Ruth Tamayo
Zihuatanejo, Gro. Mientras el cáncer de mama y el cáncer cervicouterino provocan en conjunto alrededor de 13 mil muertes cada año en México, especialistas alertan que los diagnósticos tardíos, la baja cobertura de estudios preventivos y las carencias del sistema público de salud continúan siendo los principales obstáculos para reducir la mortalidad entre las mujeres.
Así lo señaló el ginecobstetra Juan José Téllez Castro, egresado de la UNAM y con más de cuatro décadas de experiencia, quien aseguró que la detección temprana sigue siendo la herramienta más eficaz para combatir ambas enfermedades, particularmente en entidades como Guerrero donde persisten problemas de infraestructura, acceso a tratamientos y seguimiento oportuno de pacientes.
Actualmente, el cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente y la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres mexicanas. Cada año se diagnostican aproximadamente 14 mil nuevos casos, con una tasa cercana a los 35 casos por cada 100 mil mujeres, además de registrarse más de 8 mil defunciones anuales. Estados como Chihuahua y Baja California Sur encabezan las tasas de mortalidad, mientras que Guerrero no figura entre las entidades con los índices más altos de incidencia o fallecimientos, aunque sí enfrenta severos problemas de atención médica.
Para el especialista, el principal desafío no es únicamente detectar más casos, sino lograr que las pacientes reciban atención a tiempo.
“La única forma eficaz de controlar el cáncer es diagnosticarlo tempranamente”, afirmó, al recomendar que las mujeres se realicen mastografías a partir de los 40 años y mantengan una autoexploración mensual para identificar nódulos, endurecimientos, secreciones o cambios en la piel de los senos.
Sin embargo, los indicadores de prevención muestran retrocesos. Un análisis basado en datos de la ENSANUT reveló que únicamente 20.1 por ciento de las mujeres de 40 a 69 años se realizó una mastografía en 2022, cifra inferior al 27.5 por ciento reportado en 2018, pese a que la normativa recomienda efectuar este estudio cada dos años.
Ante este panorama, en Zihuatanejo se han impulsado acciones de sensibilización enfocadas en la detección oportuna. Como parte de la campaña “Café Latte Rosa”, promovida por la presidenta municipal Lizette Tapia Castro con la participación de distintas direcciones del Ayuntamiento, se instalaron módulos informativos en diversos puntos de la ciudad.
Los módulos operarán durante la semana en espacios públicos, entre ellos la Plaza Libertad de Expresión, en horarios de mediodía y tarde, donde las asistentes reciben un café mientras participan en pláticas informativas y espacios de diálogo sobre la prevención del cáncer de mama.
La estrategia tiene como objetivo acercar información a mujeres que por temor, desconocimiento o falta de acceso a servicios médicos suelen retrasar las revisiones preventivas. Además, busca derribar mitos, tabúes y estigmas que aún rodean la enfermedad y que, de acuerdo con especialistas, continúan influyendo en los diagnósticos tardíos.
El enfoque también contempla llegar a mujeres provenientes de comunidades rurales y zonas alejadas donde hablar sobre salud femenina sigue siendo un tema reservado, situación que limita la detección temprana y la búsqueda de atención médica oportuna.
La iniciativa coincide con el llamado del Dr. Téllez Castro para fomentar la cultura de la prevención y la autoexploración como herramientas clave para salvar vidas.
Téllez Castro señaló que el problema se agrava en Guerrero debido a la falta de infraestructura especializada. Mencionó que el Centro Estatal de Cancerología de Acapulco opera bajo una fuerte presión por la demanda de servicios, mientras persisten carencias de oncólogos, mastógrafos, camas hospitalarias, medicamentos, sesiones de radioterapia y quimioterapia.
A ello se suman campañas de mastografía que tardan en entregar resultados o que proporcionan estudios en formatos poco accesibles para las pacientes, así como obstáculos administrativos que retrasan la atención incluso cuando ya existe un diagnóstico confirmado.
“He visto morir pacientes con cáncer de mama aquí en Zihuatanejo de hasta 26 años”, relató el médico. Explicó que muchos de estos casos están relacionados con diagnósticos en etapas avanzadas, miedo a los tratamientos o demoras institucionales que pueden prolongarse entre tres y seis meses antes de iniciar una terapia oncológica.
El especialista denunció además que algunas mujeres son enviadas de regreso a sus hogares por falta de medicamentos o porque las instituciones les solicitan adquirirlos por cuenta propia, situación que resulta imposible para familias de escasos recursos.
A la problemática hospitalaria se añaden las dificultades geográficas. Pacientes de municipios de la Costa Grande deben desplazarse hasta Acapulco para recibir atención de tercer nivel, lo que implica largas jornadas de traslado, gastos adicionales y abandono temporal de sus actividades cotidianas.
Respecto a las causas asociadas al cáncer de mama, el ginecobstetra destacó la influencia de factores hormonales, la obesidad, la mala alimentación y la resistencia a la insulina, además del uso indiscriminado de anticonceptivos hormonales o tratamientos sin supervisión médica.
También aclaró que no todos los casos tienen una causa hereditaria. La predisposición genética, dijo, únicamente puede confirmarse mediante estudios patológicos que identifiquen ciertos marcadores tumorales específicos.
Sobre los implantes mamarios, indicó que los de buena calidad y colocados bajo evaluación médica no representan mayores problemas para la detección del cáncer; sin embargo, alertó sobre el uso de materiales de baja calidad cuya seguridad sigue siendo cuestionada.
En cuanto al cáncer cervicouterino, explicó que las cifras han disminuido en comparación con décadas anteriores gracias a la expansión del Papanicolaou, la colposcopia y el tratamiento oportuno de lesiones precursoras. Hace aproximadamente 25 años se detectaban más de 15 mil casos anuales en estados como Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán.
Actualmente esta enfermedad continúa siendo la segunda causa de muerte por tumores malignos en mujeres mexicanas, con entre 4 mil 600 y 10 mil nuevos casos cada año y 4 mil 646 defunciones registradas recientemente a nivel nacional.
El especialista destacó que el Virus del Papiloma Humano (VPH) es el principal factor asociado al desarrollo de esta enfermedad y recordó que distintos estudios estiman que hasta 80 por ciento de la población sexualmente activa puede haber tenido contacto con el virus.
Aunque respaldó la vacunación como una herramienta eficaz de prevención, advirtió sobre diagnósticos precipitados y tratamientos excesivos.
“Para mí, la única forma contundente de diagnosticarlo es mediante una biopsia”, sostuvo, al señalar que en algunos casos se generan alarmas innecesarias basadas únicamente en estudios preliminares.
Finalmente, Téllez Castro exhortó a las mujeres a no posponer revisiones médicas por miedo a un diagnóstico o a las molestias propias de los estudios preventivos.
“No le tengan miedo a la mastografía; la molestia dura apenas unos minutos, pero el beneficio de detectar a tiempo una lesión puede salvarles la vida”, concluyó.
El médico insistió en que una parte importante de las más de 13 mil muertes anuales asociadas al cáncer de mama y cervicouterino podría evitarse mediante diagnósticos oportunos, acceso efectivo a tratamientos y una cultura permanente de prevención. En ese esfuerzo, iniciativas comunitarias como “Café Latte Rosa” buscan acercar información y generar conciencia para que más mujeres pierdan el miedo a acudir al médico y hagan de la detección temprana un hábito permanente.
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