Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO. El Pleno de la Cámara de Diputados
aprobó en lo general el dictamen de reforma que tipifica la defraudación fiscal
como delincuencia organizada, a pesar de las críticas de la Oposición y de la
Iniciativa Privada.
El dictamen que
reforma y deroga diversas leyes y códigos para combatir la defraudación fiscal,
la facturación falsa y a las empresas fantasma fue avalado por 318 votos a
favor, 121 en contra y tres abstenciones.
Tras la votación, el Pleno de diputados comenzó la
discusión de la reserva de todos los artículos del dictamen.
Pese a la exigencia de especialistas, académicos y
representantes del sector empresarial, el dictamen enviado por el Senado no fue
modificado por la mayoría del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Las reformas planteadas incluyen en el catálogo de
delitos cometidos por la delincuencia organizada, a la defraudación fiscal y la
defraudación fiscal equiparada.
También considera como amenaza a la seguridad nacional y
como delito que amerita prisión preventiva oficiosa, la comisión de actos
ilícitos en contra del fisco federal, como son el contrabando, la defraudación
fiscal, la expedición, venta, enajenación y compra o adquisición de
comprobantes fiscales que amparen operaciones inexistentes, falsas o actos
jurídicos simulados.
De acuerdo con información que distribuyó el Gobierno
federal a los diputados de Morena para defender la reforma, se afirma que el
contribuyente común no será afectado, porque normalmente cumple en tiempo y
forma con sus obligaciones fiscales.
Para ellos, se afirma, no existirá la sanción penal por
planeación fiscal u omisiones por error o negligencia.
En tanto, aquellos contribuyentes que cometieron
“delito fiscal básico”, recurrir a engaños o defraudación por
cualquier monto, no habrá prisión preventiva oficiosa, pero sí podrán ser
sancionados con prisión, que va de 2 meses a 9 años, y habrá medidas alternas y
sustituto de prisión.
En cambio, el contribuyente con cometa el “delito
fiscal grave”, como defraudar más de 9 millones de pesos, la sanción será
de 3 meses a 13.5 años, operará la prisión preventiva y no habrá salidas
alternas, aunque sí el perdón.
La información también indica que habrá delincuencia
organizada a un conjunto de 3 o más personas cuyo único objetivo es el crimen,
por lo que no son contribuyentes, y su actividad criminal es permanente o
reiterada, y la defraudación es más de 9 millones de pesos.
La sanción se plantea de 4 a 16 años de prisión y operará
la prisión preventiva.
También se precisa que habrá estado de derecho, porque
antes de la prisión preventiva habrá auditorías del SAT, querellas, la
investigación de la Fiscalía General y la resolución de un juez. Posteriormente
puede haber apelación y recurrirse al juicio de amparo.
El priista Pedro Pablo Treviño reclamó en tribuna que en
lugar de que el marco jurídico dé confianza al contribuyente, la reforma lo
amenaza y lo ubica como un “enemigo del Estado” al clasificarlo
dentro de las conductas que atentan contra la seguridad nacional.
“Tal parece que en los hechos la propuesta que se
hace para modificar el Código Fiscal de la Federación, convierte a la Unidad de
Inteligencia Financiera en la nueva Dirección Federal de Seguridad, que fue
famosa por ser la policía política de otros tiempos”, acusó.
Treviño sostuvo que la reforma ahuyentará la inversión y
el empleo, porque considera a los inversionistas como delincuentes potenciales.
“Llevará a la economía mexicana al desplome, esto es
verdaderamente una aberración”, aseguró.
También del PRI, Enrique Ochoa reprochó que se ignoró a
los 19 ponentes del Parlamento Abierto, porque ninguno apoyó la reforma.
“Por el contrario, voces de economistas y de
empresarios alertan que la recaudación fiscal caerá si la economía sigue
cayendo y si sigue cayendo la inversión.
“Esta ley de terrorismo fiscal, es prima hermana de
la ley de extinción de dominio, y su engendro será el desplome de la economía,
el desplome del empleo, y el desplome de la recaudación. Aquí estaremos en un
año revisando puntualmente esos datos”, advirtió.