(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)
El PRI se reagrupa. Conocedores de los tiempos políticos,
ayer se reunieron todos, sin faltar uno solo (ni siquiera el que se fue), en
torno al ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, padre de muchas generaciones
políticas, quien hizo un llamado al trabajo para recuperar espacios, y
enfocarse hacia el 2021.
Figueroa dijo que todos tienen una misión en Guerrero y que
se debe lograr por las guías que les han enseñado en el PRI y el gobernador:
trabajo, honestidad y lealtad, “que creo que son los caminos para llegar a
triunfar en la vida política”.
Ahí está macada la apertura del proceso electoral que viene,
y que le dará al año 2020 un significado especial, como año pre-electoral, en
el que se acomodan todas las piezas del ajedrez político, tanto hacia dentro de
los partidos como hacia afuera.
Se les ve nostálgicos a los priístas. Si antes el poder los
desunió, ahora la derrota los está acercando una vez más. Y lo que tienen
enfrente es un problemón marca llorarás, porque si bien ahora detentan la
gubernatura, los números dicen que no les alcanza la cobija para mantenerla,
frente a un Morena que aunque se desgarra por dentro, y aunque no tiene por el
momento ningún prospecto fuerte, como partido simplemente arrasa.
Falta también que cuajen los programas del gobierno federal,
y que la gente comience a saborear el cambio, para que la brecha política entre
Morena y los partidos de oposición aumente, aunque actualmente es de 60-30 por
ciento de preferencia electoral.
Si lograran los priístas remontar esa diferencia, habrán
logrado una gran hazaña. Pero no lo harán solos, y por eso la reunión de ayer
es emblemática.
Por eso no deja de intrigar la presencia del ex gobernador
Ángel Aguirre en ese lugar, al que ya no pertenece, a menos que él nos diga lo
contrario.
Sobre todo que no fue solo, sino acompañado de los líderes
de la corriente política que él encabeza en el PRD, la Izquierda Progresista
Guerrerense, con la cual ha dicho que fortalecerá al Sol Azteca en el estado,
oponiéndose incluso al cambio de nombre del partido que fue sugerido por Los
Chuchos, quienes como resultado de una amplia oposición sólo atinaron a crear
una plataforma paralela, para atraer a personajes de la derecha, llamado Futuro
21, a donde finalmente pararán si no ven que el partido amarillo se levante.
El ex gobernador hizo algunas aclaraciones en sus redes
sociales, indicando que estuvo ahí por cortesía con uno de los hombres que le
ayudó en su carrera política, refiriéndose a Rubén Figueroa.
Recordemos que el ex gobernador lanzó hace precisamente un
año la noticia de que el PRD iría en alianza con el PRI, porque sólo juntos
podrían hacerle frente a Morena.
A quienes se escandalizaron por esa propuesta, simplemente
les mostró los números que finalmente confirmaron las encuestas recientes. Si
juegan por separado, aunque ganen en fortaleza ideológica e identidad, no
tendrán acceso al poder, perderán Casa Guerrero y no hay para cuando regresen.
El PRI sabe de esto. Aguirre también. Cuando el tricolor
perdió el poder en 2005, pasaron 10 años para recuperarlo, y eso porque las
elecciones para gobernador se tuvieron que empatar con las federales, y el
periodo de Aguirre fue de sólo 4 años.
También pudieron recuperar el poder por la tragedia de Iguala,
lo que les dio la plataforma ideal para influir en el electorado y demostrar
que el partido que decía resolvería todos los problemas de la entidad,
realmente los aumentó.
Por lo tanto, el ex mandatario sabe que todos sabemos que en
política no hay casualidades, y que lo de ayer fue algo más que una simple
cortesía. Fue un reencuentro, la consumación de una reconciliación, y el inicio
de un nuevo pacto, en el que se incluye al PRD. Al tiempo.