La Morelos se impone a Bachilleres

ALDO VALDEZ SEGURA

En el juego de vuelta de la semifinal de la liga de la Darío el equipo de la Morelos logró hacerse con la victoria al imponerse de manera apretada 2-1 ante Bachilleres, duelo de poder a poder que tuvo como escenario el remodelado campo de la Darío.

Decenas de personas se dieron cita al referido espacio deportiva, para presenciar este gran enfrentamiento, los gladiadores estaban listos para entrar al campo de batalla, fue una primera mitad muy intensa, en donde los dos equipos tuvieron sus opciones para anotar pero no las hicieron validas, estando frente al objetivo erraron.

La intensidad del juego no bajaba, era una batalla para imponer condiciones, las defensivas estuvieron a la altura de las exigencias, no dejaron pasar nada, así que optaron por los disparos de media distancia, dándoles resultado, por el equipo de Bachilleres anoto Joel Gómez, mientras que por la Morelos Marcelo Obed y Víctor Villagómez.

Convergencia, cayó ante la Darío

ALDO VALDEZ SEGURA

La Darío hizo valer su casa, y ante su afición saco un resultado importante que los pone en la siguiente fase, ya que en las semifinales de vuelta de la liga de la Darío, derrotaron 2-0 a un aguerrido equipo de Convergencia, que dio todo en la cancha pero no tuvieron la mejor de sus tardes.

El balón se puso en movimiento, fue el equipo de la Darío quien estableció condiciones, ellos impusieron su autoridad y marcaron la pauta con la cual se iba a jugar, aunque no tuvieron claridad al ir al ataque debido a que la defensiva rival estaba haciendo un buen trabajo, no dejaron pasar nada.

Los gatilleros de la Darío no bajaron los brazos, insistieron en repetidas ocasiones hasta que tuvieron su recompensa, le pusieron la suficiente tiza a sus botines y los goles comenzaron a caer, dos fueron más que suficientes para demostrar que fueron más que sus rivales.

La Guardia Nacional y la militarización de las fronteras

Oswaldo Zavala

El pasado 21 de junio, la fotoperiodista Hérika Martínez capturó en Ciudad Juárez una escena inconcebible en los inicios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador: soldados de la Guardia Nacional –el nuevo cuerpo de seguridad creado el 28 de febrero con el objetivo de desmilitarizar gradualmente el país– detenían a dos mujeres y a una niña que intentaban cruzar el río Bravo hacia Estados Unidos. Según la agencia de noticias AFP, se trataba de una familia nicaragüense que fue separada al momento del cruce. Los hombres de la familia lograron atravesar la frontera, pero también fueron detenidos al norte del río.

No se trataba de indocumentados entrando a México por la frontera sur, sino de migrantes intentando salir del país en la frontera norte. En la imagen, los efectivos de la Guardia Nacional igualaban las funciones propias de la Border Patrol estadunidense. En más de un modo, los militares mexicanos suplementaban de facto la política antinmigrante del presidente Donald Trump desde México. Operaban, en efecto, al servicio del gobierno de Estados Unidos.

La actual instrumentalización de la Guardia Nacional para establecer un muro virtual en las fronteras mexicanas, tanto en el sur como en el norte, corre el riesgo de desarticular uno de los pilares del proyecto presidencial de López Obrador –la pacificación del país– y escalar hasta convertirse en la nueva “guerra” en nombre de la “seguridad nacional” de México y Estados Unidos. Propongo, en lo que sigue, analizar las terribles implicaciones que podría tener este nuevo conflicto militarizado en nuestro país.

Como sabemos, la movilización de la Guardia Nacional es el resultado del acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos convenido el pasado 7 de junio tras la crisis política que el presidente Trump desató cuando amenazó, mediante un post desde su cuenta personal de Twitter, con la imposición de 5% de aranceles a las exportaciones de México si la actual ola de refugiados centroamericanos no era atendida por el gobierno de AMLO en términos satisfactorios para Washington. Tras varios días de negociación, la delegación mexicana, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard, anunció en un comunicado conjunto con el gobierno de Estados Unidos que “México incrementará significativamente su esfuerzo de aplicación de la ley mexicana a fin de reducir la migración irregular, incluyendo el despliegue de la Guardia Nacional en todo el territorio nacional, dando prioridad a la frontera sur”. El acuerdo también especifica que los migrantes que soliciten asilo en Estados Unidos “serán retornados sin demora a México, donde podrán esperar la resolución de sus solicitudes”. Finalmente, México se comprometió a ofrecer “oportunidades laborales y acceso a la salud y educación de los migrantes y sus familias”, además de “protección a sus derechos humanos”.

La concesión de este endurecimiento en la política migratoria mexicana significa más que una derrota diplomática para el gobierno de AMLO, como fue entendido entre los principales medios de comunicación del país. Las fotografías de las detenciones de migrantes en la frontera norte son la ilustración más elocuente de un complejo proceso de transformación de la política de seguridad del gobierno de AMLO que, lejos de avanzar hacia la pacificación del país, parece dirigirse ahora en sentido contrario.

Recordemos que la campaña presidencial de AMLO se distinguió precisamente por un mensaje de pacificación que, entre otros temas, se enfocó en la retirada del Ejército de las tareas de seguridad asignadas desde el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) durante el supuesto combate a los “cárteles de la droga”.

Con el anuncio de su Plan Nacional de Paz y Seguridad, AMLO y su equipo de transición dejaron claro que se alejarían de la política antidrogas estadunidense y que en cambio se enfocarían en atender el problema del consumo de drogas como una cuestión de salud pública y no como una emergencia que debiera ser combatida militarmente. La propuesta de campaña se formalizó durante la rueda de prensa matutina del 31 de enero de 2019, cuando AMLO declaró el fin de la “guerra contra el narco”: “Oficialmente ya no hay guerra. Nosotros queremos la paz y vamos a conseguirla”, dijo entonces. En consecuencia, menos de un mes más tarde, la creación de la Guardia Nacional marcó un plazo de cinco años para el regreso del Ejército a los cuarteles y se estructuró con un mando civil a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana.
Cuando comenzó a agravarse la crisis migratoria de centroamericanos que masivamente comenzaron a cruzar el país hacia la frontera norte en las llamadas “caravanas”, el gobierno de AMLO una vez más se mostró decidido a un cambio radical de las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores. El 17 de enero decidió abrir la frontera para los refugiados y agilizar los trámites para recibir a los migrantes indocumentados. Para principios de febrero, su gobierno ya había otorgado 12 mil 500 visas humanitarias en lo que fue considerado como un “gesto histórico”.

Dos meses después, el panorama era otro. Según datos oficiales, el gobierno de AMLO deportó a más de 37 mil 450 migrantes centroamericanos en los primeros cinco meses de su gobierno. Entre marzo y abril, la política de deportaciones ya había superado en 67% las cifras del gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018) durante el mismo periodo. Según una nota de The New York Times, la bienvenida inicial que el gobierno mexicano ofreció a los migrantes pudo haber contribuido a aumentar el desplazamiento de centroamericanos a la frontera sur. Las cifras oficiales en la frontera norte también se dispararon: las autoridades estadunidenses dijeron haber detenido a 109 mil indocumentados sólo en abril, la cifra más alta desde 2007.

Con el acuerdo migratorio del 7 de junio, AMLO decidió abandonar su discurso de pacificación y se comprometió a desplegar a 6 mil elementos de la Guardia Nacional para reforzar la detención y deportación de migrantes. Presionado, el gobierno mexicano ha adoptado el lenguaje de la “crisis fronteriza” que el presidente Trump ha estado repitiendo como parte de su estrategia para la reelección en los comicios de 2020.

Pero en el panorama mexicano el acuerdo tiene un peso simbólico muy distinto: obligó al gobierno de AMLO a la aceptación pública de un nuevo conflicto de “seguridad nacional” que amerita el uso de su Guardia Nacional ya no para la pacificación del país, sino para echar a andar un continuo y violento mecanismo de militarización de las fronteras en contra de un flujo migrante que, siguiendo la crisis política, económica y ambiental de Centroamérica, lejos de agotarse, con toda certeza repuntará en los siguientes años. Entre 2014 y 2018, según un estudio hecho por especialistas de la Universidad de Texas en Austin, la migración de los países del llamado “triángulo norte” (El Salvador, Guatemala y Honduras) se incrementó y se estabilizó en alrededor de 300 mil refugiados que anualmente abandonan sus países para intentar migrar a Estados Unidos. Para 2019, sin embargo, se estima que esa cifra rebase los 700 mil refugiados.

A la problemática militarización de las fronteras se suma el hecho de que México admitirá en su territorio a los migrantes que consigan solicitar asilo en Estados Unidos. Y aunque el gobierno mexicano celebró haber rechazado que México sea designado como “tercer país seguro” –una de las propuestas del gobierno de Trump más insistentes–, el acuerdo migratorio orilla a México prácticamente a realizar esa función, pero sin los beneficios de un acuerdo formal que conllevaría una compensación financiera por los servicios necesarios para recibir a los refugiados.

En este punto no podemos exagerar la dramática alteración de la política migratoria de AMLO, que ha sido reconfigurada esencialmente como una nueva política de seguridad nacional que da continuidad a la sistemática violación de derechos humanos de los refugiados en Estados Unidos. Sin objetar la separación de familias y la detención de niños en “campos de concentración” carentes de las más básicas condiciones sanitarias, como sí lo ha denunciado la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, el gobierno de México está renunciando por igual a la protección de los derechos humanos de los migrantes en su propio territorio nacional.

La militarización de las fronteras mexicanas funciona, entonces, como una extensión dire150

Editorial…

Legítima defensa

La “mafia del poder” desapareció del vocabulario presidencial. Los nuevos villanos son la prensa “conservadora” y en especial Reforma.

A medida que el sexenio le arranca hojas al calendario, crecen las críticas presidenciales a diversos medios. Entre los señalados están Proceso, The Wall Street Journal, El Financiero, Uno TV y El Universal. A ninguno ha distinguido tanto como a Reforma, el diario capitalino ungido como ejemplo de la prensa “conservadora”, “hipócrita”, “fifí”. Señalamientos graves pero endebles, por carecer de sustento fáctico. Es decir, si Grupo Reforma viola los códigos de ética periodística, el Presidente tiene que demostrarlo, utilizando para ello el derecho de réplica. Lo otro son diatribas para la galería.

El encono hacia el Grupo Reforma tiene años incubándose, porque medio y político han tenido carreras paralelas. Reforma empezó a circular en noviembre de 1993, cuando López Obrador estaba dando el brinco de la política tabasqueña a la nacional. La beligerancia e independencia del diario provocaron una reacción ambivalente en López Obrador. Se alegraba con las encuestas que lo mostraban de puntero y se enojaba cuando publicaba información “imprudente”. Jamás habíamos llegado a la hostilidad actual. ¿Cómo explicarla?

Una de las razones es que AMLO hace política con enemigos que sirven de referente a sus seguidores. A Carlos Salinas lo calificó como el “innombrable”, luego vino la “mafia del poder”, un grupo de poderosos ya descontinuado porque algunos de ellos se incorporaron a las filas de los nuevos amigos del Presidente. Hubiera sido lógico que la sustituyera con los partidos opositores o con Donald Trump; opciones inviables, porque los primeros son ánimas que vagan por el purgatorio y el segundo es demasiado poderoso. Quedaban los medios críticos.

¿Cuál es el peso que tienen las descalificaciones o, parafraseando al Presidente, “qué sucede” a los periodistas que “se pasan” y rebasan los límites de la “prudencia” con preguntas o afirmaciones incómodas? Por ahora, solo hay que soportar las tundas de adjetivos e insultos vertidas por sus partidarios en las redes sociales; palizas legitimadas y aprobadas por el Presidente con silencios y elogios a la sabiduría popular. También importa que las cúpulas de Morena se abstengan de lanzarse contra los periodistas “imprudentes” y “conservadores”.

Si la realidad no se ajusta a las expectativas, la hostilidad podría transformarse en agresiones que empeorarían la precaria existencia de un gremio acosado por criminales y poderosos. Es decir, aun aceptando la imposibilidad de cambiar al país en cuatro meses, el tiempo pasa y seguimos con denuncias sin castigo y promesas sin resultados. Sólo vemos que a Elba Esther Gordillo le regresaron bienes, que el crimen organizado masacra con impunidad a trece personas en Veracruz (territorio totalmente Morena) y que el Presidente coquetea con “La tentación autoritaria” (tomo la frase de Proceso).

De mantenerse esta situación, crecerá la campaña para presentar a los medios “imprudentes” y a Reforma como cómplices de una conspiración urdida en las sombras contra el gobierno de la Cuarta Transformación. En otras palabras, los adversarios ya están convertidos en enemigos.

El relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Edison Lanza, advirtió sobre las consecuencias en una entrevista para Leonardo Curzio: “Cuando un Presidente, un ministro, un legislador se dedican a desacreditar a la prensa” llamándola “corrupta, enemiga del pueblo, deshonesta, etcétera” se debilita una “institución fundamental de la democracia” y “se la expone a más violencia”.

¿Qué pasará? Lo deseable sería que el Presidente sustituyera los exabruptos mañaneros con críticas fundamentadas sobre los errores periodísticos. Difícilmente lo hará; necesita un enemigo que justifique sus errores o limitaciones. Al periodismo independiente solo le queda recoger el guante para responder con informaciones y opiniones bien fundamentadas, mientras busca apoyo en algunas instituciones nacionales y en la comunidad internacional. En síntesis, ante las descalificaciones, razones y acciones que contengan la agresiva retórica presidencial: la legítima defensa.

SOS COSTA GRANDE

 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El sector salud de México tiene un déficit de 123 mil médicos, heredado por gobiernos anteriores, aseguró este sábado el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Durante decenios se suprimió la formación de médicos para el sector público, y más bien se privilegió la medicina privada.

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, reveló esto en su visita al Hospital Rural de Villamar, en Michoacán, en el marco de su gira por el país, visitando clínicas y hospitales públicos, como ya lo hizo en Chiapas.

El presidente dijo: “Hay 270 mil 600 médicos generales en el país y debemos tener, de acuerdo con la norma internacional, 393 mil 600 médicos; es decir, nos faltan 123 mil médicos en el país”, dijo

Y es que de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un país debe tener tres médicos por cada mil habitantes, es decir, uno por cada 333 personas.

¿Qué sucedió para tener este déficit? Algo tenebroso se tramó desde las universidades públicas, que comenzaron a limitar el acceso a las aulas a los aspirantes a estudiar medicina.

Entonces el presidente hizo un anuncio alentador: Que se estimulará a las facultades de medicina, para la formación de médicos generales y de especialidades, a fin de cubrir la demanda del sector público.

Pero aclaró que el recurso ya no se les entregará a las universidades en paquete, sino que etiquetado específicamente para la carrera de Medicina, porque amparándose en la autonomía universitaria, los rectores y su cuerpo administrativo han hecho y deshecho al interior de las casas de estudio públicas.

Acusó de que hay cacicazgos muy poderosos dentro de las universidades que les impiden crecer, por lo cual estos centros de estudio han incumplido sus propias metas.

Reprochó que existan tan pocos médicos habiendo tantas universidades que se financian con recursos públicos.

El anuncio de López Obrador es alentador. En nuestro medio, sabemos que tener un lugar en la UAGro para estudiar medicina es casi imposible, a menos que se pague por ello jugosas cantidades. Es decir, que es vox populli que el ingreso está controlado y son para los recomendados.

Si alguien quiere estudiar esta carrera, entonces tiene que emigrar al estado de Puebla, de Michoacán, de Morelos, con todo lo que eso representa en gastos para las familias.

Es debido a la escasez de médicos que las clínicas y hospitales están operando con médicos con doble plaza, y que también se dan el lujo de atender sus despachos privados. Esto es, que tienen plaza en una o dos instituciones del sector público, y asimismo atienden la medicina privada, lo cual se refleja forzosamente en la calidad de la atención y en el tiempo disponible por los galenos.

Y conste que estamos hablando únicamente de los médicos generales, porque si revisamos el déficit de los médicos de especialidades, nos damos de topes.

El ex gobernador Zeferino Torreblanca siempre expuso este problema, y dijo que los hospitales generales de Guerrero estaban operando de una manera caótica, por falta de médicos especialistas. Se dieron apoyos para la formación de especialistas, pero estos una vez que obtuvieron su título, se movieron a la medicina privada, o se negaron a volver a las regiones y municipios, para quedarse en las ciudades.

Se sintió este déficit tremendamente en el caso de ginecólogos, por lo cual Guerrero llegó a ocupar el deshonroso primer lugar en el número de muertes materno-infantil.

Pero viene un cambio. El presidente dijo: “Vamos a hacer acuerdos con las universidades públicas y con las escuelas o facultades de medicina, pero no será de ‘a ver, te vamos a dar presupuesto a la universidad y tú ve cómo le aumentas la matrícula’. No (será así)”.

El presupuesto para la formación de médicos, dijo, será específico: “Lo que te vamos a dar va a ser para eso, o sea muy dirigido, porque si no, no avanzamos. Yo voy a ser respetuoso de la autonomía de las universidades, pero ya se acabó eso de ‘dame y dame y dame, y no rendir cuentas”.

Esperemos que AMLO visite los hospitales de Guerrero, donde las carencias de personal, medicinas y material de curación, están a la orden del día.

Muere de cirrosis en la habitación de una vecindad, en Zihuatanejo

ELEAZAR ARZATE MORALES

Fue localizado un hombre muerto en el cuarto de una vecindad de la colonia Vicente Guerrero del puerto de Zihuatanejo, la mañana de este jueves, suceso que fue reportado a las autoridades.

De acuerdo con la información obtenida, alrededor de las 9 horas se trasladaron paramédicos y policías a verificar este hecho, por lo que constataron que la persona ya había fallecido.

Se logró conocer que respondía en vida al nombre de Norberto Ibarra López, de 53 años, quien padecía cirrosis y que desde hace mucho tiempo vivía solo en esa vecindad.

Acudieron los agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) a realizar las diligencias de ley para trasladar el cuerpo al Servicio Médico Forense (Semefo) para la aplicación de la autopsia.

Informaron que, aunque no se trató de una muerte violenta, lo trasladaron al Semefo porque de momento no había familiares que se hagan cargo de sepultarlo.

Camioneta de turistas chocó contra vehículo del ayuntamiento

ELEAZAR ARZATE MORALES

Una camioneta se impactó por alcance contra un vehículo de la dirección municipal de Catastro, la tarde de este jueves en el bulevar que comunica Ixtapa y Zihuatanejo, frente al monumento de Fonatur.

De acuerdo con la información obtenida, el conductor de una camioneta Honda Odyssey, gris, con placas del estado de Guanajuato, por no guardar su distancia chocó por alcance contra el vehículo Nissan Tsuru, blanco, con placas de Guerrero y logotipos del ayuntamiento.

Los conductores implicados no lograron llegar a un acuerdo sobre los daños a los vehículos, por lo cual fue necesario que acudiera el perito de Tránsito para que los orientara a deslindar responsabilidades sin necesidad de remitirlos al corralón.

Turista moreliana se fractura en alberca de un hotel de Ixtapa

ELEAZAR ARZATE MORALES

Una turista originaria de Morelia, Michoacán, resultó con una probable fractura en la rodilla izquierda al sufrir una caída junto a la alberca de un hotel en Ixtapa, frente a playa El Palmar.

Fue a las 20 horas de este jueves, que salieron paramédicos de Protección Civil del estado hacia el acceso de “Carlos” de esa playa para atender a la visitante María Esther Cervantes, de 31 años, que se provocó una probable fractura en la rótula izquierda.

Al verificar que había deformidad en su rodilla, los paramédicos procedieron a colocarle una férula para inmovilizarla y en la ambulancia la trasladaron al Hospital Regional del IMSS para que la atendiera el personal de Urgencias.

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