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El impeachment en Estados Unidos

Armando Ríos Piter

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo el domingo que los legisladores demócratas están listos para proceder con la legislación para llevar al presidente Donald Trump, a un segundo juicio político. La legisladora calificó a Trump como una amenaza para la democracia y la Constitución, después de la movilización que se dio en Washington, D.C.

Ante este llamado, algunos republicanos se sumaron a solicitar la renuncia del mandatario, con lo que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la apertura de un nuevo juicio político contra el presidente saliente. La acusación es por “incitación a la insurrección”, debido al asalto contra el Capitolio. Trump se ha convertido en el primer presidente en la historia de Estados Unidos que es enjuiciado políticamente en dos ocasiones. La votación se saldó con 231 votos a favor y 197 en contra, con diez legisladores republicanos que se sumaron a la bancada demócrata.

Trump ha calificado el nuevo juicio político como algo “absolutamente ridículo” y “una continuación de la mayor caza de brujas de la historia de la política”. Lo anterior en el marco de la suspensión permanente de su cuenta de Twitter. En paralelo, Instagram y Facebook anunciaron que suspenderán la cuenta del presidente, una vez que termine su mandato. YouTube y TikTok también señalaron que emplean diferentes mecanismos de moderación para disminuirle visibilidad a los partidarios del presidente.

Twitter argumentó que tras evaluar la forma en que Trump utilizó la plataforma en últimas fechas, decidieron suspender -de forma inmediata y permanente- la cuenta “debido al riesgo de una mayor incitación a la violencia”.  Jack Dorsey, CEO de la empresa subrayó que “el daño fuera de internet como resultado del discurso en línea es demostrablemente real, y es lo que principalmente impulsa nuestra política”. No obstante, también aceptó que la medida tendría consecuencias para una internet abierta y gratuita. “Tener que tomar estas acciones fragmenta la conversación pública. Nos divide. Limita el potencial de aclaración, redención y aprendizaje. Sienta un precedente que creo que es peligroso: el poder que un individuo o corporación tiene sobre una parte de la conversación pública global”.

Las nuevas tecnologías dieron voz y presencia a millones de personas que anteriormente estaban excluídas. Debido a ello, principios como la libertad de expresión se han puesto a prueba. La sociedad los emplea de una forma más veloz y potente de lo que las instituciones pueden procesar.

Donald Trump dijo -basado en la libertad de expresión- lo que según su percepción y la de muchísimos de sus seguidores ocurrió en la elección: Que hubo fraude. No tengo identificado ningún mensaje en el que él haya arengado la toma del capitolio. La gente hoy se moviliza por lo que cree. Los integrantes de una sociedad heterogénea, se informan, comunican y organizan más rápido de lo que las propias instituciones puedan prevenir y conducir. Lo que vimos el 6 de enero fue un claro ejemplo de ello. Por eso no compro el argumento de que la movilización extremista ocurrida en Washington sea su responsabilidad. Mas bien, creo que el intento de impeachment tiene que ver con descarrilar a Trump frente a un eventual intento de reelección en cuatro años.

Lo que preocupa enormemente es que las plataformas digitales no logran entender su papel frente al fenómeno disruptivo que ellas mismas han instalado. La elección estadounidense evidenció que no logran adaptarse al nuevo mundo que ellas mismas procrearon. Al promover la censura a Trump, se dan un balazo en el pie. Se repliegan en lugar de exigir la evolución de las instituciones -en defensa de la libertad de expresión- para que éstas se adapten al nuevo ritmo de la sociedad. Promueven y aceptan la censura en lugar de adecuarse a los nuevos retos que plantea la libertad de expresión.

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