Coronavirus y Estado de excepción
Las compras de pánico, el desabasto de insumos como
tapabocas o gel antibacterial, las polémicas en redes sociales son apenas
algunas muestras del grado de miedo o de histeria que ha comenzado a extenderse
en México ante la confirmación de que el coronavirus, o Covid-19 llegó a
nuestro país. Incluso en ciudades como Guadalajara, donde no se ha reportado
ningún caso hasta ahora, desde el viernes 28 de febrero se registró el
desabasto de gel y tapabocas, insumos que se cree podrían servir para
protegerse.
Pero la mejor protección es tener información verídica,
científica; seguir las recomendaciones de cuidado de las autoridades
sanitarias; y no caer en miedo o histeria que podrían dar paso a dispositivos
de control social, hasta el virtual Estado de excepción como ya está ocurriendo
en otras partes del mundo.
En ningún caso debe despreocuparnos el brote de una
enfermedad que ya es una epidemia y puede convertirse en pandemia. Pero en el
caso del coronavirus parece ser que se están magnificando sus consecuencias.
Ya varios expertos han llamado la atención sobre su
letalidad al compararla con otras enfermedades con las que convivimos
cotidianamente, como la gripe común, la influenza o el dengue, especialmente en
el caso de México.
Con los casi 90 mil casos de coronavirus registrados hasta
el momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de que la
tasa de letalidad esta enfermedad es de entre el 2 por ciento y el 4 por ciento
en Wuhan, China, el epicentro del brote y de apenas 0.7 por ciento fuera de
Wuhan. En China, 97 por ciento de los infectados encuentra cura, en tanto que
fuera de China, se curan más de 99 por ciento de los casos.
Hay otras enfermedades con las que convivimos habitualmente
que producen más muertes que las tendencias actuales del coronavirus. Esto
escribió la experta en cuestiones medioambientales, Silvia Ribeiro: “Todas las
enfermedades que se han considerado epidemias en las dos décadas recientes,
incluso el Covid-19, han producido mucho menos muertos que enfermedades
comunes, como la gripe –de la cual, según la OMS, mueren hasta 650 mil personas
por año globalmente. No obstante, estas nuevas epidemias motivan medidas
extremas de vigilancia y control”.
Ante estas cifras, algunos autores han llegado a preguntarse
si son necesarias las drásticas medidas de contención de la enfermedad que han
conllevado extremas medidas de aislamiento.
La semana pasada el filósofo político italiano, Giorgio
Agamben, calificó de “frenéticas, irracionales y completamente injustificadas”,
las medidas de emergencia desplegadas en Italia para contener el coronavirus.
Dijo esto después de citar al Consejo Nacional de Investigación de su país que
afirmó que “no hay ninguna epidemia de SARS-CoV2 en Italia”, sino que de todos
modos “la infección, según los datos epidemiológicos disponibles hoy en día
sobre decenas de miles de casos, provoca síntomas leves/moderados (una especie
de gripe) en el 80-90 por ciento de los casos”. En el 10-15 por ciento de los
casos, puede desarrollarse una neumonía, cuyo curso es, sin embargo, benigno en
la mayoría de los casos. Se estima que sólo el 4 por ciento de los pacientes
requieren hospitalización en cuidados intensivos”.
Si esta es la situación real, Agamben se preguntaba por qué
autoridades y medios difunden un estado de pánico que lleva a implementar
medidas equiparables a las de un Estado de excepción.
Sin poner en duda la necesidad de adoptar medidas de cuidado y
protección a la salud, con las reflexiones de estos autores vale la pena
preguntarse si son necesarias las drásticas medidas de aislamiento y control
poblacional que se están implementando en otros países, creado virtuales
estados de excepción.