SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Ese domingo se desarrolló en Iliatenco la elección extraordinaria dictada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tras la anulación de la elección del 6 de junio, por comprobarse que el candidato del Partido del Trabajo, Erick Sandro Leal Cantú, ejerció violencia de género contra su contrincante del MC, Ruperta Nicolás Hilario. 

Y contrario a lo que se esperaba, Erick Sandro no sólo ratificó ayer su triunfo, sino que lo hizo con una votación que casi triplica la que logró en junio pasado, pese a las denuncias en su contra, y a que el Tribunal Estatal Electoral decidió registrarlo como un sujeto que ejerce violencia política de género.

Si es así, ¿por qué el PT volvió a nombrar candidato a Leal Cantú? Porque originalmente el Tribunal Federal anuló la elección  y exigió se convocara a nuevos comicios, pero sin sancionar al infractor de los principios básicos de la ley electoral.

Conforme se convocaba y desarrollaba la campaña, la candidata del MC y su equipo impugnaron ese vacío legal que permitió que Leal Cantú volviera a competir y, en efecto, el tribunal le dio la razón a Ruperta Nicolás, ordenando se le registrara en el padrón de violentadores en razón de género.

Eso sucedió la semana pasada, casi al término de la breve campaña, pero el Instituto Electoral  y de Participación Ciudadana no lo hizo, porque el candidato petista impugnó. Por lo tanto, ese asunto está aún en desarrollo y de acuerdo con expertos no afecta el resultado de la elección.

Primero, dicen, porque cuando Leal Cantú fue registrado, no se le podía negar ese derecho porque no había sido sancionado.

Segundo, porque cuando por fin se le decidió sancionar, el proceso ya estaba avanzado y no se le pudo registrar como lo exige la ley, con lo cual hubiera sido imposible registrarlo y mucho menos que participara.

Así las cosas, ayer el candidato petista se alzó con el triunfo en ese municipio enclavado en la parte de la Montaña baja, ya cerca de San Luis Acatlán, creando un precedente importante, porque aún no sabemos qué pasará si se le ratifica como infractor de la ley electoral, y si eso influirá en su triunfo.

Ayer dijo la candidata emecista que aceptaría los resultados de la contienda si se desarrollaba en paz, algo que en efecto sucedió, pues la jornada estuvo bastante vigilada.

Además, votó el 70.1 por ciento de un listado nominal de 7,108 electores; esto es, que en las 14 casillas instaladas se captaron 5,197 sufragios, de los cuales 2,664 fueron a favor del candidato del PT, y 2,165 para la candidata de MC.

La participación del resto de los candidatos fue simbólica. Realmente la pelea estuvo nuevamente entre PT y MC. Por ejemplo, la candidata de Morena-Verde, consiguió 271 votos.

Pero los peores resultados fueron para el PRI, con 10 sufragios; y para el PAN, con 8 sufragios. Hubo, además, 79 votos nulos.

¿Qué lección nos deja este proceso extraordinario?

Desde luego, lo primero es que las autoridades electorales y los tribunales hicieron su trabajo a medias, permitiendo que un infractor de la ley, por el cual se anularon los comicios del 6 de junio, volviera a participar. Eso, además, provocó un gasto extraordinario al gobierno y al pueblo.

Segundo, que la gente en estos pueblos aún no avala la reelección. Aunque la candidata de MC, la ex alcaldesa Ruperta Nicolás Hilario tenía un alto nivel de aceptación de su gestión, la gente simplemente decidió darle el voto a uno nuevo.

En los pueblos indígenas bien que aplican la máxima que “el que ya bailó, que se siente”. O bien la que dice: “Ahora que coma otro”.

Aunque, en efecto, el pasado proceso electoral fue desaseado y se dijo que eso influyó en la derrota de la ex alcaldesa emecista, no fue así. Y eso se demostró en esta elección extraordinaria. Perdió porque la gente simplemente no es partidaria de la reelección.

Luego entonces, aunque el candidato del PT no hubiera vuelto a participar, suponiendo que las autoridades se lo hubieran prohibido, de todos modos la candidata de MC hubiese perdido.

Estamos hablando de una diferencia de 499 votos a favor del PT, que para una elección municipal es una ventaja considerable.

Esperemos que ese pleito aquí pare, porque el horno no está para bollos, y porque tampoco hay dinero para tirar en reelecciones.

Esperemos también que los hombres entiendan que es mejor reconocer la participación política de las mujeres, y hacer su trabajo sin recurrir a la difamación y la denostación. Que el pueblo decida. De eso se trata la democracia, ¿qué no?

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