Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Morena, contra la protesta social

“Una persona tiene derecho a protestar y el Estado debe protegerle la vida, sea cual fuere la naturaleza de la protesta”: Pablo Milanés

Mis estimados, bien poco está durando el gusto a los mexicanos con el anhelado cambio de la Cuarta Trasformación que prometió el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sobre todo con el error del mandatario federal al aceptar violaciones a la Constitución, sólo porque eso conviene a sus intereses.

Son alarmantes las decisiones de los morenistas al aprobar la ley del garrote a la protesta social, como la aprobó la 63 Legislatura de Tabasco (de mayoría morenista).

Los diputados tabasqueños reformaron el Código Penal local, “para que apliquen sanciones a quienes bloqueen el libre tránsito con fines de lucro”; sin embargo, ese cambio prohíbe a los tabasqueños bloquear calles, avenidas, centros comerciales y obras ejecutadas por el gobierno federal, y quien se atreva a hacerlo, aparte de garrotazos, se va a la cárcel hasta por 13 años, por desobediente y rebelde.

¿Quién carajos iba a creer que el presidente Andrés Manuel López Obrador, llegaría a esos límites? Pues él fue rebelde, por todo salía a las calles a bloquear carreteras valiéndole un cacahuate la economía del comerciante. Para el tabasqueño todo era corrupción, toda obra era pudrición, robo, saqueo y un largo etcétera. Pero eso ya se le olvidó al presidente AMLO. También olvidó bien pronto que sólo a gritos escuchan los gobernantes, que la gente sólo manifestándose y bloqueando carreteras y avenidas se hace escuchar ante el poder.

Esto no gustó a la gente y menos a sus paisanos tabasqueños, pues allá en su natal Tabasco comenzó la batalla de la Ley del Garrote. Bien dice el refrán, que para que la acuña apriete tiene que ser del mismo palo.

El mismo mandatario en un video festeja la aprobación de la ley que sanciona las protestas. “No más protestas, ni bloqueos a carreteras, se acabó, pues esos líderes que hacían eso se enriquecen con esos bloqueos, a la gente le dan dádivas, pero se acabó”, dijo. ¿Qué tal?

Bien rápido se escudan los gobernantes para reprender al pueblo. Sin poner en tela de juicio los motivos de la represión a la protesta social, es alarmante -por decir lo menos, lo que está en juego. Y lo que se avecina para los ciudadanos tabasqueños (y también para la población en otros estados y municipios que sin dudarlo van a seguir el ejemplo del Congreso de Tabasco), es un permanente estado de excepción, pues basta que viole uno la Constitución para que lo sigan los demás.

Habría que recordarles que la protesta es un derecho constitucional. Los mexicanos tenemos derecho a la libre manifestación y a la libre organización. Y aunque a los políticos y funcionarios no les gusta que la gente les haga ver sus sinvergüenzadas, la gente -aunque la maten- no va a dejar de protestar. La mejor prueba la tenemos en Guerrero y en la Ciudad de México.

Lo grave, sin embargo, es que el presidente Andrés Manuel López Obrador aprueba esas violaciones a la Constitución y hasta las aplaude; esto es lo que más preocupa, pues el liderazgo del presidente AMLO se impone en los congresos, y no olvide que varios en la República son de mayoría morenista. No dude que todos los congresos locales del país aprueben la ley del garrote contra la protesta social, y entonces sí, vamos a aprender a amar a Dios en tiempos de santos morenistas.

Ya vimos hasta dónde es capaz de llegar el presidente AMLO. Aprobó en Baja California la Ley Bonilla. Como si nada dio su anuencia a esa irregularidad del Congreso bajacaliforniano. ¿Qué podemos esperar los demás ciudadanos, con la mentada Ley Garrote a la protesta social? Esto va a abrir las puertas de los demás congresos morenistas y también van a criminalizar la protesta social. Quien ejerce la criminalización contra la protesta social, es un gobierno autoritario.

No obstante, mis estimados, si usted ve el tema fríamente, es grave sobre todo porque al gobierno lopezobradorista va comenzando y le falta un largo camino que recorrer, y pueden ocurrir muchas cosas.

Es cierto que a los mexicanos no nos queda de otra más que aguantar vara y garrotazos, paro para ellos con esa actitud de gobierno represor va a ser muy difícil lograr el cambio que prometieron, y reprendiendo al pueblo tampoco van a lograr la anhelada Cuarta Trasformación que sueñan, pues a garrotazos ni los burros andan.

En otro tema, mis estimados, los diputados de Morena en Guerrero no dan pie con bola, para todo miran monos con trinchetes, cargan pleito casado con el gobernador Héctor Astudillo Flores por el Programa Nacional de Fertilizante; incluso, acusaron al gobernador de ser el protagonista de los bloqueos por el insumo, y que priístas, perredista y panistas eran los que incitaban a los campesinos a bloquear carreteras para dejarlos mal parados a ellos. Y es tanto el pleito que cargan los morenos con el gobierno estatal por el retraso en la entrega del fertilizante y los bloqueos en carreteras por los campesinos, que hasta dijeron los diputados de Morena que hay ingobernabilidad en Guerrero.

Lo cierto es que ellos no han cumplido a cabalidad con la entrega del insumo, y eso está generando conflictos con los señores del campo. Y aunque digan que el programa no tiene partido político, lo volvieron en un problema político. Siempre que entran los partidos vuelven en conflicto político esos programas. Y tristemente en eso terminó el programa del fertilizante, en un grave problema. De por sí el estado suriano tiene hartos problemas de toda índole y luego le agregan otro, pues más aprietos para el gobernador.

Y lo peor es que ni siquiera han terminado de entregar el dichoso abono; y negando que hay problemas, menos van a resolverlos.

Los diputados de Morena, en lugar de tomar el toro por los cuernos, culpan otros de sus incapacidades. Para pelear son buenos, pero con pleitos no arreglan nada, y tampoco ayudan al estado peleando con el gobernador.

El mandatario planteó el tema, que con el recurso que ahorró el gobierno del estado con la trasferencia a la federación del Programa del Fertilizante, podían utilizar ese recurso para la construcción del C-5 en Acapulco.

Eso pensó el mandatario estatal para que fuera pronto la construcción del C-5 en Acapulco; sin embargo, la diputada morenista, Norma Otilia Hernández Martínez, dijo que naranjas dulces limón partido, que ese recurso lo van a utilizar para obras en beneficio social de comunidades de alta marginación, que así lo decidió el presidente Andrés Manuel López Obrador, que el acuerdo lo tomaron juntos con el gobierno del estado de Guerrero, que ese recurso era para obras en comunidades marginadas de la entidad y no para temas de seguridad pública. Y advirtió la diputada Hernández Martínez que, en caso que el gobernador quiera salirse con la suya, al destinar los recursos del fertilizante a la construcción del C-5 en Acapulco, “nosotros no aprobaremos la cuenta pública, dado que está incumpliendo con los acuerdos que tuvo el gobierno del estado con el presidente AMLO”.

Pero no se enoje, diputada. Aunque deberían priorizar las cosas de seguridad porque en Acapulco está de la fregada la inseguridad y violencia; y si alcanza ese recurso para la construcción del C-5, no veo por qué el agravio de la diputada. Las comunidades marginadas pueden esperar para las obras, pero la gente en el puerto de Acapulco ya no aguanta tanta maldad. Sí hay que priorizar el C-5, es más urgente su construcción para controlar el azote de la inseguridad y violencia en el Acapulco, pues tomen en cuenta que el destino de playa mantiene a todos los demás municipios del estado.

Digo antes de actuar y usar venganza la diputada morenista, que piense que ella representa en el Congreso a los guerrerenses, no sólo a los marginados.    

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