Pemex: el negocio de 700 pipas y 71 mdd que investiga el gobierno de AMLO

Agencias

CIUDAD DE MÉXICO. En vísperas de la reforma energética que abriría plenamente el mercado de las gasolinas y de los hidrocarburos, Pemex convocó en 2013 a una licitación pública internacional (ITS-27235) para producir, fabricar y entregar 700 pipas o carrotanques, de los cuales 300 distribuirían gasolinas y 400 se utilizarían para desa­lojar combustóleo.

La licitación se le adjudicó a la empresa estadunidense Ethan Gas Oil LLC, que a su vez subcontrató a la compañía Mundo Global de Remolques SA de CV, mediante un contrato de producción de bienes, así como de suministro de tecnologías, celebrado el 30 de septiembre de 2013.

El costo de cada uno de los 300 carrotanques fue de 98 mil 700 dólares, y el de cada uno de los 400 vehículos restantes, 105 mil 200 dólares. Toda la operación ascendió­ a 71 millones 690 mil dólares, según consta en el expediente judicial, cuya copia obtuvo Proceso.

De acuerdo con la información disponible, Pemex pagó un anticipo de 365 millones 549 mil pesos (18 millones 277 mil dólares, aproximadamente), pero ni Ethan Gas Oil ni Mundo Global de Remolques entregaron uno solo de los 700 vehículos licitados para transportar gasolina y combustóleo.

Ethan Gas Oil, por conducto de su representante legal Leonardo Velasco Pérez, demandó penalmente a los representantes de Mundo Global de Remolques SA de CV, Griselda Escalona Gómez y Norberto Jesús Quesada Almaraz, por “fraude genérico” porque la compañía que subcontrató no entregó los vehículos.

En la sentencia judicial del caso, fechada el 24 de agosto de 2018, el magistrado Maurilio Domínguez Cruz, de la Novena Sala Penal, determinó que no había delito de parte de Mundo Global de Remolques porque el Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México no proporcionó las pruebas necesarias, como la copia de la licitación y los términos de ésta, para saber si Ethan Gas Oil podía o no subcontratar.

Sin embargo, el magistrado estableció que “existe la probabilidad, hasta este momento procesal, de que dicha suma de dinero (los 365 millones 549 mil pesos) haya sido entregada total o parcialmente por Pemex a la moral ofendida Ethan Gas Oil, a la que se adjudicó dicha licitación para la producción y fabricación de los 700 carrotanques, mismos que Pemex no recibió”.

Desde el pasado 27 de agosto de 2018 el magistrado de la Novena Sala Penal remitió al entonces encargado de despacho de la Procuraduría General de la República, Alberto Elías Beltrán, una copia del expediente para investigar si la petrolera fue “víctima directa por posible afectación de bienes jurídicos de la Federación, motivo por el cual se envía en sobre cerrado, copia certificada de la resolución”.

En los mismos términos se envió una copia a la Auditoría Superior de la Federación, responsable de vigilar el ejercicio del presupuesto de Pemex, así como al titular de la Secretaría de Energía en su calidad de presidente del Consejo de Administración de la empresa productiva del estado, y al director general de la petrolera.

Morena busca designar de interino para Puebla a Guillermo Pacheco, pese a ser ligado con el narco

Agencias

PUEBLA. Pese a los señalamientos y críticas en contra del exalcalde poblano, Guillermo Pacheco Pulido, éste será la propuesta de la fracción de Morena, con el respaldo del PRI y de Movimiento Ciudadano (MC), para ocupar la gubernatura interina de Puebla.

Aunque aún se desconoce si la postulación de Pacheco Pulido tendrá el respaldo del Partido del Trabajo y de Encuentro Social, este domingo trascendió que es la propuesta que Morena llevará a la Junta de Coordinación Política, mientras que el PAN propondrá a Jesús Rodríguez Almeida, secretario general de Gobierno y actual encargado de despacho de la gubernatura.

De acuerdo a esto, el congreso local podría sesionar este lunes para decidir el nombramiento del interino, para lo cual tienen fecha límite, según la Constitución local, el 25 de enero.

Sin embargo, hay versiones de que esta decisión se tomará antes del 24, fecha en la que está programada la primer visita oficial del presidente Andrés Manuel López Obrador a territorio poblano desde que asumió el poder. El mandatario estará el jueves en Huauchinango, como parte de su recorrido por municipios huachicoleros, para explicar su batalla en contra de esa actividad delictiva y anunciar apoyos sociales extraordinarios para los habitantes de esas localidades.

El líder de la fracción del PT, José Juan Espinosa, dijo que de la lista de 61 personas que hasta este sábado se habían anotado en el Congreso para ser tomados en cuenta para nombrar al interino, sólo cuatro considera con posibilidades: Pacheco Pulido, el diputado federal Héctor Jiménez y Meneses, el exrector de la Udlap, Enrique Cárdenas y el exrector de la BUAP, José Doger.

Sin embargo, fuentes de Morena confirmaron que la propuesta que pondrán sobre la mesa será la de Pacheco Pulido, quien además tiene el respaldo del PRI.

Esto, pese a que la propuesta del extitular del Supremo Tribunal de Justicia del Estado generó controversia no sólo por su participación en el caso de tortura y detención arbitraria de la periodista, Lydia Cacho, sino por haber sido mencionado por un testigo en el llamado “Caso Cancún” que se siguió contra el exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva.

En 1998, el testigo Ramón Gumaro Garza relacionó a Pacheco Pulido con el tráfico de cocaína hasta la frontera con Estados Unidos.

“Teniendo entendido que esta última persona (Pacheco) se dedicaba en esa época a transportar droga, que arriba a Cancún vía lanchas, procediendo a transportar la misma al estado de Veracruz por vía terrestre, la cual posteriormente se transportaba en unas pipas que son arregladas para ese efecto, hasta la ciudad de Puebla, Puebla, y que de ahí procedían a transportarla en camiones con madera hasta la ciudad de Juárez, Chihuahua”, relató el testigo clave.

Según Gumaro Garza –asesinado el 20 de diciembre de 2011 en el penal de Apodaca, Nuevo León–, en febrero de 1999 fue testigo de reuniones que sostuvo Pacheco Pulido con colombianos en Cancún para acordar el precio de un cargamento de droga.

Igual, la propuesta del ex alcalde poblano para ocupar el interinato, fue criticada por la periodista Lydia Cacho, quien recordó que Pacheco Pulido era el titular del poder judicial cuando ella fue detenida arbitrariamente como una reprimenda impuesta por parte del entonces gobernador de Puebla Mario Marín Torres.

Lydia Cacho fue acusada de difamación en 2005, luego de la publicación de su libro “Los Demonios del Edén” donde ponía al descubierto una red de pederastas, que incluía al empresario México-libanés Kamel Nacif Borge.

Pacheco Pulido ha logrado el respaldo de Morena por su cercanía con el ex candidato a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa, luego de que al hijo del primero, el empresario Javier Pacheco Pensado, se le ubica como uno de los financiadores de la pasada campaña de Morena.

Permanecen sin identificar 67 cuerpos tras explosión de ducto: Fayad

Agencias

CIUDAD DE MÉXICO. El gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, informó que 67 restos humanos hallados en el lugar donde una explosión de una sección del ducto Tuxpan-Tula, aun no han podido ser identificados.

El mandatario local señaló que será en acompañamiento con los familiares que se podrá determinar la identidad de los restos.

Detalló que, de los 73 muertos, tres han podido ser entregados a sus familiares.

De igual forma, a partir de mañana él y procurador del estado y la secretaría de gobierno abrirán audiencias privadas con los familiares de desaparecidos para atender estos casos en particular.

“Pedí al procurador que, si fuera necesaria la contratación de peritos, lo haríamos para tener plena certeza en esta investigación”, dijo Fayad en conferencia con medios
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El gobernador explicó que las labores de los peritos de la Fiscalía General de la República han concluido en Tlahuelilpan.

“La investigación está cerrada porque lo que hay ahí (en el área del incidente) ya no es evidencia para el Ministerio Público Federal. La Procuraduría General de República anunció que lo que aparece ya no resulta ser evidencia”, aseguró.

Pizzas Locas le puso un baile a los Renegados

ALDO VALDEZ SEGURA

La escuadra de Pizzas Locas no dejó dudas de su supremacía y se impusieron por goleada de 13-0 a los Renegados, para así llevarse a casa los puntos que dejó la jornada número cinco de la liga Premier de futbol en su categoría súper máster.

De lo sucedido fue testigo el campo 1 de la Puerta. Desde que el árbitro dio la orden para que la redonda se pusiera en movimiento, fue el conjunto de Pizzas Locas quienes se adueñaron de la posición del esférico, no se lo prestaron al rival y ellos impusieron su ley.

Solo fue cuestión de tiempo para que el gol llegara, ya que la defensiva de los Renegados fue un blanco fácil, les entraron con facilidad, Felipe Irra tuvo una tarde que no va a olvidar en mucho tiempo, ya que marcó 10 goles, mientras que Esteban Ramírez hizo un triplete, los Renegados no pudieron marcar ni el de la honra.

Deportivo 96 se impuso a la Raza

ALDO VALDEZ SEGURA

En  la jornada número cinco de la liga Premier de futbol en su categoría súper máster, el equipo del Deportivo 96 se llevó a casa los puntos al imponerse de manera categórica 3-1 a la Raza, acciones llevadas a cabo en el campo 1 de Blanco.

Fue una primera mitad en donde los dos equipos se fueron con todo al ataque en busca de los goles, las aproximaciones más claras estuvieron de lado del Deportivo 96, pero sus atacantes recién estaban afinando puntería, le estaban poniendo tiza a sus botines.

Por su parte la Raza de pronto dejó de atacar, bajaron sus revoluciones, y en la defensiva fueron un blanco fácil, así que los atacantes del Deportivo 96 hicieron de las suyas, Víctor Abarca hizo un doblete, mientras que Carmelo Gutiérrez colaboró con una diana, el único tanto de la Raza fue obra de Aníbal Herrera.

Mir-Mon no pudo ante la Zapata

ALDO VALDEZ SEGURA

La Zapata dio muestra de su poderío, las oportunidades que tuvieron las hicieron válidas para así embolsarse los puntos que dejó la quinta jornada de la liga Premier de futbol en su categoría súper máster tras imponerse 3-1 a Mir-Mon, se vieron las caras en el campo 2 de Blanco.

La redonda se puso en movimiento y fue la Zapata quien la tomó. La tuvieron en su poder y marcaron la pauta con la cual se iba a jugar. Por su parte, Mir-Mon se desplegó atrás, no querían ser goleados, sabían de la peligrosidad de sus rivales, así que se defendieron hasta con los dientes.

Conforme fue pasando el tiempo, la defensiva del Mir-Mon fue perdiendo fuerza, dejaron espacios y fue ahí donde los delanteros de la Zapata aprovecharon para hacer los goles, Agustín Ordaz, Adin Laurel y Heberto Oregón, fueron los anotadores, mientras que Juan Jorge hizo el tanto del Mir-Mon.

Los Abogados se llevaron la victoria

ALDO VALDEZ SEGURA

Duelo de poder a poder, fue el que protagonizaron los Abogados y Marisquería Leo, siendo el primer equipo citado quien logró imponerse, pero al final lo lograron, 2-1 fue el marcador final de este duelo correspondiente a la jornada 12 de la liga Premier de futbol en su categoría libre.

De esta batalla fue testigo el campo 2 de Blanco. El árbitro dio la orden para que la redonda se pusiera en movimiento, desde ese entonces, los dos equipos echaron toda la carne al asador y buscaron tener el control del balón, imponer su ley pero la redonda cambió de dueño constantemente.

Los delanteros, por lo apretado que estaba el juego, iban a tener pocas oportunidades y las que tuvieran las tenían que aprovechar, la contundencia fue la clave del triunfo para los Abogados, Sergio Santos y Juan Jaimes fueron los encargados de darle la victoria, Francisco Marcial, acercó a Marisquería Leo, pero el tiempo ya no le fue suficiente.

Editorial

¿Qué hay detrás de la rapiña?

No es casual que las tragedias se desaten en lugares impronunciables o inéditos para el resto de los citadinos. Ayotzinapa, Tlatlaya o ahora Tlahuelilpan terminan por convertirse en nombres familiares por las razones más siniestras, a golpe de muertos. Y tampoco es casual que sean nombres indígenas; los desastres suelen presentarse allá donde el hambre es mayor, donde los poderes reinantes son más salvajes y la vida de los personas es más vulnerable ante las fuerzas naturales o de las otras que los vapulean. Así como las grandes epidemias, las hambrunas o los genocidios tienen lugar en los sótanos del planeta, en las zonas atrasadas de África o de Medio Oriente, en nuestro país se ceba sobre nuestro tercer mundo local.

Alrededor de setenta muertos y contando es el saldo que ha dejado la explosión en Tlahuelilpan (y sí, apréndase este nombre porque desde ahora formará parte, junto huachicol o Ayotzinapa, del léxico rojo con el que intentamos nombrar lo innombrable).

Las tragedias suelen atribuirse a muchos padres, dependiendo del lugar en donde estemos parados. Algunos aprovecharán el dolor y la indignación para cargarlo a la factura política de López Obrador, insistiendo en que esto no se habría presentado si el Gobierno hubiera encarado de otra manera la batalla contra las mafias que trafican con el hidrocarburo. Otros apuntarán el dedo flamígero contra el Ejército por no haber impedido que la gente convirtiera en una romería la fuga de gasolina. Otros responsabilizarán, en primera instancia, a la propia población que mire por donde se mire estaba cometiendo un acto de rapiña en contra de las órdenes de la autoridad. Y algún exigente, incluso, podrá argumentar que tampoco esto se habría presentado si los gobernadores de la región Centro Occidente no hubieran exigido tan categóricamente la reactivación de los ductos, a pesar de que el Gobierno federal no había terminado el operativo de revisión de fugas y blindaje de seguridad.

Todos estos no son más que seudoargumentos. No nos engañemos, el responsable es el crimen organizado y la guerra que ha desatado aparentemente en contra del Gobierno federal, pero en realidad en contra de la sociedad en su conjunto. Los huachicoleros no sólo sabotean los ductos para provocar desabasto en las ciudades y desencadenar la indignación de los habitantes en contra de la campaña que el Gobierno ha puesto en marcha; además usan a la población literalmente como carne de cañón para encarecer los saldos de esta guerra.

Lo de Tlahuelilpan es un ejemplo típico de esta estrategia. Una perforación con la consiguiente fuga y una convocatoria a la población para que acuda a la rapiña. Un crimen tan astuto como cobarde. Buscar ahora otros responsables no hace sino seguirle el juego a este perverso montaje.

El crimen organizado es resultado de la impunidad que se ha instalado en la vida pública en México; la ausencia de Estado de Derecho y la corrupción de las policías han prohijado el surgimiento de poderosos sindicatos dedicados a la delincuencia. Pero en el huachicoleo existe un factor adicional: la extendida cultura de rapiña entre la población.

ESTRICTAMENTE PERSONAL

La tragedia de Tlahuelilpan

Raymundo Riva Palacio

La tragedia de Tlahuelilpan, donde decenas de personas murieron al explotar un ducto de gasolina por cuya fuga robaban combustible y festejaban algunos bañándose en él, es una doble desgracia. De la humana las crónicas y el número creciente de personas fallecidas van construyendo el drama. De la gubernamental sólo hay omisiones inconfesables, aceptaciones institucionales torpes para justificar la inacción federal, y acciones legales que no pueden dejar de aplicarse. Si el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere darle un giro a la vida pública de la nación y restaurar el Estado de Derecho, Tlahuelilpan no debe quedarse como su primera marca de impunidad. Hay responsabilidades contra un número aún no claro de pobladores de la zona por diversos delitos, así como también contra los mandos militares y policiacos que no hicieron nada por prevenir el siniestro.

El secretario de la Defensa, el general Luis Crescencio Sandoval dijo el sábado que cuando el Ejército llegó al punto donde se reportó la fuga en el ducto Tuxpan-Tula el viernes, intentó alejar a cerca de 800 pobladores, pero que los 25 soldados y policías que lo intentaron, al ponerse agresivos algunos de ellos, se alejaron. De esa forma, las fuerzas de seguridad, que no recibieron apoyo del Ejército o de la Policía Federal –llegó primero la prensa que ellos-, fueron testigos de la explosión y las muertes, donde ellos, por omisión, son responsables. Las declaraciones del general es una confesión de culpa: tiene desplegados a 10 mil soldados para combatir el huachicol, pero no hicieron nada en Hidalgo porque “estaban rebasados”. Al ser autoridad, replegarse y no actuar en un delito en flagrancia en una situación de alto riesgo, es imperdonable.

Los mandos militares y policiales que llegaron a Tlahuelilpan son presuntos homicidas dolosos –al saber que violaban la ley- por acción u omisión de facultades y atribuciones comprendidas en el artículo 8 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de Servidores Públicos, en su inciso uno, que ordena “cumplir el servicio que le sea encomendado y abstenerse de cualquier acto u omisión que cause la suspensión o deficiencia de dicho servicio”, y el inciso dos, que obliga a “abstenerse de cualquier acto u omisión que implique incumplimiento de cualquier disposición legal, reglamentaria o administrativa relacionada con el servicio público”.

En el caso de las personas que robaron combustible –llevar bidones habla de premeditación-, incurrieron en una serie de delitos que, de acuerdo con abogados, incluye el delito federal de robo de un bien público con la evidente intención de obtener lucro personal, la convocatoria a la insubordinación social para incluir a mujeres y menores de edad en el hurto, asociación delictuosa y responsabilidad imprudencial para obligar a terceros a cometer el delito, que fueron cometidos en flagrancia. Además, dados los antecedentes de huachicol en la zona, el probable delito de comercialización de combustibles sin autorización ni protocolos de seguridad.

Estos dos últimos párrafos se refieren a la aplicación de la ley que, en este país, la norma es violarla y la excepción es cumplirla. Por décadas, el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado ha estado cancelado. El punto de partida de esta debilidad institucional está ubicado el 2 de octubre de 1968, cuando se realizó la matanza de Tlatelolco, fecha desde la cual el Ejército se ha visto inhibido en momentos tan dramáticos como lo que sucedió en Tlahuelilpan. El gobierno federal, se puede argumentar por la falta de refuerzos enviados a ese punto a 124 kilómetros de la Ciudad de México, prefirió dejar hacer, dejar pasar, para evitar un conflicto con la población. Para el gobierno del presidente López Obrador, el hecho en sí mismo, es una contradicción.

Por años, la izquierda en México, herida y agraviada históricamente, ha denunciado las acciones de fuerza de soldados y policías como actos de represión. Los intentos por fortalecer el uso legítimo de la fuerza han sido interpretados, denunciados y combatidos como intentos por criminalizar la protesta social. López Obrador mismo ha caminado sobre una línea delgada y cuidado su discurso para evitar cruzarla.

Apenas hace ocho días, cuando habló del desabasto de gasolina, el presidente dijo que se trataba de “un asunto transitorio” provocado por los “traviesos” que roban el combustible, y pidió a la población no fomentar el robo y la corrupción. “Hay gente que se está portando muy bien”, dijo en otro momento, “pero quiero pedirles a todos, hasta a los traviesos, que se actúe con responsabilidad, que piensen en sus familiares, que piensen en ellos mismos, que piensen en el prójimo, que piensen en su país, en México. ¡Todos a portarnos bien!”.

Tlahuelilpan demostró lo falible de ese discurso. Restablecer la ética a una sociedad, como pocos dudan la requiere la mexicana, no se logra con discursos o una Cartilla Moral. Es un trabajo de educación cívica que bien hecho demorará cuando menos una generación en dar sus primeros resultados. Ningún pueblo es bueno, como imagina López Obrador que es o puede ser el mexicano. La rectitud en la vida pública se da mediante la eliminación de los incentivos para ser malo aunque se le tilde de pueblo bueno.

En México los incentivos inversos fueron alimentados por la rampante impunidad de décadas. Pero hay luces. Tlahuelilpan será una oportunidad perdida por López Obrador en su intención por restablecer el Estado de Derecho, si no aplica la ley en este caso, ni utiliza la tragedia en Hidalgo como el punto de partida para restaurar el uso legítimo de la fuerza del Estado, que la va a necesitar, cuando menos, en su cruzada contra el huachicol.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El fin de semana anterior nos sorprendió con una tragedia por guachicoleo. Tarde o temprano, las hordas de ladrones de combustible –lamento usar esa frase pero es real-, se auto-inmolarían en aras de sostener un negocio que en realidad les es ajeno, pues mientras ellos se ganan unos cuantos pesos por los bidones que logran recolectar, los verdaderos dueños del negocio y que mueven a miles de familias en zonas rurales de varios municipios del país, están actuando con cálculo y sigilo, movilizando a su favor a los pauperizados, los habitantes de los traspatios de este país, a donde el desarrollo no ha llegado, y donde se viven niveles de pobreza catastróficos.

Esta es la herencia maldita del gobierno que recién dejó la presidencia de la República. Imposible no decirlo. Sabemos que esto provoca prurito entre los priístas del país, pero para ser sinceros, las bases del partido son inocentes de lo que desde las cúpulas se haya fraguado. Además, no están solos, pues en este negocito también figuran los panistas, quienes gobernaron desde el año 2000 al 2012. Y aunque Vicente Fox Quezada diga que en su sexenio no se conocía de ese delito, en efecto hubo pocas tomas clandestinas, pero el guachicoleo de cuello blanco, el que opera desde dentro de Pemex y en todas las áreas, ya existía.

¿Alguien recuerda, por ejemplo, las explosiones del 22 de abril en Guadalajara? Esa tragedia registrada en la perla tapatía en 1992, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y del priísta gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, también fue provocada por los guachicoleros de cuello blanco, quienes quedaron en la total impunidad porque todo el aparato de justicia y de gobierno se confabuló para protegerlos.

Los guachicoleros se habían robado tanto combustible, que ante la amenaza de una auditoría de la cual recibieron el pitazo, derramaron millones de litros de gasolina al drenaje, desde la planta de la colonia La Nogalera, situada en un lugar alto de la ciudad. El combustible corrió por el drenaje aguas abajo, pero se taponó justo en la avenida Independencia, donde en su cruce con la avenida Juárez, frente al mercado de San Juan de Dios, tuvieron que hacer un sifón en el colector de aguas negras para construir el paso del tren ligero.

Este sifón permitía el paso del agua, pero no de los mortales vapores de la gasolina. Calles arriba, en varias colonias del Sector Reforma de la ciudad, la gente comenzó a denunciar que de los drenajes de sus baños y regaderas salía olor a gasolina. Incluso de las losetas de sus pisos fluía el olor. Fueron varios días lo que los expertos de Protección Civil trabajaron, tratando de encontrar el origen de esos olores. Sólo detectaron la presencia de gasolina y otros hidrocarburos, pero no con el origen de ello. Una tarde, cuando ya era el olor insoportable y viendo que incluso salía vapor de las alcantarillas, Protección Civil Estatal comenzó a quitar todas las tapas del drenaje, dejándolas abiertas. Era un día martes. Al día siguiente, a las 10:00 de la mañana comenzaron a reventar las calles del céntrico barrio de Analco, afectando también a las colonias Atlas, San Carlos y Las Conchas, y otras de más arriba.

En un instante, 15 kilómetros de calles estallaron y aquello parecía una zona de guerra. Y es que levantaron las tapas del drenaje, pero no impidieron el paso de vehículos ni de personas, porque los expertos de Pemex no se dignaron a dar instrucciones, sabiendo que la gasolina es volátil y altamente inflamable. Tampoco evacuaron porque el alcalde de Guadalajara determinó que no había riesgo. Además eran días de asueto –Semana Santa-, y los niños estaban en sus hogares. Según cifras oficiales, esas explosiones que se registraron una a una ininterrumpidamente, ocasionaron la muerte de más de 700 personas, dejaron casi 800 heridos y 15 mil personas sin hogar. Sin embargo, periodistas y civiles que estuvieron cubriendo la tragedia reportan por lo menos el doble de muertos, siguiendo su propia contabilidad en los lugares que se habilitaron como morgues, donde se les iba colocando un número a los cuerpos, sin contar los que murieron en clínicas y hospitales posteriormente.

Pero el caso no paró ahí. Esas explosiones abrieron una verdadera cloaca que de haberse combatido en su época, se le hubiera cortado el pescuezo al monstruo guachicolero que ahora conocemos. Días después de estas explosiones, los expertos de la paraestatal –que para entonces ya estaban involucrados en las investigaciones- detectaron gasolina en el subsuelo de la colonia La Nogalera, precisamente donde se ubica la planta de Pemex en Guadalajara, y otras aledañas. Para recuperar el combustible, cavaron pozos de absorción para captar el agua del nivel freático y con ella la gasolina que se fugó por los drenajes rotos. Como consecuencia, al ser el suelo de Guadalajara de xal (piedra liviana y porosa), y al quedar sin agua porque la drenaron, el subsuelo se hundió provocando que cientos de casas se cuartearan.

Las pérdidas fueron incuantificables. Veamos la explicación del gobierno salinista: “Tubos de agua nuevos, hechos de hierro revestido de zinc, fueron emplazados cerca de una tubería de acero perteneciente a Pemex. La humedad de la tierra hizo que los metales tuvieran una reacción electrolítica, que eventualmente ocasionó la corrosión de esta última, creando un agujero que provocó que la gasolina se fugase al subsuelo y en la tubería principal municipal”. Un vil cuento, para tan grande tragedia. Eran tiempos salinistas, y lo que fue la evidencia de un robo hormiga, aumentó hasta convertirse en lo que ahora conocemos como “guachicoleo”.

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