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SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

En Coyuca de Benítez, el delegado de Bienestar en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, entregó lo que sería un histórico monto de apoyos al sector acuícola y pesquero en la entidad, por el orden de los 23 millones de pesos.

Los recursos son parte del programa Bienpesca, antes Propesca, que este año tiene a nivel nacional recursos jamás aplicados en este rubro.

El componente Bienespesca maneja en este 2019 un presupuesto de 360 millones de pesos, y es el fondo más grande que aplicará Conapesca en programas pesqueros y acuícolas en el país.

Esto implica que los recursos irán a nuevos productores y no sólo a los que siempre los acaparan, merced a su vínculo con el medio político.

Es sabido que uno de los sectores más beneficiados, pero también más controlados por los partidos políticos, es el de la pesca, a través de las cooperativas de pescadores, que reciben apoyos variados cada año, desde lanchas, motores, artes de pesca, y que también son beneficiarios de los dineros que el gobierno dispone en caso de desastres y para amortiguar el efecto de las vedas, que en nuestro medio se da en los meses de mayo, junio, julio y agosto, para la mayoría de las especies marinas.

Pero por fuera quedan los productores que no están asociados, y que se mueven por sus propios medios.

Este año, por ejemplo, las ventanillas de Conapesca estuvieron recibiendo solicitudes de manera individual y no colectiva, y el dato que se tiene es que a nivel nacional se duplicó el número de beneficiarios de los recursos de apoyo a pescadores y acuicultores.

También se había estado omitiendo el aspecto de la capacitación de los pescadores y productores de varias especies piscícolas, de gran demanda en el mercado. Y vaya que les hace falta ser capacitados, no sólo para conocer lo que pueden y no pueden hacer en su ramo, sino también para ser más eficientes.

Urge, por ejemplo, que los pescadores se empapen de lo que es el desarrollo sustentable. Para nadie es un secreto que en este momento hay escasez de varias especies muy comerciales, como el guachinango y el robalo, porque estamos en los meses de veda. Sin embargo, estas especies siguen siendo explotadas, porque la demanda de ellos es grande. Los restauranteros no tienen capacidad para almacenar tanto pescado previo a la veda, y en estas vacaciones de verano andan sufriendo por la escasez.

Por su parte, los pescadores tampoco guardan ahorros para estas fechas, y están trabajando, cuando deberían estar descansando, dejando a las especies marinas cumplir su ciclo reproductivo y de madurez. Eso sería lo más justo y necesario.

Entonces no sólo es el tema del apoyo, de recapitalización, sino que se deben redimensionar los problemas del sector y comenzar a cubrir las deficiencias.

Porque si a la gente se le da 7,200 pesos por cada beneficiario, eso no alcanza ni para que sobrevivan un mes, mucho menos para los 4 meses que dura la veda.

No olvidar que los programas de productividad, en cualquier sistema producto, deben ser integrales. No sólo ver la parte de la capitalización, sino también de la capacitación técnica, que no vemos que se esté dando.

Tenemos entendido que la capacitación es obligatoria, pero que no siempre se cumple. La Conapesca ha anunciado, de hecho, que hará convenio con los Centros de Estudios Tecnológicos del Mar (Cetmar), y ya no con el Instituto Nacional para el Desarrollo de Capacidades del Sector Rural (Inca Rural).

¿Para qué la capacitación? No sólo para mejorar la producción, sino para garantizar alimentos sanos e inocuos, provenientes de los mares, ríos, presas y lagunas.

Y todo esto es una buena noticia para Guerrero, porque tiene un amplio litoral marítimo, así como también cuenta con diversos cuerpos de agua que pueden usarse para la producción piscícola, con lo cual se generaría otra fuente de riqueza y mejoraría la alimentación de las familias.

Pero hay un requisito para que todos los planes de desarrollo en el sector pesquero se cumplan: que se adopten nuevos esquemas de transparencia de parte del gobierno, y de honestidad de parte de los beneficiarios, porque aquí ocurre lo que en otros programas, como el del Fertilizante, en los que los beneficios los recibían productores inexistentes, o que no siembran aunque tengan la tierra. En este caso, hay permisionarios de papel, que sólo tienen permisos vigentes y concesiones, pero que son inoperantes y que sólo las tienen para acceder a los apoyos.

El presidente de la República ha dicho que la Conapesca se enfocará mucho al Sur-Sureste. Entonces esperemos que esos programas se vean en Guerrero y que haya resultados de ello.

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