol que el viento no haya sacudido”: Proverbio Hindú.

Mis estimados, parece tarde la reacción del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, para exigir ajustes en las finanzas públicas para un año y medio de pandemia por Covid-19.

Herrera Gutiérrez, durante su participación en la tercera reunión virtual de ministros de finanzas y gobernadores de bancos céntrales del G20, al fin admitió que el horizonte de las finanzas públicas no va por buen camino, y advirtió que la recuperación tardará más tiempo de lo estimado en un inicio.

Será necesario, dijo, un periodo de entre un año a año y medio, en el que coexistiremos con el Covid-19.

“Por eso la política fiscal, financiera y económica tendrán que ajustarse a este nuevo horizonte”, sugirió.

Sólo para refrescarnos la memoria, mis estimados, México es el séptimo país del mundo con más casos de Covid-19 y el cuarto con más decesos, según la universidad Johnson Hopkins, con más de 338 mil contagios y 38 mil muertos.

Además, afronta una posible caída de 10.5 por ciento de su Producto Interno Bruto para este año, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El organismo puso al descubierto que el paquete económico del Gobierno de México para afrontar la crisis del coronavirus es uno de los más bajos de América Latina, al representar menos del 1 por ciento del PIB.

Pese a semejantes evidencias de nuestro deterioro económico, el secretario de Hacienda refutó que la recuperación económica dependerá de la evolución de la enfermedad en nuestro país, por lo que no será “un proceso inmediato”.

Por ello, el funcionario sugirió una mezcla de medidas fiscales, crediticias y regulatorias, pero sin decir cuáles serían factibles.

“Debemos administrar los recursos públicos a lo largo del tiempo, para apoyar adecuadamente la recuperación económica, sin presionar excesivamente las fianzas públicas, ni generar desequilibrios financieros”, expuso Herrera.

Pero paralelamente, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, hacía un homenaje en Palacio Nacional a las víctimas del Covid-19, y anunciaba que su gobierno otorgará créditos, becas y pensiones a los familiares de víctimas de coronavirus, que hasta la noche del sábado alcanzaban 38 mil 888.

Pero de sostener la economía, nada. De apoyar a la micro, pequeña y mediana industria, para sostener los empleos y para sostener el pago de impuestos, así como para sostener el sistema de seguridad social, nada.

Parece entonces, que el gabinete económico camina por un lado, y el presidente por otro. Porque, al no haber recursos suficientes, ¿de dónde va a dar pensiones y becas a los familiares de las víctimas de Covid?

Desde un principio de la pandemia del Covid-19, expertos en economía advirtieron al gobierno federal de una crisis mundial, y le sugirieron tomar medidas preventivas con relaciona a las finanzas públicas nacionales, pues se divisaba una grave crisis por el coronavirus, que se dijo sería peor que la gran depresión de 1929.

Incluso, pronosticaron una caída del Producto Interno Bruto (PIB), de más de 5 por ciento, que luego fueron ajustando, hasta llegar al 10 por ciento. ¿Por qué? Porque todo dependía de que se tomaran las medidas preventivas correspondientes. Al contrario, nada se hizo. El presidente se peleó con los empresarios, se negó a dar apoyos a los negocios que realmente generan empleos, se conformó con dar tandas y créditos de 25 mil pesos a los changarros que no generan empleos, que son atendidos por sus propios dueños, que tampoco pagan impuestos -ni siquiera su licencia comercial-, y eso es lo que andan presumiendo en este momento, cuando lo cierto es que la planta productiva del país está quebrada, y los empleos se están pulverizando.

Al contrario, fluyen las becas a sectores improductivos, tan sólo porque se les considera “vulnerables”.

Realmente nunca entendieron que, ante la pandemia, todos los mexicanos nos hicimos vulnerables, no sólo de enfermar y morir, sino de colapsar económicamente.

Y no es lo mismo que un individuo se quede sin empleo en un lugar, pero con la opción de ser aceptado en otro, a que las empresas colapsen, porque entonces la recuperación es imposible, ya que la caída implica pérdida de clientes, deudas, demandas por liquidaciones, etcétera, etcétera.

No estamos diciendo que las becas a las clases vulnerables no deben darse. Al contrario, eso le quita presión a las mismas empresas. Pero era necesario hacer ambas cosas, tan sólo por algo tan lógico como que las becas dependen de la recaudación de impuestos.

El presidente parece ignorar lo básico: que el gobierno no tiene dinero, el dinero es nuestro, de los contribuyentes. Y ojo, no todos contribuyen al fisco, sólo los que tenemos alguna actividad económica fiscalizable. El comercio informal no paga impuestos, por ejemplo; tampoco los micro-changarros, mucho menos los transportistas, aunque mueven miles de millones de pesos por año.

Como se puede observar, la carga hacendaria de este país recae en un puñado de contribuyentes, porque a los mega-ricos hasta les devuelven IVA, y en el viejo régimen político hasta les condonaban el pago de impuestos por cientos de miles de millones de pesos. Así que ya podemos imaginar la causa por la que los gobiernos cada vez recurrían a mayor endeudamiento, argumentando una baja recaudación.

Todo el peso del gobierno estaba en el hombro de los micro, pequeños y medianos empresarios. Los de abajo. Los que tenemos que pagar hasta por respirar en este país.

Recordemos que el gobierno federal no aceptó el dato de los expertos y negaron que México estaba en riesgo de quiebra. Pegaron el grito al cielo y decían estar preparados para lo que viniera.

Pero una cosa es decirlo y otra cumplirlo. Lo cierto es que no hay dinero y la recaudación es la más baja en la historia del país y las autoridades piensan que seguirá disminuyendo la recaudación.

Tan es así, que el presidente Andrés Manuel López Obrador, pidió a la SHCP trasferir a inicios del mes de julio a las 32 entidades federativas 20 mil millones de pesos, de los cuales 20 por ciento corresponden por ley a los muncipios, recursos provenientes del Fondo de Estabilización.

El monto es correspondiente a la compensación del segundo trimestre del año del fondo, que se usa para compensarles a los estados sus bajas partidas, causadas precisamente por la baja recaudación.

Pese a la disminución en la recaudación federal participable, la Secretaría de Hacienda dijo que ante la incertidumbre por la crisis de la pandemia del Covid-19, se encuentran trabajando para que la trasferencia de los recursos se pueda realizar de manera mensual, para apoyar a los estados en la planeación del ejercicio de sus gastos.

Por otro lado, el presidente AMLO, al tiempo que envió condolencias a las familias de las víctimas del Covid-19, presentó un proyecto de compromiso a su administración que incluye el apoyo con créditos, becas y pensiones a quienes hayan pedido a sus seres queridos por la pandemia.

El mandatario federal dijo que nunca dará la espalda a quienes sufren y necesitan de su gobierno; por eso se comprometió y dijo que se realizará un homenaje solemne a quienes han perdido la vida “por esta terrible pandemia”.

Pero la pregunta es, ¿con qué ojos divina tuerta? ¿Con qué dinero cumplirá el presidente estos compromisos? Ya la morrala está vacía, ya vendieron las propiedades de los narcos, ya cobraron los impuestos atrasados de los empresarios evasores…sólo falta, pues, que les quiten a los expresidentes todo lo robado, aprovechando que Emilio Lozoya va a desembucharlo todo de su ronco pecho.

Mientras el mandatario federal se ocupa de dar condolencias a las familias de víctimas por el coronavirus, al menos nueve gobernadores se rebelan a regresar a semáforo rojo.

Guerrero, por cierto, pasó el examen a panzazo y quedó en semáforo naranja por una semana más; sin embargo, la entidad suriana sigue pisando la raya roja, por eso debemos todos cooperar y participar para bajar la morbilidad por Covid-19, pues si no bajamos la movilidad seguirán subiendo los contagios y bien poco durará el gusto de permanecer en Semáforo naranja.

Baja California Sur, Hidalgo, Jalisco, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosi, Yucatan y Zacatecas, regresaron al máximo de contagios.

Michoacán, Durango, Colima y Guanajuato, también, pero se rehúsan los gobernadores a regresar al semáforo rojo, y anunciaron sus propias reactivaciones económicas.

Esos estados pueden respingar, ya que tienen dinero, pero Guerrero no tiene ni el alma completa, estamos pobres, por eso debemos cooperar para que bajen los contagios y nos siga respaldando el gobierno federal; porque si retiran el respaldo, pierde el estado y perdemos los guerrerenses.

Es mejor estar bien con el rey de la selva, que en su contra. ¡Feliz lunes para todos!

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*AMO contra gobernadores

*“Ahorren”, responde a los mandatarios ante petición de más recursos

Las crisis simultáneas de salud, económica y de seguridad resentidas en el país, confrontan al gobierno Federal con los estatales, particularmente los surgidos de partidos de oposición, por su inadecuado manejo y la negligencia de las autoridades federales para afrontarlas. Los enfrentamientos se han agudizado los últimos días con motivo de la reapertura de las actividades económicas y el semáforo epidemiológico para tal efecto; la distribución de los recursos presupuestarios para enfrentar el incremento de la pandemia de Covid-19 y la propuesta de conformar un nuevo Pacto Fiscal federal; el manejo y contratación de nueva deuda pública para rehabilitar las arcas estatales ante el recorte de las transferencias y aportaciones de la Federación; la política energética actual ha puesto un freno a las inversiones privadas en el sector de las energías renovables. A eso debe agregársele la crisis de seguridad, en donde los dimes y diretes con los mandatos panistas a escalado en los últimos días, y se intenta retomar la coordinación en la gira del presidente a los estados de Guanajuato, Jalisco y Colima.

Ante el llamado de auxilio de gobernadores y alcaldes panistas, quienes propusieron a la Federación conformar un nuevo pacto fiscal para que las entidades obtengan mayores recursos y hagan frente a las crisis de salud y económica causadas por la pandemia de Covid-19, el presidente López Obrador respondió “no tenemos ninguna deuda con los gobiernos estatales: estamos al corriente. Si se les debiera, no se dejan: estarían ejerciendo su derecho de presentar controversias, diciendo que la Federación no les entrega lo que nos corresponde”. Y agregó: “La recomendación respetuosa (a los gobiernos estatales y municipales) es que todos ahorremos, que le cueste poco al pueblo mantener al gobierno y la mayor parte del presupuesto le llegue al pueblo”. Sin embargo, de acuerdo a un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, el gobierno federal dejó de entregar a las entidades federativas 18 mil 456 millones de pesos de las aportaciones y participaciones federales durante los primeros meses de 2020. Se quedaron en el limbo 40 mil millones ofrecidos a finales del 2019 y, en abril, el tabasqueño prometió otros 60 mil millones y tampoco han aparecido asignados a las entidades para el sector salud.

La diputada federal Patricia Terrazas, presidenta de la Comisión de Hacienda de la Cámara baja, consideró: si bien la baja recaudación y la caída en el precio del petróleo explican la caída de las participaciones federales y las aportaciones a las entidades federativas, el verdadero problema de los estados es que carecen de todo apoyo del gobierno federal (…) No les están entregando recursos adicionales a los estados y entonces las entidades y municipios están saliendo delante de la pandemia con su recursos, sin ningún apoyo adicional (…) Los ingresos tributarios (IVA, IPES, ISR) han caído y eso entra a la bolsa de las participaciones de los estados, y además de esa caída recaudatoria, está la caída en el precio del petróleo y pues por eso no hay recursos para repartir”.

De acuerdo a la información difundida del análisis de la Cámara Baja, la mayor merma de recursos presupuestados para los estados fue por la vía de aportaciones federales. Las estimaciones de la Secretaría de Hacienda habían calculado una entrega de 335 mil 40 millones de pesos para los primeros cinco meses del año, pero sólo se repartieron 324 mil 784 millones, es decir, hay un faltante de 10 mil 256 millones. Las entidades más afectadas fueron la Ciudad de México, Hidalgo, Baja California, Aguascalientes, Tamaulipas y Chiapas. La capital del país fue la más castigada. Originalmente se le calendarizaron 23 mil 573 millones de pesos por aportaciones, pero sólo se le entregaron 20 mil 952 millones, es decir, un déficit de 2 mil 621 millones.

El gobierno de Hidalgo, del priísta Omar Fayad, tuvo un faltante de 482 millones de pesos; la administración del morenista Jaime Bonilla en Baja California, registró un hueco de 121 millones de pesos, y el gobierno de Rutilo Escandón en Chiapas de 82 millones de pesos. Los gobiernos panistas de Martín Orozco de Aguascalientes y Francisco Javier Cabeza de Vaca de Tamaulipas, tuvieron un faltante de 38 millones y 53 millones, respectivamente. Respecto a las participaciones, de los 411 mil 128 millones de pesos que se programaron otorgar, sólo se destinaron 402 mil 928 millones, es decir, un faltante de 8 mil 200 millones. Un total de 21 entidades recibieron menos de lo estipulado: los gobiernos priístas en Zacatecas, Coahuila, Campeche, Sonora, Estado de México, Tamaulipas, Hidalgo y Sinaloa; las administraciones panistas de Nayarit, Durango, Guanajuato, Chihuahua, Quintana Roo y Yucatán; las gestiones morenistas de Puebla, Tabasco, Ciudad de México y Chiapas; el gobierno perredista de Michoacán; el del PES de Morelos; y el de Movimiento Ciudadano de Jalisco, conforman el listado.

Seguridad

Se comprueba puede obtenerse alguna reacción del gobierno cuando cunden las críticas, cuando durante horas un tema es abordado con mucha seriedad, pero también haciendo ver los ridículos o las malas acciones. Reculó Alfonso Durazo ante la serie de interrogantes vertidas sobre su ausencia en la gira presidencial, cuando justamente se llegaría a la tierra del Mencho, pero también del Marro, en donde los carteles Santa Rosa de Lima y Jalisco Nueva Generación han causado cientos de muertes en encontrones tanto con las autoridades como entre ellos por la pelea del dominio de las plazas. En el contexto de la más grave crisis de seguridad en México, con récords en los índices de homicidios, desapariciones y delitos de alto impacto en todo el país, la administración de López Obrador se ha confrontado con mandatarios de partidos de oposición.

Es hasta ahora, en su visita proselitista al estado de Guanajuato, gobernada por el panista Diego Sinhué Rodríguez, y en donde se registra fuerte presencia del crimen organizado con la mayor incidencia de homicidios dolosos desde diciembre de 2018 a la fecha, que el presidente informó llegó a un acuerdo con el mandatario estatal para llevar a cabo una estrategia conjunta de seguridad, “independientemente de algunas diferencias que tenemos”. ¿Después de cuántos cadáveres habla el presidente de una estrategia conjunta con Guanajuato, cuando ésta debería estar presente en todo el país? ¿No se ha dado cuenta que van tres veces en las cuales solicita tiempo, éste ha concluído y los delitos van al alza? Por cierto, López Obrador celebró el que el gobernador guanajuatense cambiara su postura y aceptara presentarse diariamente a las reuniones de coordinación de seguridad, similares a las por él encabezadas en Palacio Nacional. Diego Sinhue confirmó va a rectificar, asistirá a las reuniones y hasta dijo que desde que se decidió a participar han mejorado los resultados. Lo dicho por uno y por otro es cínicamente asombroso. ¿De que sirven las reuniones palaciegas si el registro de delitos va al alza y la delincuencia parece incontrolable? ¿Los habitantes de Celaya, Irapuato, de León, estarán de acuerdo con los “mejores resultados”?

Indomable pandemia

Así como ha sido imposible determinar que es primero: la gallina o el huevo, en el caso de las culpas por el mal manejo de la pandemia se gira del gobierno federal a los estatales sin tomar en consideración el papel que corresponde a los municipales. La figura tan defendida de un López Gatell causante principal de la irregularidad en el comportamiento ciudadano al hacer declaraciones encontradas sobre la presencia y el curso de la pandemia, además de dar a conocer cifras comprobadamente falsas, aparece como el gran responsable a nivel federal, cuando esto debería ser directamente aplicado al titular de la Secretaría de Salud. Se resalta el gran error de haber borrado del mapa el Seguro Popular porque su sustituto, el INSABI, ni opera, ni aparece, ni se tiene conocimiento de cuál es su papel en la actualidad. Un esquema de protección para, en efecto, los carentes de servicios a través de institutos como el Seguro Social, el ISSSTE o sin alce económico para contar con los privados, se quedaron al garete y de ello no hace ninguna revelación el tabasqueño ni los de su equipo.

A nivel de gobernadores no es de extrañarse que, como sucede en cada tragedia ya sea causada por los embates de la naturaleza o como en este caso por la presencia de virus o bacterias, se hable de solicitar más deuda, de gastos excesivos, de no contar con dinero suficiente, etcétera. Tampoco es nuevo se soliciten fondos especiales.

Los alcaldes se han cruzado de brazos. Ahora, quienes pretenden una curul federal o reelegirse en algunos casos, entregan cubre bocas y caminan por las calles en calidad de merolicos haciendo llamados a la gente a protegerse. Pero de auxiliar con comedores, con medicamentos, haciéndose presentes en los hospitales, vigilantes de la seguridad, presentando alternativas para evitar sigan los menores sin la enseñanza debida, conciliando inclusive entre sectores o brindando apoyo a través de condonaciones tributarias, de eso… nada.

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Con Emilio Lozoya en camino desde España, el nerviosismo comenzó a sentirse entre la clase política. Cuando estas líneas estén siendo leídas, este viernes, seguramente ya estará el revuelo en pleno en el país, pues el ex director de Pemex llegaría a México a media noche, proveniente de la Madre Patria, a donde se fue a refugiar huyendo de las denuncias por corrupción desde Pemex, hasta que negoció con este nuevo gobierno

Pero Emilio trae todo un arsenal en contra de todo mundo. Se está acogiendo a los beneficios del nuevo sistema de justicia penal, en donde el imputado colabora, y se entiende directamente con su parte acusadora, sin necesidad de sus abogados.

¿Cómo y de qué forma estará colaborando Lozoya? Por lo que declararon sus abogados, que ya dejaron la defensa, inconformes con los tratos de la familia con la Fiscalía, el ex director de Pemex va a revelar todo el entramado de corrupción que creó el ex presidente Enrique Peña Nieto, junto con el ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso.

Es verdaderamente un plato fuerte, y están de por medio gente de todos los partidos y de todos los niveles. Ex diputados y ex senadores, dos de los cuales ahora son gobernadores.

Con lo que Lozoya diga, se va a desentrañar la manera en que se pactó la reforma energética. Por ejemplo, el presidente AMLO ya reveló que el gobierno de Peña Nieto disparó cañonazos de 1 millón 200 mil pesos por curul (son 500 diputados y 200 senadores), para sacar adelante la reforma, que en esa ocasión no tuvo el voto total del PRD, pues al ver este partid la dimensión de los cambios fraguados al seno del Pacto por México, decidió zafarse y no cargar con semejante lastre en su haber político.

Esa reforma se votó contra viento y marea, recordemos. Ante los plantones y bloqueos en San Lázaro, los diputados entraron por atajos e incluso algunos se saltaron las bardas, literalmente, para ir a votar, ante el júbilo de panistas, priístas y verde-ecologistas.

Bueno, pero Lozoya no sólo sabe de esas cosas que en el fondo todos de alguna manera conocemos, aunque siempre será muy rico conocer detalle por detalle de esa truculenta historia que marcó para siempre a nuestra nación.

Realmente Lozoya se convertirá en el sismo que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador necesitaba, para reventar al viejo régimen de Enrique Peña Nieto, y lo hará por varios frentes: Odebretch, lo reforma energética, las obras fraudulentas, el financiamiento de campañas políticas, y un largo etcétera.

Es más, parte de ese material ya lo tiene la Fiscalía General de la República, aunque obviamente el ex amigo de Enrique Peña Nieto se reservó lo mejor, para negociar su propia libertad, o al menos una menor condena.

Los corrillos políticos afirman que trae hasta videograbaciones, documentos y pruebas contundentes no sólo en contra del ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray, sino del mismísimo ex presidente, Enrique Peña Nieto y todo su círculo rojo.

Por ejemplo, la senadora Vanesa Rubio, quien fue subsecretaria de Hacienda en el sexenio pasado, solicitó ayer licencia para dejar el cargo, para viajar a Canadá, donde irá a refugiarse en espera de que todo esto pase, y con la esperanza, quizás, de que no se le vincule con algún escándalo.

Lozoya no está dispuesto a irse solo al pozo. Asesorado por su padre, quien también ha sido hombre de poder, está apostándole a salvar el pellejo, aunque hunda a sus ex amigos, particularmente al ex presidente y a Videgaray.

En cuanto a éste, pues parece que también ya se le terminó la impunidad, pues presumía ser amigo del yerno de Donald Trump. Ya se dio cuenta que en la política no hay amigos, hay intereses. Para nada los Trump meterán la mano por semejante renacuajo.

Positiva nueva normalidad

Los humanos, como muchas especies que habitan el planeta Tierra, tenemos la grandiosa habilidad de adaptarnos a nuestro entorno ante cualquier situación, y mientras actualmente estamos pasando por algo muy difícil que incluye muertes, tristeza, desesperación, ansiedad, entre muchas otras cosas, el mundo se ha visto beneficiado en algunos aspectos; algunos ejemplos son las caídas significativas en los niveles de contaminación, los países con alta actividad industrial han dejado de producir en grandes cantidades dióxido de nitrógeno, que es un gas muy tóxico para el humano; ha habido mejoras en la calidad del agua de canales en el mundo, también ha sido un incentivo para muchos trabajadores en cuestión de creatividad, se ha reducido el estrés, las jornadas son mucho más productivas gracias al ahorro de tiempo en traslados, donde muchas empresas están considerando el home office de cabecera.

La fauna también se ha visto beneficiada, como tal vez han visto hay muchas fotos de animales saliendo a la ciudad, recuperando terreno, y siendo menos amenazados por el humano; también han habido enfermedades infecciosas que están disminuyendo, hay un brusco descenso en enfermedades respiratorias como la gripe, algo que siempre habíamos tomado a la ligera y que ha nadie nos gusta tener. También ha habido un aumento en la violencia doméstica y la economía está cayendo en picada, cualquier cambio radical viene acompañado de tragedia y dolor, y en gran medida es inevitable, pasan cosas que no deberían pasar.

Ahora hablando sobre la nueva normalidad, esto probablemente incluya el trabajo desde casa, que tiene muchísimos más beneficios que contras para una buena parte de la fuerza laboral, lo cual puede prolongar la jubilación de manera incentivante, también se están haciendo campañas para asegurar los ingresos de las personas que deben salir de sus casas para trabajar, sabemos que no será fácil, pero es algo que definitivamente debe ser parte de la nueva normalidad ante la incertidumbre del futuro impacto que pueda dejar el virus.

Es alentador pensar que es un gran paso para los animales, poco a poco, para ellos la sostenibilidad significa adiós a los mercados húmedos, adiós a la sobreproducción, régimen estricto sobre los protocolos en los mataderos, lo cual puede significar el cierre de muchos, llevando a la necesidad de producir la carne de distintas maneras, o sea con diferentes tratos hacia los animales, lo cual puede ser el camino a una mentalidad más civilizada sobre cómo ejercemos nuestro poder en relación al planeta y a los demás habitantes con quienes compartimos el mundo.

Tal vez pensamos muy a futuro, ya que estamos apenas en la base de la montaña para resolver la emergencia sanitaria, pero es un punto de vista que puede ayudar a relacionarnos mejor con la incertidumbre y comenzar a pensar en evolucionar nuestra existencia, el cambio la mayoría de las veces es bueno, la sanidad y cuidar nuestra salud siempre será algo bueno.

La derrota digna y otros datos

México es, por excelencia, el país de la derrota digna. No es solo que nuestra historia esté llena de héroes que murieron de cara al sol, enredados en la bandera o luchando hasta el final, aunque el final siempre sea el mismo. México es el único país donde los ciudadanos salimos a celebrar que hayamos pasado a la siguiente ronda del mundial, aunque haya sido perdiendo 3-0, o que aplaude no haber sido goleados, aunque hayamos perdido.

Ese ambiente, el de la derrota digna, es el que se respiró en medios y redes las últimas horas tras la visita de López Obrador a Washington: el simple hecho de que Donald Trump no hubiese insultado, como lo hace cotidianamente, ni a los mexicanos ni a nuestro Presiente, resultó motivo suficiente para festejar, la redes se volcaron al contento porque salimos bien librados… por ahora.

Sin afán de ser aguafiestas en medio de la celebración, los otros datos, los reales, los de los órganos del Estado que generan información, y no creencia u opiniones, son terriblemente preocupantes. Pensar que el país saldrá adelante porque entra en vigor un nuevo tratado de libre comercio, sin duda mejor que el anterior, pero a fin de cuentas continuación, es bastante ilusorio. Mientras el Presidente estima que el T-MEC generará en automático inversiones, que ya tocamos fondo y que la recuperación será rápida y en forma de V, lo que significa que muy rápido volveríamos al punto en que el estábamos antes de la crisis, el Banco de México advierte lo contrario: los gobernadores del banco central ven recuperación en forma de U, esto es con un estancamiento posterior a la caída, o peor aún en forma de W, es decir con una recaída, porque la pandemia está lejos de haber sido domada.

Los motores económicos a los que apuesta el Presidente, el Tratado y los programas sociales, son, por decir lo menos, inciertos. Para que fluya la inversión, la nacional y la extranjera, no solo se requiere un acuerdo comercial potente, tanto o más importante resulta la seguridad jurídica, que hoy pareciera estar en el lomo de un venado por decisiones apresuradas o caprichosas de algunos actores del Gobierno, y las perspectivas de crecimiento que no es para nada halagüeño. Para que los programas sociales lleguen a dinamizar la economía es necesario que estos sean complemento al ingreso familia, no el ingreso familiar. La pérdida de ingresos por la crisis económica ha afectado a más familias de las que el Gobierno dice que han sido beneficiadas por la política social. Pero sobre todo es fundamental que los programas operen con eficiencia, que lo que dicen los responsables de la Secretaría de Bienestar sea real, cosa que, de acuerdo con los otros datos, los de Coveval, no está sucediendo.

Qué bueno que el Presidente paró el panal, que regresó de Washington sin recibir gol, pero el partido importante, el decisivo está acá, en casa, está complicadísimo y vamos perdiendo.

Nota a margen. Sigo pensando que lo mejor del viaje de López Obrador a Washington fue haber tenido los dos días seguidos sin mañanera. No habíamos podido medir lo políticamente tóxicas que son las matinés y lo maravilloso y significativo que puede ser el silencio, la ausencia de ruido político.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)


La pandemia por Covid-19 en México no cede, y desde ahora está comprometida la temporada turística de invierno, advirtió ayer el titular de la Secretaría de Turismo, Miguel Torruco Marqués.

Señaló que, si el país no logra bajar al color amarillo, la última fase del semáforo epidemiológico diseñado por la Secretaría de Salud, lo cual implica un mínimo de contagios en todo el territorio nacional, podremos afirmar que desde ahora las reservaciones serán escasas y la temporada invernal estará perdida, con la consiguiente y multimillonaria pérdida de ingresos para el país, siendo la industria sin chimenea la segunda fuente de riqueza para México, después de las remesas de los migrantes y por encima de Pemex, que más bien ya representa más gastos que beneficios, de tan desvencijada que la dejaron.

A estas fechas, en otros años, ya los vuelos y los cuartos de hotel estaban agotándose. Para septiembre, era prácticamente imposible hallar hospedaje en los mejores hoteles, y el cliente tenía que ir bajando de categoría, o bien entrar en una lista de espera, por si alguien cancelaba.

No sólo Acapulco y Zihuatanejo podrían predecir desde el inicio del segundo semestre del año, si la temporada invernal sería exitosa, a partir de las reservaciones, sino también los destinos pequeños, los menos desarrollados, ya tenían sus previsiones para diciembre y enero.

En esta ocasión, sin embargo, a pesar de que ya estamos en la tercera semana de la reapertura en Guerrero, la presencia de turistas ha sido escasa, ni siquiera la desea, y en cambio esa movilización ha venido a repuntar el número de contagios en nuestra entidad, acelerando la pandemia.

Eso es una buena noticia, si no estuviera de por medio el riesgo de morir. Porque mientras más rápido la gente se contagie, menos margen de acción tiene el virus, hasta que por sí mismo llega a un pico y comienza a descender por sí solo.

Ese es el comportamiento de una pandemia, aunque no nos guste. Así se comportan los virus, como depredadores microscópicos.

Entonces, la premisa de la Sectur es que, si el semáforo baja al amarillo, se salvará la temporada invernal de turismo; de lo contrario no.

Pero hasta ahorita, 4 meses después de la llegada de la pandemia a México, y a mes y medio de que se declaró la nueva normalidad, no hemos bajado ni al naranja, pues hay entidades todavía en rojo, y las que lograron bajar al naranja recularon, y las que siguen en naranja corren el riesgo de volver a subir al rojo. Todo un lío hay en el país por la pandemia, y ya huele a desastre.

El caos es generalizado, y los partidos políticos no están perdiendo la oportunidad de trabar al presidente de la República, así como a su secretario de Salud y al vocero para el caso, Hugo López Gatell, de quien los panistas piden su cabeza, y los perredistas piden su comparecencia ante la máxima representación nacional.

La meta es que México logre bajar al semáforo amarillo para octubre. Con 3 meses de ventaja, la temporada invernal podría salvarse. Por lo tanto, tenemos de plazo lo que resta del mes de julio y todo el mes de septiembre, para domar a la pandemia de Covid-19, lo cual puede suceder de dos maneras: que haya contagios generalizados, para que la pandemia alcance su ciclo de manera natural, y lo cual no sólo no es deseable por inhumano, sino que tampoco es políticamente correcto. Y, dos, que los cuidados que tomemos sean tan extremos, que los casos disminuyan al mínimo por esta vía.

El gobierno le está apostando al segundo método y por eso el llamado constante para que la gente extreme precauciones. Y, sobre todo, que asuma cada quien su responsabilidad en esta tarea, porque no sólo es un asunto del gobierno municipal, estatal o federal, sino sobre todo de nosotros mismos.

Es vital el uso del cubrebocas. Quien quiera que diga lo contrario, miente. Sin el cubrebocas estamos por demás expuestos. No usen cubrebocas calientes ni de moda, pues recuerden que los elaborados para usos clínicos tienen los filtros necesarios y, además, son cómodos y ventilados.

Sigue también la sana distancia, y el lavado constante de manos.

En los hogares, salga quien salga a la calle, al entrar debe desinfectarse de pies a cabeza, usando los tapetes desinfectantes para pies, el lavado de manos -de preferencia con jabón de uso quirúrgico aunque la verdad cualquier jabón funciona-, y se recomienda una aspersión con alcohol, o usando el antibenzil, el producto que se usa en duchas vaginales, que no daña la piel ni la ropa, y que es que se está usando en los Semefos para desinfecciones.

Reforzar el sistema inmunológico de la familia tomando vitamina C y Zink, algo que pueden encontrar a bajo precio en las farmacias similares, tres tomas por día, mínimo dos.

La gente tiene que invertir un poco en su salud, porque la vida no tiene precio.

Y llegado el momento, en caso de que alguien adquiera el virus, por favor atiéndase, no se automedique ni quiera quitase el virus con tes. Esos ayudan durante el proceso, pero no bajan la carga viral. Sobre todo, acuda al médico si es mayor, si tiene obesidad, hipertensión, cáncer, diabetes, y cualquier otra enfermedad que lo inmunodeprima, acuda a su centro de salud, a su médico personal, pero no vaya a las salas Covid cuando ya se esté muriendo. Haga ese favor.

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

*Sin seguridad y sin dinero

*Resiente México la peor crisis de inseguridad

Todo parece indicar el gobierno de la auto denominada Cuarta Transformación no tiene recursos para enfrentar el gasto corriente y los principales programas de política asistencial por lo que resta del año. Tal vez tampoco pueda cubrir los gastos de sus mega obras: el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya. Por supuesto, no tiene dinero para atender adecuadamente la crisis sanitaria por el Covid-19 ni la crisis económica derivada de ésta. De los “ahorros” de 400 mil millones que dijo AMLO tenía, no se sabe nada.

Los registros de la Secretaría de Hacienda indican el consumo se ha caído; el IVA se desplomó 36.5 por ciento, comparado con el periodo del año pasado; el IEPS, Impuesto Especial sobre Producción y Servicios a combustibles, cayó 26.9 por ciento, mientras los ingresos petroleros bajaron 65.3 por ciento. Diversos analistas, entre ellos Alejo Sánchez Cano de El Financiero, estiman que en mayo la caída de los ingresos presupuestales estará girando en 120 mil millones de pesos y en junio serán más de 30 mil millones de pesos. Estamos ante un déficit de al menos 150 mil millones de pesos.

Información de la SHCP revela: las medidas de confinamiento para evitar la propagación de Covid-19 generaron un impacto en la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra en diferentes bienes de consumo como la gasolina, comida chatarra, cerveza, cigarros y en juegos de apuestas y sorteos. Para el cierre de mayo se esperaba obtener ingresos por la recaudación del IEPS de alrededor de 211,940.3 millones de pesos y se percibieron 194,094.2 millones de pesos, lo que significó un faltante de 17,846.1 millones de pesos. Dicha recaudación significó una reducción anual de 1.9% en el acumulado enero-mayo. Si sólo se considera mayo se tuvo una caída anual de 25.7% y respecto al mes anterior, abril, la caída de la recaudación del IEPS fue de 20.8%, en términos reales.

La administración de AMLO ya se gastó 21 mil millones de pesos del Fideicomiso del Aeropuerto de la Ciudad de México; cuatro mil 800 millones de pesos del Fideicomiso de Estabilización de Entidades Paraestatales; otros 24 mil millones de pesos que la SHCP no clarifica de dónde salieron; casi cien mil millones de pesos del Fondo de Estabilización Presupuestaria, destacó Cano. La SHCP informó se pidieron prestados 2 mil 200 millones de dólares al Banco Mundial, organismo que aclaró los recursos prestados se deberían destinar para paliar los efectos de la pandemia, pero el gobierno los está destinando a otros programas, eminentemente de rentabilidad electoral para su administración y su partido, Morena.

El legislador perredista Antonio Ortega Martínez aseguró el gobierno del tabasqueño ya gastó los fondos y fideicomisos destinados a encarar la pandemia por Covid-d19 y ahora “busca dinero hasta debajo de las piedras”. En la Cámara de Diputados, la bancada del PRD propondrá la elaboración de un presupuesto alternativo, en lugar del ajuste que el presidente pretende realizar a los recursos aprobados para este año. Por eso, Morena empuja otro periodo extraordinario de sesiones para modificar la Constitución y le confieran con ello facultades de alterar la cuenta pública sin necesidad de pasar por el Congreso.

Inseguridad

El gobierno federal no ha logrado controlar ni contener la violencia heredada de las gestiones de sus antecesores, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Con el tabasqueño, México resiente su peor crisis de inseguridad, con delitos de alto impacto alarmantes y otros con tendencia a la alza, como el homicidio y la violencia familiar. AMLO llegó al poder con la promesa de pacificar al país, de disminuir los índices delictivos, especialmente los homicidios dolosos y las desapariciones de personas, pero ha fracasado estrepitosamente, y sigue culpando a los gobiernos del panista y del priísta, así como a los mandatos estatales. Cada vez que se le cuestiona sobre el tema, el mandatario se niega a cambiar o ajustar su estrategia de seguridad, cuya propuesta a corto plazo fue la construcción de la Guardia Nacional, pero ésta fue puesta al servicio del gobierno de Donald Trump y enfocada para disminuir la inmigración de Centroamérica a territorio estadounidense, en lugar de concentrarse en detener a criminales y en liberar ciudades y carreteras. Su plan a largo plazo es más inversión social para enfrentar las causas de violencia, lo cual no ha reducido el dominio de los cárteles criminales, por el contrario, los ha fortalecido y los ha llevado a retar al Estado en grandes regiones. La captura y posterior liberación en octubre pasado de Ovidio Guzmán, hijo del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue prueba de ello. Su impunidad fue patente en la masacre de los miembros de las familias LeBarón y Langford en noviembre pasado.

Aunado a lo anterior surge otra ofensa para los mexicanos al considerar no somos capaces de interrogar, de adentrarnos en los problemas y las crisis que nos afectan. En un simple twitter, el encargado de la seguridad, Alfonso Durazo, informa le fue aprobada por el Ejecutivo federal, por el presidente, una semana de ausencia. Los motivos no se explican, los ciudadanos no merecemos ninguna explicación con todo y ser con nuestros impuestos con los cuales se paga el salario de un funcionario a todas luces incapaz de entregar buenos resultados de su encargo. Y justo no asiste a trabajar cuando el tabasqueño se dirige a zonas de alto conflicto, en donde se encuentran operando y asesinando dos carteles: Santa Rosa de Lima y Jalisco Nueva Generación, con el “Mencho” y el “Marro” a la cabeza y considerados de alta peligrosidad.

De acuerdo con la organización Causa en Común, durante los primeros 18 meses del sexenio de López Obrador se han registrado 71 por ciento más asesinatos que en el mismo periodo de Enrique Peña Nieto. En un informe, reportó que entre diciembre de 2012 y mayo de 2014 (con EPN) se iniciaron 26 mil carpetas de investigación por ese delito, mientras que de diciembre de 2018 a mayo de 2020, se abrieron 45 mil 538. El estudio, titulado “Registros Delictivos: comparativos sexenales a 18 meses de gobierno”, agrega que la diferencia con respecto al sexenio de Felipe Calderón es aún mayor, de 181 por ciento, ya que en los primeros 18 meses del panista iniciaron 16 mil 179 carpetas. Ningún año en los gobiernos de cualquier otro presidente en casi un siglo fue tan violento como el primero de la 4ª Transformación en el poder y la tendencia sigue en 2020.

Los registros de asesinatos se mantienen con un promedio aproximado de 3 mil mensuales, desde la segunda mitad de 2018. Sobre este nivel inadmisible de crímenes, que el gobierno federal denomina “línea de contención”, el número de homicidios dolosos registrados en los primeros cinco meses de 2020 es el mayor desde que se tiene registro. Además, desde hace tiempo, hay un grave problema de subregistro (de delitos) en el país, principalmente por la desconfianza y las dificultades para denunciar, y debido a probables manipulaciones por parte de autoridades. A eso debe agregarse que el confinamiento obstaculiza la realización de algunos delitos, como el robo a casa habitación. Adicionalmente, la disminución de actividades laborales, probablemente ha tenido un efecto en las posibilidades para ingresar denuncias.

De acuerdo con la organización, el robo con violencia también registra un considerable crecimiento de carpetas de investigación en la presente administración, pues pasó de 313 mil 253 en el sexenio de Peña Nieto a 406 mil 571 durante la gestión de López Obrador. Una situación similar se registra con el delito de extorsión. En los primeros 18 meses del gobierno de AMLO se presentaron 12 mil 405 carpetas de investigación. En el mismo periodo del anterior sexenio sumaron 11 mil 652 carpetas. Una excepción a esta tendencia en aumento es el secuestro, ya que en los primeros 18 meses de la actual administración se detectan 1,831 carpetas de investigación de este delito, casi un 27 por ciento menos que las acumuladas el sexenio pasado.

Causa en Común admite algunos delitos han disminuido en los últimos meses, como el robo a casa habitación y el secuestro, pero dicha reducción es atribuible a factores de diversa índole asociadas principalmente a la pandemia por el Covid-19 y obviamente con el confinamiento.

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