(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)
A partir de este lunes, amable lector, comienza la cuenta regresiva para el cierre del proceso electoral de Guerrero. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, deberá definir hoy o en los próximos días lo que corresponda del juicio de revisión que interpuso el candidato de la alianza PRI-PRD, Mario Moreno Arcos, en contra del triunfo de la morenista Evelyn Salgado Pineda.
En su queja, que en lo estatal fueron desechadas, Mario abrió varias vertientes posibles de anulación de los comicios. Es decir, no que le vayan a quitar la candidatura a Evelyn y a dársela a él, sino que se anularía todo el proceso electoral.
Lo que procede en estos casos es anular la elección y todo su proceso, y ordenar su reposición, pasando por el nombramiento de un gobernador interino.
Eso ya sucedió en Guanajuato, en 1991, cuando Vicente Fox se enfrentó al priísta Rubén Aguirre. Con la anuencia de Carlos Salinas de Gortari la elección se invalidó y se nombró como interino a Carlos Medina Plascencia, quien tardó 4 años, hasta 1995, en convocar a las elecciones extraordinarias, en la que Fox resultó ganador con el 58% de los votos, frente a Ignacio Vázquez Torres con un 32% de los votos.
Si nos fijamos, los priístas ya no postularon de nuevo a Rubén Aguirre, pero los panistas sí volvieron a jugar los comicios extraordinarios con Vicente Fox, quien 5 años más tarde se convertiría en presidente de la República por el PAN.
En Colima sucedió algo parecido, y al parecer es a lo que le apuesta la alianza PRI-PRD en Guerrero.
¿Estamos ante una posibilidad similar? La respuesta es sí, sobre todo porque al interior del Tribunal Electoral Federal hay un batidillo de criterios, y sobre todo que se mueven más bajo criterios políticos que bajo criterios legales, como fue obvio cuando en plena campaña electoral le tumbaron a Morena dos candidatos, por no haber entregados sus gastos de campaña, que en ambos casos, el de Guerrero y el de Michoacán, no excedían los 20 mil pesos.
Fue en ese contexto que en Guerrero se eligió a Evelyn Salgado Pineda como candidata sustituta, faltando cosa de un mes para concluir la campaña de 90 días.
Es decir, que mientras Morena navegaba sin su candidato, luchando por que se le reintegrara la candidatura, el abanderado de la alianza PRI-PRD recorría el estado sin contrincante real enfrente, logrando aprovechar al máximo sus 90 días.
La decisión final la tomó el Tribunal Electoral federal y ordenó a Morena que en un plazo de 5 días nombrara a otro candidato.
Se aclara que la resolución no obligaba al partido a elegir de entre los precandidatos, aunque se entiende que esa era la meta, porque curiosamente de todos los precandidatos castigados (no sólo Félix Salgado Macedonio), solamente dejaron a Luis Walton Aburto libre de la exclusión y solamente le impusieron una multa económica, aunque fue de los que más gastó en su precampaña.
Para la elección de Evelyn Salgado el partido recurrió a una encuesta relámpago, en la que se incluyó a la senadora Nestora Salgado. Con este esquema fue que se avaló la elección de la hija de Félix Salgado como candidata sustituta.
En su argumentación, Mario Moren señala que Evelyn Salgado era in-elegible como candidata a gobernadora, porque la ley exige que se hayan separado del cargo 90 días antes de la elección.
Los expertos en derecho señalan, sin embargo, que ese supuesto no aplica en el caso de una candidatura sustituta, porque el partido tuvo únicamente 5 días para tomar una decisión, y cuando ya faltaba un mes antes de los comicios. Aunque se hubiese querido cumplir con ese requisito, ya no había tiempo.
En el tribunal estatal, se desechó precisamente ese argumento no sólo del juicio de revisión que presentó Mario Moreno Arcos, sino del juicio que presentó el morenista Fidel Payán Cortinas, quien alegó exactamente lo mismo y pidió se le considerara el candidato legítimo.
Hoy por hoy, Evelyn Salgado Pineda es candidata electa, con el aval de los órganos electorales del estado, pero su confirmación como tal depende del fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Para Morena, el recuento de todos los votos en la elección para gobernador de Campeche es una mala señal. También los aliados del PT consideran que los magistrados tienen a Guerrero en la mira, pero aquí no tanto para hacer un recuento, ya que realmente no hubo irregularidades mayores (salvo el caso de Tlapa, donde hubo robo de urnas, delito que impactó en la elección municipal, donde el PRI le pudo dar la vuelta a Morena, aunque sin contar los paquetes robados, pese a que se tienen las sábanas que son una evidencia legal de los votos emitidos).
Por lo tanto, lo que procedería en Guerrero sería la anulación de los comicios, planteando un escenario sin precedentes. ¿Permitirá Morena que le arrebaten la gubernatura de Guerrero?