Opinion

SERAPIO

By Despertar de la Costa

August 28, 2025

Jorge Luis Reyes López

Hay barrios que le arrebatan el alma a uno. Como si la vida no tuviera colores cuando los tumbos del camino te alejan de tu rincón consentido. Es como vivir con nostalgia permanente. Mi barrio. El Barrio del Mitote tiene la paz y el bullicio coloquial. Imponente María Pineda, la madre de Chamberina, dice su nieto Doroteo, Doro, que la abuela se fue preñada de Zihuatanejo a Mazatlán, Sinaloa, y allá nació Ángel Tellechea Pineda, Chambera para los del Barrio del Mitote y Chamberina para los sinaloenses, ese pan largo y delgado, parecido a lo alto y escurrido de Ángel. María Pineda vivió en lo que hoy es el terreno donde se encuentra el edificio conocido como La Coyuca. En ese predio vivió el matrimonio Orozco Solís, Hilario y Hermila. Fue una familia prolífica. Uno de sus hijos, desde pequeño, era peculiar. Por razones religiosas, como aquellos judíos que hacían votos de nazareato, absteniéndose del vino y de cortarse el pelo, Manuel, El Greñas, centró la atención de su generación por ese cabello alazán y largo que flotaba con la menor carrera. Como ha pasado con varias familias de Zihuatanejo, su segundo apellido, el de la abuela materna, no es el que por sangre debieran llevar. A ellos les corresponde el apelativo Reyes por su abuelo materno, Matilde Reyes. Se dice que El Greñas mantuvo su pelo largo hasta que se cumplió el tiempo de la manda ofrecida por su madre, si la providencia le salvaba la vida.

El barrio tuvo en su territorio a uno de los primeros rastros para el sacrificio de animales para el consumo humano. Ahí se encuentra ahora el mercadito Zanca. El callejón que conecta con la escuela primaria federal Vicente Guerrero era, y sigue siendo, un atajo idílico que desembocaba a una vista exuberante: mar y estero. Había un viejo muro de piedra que chamacos y adultos usaban para cruzar el estero. Dos familias vivían a la vera del callejón: los Pineda Dozal y los Ruiz González. Sus descendientes aún los conservan, ahora mejorados. Damián Pineda y Enedina Dozal tuvieron una descendencia numerosa. Justino Pineda Dozal reside actualmente en el lugar. La otra familia, la Ruiz González, es suficientemente conocida en el medio futbolero. Está Marcelo Ruiz González, conocido como Mota o Motita; en las cenadurías del Barrio del Mitote, Gilberto resulta familiar: El Bronco, bueno para bailar y también intenta cantar; Kid Tabaco, famoso por sus peleas en el ring con Tamakun. Cierran el círculo Everardo, Eve, el mayor de todos; Sara, la única mujer; Miguel y Mario.

En la contraesquina de La Coyuca vivió Alberto Blanco Valdovinos con su esposa Idalia López. No procrearon hijos. Vecinos fueron del matrimonio Blanco López: Agustín Sotelo y Dionisia Rosas Rumbo, tampoco conocieron descendientes. Agustín, montado en una mula, jarioso, cruzaba el pueblo de Zihuatanejo. Un tiempo vivió por ahí el profesor Eleazar Sotelo Rosas, sobrino de doña Nicha. Don Pablo Reséndiz y doña Concha estaban en la misma dirección. Su hijo Pablo, un ingeniero jubilado, vive en el puerto, lo mismo que su hermano menor. En la mediagua de la humilde casa, Juana Galeana, una abuela abnegada, cuida a su nieto Israel Gutiérrez, hijo de Narciso Gutiérrez. El muchacho está incapacitado físicamente. Depende de la abuela en todos los sentidos. En ese barrio vivió Ezequiel Bravo Ávila, casado con Griselda Vargas Galeana, hija de Manuel Vargas, carpintero y uno de los primeros promotores de boxeo en Zihuatanejo. Ahora se yergue un hotel. Sus descendientes: Servando vive en los Estados Unidos; Ezequiel, el Tata, vive en nuestra ciudad. Una de las dos hijas falleció. La otra detenta el hotel. En la misma acera vivían Aurora Palacios Ávila y Ángel Tellechea Pineda, Chambera. Sus vástagos, Doroteo, Doro, y Adrián son los responsables de llevar el apellido Tellechea Palacios. Doro es un buen mitotero. Renta equipo de sonido y se explaya con el micrófono. Así llegamos a la esquina donde se localiza un banco. Regresemos con los Ruiz González, que deberían apellidarse Galeana Ruiz, porque su padre era Gilberto Galeana, pero… la madre, Prisca Ruiz, decidió que razones le sobraban para que Juan llevara su apellido y no el de su padre.

Entre las primeras vendedoras de tacos y enchiladas en Zihuatanejo se encuentran Chaguala Juárez, Antelia Romero y Arcadia Manríquez, Calla. Las dos últimas, Antelia y Calla, son del Barrio del Mitote. Sus negocios pasaron de estar en una mesa en la calle principal —hoy calle Cuauhtémoc— a ser dos de los lugares más concurridos para cenar antojitos. Antelia, casada con Agustín Pineda, y Calla, con Carlos Martínez. De oficio fontanero, Agustín Espino y su esposa Bernardina Corrales, Nina, le dieron vigor al Mitote. Por un buen tiempo, don Benito Gómez también formó parte del Mitote.

Eufemio Alvarado, casado con Sidonia Silva, procrearon a Salomón, el Toro Mocho, y a Orfelina. A la muerte de Eufemio, Sidonia se ayuntó con Pedro Vicencio y de esa unión nació Pedro Vicencio Silva. ¡A qué mujer tan brava, Sidonia! A más de uno correteó con cuchillo en mano, tratando de ahuyentarlos de la huerta para evitar pequeños hurtos. El Toro Mocho fue padre del exboxeador, el Torito Alvarado. Salomón estaba casado con Dolores Ambario. El Barrio del Mitote terminaba justo en la casa de Sidonia. Ese espacio se encuentra al otro lado de la calle del mercado.

Por algunos años hubo vecinos que luego emigraron, pero que traen sangre de mitoteros, del Barrio del Mitote. Así sucedió con los hermanos Aburto: Cupertino, Irma y Elda.

En el Barrio del Mitote han vivido personajes que dejaron su impronta en el imaginario popular. El Pichón Pineda, difícil de olvidarlo. Barrios como el del Mitote dan sentido de pertenencia a los residentes, haciéndolos singulares.

El Barrio del Mitote te arrebata el alma. Nunca se puede olvidar.