Proponen que el 26 de septiembre sea el “Día de los 43” e inscribir este número en el muro de honor del Congreso

Chilpancingo, Gro., a 04 de octubre del 2020.- La diputada Erika Valencia Cardona presentó una iniciativa de Decreto para conmemorar el día 26 de septiembre de cada año como el “Día de los 43” e inscribir con letras doradas el número “43” en el Muro de Honor del Salón de Sesiones “Primer Congreso de Anáhuac”, de este Congreso.

Dicha propuesta fue enviada para su análisis a la Junta de Coordinación Política y es motivada en los hechos ocurridos en la ciudad de Iguala de la Independencia los días 26 y 27 de septiembre de 2014, que derivaron en la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, donde también fueron asesinadas seis personas y 40 fueron lesionadas.

En su exposición de motivos, Valencia Cardona (Morena) expuso que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) determinó que en el ataque contra los estudiantes se cometieron graves violaciones y organismos internacionales como la OEA los calificaron como “inhumanos y absurdos”, por lo que pidieron una investigación completa y transparente, mientras que la oficina local de la ONU urgió a México a realizar una búsqueda efectiva de los jóvenes.

La legisladora recordó que dicha institución educativa fue fundada por las necesidades del pueblo Guerrerense, comenzando a funcionar en los diferentes barrios del municipio de Tixtla en el año de 1926, y se fue consolidando con el tiempo, proyectándose como una escuela formadora de hombres libres, íntegros y dignos representantes de la carrera magisterial.

Agregó que estos hechos no se deben de repetir en el estado ni en ninguna parte del país, y confió que con las investigaciones llevadas a cabo por el actual Gobierno Federal, se logre saber el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos.

La Suprema Corta

Jorge Zepeda Patterson

En un mundo perfecto resulta absurdo organizar una consulta para saber si el pueblo desea que se castiguen los delitos cometidos por sus gobernantes. Incluso en uno imperfecto tal ejercicio sería ocioso, pero no en México en donde la ley camina o no camina en función de otras razones: por lo general el poder y la riqueza, o la falta de ellas. Es comprensible la molestia de muchos juristas, intelectuales y politólogos que consideran una soberana payasada y un espectáculo de circo consultar lo obvio. Un desgaste de tiempo y recursos inadmisibles en un país con tantas carencias como el nuestro, se ha dicho. Afirman que la ley ya contempla la posibilidad de llevar a juicio a los expresidentes, por lo cual no se requiere el permiso de los ciudadanos para hacerlo. Y, en efecto, la ley ya lo contempla, pero la realidad no.

El problema es que en nuestro país las leyes no escritas siempre se han impuesto a las leyes escritas cuando se trata de la impunidad de las élites. Denuncias en contra de los mandatarios han existido, pero no pasan del papel. Para no ir más lejos, el escándalo de Odebrecht, a partir de la confesión de los propios dueños, exhibió evidentes actos de corrupción en las altas esferas de varios países de América Latina, México incluido. En todos los casos se tradujo en investigaciones penales que, incluso, alcanzaron a expresidentes y ministros de Estado, salvo en el caso de nuestro país.

Los usos y costumbres impusieron entre la clase política un código de facto: inmunidad presidencial. Un mandatario protegía a los anteriores, independientemente del partido al que pertenecieran, porque la obediencia a este precepto era también la garantía de su futura inmunidad. López Obrador lo ha roto y ahora quiere asegurarse de que el sistema judicial también lo haga.

El resultado de la consulta popular carece de una obligación concomitante y en eso los críticos tienen razón. Para efectos formales no cambia nada, pero para efectos prácticos cambia todo. El hecho mismo de que la mayoría de los ministros de la Suprema Corte haya votado a favor de la consulta envía un poderoso mensaje a los jueces: termina el veto presidencial. Y una vez que la consulta se realice y arroje un resultado categórico (y no nos engañemos, el resultado será apabullante) habrá una presión decisiva sobre el aparato judicial para que lleve estas denuncias hasta las últimas consecuencias legales.

Las razones para que el Presidente haya impulsado este proyecto y los motivos por los cuales los ministros lo aprobaron pueden ser objeto de toda suerte de interpretaciones. Por lo que toca a AMLO la lógica es obvia. Llevar a los tribunales a un expresidente tiene un impacto mediático brutal y arrojará una ganancia política significativa. Todos sabíamos que era un as bajo la manga que el Presidente utilizaría en algún momento durante su sexenio: un “rómpase en caso de emergencia”. Y tal cual, el malestar provocado por la pandemia y las penurias económicas han anticipado el uso de esta opción política. La contracción económica y la escasez de recursos hacen imposible que el Gobierno de la 4T esté en condiciones de cumplir muchas de las expectativas que generó entre sus votantes. Pero López Obrador puede al menos satisfacer uno de los reclamos más profundos de los ofendidos por tantos años de impunidad: hacer morder el polvo, por fin, a “los responsables de los males del pueblo”. Y, mejor aún, gracias a la movilización del propio pueblo a través de una consulta. Un Gobierno que en nombre de los de abajo puede hacer caer a los que se consideraban intocables adquiere un prestigio popular evidente y, por lo demás, muy necesitado en momentos en que comienza a flaquear el apoyo. Y difícilmente puede condenarse al Presidente por esta estrategia. Asume que sus adversarios están en posesión de muchos recursos económicos y una poderosa maquinaria mediática que opera en su contra. Consecuentemente entiende que su deber es mantener los niveles de aprobación que le permitan seguir trabajando por sus banderas. Lo dice una y otra vez: mientras el pueblo me apoye seguiré adelante.

Los motivos de la Corte son más difíciles de precisar. De entrada el voto dividido da cuenta del carácter controvertido de su decisión. Algunos interpretan el cambio de la pregunta que habrá de someterse a consulta como una respuesta hábil y salomónica a la presión del Ejecutivo. Les permite darle trámite pero la deslactosan con una formulación inofensiva. Al eliminar los nombres de los expresidente queda como una consulta de perogrullo, pero consulta al fin. No es lo que esperaba López Obrador, aunque le servirá. Si se pudo hacer una rifa del avión sin avión, también se podrá hacer una consulta sobre los crímenes de los expresidentes sin el nombre de los expresidentes.

Por lo demás, a estas alturas de la disputa está claro que sin importar la naturaleza del tema que se atraviese en el horizonte, habrá reacciones opuestas y apasionadas. No hay chile que les acomode, EPN dixit. Sea la estrategia contra la pandemia, el combate al huachicol, el tratado de aguas con Estados Unidos o terminar con los fideicomisos; todo desencadena adjetivos definitivos y extremos a favor y en contra. Y esto de la consulta no ha sido la excepción.

Y, sin embargo, más allá del inevitable y exacerbado debate, algo ha cambiado. Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto dormirán intranquilos a partir de este fin de semana. Y para muchos eso es ya, de entrada, una buena noticia.

Impunidad y guerra

Rubén Martín

Hace 52 años, el 2 de octubre de 1968, se cometió uno de los crímenes de Estado más brutales y sanguinarios en la historia del país. A fin de contener un movimiento estudiantil y popular que había desafiado al régimen por un simple pliego petitorio que exigía fin de la represión a estudiantes y jóvenes, el Gobierno encabezado por Gustavo Díaz Ordaz decidió implementar un operativo militar a gran escala para asesinar, herir y detener a miles de personas.

Unidades del Ejército y del Batallón Olimpia cercaron y luego ingresaron a la Plaza de las Tres Culturas donde el Consejo Nacional de Huelga había convocado a un mitin para fijar su postura ante el ofrecimiento de diálogo del Gobierno federal. Pero la traición ya estaba preparada. Más de 10 mil soldados, usando armas de alto poder, entraron a la Plaza de las Tres Culturas disparando de manera indiscriminada contra una masa popular reunida de manera pacífica.

No se sabe a ciencia cierta cuántos muertos dejó la masacre de Tlatelolco. Algunos hablan de más de 300, mientras que documentos oficiales del Gobierno de Estados Unidos reportan más de 150 fallecidos, cientos de heridos y cerca de 2 mil personas detenidas esa fatídica noche.

Lo que sí sabemos es que ese crimen de Estado permanece impune desde hace 52 años. A pesar de que exdirigentes estudiantiles han promovido desde hace años demandas para llevar a juicio a los responsables, especialmente al expresidente Luis Echeverría Álvarez, quien en 1968 era Secretario de Gobernación. Si bien Echeverría fue enjuiciado y durante dos años pasó prisión domiciliaria, desde hace años el Ministerio Público federal ha mantenido en reserva el caso, según ha denunciado el Comité 68 Pro Libertades Democráticas.

Y el manto de impunidad con el que la clase política y los poderes fácticos (medios de comunicación, grandes capitales, iglesia y Gobierno de Estados Unidos) protegieron a los responsables de ese crimen de Estado ha tenido enormes consecuencias en el presente político de México.

Si se hubieran juzgado y sentenciado a los responsables de esa masacre cometida por militares y ordenada por mandos políticos, probablemente no se habrían repetido hechos semejantes en los años siguientes.

Pero tras la masacre de Tlatelolco, se preparó la masacre del Halconazo el 10 de junio de 1971; la guerra sucia en contra de disidentes políticos y grupos guerrilleros en las décadas de los setentas y ochentas; la persecución y represión en contra del sindicalismo independiente y el movimiento popular urbano; la sistemática y continuada represión en contra de los pueblos indígenas y la posterior guerra de baja intensidad en contra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y hechos represivos como en Atenco y Oaxaca en 2006 o la masacre de Nochixtlán en contra del movimiento magisterial democrático.

En todos estos casos se puede ver un patrón: la represión como dispositivo de Estado en contra de movimientos sociales independientes y la impunidad para las fuerzas de seguridad que cometen esos hechos y los mandos políticos que los ordenan. Y eso se viene arrastrando desde antes de 1968.

La otra consecuencia de esta impunidad ante crímenes de Estado es que desde los mismos aparatos de Gobierno, especialmente militares y policiales, se gestó el crimen organizado que ahora se expande a través de cárteles de la droga.

Hay documentación seria que revela cómo los grandes policías represores protegidos por el Gobierno, como Miguel Nazar Haro, Francisco Quirós Hermosillo, Arturo Acosta Chaparro, Francisco Sahagún Baca y Guillermo González Calderoni, fueron acusados por pertenecer a bandas de robo de autos, bancos y de narcotráfico.

De hecho, Javier García Paniagua, exsecretario del Gabinete, presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y exdirector de la temida Dirección Federal de Seguridad (DFS) firmaba charolas a algunos connotados narcotraficantes.

En el momento que el Gobierno protegió con impunidad a estos policías represores, empezó al mismo tiempo la consolidación de los primeros cárteles de la droga y el reparto de territorios en este país.

Pero además de impunidad (narcotraficantes que portaban charolas de policías o militares) los expertos en represión también transfirieron sus “conocimientos” represivos y de violencia organizada a las bandas del narcotráfico, entre ellas las ejecuciones, levantones, desapariciones, torturas y fosas clandestinas.

Las formas más brutales de violencia que vemos ahora cotidianamente en la disputa por territorios o mercancías del narcotráfico en realidad fueron transmitidas de la violencia represiva estatal a través de los policías encargados de la represión a disidentes políticos y luego padrinos de los nacientes cárteles de la droga.

De modo que los crímenes de Estado, al quedar impunes, perpetuaron no sólo la injusticia sino formas de violencia organizada que permanecen ahora en la supuesta “guerra contra las drogas”. Hay un eje relacional entre la violencia estatal y la violencia criminal que es inocultable. Debemos parar la impunidad contra los crímenes de Estado. No importa cuando se hayan cometido.

Para algunos pasó como un sábado cualquiera. Otro más en este encierro que hace que todos los días se parezcan; que un domingo y un miércoles, por ejemplo –en esta retahíla de zooms que marca nuestra vida-, sólo se diferencien por la cantidad de ruido que llega del exterior o porque entre el cúmulo de trabajo pendiente se cuela una reunión familiar, con charlas, brindis, y sobrinos reclamando atención a la distancia.

Para algunos pasó como un sábado cualquiera. Otro más en este México nuestro, desmemoriado y feroz. Para unos cuantos –espero- fue un día de indignación, pero para unos pocos fue un día de infinita tristeza, como ha sido cada día desde aquel 26 de septiembre de 2014; desde esa trágica noche en que desaparecieron cuarenta y tres estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Una noche que dio origen a una de las más oscuras tramas de engaños, violencia, mentiras, corrupción e injusticias del país.

Palabra de Mujer

Ruth Tamayo Hernández

Intolerancia política en su apogeo en México

Copala en Costa Chica Cuarto polo turístico

“El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida”: Francisco de Quevedo.

Mis estimados, ¿están de acuerdo conmigo en que la manifestación de los gobiernos intolerantes, es la incapacidad para lograr acuerdos políticos para enfrentar los problemas que aquejan a los ciudadanos en estados, municipios y la nación? Hace falta el don de la paciencia en los gobernantes, pues la intolerancia es una expresión propia que predomina en la actitud de nuestros funcionarios.

Y para muestras un botón: el pasado fin de semana se movilizaron centenares de personas del Frente Nacional Anti AMLO (FRENA), en la Ciudad de México. Esto ocurrió luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador, lanzó un retó que sólo si 100 mil personas marchaban contra su gobierno, y en las encuestas no veía su apoyo, dejaría la presidencia y se iría a su rancho a Palenque, Chiapas.

Entonces, FRENA respondió al retó del mandatario con una multitudinaria marcha; aunque, por otro lado, los internautas mediante las rede sociales denostaron enojados a los marchistas.

Son muchos los perfiles que furiosamente insultan y agreden a las personas que piensan diferente que ellos. Son insultos muy denigrantes, que no deberían proferirse, porque al final de cuantas todos somos mexicanos y todos deberíamos defender a la nación, no ser fanáticos de dirigentes o gobernantes.

El número de marchistas que haya sido (no se ponen de acuerdo en las cifras), para el presidente AMLO fue una cachetada con guante de boxeador, pues quedó en entre dicho su palabra, y permitió que FRENA mostrara el músculo.

Y aunque varios personajes trataron de minimizar la cifra de asistentes a la marcha, eso sale sobrando, pues dice un dicho bien conocido que palo dado, ni Dios lo quita.

Los dimes y diretes, salen sobrando; además, las evidencias se muestran en videos y eso no hay quien los desmienta. Unos dicen que hubo 60 mil, otros 150 mil. Insisto, los que sean, las gráficas son más claras que el agua clara.

Incluso, el número de marchistas no es lo grave, lo terrible del asunto es la arrogancia del mandatario, pues este acto es un negativo para el presidente de la República, ya que muestra que no hay disposición al diálogo o capacidad de negociación con los sectores por parte del presidente AMLO.

Y eso agrava la situación del país, porque en vez que busquen reconciliarse el presidente y FRENA, la pugna es más fuerte, pues se envían misivas de peleas, que prolongarán este pleito.

El mandatario continúo retando a los de FRENA y les dice que no coman ansias porque no se va a ir, pues todavía tiene el respaldo del 70 por ciento de los mexicanos.

Los de FRENA se fajan los pantalones y torean al mandatario, sin duda un papel por demás denigrante, pues falso o verdadero, ese no es el asunto real. El fondo del problema va más allá, mis estimados, y los únicos afectados siguen siendo los mexicanos, pues hoy más que nunca el país requiere de todos para levantarse del suelo y salir del pozo en donde cayó, ya que la muerte ronda a México por la pandemia de Covid-19 y otras enfermedades que también se agravaron en este periodo. Además, la inseguridad y violencia cobra vidas por montones. Y de pilón los femicidios no cesan.

La pandemia tiene de cabeza al país, pues el coronavirus cobró la vida de 78 mil 880 fallecidos. Pero lo triste apenas viene, ya que el país puede alcanzar más de 100 muertes por el Covid-19 en lo que va del año, siempre y cuando la vacuna llegue a México en el primer trimestre del 2021, como está pronosticado. De lo contrario tendremos un año más de emergencia, contagios y muertes.

Y mientras tanto, el virus cobra vidas por puños, la pandemia suma en el país 757 mil 953 casos positivos confirmados.

Esos números están muy por encima de las cifras que se pronosticaron de contagios y fallecidos por coronavirus en el país. Cuando dijeron los expertos en Salud que habría 35 mil muertes, todos nos sorprendimos; sin embargo, la cifra a la fecha ya se duplicó y amenaza con triplicase.

Y lo malo es que también presagian que de aquí a diciembre el coronavirus pudiera cobrar la vida de entre 100 mil y 120 mil personas. Inclusive, el sub secretario de Salud, Hugo López Gatell, mencionó que varios estados que ya habían avanzado al semáforo amarillo tuvieron que regresar al semáforo epidemiológico naranja, pues tristemente los contagios crecieron exponencialmente. Incluso hay la posibilidad de que todos esos estados retornen después del 11 de octubre al semáforo rojo.

Lo triste del cuadro es que Guerrero está en la lista, y por supuesto sus destinos turísticos vuelven a ponerse en riesgo.

Por cierto, el gobernador Héctor Astudillo Flores, anunció el cuarto polo turístico de Guerrero, en la Costa Chica, en el municipio de Copala, con la conexión de Playa Azul y Playa Ventura.

Ayer, el mandatario estatal informó que se encontraba en Playa Azul, municipio de Copala, en donde también se inauguró el nuevo mercado de la cabecera municipal.

Astudillo Flores hizo un recorrido de una obra de carretera de al menos 19 kilómetros al lado del mar, de la que previó lo paradisiaca que es, porque tiene una visión formidable y es un lugar precioso. Será el cuarto polo turístico de Guerrero. Jejeje.

Continúo diciendo el mandatario estatal que en esa zona, además de Playa Azul, está Playa Aventura, en las que hay unos hoteles muy bonitos, que ayudarán a la Costa Chica a ir creciendo en su capacidad turística.

La neta ya hacía falta inversión a esa región de la Costa Chica, pues como dicen algunos amigos, “nosotros estamos muy jodidos, la Costa Grande está en la gloria”.

Ni tanto, ahí andamos como la tamalera.

Lo cierto es que todo el estado de Guerrero está en problemas serios debido al Covid-19, pues la entidad tiene 19 mil 532 casos confirmados y mil 965 fallecidos.

En el municipio de Zihuatanejo, se registró un nuevo brote de Covid-19 y este domingo se contabilizaron 30 casos y un fallecido. Gravísimo tema del municipio de Azueta, pues no se habían alcanzado 30 contagiados en un día. Esto indica que estamos cerca de que las autoridades de salud cierren el puerto, lo advirtió la Secretaría de Salud Guerrero.

Además, los municipios donde pone más atención la Secretaría de Salud, siguen siendo Acapulco, Chilpancingo, Zihuatanejo y Tixtla, este último ya está en cuarto lugar.

Por cierto, aprovecho para dar mis condolencias a Miguel Martínez, por la muerte de su mamá; ella falleció ayer por la mañana de Covid-19. Su hermano falleció hace una semana y otro hermano de Miguel se debate entre la vida y la muerte, intubado, y le dan pocas posibilidades de vida. Los tres vivían juntos en Monterrey, se contagiaron y no duraron mucho hospitalizados, murieron muy pronto. El hijo es joven, pero está muy grave.

La situación es triste, mis estimados. Para los que siguen dudando, este dato duele mucho porque lo había escuchado de personas en mi Tierra Caliente, pero tan cerca como ocurrió ahora no. Mi familia con la familia de Miguel somos muy cercanos, y duelen mucho estas noticias tan terribles, algo que jamás imaginaron ellos les tocaría.

Mis estimados el coronavirus es una enfermedad muy grave, los médicos indican que es peligrosísima, pues actúa de diferentes formas en los cuerpos. Tengan cuidado, no esperen que muera alguien en casa para ponerse al resguardo.

Mi hermano Migue, te abrazo a la distancia, Dios consuele y conforte el corazón de todos en casa, sigamos implorando al Eterno por la vida de tu hermano.

¡Uuuff!, mis estimados, también falleció Lorena Romero Aguilar, una mujer querida en Zihuatanejo y la Costa Grande. Mis condolencias a la familia. Descanse paz.

Insisto, mis estimados, usen cubrebocas y lávense las manos constantemente con agua y jabón, cuiden su salud y la de su familia.

Consulta o perdimos a la Corte

Habemus consulta. La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió hacerle la tarea al Presidente. Atentos a la petición que López Obrador les hizo desde la mañanera, seis de los once ministros del más alto tribunal de la nación dejaron claro de qué lado masca la iguana. Nadie está, ni puede estar, en contra de que se juzgue a los expresidentes si cometieron algún delito por el simple hecho de que dicha decisión no depende de la voluntad de nadie, da igual si es uno o 10 millones, si ese uno es el Presidente o si esos 10 millones son personas buenas o malas.

La consulta, tal como la avaló la Corte, es un acto político. No será, como lo dijo el Ministro presidente de la Corte, Arturo Zaldivar, vinculante, ni obligatorio para las fiscalías. ¿Entonces para qué sirve? Para linchar política y mediáticamente a los expresidentes, pero no es cierto que pagarán por lo que hayan hecho mal, para que eso suceda lo que se necesita es una buena investigación de la Fiscalía, y si eso no se hace la consulta es judicialmente inútil.

La Corte decidió, pues, entregarle en bandeja al Presidente una consulta para contribuir a eso que él llama la moralización de la vida pública. No solo le aprobaron una consulta que sirve a los intereses del partido en el poder, sino que le hicieron la tarea de redactarle una pregunta que sí pasará el filtro en lugar de simplemente regresarle la que había mandado por inconstitucional. Es decir, la Corte se abrogó tareas que no le corresponden, como emendar los errores del solicitante de una consulta, pero cambiaron una pregunta improcedente (de otra manera no la habrían modificado) por una que es incomprensible y jurídicamente intrascendente. La cito textual: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminados a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

De entrada, ya no se trata de una juicio a expresidentes, sino a los actores políticos, así en general. Pero la redacción es tan mala que lo que planeta es hacer un proceso para esclarecer las decisiones políticas no lo delitos cometidos. Finalmente, preguntar si “estás de acuerdo o no” permite más de una respuesta, porque yo puedo contestar que no estoy de acuerdo pero que sí se haga, o al revés. Una pregunta así solo causará confusión (quizá deberíamos hacer una consulta para preguntar si los miembros de la Corte deben pasar una examen de redacción antes de ser nombrados, pero eso lo dejamos para otro momento).

Me encantaría ver a Felipe Calderón en un juzgado explicando por qué nombró a García Luna y qué sabía de sus actos y acuerdo con el crimen organizado, o a Peña Nieto dando cuentas de su patrimonio y explicando los sobreprecios de las obras, pero eso no va a suceder, simple y sencillamente porque nadie los está investigando. En síntesis, lo que hizo ayer la Corte no fue un acto jurídico sino burdamente político. Habemus consulta, pero me temo que hemos perdimos a la Corte.

¿Se pierde la Brújula?

Armando Ríos Piter

EXCELSIOR

05.10.2020

Por una #SociedadHorizontal

El país empieza a perder la brújula, de ello dan cuenta tres temas que ocuparon la conversación a lo largo de la semana pasada.

El jueves pasado, debido a la decisión del Poder Judicial de avalar la consulta dirigida contra los ex presidentes, hubo una fuerte crítica a los seis ministros que votaron a favor de que si se pueda realizar la consulta. Sin embargo, AMLO no logró a plenitud lo que quería. Los ministros cambiaron la pregunta por una tan ambigua, que la intención de mandar a la hoguera a los ex mandatarios, se convirtió en un planteamiento barroco. De esta forma, “esclarecer las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos”, puede englobar cualquier cosa, incluso el enjuiciamiento al propio AMLO.

La Corte hizo una maroma constitucional para salir lo mejor librada posible. Cedió a la presión del presidente y satisfizo su intención política, pero también dejó margen de maniobra para la propia oposición. Ahora seguramente vendrá una dura batalla por conquistar la narrativa. El presidente y los suyos seguramente dirán que van a juzgar a los ex presidentes. Habrá que esperar la respuesta de los contrarios a López Obrador, quienes seguramente buscarán sembrar su propia ruta. En cualquier caso, aún falta saber si en el presupuesto vendrán los casi 8 mil millones de pesos que requeriría el INE para desahogar la multicitada consulta.

Posteriormente, debido a que se ausentaron 53 diputados de la bancada de Morena durante la sesión del pasado jueves, la oposición -junto con el Partido del Trabajo- logró reventar la votación en la que se pretendía extinguir 109 fondos y fideicomisos. La intención de la SHCP era reorientar hasta 98 mil 478 millones de pesos, pero cuando se pidió la verificación del quórum, solo estaban presentes 239 legisladores por lo que se tuvo que parar la sesión.

Entre los temas que atienden esos fideicomisos están los Desastres Naturales, la Inversión y Estímulos al Cine, el Cambio Climático, el financiamiento rural, la investigación científica, el deporte de alto rendimiento, la protección a defensores de derechos humanos y periodistas y el apoyo a ahorradores defraudados. Aún cuando las autoridades han tratado de explicar que la desaparición de los fideicomisos no significará que desaparezcan los apoyos para estos rubros, en los hechos los sectores afectados no lo creen. La idea de que esos recursos se usarán para fondear las prioridades presidenciales -obras y programas sociales- se mantiene latente, por lo que hay un gran malestar en muchos sectores.

Por último, la semana cerró con una amplia movilización popular, tras la declaración del presidente en la que señaló que renunciaría “a la primera manifestación de 100 mil personas” y cuando viera que en las encuestas ya no tiene apoyo. Ante este planteamiento, el Frente Nacional Anti AMLO dio una respuesta rápida y contundente. El sábado 3 de octubre se movilizaron -según las cifras de la propia organización- unas 153 mil personas hacia la plancha del zócalo, con la consigna de que AMLO renuncie a su encargo antes del 30 de noviembre.

Este movimiento, cuya cabeza más visible es Gilberto Lozano, cobró visibilidad hace unos días después de que se apostó sobre avenida Juárez y parte de Paseo de la Reforma. Con consignas en contra del gobierno federal, han articulado una amplia presencia en redes sociales que se convirtió en los hechos, en la primera toma de la plancha del zócalo -por lo menos de las últimas dos décadas- por parte de un movimiento que no es de izquierda.

Parecería que se empieza a perder la brújula. El gobierno ha apostado a lo simbólico. La solución de los problemas ha quedado en pausa. Se gasta el capital político en temas como el juicio a expresidentes, mientras se pierde orden en la bancada de la mayoría para impulsar prioridades. Al mismo tiempo se genera malestar y zozobra en muchísimos grupos por pretender eliminar los fideicomisos. Mientras tanto, la oposición social se agrupa y toma las calles.

El escenario se vuelve cada vez más complejo. Valdría la pena hacer un alto en el camino, revisar más a fondo los problemas, afinar los objetivos y pensar nuevas respuestas. A nadie le conviene que el país pierda brújula. La #SociedadHorizontal esta atenta.

Cocodrilos en la franja de arena de playa El Palmar, Ixtapa, moviliza a PC

ELEAZAR ARZATE MORALES

Turistas que se encontraban en el área de playa del hotel Pacífica, en El Palmar, Ixtapa, reportaron a los elementos de seguridad que avistaron a dos cocodrilos que estaban en el mar.

Lo anterior ocurrió la tarde de este jueves, cuando reportaron a los elementos de la Policía Turística que había dos cocodrilos sueltos a orilla de la playa y fue una situación que les provocó pánico.

Enseguida notificaron al personal de Protección Civil del estado, por lo que rápidamente acudieron a realizar una inspección pero los saurios ya no estaban visibles en el mar.

Cabe mencionar que son constantes los reportes de los cocodrilos sueltos en las playas de Ixtapa, luego de la tormenta “Hernán” ocurrida a finales de agosto que provocó que el estero de playa Linda se abriera y varios de estos animales salieran al mar y hasta la fecha no han reparado la malla ciclónica para evitar que se salgan.

Camioneta choca a un vehículo de las Dos Costas

ELEAZAR ARZATE MORALES

Una camioneta le obstruyó la circulación a una Urvan de la línea de autotransportes de las Dos Costas, esto en la vía lateral del bulevar Paseo de Zihuatanejo.

Lo anterior ocurrió a las 19 horas de este jueves, cerca de la gasolinera Tulipanes, cuando el chofer de una camioneta Nissan tipo pick up, roja, con placas de Guerrero, estaba estacionado y al incorporarse al carril izquierdo en circulación de la lateral, le obstaculizó el paso a la unidad número 44 que circulaba con dirección a Petatlán.

Aunque los daños fueron menores los choferes implicados no llegaban a un arreglo y fue necesario que el perito de la Policía Vial interviniera, por lo que ordenó el traslado de los vehículos chocados al corralón para los trámites correspondientes.

Volcó camioneta de Servicios Públicos de Zihuatanejo

ELEAZAR ARZATE MORALES

Una camioneta de la dirección municipal de Servicios Públicos de Zihuatanejo se volteó luego de que el chofer tratara de subir una pendiente peligrosa en la colonia Paraíso El Limón, pero a media subida el motor se apagó y retrocedió.

Fue este jueves por la tarde cuando el chofer de una camioneta Nissan tipo redilas, blanca, con placas de Guerrero, no logró controlar la camioneta cuando se apagó a media subida, por lo que al retroceder finalmente se volteó y quedó con las llantas hacia arriba.

Se logró conocer que el chofer era acompañado por tres personas más, afortunadamente no se produjeron lesiones graves y fueron atendidos por el personal de Protección Civil y Bomberos, pero no los trasladaron a un hospital, según fue informado.

Fue necesario que una grúa acudiera para remolcar la Nissan a un taller para su reparación, no intervino la Policía Vial porque no hubo daños a terceros.

Ixtapa, a 28% de ocupación; Zihuatanejo, apenas a 7%

Jaime Ojendiz Realeño 

El Centro Integralmente Planeado Ixtapa inicia octubre con el 28.5 por ciento de sus habitaciones ocupadas, mientras que Zihuatanejo se rezaga con apenas el 7.8 por ciento de sus cuartos rentados.

Las estadísticas de la Secretaría de Turismo de Guerrero, indican que el destino amaneció el primero de octubre con el 25.1 por ciento de sus cuartos rentados y el 19 por ciento en tiempos compartidos.

Respecto del miércoles 30 de septiembre, se tiene una disminución ya que ese día se rentaron el 30.6 por cientos de las habitaciones, en Ixtapa se tenían rentados el 35.4 por ciento de los cuartos, en cambio Zihuatanejo subió ya que el último día del mes tenía ocupadas el 6.3 por ciento de sus cuartos.

Estando en la natural temporada baja, no se prevén mayores incrementos, sobre todo en la pequeña zona hotelera del puerto.

Para los pequeños hoteles estos meses las reservaciones se reducen a proveedores de diversas partes del país que acuden a Zihuatanejo, ya que el turismo prácticamente se aleja de esta costa, mientras que en Ixtapa se reciben grupos reducidos de visitantes que mantiene por lo menos al doble la ocupación respecto de los hoteles de la bahía.

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