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Editorial

El respaldo de la resistencia

Esa unanimidad de 127 votos en el Senado de la República -faltó una sola senadora-, en un marco en que menudean las acusaciones de autoritarismo sobre la nueva fuerza dominante en el país, esa unanimidad debe ser valorada, encomiada y puesta como ejemplo de un ejercicio de democracia genuina, esa que en México apenas está rebasando el ámbito aspiracional.

Artífice de esa unanimidad es un político para mí inconfiable por sus antecedentes que incluyen maletas con dinero sospechoso y por su actualidad que posee una atmósfera caciquil en Zacatecas, donde parientes y aliados políticos suyos controlan importantes puestos públicos. Sin embargo, la labor negociadora de Ricardo Monreal brilló con intensidad en esta coyuntura. Y por supuesto, halló voluntades semejantes entre sus copartidarios, destacadamente en el presidente del Senado, Martí Batres, y entre los opositores como los Migueles Osorio Chong y Mancera. Dicho sea esto, sin dejar de reconocer la valiosa aportación de la sociedad civil (no muy querida por AMLO, pero necesaria y útil), en particular las organizaciones nucleadas en #SeguridadSinGuerra.

En ese episodio que ya está en los anales legislativos, los senadores dieron una muestra palmaria de lo que suele decirse más con tintes retóricos que factuales: las minorías también gobiernan. Por lo general, el acuerdo legítimo suele dar mejores resultados que las imposiciones, mayoriteos y el quid pro quo inconfesable.

Cierto que la Guardia Nacional es una riesgosa apuesta para el gobierno. Cierto que se precisa no bajar la guardia y cuidar que las leyes secundarias estén a tono con la reforma constitucional. Cierto que tendremos a militares actuando como policías (si bien con entrenamiento civil, particularmente en derechos humanos) y ello conlleva riesgos para la sociedad.

Todo ello es cierto, pero cierto es también que, en menos de tres meses de ejercicio del poder, Andrés Manuel López Obrador ha sacudido al país y, con sus exigencias de templanza y su ejemplo de rectitud personal, está creando una tendencia a la austeridad y al manejo limpio de fondos públicos que ya hacía falta en México, inmerso -sin hipérbole- en un mar de corrupción cuya marea encrespada parece -parece- tener como destino el reflujo. Habrá que ver si la pleamar se consuma.

Mientras muchos celebraban la unanimidad senatorial, saltó a la palestra -en una de las frecuentes primicias de Reforma- la conformación de un frente para hacerle contrapeso al gobierno y a la potente Presidencia de AMLO, de creciente popularidad. Hay quienes ven en este frente plural la reproducción del que apoyó a Ricardo Anaya en 2018, e incluso como temprana plataforma para una eventual candidatura presidencial de Javier Corral Jurado, el gobernador de Chihuahua que desde tiempo atrás libra una batalla político-jurídica para que la impunidad no acompañe al ex gobernador César Duarte y quien, además, ha puesto en evidencia el financiamiento ilegal a las campañas del PRI en varios estados.

Ambas cosas son válidas, si bien es deseable que los trabajos del frente se orienten al diálogo y al planteamiento de opciones, sin anticipar tiempos. Se precisa trabajar genuinamente por el país, lo cual supone discrepar, sí, pero también coincidir. Y no olvidar lo que Fernando Belaunzarán ha advertido: “el déficit de credibilidad que tienen los partidos que acaban de ser castigados en las urnas” (Excélsior, 25/02/19).

El Presidente atribuyó a la desesperación la génesis de ese frente, pero reconoció su derecho a agruparse, aunque le sugirió no hacer el ridículo. Comoquiera, debe ser bienvenido el grupo en el que militan figuras públicas estimables como Tagle, Pastor, Figueroa, Díez, De Swaan, Cárdenas, Basave y Álvarez-I (citados en orden alfabético inverso). Debe ser bienvenido no sólo por los opositores al gobierno, sino incluso por el propio Presidente, quien convendría que viera en las oposiciones (legislativas, partidarias, sociales…) la corporeización de la frase originada en tiempos napoleónicos, como lo escribió recientemente Rogelio Muñiz Toledo: Lo que resiste apoya.

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