Dr. Trinidad Zamacona López.
“Las mujeres luchan por un lugar en la historia, cuando la historia la hacen ellas”.
Comenzamos con la Ministra María Cristina Salmorán de Tamayo, hace 61 años, se convirtió en la primera ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de los Estados Unidos Mexicanos.
Le siguió Livier Ayala Manzo fue la mujer que inició como Secretaria de Estudio y Cuenta de la Corte. Antes de la Reforma Judicial del 94, seis eran las ministras que llegaron al Pleno del Tribunal Constitucional, ya se empezaba a ver que iban avanzando.
Después fue Gloria León Orantes, Fausta Moreno Flores, Martha Chávez Padrón, Victoria Adato Green, Irma Cué Sarquis y Clementina Gil Guillén también fueron juezas constitucionales, y de ellas, dos eran ministras supernumerarias, es decir, suplían a las y a los ministros que ocupaban el cargo de manera fija, insisto que venían avanzando en la integración del máximo tribunal.
Posteriormente a la Reforma Constitucional, que entró en vigor en 1995, Olga Sánchez Cordero quien fue Presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, fue la única mujer designada para ocupar el cargo de ministra de la Suprema Corte, ahora en retiro se mantiene como militante del Partido Movimiento de Regeneración Nacional.
Ya para el año de 2004, le acompañó en el pleno como jueza constitucional Margarita Luna Ramos. Si bien la designación de María Cristina Salmorán de Tamayo marcó un paradigma en materia de género en México, justo en 200 años, tan solo 17 mujeres habían accedido al cargo de ministras del Máximo Tribunal del País, sin embargo la mayoría eran hombres que no dejaban que avanzara y se rompiera el techo de cristal.
Para el mes de septiembre de 2025, tras una reforma constitucional impulsada por el entonces Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y con elecciones populares, la SCJN se redujo de 11 a 9 miembros, logrando una paridad histórica con cinco ministras (Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz, María Estela Ríos, Sara Irene Herrerías) y cuatro ministros, quienes repitieron en el cargo son Yasmín Esquivel Mossa, Loretta Ortiz Ahlf, de la vieja corte son las únicas que quedaron, aún con ellas solo 17 mujeres han sido Ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
De los once integrantes del Pleno de Ministros de la anterior SCJN, cuatro mujeres ejercieron como juezas constitucionales. Ellas fueron las ministras Norma Lucía Piña Hernández, Yasmín Esquivel Mossa, Margarita Ríos-Farjat y Loretta Ortíz Ahlf, la actual Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) está integrada por cinco ministras y cuatro ministros, haciendo un total de nueve integrantes, tras la renovación ocurrida en septiembre de 2025 con la elección de nuevos perfiles, donde se incluyeron a cinco mujeres y cuatro hombres para la nueva conformación del alto tribunal, funcionando ahora únicamente en Pleno, pero solo 17 han llegado a ese máximo cargo, a más de 200n años de historia del tribunal constitucional del país. Ahora opera exclusivamente en Pleno, sin las antiguas Primera y Segunda Salas, y requiere la presencia de cinco ministros para sesionar, excepto en casos constitucionales que demandan seis, las diferencias que tienen por ideologías políticas ha llevado al máximo tribunal a la exhibición de que son improvisados en la aplicación del derecho.
Pero de todas solo una fue Ministra Presidenta, Norma Lucía Piña Hernández, al asumir el cargo sus primeras palabras fueron, “Reconozco la determinación por romper lo que parecía un inaccesible techo de cristal” después de 200 año una mujer es Presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por ello es que entra con este hecho a la historia, es la primer mujer en presidir este órgano constitucional, se siente representante de las mujeres se le preguntó, “me siento acompañada, respaldada por todas ellas y nosotras, me siento muy fuerte porque sé que estamos todas aquí demostrando qué si podemos”. Su designación fue constitucional y no política, por ello es que se debe de respetar a ese poder.
Contrario a esas palabras en unas de las mañaneras el ex presidente expresó –López Obrador– “Norma Piña, siempre votó en contra nuestra, espero que haya reforma en el Poder Judicial por la corrupción que ahí impera” vaya forma de felicitar a quien ganó de manera limpia una elección en donde su candidata Yasmín Esquivel Mossa, no debió ni de presentarse a dicha sesión, por el cúmulo de señalamientos del plagio de su tesis, pero así era el mandatario federal, o estabas con él, o eres su enemigo, lo bueno es que este artículo no le llega hasta Palacio Nacional, a la actual Presidenta Claudia Sheinbaum, la enemiga de una mujer, es otra mujer, Norma Piña, hiso historia como muchas otras, termino con una SCJN con autonomía e independencia, controlaba a Lenia Batres, con argumentos jurídicos, hoy es Batres Guadarrama, quien los controla, y si no le hacen caso hace el berrinche de su vida.
Todos los Ministros son pares, es decir que gozan del principio de igualdad en todas las sesiones, y solo pueden votar en forma particular en caso de no estar de acuerdo con los proyectos de sus homólogos, eso se debe de respetar.
La Ministra Lenia Batres Guadarrama, es un peligro en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y para el Sistema Jurídico Mexicano, al querer imponer su voluntad en las decisiones y votaciones del máximo tribunal del país, como si ese poder fuera de ella.
Esto lo decimos porque la Ministra Batres Guadarrama, originó un episodio el día de la sesión del 19 de enero del presente año, ella presentó un proyecto que pretendía en su propuesta revisar una sentencia precisamente que ya había sido resuelta por la Primera Sala, al darse cuenta de esta situación los Ministros votaron en contra de esa propuesta, la mayoría coincidió en eliminar el apartado relativo a la revisión de cosa juzgada, pero ella se aferró a que dicho contenido debía permanecer intacto por tratarse de su proyecto, y se contrario con sus homólogos pares, es más dijo que si ellos querían hacer su proyecto que lo hicieran pero que no tocaran el de ella, que así quedara en la publicación, rechazando la decisión de la mayoría de Ministros, los integrantes de este poder deliberan, someten a votación los proyectos, pero no se debe de permitir el que se imponga la voluntad de alguien en particular, menos de un integrante que se dice “Ministra del Pueblo” esa no es una representante popular que respete la voluntad de los demás Ministros, máxime que son mayoría, eso hace ahorita que es miembro de ese poder, no me quiero imaginar cuando le toque encabezarlo, ella si representa un peligro para la Constitución, y para el sistema jurídico mexicano, querer imponer su voluntad por encima de sus pares es un peligro, eso demuestra que quiere revivir a través de su propuesta asuntos que ya fueron votados, y que solo obedece a quien la puso ahí que es Andrés Manuel López Obrador, para vengarse de sus enemigos, para eso quiere la cosa juzgada, dejarla hacer lo que quiera o imponer su voluntad, significa que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no tiene cabeza, y los que están obligados a respetar la Constitución simplemente no la respetan, porque obedecen a otros intereses, algo tiene que hacer el Ministro Presidente Hugo Aguilar, de lo contrario se estaría perdiendo cada día la confianza en el máximo tribunal del país.