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SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

¡Zas! Casi concluye la definición de candidaturas en la alianza Va por Guerrero, del PRI y PRD, pero el carro se les atascó y todo indica que si no le ponen cuña, va a desbarrancarse.

Si de por sí muchos proyectos, sobre todo masculinos, cayeron por la borda, y otros hacen aguas, irremediablemente, por la obligación de los partidos de cumplir con la cuota de género.

Primero, recordemos que como aliados los partidos se dividieron los municipios (con excepción de Ayutla, que se rige por usos y costumbres indígenas), y obviamente también se dividieron la cuota de género. Cada partido debe cumplir con las candidaturas femeninas que les corresponden.

Entonces, comenzaron a parir cuates los dirigentes de los partidos, porque la alianza parece que hace aguas. En este escenario se vive el ambiente de “sálvese quien pueda”.

Pero la riña más fuerte está en los principales municipios de la entidad, los de mayor densidad poblacional y obviamente los de mayores recursos.

Se dijo, tan sólo para recordar lo que prometieron, que la alianza era real, que se postularía a los mejores perfiles, y que no irían por un reparto grosero de cargos.

Pero, bueno, una cosa es lo que prometan y otra lo que hagan. Finalmente, hasta la candidatura al gobierno del estado se pactó por negociación, primero hacia el interior de cada partido, y luego cuando se “midieron” Mario Moreno Arcos y Evodio Velázquez Aguirre.

Desde el primer momento en que los priístas salieron a anunciar que el ungido era Mario, en ausencia de Evodio, desde ahí toco comenzó mal. El candidato aliancista hizo sus esfuerzos porque no trascendiera la inminente ruptura, y lo logró. Evodio salió a las dos semanas a reconocer que los resultados de la encuesta no le favorecieron, aunque estuvo cerca, y que desde ese momento se sumaba a la campaña de Mario Moreno Arcos.

¿Qué sucedió entre el destape de Mario y la suma de Evodio? Promesas. Se les prometieron espacios y no necesariamente lo peor de lo peor, porque Evodio no se hubiera conformado con cualquier cosa, máxime que va de por medio la viabilidad misma del PRD como partido de izquierda, que después de esta alianza quién sabe si conserve, como sucedió a escala nacional, cuando Los Chuchos decidieron hacer alianza con el PAN en contra de Andrés Manuel López Obrador. La osadía les costó quedarse con un cascarón en la mano.

En Guerrero todavía hay un remanente del partido amarillo que puede rescatarse, siempre y cuando los perredistas se fajen y pidan su parte, pues por lo visto les pretenden madrugar en Acapulco y Chilpancingo. En estos municipios, desde hace dos semanas ambos partidos aliados libran una guerra sorda. Y los perredistas ayer se pintaron su raya. El grupo de Evodio hizo vacío en una reunión con Mario Moreno Arcos, y eso ya es mucho decir, porque el Frente Amplio Democrático Guerrerense aglutina a 10 de las tribus del PRD. 

¿De quiénes estamos hablando? No sólo de Evodio Velázquez Aguirre, sino también de Bernardo Ortega y Víctor Aguirre Alcaide pues la tribu de Celestino Cesáreo y Carlos Reyes Torres caminan por su cuenta, así como la de Ángel Aguirre Rivero busca lo suyo, y en la montaña baja está el grupo de Raymundo García Gutiérrez.

De hecho, los únicos que asistieron a la reunión con Mario Moreno en Chilpancingo fueron precisamente los representantes de Aguirre Rivero y Raymundo García, según lo informó el periódico El Sur.

Los perredistas están ante un dilema serio, que ni el ex gobernador Aguirre podrá zanjar si su pupilo, Alberto Catalán Bastida, presidente del partido y miembro del grupo aguirrista, los vende como puercos flacos. De hecho lo acusan de estar cuadrándose a favor de su “antiguo partido”; es decir, el PRI.

El enojo de los perredistas es porque los están agandallando y nadie los defiende en las mesas de negociaciones, pues Catalán Bastida estaría de acuerdo en que la alianza nombre candidato en Acapulco y Chilpancingo, con lo que se llevaría la candidatura a gobernador, y la de los dos municipios más importantes del estado.

Para colmo, los perredistas no resuelven sus propios problemas, porque la tribu Celestino Cesáreo Guzmán y Carlos Reyes Torres, están exigiéndole a Evodio Velázquez, de Nueva Mayoría, que cumpla el acuerdo de 2018, para que sea candidato Luis Enrique Ruiz Antonio, y no que se reelija Yasir Deloya Díaz.

Y bueno, como podemos ver, no sólo en Morena se cuecen habas, sino también y sobre todo en esta conjunción de dos partidos que siempre se dijo era muy desigual. Los perredistas están sufriendo las consecuencias de haberse metido en esta alianza donde, al parecer, sólo les dejarán las sobras.

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