Politica

La revocación de mandato, una consulta innecesaria

By Despertar Redacción

August 23, 2021

César Antonio Aguirre Noyola

Estoy de acuerdo en que los mecanismos de participación ciudadana al margen de los procesos electorales encuentren carta de identidad en el sistema político de nuestro país. Por supuesto que eso lo celebro y aplaudo.

Comparto con ustedes el costo que el Instituto Nacional Electoral está proyectando para esta actividad que tendría como jornada de decisión el 27 de marzo de 2022: 3830.45 millones de pesos. Dinero que será, de llevarse a cabo esta consulta al pueblo, prácticamente tirado a la basura.

AMLO sabe perfectamente de su aceptación entre los mexicanos y las mexicanas (tiene en sus manos resultados constantes de estudios democópicos realizados por gentes cercanas como por medios impresos de información independientes u opuestos a él). En todos los resultados, punto más puntos menos, sale en promedio arriba del 60 por ciento de popularidad. Qué sentido tiene entonces desarrollar un proceso de consulta a la población dónde el resultado se conoce o se intuye por anticipado. Se trata de un mero capricho o presunción del inquilino del Palacio Nacional.

Cuántas vacunas Anti Covid-19 más podrían comprarse con ese dinero y seguir luchando con ello para contribuir a lograr la inmunización del rebaño. Cuántos medicamentos para tratar y/o combatir el cáncer en niñas y niños podrían comprarse con ese monto económico estimado. Cuántas políticas públicas podrían implementarse con esa cantidad de recursos monetarios podrían para atender a los miles de infantes en orfandad paterna y/o materna producto de los decesos generados por la pandemia y el crimen en nuestro país. Cuántas otras cosas más se puedieran hacer con esa plata…

El presidente tiene una especie de megalomanía o narcisismo político (por llamarlo de alguna manera). Deducimos que su verdadera intención es posicionarse políticamente primero, para tratar de ayudar a sus candidatos y candidatas a las 6 gubernaturas, diputaciones locales  en integrantes de ayuntamientos municipales y, segundo, preparar el terreno en la cercanía con el relevo presidencial. De paso, una vez más, la daría a la gente otro distractor (de esos al que le gustan a él). Siempre he sostenido que AMLO no es un buen gobernante y no es buen estadista, pero sí es un experto en hacer campañas politicas, en competencias electorales, en consultas populares, basta revisar sus antecedentes para darnos cuenta de ello.